sábado, 8 de julio de 2023

Ernesto y Alberto dos argentinos en Bogotá por Eduardo Santa colombiano. amigos

foto:  en Buenos Aires, calle Espinosa 1457, Caballito, CABA el amigo del Che Guevara, doctor  Alberto Granado Jiménez parado junto a máquina de coser con Delia Duque su esposa, vestido floreado,Irene Perpiñal dueña de casa y Eladio González (de Chaubloqueo) quienes donaron el libro al Museo de Santa Clara. 

COLOMBIA   RECUERDA   A   ERNESTO  GUEVARA   Y   A   ALBERTO  GRANADO   A     SU  PASO  POR   BOGOTÁ       Eduardo Santa    -    Eladio González  Toto       CHAUBLOQUEO -   MUSEO CHE GUEVARA                                                  

Bogotá ,  1º de Marzo de 1997.  
 Por varias personas colombianas que han tenido la oportunidad de visitar el importante Museo Ernesto Che Guevara, de Santa Clara, Cuba, me he enterado de que en una de sus salas se exhibe el primer libro que publiqué, circunstancia que me honra.  
Se trata de la primera edición de "La Provincia Perdida", un pequeño volumen de estampas aldeanas, editado en Bogotá en 1951. 
El ejemplar que se conserva en el Museo tiene una dedicatoria mía a Ernesto Guevara:  fue a él que le entregué personalmente en el mes de Julio de 1952, cuando él pasó en compañía de Alberto Granado, por la ciudad de Bogotá. 
En realidad, yo tenía ya conocimiento de que tal ejemplar se encontraba en Cuba, como parte de una donación que le fue destinada a ese Museo, hace relativamente muy poco tiempo, según me informó el intelectual argentino Eladio González (Toto) a su paso por nuestra capital colombiana en 1995.  El quería saber cómo y en qué circunstancias había ocurrido aquel encuentro con el Che.  
Todo parece indicar que el intelectual argentino escribió algo ó le comentó a alguien sobre el tema, pues al poco tiempo empecé a recibir un buen número de cartas de cubanos, residentes en La Habana, Guanabacoa, Ciego de Avila, Camagüey, Manzanillo, Bayamo, Santiago de Cuba y otras poblaciones.  Bellas y cordiales cartas, de vinculados al grupo Chau Bloqueo, de personas de diferentes ocupaciones y edades: profesionales, enfermeras, estibadores, oficinistas, amas de casa, taxistas, ancianos, jóvenes y niños; todos ellos con el deseo de saber cómo había sido aquel encuentro que le relaté al amigo Eladio González, quien rinde un verdadero culto al formidable ideólogo y gran prócer de la revolución social latinoamericana.   
Todavía sigo recibiendo cartas en este sentido, las cuales guardo con cariño y deferencia especiales, porque ellas son el testimonio del calor humano que caracteriza a ese noble pueblo de Cuba y constituye un lazo de amistad que me aproxima cada vez más a su lucha por la dignidad, por la independencia, por la libertad y hacen crecer mi admiración por su historia y por sus tradiciones democráticas.  
Esa gran cantidad de misivas que han llegado a mis manos desde la gran isla caribeña, me obliga a escribir, por primera vez en tanto tiempo transcurrido, sobre las circunstancias particulares de aquel encuentro con el Che, y el recuerdo que conservo fresco desde entonces. Cuando el Che pasó por Bogotá, en julio de 1952, yo tenía veinticinco años, estaba terminando mi carrera de abogado en la Universidad Nacional de Colombia y hacía apenas unos meses que había publicado "La Provincia Perdida" con mis pocos ahorros de estudiante.  Recuerdo que, para hacerlo, había tenido que sacrificar el dinero que mi madre me había enviado, desde una lejana población del Tolima, para la excursión que por toda Suramérica proyectaban mis compañeros de curso para celebrar la terminación de nuestros estudios universitarios.  
Fuí el único que dejó de asistir a tan espléndido viaje, porque preferí gastar la cuota de la excursión en la que fue mi primera experiencia de editor y de autor, privándome de un viaje tan halagüeño; de salir por primera vez de mi país; de conocer otras ciudades tan interesantes como Lima, Quito, Valparaíso, Santiago, Buenos Aires, Montevideo, Río de Janeiro; de apreciar otras culturas y gozar de las múltiples atenciones de las que fueron objeto mis afortunados compañeros.  En el fondo, mi inapelable decisión de privarme de todo aquello fue una afirmación de mi verdadera vocación de escritor. Un compromiso indeclinable con las letras, a las cuales me he dedicado por completo y sin desfallecimientos, desde aquella época lejana. 
Por aquel entonces yo vivía en la Ciudad Universitaria.  Ocupaba un modesto cuarto en el tercer piso del edificio Santander (que todavía existe) en las residencias universitarias, donde se albergaba buena parte de los estudiantes de provincia.  En las primeras horas de la tarde de aquel día de julio de 1952, alguno de mis compañeros residentes pasó por mi pieza para avisarme que dos jóvenes argentinos querían hablar conmigo y me estaban esperando en la recepción del edificio.  
Bajé de inmediato, movido por la curiosidad de saber quiénes eran aquellos inesperados visitantes.  Se trataba en efecto, de Ernesto Guevara y Alberto Granado.  Venían desde el extremo sur del continente, desde Argentina, viajando ambos en motocicleta, recorriendo miles de kilómetros por carreteras destapadas, atravesando muchos países, cruzando por altas cordilleras, inhóspitas selvas y caudalosos ríos, venciendo toda clase de obstáculos, como si con ello quisieran probar no solamente su fortaleza física sino la fe inquebrantable en la realización sistemática de todos sus nobles ideales, hasta conquistar metas casi inalcanzables.   
Este peregrinaje heroico por países convulsionados e inseguros, sin dinero, ni papeles de recomendación, desafiando las fuerzas mismas de la naturaleza, ya nos pone de manifiesto el carácter del Che Guevara desde los primeros años de su juventud.
La primera impresión que me causó el que entonces era un joven de veinticuatro años llamado Ernesto Guevara, fue bastante favorable.  Como éramos casi de la misma edad (estábamos entre los veinticuatro y los veinticinco años) y ambos éramos universitarios, la comunicación fue fácil y espontánea.  
Guevara estaba terminando sus estudios de Medicina y yo los de Derecho.  Quería hablar conmigo porque yo era, en aquel entonces, un destacado líder de la izquierda estudiantil.  Junto al ideólogo Antonio García y los estudiantes Rubén Darío Utría y Mauro Torres luchaba por darle vida a un nuevo partido socialista que tenía por siglas M.S.C. (Movimiento Socialista Colombiano) y por máximo ideólogo a Harold Laski.  Además había sido presidente de la Asamblea Nacional Universitaria, había intervenido activamente en la revuelta popular del 9 de Abril de 1948 y tenía en mi hoja de vida varias entradas a la cárcel: entre ellas, una por editar y distribuir un periodiquillo clandestino que bautizamos con el expresivo nombre de "Llamarada".  
Fuera de esta especie de prontuario, acababa de publicar el pequeño libro ya mencionado, que la prensa nacional había comentado muy favorablemente.   A poco de hablar con Ernesto Guevara y Alberto Granado, ya había nacido entre todos una inmensa simpatía.  Los dos visitantes además de inteligentes, estaban admirablemente informados sobre la situación social y política de nuestros países latinoamericanos.  Sufríamos, en casi todos ellos, la terrible pesadilla de las dictaduras y de los caudillos tropicales.  El ambiente que se vivía en Colombia, tanto en las ciudades, como en los campos, era de terror, de persecución y de exterminio. 
 El Che llegó a Bogotá en aquellos días de extrema violencia, cuando en todas las esquinas de la ciudad había militares y policía con fusil y bayoneta calada, y por todas partes se respiraba una pesada atmósfera de miedo colectivo.  Esa fue la Colombia que conoció el que sería gran líder revolucionario.  La situación era tal que al poco tiempo de haber abandonado, el futuro Che nuestro país, grupos armados de empleados oficiales, asesorados y dirigidos por el detectivismo y siguiendo instrucciones del alto gobierno, el 6 de septiembre de 1952 incendiaron, saquearon y destruyeron en plena capital de la República la Casa Liberal, las residencias de los ex presidentes Alfonso López y Carlos Lleras Restrepo y redujeron a cenizas por completo los dos grandes periódicos liberales, que hacían la oposición, bajo censura, al régimen de terror imperante.  
Más tarde ambos periódicos se recuperaron de aquel vil atentado, y siguen entre los más leídos e importantes del país:  "El Tiempo" y "El Espectador".  Esa situación que en aquel momento vivían nuestros países latinoamericanos y, en particular, las condiciones de miseria y explotación que padecían y siguen padeciendo las clases obreras y campesinas, fueron uno de los temas principales de nuestro encuentro. 
El Che estimaba que la única solución para la liberación de nuestros pueblos era la revolución popular.  Había visto con sus propios ojos la situación de abyección y minusvalía de las gentes menesterosas, no solamente en su país, sino de los que acababa de conocer en su heroica gira, especialmente las de las tribus de las selvas amazónicas que visitó y a las cuales se refería con alguna frecuencia.
Consideraba que nuestros sistemas políticos no podían ser la solución a esos grandes problemas sociales y económicos que padecían todos nuestros pueblos latinoamericanos.  Tampoco se mostró de acuerdo con los planteamientos políticos de Antonio García sobre una democracia orgánica ó funcional, que traté de explicarle infructuosamente aquella tarde y al día siguiente cuando los acompañé a él y a Granado a la Rectoría de la Universidad Nacional. 
Ellos querían solicitarle al Rector, doctor Julio Carrizosa Valenzuela, que les permitiera hospedarse en las residencias estudiantiles, que habían conocido a raíz de la visita que me habían hecho, y tomar, además, la alimentación en los comedores de aquéllas.  La primera noche en que comimos en las residencias estudiantiles, el Che me había dicho, con mucha sorna y su sonrisa a flor de labios: "¡ Ustedes sí que llevan aquí una vida regalada ¡ No parece que esto haya sido hecho para estudiantes socialistas. ¿No sería posible que nos permitieran vivir aquí por unos pocos días?  Para decirle la verdad, estamos sin dinero."  Le dije que quizás no fuera difícil obtener lo que pedían, pero que era necesario hablar con el Rector para que diera la autorización. 
 Les prometí acompañarlos a hablar con él al día siguiente en las horas de la mañana.  Y para devolverle su cordial ironía, le dije en tono chancero: "Pero no se te vaya a ocurrir decirle al Rector que eres marxista."  Todos los compañeros de mesa rieron de buena gana y la cosa se quedó de ese tamaño.     A la mañana siguiente nos encontramos en la modesta cafetería de las residencias, decoradas con un mural muy festivo y alegre que acababa de pintar Hernando Tejada, casi tan joven como nosotros y profesor de la Escuela de Bellas Artes.  Aquel mural fue destruído ese mismo año por orden de la dictadura, como lo habían sido un poco antes, y por orden expresa de
Laureano Gómez Jaramillo en el Capitolio Nacional se salvaron porque fueron cubiertos con láminas de cobre que, posteriormente, se retiraron, en el gobierno de Alberto Lleras, en 1960, para que volvieran a ser admirados.  
Nuestra visita al Rector de la Universidad fue todo un éxito.  Después de exponerle, con algo de dramatismo, la situación de los jóvenes argentinos, los autorizó para que tomaran sus alimentos en los comedores de las residencias estudiantiles, al lado nuestro, pero, ante la imposibilidad de darles piezas en ellas, por estar todas ocupadas, les autorizó su alojamiento en el Hospital de San Juan de Dios, atendido por profesores y estudiantes de la misma Universidad.  El Che y Granado fueron bien recibidos en el Hospital, dada su condición de estudiantes avanzados de Medicina.  Pero volvamos a la impresión personal que me causó este primer encuentro con el Che Guevara.  Lo recuerdo como un jóven pálido, de ojos oscuros y penetrantes, más alto que bajo, de cabello abundante y algo desordenado.  Su indumentaria era muy informal, pantalón de dril y una especie de chompa del mismo material, camisa a cuadros, sin corbata, ligeramente abierta en la parte superior de la pechera, y le daba a aquel rostro descuidado y sin afeitar, cierto aspecto de adolescente rebelde y trotamundos.  Alberto Granado vestía tan informalmente como su compañero.  Pero tenía cierto aire de intelectual, de asceta, discreto en el hablar y parco en todo su comportamiento.  El Che, en cambio, se mostró desde el principio muy extrovertido, con cierta alegría juvenil, muy expresivo y cordial y pude advertir en él un excelente sentido del humor que le permitía hacer, de vez en cuando, alguna broma ingeniosa.  Era mordaz y a la vez convincente.  Durante los ocho días que permanecieron en Bogotá pude verlos, muy a menudo y generalmente en las horas de la tarde, jugando fútbol en los prados de la Ciudad Universitaria, con algunos de mis compañeros residentes y con meseros de la cafetería, con quienes habían logrado hacer una magnífica relación amistosa y quienes se acostumbraron a verlo a él y a Granado como dos nuevos habitantes de aquel entrañable conglomerado estudiantil.
 
El Che tenía la cualidad de saber escuchar con atención a sus interlocutores, clavándoles siempre aquella mirada profunda, inquisitiva, dispuesto siempre a la pregunta oportuna, a la objeción perspicaz, al argumento demoledor.  Era polémico y casi todas sus intervenciones, cuando hablábamos de política, estaban matizadas con citas pertinentes de Marx, Engels, Lenin, Mao y otros teóricos del materialismo dialéctico. 
 

Tenía además aquella sonrisa franca y espontánea, para subrayar con ella sus argumentos, para repeler las críticas y las observaciones que pudiéramos hacer a sus intervenciones. Durante el curso de nuestra primera conversación, el Che se mostró muy interesado por saber algo del líder popular colombiano Jorge Eliécer Gaitán, asesinado por sicarios de la reacción aquel 9 de abril de 1948 y cuya violenta muerte fue el detonante de una terrible explosión de ira popular brutalmente aplastada por las armas oficiales. 

La ciudad de Bogotá fue destruída en buena parte.  Por cierto, en ese histórico episodio intervino un joven cubano llamado Fidel Castro, a quien el destino y sus condiciones personales señalaron, al lado del Che y de otros combatientes, para derrocar la dictadura de Batista e implantar un nuevo orden en la Isla de Martí.   ¡Teníamos pues, tanto que contarnos! Su deseo de saber algo de Gaitán fue colmado casi por completo, pues yo había militado activamente en sus filas, había estado cerca de él y le he conservado un culto especial a su recuerdo.  Mi participación en la revuelta popular de aquella fecha la consigné posteriormente en mi libro "¿Qué paso el 9 de abril?"     

De manera que, tanto el Che como Granado me escucharon con el interés con que se recogen las palabras de un testigo presencial y de un protagonista desprevenido y sincero.      
En ese libro, escrito muchos años después de mi encuentro con el Che, figura la actuación del joven Fidel Castro (cumplió veintidós años en 1948) en la mencionada revuelta popular en las calles de Bogotá.     
  Al poco tiempo de conversar sobre estos temas políticos de interés común, y pensando en lo inconveniente que resultaba hablar de aquellas cosas en la cafetería de la Ciudad Universitaria, donde no debían faltar detectives a sueldo y soplones de oficio, los invité a mi modesto cuartito en las residencias estudiantiles.  
Y fue allí donde, sentados sobre el borde de la cama y en alguna silla destartalada, abordamos el tema de la literatura.  Mis dos contertulios hicieron gala de sus conocimientos sobre casi todos los autores europeos y norteamericanos, que leíamos los muchachos de nuestra generación.  
Hablamos de Thomas Mann, Stefan Zweig, Herman Hesse, Franz Kafka, Pierre Lagerkvist, Curzio Malaparte, Alberto Moravia, John Steinbeck, William Faulkner, Ernest Hemingway.  También de los latinoamericanos de moda: Ciro Alegría, Jorge Icaza, Rómulo Gallegos, César Vallejo, Germán Arciniegas, Arturo Uslar Pietro, Jorge Luis Borges, Miguel Angel Asturias, Pablo Neruda, a quien el Che profesaba una honda admiración. 
 

En alguna oportunidad, después del almuerzo, invité al Che a que diéramos un paseo por el barrio "El Recuerdo" aledaño a la Ciudad Universitaria.  Por aquel entonces, este barrio apenas estaba en construcción, y tenía tan poco tráfico que se podía caminar a pie por mitad de sus calles sin ningún peligro ni sobresalto, razón por la cual los universitarios acostumbrábamos visitarlo, para gozar de su tranquilidad y tener también la ocasión de admirar a las muchachas que se asomaban a las ventanas y balcones de sus casas para vernos pasar.  Con algunas de ellas teníamos una grata e inolvidable amistad.
  Ibamos caminando por aquellas calles, algo solitarias, hablando de poesía, de los versos que más nos habían conmovido, desde que éramos lectores.  De repente el Che se detuvo y, tomándome cordialmente del brazo, me dijo: 
 "Eduardo, en materia de poesía nadie es mejor que Pablo Neruda. Me fascinan sus poemas de amor y me los he aprendido todos de memoria.  Pregúntame por cualquiera de ellos, para que veas que puedo decírtelo sin equivocarme". 
 

Acepté el reto de mi amigo y le dije enfáticamente, pensando que podía rajarlo "Poema número 20".  De inmediato brotó en los labios del Che, con voz muy bien timbrada, el bello canto del poeta chileno:  
" Puedo escribir los versos más tristes esta noche
Escribir por ejemplo,  La noche está estrellada
Y tiritan azules, los astros, a lo lejos…."
 La voz del Che, del joven romántico de aquéllos días, se fue deslizando como el agua de un arroyo limpio y transparente, por entre el cauce de las palabras que estaban interpretando, en ese instante, nuestra profunda emoción de jóvenes que ya habían descubierto los paraísos del amor. 
Era admirable su sensibilidad poética, su gran capacidad para vibrar con las cosas bellas de la existencia humana.  Era el Che que muchos no tuvieron la oportunidad de conocer.
 Durante aquella conversación en mi dormitorio de la residencia estudiantil el Che, Granado y yo hablamos asimismo de otros autores que empezaban a ser conocidos o por lo menos difundidos en nuestros países latinoamericanos, especialmente de Ernesto Sábato, Alejo Carpentier y Jorge Amado. 
 
Entonces todavía no existía el llamado boom, y el único latinoamericano que había conseguido el Premio Nóbel era una mujer: Gabriela Mistral.  Andando la conversación entre los tres, llegamos a donde teníamos que llegar:  a la gran literatura rusa y a sus referencias obligadas: Dostoievski, Tolstoi, Chejov, Gorka, Andreiev, Mogol, Turgueniev, Lermontov, Pushkin, Korolenco y Kuprin.  Era ése el campo literario donde el Che se movía con mayores soltura y conocimiento.  Creo que él, poco a poco, fue llevando la conversación hacia esos territorios.  Discrepamos en muchos aspectos y nos esforzábamos todos por elaborar argumentos y justificaciones. 
A Granado creo que lo entusiasmaba Dostoievsky, en especial su obra mas conocida e importante: "Los hermanos Karamazov" El Che – lo recuerdo muy bien – hizo una apología de "Sachka Yeguliov", de Andreiev.  Pasados los años, comprendí el porqué de aquella preferencia. 
Quería ser como Sachka.  Y en verdad que lo fue, solo que su lucha fue más cruenta y compleja, pero a la vez más fructífera y fecunda.  Yo, en cambio señalé mi preferencia por "La muerte de Iván Ilich" de Tolstoi.  Desde mi adolescencia ha sido el libro que más me ha marcado y me ha puesto a pensar en el destino del hombre, en su camino existencial.
Cuando la discusión estaba más animada, recordé que ya era hora de cenar y pensé que el comedor de la Ciudad Universitaria se cerraba a las 9 de la noche.  Los invité a comer y les presenté a mis compañeros de mesa.  Después volvimos a subir a mi cuarto. 
No queríamos ser escuchados por los siniestros informantes del régimen de Gómez y Urdaneta.
Volvimos entonces a nuestros paliques literarios.  El Che hacía poco que había leído algún libro de Jean Paul Sastre y estaba visiblemente entusiasmado con su lectura.  A su consejo le debo haber leído por primera vez a este padre del existencialismo moderno, aunque no con el entusiasmo con que seguramente lo había leído el futuro famoso Comandante. 
 Hacia las once de la noche terminó aquella velada inolvidable.  Antes de despedirnos, saqué de alguna gaveta de mi escritorio un ejemplar de mi primer libro y lo dediqué con el corazón a Ernesto  Guevara y a Alberto Granado. 
Es el mismo ejemplar que hoy está en el Museo del Che Guevara en la ciudad de Santa Clara, Cuba.  
   
Bogotá  1º de Marzo de 1997     Eduardo   Santa
 Año 1994 – Eladio González (Toto) argentino, fundador de la Escuela de Solidaridad con Cuba "Chaubloqueo", dona para el Museo del Che en Santa Clara, Cuba el libro "La Provincia Perdida" de Eduardo Santa, escritor colombiano que en la contratapa escribió con pluma y tinta, de puño y letra una dedicatoria:  "A los distinguidos doctores Ernesto Guevara y Alberto Granado – Eduardo Santa – Bogotá 1952.  (este libro que le fuera entregado por su autor a los dos jóvenes argentinos, fue llevado a su destino en las vitrinas del Museo por el propio Dr. Alberto Granado a quien Toto se lo entregó como donación.   Eladio González hizo llamar a Eduardo Santa y lo anotició de lo ocurrido y difundió el hecho en todo Cuba, lo que provocó que el Embajador Cubano en Bogotá se interesara, lo visitara y emocionado le sugiriera al colombiano escribir el artículo que luego escribió para la Revista Casa de las Américas, sobre esos días que compartió con Ernesto Guevara futuro Che y el Dr. Alberto Granado.    


difunden: el 1er. Museo Histórico Suramericano "Ernesto Che Guevara", la Escuela de Solidaridad con Cuba "Chaubloqueo" y el Centro de Registro de Donantes Voluntarios de Células Madre
Irene Perpiñal y Eladio González - directores   calle Rojas 129  local (Caballito) Capital -AAC1405-Buenos Aires-República Argentina  telefax: 5411 53720744    email:
museocheguevara@fibertel.com.ar
http://museocheguevaraargentina.blogspot.com/
colectivos 1 - 2 - 25 - 26 - 32 - 42 - 53 - 55 - 85 - 86 - 103 - 180
a solo 25 metros de la Estación "Caballito" del Ferrocarril Oeste y a cien metros de la Estación de Subterráneos "Primera Junta" de la vieja línea "A"
doná sangre, doná órganos, doná células madre, sé solidario, SÉ VOS.
¡Salven a los argentinos! "las ballenas"      
 

Foto:en Buenos Aires, el amigo del Che Guevara, doctor  Alberto Granado Jiménez con Delia Duque su esposa, Irene Perpiñal y Eladio González (de Chaubloqueo) quienes donaron el libro al Museo de Santa Clara.

Publicado por Eladio González Toto para Museo Ernesto Che Guevara Primer Museo Suramericano el 8/27/2009Primer Museo Suramericano de Buenos Aires,
"Comandante Ernesto Che Guevara"
calle Rojas 129, esquina Yerbal, barrio Caballito (1405),
CABA - República Argentina
teléfono  5 3720744    móvil  15 38204473
face - Eladio González 
Vacunate contra el Corona Virus, usa barbijo y correctamente para que te cubra nariz y boca, mantené distancia preventiva, extrema la limpieza, educa en la prevención a tus hijos y a los hijos de los demás.  Doná sangre, células madre y órganos.  Se de los que AMAN y CONSTRUYEN.  No seas de los que ODIAN y DESTRUYEN. (José Martí, cubano, fué Cónsul de Argentina en Nueva York y corresponsal de nuestro argentino diario "La Nación".

viernes, 7 de julio de 2023

Fwd: Nos roban el futuro


Primer Museo Suramericano de Buenos Aires,
"Comandante Ernesto Che Guevara"


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---------- Forwarded message ---------
De: Eladio González <eladiogonzaleztoto2@gmail.com>
Date: mar, 20 dic 2022 a las 12:08
Subject: Nos roban el futuro
To: Manuel Emiliano González <zozedurden@yahoo.com.ar>, Demian Gonzalez <demianrafael@gmail.com>, Javier Alejo Rodrigo González <javielronco@gmail.com>, Irene Perpiñal <irenecuba@hotmail.com>, Susana Espinosa equi1 <gloriasusanae@hotmail.com>, Lucía Álvarez de Toledo <tol@toledo.myzen.co.uk>, <luispmatos@nauta.cu>, Francisco López Dominguez gruposcuba <paquitocamagcuba@gmail.com>, williamlunacastro@gmail.com Luna Castro <gluna@nauta.cu>, Lea Braslavsky vec1 <braslavsky14@yahoo.com>, Froilan y Adys González Cupull <froilan@cubarte.cult.cu>, Mario Silva Arriola 2017 <mariosilvanor@gmail.com>, Roberto Juan González froilanes <robertojuanglez2013@gmail.com>, Johnny Erico Murdoch <jonmurdoch@hotmail.es>, Marina Murdoch <marinamurdoch@hotmail.com>, Marcelo Graziano Edith <marceloaldosivi@hotmail.com>, Guadalupe Schneider <guadaschneider@gmail.com>, Juan Lingiardi 2018 c <juan.lingiardi@gmail.com>, Julio Colantoni <jccolantoni@yahoo.com.ar>, Alberto Granado Casa de África cu4 <africa@patrimonio.ohc.cu>


¿Por qué el modelo de la civilización occidental no tiene futuro? Porque todo lo convierte en 'fast food', ya sea alimentos, cultura, historia o las mismas relaciones humanas… El cómic es un 'fast food' del libro, un tour es un 'fast food' del viaje, el sexo es el 'fast food' del amor… Criticando el igualitarismo soviético provinciano, el capital financiero está reventando al mundo bajo la aplanadora despersonalizadora y castradora de la globalización. Y como el preferido desde la infancia 'fast food' alimenticio al fin y al cabo lleva a la indigestión estomacal, los otros 'fast food' generan las indigestiones de la mente y del corazón, por eso alrededor crecen la locura y la violencia. Este mundo moribundo encandila a los televidentes con su última sonrisa de dentadura resplandeciente.

El mundo occidental siempre planteó una necesidad del crecimiento económico como el principal objetivo de su civilización. Se nos enseñaba que el fin de las tecnologías era facilitar la vida de los seres humanos. También se suponía que el crecimiento del bienestar material junto con el progreso técnico debería llevar la sociedad a la felicidad y al enaltecimiento moral, hasta el esfuerzo laboral se reivindicó como el principal camino para lograr más recursos materiales. Por lo tanto, la mejora del ingreso del individuo se veía como principal garantía para el éxito en la vida. Hasta cierto punto, mirando la vida desde una perspectiva muy local y convencional, esto podía ser así.

Los valores de la armonía con los demás seres humanos y la naturaleza, tal vez se sobrentendían, pero dentro de este tipo del desarrollo simplemente no podían ser tomados en cuenta desde la lógica de la competencia de todos contra todos.

En esta comprensión del 'progreso', muy representativo para el Occidente, el ocio y cualquier placer contemplativo filosófico y no productivo estaba mal visto, como una pérdida de tiempo o una distracción de las cosas importantes, materiales. Una vez vi en Chile un grafiti que decía «Chile no piensa, Chile produce», y creo que es una de las mejores definiciones de este sinsentido civilizatorio actual, hecho en un país que la prensa desde hace décadas convirtió en un ejemplo de las reformas exitosas para el resto del mundo. Chile, con su tan publicitado y tan cuestionable éxito económico llegó a ser el país con más problemas siquiátricos, depresión y suicidios per cápita en América Latina, hasta reventar en un estallido social en octubre de 2019.

Protestas en Chile en 2019 Esteban Felix

Hablando del modelo neoliberal, como la base del mundo occidental moderno, es importantísimo recordar que se trata no solo de la economía, es todo un estilo de vida, que inevitablemente implica aspectos culturales, espirituales, sicológicos, sociales, políticos e ideológicos. Si el capitalismo clásico para su desarrollo se basaba en el poder de los capitales de las élites económicas de cada país, las que automáticamente se convertían en las jerarquías políticas y definían un equilibrio entre la producción, explotación y el bienestar de sus poblaciones, de quienes necesitaban para su crecimiento económico y el voto político para reafirmar la legitimidad de su poder, lo que sucede ahora es muy diferente.

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Las élites que hoy pretenden gobernar el mundo ya no son nacionales, y en vez de representar un capital productivo, que en el siglo pasado aseguraba un desarrollo socialmente injusto, pero después de todo, algún tipo del desarrollo, estas no producen nada, son resultado de las especulaciones financieras y ya no pretenden a explotar a nadie; la mayoría de los seres humanos les sobran como una carga social para cada vez más raquíticos presupuestos de los estados nacionales, que en realidad desde hace tiempo son sucursales de una empresa planetaria, donde los gobiernos de países son gerentes locales teledirigidos vía campañas de marketing, organismos financieros internacionales y las sanciones.

Para el capitalismo tradicional el ocio era un privilegio para las clases sociales dominantes y una imperdonable «distracción de lo importante» para las mayorías que tenían que producir. La comida chatarra nació en los 50 en Estados Unidos como una forma de satisfacer las necesidades alimentarias de los trabajadores en plena producción, que no podían perder tiempo en el ocio gastronómico, disfrutando los platos y compartiendo o poniéndose nostálgicos con las tradiciones culinarias de sus países de origen. Así la cultura se transforma en un trámite. En el teatro, cine, televisión y la música aparecen los mismos sucedáneos para todo tipo de necesidades, que convierten en un entretenimiento fácil y liviano todos los espacios del crecimiento cultural y humano, que ya sirven solo para llenar el vacío entre los procesos productivos.

La cultura de verdad sigue existiendo, pero cada vez más para las élites más reducidas, ya que las masas distraídas entre el pan y circo ahora no tienen esta necesidad.

Si nos acordamos de los países socialistas, veremos absolutamente otra lógica: la cultura nunca fue sinónimo de entretenimiento; se pretendía poner el arte más alto de la historia de la humanidad al alcance de todo el mundo y educar en la gente común el espíritu creador y artístico. Se supone que en Occidente no existía la censura del Estado, la que sobraba en los países socialistas y de la que se habló tanto. Si hoy revisaríamos los resultados, los mejores libros, obras de teatro y películas fueron creadas en la Unión Soviética, en las épocas cuando según la prensa de hoy, «por el férreo control estatal no se podía crear nada». Y así con todo.

Un restaurante de McDonald's en Beaver Falls, Pensilvania, en septiembre de 1985.Fred Vuich / AP

Ahora estamos bastante peor. Como del capitalismo productivo el mundo pasó al capitalismo monopólico especulativo, el virus de la lumpenización, ampliamente difundido por sus medios, contagió a todas las clases sociales sin distinción. A pesar de una enorme diferencia entre los poderes adquisitivos de los grupos sociales más postergados del tercer mundo y las élites de los países más ricos, la globalización neoliberal, por sus redes sociales que desde hace tiempo reemplazaron las pantallas de televisión por obsoletas, sirve a su espíritu la misma cultura chatarra, que igual que los capitales no reconoce fronteras, culturas ni las noblezas, por fin democratizando el mundo en su miseria.

Si durante el capitalismo anterior el ocio era peligroso para los pueblos porque la gente culturizándose podía de repente despertar, dejar de votar por los de siempre dentro del circo democrático establecido desde arriba y cambiar de sistema, ahora este peligro, al parecer, ya no existe más.

Las pantallas de retina producen las imágenes más nítidas que la realidad, igual que las películas porno generan las falsas y tergiversadas expectativas para las relaciones reales. El ocio que antes podía ser peligroso para el poder, ya que abría caminos para la humanización de la plebe, ahora la une con las élites en el vicio, donde la imaginación ya no nos sirve más, donde las drogas químicas se mezclan con las drogas culturales, visuales y musicales generando nuestra total adicción a ciertas luces, vibraciones y otros estímulos, que nos tienen preparados para seguir su macabro experimento.

Si antes podíamos hablar de una cultura decadente, hoy sería más preciso definirlo como la decadencia como cultura.

Fuente Rusia Today

Primer Museo Suramericano de Buenos Aires,
"Comandante Ernesto Che Guevara"

calle Rojas 129, esquina Yerbal, barrio Caballito (1405),
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Fwd: CLACSO en la V Bienal Latinoamericana y Caribeña en Primeras Infancias, Niñeces y Juventudes - 17 al 21 de julio - Manizales, Caldas - Colombia


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teléfono  5 3720744    móvil  15 38204473
face - Eladio González 
Vacunate contra el Corona Virus, usa barbijo y correctamente para que te cubra nariz y boca, mantené distancia preventiva, extrema la limpieza, educa en la prevención a tus hijos y a los hijos de los demás.  Doná sangre, células madre y órganos.  Se de los que AMAN y CONSTRUYEN.  No seas de los que ODIAN y DESTRUYEN. (José Martí, cubano, fué Cónsul de Argentina en Nueva York y corresponsal de nuestro argentino diario "La Nación".


---------- Forwarded message ---------
De: CLACSO <clacso@clacso.edu.ar>
Date: vie, 7 jul 2023 a las 9:30
Subject: CLACSO en la V Bienal Latinoamericana y Caribeña en Primeras Infancias, Niñeces y Juventudes - 17 al 21 de julio - Manizales, Caldas - Colombia
To: <eladiogonzaleztoto2@gmail.com>


CLACSO en la Bienal
 
Del 17 al 21 de julio | Universidad de Manizales, Colombia
 
Este evento se desarrolla en el marco de la Plataforma para el Diálogo Social de CLACSO Desigualdades y pobreza en América Latina y el Caribe
 
 
Conferencia inaugural: Los desafíos de la sociedad del cuidado en América Latina y el Caribe
Martes 18 de julio | 14:00 a 18:00 horas | Universidad de Manizales, Colombia
Karina Batthyány. Directora Ejecutiva de CLACSO
 
 
Escuelas de Posgrados
Universidad de Manizales, Colombia
 
 
 
Escuela Internacional de Posgrado: Debates y perspectivas sobre la violencia en América Latina y el Caribe
 
17 y 18 de julio de 2023
 
XI Escuela Internacional de la Red Iberoamericana de Posgrados en Infancias y Juventudes - RedINJU
 
16 al 21 de julio de 2023
 
 
Paneles/Diálogos
Centro Cultural y de Convenciones, Teatro los Fundadores Cl. 33 #24-28
Manizales, Colombia

 
  • Panel 1: Desigualdades generacionales. Infancias y Juventudes: políticas, resistencia, pobreza y hambre
    Miércoles 19 de julio | 09:00 a 12:00 horas Colombia
     
  • Panel 2: Narrativas de la vida, movimientos sociales, diversidades e identidades
    Jueves 20 de julio | 09:00 a 12:00 horas Colombia
     
  • Panel 3: Movilización social colectiva, transformaciones democráticas, agenciamientos y violencias
    Viernes 21 de julio | 09:00 a 12:00 horas Colombia
 
 
Foro: Juventudes latinoamericanas y caribeñas
Experiencias y reflexiones de formación, organización e incidencia política en tiempos de incertidumbre

Miércoles 19 de julio | 18:00 a 19:30 horas | Universidad de Manizales, Colombia
 
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lunes, 3 de julio de 2023

Fwd: Recordar como gesto de amistad y paz entre nuestros pueblos🇨🇺‼️🇺🇲


Primer Museo Suramericano de Buenos Aires,
"Comandante Ernesto Che Guevara"


calle Rojas 129, esquina Yerbal, barrio Caballito (1405),
CABA - República Argentina
teléfono  5 3720744    móvil  15 38204473
face - Eladio González 
Vacunate contra el Corona Virus, usa barbijo y correctamente para que te cubra nariz y boca, mantené distancia preventiva, extrema la limpieza, educa en la prevención a tus hijos y a los hijos de los demás.  Doná sangre, células madre y órganos.  Se de los que AMAN y CONSTRUYEN.  No seas de los que ODIAN y DESTRUYEN. (José Martí, cubano, fué Cónsul de Argentina en Nueva York y corresponsal de nuestro argentino diario "La Nación".
De: JuanM Pantaleon <juanmpantaleon@gmail.com>
Date: lun, 3 jul 2023 a las 11:40Comparto con ustedes este correo de mi amiga GRF, persona que ha dedicado su vida a la cultura cubana,🇨🇺 muy en especial al museo Ernest Hemingway que lleva su ilustre nombre, |♡|considerando al Papa como uno de los puentes vivos que unen a los pueblos de EEUU y Cuba como amigos|♡|, 'a pesar de los pesares' de fuerzas oscuras que piensan lo contrario... Y lo comparto con mucho gusto, agradeciendo a Gladys Rodriguez Ferrero su magisterio imprescindible y su noble espíritu al compartirlo con todo aquel que sea capaz de saber con José Martí, que "Patria es Humanidad"🌿

PANTA🇨🇺🕊🇺🇲
3.7.23.

De: Gladys Rodríguez Ferrero <gladysrf@cubarte.cult.cu>
Date: lun., 3 de julio de 2023 10:09 a. m.
Subject: Re: Recordar como gesto de amistad y paz entre nuestros pueblos🇨🇺‼️🇺🇲
To: JuanM Pantaleon <juanmpantaleon@gmail.com>

EN ABRIL PASADO SE CUMPLIERON 95 AÑOS DE SU PRIMERA VISITA A CUBA.    
EN MAYO, 84 DE HABER SENTADO SU RESIDENCIA EN CUBA, EN  SAN FRANCISCO DE
PAULA, EN FINCA VIGÍA.
EL 25 DE JULIO SE CUMPLIRÁN 63 DE SU "OBLIGADA SALIDA" DEFINITIVA HACIA
SU PAÍS NATAL, COMPULSADO POR EL GOBIERNO NORTEAMERICANO.

AYER,62 DE SU SUICIDIO.

ERNEST HEMINGWAY: ENFRENTAR LA ETERNIDAD
Por Gladys Rodríguez Ferrero

El escribir implica, en el mejor de los casos, una existencia
solitaria... el   escritor trabaja solo y, si es un buen escritor, debe
cada día enfrentar la eternidad o la falta de eternidad.
Ernest Hemingway

Por supuesto, usted y yo coincidimos en que la noticia de la muerte de
Ernest Hemingway divulgada por los cables y publicada en la prensa
mundial puede haber tomado al mundo por sorpresa.

Claro está, los primeros indicios sobre su muerte la señalan como
accidental: se había disparado mientras limpiaba su arma. Es esa la
noticia que se publica, en la prensa radiada, televisiva y plana de la
época. Esta, solo consolida la declaración que su viuda, Mary Welsh,
hace a Frank Hewitt, jefe de la policía de Ketchum, Idaho. Es esta la
primera versión que se acepta como válida. Al parecer, la familia
también estuvo de acuerdo en la manipulación de la muerte del escritor.

Algunos criterios concordaban en considerar como válida la causa dada a
la publicidad. Pero otros, otros no pensaban de igual modo.  Hemingway
era un experto cazador. Parecía casi imposible que tuviera lugar un
accidente fatal mientras limpiaba una de sus escopetas de caza.
Con el decursar del tiempo salen a la luz pública otras informaciones.
Y, alrededor de 1964, ya familiares y editores reconocen que, en
realidad, Hemingway se había suicidado en aquella mañana del domingo 2
de julio de 1961.
Ernest Hemingway, mientras escribía y creaba, desafiaba la eternidad
casi que a diario. Mas, sin embargo, en medio de aquel verano de 1961
veía acercarse para él un invierno invencible, una terrible y solitaria
noche que no quería compartir con nadie. Tal vez, quién sabe, no fuera
esta la mejor decisión que tomara en su vida. Pero Hemingway había
perdido el ingenio, el alma y el gusto para escribir.

Al adentrarnos en muchos de los trabajos que se han publicado en cuanto
a las causas y condiciones que lo llevaron a tomar esa decisión nos
percatamos de la aparición de Cuba, su Revolución y su alejamiento de
Finca Vigía como constantes implacables que se reiteran, constantemente.
Y sí, es justo que se reconozca que el haber compulsado al escritor a
alejarse de su amado hogar, de Finca Vigía, lo llevó, quizás, a la más
prolongada y profunda depresión. Pero justo será también señalar, que no
fue la única causa.
Si vamos a referirnos a la historia, tendremos que tener en cuenta qué
resortes lo impulsan a marcharse de Cuba aquel 25 de julio de 1960,
vísperas del séptimo aniversario del Asalto al Cuartel Moncada. Pero
para que esta incursión histórica sea comprensible, nos vemos obligados
a retroceder en el tiempo.
Cuba había sido para Hemingway como un paraíso desde que en una escala
técnica del vapor Orita, desembarca en la isla de Cuba, el 1º de abril
de 1928. Entre el 4 y el 6 de agosto de 1933, aunque aún no había fijado
su residencia en La Habana, presencia los días finales de la dictadura
de Gerardo Machado desde el Hotel Ambos Mundos. Observa y escucha los
estallidos de las bombas, presencia las huelgas, la ausencia de ómnibus
y autos en las calles, la falta de actividad en los muelles, la carencia
de alimentos. La ciudad está paralizada. La caballería custodia el Paseo
del Prado con armas largas.
Hemingway no siempre pudo dejar de prestar atención a la política cubana
con la que convivió tras varias décadas de residencia en el país. Sin
embargo, la de los 50 demandaba mucho más de su atención.
Fidel Castro llegaba a la Sierra Maestra, en 1956. Resulta interesante
conocer que la CIA seguía sus pasos desde 1948, momento en el cual sus
actividades políticas como líder estudiantil alcanzaron importancia
continental. La CIA opinaba que Fidel "… era un hombre de pasos largos".
El Dr. José Luis Herrera Sotolongo, médico y amigo personal de Hemingway
lo mantenía bien informado, acerca de Fidel Castro y el Movimiento 26 de
Julio. Ambos tenían mucho en común. Veterano de la Guerra Civil
Española, había regresado a Cuba después de este evento bélico, donde
continuó la práctica de la medicina. Militaba en las filas del Partido
Comunista Cubano.
En la primera visita a la Finca, en 1952, el periodista norteamericano
Herbert L. Matthews encontró en el escritor la mejor fuente de
información, acerca de la política local. La amistad entre estos dos
hombres databa de 1938 durante la Guerra Civil Española.
Cuando Matthews, periodista del New York Times desembarcó nuevamente en
La Habana, en febrero de 1957, Hemingway lo ayudaría a esclarecer las
ideas del reportero acerca del Movimiento 26 de Julio. El periodista iba
en pos de la que se convertiría en su mejor historia.
El tirano Fulgencio Batista había declarado, públicamente, que el joven
abogado y sus hombres habían resultado muertos en el desembarco del yate
Granma. en diciembre de 1956.
Matthews logra entrevistar a Fidel Castro, en plena Sierra Maestra. El
Times publica, en la primera plana de su edición dominical
correspondiente al 3 de diciembre de 1957, la entrevista bajo el
siguiente título Castro está vivo y lucha en las montañas (Castro Is
Still Alive and Fighting in the Mountains). Da a conocer al mundo que
este estaba vivo y que el Movimiento 26 de Julio, estaba activo,
combatiendo en las montañas al tirano Fulgencio Batista.
La victoria de las tropas rebeldes, comandadas por Fidel Castro, es
inevitable. El tirano decide salvarse antes que sea muy tarde. En las
primeras horas de 1959, él y sus más cercanos colaboradores, huyen a
bordo de un DC-4 hacia República Dominicana.
El 1º de enero de 1959 triunfa la Revolución. La noticia encuentra a
Hemingway en Idaho. A pesar de su desprecio por Batista la noticia lo
sorprende. Se dice que Mary vio que escribió, en una postal: "Creo en la
necesidad histórica de la revolución cubana y creo en su gran alcance".
La Revolución lleva a cabo los juicios en contra de los asesinos que
masacraban y torturaban a la población durante la tiranía. Estos se
efectúan en la Ciudad Deportiva. Son públicos. Se transmiten a través de
la radio y la televisión. Algunos de estos criminales son condenados a
pena de muerte por fusilamiento. Las críticas en contra de este hecho
recorren el mundo.
Hemingway defiende la celebración de estos. En una entrevista, que
concede a principios de marzo, al periodista Emmet Watson, de Seatle,
declara: "La gente podrá pensar en un infernal ¡Circo! Pero el gobierno
tenía que hacerlo para mostrar que tenía el control, mostrar al pueblo
todo el respeto a las leyes y el orden…si el gobierno no juzga y ejecuta
a estos criminales, ellos terminarían asesinados de todos modos… por
venganza…Y eso repercutiría como algo malo, muy malo".
Mary y Hemingway regresan a Cuba el 29 de marzo de 1959. Encuentran la
Finca en perfecto estado…en carta a su hijo Jack, le expresa:" …esta es
una revolución real. Algo como lo que esperábamos sucediera en España".
Permanece en La Habana aproximadamente un mes ya que, el 22 de abril
parte hacia New York para viajar, posteriormente, a España y continuar
su trabajo. ¿Qué pasa en esos días iniciales? ¿Qué hace Hemingway,
durante esta breve pero intensa estancia en La Habana? ¿Qué pasa en
Finca Vigía?
Tennesee Williams se encuentra de visita en Cuba. Hemingway conoce, a
través de este, que Fidel viajará a Estados Unidos cumpliendo una
invitación que le hiciera la Sociedad Americana de Periodistas y
Editores. Rápidamente, conversa con el Dr. José Luis Herrera Sotolongo
acerca de un posible encuentro con Fidel. Hemingway quiere colaborar en
la preparación del líder cubano para la visita. Sabe muy bien qué tipo
de preguntas pueden hacerle, tanto los periodistas como los políticos
norteamericanos.
Fidel decide enviar al periodista y miembro del Movimiento 26 de Julio,
Euclides Vázquez Candela, a entrevistarse con el escritor. Una noche,
éste visita Finca Vigía en compañía del Dr. José Luis Herrera Sotolongo.
Hemingway le muestra y entrega ejemplares de la prensa norteamericana
que ha traído consigo.
Le explica cómo trabaja la prensa de su país. Le reitera a Vázquez
Candela que Fidel estaría siendo observado y, si lograba pasar esta
prueba obtendría lo que quisiera de los Estados Unidos.
Era muy importante que viajara preparado con las leyes y decretos
judiciales que legalizaban tanto los juicios públicos llevados a cabo,
como las ejecuciones de los criminales que estaban siendo juzgados en
Cuba. Debería estar presto a responder los cuestionamientos que le
harían acerca de los problemas referidos a influencias comunistas en la
Revolución.
El líder cubano viajó, en septiembre de ese año. Asistió a la Asamblea
General de la ONU. Se le negó el alojamiento en el elitista hotel
Midtown Manhattan. Se le excluyó del almuerzo que brindara el presidente
Eisenhower a los presidentes latinoamericanos.
Se hospeda entonces en el hotel Theresa, de Harlem. Allí se reúne con
líderes tales como el Primer Ministro soviético Nikita Jrushov; el
egipcio Gamal Abdel Nasser; el de la India, Jawaharlal Nehru. También
con personalidades norteamericanas como Langston Hughes, Allen Ginsbeerg
y Malcolm X.
Mientras, Hemingway viaja por España observando el mano a mano entre
Antonio Ordoñez y Luis Miguel Dominguín. Corría el mes de octubre de
1960, en la isla. De repente La Habana es bombardeada por dos aviones
piratas que parten desde Miami.
Se suponía solo lanzarían volantes contra la Revolución. Sin embargo,
también bombardearon y varias personas resultaron heridas y una
falleció.
Durante esta estancia en España, Hemingway invita a Ordóñez y su esposa
a visitar Finca Vigía. Mary se adelanta para preparar las condiciones
que tal acontecimiento requiere. El escritor estaba ocupado escribiendo
sobre las corridas de toros que tuvieron lugar el verano anterior en
España. Estas constituirían el mano a mano que luego veríamos reflejado
en su novela Verano sangriento (Dangerous Summer).
Unos días después de este ataque al que me he referido, el escritor
aborda el trasatlántico Liberté, junto a Antonio y Carmen Ordóñez, en su
regreso a Cuba vía New York. Hemingway conoce los pensamientos
anticomunistas existentes en los Estados Unidos. La revolución es un
escándalo de nueva generación. Al desembarcar en New York, varios
periodistas lanzan insinuaciones sobre Cuba y la Revolución. Responde
instantáneamente: "¿Están seguros, caballeros?  Pienso que todo está
bien allá". Para precisar posteriormente: "Nosotros, las personas de
honor, creemos en la Revolución Cubana".
El 4 de noviembre de 1960, al desembarcar en el aeropuerto de Rancho
Boyeros en La Habana, es asediado, nuevamente, por la prensa. Esta
brevísima entrevista que se publica en el periódico Revolución, el 5 de
noviembre de 1960, está identificada solo como un despacho de Prensa
Latina.
La entrevista la realiza el eminente periodista y escritor argentino
Rodolfo Walsh (1927-1977). Walsh viaja a Cuba, recién triunfada la
Revolución, y forma parte del equipo fundador de la Agencia de Noticias
Prensa Latina. Walsh fue quien redactó el cable de PL sobre la llegada
de Hemingway a La Habana, aquel 4 de noviembre de 1959.
Y el despacho se publica bajo este título: "ERNEST HEMINGWAY DE NUEVO EN
CUBA. Llegó un cubano más. No es un yankee. Junto a Fidel.
Cuando se le solicita comente acerca de la revolución, Ernest reitera:
"Nosotros las personas de honor creemos en la Revolución Cubana. Estoy
feliz de estar aquí, porque me considero un cubano más…No he creído
ninguna de las noticias publicadas en contra de Cuba en la prensa
extranjera. Mis simpatías están junto al gobierno cubano y con todas
nuestras dificultades. No deseo ser considerado como un yanqui". Y
podemos notar que el escritor subraya las dificultades como nuestras. Es
decir, también son suyas.
Aseveró: "Vamos a ganar. Nosotros los cubanos vamos a ganar¨. Y agregó
en inglés sin que nadie se lo preguntara: "I'm not a yankee, you know".
Vecinos de San Francisco de Paula, le entregaron una bandera cubana.
Hemingway la besó rápidamente. Mike Laville, el fotógrafo que cubría la
llegada del escritor no pudo captar la acción. Cuando le solicita repita
el gesto, el autor respondió: "La besé con todo mi corazón, no soy un
actor".
Luego de estas declaraciones, en un informe del FBI. Hemingway aparece
calificado como "peligrosamente cubano".

En febrero el Primer ministro de la URSS, Anastas Mikoyan se encuentra
Cuba. Durante su estancia en la isla, realiza una visita especial a
Finca Vigía. El escritor hace declaraciones que, nuevamente, le traerán
problemas en los próximos tiempos en que las relaciones entre ambos
gobiernos se tensen aún más: "Como resultado de la Revolución, estoy
seguro de que, por primera vez en Cuba, existe un gobierno honesto".
Philip Bonsal, embajador de los Estados Unidos en Cuba, cenaba con los
Hemingway, habitualmente los jueves, en Finca Vigía. Una de esas noches,
le hace llegar un mensaje que estremece al escritor. El gobierno de su
país rompería relaciones con Cuba. Washington, teniendo en cuenta que,
Hemingway, es uno de los expatriados más conpiscuos y de alto perfil
residentes en la isla, ha decidido que este debe abandonarla tan pronto
como sea posible. "Si el escritor no podía asumir una posición como
figura pública, tendría que asumir las consecuencias", asevera el
embajador.
Hemingway protesta ante esta imposición amenazante. Argumenta que su
negocio es escribir, no la política. Por otra parte, Cuba ha sido su
hogar durante más de 21 años. Bonsal le aclara que, los niveles
oficiales de gobierno, mantienen otro punto de vista. Hemingway podría
ser considerado, incluso, como un traidor.
El escritor se ve obligado a tomar una decisión muy espinosa. Tiene que
escoger entre su país y su hogar. Esto había quedado muy claro para él.
Las opciones a su disposición eran muy estrechas.
Debe haber resultado uno de los momentos más difíciles de su vida.
Estaba orgulloso de ser un buen americano, de haber sido leal con su
patria. Pero tantos años de residencia en Cuba habían fraguado en él
nexos muy profundos con el pueblo cubano, con sus amigos. No podía
permanecer indiferente ante ellos ahora en que disfrutaban, finalmente,
de algo que él sentía como: "un momento decente en la historia".
El Torneo Hemingway de la Pesca de la Aguja había sido creado en mayo de
1950. Ese año se celebraba el primero organizado por el recién creado
Instituto Nacional de Turismo y también, el primero, después del triunfo
de la Revolución.
Hemingway no participa en la competencia. El 15 de mayo, asiste a las
premiaciones. Fecha en la que el escritor confraternizó con el joven
líder. Permite, incluso, ser fotografiado junto a Fidel Castro.
Fidel había decidido su participación en representación de la Asociación
Amigos del Mar. Lo hizo a bordo del yate Cristal y como patrón contó con
la inestimable ayuda de Manuel Bell Gorgas, Blackaman. Él no era un
pescador, pero siguió las reglas del evento.
La ceremonia de premiación tuvo lugar en el muelle. Fidel obtuvo varios
premios individuales. Cuando toma la Copa de plata que le entregara el
escritor norteamericano, le comenta que era un pescador amateur.
  A lo que Hemingway le responde que "…es un novato muy afortunado". Y
añadió "…yo raramente soy afortunado. Nunca he tenido suerte durante las
competencias. En general soy bastante desafortunado".
Se estrecharon las manos. Después, conversaron alrededor de 30 minutos
algo apartados del resto del grupo.
Valerie Danby-Smith, su secretaria particular, estaba junto a ellos,
pero no lo suficientemente cerca como para oír la conversación. Ella me
confesó, en entrevistas que me concediera que, en el viaje de regreso a
la casa, Hemingway comentó a Mary que Fidel le había dicho había leído
Por quien doblan las campanas. Y había estudiado la táctica de la guerra
de guerrillas que describe en la novela y la había aplicado en su lucha
en la Sierra Maestra. Hemingway se sentía muy feliz. Valerie me aseguró
se le veía contento por los comentarios que Fidel le hiciera: del
conocimiento de su obra y de la aplicación práctica que de ella hiciera.
Luego del Tornero de pesca y de conocer del futuro rompimiento de
relaciones entre su país y Cuba Ernest continúa cayendo en una profunda
depresión.
Por otra parte, donde quiera que iban encontraban vallas declarando Cuba
Si, Yanquis no. Tal vez, Hemingway llegara a sentirse, por primera vez,
extranjero en Cuba.
Ernest, Mary y Valerie parten de La Habana hacia Key West el 25 de julio
de 1960. Él viaja de Key West a New York y de allí a España. Allí se le
unirá Valerie. Piensa que, quizás, el presenciar algunas corridas de
toros más le permitan salir de la situación en que se encuentra.
A ojos vista, Ernest pierde la salud. Aspecto que se atribuye, quizás, a
la historia de enfermedades mentales en la familia, las numerosas
concusiones sufridas y otros problemas de salud.
El FBI le mantiene un expediente a Hemingway que, por indicaciones de J.
Edgar Hoover, se conserva hasta catorce años después de la muerte del
autor. Mientras, la CIA continúa planeando asesinar a Fidel Castro.
Los electroshocks recibidos en la clínica Menninger y la terapia
electroconvulsiva en la clínica Mayo lo condujeron a no volver a ser el
mismo jamás. Los tratamientos aliviaban la depresión, por un tiempo.
Pero, por otra parte, destruían sus habilidades para crear dejándolo sin
deseos de vivir. Así comienza para Hemingway el año 1961.
El desplazamiento de Finca Vigía a su nuevo hogar en Ketchum,
interrumpió su rutina, afectó su estabilidad mental e impidió el poder
volver a escribir. Su salud mental estaba en franco declive.
Ese año, los Estados Unidos lanzaron, contra esa isla de Cuba que
Hemingway tanto echaba de menos, ataques aéreos y desembarco de tropas
en la debacle conocida como Bahía de Cochinos. Playa Girón para los
cubanos. Fidel Castro esperaba el ataque y de inmediato se puso al
frente y lideró la contraofensiva.
Para Hemingway la hecatombe de Bahía de Cochinos significó, tal vez, la
pérdida definitiva de su amada Finca Vigía. Esa ese el sitio que más
sintió como su casa. Tal vez, en medio de ese estado depresivo, hasta
llegara a pensar que, como era americano, no sería recordado más como un
gran amigo. Nada más alejado de la realidad histórica.
El primer intento de suicidio tiene lugar el 21 de abril.  Mary
encuentra a su esposo, en el vestíbulo de la casa, con una escopeta en
las manos. Luego de larga conversación, este abandona el arma. No creo
abandonara la idea, solo el arma.
El 24 de abril, toma nuevamente un rifle. Su segundo intento. Es
convencido por su amigo Don Anderson. George Saviers es quien lo
conduce, en avión, hasta Minnesotta. Cuando el avión aterriza en Rapid
City, South Dakota, Hemingway corre hacia la propela del avión, aún en
movimiento, para suicidarse. No lo logra, el motor se detuvo justo a
tiempo. Y aquí nos encontramos ante su tercer intento de suicidio.
Su amigo Aaron Hotchner lo visita y conversan acerca de la idea del
suicidio. Hemingway responde: "¿Qué piensas le pueda pasar a un hombre,
entrando en los 62, cuando comprueba que no volverá a escribir nunca los
libros y las historias que se prometió a él mismo? ¿O cualquiera de las
otras cosas que se prometió hacer en los días buenos?"
Hotchner, intenta levantar el ánimo de su amigo. Le sugiere puede
retirarse, relajarse, viajar. Hemingway le responde: "¿Retirarme? Un
escritor no puede retirarse como si fuera un pelotero o un boxeador
cuando le fallan las piernas o los reflejos. Dondequiera que vaya la
gente le preguntará en qué está trabajando".
El 2 de julio, 1961, toma su escopeta favorita del cuarto donde se
guardaban, en Ketchum, Idaho se sienta en el vestíbulo a la entrada de
la casa. Apunta a su cabeza, presiona el doble disparador y acaba con su
vida. Su muerte ocurre alrededor de las 7 de la mañana.
Arnold Samuelson, quien lo acompañara en el segundo viaje que hiciera el
escritor a bordo del Pilar, el 18 de julio de 1934, comentó al escritor
Arnold Gingrich: "Ernest vivió tanto como pudo. Su último acto fue el
más deliberado de su vida. Nunca escribió acerca de sus sufrimientos. Lo
dijo todo sin palabras en un lenguaje que ningún otro hombre puede
comprender."
Valerie Danby-Smith, luego Valerie Hemingway, quien fuera secretaria
particular de Hemingway y posteriormente esposa de Gregory, el hijo
menor del escritor, en entrevista concedida al biógrafo Ricardo Koon,
afirmaba: Creo que fue por tres razones: porque el deterioro de su salud
no le permitía escribir, porque no aceptaba la decadencia del cuerpo y
porque, al romperse las relaciones diplomáticas, nuestro gobierno lo
obligó a abandonar Cuba. Pensar que no podía volver a Cuba le causó una
gran depresión.
En una de las entrevistas que me concediera entre junio y julio de 2017,
Valerie me comentaba que, por su cercanía con el escritor, pudo notar
que: "Cuando abandona la Finca, el 25 de julio de 1960, Ernest tiene la
esperanza de que, tal vez, podría regresar a ella, como siempre había
hecho. Pero, a la vez, sentía que en esta ocasión era diferente, que no
podría regresar a Finca Vigía, su amado hogar. Viajamos de Key West a
New York. Ernest partió para España donde yo me le uní tres semanas más
tarde".
Valerie percibe algo que la impresiona y señala: "Y es esta la primera
vez en que yo pude notar que sufría una seria depresión: hablaba
constantemente de suicidio. Viajó de España para llegar a Idaho a su
nueva casa en Ketchum e intentó suicidarse casi al mes de estar allí".
Para evitar la publicidad, es ingresado en la Clínica Mayo bajo un
nombre falso: George Saviers. Asume el de su médico en Ketchum. Allí
permanece desde noviembre 13 de 1960 hasta enero 22 de 1961.El
diagnóstico principal es: depresión complicada con paranoia.
El Dr. Howard Rome, su psiquiatra, opta por el tratamiento de terapia
electro convulsiva, en esa época, nada desconocida para casos severos. A
partir de las once primeras aplicaciones la depresión pareció mejorar
ligeramente. Pero Hemingway estaba convencido de que su memoria se
estaba borrando. Con toda lógica ya que la pérdida de la memoria es uno
de los efectos colaterales de esta terapia.
El escritor ingresa, nuevamente en la Clínica Mayo en la primavera de
1961. Mary se mantiene en contacto con Valerie. Ambas se vieron muchas
veces en esos meses en que el escritor permanecía ingresado en la
Clínica.
A principios de junio, Mary comprendió que, próximamente, Ernest
abandonaría la Clínica Mayo porque los doctores pensaban que el escritor
estaba mucho mejor. Entonces   pregunta a Valerie si sería posible que
se fuera a Ketchum y pasara el verano junto a ellos.  "Yo no quería
dejar mi trabajo en el Newsweek porque realmente me gustaba, pero, dije
"si" -confiesa Valerie- y decidí irme a Ketchum durante el verano".
Tal y como sabemos, Ernest y Mary dejaron la Clínica Mayo a finales de
junio. Viajaron en auto hasta Ketchum. Ernest se suicida dos días
después de haber regresado a casa. Valerie nunca pudo reencontrarse con
Ernest.
En medio de su depresión Hemingway estaba convencido de que el FBI
vigilaba todos sus movimientos. Algunos reconocidos académicos del mundo
hemingüeyano aseveran que la relación del escritor con el FBI podría
arrojar algunas pistas.

No quisiera pasar por alto las declaraciones que hiciera el Dr. José
Luis Herrera Sotolongo, médico y amigo personal de Hemingway. La
entrevista aparece en un vídeo, Cartas desde Cuba, que realizara el
Museo Ernest Hemingway, a mediados de la década de los 80, que dirigiera
el Dr. Mario Masvidal y asesoraran los Lic. Máximo Gómez Noda y Mario H.
Planas, especialistas de la institución museal.

En dicha entrevista el Dr. Herrera Sotolongo asegura que "el suicidio de
Hemingway fue un suicidio inducido por la CIA, que lo persiguió desde la
etapa de la Guerra Civil Española… Luego por sus simpatías por la
Revolución Cubana…". Herrera aseguraba que se le trató con una errónea,
inadecuada y excesiva terapia de electroshocks.

Es en esta década de los 80, cuando se hace público, solo en parte, el
expediente sobre Hemingway del FBI. Hecho que se logra a partir de la
solicitud de aplicación de la ley de Libertad de información que llevara
a cabo el profesor Jeffrey Meyers, académico de la Universidad de
Colorado.

El expediente muestra un profundo interés en Hemingway. Se recogen sus
intentos, durante la Segunda Guerra Mundial para establecer una red de
espionaje contra el fascismo. Interés que mantiene hasta que el ingreso
del escritor a la clínica Mayo, en 1960. Y no se descarta alguna otra
probable intervención o alcance del FBI.

En mayo de 1960 el presidente Dwight D. Eisenhower recorta los programas
de ayuda a Cuba. René Villarreal, quien fuera su mayordomo, oye el
repertorio de insultos de Hemingway hacia Eisenhower y su decisión de
mostrar el rostro tiránico de los Estados Unidos. Él y Mary discuten
fuertemente y esa noche duermen en cuartos separados.
La cuota azucarera garantizaba los negocios de exportación de Cuba,
fundamentalmente hacia los EE.UU. Hemingway esperaba que su país no la
cortara.  "Eso sería un error garrafal. Sería convertir a Cuba en un
regalo para los rusos", argumentaba. El 6 de julio Eisenhower eliminó la
cuota.
La embajada norteamericana comenzó a advertir a los ciudadanos
americanos que radicaban en Cuba que debían abandonar el país. Las
relaciones entre los dos países se deterioraban.

Fidel Castro continuaba su enfrentamiento al gobierno de los EE.UU. Para
las esferas oficiales norteamericanas resultaba inexplicable que
Hemingway continuara viviendo en Cuba. Se manejó la posibilidad de que
el escritor viviera, quizás, en cualquier otra parte e hiciera
declaraciones en contra del gobierno de Castro. Hemingway protestó: la
Finca era su hogar, los cubanos eran sus amigos y su familia.
Pero era necesario manejar una nueva teoría: había que restar
importancia a su defensa hacia la Revolución cubana. Defensa que, según
esta teoría, no se basaba en la existencia de amigos íntimos en Cuba o
que, fuera la Finca el sitio donde mayor cantidad de años viviera.
Se desvían los criterios emitidos por el escritor sobre la Revolución
triunfante y comienza afirmarse que Hemingway había transferido las
irrealizadas esperanzas de la República Española a la Revolución Cubana.
Por lo que el apoyo a Fidel Castro equivalía a luchar contra Franco y
Hitler en España. Lógico que el escritor realizara comparaciones entre
ambos hechos históricos, pero jamás esta llegaría a esos extremos.
Sin embargo, en las conversaciones sostenidas con sus amigos nunca se
mantuvo alejado de los problemas políticos de Cuba. La Revolución Cubana
era la sensata oportunidad para que la instauración de un gobierno
honesto, en la isla, se hiciera realidad.
Se sugiere también que la Revolución Cubana fue para Hemingway, en un
principio, un tónico vivificante y, más tarde una complicada depresión.
Se insinúa, sutilmente, que el escritor vió, en el desastre de Bahía de
Cochinos, perdida las esperanzas de finalizar su vida en Cuba, volver a
su amada Finca Vigía.
Por supuesto, es la acción de Bahía de Cochinos y no la victoria de
Playa Girón la que lo sume en una profunda depresión. Cómo debe haberse
sentido el escritor al comprobar que el propio presidente de los Estados
Unidos, John F. Kennedy, reconoció su responsabilidad en estos hechos.
Fue una dura derrota para el imperio. También un duro golpe para
Hemingway. Sabía que su gobierno no retrocedería. Pero estaba convencido
que Cuba tampoco lo haría.
El inhumano bloqueo, diseñado por el gobierno norteamericano, se ha
mantenido hacia la República de Cuba. Existía ya antes de Hemingway
suicidarse. Se mantiene aún, 60 años después de su muerte. Se torna, día
a día, más férreo que nunca.
Sin embargo, y a pesar de todos los criterios controvertidos que han
sido emitidos, Ernest Hemingway continuará siendo un puente cultural
entre los pueblos cubano y norteamericano. Y me permito verlo, desde las
colinas de San Francisco de Paula, porque, al decir de Gabriel García
Márquez:
En Finca Vigía, su refugio cubano donde vivió hasta muy poco antes de
morir, la casa está intacta entre los árboles sombríos, con sus libros
disímiles, sus trofeos de caza, su atril de escribir, sus enormes
zapatos de muerto, las incontables chucherías de la vida y del mundo
entero que fueron suyas hasta su muerte, y que siguen viviendo sin él
con el alma que les infundió por la sola magia de su dominio.


FUENTES UTILIZADAS.

Feldman, Andrew: Ernesto. The Untold Story of Hemingway in Revolutionary
Cuba.  Melville House, 2019
Gómez Álvarez, Maximino: Cuba en la Segunda Guerra Mundial: El Incidente
3208. Edit. AIDHNC. 2018
Reynolds, Nicholas: Ernest Hemingway´s Secret Adventures, 1935-1961.
Writer, Sailor. Soldier. Spy.  William Morrow. An Imprint of Harper
Collins Publisher. 2017
Rodríguez Ferrero, Gladys: Entrevistas realizadas a Valerie Hemingway
(inéditas). Junio-julio 2015-2016










El 02/07/2023 09:42, JuanM Pantaleon escribió:
> "El mundo quiebra a los individuos, y, en la mayoría, se les forma
> cal en el lugar de la fractura; pero a los que no quieren dejarse
> doblegar entonces, a éstos, el mundo los mata. Mata indistintamente a
> los muy buenos, y a los muy dulces, y a los muy valientes. Si usted no
> se encuentra entre éstos, también lo matará, pero en este caso
> tardará más tiempo."
> Adiós a las Armas
>
> ..ERNEST HEMINGWAY,
> el hombre que pescaba sueños en el mar y que el 2 de julio de 1961
> eligió ser devorado por sus pesadillas. Aparecía muerto en su casa
> de Ketchum, de un disparo en la cabeza. Su obra, considerada ya
> clásica en la literatura del siglo XX, ha ejercido una notable
> influencia tanto por la sobriedad de su estilo como por los elementos
> trágicos y el retrato de una época que representa.
> La muerte era para Hemingway, la liberación de la representación del
> papel que la vida  parecía haberle asignado.
>
> 'Todos llevamos máscaras en esta vida para intentar ocultar aquella
> realidad de nosotros que nos disgusta. Algunos aparentan
> autosuficiencia, otros buscan compasión. Unos se esconden bajo una
> supuesta frialdad intelectual, otros bajo un aspecto físico, o una
> pretendida indiferencia. Y hay quien ha desarrollado tal esquizofrenia
> que asume diferentes personajes según el lugar o la persona con que
> se encuentre'
> ( Fragmento del Artículo escrito por José de Segovia en Madrid el 22
> de Enero de 2020)
>
> La Habana fue su hogar por largo tiempo.
> Era 1928 llegó a la isla por primera vez en una escala. Su segunda
> novela, "Adiós a las armas", estaba previa a ser publicada y aquel
> paraíso tropical fue testigo del proceso que permitiría las últimas
> líneas.
> Asi durante 22 años, Cuba fué un refugio, y el mar su santuario.
>
> A sesenta y dos años de su partida, hoy lo recordamos.
>
> 🌿❤🇨🇺‼️🇨🇺❤🌿
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