sábado, 18 de diciembre de 2010

Pena de Muerte en EEUU indulto intercambio cultural

 

 

 

Por Cuba con emisiones periódicas le lleva la información del acontecer internacional relacionado con nuestro país y las batallas que libra por su pueblo y su soberanía; contiene espacios noticiosos y de opinión, seleccionados de medios de prensa internacional o generados desde nuestro país.  ISSN 1819-4044

 

 

 

Año 8 Número 101 | Fecha 2010-12-17

TITULARES

Opinión

CUBA- EEUU: INTERCAMBIO CULTURAL por Jesús Arboleya Cervera

QUITARLE LOS PIES A LOS FRENOS por Joaquín Infante Randy

CINCO EN BUSCA DEL INDULTO por Patricia Grogg

CASTIGO MÁXIMO por Max J. Castro

Noticias

CUBA CONTINUARÁ SU ASISTENCIA HUMANITARIA 

JUEZA ACEPTA EVIDENCIAS PROPORCINADAS POR CUBA 

Opinión

CUBA- EEUU: INTERCAMBIO CULTURAL

por Jesús Arboleya Cervera

A pesar de tensiones políticas y las restricciones gubernamentales que siempre han existido, en el año 2004, momento en que el gobierno de George W. Bush prácticamente imposibilita esta actividad, Cuba ocupaba el lugar número catorce en la preferencia de los estudiantes norteamericanos para la realización de viajes de intercambio, 760 universidades habían solicitado licencias del Departamento del Tesoro para realizar diversas actividades académicas en Cuba y un flujo constante de artistas se movían entre ambos países.

Aunque el presidente Obama ha manifestado su disposición de facilitar nuevamente estos intercambios y algunas modestas medidas se han tomado para flexibilizar las rígidas restricciones existentes, la victoria republicana en las pasadas elecciones hace temer otro retroceso en este sentido.

Cualquiera que sea el desenlace de este forcejeo, lo que ahora me interesa resaltar es que, tanto uno como otro bando, han fundamentado sus posiciones a partir de criterios estrictamente políticos, lo que convierte a la cultura en rehén de las coyunturas, ignorando las permanentes necesidades de índole propiamente cultural que tienen ambas sociedades.

La derecha, particularmente la extrema derecha cubanoamericana, se opone firmemente a los intercambios culturales porque ello se contrapone al clima de beligerancia que sirve de sostén político y económico a estos grupos, lo que explica la histeria que genera en ellos la presencia de cualquier académico o artista cubano en Miami.

Para rebatirlos, aparece otra corriente que atribuye una cualidad subversiva al intercambio cultural; el famoso carril dos de la Ley Torricelli, el cual asume que, en la medida en que los cubanos “descubran la superioridad de la cultura norteamericana”, se desmoronará la base ideológica que sostiene al proceso revolucionario.

Incluso la mayoría de los que favorecen el intercambio sin ninguna de estas intenciones, en sus argumentos no han traspasado los límites del derecho individual y la conveniencia académica o profesional, desconociendo la envergadura social del problema.

Aunque el gobierno cubano ha expresado que su política es desarrollar el intercambio cultural con Estados Unidos y ésta es ampliamente difundida en Cuba, en el país también existen los que siempre lo miran con recelo y se oponen a ello, argumentando que se trata de un “medio de penetración imperialista”, expresado como tal en las intenciones de la propia política norteamericana.

En realidad, unos y otros olvidan que hace siglos nos estamos “penetrando” mutuamente en el terreno de la cultura. Aparte de compartir raíces comunes, tanto por el componente africano como por la histórica presencia hispana en Estados Unidos, el contacto entre ambos países ha sido tan intenso, que la experiencia forma parte consustancial de las respectivas culturas nacionales.

Como bien ha dicho el profesor Louis A. Pérez, de la Universidad de Carolina del Norte, la cultura cubana entró a la modernidad a partir de patrones norteamericanos. Así llegó lo bueno y lo malo --lo que José Martí mejor que nadie supo diferenciar--, resultando que el componente cultural norteamericano tiene un peso considerable en la cultura nacional cubana, lo cual explica su atractivo para el pueblo de Cuba.

Aunque en menor escala, también la cultura cubana ha tenido un impacto en la cultura norteamericana, particularmente en la música, desde el jazz hasta la salsa, pero no solo en ella, con la ventaja de que nunca llegó empaquetada en afanes hegemónicos. Ello, a su vez, explica el atractivo de la cultura cubana para el pueblo norteamericano.

En ambos casos, está a favor del intercambio la capacidad metabólica de las culturas jóvenes, en formación dinámica, capaz por ello de procesar y hacer suyo, enriqueciéndolo, lo que viene de todas partes.

Y ya que se habla de “penetraciones”, vale decir que la cultura cubana ha penetrado como nunca antes en la sociedad norteamericana a través del cubanoamericano. Hasta el punto, que pudiera afirmarse que el cubanoamericano constituye la máxima expresión de sincretismo entre ambas culturas.

Desde el punto de vista cultural, el cubanoamericano es cubano porque por lo general no quiere ni puede ser otra cosa. Aunque se integre a la sociedad norteamericana y sea reconocido por ella, así lo exige la forma de integración de los diversos grupos en una sociedad multiétnica como la norteamericana y el peso de su cultura originaria en los emigrados cubanos.

Por tales razones, política aparte, el contacto con la cultura cubana constituye un requisito para la propia identidad del cubanoamericano, particularmente para los nuevos inmigrantes, en los que además se torna una necesidad existencial cotidiana.

No se trata de adoptar una actitud ingenua ante el fenómeno. No es secreto para nadie el papel que desempeña la cultura en los mecanismos hegemónicos de control social. Máxime ahora que esta cultura se expresa a través de medios globalizados y penetra mediante el mercado en todas las esferas de la vida.

Lo que ocurre es que ésta es la realidad y no otra más apetecible, por lo que los cubanos, al igual que cualquier otro pueblo del mundo, tenemos que aprender a convivir con ella y desarrollar anticuerpos para resistir la dependencia también en el terreno cultural. En eso, creo yo, consiste la llamada batalla de ideas, tan asociada hoy día a la redención política.

En definitiva, la Revolución cubana se hizo a pesar y en contra de las malas “penetraciones culturales norteamericanas” que nos llegaron primero que a nadie, sin que ello generara una reacción xenofóbica contra la cultura popular estadounidense, lo cual habla muy bien de la capacidad de discernimiento del pueblo cubano.

En resumen, el intercambio cultural entre Cuba y Estados Unidos tiene vida propia, porque forma parte de nuestras historias e identidades nacionales y se mantendrá no importa cuales sean los intentos políticos por impedirlo, aunque haya que recurrir al contrabando, como ocurrió cada vez que el colonialismo español trató de hacer lo mismo.

Fuente: Progreso Semanal

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QUITARLE LOS PIES A LOS FRENOS

por Joaquín Infante Randy

Claves de economistas para sacar adelante dos viejas políticas económicas de Cuba.

Con énfasis variable en cada momento, las políticas de sustitución de importaciones y de ampliación de las exportaciones han estado presentes en las estrategias cubanas de desarrollo desde 1959. Pero no han tenido el éxito anhelado, según concuerdan economistas consultados.

“Necesitamos, primero, un buen sistema productivo, eficiente, poderoso, ágil, flexible, capaz de responder a las demandas del mercado nacional lo más rápido posible y con la mejor calidad, y una cultura productiva, que en Cuba no está generalizada”, afirma el doctor Juan Triana Cordoví, del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), al evaluar trabas de ambas políticas.

“Sin eso, sustituir importaciones puede ser una gran meta que pase a convertirse, como ya sucedió, en una gran consigna.”

Otro estudioso del tema, el doctor Joaquín Infante, Premio Nacional de Economía del año 2000, también establece esa primera condición. “Si no aumenta la productividad, no seremos competitivos y seguirá siendo más caro producir para sustituir, que importar”, explicó a BOHEMIA hace unos meses.

Al comentar causas que retardan la sustitución de importaciones, el académico señaló: “Los directores de empresas necesitan más autoridad, facultades, para decidir sobre cuestiones operativas. La centralización excesiva es un obstáculo. Todavía ocurre, por ejemplo, que un productor tiene capacidad y condiciones para una producción, y el organismo que lo dirige le planifica otra".

“A ese productor —empresa y trabajador—, hay que atenderlo financieramente, además, permitirle reponer los recursos y servicios invertidos en la producción a su cargo; destinar una parte del ingreso para ese fin y otra para estimular a los trabajadores”, opina Infante. “Producir más, pero ¿cómo? Pues, estimulando al que produce, vinculándolo con los resultados finales.”

Triana también considera “muy limitada la capacidad de decisión de nuestras empresas. Los mecanismos de gestión impiden, por ejemplo, responder rápido a la demanda de clientes extranjeros. Una medida positiva para la gestión de la empresa exportadora ha sido restituirle el capital de operación, de trabajo. Eso ayuda”.

Este profesor de economía observa muchas posibilidades desaprovechadas. “Nuestras cuentas de importación evidencian que mucho de lo que adquirimos fuera podemos producirlo. A veces fue así y luego no, porque la tecnología se volvió obsoleta; por políticas que promovieron la importación o por desconocimiento de los productores. Importamos tuercas y tornillos, teniendo plantas mecánicas prácticamente en cada provincia.” 

Con la exportación sucede muy parecido, dice: “Un sistema productivo con retraso tecnológico en muchos sectores; falta de integración de las cadenas productivas, de enfoque de proceso. Los incentivos a la exportación no están desarrollados suficientemente y el sistema regulatorio no ayuda”.

Entre las políticas que promueven la importación e inhiben la exportación, ambos economistas señalan los desequilibrios del sistema monetario cubano. “Nuestro peso sobrevaluado no permite valorar con objetividad si sustituir una importación nos da negocio, o no”, dice Infante.

En esa dirección alerta también un tercer economista, el doctor Pável Vidal Alejandro.

El tipo de cambio oficial, de un peso cubano igual a un peso convertible, “distorsiona casi toda medición económica que se haga”, comenta en un estudio.

“El excesivo valor del peso cubano mantiene artificialmente rentable a un grupo de empresas y engañosamente irrentable a otro grupo, sin que exista una relación verídica entre rentabilidad y eficiencia”, dice. “En particular, afecta a los exportadores, ya que se contabiliza menos de un peso cubano por cada dólar de exportación ingresado. Asimismo, estimula las importaciones, dado que contablemente no se refleja el costo de los productos importados. El tipo de cambio oficial no permite evaluar la competitividad internacional de los servicios y bienes cubanos.”

Fortalezas y trabas de la economía

En un sondeo periodístico, directivos de 35 empresas cubanas juzgaron fortalezas y trabas de la economía nacional para asumir el reto de ampliar exportaciones.

Los factores están ordenados por orden de importancia, de acuerdo con el número de menciones entre los entrevistados.

Factores que favorecen las exportaciones

1-Experiencia y calificación de la fuerza de trabajo.
2-Voluntad política, expresada en programas gubernamentales.
3-Competitividad y calidad de algunos productos cubanos, nuevos y
tradicionales.
4-Mercados seguros por la integración regional.
5-La organización de la sociedad propicia la colaboración entre organismos y empresas.
6-Las necesidades acentuadas con la crisis mundial estimulan la búsqueda de ingresos mediante la exportación.
7-Capacidades productivas subutilizadas, que con bajo nivel de inversión
pueden desplegarse.

Factores desfavorables

1-Insuficiente calidad y competitividad de la oferta cubana.
2-Debilidades de la planificación. Cadenas productivas mal estructuradas.
3-Insuficiente preparación del empresariado para exportar.
4-Limitaciones financieras, agravadas por la crisis económica.
5-Exceso de centralización y trámites burocráticos.
6-Bajos niveles de producción para cubrir la demanda interna y exportar.
7-Dificultades en los sistemas de embalaje y envases.
8-Deterioro del equipamiento industrial. Tecnología obsoleta.
9-Bloqueo económico de Estados Unidos.
10-Barreras arancelarias y otras trabas en mercados externos.
11-El ingreso por exportaciones no beneficia directamente a la entidad productora y los trabajadores carecen de estímulo salarial.

Fuente: Bohemia

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CINCO EN BUSCA DEL INDULTO

por Patricia Grogg

Tras agotarse las instancias judiciales ordinarias de apelación en Estados Unidos, el gobierno de Cuba acentúa la campaña que busca obtener el indulto del presidente Barack Obama para cinco agentes cubanos encarcelados en ese país desde hace más de una década.

"Se necesita una presión de la opinión pública para que Obama sea receptivo y firme la libertad de nuestros familiares, cuyo único delito fue tratar de evitar acciones terroristas contra nuestro país", dijo a IPS Adriana Pérez, esposa de Gerardo Hernández, sentenciado a dos cadenas perpetuas más 15 años de prisión.

La mujer reconoció que una decisión del gobernante estadounidense en ese sentido podría ser más difícil, luego que su Partido Demócrata perdió la mayoría parlamentaria en los comicios de noviembre. "Pero conserva sus prerrogativas constitucionales y podría conceder el indulto para que nuestros familiares regresen a casa", consideró.

En su opinión, con un gesto así, Obama haría honor al premio Nobel de la Paz que recibió en 2009 y también se convertiría en el primer presidente de la potencia del Norte en tender un puente de amistad entre los dos pueblos, al terminar con "12 años de injusticia".

Pérez añadió que el proceso legal en torno al caso no hará posible la libertad de "los Cinco", como se les identifica nacional e internacionalmente, "a pesar de que hay suficientes pruebas de inocencia". "La administración de Obama ha sido menos agresiva (.....).Confiamos en que pueda ser más receptiva a nuestro reclamo", estimó.

Gerardo Hernández, René González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González fueron arrestados el 12 de septiembre de 1998 y acusados de conspiración para cometer espionaje, y uno de ellos (Hernández) de conspirar para cometer asesinato.

Un jurado de Miami los halló culpables de todos los cargos en 2001. La Habana decidió apelar ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos, tras un fallo de la Corte de Apelaciones de Atlanta que ratificó las sentencias para Hernández, condenado a doble cadena perpetua y 15 años, y para René González, de 15 años de prisión.

A la vez, esa Corte devolvió al tribunal federal de Miami, para revisión de sus sentencias, los casos de Labañino (condenado a cadena perpetua más 18 años), Fernando González (19 años) y Guerrero (cadena perpetua más 10 años).

En 2009 la jueza Joan Lenard, la misma que impuso las condenas iniciales en 2001, tras un juicio de siete meses, determinó nuevas sentencias: 30 años de prisión para Labañino, 17 años y nueve meses para Fernando González y a 21 años y 10 meses para Guerrero.

En junio fue presentado un recurso de apelación extraordinario a favor de Hernández, aunque Pérez no se mostró esperanzada al respecto. "Es un proceso legal que no nos da garantía de lograr la libertad para nuestros compañeros, a pesar de que hay suficientes pruebas de inocencia", comentó.

Tampoco el gobierno de Cuba es optimista en cuanto a esa instancia. Para el presidente del parlamento de la isla, Ricardo Alarcón, resulta "poco esperanzador" un procedimiento en el cual "por una sola vez, un preso tiene la posibilidad de solicitar a la misma jueza que lo condenó en primera instancia que anule el juicio y reconozca su inocencia".

"Los cinco han cumplido ya 12 años de prisión, más tiempo que cualquiera de los peores terroristas que han sido encarcelados en Estados Unidos, pero además sin razón, porque no hubo espionaje, según reconoció la Corte de Apelaciones, ni hubo asesinato, como admitió el pasado gobierno de George W. Bush", dijo Alarcón a periodistas.

El único cargo aceptado por los encausados fue no haberse inscrito como agentes extranjeros. "Estar presos 12 años por esa razón es una barbaridad", remató el líder parlamentario, tras exponer el caso al término de un foro de organizaciones de la sociedad civil cubana por la liberación de los cinco realizado el viernes.

Los asistentes a esa cita, que se hizo coincidir con el Día Internacional de los Derechos Humanos, exhortaron a unirse a la campaña de solidaridad con los cinco mediante mensajes a la Casa Blanca para que Obama haga "uso de sus facultades" y decrete la libertad de los cubanos.

En apoyo de esta causa, el escritor, académico y documentalista estadounidense Saul Landau presentó en La Habana su documental "Que el verdadero terrorista se ponga de pie", en el cual se expone medio siglo de hostilidad hacia Cuba mediante abundante documentación y entrevistas, entre otros, a exiliados adversos al gobierno de este país.

Alarcón soslayó referirse a la posibilidad de canjear a los cubanos por Alan Gross, un estadounidense que el 3 de este mes cumplió un año preso en La Habana, pero aún sin cargos judiciales concretos en su contra. "Son dos casos separados", afirmó.

"En su momento supongo que se le instruirá de cargos", afirmó, y acusó a Gross de violar la soberanía nacional y cometer delitos que en Estados Unidos son muy castigados. "Su caso será tratado conforme a nuestras leyes de manera adecuada, respetando todos los procedimientos", señaló.

Gross es un contratista vinculado a la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos, que según autoridades cubanas tiene entre sus principales iniciativas financiar a grupos de la disidencia de este país. En ese sentido, acusan al hombre de introducir equipos de comunicación satelital para opositores, lo que Washington rechaza. Una reciente declaración del Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos insistió en que Gross viajó a Cuba para ayudar a miembros de la comunidad judía de este país a conectarse con otras comunidades de ese país en todo el mundo, y consideró su arresto como un impedimento importante para el avance del diálogo entre ambos países.

Fuente: IPS

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CASTIGO MÁXIMO

por Max J. Castro

Una organización del exilio con sede en Miami está lanzando una campaña para abolir la pena de muerte en Cuba, según una noticia en El Nuevo Herald (“Lanzan campaña a favor de abolir la pena de muerte”, 11 de diciembre de 2010).

El esfuerzo está encabezado por el Partido Demócrata Cristiano de Cuba-PDC-Cuba, dirigido por Marcelino Miyares. Tiene el apoyo de algunos ex presos políticos, unas pocas organizaciones del exilio con sede en Madrid y una pizca de grupos disidentes en la isla.

El objetivo de la campaña de PDC-Cuba es inobjetable. Durante décadas, la abolición de la pena de muerte ha sido un elemento clave en la agenda de defensores de los derechos humanos. Ya a mediados de la década de 1950 intelectuales como Arthur Koestler (Gran Bretaña, “Reflexiones Acerca del Ahorcamiento”) y Albert Camus (Francia; “Reflexiones acerca de la Guillotina”) escribían apasionados ensayos como parte de una campaña en pro de la abolición de la pena capital en Europa.

En décadas posteriores, todas las naciones de la Unión Europea eliminaron la pena de muerte. Organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional han estado haciendo un llamado a todos los países para terminar con la pena capital. Y el 18 de diciembre de 2007, la Asamblea General de Naciones Unidas, por una decisiva mayoría de 104 a 54 con 29 abstenciones, aprobó una resolución pidiendo una moratoria mundial a la pena capital.

Sí, la pena capital debiera abolirse en Cuba, al igual que en todo otro país del mundo. Sin embargo, es curioso que una organización con sede en Estados Unidos esté pidiendo la abolición de la pena de muerte en Cuba –donde la pena máxima (que fue usada con liberalidad en la década de 1960 en el contexto de una virtual guerra civil en la que las fuerzas antigubernamentales estaban apoyadas por la CIA) raras veces ha sido aplicada en años recientes— y no en Estados Unidos, donde nuestros impuestos son gastados con largueza para ejecutar principalmente a los demasiado pobres como para contratar una buena defensa.

La noticia más reciente acerca de la pena de muerte en Cuba es que a dos salvadoreños, declarados culpables y sentenciados a muerte en relación con actos de terror perpetrados contra instalaciones turísticas cubanas en la década de 1990 bajo la dirección del notorio terrorista exiliado Luis Posada Carriles, y financiados por la Fundación Nacional Cubano-Americana, se les ha conmutado la sentencia por 30 años en prisión. En uno de los casos, un joven turista italiano, Fabio Di Celmo, murió al estallar una bomba colocada en un hotel. Aunque el gobierno cubano se ha negado a abolir la pena de muerte citando razones de seguridad nacional, la realidad es que parece que una virtual moratoria no declarada ha sido impuesta en Cuba.

La situación es muy diferente en Estados Unidos. Desde que la ejecución por fusilamiento de Gary Gimore en Utah en 1976, terminó con una moratoria impuesta por una decisión del Tribunal Supremo, 1 233 personas han sido ejecutadas en Estados Unidos. En total, 35 estados tienen la pena de muerte en su código penal, mientras que quince, además del Distrito de Columbia, se abstienen de la pena capital. En los estados sureños de la vieja Confederación esclavista, incluidas Texas y la Florida, la pena de muerte es aplicada con particular gusto y las conmutaciones son extremadamente raras. Cuando George W. Bush era gobernador de Texas, impuso un récord de ejecuciones, mientras las solicitudes de clemencia eran denegadas rutinariamente sin considerar los aspectos factuales o legales de cada caso individual.

No solo la suerte de los acusados depende de la jurisdicción en que cometieron sus delitos, ya sea en un estado con una herencia racista y población conservadora, o en una jurisdicción liberal como Washington, D.C. Las investigaciones han demostrado que muchos otros prejuicios influyen en la decisión fatal de quién vive y quién muere.

Por ejemplo, la raza de las víctimas guarda correlación con la gravedad del castigo. Es más probable que se aplique la pena capital cuando la víctima es blanca, en especial si el perpetrador es negro. En algunos casos, los convictos cuyos abogados de oficio se durmieron durante parte del juicio o se aparecieron borrachos en el tribunal fueron ejecutados de todas maneras. Igualmente los acusados que cometieron sus delitos cuando eran menores de edad y personas con un cociente de inteligencia lo suficientemente bajo como para ser considerados discapacitados mentales.

Adicionalmente, en años recientes muchos de los condenados que se encuentran en el corredor de la muerte desde hace años han sido exonerados debido al uso de pruebas de ADN. Esta tecnología ha sido usada ampliamente durante poco más de una década, lo que hace pensar en cuántos inocentes pueden haber sido ejecutados antes del advenimiento de la tecnología forense de ADN. Tan solo la pasada semana, el columnista de The New York Times Nicholas Kristof escribió acerca de un hombre en California que debe morir el año próximo por medio de una inyección letal, a pesar de existir suficiente evidencia de su inocencia como para convencer a cinco jueces federales.

La peor noticia acerca de la pena capital en Estados Unidos hoy es que, a diferencia del caso de Cuba, donde la práctica parece ser su no uso de facto, la maquinaria del homicidio patrocinado por el estado probablemente continúe funcionando en las próximas décadas. La combinación de legislaturas estatales conservadoras y un Tribunal Supremo de derecha significa que la abolición no sucederá en el futuro cercano.

Fuente: Progreso Semanal

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Noticias

CUBA CONTINUARÁ SU ASISTENCIA HUMANITARIA

Cuba reiteró que continuará su asistencia humanitaria a todos los necesitados en cualquier rincón del mundo, como una cuestión de ética y principio, rechazando todo intento de manipulación con fines políticos o de lucro.

Esa postura fue expuesta ante la Asamblea General de la ONU por el representante permanente de Cuba ante la organización mundial, Pedro Núñez Mosquera, durante una sesión dedicada a la asistencia humanitaria y de emergencia.

El diplomático sostuvo que esa ayuda debe llevarse a cabo sin la imposición de conceptos ambiguos no acordados para justificar acciones contrarias a los principios de soberanía, integridad territorial y no injerencia en los asuntos internos de los Estados.

La solicitud y el consentimiento de los Estados necesitados de asistencia humanitaria es un requisito indispensable para su implementación, apuntó.

Asimismo, subrayó que el sistema de la ONU y la comunidad internacional tienen una responsabilidad esencial con los países en desarrollo para ayudarlos a mejorar sus capacidades de respuesta ante los desastres naturales.

Denunció el injusto orden económico internacional como causa del hambre y la pobreza que ponen en situación de suma fragilidad a miles de millones de personas en el mundo, las mismas que son víctimas de los desastres naturales.

Núñez Mosquera también habló sobre el apoyo solidario y desinteresado de Cuba a los países afectados por desastres naturales.

En ese sentido, puso el ejemplo de la labor desarrollada por el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve.

Dijo que esa fuerza ha logrado un despliegue territorial extenso en las zonas de desastre, con el establecimiento de hospitales integrales de campaña capaces de dar amplia respuesta a las exigencias asistenciales de la población damnificada.

También mencionó los diversos programas de colaboración que la isla caribeña desarrolla en materia de salud en numerosos países y el trabajo de la misión médica cubana que desde hace 12 años labora en Haití.

Sobre esta última informó que en la actualidad sus integrantes han atendido a unos 30 mil pacientes afectados por la epidemia del cólera.

En el plano nacional, subrayó los avances en la preparación para casos de desastres naturales, la efectividad de su sistema de Defensa Civil y los marcos normativos, legislativos e institucionales para la reducción de los riesgos de desastres.

La educación de la Sociedad Civil cubana y el trabajo preventivo han sido piezas claves para el logro de los resultados mostrados, aseguró.

Fuente: Prensa Latina

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JUEZA ACEPTA EVIDENCIAS PROPORCINADAS POR CUBA

La Jueza Kathleen Cardone decidió el 16 de diciembre de 2010, en El Paso, Texas no prorrogar el juicio de Luis Posada Carriles y aceptar como evidencia contra Luis Posada Carriles los documentos que Cuba le entregó a la fiscalía anteriormente.

Estos incluyen más de 6 000 documentos relacionados con las bombas que explotaron en el sector turístico cubano en 1997 y 1998.  Los abogados defensores del terrorista habían solicitado al tribunal que fueran excluidos estos documentos del juicio o se prorrogara la audiencia para poder revisarlos.

La fiscalía acusa a Posada Carriles de haber mentido sobre su involucramiento en la conspiración para hacer estallar esas bombas, que provocaron la muerte del turista italiano Fabio di Celmo en el hotel Copacabana en 1997.

La jueza también decidió permitirle a la fiscalía que utilice como evidencia los documentos que le proporcinó el gobierno de Guatemala relacionados con Posada Carriles, incluyendo el pasaporte utilizado por el terrorista con el nombre de Manuel Enrique Castillo López.

Los abogados de Posada le habían pedido al tribunal que excluyera toda la documentación y que prohibiera que la Fiscalía la utilizara contra Posada, porque los fiscales se demoraron indebidamente en compartir copias de estos documentos con la defensa.

Específicamente, la Fiscalía recibió los documentos en marzo de 2007, pero se demoró hasta el noviembre de 2010 (el mes pasado) para entregarles copia los abogados defensores. Una demora de más de 2 años y medio.

La jueza Cardone dijo estar decepcionada con la tardanza de la Fiscalía, pero decidió incluirlos entre la evidencia contra Posada y anunció que no permitiría una prórroga del juicio, algo que la defensa de Posada quería.

“Los abogados de Posada nunca pidieron la asistencia formal del tribunal para obtener estos materiales del gobierno”, dijo la jueza Cardone. “El tribunal no excluirá materiales que la defensa ha visto, porque los abogados defensores pudiera haber pedido la ayuda de la Corte para tener acceso a ellos anteriormente. Es más, los abogados de la defensa lograron una copia de los documentos dos meses antes del juicio”.

Ahora le corresponde al jurado deliberar sobre la evidencia y determinar su credibilidad. En el sistema jurídico estadounidense, si el proceso penal incluye un jurado, el juez no decide si la evidencia es creíble. Solamente si el jurado puede revisarla y considerarla.

El juicio contra Posada Carriles comenzará el martes 11 de enero de 2011 en El Paso, Texas, después de la selección de un panel compuesto de miembros de un jurado el lunes 10 de enero de 2011. El gobierno de EEUU lo acusa de haber mentido en trámites inmigratorios y de obstruir una investigación sobre el terrorismo internacional.

Los cargos más serios contra Posada Carriles están pendiente en Caracas. Son 73 cargos de homicidio calificado por la voladura de un avión de pasajeros el 6 de octubre de 1976. La Republica Bolivariana de Venezuela le pidió a los Estados Unidos la extradición de Posada Carriles el 15 de junio de 2005. La solicitud de extradición sigue pendiente.

Fuente: Cubadebate

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Cubarte, 2008.