domingo, 5 de octubre de 2014

Rodrigo Albornoz y Manuel González tango de los martes en Caballito El Amague Chaubloqueo Museo Che Guevara de Caballito CABA Mordortoys


                                             
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sábado, 4 de octubre de 2014

Fidel Castro para leer de Cuba al mundo sobre héroes de nuestra época Ebola OTAN Angola José Martí Chaubloqueo Museo Che Guevara.




Los héroes de nuestra época

La partida de la primera Brigada Mé­dica Cubana hacia África a luchar contra el Ébola y el brutal asesinato en Caracas del joven diputado revolucionario Robert Serra reflejan el espíritu heroico y la capacidad de los procesos revolucionarios que tienen lugar en la Patria de José Martí y en la Venezuela de Simón Bolívar y Hugo Chávez
4 de octubre de 2014 03:31:13
Mucho hay que decir de estos tiempos difíciles para la humanidad. Hoy, sin embargo, es un día de especial interés para nosotros y quizá también para mu­chas personas.
A lo largo de nuestra breve historia revolucionaria, desde el golpe artero del 10 de marzo de 1952 promovido por el imperio contra nuestro pequeño país, no pocas veces nos vimos en la necesidad de tomar importantes decisiones.
Cuando ya no quedaba alternativa alguna, otros jóvenes, de cualquier otra nación en nuestra compleja situación, hacían o se proponían hacer lo mismo que nosotros, aunque en el caso particular de Cuba el azar, como tantas veces en la historia, jugó un papel decisivo.
A partir del drama creado en nuestro país por Estados Unidos en aquella fecha, sin otro objetivo que frenar el riesgo de limitados avances sociales que pudieran alentar futuros de cambios radicales en la propiedad yanki en que había sido convertida Cuba, se engendró nuestra Revo­lución Socialista.
La Segunda Guerra Mundial, finalizada en 1945, consolidó el poder de Estados Unidos como principal potencia económica y militar, y convirtió ese país —cuyo territorio estaba distante de los campos de batalla— en el más poderoso del planeta.
La aplastante victoria de 1959, podemos afirmarlo sin sombra de chovinismo, se convirtió en ejemplo de lo que una pequeña nación, luchando por sí misma, puede hacer también por los demás.
Los países latinoamericanos, con un mínimo de honrosas excepciones, se lanzaron tras las migajas ofrecidas por Estados Unidos; por ejemplo, la cuota azucarera de Cuba, que durante casi un siglo y medio abasteció a ese país en sus años críticos, fue repartida entre productores ansiosos de mercados en el mundo.
El ilustre general norteamericano que presidía entonces ese país, Dwight D. Eisenhower, había dirigido las tropas coaligadas en la guerra en que liberaron, a pesar de contar con poderosos medios, solo una pequeña parte de la Europa ocupada por los nazis. El sustituto del presidente Roosevelt, Harry S. Truman, resultó ser el conservador tradicional que en Estados Unidos suele asumir tales responsabilidades políticas en los años difíciles.
La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas —que constituyó hasta fines del pasado siglo XX, la más grandiosa nación de la historia en la lucha contra la explotación despiadada de los seres humanos— fue disuelta y sustituida por una Federación que redujo la superficie de aquel gran Estado multinacional en no menos de cinco millones 500 mil kilómetros cuadrados.
Algo, sin embargo, no pudo ser disuelto: el espíritu heroico del pueblo ruso, que unido a sus hermanos del resto de la URSS ha sido capaz de preservar una fuerza tan poderosa que junto a la República Popular China y países como Brasil, India y Sudáfrica, constituyen un grupo con el poder necesario para frenar el intento de recolonizar el planeta.
Dos ejemplos ilustrativos de estas realidades los vivimos en la República Popular de Angola. Cuba, como otros mu­chos países socialistas y movimientos de liberación, colaboró con ella y con otros que luchaban contra el dominio portugués en África. Este se ejercía de forma administrativa directa con el apoyo de sus aliados.
La solidaridad con Angola era uno de los puntos esenciales del Movimiento de Países No Alineados y del Campo So­cialista. La independencia de ese país se hizo inevitable y era aceptada por la co­munidad mundial.
El Estado racista de Sudáfrica y el Go­bierno corrupto del antiguo Congo Belga, con el apoyo de aliados europeos, se preparaban esmeradamente para la conquista y el reparto de Angola. Cuba, que desde hacía años cooperaba con la lucha de ese pueblo, recibió la solicitud de Agostinho Neto para el entrenamiento de sus fuerzas armadas que, instaladas en Luanda, la capital del país, debían estar listas para su toma de posesión oficialmente establecida para el 11 de noviembre de 1975. Los soviéticos, fieles a sus compromisos, les habían suministrado equipos militares y esperaban solo el día de la independencia para enviar a los instructores. Cuba, por su parte, acordó el envío de los instructores solicitados por Neto.
El régimen racista de Sudáfrica, condenado y despreciado por la opinión mundial, decide adelantar sus planes y envía fuerzas motorizadas en vehículos blindados, dotados de potente artillería que, tras un avance de cientos de kilómetros a partir de su frontera, atacó el primer campamento de instrucción, donde varios instructores cubanos murieron en heroica resistencia. Tras varios días de combates sostenidos por aquellos valerosos instructores junto a los angolanos, lograron detener el avance de los sudafricanos hacia Luanda, la capital de Angola, adonde había sido enviado por aire un batallón de Tropas Especiales del Ministerio del Interior, transportado desde La Habana en los viejos aviones Britannia de nuestra línea aérea.
Así comenzó aquella épica lucha en aquel país de África negra, tiranizado por los racistas blancos, en la que batallones de infantería motorizada y brigadas de tanques, artillería blindada y medios adecuados de lucha, rechazaron a las fuerzas racistas de Sudáfrica y las obligaron a retroceder hasta la misma frontera de donde habían partido.
No fue únicamente ese año 1975 la etapa más peligrosa de aquella contienda. Esta tuvo lugar, aproximadamente 12 años más tarde, en el sur de Angola.
Así lo que parecía el fin de la aventura racista en el sur de Angola era solo el comienzo, pero al menos habían podido comprender que aquellas fuerzas revolucionarias de cubanos blancos, mulatos y negros, junto a los soldados angolanos, eran capaces de hacer tragar el polvo de la derrota a los supuestamente invencibles racistas. Tal vez confiaron entonces en su tecnología, sus riquezas y el apoyo del imperio dominante.
Aunque no fuese nunca nuestra intención, la actitud soberana de nuestro país no dejaba de tener contradicciones con la propia URSS, que tanto hizo por nosotros en días realmente difíciles, cuando el corte de los suministros de combustible a Cuba desde Estados Unidos nos habría llevado a un prolongado y costoso conflicto con la poderosa potencia del Norte. De­sa­parecido ese peligro o no, el dilema era decidirse a ser libres o resignarse a ser esclavos del poderoso imperio vecino.
En situación tan complicada como el acceso de Angola a la independencia, en lucha frontal contra el neocolonialismo, era imposible que no surgieran diferencias en algunos aspectos de los que po­dían derivarse consecuencias graves para los objetivos trazados, que en el caso de Cuba, como parte en esa lucha, tenía el derecho y el deber de conducirla al éxito. Siempre que a nuestro juicio cualquier aspecto de nuestra política internacional podía chocar con la política estratégica de la URSS, hacíamos lo posible por evitarlo. Los objetivos comunes exigían de cada cual el respeto a los méritos y experiencias de cada uno de ellos. La modestia no está reñida con el análisis serio de la complejidad e importancia de cada situación, aunque en nuestra política siempre fuimos muy estrictos con todo lo que se refería a la solidaridad con la Unión Soviética.
En momentos decisivos de la lucha en Angola contra el imperialismo y el racismo se produjo una de esas contradicciones, que se derivó de nuestra participación directa en aquella contienda y del hecho de que nuestras fuerzas no solo luchaban, sino que también instruían cada año a miles de combatientes angolanos, a los cuales apoyábamos en su lucha contra las fuerzas pro yankis y pro racistas de Sudáfrica. Un militar soviético era el asesor del gobierno y planificaba el empleo de las fuerzas angolanas. Discrepábamos, sin embargo, en un punto y por cierto importante: la reiterada frecuencia con que se defendía el criterio erróneo de emplear en aquel país las tropas angolanas mejor entrenadas a casi mil quinientos kilómetros de distancia de Luanda, la capital, por la concepción propia de otro tipo de guerra, nada parecida a la de carácter subversivo y guerrillera de los contrarrevolucionarios angolanos. En realidad no existía una capital de la UNITA, ni Savimbi tenía un punto donde resistir, se trataba de un señuelo de la Sudáfrica racista que servía solo para atraer hacia allí las mejores y más suministradas tropas angolanas para golpearlas a su antojo. Nos oponíamos por tanto a tal concepto que más de una vez se aplicó, hasta la última en la que se demandó golpear al enemigo con nuestras propias fuerzas lo que dio lugar a la batalla de Cuito Cuanavale. Diré que aquel prolongado enfrentamiento militar contra el ejército sudafricano se produjo a raíz de la última ofensiva contra la supuesta “capital de Savimbi” —en un lejano rincón de la frontera de Angola, Sudáfrica y la Namibia ocupada—, hacia donde las valientes fuerzas angolanas, partiendo de Cuito Cuanavale, antigua base militar desactivada de la OTAN, aunque bien equipadas con los más nuevos carros blindados, tanques y otros medios de combate, iniciaban su marcha de cientos de kilómetros hacia la supuesta capital contrarrevolucionaria. Nuestros audaces pilotos de combate los apoyaban con los Mig-23 cuando estaban todavía dentro de su radio de acción.
Cuando rebasaban aquellos límites, el enemigo golpeaba fuertemente a los valerosos soldados de las FAPLA con sus aviones de combate, su artillería pesada y sus bien equipadas fuerzas terrestres, ocasionando cuantiosas bajas en muertos y heridos. Pero esta vez se dirigían, en su persecución de las golpeadas brigadas angolanas, hacia la antigua base militar de la OTAN.
Las unidades angolanas retrocedían en un frente de varios kilómetros de ancho con brechas de kilómetros de separación entre ellas. Dada la gravedad de las pérdidas y el peligro que podía derivarse de ellas, con seguridad se produciría la solicitud habitual del asesoramiento al Presidente de Angola para que apelara al apoyo cubano, y así ocurrió. La respuesta firme esta vez fue que tal solicitud se aceptaría solo si todas las fuerzas y medios de combate angolanos en el Frente Sur se subordinaban al mando militar cubano. El resultado inmediato fue que se aceptaba aquella condición.
Con rapidez se movilizaron las fuerzas en función de la batalla de Cuito Cuanavale, donde los invasores sudafricanos y sus armas sofisticadas se estrellaron contra las unidades blindadas, la artillería convencional y los Mig-23 tripulados por los audaces pilotos de nuestra aviación. La artillería, tanques y otros medios angolanos ubicados en aquel punto que carecían de personal fueron puestos en disposición combativa por personal cubano. Los tanques angolanos que en su retirada no podían vencer el obstáculo del caudaloso río Queve, al Este de la antigua base de la OTAN —cuyo puente había sido destruido semanas antes por un avión sudafricano sin piloto, cargado de explosivos— fueron enterrados y rodeados de minas antipersonal y antitanques. Las tropas sudafricanas que avanzaban se toparon a poca distancia con una barrera infranqueable contra la cual se estrellaron. De esa forma con un mínimo de bajas y ventajosas condiciones, las fuerzas sudafricanas fueron contundentemente derrotadas en aquel territorio angolano.
Pero la lucha no había concluido, el imperialismo con la complicidad de Israel había convertido a Sudáfrica en un país nuclear. A nuestro ejército le tocaba por segunda vez el riesgo de convertirse en un blanco de tal arma. Pero ese punto, con todos los elementos de juicio pertinentes, está por elaborarse y tal vez se pueda escribir en los meses venideros.
¿Qué sucesos ocurrieron anoche que dieron lugar a este prolongado análisis? Dos hechos, a mi juicio, de especial trascendencia:
La partida de la primera Brigada Mé­dica Cubana hacia África a luchar contra el Ébola.
El brutal asesinato en Caracas, Vene­zuela, del joven diputado revolucionario Robert Serra.
Ambos hechos reflejan el espíritu heroico y la capacidad de los procesos revolucionarios que tienen lugar en la Patria de José Martí y en la cuna de la libertad de América, la Venezuela heroica de Simón Bolívar y Hugo Chávez.
¡Cuántas asombrosas lecciones encierran estos acontecimientos! Apenas las palabras alcanzan para expresar el valor moral de tales hechos, ocurridos casi simultáneamente.
No podría jamás creer que el crimen del joven diputado venezolano sea obra de la casualidad. Sería tan increí­ble, y de tal modo ajustado a la práctica de los peores organismos yankis de inteligencia, que la verdadera casualidad fuera que el repugnante hecho no hubiera sido realizado intencionalmente, más aún cuando se ajusta absolutamente a lo previsto y anunciado por los enemigos de la Revolución Venezolana.
De todas formas me parece absolutamente correcta la posición de las autoridades venezolanas de plantear la necesidad de investigar cuidadosamente el carácter del crimen. El pueblo, sin embargo, expresa conmovido su profunda convicción sobre la naturaleza del brutal hecho de sangre.
El envío de la primera Brigada Médica a Sierra Leona, señalado como uno de los puntos de mayor presencia de la cruel epidemia de Ébola, es un ejemplo del cual un país puede enorgullecerse, pues no es posible alcanzar en este instante un sitial de mayor honor y gloria. Si nadie tuvo la menor duda de que los cientos de miles de combatientes que fueron a An­gola y a otros países de África o América, prestaron a la humanidad un ejemplo que no podrá borrarse nunca de la historia humana; menos dudaría que la acción heroica del ejército de batas blancas ocupará un altísimo lugar de honor en esa historia.
No serán los fabricantes de armas letales los que alcancen merecido honor. Ojalá el ejemplo de los cubanos que marchan al África prenda también en la mente y el corazón de otros médicos en el mundo, especialmente de aquellos que poseen más recursos, practiquen una religión u otra, o la convicción más profunda del deber de la solidaridad humana.
Es dura la tarea de los que marchan al combate contra el Ébola y por la supervivencia de otros seres humanos, aun al riesgo de su propia vida. No por ello debemos dejar de hacer lo imposible por garantizarle, a los que tales deberes cumplan, el máximo de seguridad en las ta­reas que desempeñen y en las medidas a tomar para protegerlos a ellos y a nuestro propio pueblo, de esta u otras enfermedades y epidemias.
El personal que marcha al África nos está protegiendo también a los que aquí quedamos, porque lo peor que puede ocurrir es que tal epidemia u otras peores se extiendan por nuestro continente, o en el seno del pueblo de cualquier país del mundo, donde un niño, una madre o un ser humano pueda morir. Hay suficientes médicos en el planeta para que nadie tenga que morir por falta de asistencia. Es lo que deseo expresar.
¡Honor y gloria para nuestros valerosos combatientes por la salud y la vida!
¡Honor y gloria para el joven revolucionario venezolano Robert Serra junto a la compañera María Herrera!
Estas ideas las escribí el dos de octubre cuando supe ambas noticias, pero preferí esperar un día más para que la opinión internacional se informara bien y pedirle a Granma que lo publicara el sábado.


Fidel Castro Ruz
Octubre 2 de 2014
8 y 47 p.m.


informó el Museo “ ERNESTO CHE GUEVARA ” de Caballito, CABA
calle Rojas 129, esq. Yerbal, Buenos Aires  (cod. AAC 1405) 
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Alicia Jrapko argentina Bill Hackwell norteamericano condecorados por dos héroes cubanos en Habana ICAP Fernando y René González Chaubloqueo Museo Che Guevara CABA icaps


Me los presentaron a ambos tarde en la noche en Buenos Aires por
el año 1999 en una actividad de reclamo por la libertad de 5 cubanos
(dos de ellos son quienes les colocaron hoy las medallas).  Volvían a
EEUU al día siguiente, no había tiempo y ante su interés dije " vamos
ahora" .  Llegamos a Nicasio Oroño 458 en Caballito y abrí el Museo
Ernesto Che Guevara para ellos dos solos. Respeté su curiosidad y
los dejé a uno a metros del otro solos contemplando cada escultura,
cada mural, cada fotografía, cada documento .   Ordenaba los libros
del stand a la entrada, cuando un grito rajó el silencio del enorme salón. 
¡ Bill  !  clamó Alicia y en segundos los ví juntos, ella señaló uno de los
históricos afiches expuesto en una pared e inmediatamente se fundieron
en un abrazo y un largo beso que me enterneció. Duró mucho y cuando
Alicia colgada de Bill me llamó fuí, me señaló un gran afiche blanco con
tipografía en negro, que convocaba una gran marcha de protesta contra
el bloqueo a Cuba en la ciudad de Nueva York.  Ella dijo:  "en esta
marcha de protesta fue cuando nos conocimos y enamoramos".  
                                                                                            Eladio González toto   director

La virtud elevada por el amor
Alicia Jrapko, coordinadora en Estados Unidos del Comité Internacional por la Libertad de los Cinco, y Bill Hackwell, fotógrafo y activista de esa organización, fueron condecorados con la Medalla de la Amistad en cumplimiento de un acuerdo del Consejo de Estado
Nyliam Vázquez García
juventudrebelde.cu
3 de Octubre del 2014
Pareciera que Alicia y Bill no saben dónde colocar tantas emociones. Dicen que se sienten honrados, que ellos han recibido más de lo que han dado, y que la muestra está en todas las personas reunidas en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP). Alicia Jrapko y Bill Hackwell, ella coordinadora en Estados Unidos del Comité Internacional por la Libertad de los Cinco, él fotógrafo y activista de esa organización, fueron condecorados este jueves con la Medalla de la Amistad en cumplimiento de un acuerdo del Consejo de Estado.
Recibieron la medalla de manos de Fernando y René, mientras desde las respectivas prisiones Tony, Ramón y Gerardo les hablaron a estos amigos especiales a través de mensajes que hicieron el largo viaje para que ellos, a pesar de la injusticia, también estuvieran en La Habana.
Tony, en la voz de su hermana Maruchi, dijo que estaba seguro de que si le pidieran un ejemplo de amigo —«un amigo de esos que darían hasta la vida por estar al lado tuyo»— él sin duda mencionaría a Alicia y a Bill. Ramón, en la voz de Elizabeth, evocó la lealtad de este matrimonio solidario, pilares de la lucha por la libertad de los Cinco en EE.UU. «Los queremos mucho», se le escuchó a ese gigante, quien también habló de ese abrazo infinito que él sabe que se darán algún día.
El mensaje de Gerardo, fiel a su naturaleza, les sacó amplias sonrisas a los homenajeados. Chabela, la hermana del Héroe, trajo las evocaciones de Gerardo, quien recordó que entre las primeras cartas que recibió estuvo una de Alicia, las visitas que han hecho durante tantos años a la prisión, y el apoyo a los viajes de los familiares de sus hermanos.
«Hoy los Cinco nos sentimos orgullosos… Felicidades… el abrazo se los debo». Cuando parecía que el mensaje había terminado, se escuchó la nota que lo hace inconfundible: «A mi secretaria: Recuerda que alguien tiene que escribir la noticia de esta medalla…», y Alicia no pudo contener la risa y con gesto rápido se secó una traviesa lágrima. A veces las emociones…
Bill quiso hablar primero y comentó del significado de la medalla, del modo en que lo había transformado la Revolución Cubana, el pensamiento del Che. «Quién me iba a decir que cinco hombres iban a encarnar la esencia del Che».
«Traemos con nosotros el cariño de los compañeros del Comité Internacional en los Estados Unidos. Sin ellos las últimas acciones en apoyo a los Cinco en suelo estadounidense no habrían sido posibles. Una lucha tan larga como la causa de los Cinco solo puede sostenerse cuando hay detrás un Gobierno y un pueblo respetado y admirado por gente de buena voluntad de todas las partes del mundo», fueron las primeras palabras de Alicia.
«Seguiremos haciendo, seguiremos tocando puertas, todas las que haga falta…», dijo esta amiga argentina que no necesita medallas para reconocerla. Tampoco Bill, pues ambos trabajan ardua, incansable y tenazmente por la libertad de los Cinco.
Estuvieron arropando a estos amigos Ricardo Alarcón, esencial en esta lucha; la vicecanciller Ana Teresita González; Josefina Vidal, directora de Estados Unidos del Minrex; familiares de los Héroes, niños de La Colmenita, miembros del Comité Internacional…
La Medalla de la Amistad en los pechos de Alicia y Bill, como aseguró Kenia Serrano, presidenta del ICAP, eleva la virtud. Para Alicia y Bill, quienes de pronto no sabían dónde poner las emociones de una tarde, no alcanzan las palabras, pero sobra el amor.
tambièn : http://www.cubadebate.cu/noticias/2014/10/02/condecoran-a-alicia-jrapko-y-bill-hackwell-luchadores-por-libertad-de-los-cinco/#.VC6JmRaqK1M,



viernes, 3 de octubre de 2014

Irene Perpiñal Elian González Fidel Castro Caballito Museo Che Guevara Eladio González Toto Rey Clinton llora


Irene Perpiñal levanta triunfante su pulgar  Fidel Castro asevera: 

                 “ ¡ Vieron, lo recuperamos ! “ 

El montaje sobre propaganda callejera lo realizó Eladio González
toto con pincel, pintura y engrudo que hizo Irene.   El rostro de
Fidel fruto de un gran afiche que el museo del Che Guevara de
Caballito en Buenos Aires atesoraba.     La información

“HOY EL REY CLINTON PIERDE AL NIÑO REHEN… TRIUNFÓ  CUBA

Y es que ese mismisimo GRAN DIA  la justicia norteamericana
dejaba partir de regreso a Cuba  al niño ELIAN  GONZALEZ ,
a quien su querido papá había ido a rescatar de las ENTRAÑAS
DEL MONSTRUO.      



foto - Rojas 130, en Caballito (hoy la Plaza del Caballito)  la dueña de Bagatela compraventacanje y su pareja
actual Eladio González toto, que durante años alteró los carteles de propaganda INTERVINIÉNDOLOS artistica y políticamente a favor de la revolución cubana, negada y atacada por el 90 % de los comunicadores argentinos.


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Rodolfo Walsh y preguntas sobre desaparecidos. Por: Wilkie Delgado Correa, Escritor Cubano. ¿Por qué les temían tanto en vida y muerte?



​
Como dijo José Martí certeramente: "Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen". Esta es la encarnación en cuerpo y alma de un designio que determina la eterna lucha entre el bien y el mal, y que es, tal vez, la síntesis de la historia de la humanidad. Uno y otro se anotan victorias y derrotas temporales, y siguen en contienda desde aquella primigenia contienda, vaya usted a saber en qué palmo de tierra y entre cuales de nuestros antepasados hasta los siglos por venir.

Si usted visitara Argentina y preguntara dónde reposan los restos de Rodolfo Walsh, ni los más célebres adivinos pudieran dar respuesta a su interrogante. Pero seguramente alguien o muchos, al mencionarle que era un revolucionario, periodista, escritor, dramaturgo y traductor, le podrían decir que no se sabe su paradero mortuorio, pues fue muerto o asesinado y luego desaparecido el 25 de mayo de 1977 en Buenos Aires.

Y es que el caso de Walsh es apenas un caso de los más de 100 mil personas desaparecidas en América Latina en épocas distintas de regímenes dictatoriales o de supuestos gobernantes "democráticos y representativos", cuyos jenízaros de distinta laya cumplieron una misión criminal de exterminio contra los integrantes activos de fuerzas populares o de simples inocentes tomados como trofeos contables, capaces de otorgar méritos para paga, nombramientos, cargos  y la satisfacción de instintos bestiales.

La lista inmensa de desaparecidos la integran hombres y mujeres, campesinos, obreros, estudiantes, intelectuales, sindicalistas, insurgentes, militantes de organizaciones políticas y sociales y, por supuesto, inocentes sospechosos o no que fueron atrapados en esa urdimbre de incesante búsqueda o de caza de opositores.

También fueron trastrocados los destinos, y desaparecidas sus identidades naturales,  de cientos de hijos de mujeres embarazadas desaparecidas, decenas de los cuales han recobrado sus identidades y verdades gracias a la acción perseverante de las Abuelas de la Plaza de Mayo, en un largo proceso de búsqueda y litigios legales y éticos que continúan aún.

Este método de las desapariciones de seres humanos fue entronizado a nivel de cada país y luego concertado a nivel continental en la llamada "Operación Cóndor", y fue ejecutado bajo la batuta de los gobiernos de los Estados Unidos.

Por definición la desaparición forzada se basa en un secuestro de la víctima viva o muerta, que es llevado a cabo por agentes del Estado o grupos organizados de particulares (paramilitares), que actúan con el apoyo o tolerancia y donde la víctima "desaparece". Por tanto, ante esta realidad, especie de esfumación, las autoridades no aceptan ninguna responsabilidad del hecho, ni dan cuenta de la víctima. Quedan impunes y libres de cualquier reclamación.

Lógicamente, el propósito de esta estrategia vesánica es sembrar el terror en la ciudadanía, por el destino desconocido pero obviamente por la consecuencia terrible, y por la convicción que va cobrando fuerza en el pueblo de que toda persona, en cualquier instante y lugar, y por cualquier motivo, puede ser desaparecida.

En el presente se abre el proceso de fin de la impunidad ante los crímenes en algunos países, y debe extenderse a todos. Lo ocurrido en Argentina, con la sanción a cadenas perpetuas y condenas de años de prisión a muchos victimarios del pasado, por delitos de lesa humanidad y otros desmanes, incluidos dictadores y jenízaros, es un acto de justicia aleccionador. En Uruguay, con la anulación de la ley de caducidad, debe empezar también un proceso de enjuiciamiento de los asesinos, torturadores y responsables de delitos graves diversos contra la vida y la integridad física de las personas. Chile tendrá también, algún día, su hora de justicia.

Pero no debe olvidarse que fue en Cuba donde se inició, con el triunfo de la Revolución, ese ejemplo de justicia ejemplarizante contra los asesinos que inveteradamente gozaron de premio e impunidad y que, por tanto, se cebaron con una crueldad feroz sobre la masa del pueblo. Por primera vez en América un pueblo castigaba a sus verdugos, el mismo año de su liberación en 1959.

Ante esta realidad vivida y que aún se vive en algunos países, en que participan incluso grupos de las mafias vinculadas o no con fuerzas militares o paramilitares, caben muchas preguntas que aborden las esencias de este fenómeno de la realidad política y social llamado desapariciones forzadas.

¿Dónde les habrán llevado a morir después de presos?

Ya sabemos que los escenarios han sido los más inimaginables, y constituyen crímenes horrendos y espeluznantes. Por eso califican como crímenes de lesa humanidad. De manos de sus captores militares o paramilitares, desde cárceles de todos los tipos o no, han sido traslados vivos o ya muertos, para los más insospechados sitios escogidos para el acto terrible de las desapariciones.

¿Dónde les han ocultado después de muertos?

Como ejemplo palmario de estos actos salvajes, fue el intento de ocultar las tumbas del Che Guevara, asesinado el 9 de octubre, un día después de su captura herido, y también de sus compañeros de guerrilla, asesinados o muertos en combate en distintas épocas. Sólo después de 30 años fue posible encontrar sus restos en Bolivia, tras un esfuerzo colosal de búsqueda, que siempre tuvo en contra el secreto criminal y la conjura de todos los responsables involucrados en los hechos, desde la cúspide militar a la soldadesca. Se hizo cierto lo que profetizara Nicolás Guillén en sus versos memorables:"No porque te oculten en sierra y páramo / impedirán que te encontremos / Che, Comandante, amigo".

¿Por qué ese atroz silencio y misterio de sus muertes?

Precisamente para garantizar la impunidad, porque intuían que los hombres de ideales hasta después de muertos pueden ser útiles, porque sabían que el homenaje ante sus tumbas sería siempre una denuncia, y una amenaza para poder continuar y perpetuar sus planes homicidas futuros, o para el olvido de los cometidos en el pasado.

¿Por qué les temían tanto en vida y muerte?

Porque los ejecutores, además de asesinos, eran unos cobardes. Porque los desaparecidos, vivos o muertos, eran fuente de luz para sus pueblos, eran parte de la sal de la vida de sus naciones, ya fueran hombres ilustres o humildes. Porque representaban la resistencia de los justos y los portadores de los mejores ideales de la humanidad

¿Por qué no querían para ellos tumbas ni sombras?

Porque no querían enterrar en ellas la conciencia de la nación y el decoro de la patria; aspiraban a desaparecerlos en sitios ignorados, para hacer posible la desmemoria individual y colectiva.

¿A dónde se llevaron a esos soñadores?

Sabemos que esos desaparecidos eran soñadores de ideales viejos y nuevos, trascendentes para sus pueblos, y sus desaparecedores no quisieron dejar rastros de sus caminos de inmolación gloriosa.
¿Dónde les encontraremos después de ese viaje desconocido? ¿Cómo revivirlos en la memoria perdurable? ¿Cómo andar junto con ellos el camino? ¿Y cómo conversar todos los días del futuro?

En todas partes y en todos los tiempos, mientras se porte un grito de rebeldía, se alce una bandera con ideales nobles, se levante la voz en una tribuna, se alimenten sentimientos puros y se revivan con el recuerdo imborrable de la vindicación tenaz de la libertad y la justicia.

En conclusión, en homenaje y recordación de Rodolfo Walsh, vivo en su patria y en otras partes del mundo, y convertido su aliento vital en un premio que lleva su nombre, y el de su libro de denuncia titulado "Operación Masacre", que fuera entregado al presidente de Venezuela Rafael Hugo Chávez, y en homenaje de la pléyade inmensa de desaparecidos, reiteremos las preguntas sobre desaparecidos ya expuestas:

¿Dónde les habrán llevado a morir después de presos? / ¿Dónde les han ocultado después de muertos? / ¿Por qué ese atroz silencio y misterio de sus muertes? / ¿Por qué les temían tanto en vida y muerte? / ¿Por qué no querían para ellos tumbas ni sombras? / ¿A dónde se llevaron a esos soñadores? ¿Dónde les encontraremos después de ese viaje desconocido? / ¿Cómo revivirlos en la memoria perdurable? / ¿Cómo andar junto con ellos el camino? / ¿Y cómo conversar todos los días del futuro? 
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Luis E. Aguilera
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Telef.   4 903 3285   Irene Perpiñal -  Eladio González  -  Toto  
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Coreano en Argentina joven moto guevarista Albert Schweitzer Nóbel de la Paz Aleida Guevara Che Ernesto Guevara de la Serna Hyeong min Kim Eladio González Toto

Asunto:   Holaa Señor Toto. Soy marcos kim. Coreano     
!! Quiero saber sobre Aleida Guevara

Estaba reenviando las fechas de las actividades de Aleida Guevara aquí en
Argentina cuando entró un joven interesado en el Che Guevara.  Hablaba
bien castellano y tuve mucha suerte de guiar al surcoreano en nuestro museo. 
Me energizó su pasión por el Che ,  tiene conocimientos muy amplios sobre
él y emociona comprobar como el ejemplo de Ernesto Guevara de la Serna
hizo carne en un oriental nacido veintiun años después que lo asesinaran.
Es hermoso oírlo entusiasmado aseverar que llegará a La Higuera en Bolivia. 
Hoy me envía fotos que tomó en Alta Gracia, en Rosario (donde NO HAY
Museo del Che porque son SOCIALISTAS allá)  y una que se tomó conmigo.  
Toda Argentina debería saber de esto, pero Beatriz Sarlo, Mauro Viale, el
negro Oro, el blanco Nelson Castro, Chiche Gelblung, Zotowliagda, Tenenbaun,
Mirta Legrand, Susana Giménez, Baby Echecopar, Magdalena Ruiz Guiñazú
mas todos los deplorables periodistas televisivos jóvenes pichones de serpiente
se cuidarán muy bien de ocultar el viaje iniciático de este ejemplar humano de
ojos rasgados, descendiente de una raza antiquísima y por ello sabia. 
Hyeong min Kim ó Marcos Kim como él simplifica, es el presente de la humanidad
pero también es el buen futuro, por eso le expliqué que Guevara junto con su
amigo el dr. cordobés Alberto Granado abrevaban cuando jóvenes en el gigantesco
ejemplo del dr. Albert Schweitzer, médico leprólogo que fue honrado merecidamente
con el Premio Nóbel de la Paz, por brindar su vida a los negros pobres en Sudáfrica.
El Che del Che Guevara fue Schweitzer le expliqué a Marcos y le traspasé oralmente
el mensaje que Alberto Granado me confió en alguna de las 60 noches en las que
conversamos en mi casa de la calle Espinosa 1457 en Caballito, CABA.
Granado me confió que ambos, Ernesto Guevara y él viajaban en moto por América
para cumplir una utopía.  Anhelaban hacer realidad un sueño como lo que Schweitzer
había hecho en Sudáfrica al abrir un hospital de 4 habitaciones de madera para trescientos
miembros de una tribu NEGRA.   Ernesto Che Guevara es hoy el Albert Schweitzer del
surcoreano Marcos y probablemente este joven de ojos rasgados asombre al mundo
en el futuro y evite tragedias ó logre progresos impensables.  Le dije, Marcos tendrías
que encontrarte con Aleida Guevara que está en la Argentina y hoy el me pregunta
por ella.   El mail de él es   ganzisskim@gmail.com  invítenlo si es que alguno está en
la probable ruta que no conozco con exactitud de él.  ¡¡ BIENVENIDO querido muchacho
a la tierra del Che Guevara !!     MUCHAS GRACIAS por traernos tu sentimiento
guevarista surcoreano.   Lo atesoraremos para armar con él y con los que nos traen de
otros países un CHE ARGENTINO NÍTIDO GIGANTE PORQUE PERTENECE A LA HUMANIDAD.
Eladio González toto  director museo.

Hyeong min Kim  (Marcos Kim)  Surcoreano joven compró moto en Resistencia Chaco le
puso pintado “Poderosa” y recorre caminos del Che,  visitó el Museo Che Guevara de
CABA-llito en Buenos Aires, calle Rojas 129  el 22 setiembre de 2014 y se va para el sur
argentino.  Después piensa llegar  a la Higuera.    Estuvo antes en Alta Gracia.  Comprende bien
castellano y habla bastante, filmó y fotografíó en nuestro museo.

De: ganzisskim [mailto:ganzisskim@gmail.com] Enviado el: jueves, 25 de septiembre de 2014 07:54 p.m.
Asunto: Holaa Señor Toto. Soy marcos kim.    Coreano !!

Holaa como estass?
Soy marcos kim de corea.
Quiero saber fecha y lugar sobre Aleida guevara.
Graciass :     Espero que tenes bendicios y mucha suerte.

- Marcos kim

informó el Museo “ ERNESTO CHE GUEVARA ” de Caballito, CABA
calle Rojas 129, esq. Yerbal, Buenos Aires  (cod. AAC 1405) 
Visitar lunes a viernes de 10 a 19 hs. (corrido) – entrada libre y gratuita
Escuela de Solidaridad con Cuba “ CHAUBLOQUEO ”
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