lunes, 3 de junio de 2013

ERP antropólogos hallaron restos Diana Triay y Sebastián Llorens padres de Carolina fundadora de HIJOS Córdoba




El 01/06/2013, a las 14:50, Berta Falicoff <bertafalic@yahoo.com.ar> escribió:
Cumpas el martes pasado compartì el acto con la familia LLorens y otras personas la entrega de los restos de Sebastiàn y Diana. "Una "extraña alegría"esto de "volverlos a la muerte", despues de tantos años. Su madre sentada entre los cajones que contenían sus restos, cantando para recibirlos fue una vivencia muy fuerte que querìa compartir con Uds. Esto nos pasò como militantes de los 70 y no  olvidamos, como tampoco podemos dejar de alegrarnos que hoy los militantes lo hacen con alegría, sin poner en peligro su vida y su libertad Por todo esto quer´`ia compartir las palabras de Carolina hija de Sebastiàn y Diana Abrazos Berta 

Córdoba. Carolina Llorens, fundadora de HIJOS, recuperó los restos de sus padres

Una  extraña  alegría

Los huesos de sus progenitores, Sebastián Llorens y Diana Triay, militantes del ERP, fueron encontrados circunstancial y recientemente, por el Equipo Argentino de Antropología Forense, en un descampado en la provincia de Buenos Aires. Este viernes se hará un encuentro/despedida en la UNC ( por ayer)

Habla despejada y pausada como si lo que estuviese viviendo fuese algo cotidiano.A pesar que pasó una semana super intensa, en su casa de Villa Rivera Indarte, al margen de la Ciudad de Córdoba,toda esta tranquilo.Sus paredes no parecen sentir la intensidad de emociones que viven sus ocupantes Carolina Llorens y familia. Ella es hija de Sebastián Llorens y Diana Triay,dos militantes cordobeses del ERP -Ejército Revolucionario del Pueblo- que desde 1975 estaban desaparecidos y cuyos restos fueron encontrados de manera circunstancial recientemente, por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF)en un descampado, al borde de una acequia, en el barrio Sarmiento en provincia de Buenos Aires.
Precisamente, luego de 38 años, los restos de Sebastián y Diana, tras una evocación realizada en Buenos Aires, fueron traídos a Córdoba esta semana para ser despedidos por familiares y amigos. “Es una emoción muy grande donde el que la mejor la definió es un tío mío llamado Bernardo (Llorens) que dijo que todo esto es una “extraña alegría”. Digamos, una alegría muy grande por haber encontrado algo que esperábamos, y a la vez una sensación dolorosa porque es encontrar los restos de alguien” nos explica Carolina,fundadoras de HIJOS Córdoba, y patrona de una historia que, por sus singularidades, parece germinada de un guion cinematográfico.
-¿Qué significó todo este increíble hallazgo de los “huesitos” de tus padres, como vos los llamas?

-Un montón de emociones contradictorias y ambiguas. Primero lo viví con una gran ansiedad. Cuando el equipo de antropología dijo que venía a vernos, nos preguntábamos ¿a quién  encontraron?, ¿encontraron a uno?, ¿encontraron a los dos? Y cuando vino Anahí (Ginarte) del EAAF y nos dijo: “encontramos a tu mamá y casi con seguridad a tu papá”… Fue una emoción muy fuerte, muy intensa.

-¿Y cuándo pasó todo esto?

-Del el EAAF me hablan entre el 6 de marzo. Yo me estaba yendo de viaje. Ello ya tenían la confirmación científica basado en el estudio de ADN que decía que los restos hallados eran de mis padres. Luego, el 8 de marzo, vinieron a decírmelo a mi casa. Nos juntamos acá. Y fue una emoción muy grande que el que mejor la definió es un tío mío llamado Bernardo (Llorens) que dijo que es una “extraña alegría”. Digamos, una alegría muy grande por haber encontrado algo que esperábamos, y a la vez una sensación dolorosa porque es encontrar los restos de alguien.

-¿Alguna vez vos, o tu familia, habían imaginado algo así?

-Yo había pensado. Había soñado enterrarlos cuando era muy adolescente. Porque era muy difícil crecer con esta incertidumbre. Pero también siempre había un atisbo de esperanza, incluso la posibilidad de que se hayan ido, o que estén perdidos en un loquero. Digamos, como que siempre, había un atisbo en esta cosa de la desaparición; una figura que lo que más fomenta es la incertidumbre. Además, porquefamiliarmente siempre es muy difícil despedir a alguien que se quiere mucho y no se sabe que pasó.

-¿Cuándo fueron secuestrados Dina y Sebastián?

-En la madrugada del 9 diciembre de 1975. Estábamos toda la familia junta: Sebastián y Diana, Joaquín (mi hermano) y yo. Hacía meses que no estábamos todos juntos. Mi papá venía conmigo de Mendoza y mi mamá estaba con mi hermano en Buenos Aires. Se juntaron en un departamento en Buenos Aires, en la calle Callao 1158, pleno Barrio Norte, que era un lugar donde ellos se juntaban habitualmente. El departamento era de un matrimonio uruguayo que también fue secuestrado. Mi papá llegó a Buenos Aires el 8 de diciembre, y esa madrugada entró una patota de unas 13 personas, armadas, encapuchadas, sin identificación, que luego dijeron que eran de la policía, y se lo llevaron. Con lo cual, por su forma de proceder, podemos sospechar que eran patotas donde trabajaban en conjunto policía,militares, empleados.

-¿Quiénes lo secuestraron, las tres A?

-Era digamos, y por eso la causa está en el primer cuerpo de ejército, toda la parte de represión que se instaló más sistemáticamente, después de octubre del ´75 luego de un decreto que firmaron (Ítalo) Luder y (Jorge Rafael) Videla donde se autoriza la aniquilación de la subversión. Por eso en esa época no sólo caen mis padres, sino una cantidad de personas, con los mismos procedimientos que lo van  a hacer luego en la dictadura.

-¿Y con vos y tu hermanó que pasó?, ¿con quién se quedaron?

-Los secuestradores nos dejaron con el portero y le dicen que ya nos van a venir a buscar. Éramos muy chicos. Yo tenía un año y medio, y mi hermano tres meses. El portero tenía un miedo feroz por la situación. De hecho nunca lo pudimos ver, ni quiso hablar con nadie de la familia. A él, le dio mucho miedo y le preguntó a unos abogados que vivían en el edificio que hacer con nosotros.

-Mientras tanto,¿quién le daba de comer a tu hermano, que era prácticamente un bebé?

-Nadie. Imagínate, era un bebito absolutamente dependiente de la teta y la mamadera. Aparte éramos muy robables, porque éramos muy chiquitos.

-¿Y por qué no se los robaron?

-Porque no tenían el plan de apropiación sistemático de bebe. Todo esto fue en el ’75. Si hubiera sido en el ‘76 nosotros no estamos contando el cuento este, al menos de esta forma.

-¿Y qué hizo el portero con ustedes?

-Los abogados que vivían en el departamento, le recomiendan al portero, que haga la denuncia en la policía. El hace la denuncia y  de allí pasamos a la policía, quien luego inmediatamente informó al juzgado de menores, allí tuvimos la suerte de caer en juzgado de Alicia Oliveira, una persona con un compromiso muy alto, que hizo todos los pasos legales que deben hacerse cuando se encuentra un chico. Nos sacó una foto, las publicó en el diario.  Tras ello nos lleva a la Casa Cuna. En ese lugar, por aquellas coincidencias de la vida, era voluntaria María Susana Nochetti, secretaria del Juzgado de Oliveira. Y cuando ella fue hacer el voluntariado, desde Casa Cuna le dijeron, mira estos chicos que trajeron de tu juzgado, están re sanitos, acá tenemos una epidemia de sarampión, ¿por qué no te los llevas? Entonces “Masu” -María Susana Nochetti- cuenta que ahí nomás llamó al marido por teléfono y le dijo: “tenes dos hijos” (risas).

-O sea que en poquísimo tiempo pasaste, de los brazos de tus padres al portero; del portero a la policía; de la policía a la justicia; de la justicia a la Casa Cuna; y de allí a los brazos de María Susana Nochetti o “Masu” como le decís vos.

-Sí. Masu y Fede, con quien nos seguimos viendo y hoy son una especie de abuelos de mis hijos, nos cuidaron esos días, paralelamente a que mis abuelos y mi familia se enteraron de que nosotros estábamos desaparecidos y mis padres secuestrados.

-¿Cómo se enteró? Porque toda tu familia vivía en Córdoba.

-Se enteró por dos maneras distintas. Una, es una compañera de mi madre, que estaba con ella en la misma célula del ERP, y con quien mi mamá tenía una cita al día siguiente. Pero cuando mi mamá no va a la cita, ella empezó a sospechar. Ella luego lee el diario y ve la noticia donde decía que habían secuestrado un matrimonio.Luego, al poco tiempo, ve que salimos nosotros. Ella nos reconoce, porque nos conocía, y como de casualidad sabía el nombre verdadero de mi mamá, porque generalmente en ese entonces nadie sabía los nombres de nadie, comenzó a buscar en la guía y encontró a un Triay pariente a quien le dijo: “ha ocurrido un accidente. Fíjense en el diario tal de tal día”. El otro aviso vino por el lado de mi abuelo materno (Hugo Triay) quien tuvo una llamada directa a un teatro que él tenía de Ofelia Santucho (esposa de Oscar Asdrúbal, fundador del PRT y hermano del líder guerrillero de Mario Santucho) que por ese entonces había sido secuestrada con ocho niños y había estado en el mismo campo de concentración donde estaban mis papás. En ese campo de concentración, Ofelia se encontró con mi mamá y le comentó su preocupación sobre nosotros, y mi mamá le hace memorizar el teléfono del teatro de mi abuelo.Así, cuando Ofelia salió, llamó al teatro, y le dijo a mi abuelo que nosotros estábamos en Buenos Aires, que por favor nos fuera a buscar.

-¿Y el regreso a la familia biológica cómo fue?

-Volvimos a la familia porque mi abuelos maternos, con una tía, a fines de diciembre, viajaron a Buenos Aires y fueron al juzgado de Oliveira. Aun así, mi abuela no tenía ninguna prueba para demostrar que nosotros éramos sus nietos. No teníamos documentos. Yo apenas tenía una partida de nacimiento, y mi hermano nada porque siquiera estaba anotado legalmente. No lo habían llegado a anotar. De hecho, fue todo un proceso la afiliación de mi hermano también.

-¿Y cómo hizo pata que la jueza se los devuelva?

-Es otras de las grandes coincidencias que hubo. Cuando me sacaron la foto que publicaron en el diario, yo tenía puesto un delantalito que hacía un mes mi abuela me había regalado. Lo había hecho ella. Era un molde muy particular porque, mi abuela, como buena andaluza, lo había hecho usando los mínimos recursos, con pedacitos y puntillitas de tela. Entonces, mi abuela le describió a la jueza como era el molde exacto de ese delantal. Y la Jueza, a partir de eso, nos devolvió a mis abuelos.

-¿Cómo fue el recuentro?

-“Masu” y Fede nos habían cuidado tan amorosamente todo este tiempo que cuando apareció mi abuela a buscarnos, yo estaba aferrada a la pata de la “Masu” y no me quería ir por nada del mundo. Imagínate, yo acababa de perder a mi papá y mi mamá, no quería volver a perder nada. A todo esto, mi abuela lloraba.

-Y sobre tus padres ¿qué sabes de ellos luego del secuestro?

-La hipótesis más cercana que tenemos es que estuvieron en un campo de concentración que se llamaba “Puente 12”. Antes de esto teníamos diferentes versiones, pero con el hallazgo en este lugar, esta es la hipótesis más sólida. Los restos fueron encontrados a dos kilómetros de lo que era un conglomerado de campos de concentración. En la zona están: El Vesubio, Cuaterismo, y otro, que ahora el Equipo Argentino de Antropología Forense descubrió, con observaciones satelitales, que se llamó “Puente 12”.

-¿En Puente 12 se encontró con Ofelia Santucho?

-Sí. Ellos pensaban que era Campo de Mayo, pero todo indica que en realidad es Puente 12. Ofelia dice que creía que estaban en Campo de Mayo porque había escuchado esto de quienes la habían secuestrado. Pero, hay que tener en cuenta, que los militares solían hacer este tipo de cosas para que la gente que secuestraban se confunda y no supiera para dónde la llevaban.

-¿Dónde encontraron los restos?

-Los restos los encuentran, circunstancialmente, en octubre del 2012, gente del Barrio Sarmiento, a las orillas del rio La Matanza provincia de Buenos Aires. Es un lugar donde empieza a haber todo un descampado y originalmentehabía muchas lagunas que, con el paso del tiempo, se fueron rellenando con basura y escombros que traían de Capital Federal. El barrio es un asentamiento que está desde el 2008. Su mayoría son inmigrantes bolivianos, paraguayos, peruanos. La municipalidad no reconoce a ese sitio como barrio, aunque son un asentamiento muy organizado con asambleas de vecinos y delegados de manzana. De hecho, gracias a esa organización, los encontramos.

-¿Por qué?

-Porque, circunstancialmente, mientras los vecinos iban sacando tierra para terraplenar sus casitas, unos chicos encontraron unos restos humanos. Eran los cráneos y se pegaron un sustazo bárbaro. Estas personas se animan a decirle al delegado de manzana que habían encontrado estos restos, algo que perfectamente podrían no haber hecho, quien luego hace la denuncia y tras la cual viene la policía forense y se lleva los restos.

-¿Y a partir de qué elementos el fiscal entendió que podrían tratarse de víctima del terrorismo de Estado?

- En un principio pensaron que podía ser alguien víctima de la trata. Porque en ese lugar, a menudo, aparecen muchos muertos de las mafias. Pero luego, como no tenía ninguna pista por esos restos, para sacarse la incógnita de que fueran desaparecidos, los manda al EAAF (Equipo Argentino de Antropológica Forense) por las dudas. Al Equipo Argentino de Antropología, al principio tampoco le parecía que pudieran ser “uno de los nuestros”, como dicen ellos. Porque hasta ese entonces, no había casos donde se encontraran restos en un lugar así, en un descampado. Sólo les llamó la atención que los cuatro jóvenes hallados eran todos jóvenes de clase media.

-¿Y cómo sabían que eran de clase media?

-Porque tienen arreglos dentarios. Hay ciertos detalles que se pueden ver antropológicamente, cuando se ven los huesos, que dan ciertos indicios de la procedencia social. Por ejemplo, mi mamá tiene prótesis y están  impecables. Eso era un dato porque en las clases más bajas, no tiene prótesis.A partir de ahí empiezan a hacer los estudios con el banco genético, con la comparación de datos genéticos informatizados, con un sistema realmente increíble, de toda la gente que ha ido a dar sangre. Así, los primeros estudios empiezan a dar positivo, y ahí ellos dicen “es uno de los nuestros” (risas). Después de eso vino el proceso donde determinaron fehacientemente que eran Sebastián Llorens y Diana Triay.

-¿Todo esto estamos hablando de cuándo?

-Ellos encontraron los restos el 26 de octubre del 2012. Pero no sé cuándo fue que el equipo de antropología forense comenzó específicamente a trabajar.

-¿Pero vos hasta ese momento no sabías nada?

-Nada de nada. Recién me enteré el primero de marzo pasado. Porque ellos, hasta que no tienen la certeza genética, no te dicen nada, para no generarte falsas expectativas

-Otro hecho significativo del hallazgo es el cuerpo de tu mamá y tu papá estaban juntos…

-Sí, increíble. Además, otro hecho muy fuerte fue que los encontraran en ese lugar, y no en cualquier otro barrio. Porque en ese barrio, en ese lugar, y siguen las coincidencias que nos siguen sorprendiendo, trabaja el Movimiento Campesino Indígena, una organización con la cual venimos trabajando hace años con mi esposo (César Marchesino). Incluso, en ese barrio, meses antes que encontraran los restos, mi esposo había ido a trabajar en un relevamiento y justo le tocó relevar ese lugar y pasó a metros de donde luego hallaron los huesos. Por eso, cuando el Equipo Antropológico nos dijo que habían sido encontrados en ese lugar, agarramos a  nuestros amigos que trabajaban en el Movimiento Campesino y les dijimos si podía averiguar en el barrio si habían encontrado unos restos en octubre. Desde allá nos respondieron que si, que lo habían encontrado, ahí si ya nos quedamos sorprendidos y se nos pararon los pelos.

Fuente: Revista 23

De: Leticia Pelayo <letipelayo.genero@yahoo.com.ar>
Fecha: 1 de junio de 2013 16:30:31 ART
Para: "dnf-institucional@googlegroups.com" <dnf-institucional@googlegroups.com>
Asunto: Re: [DNF-Institucional:388] Fw: Cordoba: Carolina Llorens: Una extraña alegria
Responder a: dnf-institucional@googlegroups.com
Gracias querida amiga y cumpa!
Me dió mucha angustia leer este relato, pero pensaba en esa abuela cantando bagualas  para recibir los restos de sus hijos!!!
El amor es una fuerza tan poderosa e incontenible, que pasaron 38 años y son unos niños pobres jugando en un basura quienes los traen de vuelta a casa, a estar con su gente, a volver a estar con todos nosotros!

Hasta la victoria!!!     Abrazote militante!    Leti




domingo, 2 de junio de 2013

cubano asesinado en Argentina Jesus Cejas Arias desaparecido en Orletti antropólogos en Virreyes Daniel Rafecas embajada cubana

Identifican Restos de Cubano Desaparecido en Argentina Durante Dictadura 


De: Froilan y Adys [mailto:froilan@cubarte.cult.cu]
Enviado el: sábado, 01 de junio de 2013 01:59 p.m.
Para: Eladio Gonzalez Toto


El Museo Ernesto Che Guevara de Buenos Aires acompaña a los familiares y amigos de Jesús
Cejas Arias asi como también a todo el revolucionario pueblo cubano. Irene Perpiñal y Eladio
González directores.      Difundir gracias.
Viernes, 31 de Mayo de 2013    12:21       Carmen Ivonne

Por José Luis Espinosa
Argonmexico / El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos del diplomático cubano Jesús Cejas Arias, desaparecido durante la última dictadura cívico militar, que habían sido ocultados en un tambor metálico de 200 litros de capacidad y rellenado con cemento, indicaron esta tarde fuentes judiciales.
Allegados al juez argentino Daniel Rafecas, quien ordenó las tareas de identificación, informaron que el hallazgo ocurrió hace un mes en un predio de la localidad de Virreyes, en el bonaerense partido de San Fernando, donde "se vienen realizando excavaciones en búsqueda de víctimas, en colaboración con Vialidad Nacional, el INTI y el municipio local".
Cejas Arias fue secuestrado el 9 de agosto de 1976 en el barrio porteño de Belgrano, junto con su compatriota Crescencio Galañena Hernández, y ambos fueron mantenidos en cautiverio ilegal y sometidos a torturas en el centro clandestino de detención y tortura Automotores Orletti, instalado por la SIDE como sede del denominado Plan Cóndor y que fuera comandado por Aníbal Gordon y otros miembros de la Triple A.
Los restos de Galañena Hernández habían sido encontrados en junio del año pasado en el mismo predio en el que se concretó el hallazgo reciente, junto con los cadáveres de los argentinos María Rosa Clementi de Cancere -empleada de la Embajada de Cuba en nuestro país- y Ricardo Manuel González, también secuestrados durante el mes de agosto de 1976 y hasta ese momento desaparecidos.
Los informantes revelaron que "en todos los casos los restos se hallaron en tambores de doscientos litros de capacidad rellenados con cemento, la que constituyó una práctica sistemática y exclusiva de los represores que actuaron en 'Orletti' para el ocultamiento de las víctimas asesinadas".
"En las tareas actuales de remoción de suelos y búsqueda de restos ordenadas por el juez Rafecas, intervienen el EAAF, maquinaria y personal técnico de la Dirección Nacional de Vialidad y profesionales del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, con la colaboración logística de la Municipalidad de San Fernando y la custodia de Gendarmería Nacional" dijeron las fuentes.
Apuntaron que "en el caso participa la Embajada de Cuba y ya han arribado a Buenos Aires autoridades de ese país debido a la enorme trascendencia del hallazgo, en términos de reparación histórica, y para realizar los trámites tendientes a la entrega de los restos para ser llevados a los familiares residentes en Cuba".
Las tareas se realizaron en el marco de la "megacausa" que tramita Rafecas por delitos de lesa humanidad cometidos en la órbita del Primer Cuerpo de Ejército que fue reabierta tras la derogación y declaración de "nulidad insalvable" de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
Galañena nació el 14 de septiembre de 1949 en Yaguajay, actual provincia de Sancti Spíritus; Cejas, el 15 de octubre de 1953 en el barrio Río Feo, provincia de Pinar del Río. El periodista norteamericano John Dinges asegura que conversó con testigos que presenciaron el secuestro de Jesús y Crescencio, cuando caminaban tranquilamente por Virrey del Pino, en el punto exacto donde cruza la calle Arribeños. Unos 40 hombres armados bloquearon con sus Ford Falcón ambos lados de la vía. "Los dos jóvenes ofrecieron una resistencia tremenda. Los argentinos no dispararon sus armas porque los querían vivos. Fueron interrogados por oficiales argentinos y chilenos. Tanto el FBI como la CIA fueron informados de los arrestos y de las interrogaciones".
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miércoles, 29 de mayo de 2013

Armando Tejada Gómez agraviado y menoscabada su raigambre popular Puerto Cultura





Centro Cultural Armando Tejada Gómez

Con respecto a las declaraciones del Director Nacional de Artes de la Secretaría de Cultura de la Nación, Sr. José Luis Castiñeira de Dios, en el programa Puerto Cultura conducido por el Secretario de Cultura de la Nación, Sr. Jorge Coscia, el sábado 18 de mayo por Canal 9, manifestamos nuestra profunda consternación y nuestro repudio a las opiniones vertidas con respecto al Movimiento del Nuevo Cancionero y a la calidad literaria de nuestro poeta Armando Tejada Gómez.

El Movimiento del Nuevo Cancionero, de cuyo Manifiesto fundacional celebramos su Cincuenta Aniversario este año, y cuya influencia en los Movimientos de la Nueva Canción en toda la Patria Grande es harto conocido, se gestó en Mendoza en la década del '50. Atribuirle una influencia de la revolución cubana del año 1959 y de la presidencia del Dr. Allende en Chile en el año 1972, es una interpretación que ciertamente no resiste análisis alguno. Y que conlleva un sesgo macartista sumamente anacrónico en este siglo. Algo de lo cual habíamos atisbado, con sorpresa, en los textos que acompañaban la mención a este Movimiento en la Exposición 200 Años de Música, que se expuso en el Museo del Bicentenario de la Ciudad de Buenos Aires, donde al lado de la portada del disco Testimonial del Nuevo Cancionero (Matus-Tejada Gómez), sobre una gigantografía de una foto de los primeros festivales de Cosquín, una placa decía, citamos textual: "En 1962 surgió el Movimiento del Nuevo Cancionero, con autores como Armando Tejada Gómez, Oscar Matus y Tito Francia (varios de ellos ligados al Partido Comunista) y la voz de Mercedes Sosa. Este grupo militante se propuso correr a la poesía del folklore de su vertiente más costumbrista y evocativa para llevarla al terreno del compromiso social".

Sorprendentemente esta mención al Movimiento y su "aclaración" de "varios de ellos ligados al Partido Comunista" estaba a continuación de una instalación de paneles negros con gigantografías de los comunicados del Comité de Radiodifusión de la época de la dictadura con las listas infames de cantantes, autores y compositores prohibidos, entre los cuales por supuesto figura Armando Tejada Gómez. Esos comunicados de un gobierno de facto y asesino fueron escritos hace 30 años, y no dicen "comunistas", la placa sobre el Nuevo Cancionero en la Muestra 200 Años de Música en el año 2012 enuncia a los integrantes del Nuevo Cancionero dando cuenta, sin ningún asidero de investigación, que sí.

Las palabras descalificatorias para la poesía que conformaba ese Movimiento como pesadas e indigestas para el gusto del Director de Artes de la Secretaría de Cultura de la Nación, como la mención burlesca al verso inicial de Canción con Todos, Himno de Latinoamerica desde hace muchos años, nos deja perplejos e indignados, porque no entendemos porqué entonces en su ciclo difundido por Canal Encuentro, producido por Cepia, Argentina es Música, el capítulo Mendoza lleva como presentación: Por la cintura cósmica del sur.

El Sr. José Luis Castiñeira de Dios es dueño de opinar libremente sobre sus gustos y consideraciones varias sobre la música popular, por supuesto, pero hacerlo públicamente, en su condición de funcionario de un gobierno nacional y popular, y que en esa definición asumimos como amplio y pluralista, en estos términos nos resulta un agravio insolente y gratuito. Sobre todo teniendo en cuenta que en estos días celebramos los 40 años del levantamiento del bloqueo a Cuba por parte de Argentina, (Gobierno del Dr. Cámpora), y en el que en 1974 una delegación conformada por Armando Tejada Gómez, Los Trovadores y César Isella fueron unos de los primeros embajadores culturales.

No se nos escapa ahora que la cancelación el año pasado, a último momento, de las propuestas elevadas a la Dirección de Artes, durante un año de gestiones y aceptadas todas, para un homenaje merecido a Armando Tejada Gómez en el vigésimo aniversario de su fallecimiento y con proyección a este año por los Cincuenta años de la publicación del Manifiesto del Nuevo Cancionero, bajo la fórmula de "restricciones presupuestarias" era un eufemismo, que encerraba la peor de las censuras.

Adjuntamos en forma solidaria el comunicado que nos hicieran llegar con este tema. Muchas gracias por escucharnos, leernos y si pueden difundirnos. Ni el Movimiento del Nuevo Cancionero con todos sus artistas mayúsculos, ni Armando Tejada Gómez se merecen este agravio. Mucho menos por un funcionario de Cultura de la Nación.


Nuestro espacio en facebook: Centro Cultural Armando Tejada Gómez


Los invitamos a visitar nuestra página www.tejadagomez.com.ar

martes, 28 de mayo de 2013

Desaparecidos restos identificados Sebastián Llorens y Diana Triay PRT/ERP Argentina trágica



El país|Martes, 28 de mayo de 2013
Opinión
No sólo son memoria
Por María Carolina Llorens *
“No son sólo memoria, son vida abierta,
son camino que empieza y que nos llama.”
Cirsemaia/Viglietti
Mis padres, Sebastián Llorens y Diana Triay, militantes del PRT/ERP, fueron secuestrados el 9 de diciembre de 1975. Estuvieron desaparecidos desde entonces. Tenía un año y medio cuando los secuestraron, y mi hermano Joaquín apenas tres meses. Gracias a personas que nos cuidaron amorosamente, a los vestigios que aún había de justicia en nuestro país y la fuerza incansable de mi abuela Carolina nosotros pudimos volver a nuestra familia.
Crecimos en el miedo, el dolor, la incertidumbre, el amor y la bronca de la ausencia. A pesar de los esfuerzos de la familia de explicarnos lo que había sucedido con nuestros padres, nos encontramos a menudo con preguntas sin respuestas. ¿Estaban muertos? Si la muerte es una pregunta ancestral que nos hacemos los humanos, ¿qué es la no muerte? ¿Qué es el desaparecido? ¿Qué es esta ausencia sin certezas? Y cuando ante esas preguntas había sólo silencios, cuando ante esas preguntas había cinismos siniestros como “el desaparecido no tiene entidad, no está ni muerto ni vivo, está desaparecido” (Jorge Rafael Videla), la desaparición era una incertidumbre que carcomía las entrañas. Por eso mi abuela materna soñó, hasta su muerte, con timbres. Timbres que en la madrugada sonaban y alimentaban la esperanza de volver a abrazar a su hija.
Cuando tuvimos 20 años participamos en la fundación de H.I.J.O.S. Asumimos nuestra mayoría de edad y la construcción de nuestra identidad. Fue ahí cuando las preguntas se hicieron reclamos y lucha por la memoria y la justicia. Hoy también nuestros hijos son una fuerza para seguir buscando. Sus preguntas siguen denunciando una historia que, de tanta crueldad, es difícil de explicar y comprender. Una mañana mi hijo de 8 años amaneció preguntando “yo ya eso de los militares lo entendí, pero decime mamá, los huesitos, ¿dónde están los huesitos de los abuelos?” Luego, cuando salíamos de hacer una declaración en el juzgado, siguió preguntando: “Entonces, ¿no sabemos dónde están? ¿Pueden estar en cualquier lado? ¿Pueden estar acá, debajo de la vereda?”
Al final mi hijo tenía razón. Los “huesitos de los abuelos” podían estar en cualquier lado. En octubre de 2012 los restos de Sebastián y Diana aparecieron. Salieron a la luz, en el lugar menos pensado, a orillas del río Matanza, al borde de la avenida La Noria en el Barrio Sarmiento. De esta manera, la vida, la verdad y la justicia, por más que quieran desaparecerlas o asesinarlas, siempre encuentran la grieta por donde seguir brotando.
El amor y la lucha de Diana y Sebastián, que los mantuvo unidos aun en la muerte, siguieron latiendo bajo la tierra. En ese descampado donde los arrojaron al lado del camino, en medio de lagunas que se fueron rellenando con escombros, desde el año 2008 viene creciendo el Barrio Sarmiento. Un barrio donde 700 familias, principalmente de inmigrantes y campesinos del interior, vienen enfrentando la exclusión y a la vez construyendo un futuro digno para sus hijos. Es decir, los “huesitos”, como semillas, estuvieron creciendo en ese barrio. Y desde este barrio comienzan a ser rescatados de la desaparición para transitar el camino que los devuelve a la muerte.
Fueron niños de este barrio los que ocasionalmente encontraron restos humanos y uno de los pobladores se animó a denunciarlos. La policía forense los retiró el 26 de octubre del 2012, y el Equipo de Antropología Forense los identificó el 1º de marzo del 2013, informando que entre los cuatro cuerpos encontrados estaban los de mis padres. El juez Daniel Rafecas, con una resolución de una lucidez implacable, el viernes 3 de mayo declaró públicamente que ya no son más desaparecidos, que son muertos asesinados por las mafias organizadas del Ejército, la policía y la Triple A, que venían operando desde antes del proceso, con los mismos procedimientos y la misma crueldad que los caracterizó durante la dictadura.
De esta manera, por fin, nos encontramos con una certeza que abre puertas. Una posibilidad tangible de despedida, de poder llorar a nuestros muertos, uno de los derechos humanos innegables ya enunciados desde la tragedia de Antígona que se conoce como “derecho al duelo”. Mi abuela paterna, Nelly Ruiz de Llorens, que con sus 92 años sigue luchando, puede luego de tantas pérdidas y tantas búsquedas infructuosas despedirse de su hijo. Y podemos despedirnos los hijos, hermanos, hermanas, sobrinos, sobrinas, tías abuelas, primos, nietos, nietas, compañeros, vecinos. En fin, toda una sociedad que necesita despedirlos.
Esta despedida implica emociones ambiguas y aparentemente contradictorias, porque es un encuentro y una despedida a la vez. El encuentro produce una “extraña alegría”, como dijo mi tío Bernardo; la alegría de encontrar la verdad de lo ocurrido luego de tantas tinieblas e incertidumbres. Una emoción indescriptible de verlos nuevamente a través de lo que sus restos nos hablan. En cambio, la despedida es un dolor, por la pérdida que vuelve a hacerse presente en un duelo con toda la intensidad, “como si se hubieran muerto ayer”.
Las puertas de la justicia se abren un poco más. Hay caminos para investigar, al haber cuerpos que delatan, hay centros clandestinos que pueden ser señalados, hay asesinos que pueden ser revelados y que podrán tener el juicio y el destino que les corresponda.
Este encuentro con Sebastián y Diana nos enfrenta, a su vez, a las tramas invisibles de la vida. A esas coincidencias significativas que nos iluminan. En el Barrio Sarmiento donde fueron hallados sus restos, los vecinos desde el comienzo cuentan con el apoyo de Sercupo (Servicio a la Cultura Popular), organización que forma parte del Movimiento Nacional Campesino Indígena. El trabajo de Sercupo consiste básicamente en apoyar la formación y capacitación en torno de la defensa y exigibilidad de derechos, formación de grupos de trabajo, conformación y puesta en marcha de un centro comunitario, etcétera.
Y es justamente en el Movimiento Campesino donde, junto con mi esposo, César Marchesino, venimos participando desde hace un par de años, compartiendo saberes, luchas y resistencias. De hecho, como si fuera una premonición, meses antes de que fueran encontrados los restos de Sebastián y Diana, César caminó las calles del barrio, entrevistando a los vecinos, y volvió a casa conmovido de la fuerza que había en ese lugar para construir futuros sobre tantas injusticias.
Los compañeros del barrio y del Movimiento Campesino nos han seguido acompañando ahora. Nos abrieron los brazos y nos consolaron cuando los familiares fuimos a reconocer la tierra que los había acogido durante tantos años. Así, en el encuentro con ellos, en las palabras, en los sueños compartidos, el dolor se fue mitigando. Como dijo una de las compañeras: “Para nosotros este hallazgo es doblemente importante. Por un lado, es la posibilidad dolorosa y esperanzada a la vez de que los familiares tengan la oportunidad de despedir a sus muertos. Por el otro, significa que Diana y Sebastián, entre muchos otros, no lucharon en vano, ya que aquí estamos nosotros continuando la lucha por derechos básicos como vivienda, salud, educación, identidad”.
Los desaparecidos son un duelo que necesita realizar toda la sociedad. Por este motivo, hoy, 28 de mayo, en un acto público, el secretario de Derechos Humanos, Martin Fresneda, restituirá los restos de Sebastián Llorens y Diana Triay. El acto en el Barrio Sarmiento, a mil metros de Camino de Cintura y avenida La Noria, al margen del río Matanza, en Esteban Echeverría. Será un modo simbólico de unir las luchas del pasado y el presente, que más allá de todos los intentos de acallarlas, “desaparecerlas” o asesinarlas, resurgen con toda su fuerza.
En Córdoba, realizaremos una despedida pública el 31 de mayo, desde las 14 hasta las 18, en el espacio Cepia de la Universidad Nacional de Córdoba, la casa que los acogió en la juventud y que hoy los sigue acompañando. De esta manera, como dice el himno guaraní “... he de hacer que la voz vuelva a fluir por los huesos y haré que vuelva a encarnarse el habla después de que se pierda este tiempo y un nuevo tiempo amanezca”.
* Hija de Diana Triay y Sebastián Llorens.


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Cecilio Manuel Salguero
Licenciado en Comunicación Social
Escritor y Periodista Digital Independiente
Testigo-querellante MEGACAUSA "LA PERLA"
Cuatro familiares desaparecidos.
CORDOBA
Argentina
América del Sur

NB: confirmar que llegó bien el mensaje
Muchas Gracias