domingo, 1 de mayo de 2011

asesinatos setenta y tres en avión de Cubana de Aviación impunes hoy a6

barbaros.jpg

Este cartel, ubicado en La Habana,  se refiere a la liberación de Posada Carriles en el 2004 cuando fue perdonado por la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, luego de que había  sido juzgado y condenado por intentar asesinar a Fidel Castro durante una visita del Comandante  a aquel país. El anuncio cobra plena  vigencia, hoy, luego de la absolución del terrorista por un tribunal estadounidense

      El 13 de abril, después de que un tribunal estadounidense lo absolviera de culpa y cargo en un juicio migratorio, el terrorista internacional y miembro de la CIA, Luis Posada Carriles manifestó su disposición a seguir desarrollando sus actividades criminales contra Cuba, Venezuela y contra toda América. "Los Estados Unidos siguen teniendo en mí a un soldado", dijo. El terrorista, responsable entre otros hechos del estallido en pleno vuelo de un avión de Cubana en 1976 y de la muerte de sus 73 ocupantes, declaró  que  lo absolvieron es porque el Poder Judicial sigue siendo independiente en los EEUU. Sobre el terrorista pesa todavía una orden de extradición solicitada por Venezuela debido a la voladura de la aeronave de Cubana de Aviación, por la cual tiene 73 cargos de homicidio calificado.
--

Visitá nuestro blog. http://www.argentinaporlos5.blogspot.com/

 

Comité Argentino por la Libertad de los Cinco

 

Nos reunimos los viernes a las 19 hs en la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. LLamanos al 4371 3939

Preguntá por Edith

Visitá nuestro blog. http://www.argentinaporlos5.blogspot.com/

 

Comité Argentino por la Libertad de los Cinco

 

Nos reunimos los viernes a las 19 hs en la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. LLamanos al 4371 3939

Preguntá por Edith

 

Sabato su otra cara la verdad Argentina negada ag1

¿Por qué aplauden a Ernesto Sábato?
Mejor no hablar de ciertas cosas 
 
Hugo Montero       Sudestada
 
Por estos días, el escritor argentino Ernesto Sábato fue premiado durante el reciente Congreso de la Lengua española, desarrollado en la ciudad de Rosario. A los integrantes de Sudestada nos llamó mucho la atención que una personalidad como la del autor de Sobre héroes y tumbas fuera despedido con una ovación, sabidas son sus permanentes contradicciones y oportunismos políticos con cuanto gobierno militar asumiera el poder. Apenas caben dos posibilidades: o bien la gente que aplaudía acuerda con las posiciones que desde siempre exteriorizó Sábato a nivel político (que detallamos en el artículo que sigue); o bien no son conocidas sus profundas opiniones sobre las peores épocas de nuestro país, expresadas siempre mientras en Argentina eran perseguidos y desaparecidos hombres del trabajo y la cultura. Para los que entiendan que es la segunda opción la verdadera, es que publicamos a continuación un largo texto crítico (que apareció por primera vez en el número de abril de 2004) hacia las posiciones políticas del señor Ernesto Sábato. Para destacar a quién aplaude un sector de nuestra sociedad, y para recordar a quiénes aplaudían décadas atrás, también.
 
Consejo de dirección de revista Sudestada        (www.revistasudestada.com.ar)
 
-----------------------------------
 
Breve recorrida por el mapa de contradicciones, ambigüedades e hipocresías del escritor Ernesto Sabato durante los años más oscuros de nuestro país, o pequeño manual de estilo de las miserias de un intelectual funcional a la dictadura militar en los setenta y, años después, erigido como prócer de la democracia y los derechos humanos.
 
"Sí, ahí lo tienen: con cruel y delicada exactitud, en estos retratos está, como un condenado entre rejas, mi propio espíritu: el retrato con que observo el universo".
Ernesto Sabato, febrero de 1974.
 
Existe una verdad a voces en el mundo de la cultura que perdura en el tiempo: un artista merece ser juzgado por lo mejor de su persona, que es su obra. Definición que cobra verdadero significado cuando se pone en evidencia la contradicción entre el artista y su creación, muchas veces reflejo de un talento que no tiene porqué llegar acompañado de posiciones políticas o humanas razonables. Los casos en la historia de cruces de este tipo nunca terminan, artistas de propuestas revolucionarias en cualquier rama del arte y, a la vez, voceros de las ideas más reaccionarias de su tiempo. Cuántas veces se ha repetido el debate, y cuántas veces ha sido necesario diferenciar esos dos universos dentro de la misma persona para valorar en su real medida la obra del artista cuestionado.
 
Sin embargo, lo curioso surge cuando la parte que se alaba del artista en cuestión no es su obra; es decir, cuando al creador se le aplaude sólo por sus concepciones políticas. Y la paradoja extrema se sucede cuando el creador recibe elogios por una lucha que no es la suya, por un compromiso que jamás tuvo y por un presente que, a decir verdad, oculta muchas veces un pasado repleto de las peores miserias. ¿Cómo entender este curioso conflicto? ¿Quién, en definitiva, resulta ser el responsable de tamaño error histórico? ¿El creador aplaudido o sus fieles, conmovidos por un ejemplo de vida que no se sabe bien quién inventó ni de dónde salió?
 
"Una de las grandes desdichas del creador es que lo admiren por sus defectos", afirmó el escritor Ernesto Sábato en 1963, y razón no le falta. De hecho, la frase encaja de modo perfecto para referirse a su propia historia: la trayectoria de un intelectual erigido hoy como referente irrefutable de los derechos humanos y de la participación democrática. 
 
Recorrer un archivo es también recorrer el pasado de un país y de su pueblo. Para ello es necesario observar el comportamiento de una sociedad que hoy elige como prócer a un intelectual que no sólo fue funcional a la política criminal de la dictadura más sangrienta de la historia, sino que también generó la teoría política que resultó la coartada en plena retirada de los mismos asesinos que, años después, se ocupó de criticar. Por suerte, existe el archivo. Vale la pena ejercitar la memoria y recorrer la tragedia de un escritor que refleja, en buena parte, la hipocresía de toda nuestra sociedad.
 
Entrevista con el vampiro
Alguien anunció que ya salían y los flashes ametrallaron a las personalidades que recién terminaban de protagonizar un histórico almuerzo con el dictador. Jorge Luis Borges eludió hábilmente el cerco periodístico y se perdió en los pasillos de la Casa de Gobierno; el presidente de la SADE, Horacio Ratti, y el cura escritor Leonardo Castellani optaron por mantener un muy bajo perfil ante los micrófonos.
De modo que la responsabilidad de hablar frente a la multitud de periodistas, notoriamente excitado, sonriente y verborrágico al extremo, fue del señor Ernesto Sabato. "Es imposible sintetizar una conversación de dos horas en pocas palabras, pero puedo decir que con el presidente de la Nación hablamos de la cultura en general, de temas espirituales, históricos y vinculados con los medios masivos de comunicación", dijo, a modo de introducción de lo que sería una larga exposición ante la prensa.
Luego afirmó: "Hubo un altísimo grado de comprensión y respeto mutuo. En ningún momento el diálogo descendió a la polémica literaria o ideológica, tampoco incurrimos en el pecado de la banalidad. Cada uno de nosotros vertió, sin vacilaciones, su concepción personal de los temas abordados". Ante la insistencia de los periodistas, explicó que "fue una larga travesía por la problemática cultural del país. Se habló de la transformación de la Argentina, partiendo de una necesaria renovación de su cultura". Y para el final, reservó su opinión acerca de la entrevista con el dictador. Respuesta que, por otra parte, apareció publicada al día siguiente en los matutinos de todo el mundo: "El general Videla me dio una excelente impresión. Se trata de un hombre culto, modesto e inteligente. Me impresionó la amplitud de criterio y la cultura del presidente" (1). Esas elogiosas palabras resuenan en los laberintos de la historia argentina, todavía...
 
Pero toda reunión de importancia tiene su contexto que vale la pena conocer. El 19 de mayo de 1976 fue la fecha elegida por la Junta Militar para convocar a destacados hombres de la cultura para un almuerzo con el general Videla, como señal inequívoca de apoyo de la fracción de intelectuales que no habían colaborado con la llamada "subversión". Para eso, para blanquear la imagen del gobierno militar, fue que se eligieron a dedo los protagonistas de la reunión. Dos semanas antes, el escritor Haroldo Conti era secuestrado de su casa por un grupo de tareas, y su situación era una incógnita. Había pasado a engrosar la ya por entonces abultada lista de "desaparecidos". El poeta Miguel Ángel Bustos, y el cineasta Raymundo Gleyzer corrieron la misma suerte que Conti algunas semanas después, al igual que otros cientos de intelectuales, artistas, estudiantes, trabajadores y militantes durante aquellos primeros meses de una cacería despiadada, organizada sistemáticamente desde el Poder Ejecutivo.
 
Sin embargo, nada se dijo en aquella conferencia de prensa en Casa de Gobierno de la desaparición de Conti, ni de ningún otro. De hecho, el propio Sábato dejó en manos del gobierno la difusión de los temas tratados: "Creo, por razones de cortesía, que debe ser la Secretaría de Información Pública la que informe sobre lo tratado". 
Con el tiempo se supo que en la reunión la suerte de algunos artistas secuestrados fue un tema que se deslizó apenas durante el encuentro a partir de la iniciativa de Ratti (quien le entregó en mano a Videla una lista de una decena de escritores que se encontraban "a disposición del Poder Ejecutivo"); y del cura Castellani, quien preguntó por la situación del ex seminarista Haroldo Conti: "Anoté su nombre en un papel y se lo entregué a Videla, quien lo recogió respetuosamente y aseguró que la paz iba a volver muy pronto al país", señaló tiempo después. 
Nadie más de los asistentes se interesó por los artistas desaparecidos. Nadie más.
 
Semanas después, la revista Crisis, dónde trabajaba Haroldo Conti hasta ser secuestrado, consultó a los protagonistas sobre los temas abordados. La respuesta de Ernesto Sábato a la requisitoria de la publicación fue tajante y muy democrática: "Yo no hago declaraciones para la revista Crisis". Borges adujo falta de tiempo y no respondió, aunque días antes había reconocido sin rubores el motivo de su visita a Casa de Gobierno: "Le agradecí personalmente (a Videla) el golpe de Estado del 24 de marzo que salvó al país de la ignominia, y le manifesté mi simpatía por haber enfrentado la responsabilidad del gobierno. Yo, que nunca he sabido gobernar mi vida, menos podría gobernar el país".
 
De modo que los únicos que realmente comentaron detalles de la reunión fueron el cura Castellani y Ratti. El padre jesuita explicó que "quienes más hablaron fueron Sábato y Ratti, que llevaban varios proyectos. (...) Videla se limitó a escuchar. Creo que lo que sucedió es que quienes más hablaron, en vez de preguntar, hicieron demasiadas propuestas. En mi criterio, ninguna de ellas fue importante, porque estaban centradas exclusivamente en lo cultural y soslayaban lo político. Sabato y Ratti hablaron mucho sobre la ley del libro, sobre el problema de la SADE, sobre los derechos de autor, etc.". El propio Castellani ratificó después el notorio protagonismo del autor de El túnel en el encuentro: "Sabato habló mucho, y propuso el nombramiento de un consejo de notables que supervisara los programas de televisión. (...) Borges dijo que él no integraría jamás ese consejo de prohombres. Sabato, entonces, agregó que él tampoco. Yo pensé en ese momento para qué lo proponía entonces. O sea que ellos embarcaban a la gente pero se quedaban en tierra".
 
Por su parte, el presidente de la SADE, después de explicar que se tocó el tema de la censura y de los derechos de autor, calificó a Videla como "un hombre muy comprensivo e inteligente", y destacó que cuando le entregó la lista de escritores "que estaban pasando por una situación muy lamentable" la respuesta del militar fue darle garantías: "Nos aseguró terminantemente que cada una de estas situaciones iba a ser analizada y aclarada de acuerdo con la ley, lo que nos tranquilizó bastante" (2). 
Más que satisfechos unos, con sentimientos encontrados otros, los destacados hombres de la cultura abandonaron el recinto con la certeza de haber asistido a un hecho histórico: después de todo, uno no se reúne todos los días con el presidente de la Nación.
 
Algo más que un error
Con el tiempo, muchos intentaron justificar la actitud de Sabato en su entrevista con Videla con infinidad de excusas. Incluso el propio escritor explicó, ya en democracia, las razones de su asistencia (ver recuadro). Lo cierto es que los que consideran la presencia del intelectual esa tarde en Casa de Gobierno como "un error", muchas veces aducen que ese "traspié" es el único que puede reprochársele al señor Sabato. Nada más alejado de la realidad. 
 
En junio de 1966, el general Juan Carlos Onganía derrocaba al presidente Arturo Illia, con el consentimiento tácito de gran parte de la sociedad argentina, y también con el respaldo exultante de parte de la intelectualidad. Entre los más entusiastas por la llegada del gobierno militar se encontraba el autor de la siguiente cita: "Creo que es el fin de una era. Llegó el momento de barrer con prejuicios y valores apócrifos que no responden más a la realidad. Debemos tener el coraje para comprender (y decir) que han acabado, que habían acabado instituciones en las que nadie creía seriamente. ¿Vos creés en la Cámara de Diputados? ¿Conocés mucha gente que crea en esa clase de farsas? Por eso la gente común de la calle ha sentido un profundo sentimiento de liberación. Hay en el pueblo (como en los chicos) una necesidad de verdad hondísima. (...) Se trata de que estamos hartos de mistificaciones, hartos de politiquerías, de comités, de combinaciones astutas para ganar tal o cual elección. Estamos avergonzados de lo que hemos llegado a ser, no ya en el mundo, sino en América Latina, al lado de potencias como Brasil y México. Qué, queremos seguir siendo una especie de burocracia cansada y decadente, en nombre de no sé qué palabras que no son nada más que eso, palabras. No se hace una gran nación con palabras, y mucho menos con palabras apócrifas y altisonantes". Llama la atención en este párrafo la mención de ciertas "palabras", que el autor define como "apócrifas y altisonantes". ¿Se referirá, justo en tiempos de dictadura, de palabras tales como "democracia"?
 
La cita sigue y sorprende: "Falta ver, ahora, si los hombres que han tomado el gobierno están a la altura de la desesperación histórica del pueblo argentino. Si no responden como es debido, estaríamos ante la más grande catástrofe, quizá ya irremediable. Sé que hay personas que están en puestos claves y que piensan lúcidamente". Para terminar, el defensor de los golpistas se referirá particularmente al que sería el instigador de La noche de los bastones largos, entre otras aberraciones de ese tipo, el general Onganía: "Ojalá la serenidad, la discreción, la fuerza sin alarde, la firmeza sin prepotencia que ha manifestado Onganía en sus primeros actos sea lo que prevalezca, y que podamos, al fin, levantar una gran nación" (3).
 
Nada más que agregar, apenas mencionar que el responsable de firmar semejante cheque en blanco al gobierno militar fue Ernesto Sabato, en julio de 1966. Pero volvamos tiempo atrás, a 1955 y a otro golpe de Estado a manos de la casta militar, que esta vez derroca a Juan Perón. Y otra vez Ernesto Sabato, otra vez su simpatía por los uniformados golpistas, por la autodenominada "Revolución Libertadora": "En toda revolución hay vencidos. En ésta los vencidos son la tiranía, la corrupción, la degradación del hombre, el servilismo. Son vencidos los delincuentes, los demagogos, los torturadores. Personalmente, creo que los torturadores deberían ser sometidos a la pena de muerte" (4). Como reconocimiento al apoyo recibido, el presidente de facto Pedro Aramburu designará a Sábato al frente de la revista Mundo Argentino. Como lo demuestra la historia, no le importaba demasiado al autor de estas citas el perfil ideológico de los gobiernos constitucionales derrocados, lo que realmente importaba era manifestar, rápidamente y sin vacilaciones, sus simpatías por los uniformados que, como de costumbre, llegaban para salvar a la patria. 
Pese al respaldo al gobierno golpista, un año más tarde el propio Sabato denunciaría torturas en los sótanos del Congreso, aunque se apuraría en calificar como "un hombre honesto"(5) al dictador Aramburu. Por tal motivo, se enemistaría con Jorge Luis Borges, quien siempre a favor de los militares, criticó su doble discurso. Borges después reconocería su error, y la opinión de Sabato sobre aquel mea culpa borgeano no tiene desperdicio: "Sí, sí. Pero eso fue demasiado tarde. Mientras tanto ¡se estaba torturando gente!" (6). Lo extraño es que la anécdota salió a la luz en 1996, cuando el propio Sabato ya había asistido al almuerzo con Videla mientras, dicho sea de paso, también se estaban vejando de indecibles maneras a cientos de desaparecidos. Demasiada hipocresía.
 
Con el tiempo, la fama de Sabato fue creciendo al compás del éxito editorial de su novela El túnel, como también fue aumentando el interés de la prensa por reflejar las opiniones políticas del intelectual, aún las más contradictorias y ambiguas de un hombre que definió siempre como su ideal el "socialismo con libertad", que fue admirador de Jean Paul Sartre y ex militante del Partido Comunista durante su juventud. "Qué es un intelectual para mí? Un hombre de ideas y de libros. ¿Para qué sirve? Entre otras cosas, como se ha visto, para convulsionar al mundo (como lo prueban dos libros: el Evangelio y el Manifiesto Comunista) y para levantar a las masas con alpargatas ¿Qué papel debe desempeñar el día que se arme? Luchar por las ideas que defendió antes en el papel. Luchar, si es necesario, con el fusil en la mano" (7), dijo en 1961, tiempo después de haber renunciado como funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores del presidente Arturo Frondizi. El mismo hombre que practicaba el ejercicio de la simpatía hacia los uniformes, manifestaba en 1962 que "el mundo necesita una revolución y que es necesario echar abajo esa sociedad caduca que tiene a Norteamérica como modelo, aunque tengamos grandes dudas de la del otro lado" (8).
 
La coherencia parecía una asignatura pendiente para el escritor que ya gozaba del beneplácito de gran parte del establishment. ¿Sorprendía a alguien, ya en los años setenta, que el escritor que había aplaudido dos dictaduras (una de las cuales derrocó a un gobierno peronista) se desesperara por dar a conocer su satisfacción por el resultado electoral que llevó a Héctor Cámpora al gobierno en marzo de 1973? "Adecuada y necesaria" calificó Sabato la plataforma política del triunfador Frejuli, aunque no se privó de castigar con furia ciertas "ideologías foráneas" con un evidente toque macartista, muy de moda por esos tiempos: "Un gobierno que se proponga la gran transformación debe tener la convicción filosófica y la fuerza suficiente como para sacar a puntapiés a organizaciones extranjerizantes. La libertad absoluta no existe, no ha existido nunca ni existirá jamás. Si alguien entra en mi casa e intenta humillar o destruir o vejar a mi gente, yo no tengo el ‘derecho’ de impedirlo hasta con la fuerza, creo que tengo el ‘deber’ de hacerlo" (9).
 
Dictadura y democracia, ida y vuelta
Después de recorrer con atención el archivo uno se pregunta cómo es posible que Sabato sea considerado hoy como un referente de coherencia y compromiso por la libertad y la democracia. Cómo es posible, sin ir más lejos, que el hombre que en 1981 (cuando la dictadura ya entraba en su patética parábola descendente y era necesario acomodarse a los tiempos que llegaban) llegó a decir que "en ciertos casos la rebelión armada ha sido necesaria, y seguramente seguirá siendo necesaria, si se tiene en cuenta la ferocidad con que los egoístas se aferran a sus privilegios" (10), defendiera un par de años atrás con furia militante la dictadura asesina que tomó el poder en 1976. Cómo entender que el intelectual que sobre el fin del poder militar en 1982, habló de "la necesidad de pedir cuentas de todo lo que ha sucedido en estos seis años de desastre que paradójicamente llevan el nombre de Proceso de Reorganización Nacional. Un período en el que se produjeron horribles violaciones de derechos humanos", para después agregar que "lo único que han demostrado (los militares) es que son capaces de ejercer el terrorismo más atroz, de haber secuestrado y muerto a una enorme cantidad de la juventud más idealista del país". (11) En definitiva, cómo es posible tolerar la hipocresía y el doble discurso que manejó Sabato desde siempre, acomodándose de la forma más ruin.
Hace falta recordar, por tanto, el papel funcional de Sabato a favor de la dictadura iniciada en 1976 para asombrarse de sus críticas posteriores al régimen asesino de Videla y compañía. Si no, cualquiera podría preguntarle porqué, durante la ceremonia donde fue condecorado como "Caballero de la Legión de Honor" en febrero de 1979, en la embajada francesa en Buenos Aires, transmitida por el canal oficial de la dictadura y con amplia repercusión en los medios europeos, el escritor guardó el silencio más miserable mientras en Argentina continuaba la cacería criminal de hombres, mujeres y niños, a metros de la misma embajada. Pero fue en 1978 cuando Sabato asumió complacido su lugar de alfil de la dictadura, como punta de lanza de la inteligente maniobra publicitaria ideada desde la Junta para criticar las denuncias de los exiliados en el exterior: la patética "Campaña antiargentina", orquestada en sintonía con la organización del Mundial de fútbol. El papel de Sábato en este hecho resulta patético por donde se lo mire: "Boicotear el mundial no sólo hubiera sido boicotear al gobierno, sino también al pueblo de la Argentina, que de veras, no se lo merece" (12), dijo. 
 
Después, fue el invitado de lujo durante la fiesta de premiación de los campeones del mundo, y tuvo el privilegio de cerrar el emotivo acto transmitido en cadena a todo el país entregándole una mención al técnico César Luis Menotti con palabras repletas de felicidad: "Es una gran emoción entregarle este presente a Menotti. Yo fui uno de los argentinos que gozó, sufrió y se alegró con los partidos del Mundial. El fútbol no es un mero pasatiempo físico. Invoca grandes cualidades del hombre, como el desarrollo de la inteligencia, capacidad de improvisación, coraje, decisión, tenacidad, todo eso le inyectó este hombre excepcional al conjunto de muchachos. Yo quise aceptar esta invitación porque las penas de mi pueblo son mis penas. Y también las alegrías" (13). 
 
El estruendo de la ovación de genocidas y cómplices casi rebasó los límites del Hotel Sheraton en reconocimiento al gesto del gran hombre de las letras, extasiado por el histórico hecho.
Tres años más tarde, una vez diluida la furia exitista que dejó el Mundial, Sabato criticaría el evento con una impunidad vergonzante: "Desaprobaba el despilfarro, el gigantesco aparato de publicidad, el nacionalismo barato que suscitaba y el olvido de los problemas gravísimos de la Nación. Para colmo lo ganamos. Si lo hubiéramos perdido, habría servido al menos para que dejáramos de creernos los mejores del mundo, ese viejo patrioterismo de los argentinos que tanto daño nos ha hecho. Nos hizo olvidar -y todavía dura ese olvido- de los angustiosos, de los trágicos acontecimientos que hemos vividos en estos últimos tiempos" (14). Increíble escuchar esta frase de la misma persona que fue invitado y protagonista relevante del festejo interminable de los asesinos, del hombre que reconoció que las alegrías de su pueblo eran las suyas, en aquella ceremonia imborrable.
Después, repetiría el mismo absurdo con la guerra de Malvinas, aunque eso sería adelantarse en la crónica.
La participación activa de Sabato contra la campaña antiargentina no se reduciría a aprovechar los generosos espacios cedidos por la revista Gente durante esos años; su compromiso con la estrategia militar llegaría más lejos, tal como lo relata el poeta Juan Gelman: "Daniel Moyano, ese gran escritor argentino exiliado en Madrid, me mostró en 1978 una carta que le dirigiera Sabato en que éste le decía que su sola presencia en el exterior alimentaba la campaña antiargentina (...). Sabato invitaba a Moyano a regresar -y en plena dictadura militar- le ofrecía trabajo y seguridad personal, algo difícil de prometer sin alguna anuencia o caución militar previamente conversada. Moyano ha muerto, pero hay escritores argentinos vivos que pueden dar fe de lo que digo: recibieron una carta parecida" (15). En pocas palabras, un laborioso y disciplinado intelectual en acción.
 
También 1978 fue el año clave para el afianzamiento de la dictadura y el momento en que su imagen comenzaba a ser cuestionada desde el exterior por los organismos de derechos humanos. En tal sentido, la revista alemana GEO Magazin invitó a Sabato a participar de una extensa entrevista con un nudo de gran interés para los lectores europeos: el presente del gobierno militar en Argentina. "La inmensa mayoría de los argentinos rogaba casi por favor que las fuerzas armadas tomaran el poder. Todos nosotros deseábamos que se terminara ese vergonzoso gobierno de mafiosos", explicaba Sabato, para después comenzar a perfilar su Teoría de los dos demonios, la coartada preferida por la Junta para evitar dar explicaciones: "Desgraciadamente ocurrió que el desorden general, el crimen y el desastre económico eran tan grandes que los nuevos mandatarios no alcanzaban ya a superarlos con los medios de un estado de derecho. Porque entre tanto, los crímenes de la extrema izquierda eran respondidos con salvajes atentados de represalia de la extrema derecha. Los extremistas de izquierda habían llevado a cabo los más infames secuestros y los crímenes monstruosos más repugnantes". La concepción que intentaba definir el escritor, aquella que situaba al gobierno militar como "neutral" o "mediador" entre las violencias de ambos "extremos", quedaba expuesta en sus respuestas. 
 
Después afirmaría: "Sin dudas, en los últimos meses en nuestro país, muchas cosas han mejorado: las bandas terroristas armadas han sido puestas en gran parte bajo control". Para terminar la nota, Sabato no perdió la oportunidad de cerrar su panfleto en favor de la dictadura: "La democracia tiene que aprender su lección de la historia y debe saber que con los viejos métodos liberales heredados de tiempos menos problemáticos, no se pueden dominar los delirios del presente" (16). Es válido preguntarse si el responsable de estas opiniones es la misma persona que en 1984 expresó con dureza lo siguiente: "El pueblo ha experimentado por primera vez la atroz vivencia de una dictadura mortal, putrefacta, corrupta... No hay ninguna persona con dos dedos de frente, con sensibilidad en la Argentina que vaya a mover un día un solo dedo en favor de los militares"(17). 
 
Los de "afuera" 
La visita de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA fue el acontecimiento clave en 1979. En ese momento, la dictadura estaba consolidada desde lo económico por el plan de Martínez de Hoz, gozaba de los éxitos deportivos (ese año se ganó también el Mundial Juvenil en Japón) y se preparó para recibir a la comitiva internacional sin inmutarse, contando incluso con un ejército de cómplices que se ocupaba de resguardar el otro flanco que presentaba riesgos: el exilio y la opinión pública europea. En esa zona estratégica se ocupó de presentar batalla el señor Sabato, amparado en el supuesto "pluralismo" de la dictadura que le dejaba manifestar alguna crítica (como cuando se censuró la obra del filósofo Henri Lefebvre). En ese momento de quiebre, Julio Cortázar escribió su famoso artículo América Latina: exilio y literatura, donde instaba a todos los intelectuales a asumir "la respuesta más activa y eficaz posible al genocidio cultural que crece día a día en tantos países latinoamericanos". 
Sabato, herido y pleno de soberbia, responderá indignado: "La inmensa mayoría de sus escritores, de sus pintores, de sus músicos, de sus hombres de ciencia, de sus pensadores, están en el país y trabajan", para después afirmar que "cometen una grave injusticia los que están fuera del país pensando que aquí no pasa nada y que todo es un tremendo cementerio" (18). Decir eso cuando cientos de artistas habían sido desparecidos, estaban perseguidos o exiliados, no sólo era de una pedantería fatal, sino que parecía un argumento escrito por los propios genocidas. Otros siguieron sus pasos: "Los escritores más destacados no se han ido", dijo Manuel Mujica Lainez. Silvina Bullrich sostenía que "ni Borges, ni Mallea, ni Sabato se fueron", y Luis Gregorich se preguntará desde Clarín: "Después de todo, ¿cuáles son los escritores importantes exiliados?". 
 
La escritora Liliana Heker aprovecharía la volada para polemizar con Cortázar y, de paso, ganar notoriedad con frases miserables, burlándose incluso del autor de Rayuela: "Ya que no se le puede atribuir mala fe, al menos puede suponérsele cierto apresuramiento, una necesidad a ultranza de hacer causa común con los exiliados, aun a riesgo de dar una imagen maniquea de la realidad, valiéndose de recursos más pasionales que científicos". El escritor Abelardo Castillo también se debatía por ganar un espacio debajo del manto de cómplices e hipócritas que intentaron posicionarse ante los ojos de los genocidas con opiniones lamentables: "Espero no herir a algún compatriota que viva en el extranjero si afirmo que desconfío de algunos héroes intelectuales que postulan sus convicciones desde Calcuta o Afganistán", para después calificar como "falsa, corrompida e injuriosa" la imagen que del país intentaban transmitir los argentinos en el exterior (19). 
 
La dictadura superó airosa el examen de la OEA y todos festejaron, todos los que colaboraron con desprestigiar las denuncias por violaciones de los derechos humanos, con refutar los argumentos que hablaban de un genocidio, con respaldar sin miramientos a una casta de asesinos sin límites. 
Después llegaría la decadencia de la dictadura, el fracaso del plan económico, el cambio de mando como recurso ridículo, la máscara de un régimen que comenzaba a descascararse ante los ojos del mundo. Aunque ya era demasiado tarde para hablar, muchos eligieron acomodarse a los nuevos vientos. Pero justo en ese proceso de metamorfosis hacia ideas más democráticas, estalla la guerra en las islas Malvinas. ¿Habrá leído Galtieri la siguiente frase de Sábato sobre la guerra?: "Éste es un país que no pasó grandes sufrimientos. No tuvo terremotos, no padeció hambre... acá las cosas nunca estuvieron demasiado mal. (...) Y no tuvimos ni siquiera, a partir de 1870, una buena guerra. Las guerras unifican a una nación. Y, en cierto sentido, producen vitalidad. Sobre todo, las guerras de defensa nacional unifican y hacen que la agresividad que todos tenemos no se ejerza para la autodestrucción sino por una causa noble y positiva. ...) Es decir, yo no soy pacifista, yo creo en las guerras. Hay guerras que defienden cosas sagradas, muy importantes, y creo que hay que hacerlas" (20). 
 
¿Habrá leído Galtieri esa cita? ¿Habrá leído después, durante los primeros días de ocupación en las islas, las loas del mismo intelectual sobre la decisión de enviar a la muerte en una guerra absurda a pibes de 19 años, desarmados y sin preparación?: "Mucha gente ha muerto detrás de dos metros cuadrados de tela. Pero es un error creer que dos metros cuadrados de tela son nada más que eso. Transformados en banderas, son un símbolo de una ideología, de una nación, de una causa sagrada. De manera que yo estoy convencido de que en este caso sí vale la pena. Hubiera sido un acto indigno de la Argentina, que es una pequeña potencia frente a las amenazas, a la soberbia, al desprecio de Inglaterra, agachar la cabeza una vez más. Eso no lo hemos hecho, y si los chicos de 19 y 20 años están muriendo allí, están muriendo por ese motivo" (21).
 
El mismo Sabato, ya mutado en mariposa democrática, cambiaría de forma bien oportunista su opinión sobre Malvinas tiempo después: "Hay un solo responsable de esta derrota y es el gobierno de la Reorganización Nacional que improvisó este hecho que nos sorprendió a todos al leer los diarios del día siguiente incluyendo, creo, a la mayor parte del generalato argentino. Un acto de improvisación suicida. ¿Qué posibilidades había de triunfar? No había. (...) Eran chicos poco preparados, conscriptos, enfrentados con un ejército profesional que contaba con un armamento de primerísimo rango, con una logística de primera magnitud y con el apoyo de la mayor potencia mundial. ¿Qué iban a hacer esos reclutas? En ninguna parte del mundo, salvo en momentos inevitables, se manda a la guerra a chicos recién reclutados" (22). Las críticas, claro está, las dijo cuando la dictadura tenía los días contados. Había que perfilarse con rapidez, cambiar el discurso, borrar el pasado, aniquilar la memoria...
Sabato aclaró, mucho tiempo después, que aquellos que recordaban algunas de sus expresiones nada democráticas pertenecían a una "extrema izquierda" culpable de lanzar una y otra vez "frases calumniosas" contra su persona. En la misma nota, mezclando bronca y soberbia, Sabato extendió sus ataque: "Sería aleccionador averiguar desde qué lugar del mundo esos infamantes hicieron críticas contra la dictadura militar. Que yo sepa procedían desde el extranjero, desde el Café de Flore, desde México, siempre bien lejos de la policía y de las fuerzas armadas. Aquí nos jugamos la vida, con las amenazas más terribles", señalaría. En ese mismo sentido, diría en 1994: "Es muy fácil acusar a alguien desde el exterior. Yo, en cambio, enfrenté a la dictadura sin moverme de mi casa de Santos Lugares". Curiosa forma de "enfrentarse" con los militares la de Sabato, más aún cuando fue vox populi su papel como el intelectual de mayor presencia en los medios de comunicación durante los años del Proceso, incluyendo repetidas apariciones en televisión y también en actos oficiales del gobierno de facto. El final es toda una sentencia: "Todavía quiero agregar algo que me indigna: esos detractores, la mayor parte estalinistas, incluyendo grandes escritores, jamás denunciaron los horrores de aquella dictadura en la Unión Soviética" (23). 
 
Después, llegaría la democracia, el juicio a la Junta, los dos demonios, los aplausos, el papel de sabio o maestro que está más allá del bien y del mal, un país que se muere y otro que bosteza...
 
Sabato ¿y Argentina?
 
Repasar viejos diarios, hurgar en el pasado, recopilar frases y opiniones del archivo es una tarea ineludible para entender, a ciencia cierta, quiénes somos como pueblo. De qué forma podemos entender que el señor Sabato sea hoy un referente de los derechos humanos, sino no entendemos cómo está integrada la sociedad argentina, con sus miserias bien ocultas en el ropero. 
 
Osvaldo Bayer dice que Sabato es el intelectual que mejor refleja a la clase media argentina, esa clase que miró con simpatía el advenimiento de los dictadores, que salió a festejar el triunfo del mundial o el desembarco en Malvinas mientras en la esquina de su casa torturaban a sus vecinos y se apropiaban de sus hijos. La misma clase media que, ya en democracia, aplaudió de pie las privatizaciones, ignoró los indultos a los genocidas, defendió la convertibilidad, se indignó con la famosa "corrupción" y pidió a gritos el regreso de cierto ministro de Economía que después se fue echado a patadas por los mismos que lo veían como el último recurso. La misma clase media que sólo reaccionó cuando le tocaron el bolsillo, y después volvió en silencio a sus hogares, a sus autos, a insultar a todos aquellos que molestaran su tranquilo tránsito hacia lo más patético de nuestra historia.
 
Hablar de Sabato es hablar mucho de Argentina, de una parte del país y de su gente. Y la realidad, lo que vemos y leemos, es patético Muchos siguen ovacionando a sus propios verdugos, perdonando "errores" (que tanto se parecen a los "excesos" de otros tiempos) y olvidando impunidades. Algo malo debe estar pasando.
 
 
Notas
 
(1) La Nación, 19-6-76.
(2) Los testimonios de Castellani y Ratti fueron publicados en la revista Crisis de julio de 1976.
(3) José Eliaschev, revista Gente, "Sabato: El fin de una era", 28-7-66.
(4) La entrevista, publicada en el diario El Líder de 1955, integra la recopilación de entrevistas al escritor llamada Medio siglo con Sabato, de Julia Constenla.
(5) Ana Larraín, Cosas de Chile, 1966. 
(6) Ibídem.
(7) Franco Mogni, revista Che, 1961.
(8) Entrevista con la revista El escarabajo de oro, 1962.
(9) Entrevista con la revista Siete Días, 1973.
(10) Mona Moncalvillo, Humor, 1981.
(11) Germán Sopeña, Siete Días, 1983.
(12) Bernard Pivot, Le Monde, 1978.
(13) Osvaldo Bayer, Rebeldía y esperanza, 1993.
(14) Ibídem 10.
(15) Juan Gelman, Lesbianos, Página/12, 8-5-96.
(16) Ibídem 13.
(17) Roberto Mero, Caras y caretas, 1984.
(18) Clarín, 5-7-80.
(19) Todas las citas de los escritores pertenecen al libro Rebeldía y esperanza.
(20) Emilio Giménez, Gente, 1971.
(21) Ibídem 13.
(22) Sergio Ciancaglini, Gente, 1982.
(23) Carlos Ares, La Maga, 1995.

 

Bayer celebra la Avenida Pueblos Originarios para Quilmes en Argentina a51‏

En la contratapa del Página 12 del 30/4/2011, don Osvaldo Bayer aborda el Proyecto de Ordenanza para la Ciudad de Quilmes, respecto al cambio de denominación de la Avenida 12 de Octubre por Avenida de los Pueblos Originarios.


Como quilmeños, nos enorgullece que este verdadero patriota de la identidad latinoamericana se ocupe de nuestra ciudad.
El periodista, historiador y escritor comienza la nota considerando que "Estos últimos días han servido para ratificar aquello tan sabio de que finalmente la Etica triunfa en la Historia..."


Más abajo, festeja que "...ya está naciendo una conciencia popular de revisar la historia y no aceptar lo que siempre dictaron los dueños del poder económico y político...".
A párrafo seguido se mete de lleno en el proyecto quilmeño:


"Y de Catamarca a Quilmes: allí se acaba de publicar el proyecto de ordenanza municipal para cambiarle el nombre a la avenida 12 de Octubre por el de avenida Pueblos Originarios. ... Es un justo pedido porque los españoles no llegaron al nuevo continente para traer paz, cultura y libertad. Todo lo contrario: los pueblos originarios fueron sometidos a las formas más brutales de esclavitud, como la mita, el yanaconazgo y la encomienda. Lo dice Manuel Belgrano en su proclama a los pueblos originarios en la que les dice: "He venido a restituirles los derechos de libertad, propiedad y seguridad, de que por tantas generaciones han estado privados, sirviendo únicamente a las rapiñas de los (españoles) que han gobernado".

 

Y como a los conquistadores europeos no les bastaba la esclavitud de los originarios, trajeron miles de esclavos africanos bajo el yugo del látigo y el arcabuz. Por eso es lamentable que, en vez de tener a un héroe de nuestra independencia frente a la Casa Rosada, tengamos nada menos que a Colón. En vez de estar allí un gaucho de nuestra independencia o el abrazo de nuestros dos grandes libertadores: San Martín y Bolívar. Es exactamente lo mismo cuando vemos las mejores calles arboladas de Belgrano con el nombre de los virreyes españoles mientras el gran héroe libertario Túpac Amaru tiene una callecita de pocas cuadras.


Y en eso tiene razón Demián Konfino cuando propone que el continente americano no lleve el nombre por Américo Vespucio –uno de los tantos "descubridores"– sino que debería llamarse Tupacamaria, en nombre del hombre que quiso liberar estas tierras de sus esclavizadores y por eso fue condenado a la más horrible de las muertes cometidas por los seres humanos. Occidentales y cristianos…"


Con esta claridad incomparable, Bayer se suma a muchas comunidades de Pueblos Originarios comprometidas con el proyecto. También han adherido artistas, medios de comunicación, intelectuales, organizaciones sociales, políticas y sindicales, y personas de a pie. 

 

 
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-167326-2011-04-30.html

OTAN asesina hijo y nietos de Gadaffi lider libio sobrevivió rad1

En nombre de La Polilla
Enviado el: Domingo, 01 de Mayo de 2011

Hey, ¿alguien escucha? Los "defensores de la humanidad" cobran vidas inocentes en nombre de la democracia!!

OTAN asesina hijo y nietos de Gadaffi; lider libio sobrevive al ataque

Saif Al-Arab Gadaffi, asesinado por la OTAN en un ataque aéreo

Saif Al-Arab Gadaffi, asesinado por la OTAN en un ataque aéreo

El líder libio Moamar Gadafi sobrevivió el sábado a un ataque de la OTAN, con al menos un misil, que mató a su hijo menor y a tres de sus nietos, informó un portavoz.

Gadafi y su esposa se encontraban dentro de la casa de su hijo de 29 años, Saif al-arab Gadafi, cuando ésta fue atacada al menos con un misil, desde un avión de la alianza atlántica, de acuerdo con el vocero libio Musa Ibrahim. Otros amigos y familiares de Gadafi resultaron heridos, según el portavoz.

La casa de un piso en un vecindario exclusivo de Trípoli resultó severamente dañada.

Saif al-arab Gadafi era el sexto hijo de Gadafi. Había pasado mucho tiempo en Alemania en años recientes

 
Lic. Rosa Cristina Báez Valdés "La Polilla Cubana"
Moderadora Lista e-mail Cuba coraje y Coordinadora de la Red Social Hermes

http://cubacoraje.blogspot.com/
http://auto-hermes.ning.com/profile/RosaCBaez 

http://lapolillacubana.nireblog.com
http://lapolillacubana.blogcip.cu
http://lapolillacubana.typepad.com
http://bloguerosrevolucion.ning.com/profile/RosaCBaez

http://5heroes.multiply.com
http://losqueremoslibres.blogspot.com/



¡JUNTOS PODEMOS  LOGRARLO! Libertad a los 5 ¡YA!

__._,_.___

Consul argentino en Nueva York y cinco ejecutados La Nacion José Martí polit1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Relato de la ejecución

"...salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas plateadas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos... abajo la concurrencia sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... plegaria es el rostro de Spies, firmeza el de Fischer, orgullo el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita que la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora... los encapuchan, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos cuelgan y se balancean en una danza espantable..."

José Martí (Corresponsal en Chicago de "La Nación" de Buenos Aires)

 

Cuando hablamos de trabajo debemos remontarnos más allá de los orígenes del hombre. Ya la mitología y las religiones describieron, aunque conceptualizados de otra manera, los distintos tipos de trabajo que existieron, unos pagos, otros a cambio de un mendrugo y otros como modo de castigo para expiar determinadas culpas enquistadas según los momentos, lo que se traduce como esclavitud.

Trabajo significa esfuerzo humano, el término deriva de "tripalium" o tres palos que definía el sinónimo de torturar o torturarse, aunque con el correr del "trabajo" y de los años se haya pretendido modificar su verdadera acepción para mutarla por "laboro".

Encontraremos muchísimas descripciones respecto al tan mentado como irreconocido esfuerzo humano, amplias categorizaciones se aplicaron al término desde la sociología, la antropología, la iglesia, la economía, el derecho etc.

Lo que nadie pone en duda es que trabajar es un esfuerzo no siempre reconocido ni mucho menos enaltecedor, como algunos pretendieron hacer creer, no olvidemos aquello tan explícito que indica que "el trabajo genera dignidad", que si bien podemos discutir si es cierto o no, no podemos en cambio negar que no siempre el trabajador es dignificado ni lo fue a lo largo de la historia.

 

La mitología nos habló de Atlas, jefe de los Titanes durante la guerra contra los olímpicos y describió cuando Zeus, la máxima deidad, lo castigó a cargar sobre su anatomía el peso de los cielos, aunque el esfuerzo fuera indescriptible e impago.

Luego cuando Prometeo engañó a Atlas, ofreciéndose para sostener el cielo mientras éste realizara un trabajo sucio al ir a recoger manzanas de oro en el jardín de las Hespérides, trampa bajo la cual cayó el hostigado Atlas, quien siguió con su esfuerzo de "trabajador" castigado y engañado, cargando nuevamente el peso de los cielos.

El otro cargó con las manzanas recogidas y se quedó con el esfuerzo del trabajo del Titán al mejor estilo neoliberalismo, donde algunos se vuelven ricos gracias al esfuerzo de tantos titanes anónimos.

 

Grandes obras dejó plasmada la historia gracias a la sangre y al sudor de hombres que empleaban esfuerzos hasta sobrehumanos para que éstas tomaran forma y cuerpo. Podemos mencionar magníficas pirámides, los colosales monumentos, otrora considerados las "maravillas del mundo antiguo", como Los Jardines Colgantes de Babilonia, la Torre de Babel que menciona la Biblia y que también sepultó el origen de esa maravilla antigua así como a sus hacedores, los muertos, que quedaron sepultados bajo montañas de piedra y olvido.

 

También sembrando su semilla para ese estigma que con los siglos llegaría para quedarse instalado hasta nuestros tiempos, Yahvé se encargó de desarticular el esfuerzo de los hombres que fueron condenados in eternum a hablar distintas lenguas a lo largo y ancho de la geografía terrestre.

El miedo a la unidad y la integración de los pueblos podemos ver que tiene orígenes hasta sagrados…

 

La tierra fue dividida, las fronteras se crearon y cada ser supremo fue marcando sus pautas y sus tiranías sangrientas. Nadie se entendió nunca más con nadie…

Siguieron las "maravillas del mundo antiguo" logradas gracias al anonimato de tantos seres que eran humanos aunque no se los considerara, manos despedazadas, espaldas quebradas, impotencia y dolor indescriptibles, fueron gestando:

 

La Gran Pirámide de Guiza, año 2570 AC, que alojara los restos del faraón Jufu o Keops y que provocara el asombro y la inolvidable frase de Napoleón dirigida a sus tropas en julio de 1798 de nuestra era, " ¡cuarenta siglos os contemplan!", previa a la batalla entre franceses y mamelucos.

 

El Templo de Artemisa, año 550 AC, incendiado intencionalmente en el año 356 AC,  pero luego reconstruido por orden de Alejandro Magno, aunque éste no pudo ver su deseo realizado ya que la muerte lo sorprendió antes, no obstante tuvo mejor suerte que los trabajadores ya que a él, por lo menos, lo mencionó la historia. El Templo acabó destruido nuevamente por los godos a partir de un saqueo superior a los que existieron en diciembre de 2001 ordenados por fuerzas de choque de algunos políticos,  en Argentina.

 

Fidias, en el año 430 AC ordenó esculpir otra maravilla: La Estatua de Zeus, en Olimpia, derruido años más adelante de la historia antigua.

El Sepulcro del Mausoleo en Halicarnaso, hoy Turquía, derrumbado luego de muchos siglos, por terremotos.

El Coloso de Rodas, abriendo la entrada del puerto de la isla, en Grecia, también vuelto nada por la furia de la tierra que tal vez, sin saberlo, estaba haciendo "justicia popular" in memorian de los trabajadores anónimos.

El Faro de Alejandría, Egipto, más mano de obra ocupada, mucha más ingratitud hacia los trabajadores.

 

El 7 de julio del 2007, en Lisboa, se proclamaron las nuevas 7 Maravillas del Mundo actual, luego de un proyecto elaborado por el suizo Bernard Weber, creador de la Fundación New 7 Wonders,  mediante cibernética elección.

Estas quedaron establecidas gracias al aporte de más de 100 millones de votos por Internet y mensajes telefónicos, quedando exceptuados de la elección quienes no tienen acceso a las altas tecnologías en pueblos marginados y olvidados.

El esfuerzo del hombre estuvo presente a lo largo de la historia, el irreconocimiento también.

 

Muchas veces para homenajes fastuosos, otros provocados por grandes delirios.

No perdieron su belleza el Taj Mahal, la Gran Muralla China, la ciudad templo de Chitchen Itza, las ruinas del Machu Pichu, el Cristo Redentor de Río de Janeiro, el Coliseo Romano, que fueron consideradas las Maravillas del Mundo Actual.

Rutas y caminos, grandes edificios, torres en pié, otras destruidas por la irracionalidad para justificar hegemonías bélicas, catedrales, poblaciones, todo lo que veamos entraña el sacrificio previo de manos trabajadoras, el pago se traduce en moneda tangible pero nunca suficiente, los trabajadores siguen su camino de olvidos y miserias.

 

Ya en nuestra época y si bien la historia resulta repetitiva, se han alcanzado ciertos niveles de "humanización", los esclavos ya no se llaman así, reclaman cuando hace falta y se los persigue denodadamente aunque en los últimos años se han producido muchos retrocesos innegables y los dirigentes sindicales, en muchos países, dejaron de ser trabajadores para volverse empresarios…

 

En noviembre de 1884 en el IV Congreso de la American Federation of Labor quedó establecido que a partir del 1º de Mayo de 1886 se obligaría a los patrones a respetar la jornada de trabajo de 8 horas. De no alcanzarse el propósito se comenzaría una gran huelga. La institucionalización no se produjo entonces, pero una ejemplar coordinación de los trabajadores paralizó el país con más de cinco mil huelgas.

 

En mayo una bomba estalló provocando la muerte de varios policías, nunca se supo quién detonó el artefacto, pero inmediatamente se procedió a culpabilizar a cuatro líderes anarquistas, los que fueron juzgados y ejecutados sumariamente.

A partir de ese momento el 1º de Mayo quedó instituido como Día Internacional del Trabajador.

 

El trabajo y los trabajadores, nunca respetados y pocas y efímeras veces dignificados, dieron lugar a la omnipresente teoría de la lucha de clases.

Marx definió exactamente esa concepción que a veces causa escozor a alguna gente que hasta se jacta de que determinados partidos jamás la hayan mencionado, pero que está tan vigente como en el momento de su proclamación.

 

Desde entonces quedó bien demostrado que las dos clases sociales en pugna son la burguesía y el proletariado y al que le quede dudas, que se dedique a recorrer la historia pasada y la presente, esperando que llegue la futura y deseando que al menos resulte menos pesada que las anteriores.

Nuevas formas de opresión, genocidios "legalizados", relaciones de desigualdad absoluta, permitieron que los pueblos cambien de dueños. Ya la esclavitud se manifiesta encubiertamente, el neoliberalismo y sus políticas de exterminio abrieron las puertas que conducen al empobrecimiento de la clase trabajadora, el antagonismo entre los opresores y los oprimidos tomó nuevo vigor.

 

Los obreros del mundo lograron crear sindicatos, con el objetivo de contrarrestar los efectos más dañinos de la industrialización, comenzaron en Europa Occidental y en los EEUU, a finales del siglo XVIII y principios del XIX. El capitalismo acogotaba a los trabajadores, la gente del campo emigraba a las ciudades que siempre ofrecían mayores posibilidades. Por supuesto, fueron considerados ilegales y debieron enfrentarse con los grandes poderes burgueses y oligarcas que veían peligrar sus fortunas, no olvidemos aquello que condensa criterios con firmeza: la unión hace la fuerza y ello resulta imperdonable.

 

Las luchas se fueron desarrollando, asesinados y expulsados resultaron la constante en cada tierra y aún no estamos exentos de semejante arbitrariedad, ejemplo en su máximo exponente lo encontraremos en América Latina y penetrando más nos enfrentamos con la realidad colombiana que describe la cantidad de sindicalistas y asesinados en lo que va del año y que haría poner los pelos de punta hasta a los más indiferentes…

 

Se feminizó la pobreza, el neoliberalismo causó un estrago sin límites, gran parte de la niñez en los pueblos pobres se vio obligada a cambiar el banco de la escuela por la azada, el martillo y hasta por la mendicidad que también incluye un trabajo aunque no reconocido.

La globalización de la pobreza, la perversidad de una aberración ilimitada, dejaron bien sentada su pauta que nos demuestra que "el trabajo dignifica, si te dejan…"

 

Porque nadie podrá demostrar dónde está la dignificación del ama de casa, que carga al igual que el mitológico Atlas, no el peso de los cielos sobre sus hombros, sino el peso de la crianza de los hijos, la atención de la casa, muchas veces hasta de casas ajenas y sin tener un mínimo salario y mucho menos reconocimiento.

 

Cuántas de estas titanes anónimas ante la pregunta ¿trabaja? responde NO como si lo suyo, por no tener remuneración fuera nada…

Dónde está la dignificación de los desocupados que se cuentan por millones en este mundo global.

Dónde la de los que durante años fueron trabajadores asalariados y al final de sus vidas tienen negada la posibilidad de una mejor calidad de vida por lo magro de sus sueldos cuando dejaron de ser productivos para los países.

 

En pocas horas se conmemorará el Día de los Trabajadores, la lucha de clases se incentiva, cada día más concentran muchísimo, así como muchísimos más no concentran sino afrentas y atropellos.

A nuestra juventud le están incorporando sigilosamente la idea de que no es un honor ser trabajador o trabajadora, sino que el honor se mide según el estatus con que cuenten.

 

Así es la historia, héroes y heroínas anónimos engrandeciendo los países que a su vez engrandecen a la banca mundial, a la vez que cada gota de su esfuerzo va a parar a los bolsillos de los grandes monopolios.

Cada gota de su sudor engrosando las arcas de los organismos internacionales que succionan la sangre de las arterias trabajadoras.

 

El 1º de Mayo debe convertirse en un día de lucha y reflexión, de memoria colectiva, de homenaje a todos y todas los que han entregado sus vidas en pos de la igualdad hasta el momento no lograda.

 

Día de Gloria y recuerdo emocionado por todas y todos los prisioneros políticos que se negaron resignarse frente a la desarticulación de sus pueblos.

Obreros y campesinos, amas de casa y profesionales, trabajadores de la salud, de la cultura. Luchadoras y luchadores.

Trabajadores y trabajadoras de la vida:

¡Unámonos!, que los asesinos de sueños no puedan cumplir su objetivo impunemente. La lucha por la dignidad es tarea imprescindible y se enmarca dentro de la lucha de clases que no debemos temer mencionar una y mil veces porque es real y está vigente.

Las trabajadoras y trabajadores del mundo, nuestros hijos y nietos, la historia, nos obligan a ponernos de pie ante la injusticia!!!

 

a Obama (urgente) de José un cubano comun

DÉCIMOTERCERA  CARTA  ABIERTA  DE  UN  CUBANO  COMUN
AL  PRESIDENTE  DE  LOS  ESTADOS  UNIDOS  DE  AMÉRICA.


                                                                 Cuba, Abril 30 del 2011.
Señor  Presidente:

 


Mañana es 1ro  de Mayo; si viera Ud., cuantos preparativos y alegrías
hay en  Cuba  para  festejar  el  Día  de Los  Trabajadores.
Los  pueblos  y  plazas  se  engalanan.


Hoy recibió Fidel un MERECIDO  premio del Comité  Internacional  por La Paz.
No hubo mucha algarabía, a él no le agradan los elogios porque  afirma, como
José Martí: "Que toda la gloria del mundo cabe en un grano de  maíz".

 


Otros  sin  gloria  ostentan  títulos  no  merecidos  y  como  Ud.,
son  la  antítesis de la Paz.


Hoy, Señor Presidente, murieron tres nietos del Gaddafi y un hijo,
más otros  familiares, por la explosión de una bomba o un misil
con los que tratan de  cazarlo como a un lobo salvaje.

 


¿Hasta donde se puede hoy día reconocer que  exista la más mínima ética
en la política del Imperio?  ¿Cómo es posible que se  cazen presidentes?


¿Cómo es posible que, además para cazarlo y matarlo en  su  país
—algo que está' fuera de todo acuerdo internacional y reglas de
   convivencia política— acaben con su familia?.

 


Ud., tan apegado a sus hijos y su  esposa, que ama tanto a su madre,
¿puede concebir tanta maldad?
¿Qué pasaría en los Estados Unidos de Norteamérica si volaran la
   casa del Presidente?

 


¿Es que hay Presidentes que pueden ordenar la muerte de otro colega
  sin pensar en ellos mismos y en sus propios derechos?
La Historia, no tendrá benevolencia con los hombres que como Ud., y otros
Presidentes que hasta besaron al Gaddafi, hoy lo cazan.


Podrá' ser más querido por su pueblo o menos querido, pero solo es su pueblo
quien tiene el derecho de despojarlo de su mandato. El problema es libio.
Esas acciones, aumentarán EL TERRORISMO contra su propio país.
¿Puede  quedarse quieto ante el enemigo aquel que ha perdido sus nietecitos
  o su hijo  menor? Tengo nietos y se cuanto se aman.


El mundo no puede perdonar la cacería de hoy.
Hace tres días murió en Miami, un TERRORISTA CONFESO, vivió en plena
libertad, porque él, para Uds., era otro tipo de terrorista (de los buenos).
Así se  vanagloria Posada Carriles.
¿Cuánto saben esos personajes que tienen atado  al Gobierno Norteamericano?
¿Chantajean a las más altas estructuras de su  país?


Presidente, AUDITE a los chantajistas de La Florida y verá muchas cosas.
Dedique su tiempo a limpiar de impurezas su propio territorio y deje ya,
de  introducirse en los asuntos internos de otros países.


Mañana, desfilaré' con mi familia, libre, por las calles de mi pueblo,
entre  colores y banderas, alegre, con mi nieto en los hombros, pero
no dejo de  pensar que, es tan traicionera la fiera del Norte, que un día,
como esos niños libios de hoy, los míos estén amenazados y un día,
más temprano que tarde, tampoco Ud., podrá dormir tranquilo, porque
como dice un viejo refrán español:


"Quien a hierro mata, a hierro muere".


Presidente, Ud., puede parar ese nuevo  genocidio  contra  el  pueblo  libio;
deje  que  ese  pueblo  sólo,  resuelvas  sus  problemas:


Libia, es de los libios.
                                                         José Eusebio Chirino Camacho.

 

Asesino asesinado Taxiboy vengador

Asi como hay Taxi-radio debería haber Taxi-boy-radio, tendrían un poco más de seguridad los

Agentes de la CIA-DINA latinoamericanos.

Un condenado a quien se le da libertad aunque el crimen haya sido probado no debería vivir

en un edificio donde sus vecinos desconocen sus características psíquicas y criminales. 

La justicia argentina debería advertir a los habitantes del consorcio de la presencia de ese

Inhumano ser.    Eladio González  toto

 

Sábado, 30 de abril de 2011

Sospechan que al represor chileno Enrique Arancibia Clavel lo mató un taxi boy

Tras la hipótesis del robo

Lo asesinaron con once profundas cuchilladas. Investigan un drama pasional, una deuda con alguno de los choferes que trabajaban para él o si un taxi boy le robó y lo mató. Esta última pista es la más fuerte. Faltaban 35 mil dólares del departamento.

/fotos/20110430/notas/na11fo01.jpg

Enrique Arancibia Clavel el 30 de septiembre de 2004, cuando recibió una condena a doce años de prisión.

 

Por Raúl Kollmann

 

Enrique Arancibia Clavel, el ex agente de la DINA chilena condenado por el doble asesinato en 1974 del general chileno Carlos Prats y su mujer en Buenos Aires, fue asesinado de manera sangrienta en la madrugada del jueves: le clavaron once cuchilladas, algunas en la cara, y con tanta violencia que la profundidad de los cortes llamaron la atención de los forenses. Las hipótesis son tres: un drama pasional, una deuda con alguno de los choferes que trabajaban para él o un taxi boy que terminó robándole y asesinándolo. En principio, para los investigadores la hipótesis más probable es la del taxi boy, ya que según los primeros testimonios requería los servicios sexuales de varios jóvenes. Arancibia Clavel fue encontrado en su departamento de Lavalle al 1400.

 

El cuchillo con el que lo mataron no fue encontrado y no se trataría de uno de los cuchillos del departamento, sino que el asesino lo habría llevado a la escena del crimen. De la vivienda de Arancibia desaparecieron 35.000 dólares.


En el entorno actual del espía chileno, es decir entre los vecinos, los choferes de sus taxis y los jóvenes que contrataba para mantener relaciones, nadie conocía su pasado como agente de la DINA. Es más, el joven de 21 años que encontró el cuerpo y que empezó diciendo que era su sobrino y terminó declarando que fue su pareja, también dijo que no sabía que Arancibia fue condenado a prisión perpetua. Según surgió de la investigación que en su momento hizo la jueza federal María Romilda Servini de Cubría, Arancibia y el agente norteamericano Michael Townley fueron los que participaron de la operación en la que se puso la bomba en el Fiat 125 del general Prats. Arancibia fue condenado a prisión perpetua en 2004. Luego recibió doce años por el secuestro de dos ciudadanas chilenas y al unificar las penas, en base a un cálculo que luego fue cuestionado, el Tribunal Oral 5 le otorgó la libertad condicional.


El año pasado, después de 36 años, también la Corte Suprema de Chile condenó a los militares, jefes de la DINA, por el homicidio de Prats.


La primera mirada del fiscal de instrucción Marcelo Roma, la jueza María Fontbona de Pombo y los investigadores policiales de la muerte de Arancibia estuvo dirigida a su pasado político. Sin embargo, las características del homicidio rápidamente llevaron las hipótesis a otro terreno. El asesinato con arma blanca no es típico de las venganzas políticas ni de trabajos realizados por profesionales del crimen. Y, además, se suma el hecho de que casi nadie sabía de su pasado y, sobre todo, que el propio Arancibia le franqueó la puerta al asesino. Nadie forzó la entrada e incluso la puerta era blindada.


El ex agente de la DINA tenía varios taxis y contrataba choferes. Los investigadores tienen la versión de que Arancibia estaba en conflicto con alguno de sus contratados por una supuesta deuda. Esto también se está investigando, aunque pocos creen esa hipótesis.


Lo más probable es que el homicidio tenga relación con la vida íntima del ex agente. Los casos de personas de más de 60 años –Arancibia tenía 66–, homosexuales, asesinadas por jóvenes taxi boys, son frecuentes. “En su momento, les sugerimos a las autoridades de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) la realización de una campaña para prevenir ese peligro. Hemos tenido muchos casos”, señaló el profesor de Criminalística Raúl Torre. Por las primeras declaraciones que se tomaron en el caso Arancibia, éste recurría en numerosas oportunidades a contratar servicios de taxi boys.


La impresión de los investigadores es que el homicida conocía bien a su víctima, entre otras cosas porque no revolvió el departamento, sino que sabía dónde Arancibia guardaba los 35.000 dólares que desaparecieron. Por esa razón, el joven que encontró el cuerpo y que dijo ser su pareja no quedó fuera del cuadro de sospecha. Según algunos testimonios, a Arancibia se lo vio con al menos otros dos jóvenes, por lo cual se van a investigar su computadora –chateaba habitualmente– y sus llamadas telefónicas.


Arancibia no estaba maniatado. Todo indica que se sentó en un escritorio y el homicida lo sorprendió por atrás asestándole de esa manera la primera cuchillada. Después de eso vinieron diez más. Según declaró el joven que se presentó como su pareja, no falta ningún cuchillo de la cocina y el arma del crimen no quedó en el departamento. Esto hace sospechar que el asesino trajo el cuchillo consigo y se lo llevó.


Por las características del crimen, los investigadores consideran que no debería ser difícil el esclarecimiento. Es un círculo de pocas personas y es muy probable que el asesino haya dejado rastros en las llamadas de celular y en los contactos por Internet.