lunes, 13 de mayo de 2013

Assata Shakur Pantera Negra Juan Pablo II New Jersey terrorismo dibujado por FBI injusta persecusión de por vida a ciudadana norteamericana



 


“Me llamo Assata Shakur, nací y me crié en los Estados Unidos. Soy descendiente de africanos secuestrados y traídos a las Américas como esclavos. Pasé mi primera infancia en el sur racista y segregado. Más tarde me mudé al norte del país y me di cuenta de que allí los negros eran igualmente víctimas del racismo y la opresión. Crecí y me transformé en una activista política, participé en las luchas estudiantiles, en el movimiento contra la guerra y, sobre todo, en el movimiento de liberación de los afroamericanos en Estados Unidos. Después me afilié al Partido de las Panteras Negras, una organización que fue perseguida por el programa COINTELPRO, un programa creado por el FBI para eliminar toda oposición a las políticas del gobierno estadounidense, destrozar el Movimiento de Liberación Negra en los Estados Unidos, desacreditar a los activistas políticos y eliminar a sus potenciales líderes” [1]
Estas son las palabras que Assata Shakur escribió en una carta abierta dirigida al Papa Juan Pablo II con motivo de su visita a Cuba en 1998 y a raíz de la petición de extradición del gobierno de Estados Unidos. En 1979 Shakur había escapado de la prisión de Clinton en New Jersey para recibir asilo político en Cuba en 1984. La semana pasada el FBI y el fiscal general del estado de New Jersey han redoblado su agresión imperialista situando a Assata Shakur en la lista de los 10 terroristas más buscados y ofreciendo 2 millones de dólares por su captura.
En 1973 Joanne Chesimar --como la llaman el FBI y los negreros que dieron nombre a sus antepasados-- o Assata Shakur --su nombre de guerrera africana-- iba en un coche por la autopista de New Jersey con otros dos activistas del Ejército de Liberación Negro (“Black Liberation Army”) cuando la policía de tráfico les dio el alto. En el encuentro se produjo un tiroteo en el que murieron Werener Foester, uno de los policías, y Zayd Malik Shakur, uno de los activistas. Shakur fue acusada del asesinato del policía a pesar de haber recibido un tiro en la clavícula que la inhabilitaba para disparar y de que no se encontró ningún rastro de pólvora o arsénico en sus ropas. El juicio contra Shakur, como ha explicado su abogado Lenox Hinds, se celebró sin respetar ninguna de las garantías procesales: todos los miembros del jurado eran blancos, los medios de comunicación ya habían hecho una campaña previa de criminalización y a pesar de que no había ninguna evidencia contra la activista afroamericana, Shakur fue condenada simplemente por ir en el coche. Por si todo esto fuera poco, Shakur fue encadenada a una cama de hospital a pesar de la gravedad de sus heridas. Cuando se recuperó, fue internada en una celda de castigo durante dos años en una prisión de alta seguridad para hombres. El día que salió la sentencia Lennox Hinds convocó una rueda de prensa y calificó el juicio de linchamiento legal. En respuesta, el Colegio de Abogados de New Jersey y el fiscal general trataron de quitarle su licencia para ejercer la abogacía. La corte suprema acabó dándole la razón a Hinds de la misma manera que distintos juicios tuvieron que absolver a Assata Shakur de múltiples cargos fabricados por el FBI de robo armado, asesinato y secuestro.
¿Qué sentido tiene entonces, cuarenta años después, colocar a Assata Shakur en la lista de terroristas más buscadas? ¿Qué tipo de amenaza representa Shakur para la seguridad de los Estados Unidos? Creo que en esta decisión hay una pedagogía doble del imperio, un mensaje hacia dentro y hacia fuera, una llamada de atención para paralizar los movimientos de resistencia y emancipación en Estados Unidos y en América Latina que pone en el punto de mira y en una situación de extrema vulnerabilidad a la activista afroamericana.
Hacia fuera, en esta decisión hay, en primer lugar, un mensaje para Cuba, pues parte de la estrategia de guerra de baja intensidad y aislamiento consiste en incluir a la isla en la lista de países terroristas: si Assata Shakur es una de las diez terroristas más buscadas por el FBI y Cuba se niega a extraditarla es porque Cuba es, en efecto, un Estado terrorista. Pretenden vendernos esta lógica ilógica a pesar de que desde el punto de vista legal la decisión de Cuba es impecable, porque, de volver a Estados Unidos, Shakur podría ser juzgada, como ya sucedió, por sus ideas políticas y por su etnicidad, no por sus supuestos crímenes.
Pero además esta decisión sucede en un contexto en el que las relaciones entre Cuba y Estados Unidos podrían –y deberían—relajarse. Recientemente el gobierno Cubano decidió cambiar su política migratoria y relajar la salida y el movimiento de sus ciudadanos al extranjero. La pelota está pues en el campo de los Estados Unidos que sigue restringiendo, ahora unilateralmente, los viajes a la isla. La semana pasada además Joan Lenard, una jueza del distrito de Florida, autorizó a René González, uno de los cinco agentes cubanos injustamente encarcelados en Estados Unidos por prevenir atentados terroristas contra su país, a volver a Cuba. Por detrás de la decisión de situar a Assata Shakur en la lista de terroristas más buscados están algunos congresistas cubanoamericanos que no están dispuestos a tolerar ninguna concesión frente a la Revolución. El bloqueo y las sanciones deben continuar, el castigo no puede ceder ni un milímetro, por cada concesión como la liberación de René González una agresión, ante la posibilidad del diálogo otra bala al corazón del pueblo cubano, “the carrot and the stick”. Ese gran palo del imperialismo norteamericano no sólo es para Cuba es también para Venezuela, para el gobierno de Nicolás Maduro y para cualquier otro gobierno o movimiento social que se atreva a desobedecer a los Estados Unidos. “Terrorista” no es una palabra ni un concepto, es un “código de guerra”, un arma arrojadiza que “autoriza” al imperio para matar y torturar con impunidad allí donde los intereses económicos y políticos de su oligarquía se vean amenazados.
Hacia dentro, la agresión contra Shakur es un intento de criminalizar el activismo político en general y las campañas contra la brutalidad policial y el encarcelamiento masivo de afroamericanos y latinos en particular. En los últimos meses se han intensificado las protestas contra los asesinatos impunes de afroamericanos como Trayvon Martin, Óscar Grant, Allan Blueford o Kimani Gray. Como muy bien explica Angela Davis, la decisión de redoblar la persecución contra Assata Shakur 40 años después es una vendetta diseñada para aterrorizar a los activistas y desincentivar la militancia política, puesto que “a principios del siglo XXI estamos todavía luchando por las mismas cuestiones: violencia policial, sanidad, educación, encarcelamiento” [2]. Además de estas causas el nuevo linchamiento mediático y legal contra Shakur se produce en un momento en el que las minorías latinas están luchando por una reforma migratoria que pare la deportación masiva de inmigrantes indocumentados. Esta reforma no amenaza de ninguna manera la estructura del sistema. De hecho, en su versión más conservadora, la que defiende el congresista cubanoamericano Marco Rubio, se trata simplemente de un nuevo “Programa Bracero” a cambio de la militarización total de la frontera. Pero aún así la criminalización de Shakur es un instrumento pedagógico de inestimable valor para las clases dominantes blancas, porque traza líneas rojas que no se pueden transgredir sin ser clasificado inmediatamente como “terrorista”. En su carta a Juan Pablo II Shakur escribe:
“En este momento creo que es importante dejar algo muy claro. He abogado y todavía abogo a favor de cambios revolucionarios en la estructura y los principios que gobiernan los Estados Unidos. Defiendo la autodeterminación de mi pueblo y de todos los pueblos oprimidos dentro de los Estados Unidos. Abogo por el final de la explotación capitalista, la abolición de las políticas racistas, la erradicación del sexismo y la eliminación de la represión política. Si esto es un crimen, soy totalmente culpable”
Podemos tener un presidente negro en la Casa Blanca –qué cruel ironía—u otras formas de excepcionalismo afroamericano, lo que de ninguna manera se puede tolerar es que una mujer negra cuestione la estructura misma de poder que sigue situando a las minorías étnicas y a las clases más desfavorecidas en una posición de marginalización abyecta. Se pueden tolerar ciertos cambios cosméticos contra el sexismo, la misoginia, el racismo, la homofobia y la explotación capitalista, pero si se cuestiona la armadura del poder, su legitimidad, el espectro del pasado esclavista resucita siniestramente y sitúa los cuerpos de color en una posición de peligro, vida desnuda que puede ser extinguida sin repercusiones legales.
Entre los múltiples frentes abiertos por la campaña de criminalización contra Shakur destacan los carteles en las autopistas de New Jersey pidiendo su búsqueda y captura. Estos carteles recuerdan las postales y anuncios contra los esclavos cimarrones de las plantaciones del sur: desplegar el cuerpo de la mujer esclava, pedir su captura y su linchamiento, transformar el terror racial en un espectáculo para consumo doméstico en las autopistas o en las mesas de té mientras la clase media vuelve apaciblemente a sus casas en los suburbios de New Jersey. Esta es la “justicia” y la “democracia” que ofrece Estados Unidos: pedir la captura viva o muerta de Assata Shakur, invitar otra vez a los mercenarios de la estirpe de Posada Carriles a ejecutar actos de terror en la Isla. Frente a esta “justicia” travestida y manchada de sangre, dejemos hablar al espíritu libre de Shakur, sus palabras no se pueden detener con cadenas ni grilletes, porque están animadas por aquella memorable frase del apóstol de la independencia cubana, “trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”:
“¿Es la tortura justicia? Me tuvieron aislada en una celda más de dos años, la mayoría del tiempo en prisiones para hombres, ¿es esto justicia? Amenazaron a mis abogados con la prisión y los encarcelaron, ¿es esto justicia? Me juzgó un jurado enteramente blanco que ni siquiera disimuló ser imparcial y me sentenciaron a vivir en la cárcel durante más de 33 años, ¿es esto justicia? Déjenme enfatizar que no es justicia para mí lo que estoy pidiendo. Es justicia para mi gente lo que está en juego. Cuando se le haga justicia a mi pueblo, estoy segura de que se me hará a mí también”
N.B. Esta crónica hubiera sido imposible sin la ayuda inestimable, el diálogo y la alegría militante de Dennis Childs, Fatima El-Tayeb, Rosi Escamilla, Anthony Kim y Niall Twohig.
[1] http://www.democracynow.org/2013/5/3/assata_shakur_in_her_own_words
todas las citas de Assata Shakur están traducidas de esta carta.
[2] http://www.democracynow.org/2013/5/3/angela_davis_and_assata_shakurs_lawyer

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
¡JUNTOS PODEMOS  LOGRARLO!
Libertad a los 5
¡YA!

Peru clama por la libertad de los Cinco héroes cubanos y por el fin del bloqueo con el que Obama extorsiona a Cuba revolucionaria




LA BATALLA POR LOS 5

Por Gustavo Espinoza M. (*)

El pasado 3 de mayo las autoridades judiciales de los Estados Unidos aceptaron una antigua solicitud hecha por René González Sewerert.

Como consecuencia de esa decisión, el antiterrorista cubano que fuera detenido hace casi 15 años, podrá vivir en Cuba, con su familia, superando la dramática situación que le habían impuesto los mismos que ahora adoptan una decisión distinta.

¿Qué ha ocurrido para que este cambio de produzca? Hay ciertamente diversos factores vinculados sobre todo a la gran campaña internacional desplegada en todos los  continentes en demanda de libertad para “los últimos soldados de la Guerra Fría”, como los llamara el escritor brasileño Fernando Morais. Nos referimos a René González, Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Fernando González, los valerosos agentes de la Inteligencia Cubana que actuaron al interior de las organizaciones  anticubanas que operan en Miami, al amparo de los servicios secretos yanquis.

Ellos -como lo admitieron desde el mismo instante que fueran intervenidos por el Buró Federal de Investigaciones en el país del norte- actuaron para infiltrarse en las estructuras criminales lideradas por Orlando Bosh y Posada Carriles, a fin de salvar vida de ciudadanos cubanos, norteamericanos y de otros países.

Si bien en un comienzo fue intención del gobierno de los Estados Unidos acusar a los 5 de delitos mayores: espionaje y terrorismo; esta idea fue descartada a muy poco de andar. Objetivamente, no había manera de comprometer a estos valerosos combatientes en acciones de este corte. Contra ellos, entonces, se debió crear una nueva configuración delictiva. Se les incriminó, así, el “asociarse para delinquir”, es decir, reunirse en grupo con el ánimo de actuar contra la ley.

Claro que, en el caso, tampoco se pudo probar que lo hubiesen hecho, es decir, que hubiesen realizado acciones contrarias a la normatividad impuesta en USA. Por el contrario, todos los testigos de la Defensa -incluidas altas autoridades militares y navales- debieron admitir algo que luego fue confirmado por el mundo: los 5 nunca cometieron delitos de este signo y la acusación que se les formulara carecía por completo de sustento.

Las penas dictadas contra los 5, fueron sencillamente inicuas. Gerardo Hernández, por ejemplo, fue condenado a dos cadenas perpetuas más 15 años de cárcel. Ramón Labañino a una cadena perpetua, más 18 años de cárcel; y Antonio Guerrero a una cadena perpetua, más 10 años de prisión.

Estas condenas no pudieron mantenerse precisamente por su condición de abusivas y desproporcionadas. Finalmente, lo único que se les podía incriminar a los 5, era el vivir ilegalmente en los Estados Unidos y realizar trabajos sin estar autorizados para ello por los funcionarios de migraciones de ese país. En cualquier circunstancia, tal “delito” habría dado lugar a la expulsión inmediata de los involucrados, del territorio de los Estados Unidos, pero en ningún caso a su encarcelamiento vitalicio.

En todas partes se alzaron voces de protesta ante las condenas dictadas por el Tribunal que vio la causa en el Estado de La Florida. El rechazo a la misma, en su momento, dio lugar a que la Corte Federal de Atlanta objetara esa sentencia, y que ella fuera declarada fuera de lugar por la Comisión de Detenciones Ilegales de Naciones Unidas. Organismos tan conocidos en el mundo como “Amnistía Internacional” ampararon, en este contexto, el rechazo internacional a esta sentencia abominable y cruel.

Esa presión permitió que la Corte de La Florida -precisamente aludiendo al peso de la condena mundial que se alzara contra ella- resolviera “revisar” las sentencias. Tuvo, sin embargo, una decisión tan curiosa como errática: mantuvo la condena mayor, contra Gerardo Hernández, situada en dos cadenas perpetuas más 15 años de cárcel, pero eliminó las cadenas para Ramón Labañino y Antonio Guerrero, situando a ambos en un promedio de 30 años de reclusión para ambos, redujo de 19 a 17 el tiempo de prisión para Fernando González.

Y aunque oficialmente no dictó ninguna variante en relación a René González, a quien le asignara 15 años tras las rejas, modificó esta condena en octubre del 2011 cuando debió liberarlo. La incrementó en un año, disponiendo, entre tanto para él un régimen de “libertad restringida” que tendría que ser cumplido en el Estado de La Florida. En otras palabras, abrió las puertas de la cárcel de Marianna y enrejó el Estado completo para que René no pudiera desplazarse libremente, ni abandonar el territorio norteamericano.

El argumento para esa decisión abusiva se sustentó en el hecho que René detentaba también la nacionalidad estadounidense, lo que -a juicio del Tribunal- complicaba el caso.

Las cosas corrieron, sin embargo por otro carril. Se incrementó en el mundo la campaña solidaria con los 5, se multiplicaron las tareas y las acciones y crecieron significativamente los comités de apoyo a esta causa en todos los países de la tierra. Y en todas partes las embajadas de los Estados Unidos y los funcionarios yanquis que recorrieron el mundo, y hasta el Secretario General de Naciones Unidas, debieron soportar la exigencia de millones de personas que en todos los idiomas les exigieron la libertad de estos héroes.

René González, sin embargo, pudo volver a La Habana en abril del 2012 para acompañar el duelo de su familia por la muerte de su hermano Roberto, quien a su vez, fuera su abogado en la causa. Y esa realidad volvió a presentarse recientemente como consecuencia del deceso de Cándido González, su padre. En ambos casos, el retorno a Cuba de René, estuvo regulado por disposiciones precisas de las autoridades judiciales y administrativas de los Estados Unidos.

Hoy, sin embargo dichas autoridades han variado su decisión. Probablemente han tomado también en cuenta el comportamiento ejemplar el acusado que observó una conducta social impecable en los casi dos años que mantiene fuera de la cárcel. Quizá por eso ahora está en La Habana, y allí quedará después que culmine su renuncia a la nacionalidad norteamericana que también poseía.

El que René vuelva a Cuba y lo haga para quedarse es por cierto una enorme paso adelante. Confirma la victoria de la justicia sobre la iniquidad; de la dignidad sobre el desamparo; y el derecho sobre el abuso. Pero este triunfo no se hace extensivo a sus cuatro compañeros de infortunio, razón por la cual en todas partes de escucha la misma voz: “¡la lucha continúa!”. Como bien ha dicho Gerardo Hernández, los 5 siguen siendo los 5

Recientemente en Cuba tuvo lugar el IV Encuentro Juvenil Internacional en Solidaridad con los 5. Y en los próximos días, en los Estados Unidos y ante la Casa Blanca se concentrarán miles de personas demandando que Gerardo, Antonio, Ramón y Fernando vean sus causas resueltas.

El gobierno de Cuba ha impulsado numerosas gestiones para procurar este objetivo, y los organismos internacionales han hecho lo propio. Y a ese propósito se han sumado diversos Premios Nobel, pero también mandatarios de distintos países, ministros, diplomáticos, parlamentarios, personalidades del mundo de la cultura, el arte, la vida socia, las diversas creencias religiosas; instituciones y organizaciones de muy variado signo: organismos profesionales, entidades de consulta y muchas otras que, una a una, han ido sumando fuerza a esta legítima y justa demanda.

En septiembre del 2012, ante la Asamblea General de Naciones Unidas el Presidente del Perú Ollanta Humala añadió su voz -en representación de todos los peruanos- demandando el fin del bloqueo imperialista contra Cuba que ha sobrepasado ya los cincuenta años. El mandatario peruano aseguró que eliminar ese bloqueo, era la única manera de normalizar las relaciones entre la potencia del norte y los países situados al sur del río Bravo. Y pudo también plantear al Presidente Obama la libertad de los 5.

Hoy se ha informado en nuestra capital que el gobernante peruano será recibido en la Casa Blanca el martes 9 de junio por el mandatario norteamericano. Una buena ocasión, por cierto para que el tema sea planteado una vez más. Se lo haremos saber así al Presidente Humala en los próximos días.

Aunque no se puede incubar ilusiones ni cantar victoria sin tener seguridad del triunfo, hay que reconocer que los pasos que se han dado en la materia, son alentadores, y que, finalmente -como en su momento lo augurará Fidel Castro con profética solvencia-, ¡Los 5 volverán…! (fin)

(*) Del Colectivo de Dirección de Nuestra Bandera. / http://nuestrabandera.lamula.pe


René Gonzalez Sewert no es mas norteamericano ya es enteramente cubano libre tras quince años de sufrir prisión y abusos Obama perdió un as de la manga










René González recibe Certificado de Pérdida de Nacionalidad de EE.UU.
El luchador antiterrorista cubano René González recibió el certificado de pérdida de la ciudadanía estadounidense.El luchador antiterrorista cubano René González recibió el certificado de pérdida de la ciudadanía estadounidense. Autor: Cubadebate
Juventud Rebelde
digital@juventudrebelde.cu
10 de Mayo del 2013 13:18:53 CDT
MONCADA
El documento, expedido por el Departamento de Estado de ese país norteño, le permitirá al luchador antiterrorista permanecer en Cuba
René González, uno de los Cinco Héroes antiterroristas cubanos injustamente condenados en Miami y quien está de regreso en su patria, recibió este jueves el Certificado de Pérdida de Nacionalidad de EE.UU., documento expedido por el Departamento de Estado de ese país norteño, para poder permanecer en Cuba.
Así lo informó René en el Centro de Prensa Internacional la mañana de este viernes.
Ahora René, que sufrió 13 años de cautiverio en cárceles norteamericanas y desde octubre de 2012 se encuentra bajo el régimen de libertad supervisada, podrá cumplir el resto de la sentencia en su patria, junto con sus familiares, sin necesidad de regresar a Estados Unidos.
Pese a ello y a la alegría de vivir sus últimos días en La Habana, el Héroe de la República de Cuba no se considera libre, ni formal, ni espiritualmente, refiere el sitio digital Cubadebate.
«La jueza falló a favor de nuestra petición de renuncia, pero aún falta que se modifique la libertad supervisada, por ello digo que no me siento libre aún. La jueza tiene que volver a pronunciarse, aunque mis abogados consideran que el desenlace debe ser positivo.
«Y, también, porque no estaré libre hasta que mis cuatro hermanos, los héroes Antonio, Fernando, Ramón y Gerardo, estén aquí con nosotros», dijo González Sehwerert.
«Voy a luchar por nuestra causa, desde cualquier trinchera; hay que seguir divulgando esta injusticia y, sobre todo, colocarla en la opinión pública de Estados Unidos», precisó.
A la pregunta de si la jueza Joan A. Lenard tiene término para emitir un fallo, respondió que su abogado debe hacer un reporte de status y, a partir de ahí, solo queda esperar por la decisión legal.
René acotó, además, que no siente felicidad alguna por renunciar a su ciudadanía. Su decisión, según expuso, se debió a dos razones primordiales. Una, porque su libertad en Miami era una especie de encierro, forzado por las circunstancias, en una «jaula de oro», sin garantías para su integridad física y moral.
Dos, y subrayó como la más importante, debido a la necesidad de intentar recuperar los años que le separaron de su esposa e hijas. «Esta era una prioridad en mi vida», recalcó al respecto.
René González hizo un paréntesis en su comparecencia para agradecer al pueblo cubano. «El cariño de la gente se manifiesta de modo increíble, es algo asombroso. No creo merecer tanto, pero esta Cuba mía tiene un pueblo generoso, que me ha conmovido», expresó visiblemente maravillado.
Por último, después de volver a separar el caso de Alan Gross de la Causa de Los Cinco, de pedir valor y sensatez en la administración de Estados Unidos para sentarse a tratar su relación con Cuba, y de explicar el tratamiento de los medios de difusión norteamericanos en el caso, desde 1998, René González se despidió con la lectura de la carta que le remitiera Gerardo Hernández Nordelo.
 

Aguirre Esperanza IVA y levantaba firmas Rajoy firmó que fachas Amenedo una de las dos Españas ha de helarte el corazón



Rajoy y Esperanza Aguirre, pidiendo firmas en contra de la anterior subida del IVA.
Esta foto no le gusta nada al PP, de hecho está intentando que no aparezca...


¡¡¡ AYÚDANOS A QUE TODOS LA VEAN !!!

   ¡¡¡ NO OLVIDAMOS !!! 


El tiempo siempre pone a cada uno en su lugar.
                                                                                                                            
Atención al cartel que cuelga de la mesa:   allí DICE.....


NO MÁS IMPUESTOS
NO MÁS PARO
NO MÁS MENTIRAS