viernes, 1 de junio de 2012

Abasto Peru y su hermosura Inauguración Corredor Peruano en el Abasto - Sábado 2 de Junio, 15 horas

 

el hombre el peor depredador tapitas de gaseosa y residuos pequeños muerte animal

De hoy en más todos nosotros podemos dedicar un solo minuto de los que transcurrimos

en la playa para levantar de la orilla una tapita roja ó amarilla y arrojarla al cesto de basura

como corresponde para no envenenar el planeta ni extinguir a la fauna.  Hagámoslo no

Seamos ANIMALES.  Eladio González toto

 


Video Insólito El ser humano el peor depredador

¿SOMOS CAPACES DE RECONOCER HASTA DONDE HEMOS LLEGADO? NUESTRA IGNORANCIA NOS CIEGA HASTA LA INDIFERENCIA EN TODOS LOS ASPECTOS DEL SER ,NO CABE DUDA QUE EL PEOR DEPREDADOR ES EL SER HUMANO,ESTA FUERTE VER ESTOS VIDEOS ES UNA VERDADERA LASTIMA QUE ESTO PASE.

 

El corto vídeo que vas a ver (3:55) trata de una isla que se encuentra en pleno Océano Pacífico, a 2,000 km. de todas las costas.

En esa Isla nadie vive, hay solo pájaros, y sin embargo...

¡ Mira lo que allí ocurre !  y todas las islas del mundo y nuestras costas estan continuamente expuestas por nuestras acciones y

pesima cultura ambiental ¡ es una verdadera lástima que no cuidemos nuestra casa ! .REALMENTE EL SER HUMANO ES EL PEOR DEPREDADOR, ES SALVAJE,  

                                                                            

                                                                        Aldo                                                                                                                                                     &nbs p;                           Clica en este link:.

 

 

 

 



 

--
BESOS INES

Se certificó que el correo entrante no contiene virus.
Comprobada por AVG - www.avg.es
Versión: 9.0.930 / Base de datos de virus: 2425.1.1/5038 - Fecha de la versión: 06/01/12 04:03:00

Gardel y Cuba para tangueros

Gardel y Cuba

 

 

 

 

 Escrito por Rafael Lam (Colaborador de Prensa Latina)   

01 de julio de 2010, 08:02Por Rafael Lam (Colaborador de Prensa Latina)

Se está conmemorando en el mundo tanguero el aniversario 75 del fallecimiento de Carlos Gardel, amigo de Cuba. En los contratos -firmados- del cantor argentino estaba programada una visita a la isla, en marzo de 1935, para debutar en el entonces Teatro Nacional de Prado, hoy Gran Teatro de La Habana.

  Los contratos están archivados en el propio teatro, según me contaba el cronista Eduardo Robreño.

Unas huelgas obreras y la represión desatada por el general Eleuterio Pedraza de triste recordación provocaron que los representantes de Gardel pospusieran para julio la visita, lo cual cambió el derrotero de la gira prevista, que debió comenzar precisamente por Cuba.

En algunos programas que dediqué a Gardel en el aniversario 50 de su fallecimiento, difundí una grabación en poder de los tangueros con las palabras del cantor argentino cuando dice: "Habla Carlos Gardel, la Víctor me ha encomendado una gira por el Caribe que incluye a Puerto Rico, México, Venezuela, Panamá y Cuba. Para Cuba y los cubanos siempre tengo algo".

En Cuba se supo la noticia de su muerte en un accidente de aviación en Medellín, exactamente el lunes 24 de junio a las 11 de la mañana. A Gardel lo acompañaban su inseparable Lepera y los guitarristas Barbieri, Rivero y Aguilar.

Iba en la parte delantera, junto al piloto, del F-31. El choque fue violento, brutal, aterrador. Sobrevino una llamarada definitiva, los tanques de combustible estaban totalmente llenos. Carlitos debió sufrir poco, se cubrió la cara con los brazos para protegerse A su alrededor cayeron varias monedas de oro, perteneciente a su hermoso cinturón que adornaba el traje de gaucho. Entre los restos se encontró un trozo de la manga de su camisa que llevaba sus inciales.

La noticia desató el dolor en todo el mundo, había fallecido el rey del tango, un inmenso vacio había quedado.. El morocho había dejado de existir en el pináculo de la popularidad. Murió joven como mucho de los mitos de la música, la leyenda comenzaba.

Su última función fue el domingo 23 de junio en el Teatro Real de Bogotá. La emisora colombiana La voz de la Victor transmitió a todo el país un programa especial casi toda la noche como un gran concierto de despedida. El zorzal criollo cantó Cuesta abajo, Tengo miedo de tus ojos, El carretero, Catamarca, Tengo, Melodía de arrabal, Agárrate si puedes, Silencio, Tomo y obligo.

Antes de cantar su ultima canción se despidió diciendo: "Me voy de Bogotá con la impresión de quedarme en el corazón de ustedesâ
??Gracias, amigosâ??Me voy a ver a mi vieja, y no sé si volveré. No puedo decirles adiós sino hasta siempre. Hasta siempre mis amigos".

Después cantó Tomo y obligo, que fue el último tango que interpretó en público. Se dice que posteriormente descargó en una reunión la composición Mi Buenos Aires querido.

El primer contacto con Cuba de Gardel fue en 1928 con el boxeador Kit Chocolate, en el cabaret Florida. Allí se encontró con los músicos Electo Rosell Horrutinier (Chepín), Julio Cuevas de la Orquesta de Don Azpiazu, Alicia Rico, el actor Guillermo Moreno y Los Matamoros.

"Gardel conocía nuestras grabaciones -me contó Rafael Cueto-, cantamos para él, nos hicimos amigos en Nueva York. En aquel momento nos manifestó su proyecto de venir a Cuba. Era un artista asombroso, la moda de nuestra juventud. Miguel Matamoros se daba un aire a Gardel con el sombrero de castor y la bufanda que se ponía."

Gardel antó dos boleros y una rumbita cubana, sabía que el tango tiene la herencia de la habanera cubana. Entre Cuba y Argentina hubo esos intercambios entre tangos y boleros.

La gente sigue visitando los barrios de Palermo Chico, San Telmo, Puente Alfonsina a ver si se encuentran con Gardel por esas calles. El cantor representa a los payadores de la pampa argentina, el rumor de las calles de Buenos Aires, los carritos expendedores de la Avenida Costanera, el café de herencia española, las pizzas de herencia italiana, el mate, las carreras de caballo, el futbol, el lenguaje lunfardo, la gallardía avasalladora del argentino, lo negro andaluz, la nostalgia del gaucho. El cantor con su genio, súper dotado en el canto, fue la culminación, después de pasada la 1Â
?. Guerra Mundial.

El sueño de Gardel de venir a Cuba, no pudo cumplirse, solamente pudo llegar su música inmortal y, como Carlitos canta cada día mejor, lo seguimos escuchando en muchas de las peñas cubanas de tango.

ag/rfl

 

Ajedrez Che Guevara trabajo voluntario y mate Giraldo Mazola Collazo

 Enviado el: Lunes, 09 de Agosto de 2010 11:12 p.m.
Ernesto Che Guevara trabajo voluntario y ajedrez 

Por  Giraldo Mazola Collazo

DEL TABLERO AL CAÑAVERAL

En los primeros años de la década del sesenta el trabajo voluntario fue una necesidad perentoria de nuestra economía y una insustituible herramienta para la formación ideológica de nuestro pueblo.

En el trabajo voluntario, aporte de las masas a una obra creadora colectiva, competían su utilidad económica con su profundo contenido político; era la forja donde se acorralaba el egoísmo, la ausencia de camaradería y el individualismo que durante tantos años el capitalismo convirtió en nuestros hábitos y costumbres más arraigados. Fue un cambio súbito que por su esencia solidaria cobró conciencia popular muy rápidamente.

El Che, con su ejemplo personal, siempre estuvo a la vanguardia de ese titánico esfuerzo de todo el pueblo. Tanto que, todavía hoy, asociamos su nombre al trabajo voluntario.

Mucho se ha escrito sobre su presencia en todo tipo de tareas voluntarias. Él mismo escribió y habló bastante sobre eso. Las imágenes suyas en la construcción, en la zafra, en fábricas, probando nuevos prototipos de combinadas cañeras, nos son familiares. La secuencia filmada en el puerto habanero con el torso desnudo descargando pesados sacos en una carretilla, con la destreza y júbilo de un experto estibador, son recuerdos imperecederos para nuestra juventud.

Organizó un sistema de bonificación para las horas aportadas en el trabajo voluntario en el Ministerio de Industrias y sus empresas que sirvió como acicate para todos los cuadros, técnicos y trabajadores, y programaba su participación personal para estar entre los más celosos cumplidores de ese deber, a pesar del tiempo que tenía que dedicar a sus enormes responsabilidades.

Una noche, en el Hotel Habana Libre, después de concluida una sesión del torneo Capablanca in Memorian, en un saloncito aparte donde habían unas mesas con tableros destinadas a los maestros para sus análisis, jugábamos varias partidas, rotando los jugadores y permaneciendo los demás haciendo comentarios, criticando una mala jugada o elogiando una buena. Estaban presentes varios jugadores cubanos que participaban en el evento, el Comisionado de Ajedrez y otros aficionados.

Nos dio la madrugada. El Che jugaba con el Comandante Bayo, aquel ex-general del Ejército Republicano Español que entrenó a los expedicionarios del Gamma en México, en la guerra de guerrillas. Había conocido en Marruecos cómo operaban los bere-beres, precisamente contra los ocupantes españoles, y trasmitió lo que sabía a nuestros combatientes. Ahora jugaba ajedrez en Cuba, donde había venido a residir, con quien se convirtió en un guerrillero nato y escribió después los fundamentos teóricos de esa guerra irregular.

Bayo no era muy fuerte pero le gustaba el ajedrez con delirio y tenía una columna regular en el periódico El Mundo dedicada al deporte ciencia. Había jugado mucho con el Che en México y cada vez que se presentaba una ocasión como esta reclamaba muy elegantemente ese cierto derecho de antigüedad. Aunque el Che lo vencía casi siempre, era muy respetuoso con él y aceptaba resignadamente jugar dos o tres partidas, aunque quisiera hacerlo con otros de los presentes.

En un momento de la partida miró su reloj. Pensé que iba a apremiar otra vez a Bayo, que se demoraba mucho en cada jugada, pero dijo: "Hay que acabar porque por la mañana tengo que ir al trabajo voluntario". Era una forma de instar a los presentes a hacer lo mismo, pensé. Era domingo, la zafra estaba en curso y se hacían movilizaciones de los capitalinos a cortar caña en los centrales cercanos.

Generalmente los organismos y empresas radicados en La Habana, que teníamos brigadas de macheteros permanentes en campamentos cañeros cercanos, hacíamos esas movilizaciones hacia esos lugares para estimular a quienes llevaban meses en ese duro trabajo.

En el ICAP, desde el principio, por las características propias de nuestra actividad, promovimos el trabajo voluntario y solíamos destacarnos con la labor de nuestros macheteros permanentes en la zafra, con las movilizaciones quincenales y dominicales dentro del Sindicato de la Administración Publica al que pertenecíamos, a pesar de ser una institución con un reducido número de trabajadores.

Existían entonces asociaciones de residentes en Cuba de distintas nacionalidades; de algunos países el número de exilados era mayor, en otros predominaban los técnicos que habían venido a ayudarnos, pero la característica común de todos era su disposición para ayudar a la Revolución. Ese domingo nos acompañarían en la movilización varias de esas asociaciones y se habían hecho todos los preparativos para el transporte, la merienda y la propia organización del trabajo con nuestros movilizados permanentes. 

Cuando el Che hizo ese comentario, automáticamente añadí: "Yo también voy a ir al trabajo voluntario". Miré mi reloj y me di cuenta que no podría dormir, pues si me acostaba no habría nadie capaz de despertarme. Ya eran cerca de las tres de la madrugada.

El Che no dejó pasar mi altisonante declaración y me preguntó a donde iba a ir. Le expliqué lo que teníamos preparado, la participación de los latinos residentes, dónde estaba el campamento y respondí otros detalles que inquirió.

Mirando nuevamente su reloj me dijo: ¿"Tú estas seguro de que irás?". Lo afirmé y poco después él se levantó y el grupo se disolvió.

Fui a mi casa a cambiarme de ropa pero con muy pocas ganas de ir a cortar caña. Estaba cansado, tenía sueño y fue un verdadero milagro que venciera la tentación de tirarme a dormir. Para lograrlo incluso me dije a mí mismo que el Che era capaz de verificar la semana siguiente si había ido o no y me sacaría en cara mi flaqueza.

Llegué a tiempo para la salida de las guaguas y los camiones y me decía en el camino que no podía volver a combinar esas veladas nocturnas con la caña. Dormité hasta que llegamos, ignorando la amena charla de mis compañeros de asiento. Nuestra gente ya estaba en los campos que debíamos cortar y fueron dispersando a los grupos muy organizadamente.                

Les habíamos advertido que ese día se distribuyeran entre los asistentes al trabajo, para enseñarlos y vigilar lo que hacían; sabíamos que muchos de ellos jamás habían cortado caña y podían dejar el campo hecho un desastre. Hacían un gran esfuerzo pero no eran diestros en esas labores.

Yo me quedé en los primeros surcos del primer campo, después que conversé un rato con el jefe de nuestra brigada permanente. Cuando empecé a trabajar me parecía que tenía el machete más pesado de Cuba y que aquellas cañas estaban más acostadas y con más hojas que ninguna otra.

Nunca fui "largo" cortando caña pero me "defendía" y aquella mañana me la sentí como nunca. Avanzaba muy poco. Me di mis propios consejos mentales para eludir el “majaseo” y buscando conversación con mi vecino de surco logré reanimarme y hasta olvidarme de la noche de insomnio.

El sol apretaba y a media mañana me paré a comerme en medio del surco un pan con tomate verde que previsoramente llevaba en un bolsillo y a tomar agua otra vez del porrón de barro. Mi cercana pareja no quiso compartir el pan porque solo comía tomates maduros, de lo que me alegré. El mismo me advirtió de la bulla que se escuchaba en la guardarraya y pensé que traían la merienda.

Salí y vi que el Che venía con un grupo de compañeros del Central, el administrador entre ellos, y que los movilizados con los que vinimos salían alborotados para saludarlo y se iban pasando la noticia a los que aún estaban dentro. "Es el Che", decían.

Venía sudado, mejor dicho, empapado de sudor. Se detuvo y conversó con un grupo de latinos que virtualmente lo rodearon y se disputaban su atención. Reconoció a algunos técnicos y bromeó con ellos diciéndoles que seguramente no fueron con sus empresas porque aquí la merienda sería mejor.            

No me acerqué al grupo, sorprendido por lo que consideré una casualidad y cuando me vio me dijo: ! "Ah, viniste"! El tono de esa simple frase se traducía en que realmente no esperaba verme por allí. Quise decirle algo más pero sólo le dije: "Si, vine con el alma" o algo por el estilo.

Siguió hasta los jeeps que yo no había visto acercarse por el otro lado del campo y se fue con el grupo que lo acompañaba mientras en la guardarraya todos comentaban con satisfacción la presencia del Che en la zona y las frases de estímulo que les dijo.

Después supe que había ido a cortar caña en un área cercana del propio central y quiso dar una vuelta a algunos grupos de movilizados y en particular a los latinos. Comentaban en el central que había dicho que mientras se hacía el descanso de la merienda iba a hacer ese recorrido.

Cuando volví a verlo, enseguida me espetó en forma de broma: "Fui a chequear si habías ido al trabajo voluntario pues tu cara aquella noche no indicaba que lo fueras a hacer" 

Le dije y me acuerdo bien: "Comandante, era lo que menos deseaba hacer pero no tenía alternativa. Sabía que iban a participar varios cientos de latinos y Usted con su afirmación categórica diciendo que del tablero iba a cortar caña, desarmaron al diablito malo que me enseñaba la cama cuando fui a mi casa y me decía, duerme un ratico, un ratico nada más.       

 Giraldo Mazola Collazo fue con jóvenes 21 años el primer Presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos nombrado por Fidel Castro.

becada colombiana en Cuba Camaguey ELAM ALBA a9

 foto – lejos de Cuba, en Táchira, Venezuela una altísima negra practica la solidaridad internacionalista ejerciendo su profesión de Cirujana.  Es mi “hermana” cubana y se llama Sara Cirila Hernandez Arangurer.  Estoy orgulloso de ella.   toto 

De  Colombia  a  Cuba      …….. para  aprender  a  curar  amando 

                                                                                       por Nuria Barbosa León, periodista de Radio Progreso y Radio Habana Cuba 

Este es un diálogo con una joven veinteañera, de acento latinoamericano y sueños palpitantes
Mi nombre es Angélica Sotelo Valbuena, vengo de Bogotá, Colombia. Mi ciudad es la capital del país y puede compararse con una metrópoli, es muy grande, tiene variedad de personas y de cultura.
¿Cómo te enteras de la existencia de una beca en Cuba?
Me entero porque mi mamá pertenece al Partido Comunista, provengo de una familia que tuvo una militancia política muy activa. Ella fue quien me comentó de la posibilidad de una beca en Cuba antes de yo graduarme de bachiller. Vi que en Colombia no podía continuar mis estudios, si optaba por trabajar no sería rentable porque aún no tenía los 18 cumplidos y el que me contrataba lo hacía por la mitad del salario que le paga a un trabajador normal. O sea, el pago sería mínimo. Entonces le dije a mi mamá que  hiciéramos los trámites para la beca. Hicimos la petición al Partido y luego formalizamos los documentos, hasta que me salió la beca.
¿Por qué no podías continuar estudios en Colombia?
Mi familia es de un status de ingresos financieros muy bajo. Mi mamá es enfermera y hace más de dos años que está desempleada. Se dedica a realizar trabajos eventuales cuando la llaman. Mi papá trabaja en el campo y es agricultor de café. Somos tres hermanas hembras, yo soy la mayor, la que me sigue tuvo que pedir un préstamo a una institución para realizar estudios en un técnico. O sea, se pasa la petición a un Instituto de que quieres estudiar y comunicas las dificultades, ellos evalúan el caso. Lo aprueban, si le es conveniente. Ellos prestan un dinero que al terminar la carrera se tiene que pagar del salario devengado con altas sumas de intereses.  Mi otra hermana,  la más pequeña se quedó sin estudiar, ahora trabaja.  

¿Qué conocías de Cuba? 

Mi familia me habló bien de Cuba. Mi mamá viajó dos veces aquí invitada por la Federación de Mujeres Cubanas. Vino en la década de los 80 y quedó maravillada de este país. Ella si pudiera venir cada año lo hacía. También lo visitó en la década del noventa, su pensamiento y admiración es por Cuba. Mis papás, los dos me han inculcado esa mentalidad de amor por Cuba.  ´

¿Qué ocurrió en los primeros años de tu llegada a Cuba? 

Matriculo en la ELAM (Escuela Latinoamericana de Medicina). Para empezar no traía una buena base docente de Colombia. Me vine y fue un choque entre los estudios que realizaba allá y los que tuve que emprender aquí. También nunca estuve separada de la familia y eso repercutió en que me sintiera muy deprimida. Otros compañeros míos lo tomaron de otra forma pero a mí me influyó mucho.  

En vuelo hacia La Habana, qué pensaste que pudieras encontrar en Cuba? 

Lo que mi mamá me contó de su viaje, me imaginé un país muy parecido al paraíso. Todo estaba resuelto, no había dificultades y la economía era muy estable. Yo no conocía que los cubanos pasaron por un Período Especial tan fuerte y que el bloqueo hiciera tanto daño. Lo que se cuenta en Colombia de Cuba, es paisaje turístico, ron, tabaco y ya. Pero llegar aquí y convivir con el pueblo es conocer a mucha gente con buena formación. Saber que un trabajador de la calle pueda tener muchos títulos, como los pueda tener el gerente de cualquier empresa.  Esa igualdad de condiciones es lo que me gusta de Cuba. 

¿Qué te disgustó? 

Me chocó, estar lejos de mi familia y el cambio cultural. En tres horas de vuelo te encontrabas con un lugar totalmente diferente. 

¿Se nota la diferencia entre el nivel académico concluido allá y el que debía empezar? 

Mucho, considero que yo no estaba preparada para iniciar estudios superiores. Eso lo digo ahora, pero cuando llegué no podía darme cuenta. Tuve el apoyo de todos los profesores. Mira te pongo un ejemplo. Allá en Colombia el profesor llega, dicta su clase y se va. Nunca sabe si sus alumnos aprenden o no, si entendieron bien y, si no, no le importa. Aquí en Cuba el profesor te sigue, da consultas, repasos, puedes preguntarle duda a cualquier hora y en cualquier momento. Estaban ahí pendientes, te motivaban con la bibliografía y te hacían estudiar. Interesados porque los alumnos aprendan. 

Menciona algún grato recuerdo de la ELAM 

La convivencia con personas de muchos países. Eso nos enriqueció culturalmente. En un cuarto podemos vivir muchachas de varias nacionalidades. Ahí todos somos familia y sufrimos las mismas vicisitudes: estamos lejos de la casa, del país y entonces nos volvemos una familia. Nos apoyamos, convivimos, lloramos, reímos, corremos, hacemos deportes y estudiamos. Eso nos hizo unirnos a pesar de las diferencias. 

¿Cuál fue la asignatura que te causó problemas? 

Bioquímica 

Al conocer la noticia de no poder continuar en la ELAM por desaprobar una asignatura por qué decidiste quedarte en Cuba 

Sinceramente por mi familia y por mi sentimiento de superación. Regresar a Colombia sería buscar trabajo, nada más, sin tener conocimientos, ni título, ni carrera. 

¿Quién te ofreció quedarte en Cuba? 

En la misma ELAM nos propusieron varias especialidades vinculadas a la medicina. Más o menos unas 14 especialidades, puedo mencionarte optometría, estomatología, enfermería. Quedaba a decisión personal: regresar o intentar comenzar desde el principio en otra especialidad. Yo me quedé y ya concluí el segundo año de traumatología.  

¿Ahora donde estudias? 

En la facultad de Ciencias Médicas de Camagüey. Cuando nos dieron la posibilidad de continuar estudios nos distribuyeron en las distintas facultades de medicina en toda Cuba, atendiendo a la especialidad que iniciaríamos. A mí me tocó en Camagüey.  

¿Qué te parece la ciudad de Camagüey? 

Aquella ciudad me gusta porque es un lugar muy bonito. Te puedo hablar de su arquitectura y de la forma colonial en que están distribuidas sus calles y casas. Incluso te puedo asegurar que los precios de los productos son más baratos que en La Habana. 

¿Los camagüeyanos? 

Son gente muy amigable y solidaria. Pienso que es así todo el pueblo cubano. 

¿Por qué? 

Todos me dieron aliento cuando desaprobé en la ELAM. A mis profesores y tutores le importaba que yo continuara y no me desanimara. Por eso me quedé. A todo el mundo le importó. Nadie me dijo: “Usted no puede y se va”. Sino que me hicieron ofertas para que continuara. Todos me aconsejaron y me apoyaron para que intentara nuevamente.  

¿Cuánto te costaría la misma carrera en Colombia? 

En este momento por el sistema gubernamental que existe allá y por la crisis no hay ninguna institución que preste dinero para estudios como ocurrió con mi hermana. Allá nada es gratuito y todo se tiene que pagar. Uno saca las cuentas y son millones y millones que tiene que invertir en educación. Un semestre de medicina saldría en siete millones de pesos colombianos que equivale a unos tres mil dólares cada semestre. Sólo en matrícula. No se incluyen los libros, ni el transporte, ni el hospedaje, ni la alimentación. En Cuba nada de eso se paga, solo el transporte. Mi beca (el lugar donde resido) queda en la misma facultad por lo que no necesito transporte para desplazarme y asistir a clase. Tampoco debo devolver dinero al finalizar mis estudios por deudas contraídas con alguna institución. 

¿Qué mensaje le enviarías al pueblo cubano y en especial a sus jóvenes? 

Le diría que aprovechen el país en el que están y lo que ofrece el estado. No es fácil tener un gobierno que se ocupe de la salud y la educación, a pesar de estar bloqueado y no tener acceso al mercado internacional. Esa incertidumbre que vivimos de no tener, hablo de dinero, no se vive en Cuba. Aquí todo está a la disposición de todos, entonces toca cuidarlo. 

¿Qué les dirías a los colombianos acerca de lo que has vivido en Cuba? 

Le diría todo. Hablaría de la paz y la tranquilidad que se vive aquí. A mí me sorprende mucho ver un niño jugando en la calle, feliz, sin miedo a un secuestro o a un problema donde él sería una víctima de una riña con bala u otra arma. Aquí la familia sabe al niño jugando y vive en total tranquilidad. Allá los niños juegan en la calle, pero la vigilancia es extrema y existe un temor muy grande al secuestro o al accidente provocado por peleas de delincuentes. Se vive stresados para que el niño no se pierda, y se le aconseja por las calles a tomar para no  ser víctimas de agresiones.  

¿Has tenido alguna vivencia negativa en Cuba? 

Cuando llegué a Cuba estaba acostumbrada a cubrirme toda para caminar. Digo tener la bolsa aprisionada y estar pendiente a quien te sigue o transita al lado tuyo. En Bogotá caminas con miedo porque cualquiera te puede meter la mano y sacarte el móvil, la plata (el dinero). Ahora estoy acostumbrada a caminar con libertad, con las manos libres y no sé si pueda volver a caminar como antes. Nunca me ha pasado nada. Te lo puedo afirmar. 

¿Cuándo te gradúes qué harás? 

Veo la graduación un poco lejos. Me faltan tres años, pero de lo que estoy segura es que regresaré a mi país a trabajar. Tomaré mis raíces. Intentaré servir a mi pueblo con esa voluntad solidaria adquirida en Cuba.

La vicerrectora académica, Midalys Castilla aseguró a la prensa que la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (ELAM) de Cuba cumplió diez años y cuenta con una matrícula de 10.000 estudiantes con  cinco promociones (que concluyeron el programa de seis años) lo cual suma 7.248 egresados de 28 países.

En la actualidad estudian muchachos de 55 países -pues se incorporaron de naciones africanas y hasta de pequeñas islas del pacífico- y el 75% de ellos son hijos de obreros y campesinos; además de contar con la presencia de becarios de 104 comunidades originarias de América Latina.

Lo único que se les exige a los jóvenes (de entre 17 y 25 años) es que una vez recibidos regresen a sus localidades o barriadas humildes a ejercer allí y devolver lo aprendido.

Tal fue la situación creada a partir de los 34 graduados estadounidenses - actualmente hay 113- que obligó a la institución a obtener una acreditación de la Junta Médica de California.

En Cuba hay además 11.000 becarios del proyecto ALBA, el acuerdo de integración del Acuerdo Bolivariano de las Américas formado por Venezuela, Bolivia y Ecuador entre otros.

Inicialmente “hubo una gran resistencia en algunos países por parte de los Colegios Médicos”, dijo la vicerrectora académica de la ELAM, pero la preocupación de las asociaciones de galenos fue disminuyendo en la medida en que descubrieron que estos colegas regresaban a sus poblados a donde realmente no les interesaba ir a los otros especialistas.

Incluso gobiernos de la región que miraron con desconfianza -solapada o no- el proyecto luego modificaron su percepción, dijo Castilla.

En lugares como Honduras, México, Brasil y Argentina los propios jóvenes tienen que batallar para que sus títulos sean revalidados. Sin embargo, poco a poco las universidades, las asociaciones médicas y los gobiernos ceden.

Las clases se iniciaron en febrero de 1999 con unos 1.900 jóvenes, especialmente de Centroamérica, ahora también se cuentan con facultades de medicina en otros países asesoradas y atendidas por personal cubano.

Si la historia fuera justa, remarcaría este aporte de Cuba a la humanidad   

difunden: 1er. Museo Histórico Suramericano " Ernesto Che Guevara "  la  Escuela de  Solidaridad con  Cuba " Chaubloqueo " y el  Centro de  Registro de  Donantes  Voluntarios de  Células Madre -  Irene Perpiñal y Eladio González - directores   calle Rojas 129  local  Capital - AAC 1405 - Buenos Aires - República Argentina  telefax:  4- 903- 3285 Caballito  

 

email: museocheguevara@fibertel.com.ar
http://museocheguevaraargentina.blogspot.com/
doná sangre, doná órganos, doná células madre, sé solidario, SÉ VOS.
¡Salven a los argentinos! "las ballenas"
_._,_.___

Che Guevara Cuba Cayo Hueso Auca Pablo Neruda Holocausto Nicaragua Evo Morales

Estimados amigos, vean en   www.aucaencayohueso.wordpress.com

Irritación y  polémica en Polonia por las declaraciones sobre el Holocausto  del presidente Obama.

La renovación de los empleados de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

Las incógnitas sobre la misteriosa muerte del  poeta chileno Pablo Neruda.

La coordinación de los países del ALBA  en Nicaragua sobre políticas de medicamentos.

Las declaraciones del presidente boliviano Evo Morales en defensa de  la soberanía de Argentina sobre las Malvinas.

Saludos.

mujer argentina en Zambia Carmen Baez Che Guevara Auca en Cayo Hueso Habana Adys y Froilán González

Estimados amigos, vean en   www.aucaencayohueso.wordpress.com

Crónica desde Zambia de la argentina Carmen Báez.

Las posibilidades de que Grecia abandone el euro por Paul Krugman.

Las mentiras de la oligarquía mediática en el caso del periodista francés Romeo Langlois liberado por las FARC de Colombia. Informar a los colombianos. 

Saludos.