martes, 7 de octubre de 2014

FESTIVAL DE ROCK EN LA HABANA, PATRIA GRANDE Chaubloqueo Museo Che Guevara de Caballito CABA

GRAN VENTA PARA EL FESTIVAL DE ROCK EN LA HABANA, PATRIA GRANDE

¡¡¡¡ El ROCK DE NUESTRA PATRIA GRANDE A LAS PUERTAS DE  CUBA, EN NOVIEMBRE PRÓXIMO !!!!!  no se lo pierdan..........
Estimados amigos:

Ya estamos muy próximos a celebrar en Cuba y por primera vez el Festival que reúne a bandas muy conocidas y seguidas en toda Latinoamérica, el  Festival  Patria Grande de música alternativa  de Rock Fusión, en la que intervendra como banda principal  " NO TE VA A GUSTAR" , de Uruguay, además de : Puya de Puerto Rico, Curva Sur de Venezuela, Ra La Culebra de Colombia y la Milixia de Costa Rica. 
 Les adjuntamos  la Oferta Comercial final que se modificó  para brindar un mejor servicio que facilite el mayor disfrute de todos los participantes., esperando nos  ayuden a promocionar y  vender este importante evento para la juventud  Cubana y de America Latina., principalmente al público  de donde provienen estas bandas .
    

       Le agradeceremos toda ayuda que nos puedan prestar en la promoción y venta del este gran festival ,cualquier inquietud por favor nos contacta por este vía.  
       Gracias a todos.

      Es espera de sus atenciones


         Saludos cordiales,

         Estrella Medina
         Especialista comercial
         Agencia Paradiso
          Telef: 836-53-81,838-39-08
          
                                                      
El Museo Ernesto Che Guevara de CABA-llito adhiere, apoya, celebra, participa y difunde. Toto director



informó el Museo “ ERNESTO CHE GUEVARA ” de Caballito, CABA
calle Rojas 129, esq. Yerbal, Buenos Aires  (cod. AAC 1405) 
Visitar lunes a viernes de 10 a 19 hs. (corrido) – entrada libre y gratuita
Escuela de Solidaridad con Cuba “ CHAUBLOQUEO ”
Registro donantes voluntarios de Células Madre  (INCUCAI)
Coordinador Mesa Vecinal Participativa en Seguridad de Caballito
Telef.   4 903 3285   Irene Perpiñal -  Eladio González  -  Toto  
email    museocheguevara@fibertel.com.ar              

lunes, 6 de octubre de 2014

Confesión de un manequí del barrio de Caballito Bagatela Mordortoys Plaza del Caballito Museo Che Guevara Plaza Crisologo Larralde Alfredo cuidador Plaza Favaloro Toto


                  EL   MUÑECO   DORADO         por Eladio González

Década del 90.     Invierno,  desde el oeste de la provincia de Buenos Aires, proviene el tren que al abrir sus puertas en la estación Caballito, siente aliviado como se vacía, liberando los cuerpos de los eternos Ulises, los involuntarios nómades, los laburantes, que se desparraman desde ése andén hacia la avenida Rivadavia. 

La diaria, repetida, aburrida, robótica, inalterable manifestación multipartidaria de los ejecutivos, los marginados, las secretarias, las muchachas sin horas (y nó por horas), los empleados, los peones (ojo, peones solo porque los alfiles, reyes, reinas y demás se quedan piolas en sus tableros) que aunados, sin proponérselo salen momentáneamente mezclados por esa monstruosa licuadora – mezcladora que es el tren en la que no hay diferencias, por el lapso que dura el viaje, para luego empezar a retomar gradualmente su “status”.

Equilibristas del riel y del durmiente vienen desde el andén hasta la barrera de Rojas y allí giran hacia mi lugar.

No se todavía, si es gracias al asfalto en el que ya no trastabillan o a la pendiente pronunciada, o a la ineludible sensación de haber puesto pie en la garganta del diablo capitalina, que los deglute y los hará bailar sus existencias de 33 r.p.m. al loco ritmo del 78 de pasta.      

Por eso se aceleran, se transforman en un manojo muscular - apurado - preocupado -hechopelota que semeja un batallón de zombies.   Porque esas sonrisas que portan algunos/as no son sonrisas, son muecas de situaciones congeladas.   Tal vez por eso pasan a mi lado, indiferentes.
 
Sí, usted señora, señor ó vos ché, y te digo ché porque CHE significa MÍO, sí en guaraní  ché significa mío, y te quiero mía/ío si somos como de la familia, hace cuatro años que nos vemos, día a día, sol a sol, lluvia a lluvia (mirá mi desteñido traje sino.  

Soy un laburante como vos.  Diferentes ocupaciones sí, pero si nos parecemos hasta en la rigidez.  Bueno, vos no tenés el tono dorado de mi caripela, pero compartimos una cierta inexpresividad.  Me vés sin verme, me esquivás como otros cientos de zombies a quienes el imán de Rivadavia succiona inexorablemente. 

Si hasta cambié de ropaje gracias a Irene Perpiñal la dueña, y ni te avivaste.  La navidad pasada fui Papá Noel, mucho antes fui Gauchito de negras bombachas y chaqueta. 

Fui aldeana italiana por unos meses, una débil mujercita que te esperó como aquél maniquí femenino de Serrat en “Cartón Piedra”, viéndote doblar aquella esquina, adivinándote sensible, comunicativo/a, humano/a. 

Y esperé y unos cuantos día a día me comenzaron a aceptar y a acercarse y a darme el sí.   Primero, fueron los marginales, los que detectan lo que todavía está a salvo, lo impoluto, los chicos de la calle, los abandonados de Dios y de nosotros, los que hacen que toda la gente vuelva la cara, se ciegue ó ensordezca repentinamente , todos menos yo claro aunque tentado estoy de girar y mirar otra cosa más linda, pero mi cuello de yeso me lo impide. 

También los canes, que son los mejores amigos de los manequíes plantaron sus cuatro patas y me señalaron antes que nadie con sus hocicos.  Esos pibitos que sufren el frío de la gente y el invernal comenzaron a hablarme, tocarme las manos, besarme.  

Y los otros niños también, los que tienen quien puede comprarles una golosina, duermen calentitos y tienen pilcha me trajeron a sus abuelos, a sus papás, a sus hermanos y a sus amas de trabex. 

Ya no tengo más las mejillas frías, por los besos y mis orejas se descongelaron por el calor de sus vocecitas que me dieron calor amor, es que ellos no saben del tirano tiempo, no tienen donde ir,  viven para vivir.

Niños, niños que lo ejercen y los adolescentes que luchan por aferrarse a la niñez, que se resisten a enterrar diez años de luminosidad entre los grises pliegues de la mortaja-traje-corbata-ejecutiva y quieren emocionarse, reir y patear una lata en la vereda, porque sí. 

Estos sí que se detienen, vuelven sobre sus pisadas y allí comienza la fiesta, el contacto del cuarto tipo, el argentino-ser humano-descendiente de Homero Manzi, luchando por salir del disfraz de  No Future  de  The Cure , y gana Manzi y la mano tibia, viva, móvil, sensible se me acerca y me roza tímidamente al principio. 

Luego me toma la mía, inerte, rígida.  Y yo hago que no lo veo, mi mirada pasa por sobre su hombro indiferente, en realidad lo estoy probando, quiero ver hasta donde da el material. 

Y cuando su mano me acaricia la pelada o me habla, entonces ya sé que lo/a enamoré, que solo quedan en esta vereda, el peatón enamorado y el maniquí caza - sensibles.  Es amor a primera vista, es ternura, es volver a la fuente, al afecto porque sí, a creer nuevamente.   No obstante que creo en lo mío como buen argentino, tengo mi amuleto, no sea cosa de dejar librado a la suerte esta cruzada de amor. 

Porto en mi siniestra una coneja de peluche, vieja, gastada.  A veces cuando me deprimo, comienzo a cifrar mi éxito en la probable atracción que despierta la coneja en cierta franja de niños, pero me repongo con el ejemplo de ese ser humano, que con forma de hombre-nada-gris-provincia-no mires los ojos del patrón-agacha la cabeza y en silencio viene de tanto en tanto, me acaricia la peluca e ignorando a la coneja me besa las mejillas y me habla, mientras su dedo índice empuja en mi bolsillito el billete marrón de cien que su generosidad me obsequia. 

Su bolso se va con él y la gente se lo traga.   ¿No sería Cristo ése?   Hace mucho que no vuelve, como también Alfredo, el de la placita de Yerbal y Rojas, el que la limpió, mantuvo y transformó en un lugar decente.  

El que juntó a los chicos del barrio (Demián y Manuel incluídos) y les organizó una cancha de basket y otra de futbol.  El que escribía con las manos en un papel. El que escribía cada día un nuevo capítulo de generosidad comunitaria.  Un ejemplo de lo que un hombre debe ser dentro de su medio.  Claro luego me entero de sopetón, como siempre vienen las malas noticias, lo inaceptable, que Alfredo se suicidó.   Sí, se mató, pero no desapareció, yo lo espero todavía, y creo que me engañó y estuvo aquí en el negocio el otro día.    Claro con forma de mujer, una cálida y sensible señora que quería maderas para arreglar la Placita. 

¡ Cómo me engrupiste Alfredo ! a mí y a todos.  Ahora sé que sí estas en ella, bueno, como también estás en mí, ó en los niños que juntaste, respetaste, enseñaste y amaste , porque solo con mucho amor se puede hacer todo lo que vos dejaste hecho.  

                              El Maniquí dorado de Bagatela        
                                                                  por   Eladio González    toto

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explotó avión en Barbados 73 muertos injusticia tiembla, Magdalena Ruiz Guiñazú Cubana de Aviación Fidel Castro Héroes presos en EEUU por Pedro Martínez Pírez






La injusticia tiembla

<![if !vml]><![endif]>Pedro Martínez Pírez


A aquella formidable advertencia de Fidel Castro en octubre de 1953, en su autodefensa luego del histórico asalto al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba, "Condenadme, no importa, la historia me absolverá", se agregó hace 38 años, también en el mes de octubre, una reafirmación lapidaria: "Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla".

Y es que el Comandante Fidel Castro antes de ser guerrillero en la Sierra Maestra, fue líder estudiantil y ejerció como abogado de los pobres y de las causas justas, y en todas sus intervenciones aparecen, de un modo u otro, sus percepciones sobre la justicia y el derecho.

De ahí que este 6 de octubre, declarado hace cuatro años en Cuba como el "Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado", los cubanos recordemos las palabras de Fidel Castro en el acto de despedida de duelo de las 73 víctimas mortales al sabotaje de un avión de la empresa comercial Cubana de Aviación, destruido en pleno vuelo cerca de las costas de Barbados el 6 de octubre de 1976.

Los principales autores de esa criminal acción terrorista fueron los contrarrevolucionarios residentes en la ciudad de Miami Orlando Bosch Ávila, ya fallecido, y Luis Posada Carriles, quien todavía hoy goza de total impunidad en los Estados Unidos.

Murieron once estudiantes guyaneses, cinco coreanos y 57 cubanos, entre ellos los jóvenes esgrimistas que habían ganado todas las medallas de oro en competencias regionales efectuadas en Venezuela.

Y este año la fecha, además de recordar a los 3 mil 478 cubanos muertos y a los 2 mil 99 incapacitados a consecuencia de los actos terroristas contra Cuba organizados y financiados por Washington, señaló el día en que se clausura una jornada mundial en solidaridad con los tres cubanos antiterroristas que guardan desde hace más de 16 años injusta prisión en cárceles de los Estados Unidos.

El pueblo enérgico y viril de Cuba, y muchos amigos y amigas en el mundo, exigen la liberación de Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Gerardo Hernández, condenados en Estados Unidos por jueces venales, en juicios amañados y ante la ausencia total de justicia y respeto a las propias leyes norteamericanas.

La Habana, 06 de octubre de 2014 



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Miguel Enríquez Chile heroico Majul Ricardo Alarcón de Quesada Cuba invencible Chaubloqueo Museo Che Guevara Buenos Aires

Doctor en Filosofía y Letras, escritor y político cubano. Fue Embajador ante la ONU y Canciller de Cuba. Presidió durante 20 años la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba (Parlamento).

Miguel Enríquez: juramento y profecía


3 octubre 2014

“JURO QUE VIVIRÉ SIN TEMOR NI PUSILANIMIDAD, SIGUIENDO SÓLO LOS DICTADOS DE MI CONCIENCIA, SIN TEMOR AL RIDÍCULO, AL QUÉ DIRÁN O A LA OPINIÓN AJENA. SI NO FUERA CONSTITUCIONALMENTE VALIENTE, ME HARÉ VALEROSO POR LA VÍA RACIONAL”. Lo prometió, en un cuaderno privado que nunca pensó publicar. La anotación es del primero de enero de 1962. Miguel Enríquez, tenía entonces 17 años.
Ya vivía conforme a lo que le dictaba su conciencia y por eso fue a juntarse con otros, también muy jóvenes, entre los alumnos de la Universidad de Concepción que querían hacer de Chile una tierra de justicia, libertad y solidaridad. Se acercaron a los trabajadores, a los pobladores, a otros jóvenes cuyas familias no podían costearles estudios superiores. Y en 1965 crearon el Movimiento de Izquierda Revolucionaria que pronto se convertiría en instrumento indispensable para la causa popular.
En 1967 Miguel asumió la Secretaría General de la organización y la dirigió hasta el día que libró su último combate.
El MIR había nacido en el centro de una década caracterizada por la prodigiosa rebeldía juvenil que en todos los rincones del planeta se empeñó por transformar el mundo y hacerlo a su manera, sin dogmas ni estereotipos, con la vitalidad, la frescura y el optimismo de quienes se sabían dueños del futuro. Eran tiempos en que muchos entonaban un nuevo himno revolucionario. “All you need is love”. Sólo necesitas amor, coreaban multitudes que se imaginaban capaces de conquistar el cielo.
El mundo era complejo y contradictorio. La Guerra Fría con su amenaza de aniquilación universal y la erección de bloques sometidos a rígidos patrones sectarios; las disputas entre dos potencias que reclamaban para sí la paternidad del socialismo y contaminaban con su antagonismo a las fuerzas progresistas; la rebelión de pueblos largamente silenciados que en África y Asia iluminaban la senda hacia una Humanidad nueva.
El Imperio estadounidense, entonces en el cenit de su hegemonía, mantenía indiscutido dominio sobre América Latina aunque enfrentaba el insólito desafío de una pequeña isla del Caribe. La Revolución cubana impactó con fuerza en un continente que Washington trataba cual traspatio seguro. En la izquierda tradicional, Cuba encontró cuestionamientos y sospechas; en la derecha y su amo foráneo, el odio vengativo; en la nueva generación, a émulos románticos y altruistas. Diseñar una estrategia propia y forjar instrumentos capaces de hacerla realidad era una misión tan difícil como riesgosa y necesitaba de una estirpe de constructores diferentes, capaces de pensar por sí mismos y actuar siempre guiados por auténticos sentimientos de amor. Así fue Miguel y así fue el MIR.
El MIR fue ejemplo de búsqueda perseverante de una ruta certera en aquel entorno enmarañado. Nació luchando contra la represión de un engendro demagógico fabricado por Washington para privar al pueblo chileno de una victoria que pareció cercana aún antes del 59 cubano. Creció, convencido de que el socialismo no sería “calco ni copia” sino “creación heroica”, bregando junto a los explotados. Con ellos, estuvo después, defendiendo el triunfo popular que llevó a la Moneda a Salvador Allende y esforzándose por hacer avanzar su proyecto renovador.
El Presidente mártir tuvo en Miguel siempre al aliado más sincero y desinteresado. Supo ver los riesgos que afrontaba el gobierno legítimo y advirtió los peligros provenientes de la traición y la inconsecuencia.
Anticipándose a la tragedia que se acercaba convocó al pueblo a la resistencia y a marchar “adelante con toda la fuerza de la historia”.
A partir del golpe militar del 11 de septiembre de 1973 fue alma y motor de la resistencia a un régimen que no conoció límites en su atrocidad. En la más dura clandestinidad, afrontando el terror y el desánimo, agrupó fuerzas dispersas y durante más de un año dirigió personalmente la lucha armada. Su hazaña, síntesis del heroísmo colectivo, fue prueba suprema de fidelidad perenne a los ideales y sueños que animaron su vida desde la más temprana juventud.
Los fascistas lo señalaron como a su peor enemigo. Contra él y su Partido crearon destacamentos especiales que los persiguieron con saña perversa. “El MIR no se asila”. Así de simple fue su respuesta.
La tiranía desató contra él una verdadera cacería. Finalmente, valiéndose de la tortura, la desaparición y muerte de militantes, el 5 de octubre lograron ubicar la modesta vivienda de la  comuna San Miguel donde había hallado precario refugio. No era una fortaleza, pero el lugar fue sitiado por un nutrido contingente de agentes, fuertemente armados, incluyendo una tanqueta y un helicóptero, que atacaron sin cesar la casa donde resistía un hombre solitario. Sólo se atrevieron a entrar cuando ya Miguel no podía defenderse, yacía con diez balazos en el cuerpo.
Miguel, sin embargo, seguía causando pavor a sus cobardes asesinos. Secuestraron su cuerpo y sólo accedieron a entregarlo a su familia, que lo reclamó con insistencia, el día 7. Lo acompañaron al cementerio ocho familiares y un ramo de flores. Y centenares de esbirros, uniformados o con atuendo civil, mostrando, temblorosos, sus ametralladoras.
Se escuchó allí, entonces, la voz de una mujer valerosa: “Miguel Enríquez Espinosa, hijo mío, tú no has muerto. Tú sigues vivo y seguirás viviendo para esperanza y felicidad de todos los pobres y oprimidos del mundo”.
Cuarenta años después, nadie lo dude, Miguel sigue presente y estará con nosotros hasta la victoria siempre.


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Jorge Lanata trajo esto de EEUU el juego del Buitre Museo Che Guevara information for northamerican people Free the five heroes you have in your jails

Haz llegar esto a los estadounidenses que conozcas (video e infografía)

 

cuban-five-history-infographicUn grupo de jóvenes ha realizado un ingenioso aporte a la campaña por la liberación de los Cinco, dirigiéndose en un lenguaje muy contemporáneo desde el sitio www.discoverthefive.com al público estadounidense.
cuban-five-history-infographic


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Bazan Preso cubano en EEUU reporteado por diario argentino Antonio Guerrero en Página 12 Tony ingeniero artista y héroe cubano Chaubloqueo Museo Che Guevara


Diario argentino, Viernes, 12 de septiembre de 2014

EL MUNDO › ANTONIO GUERRERO, UNO DE LOS "CINCO HEROES", COMO LOS LLAMAN EN CUBA, HABLA DESDE LA CARCEL

"Tenemos muchos amigos en EE.UU."

Hoy se cumplen dieciséis años de la detención de Guerrero, acusado de espionaje en el país del Norte y condenado a 22 años de prisión. Afirma que las cartas que le escriben desde Key West le han servido de apoyo.
Por Gustavo Veiga
Antonio Guerrero y su madre Mirta Rodriguez

Desde la Prisión Federal de Marianna, Florida, el ingeniero Antonio Guerrero respondió a las preguntas de Página/12. Hoy se cumplen dieciséis años de su detención en Estados Unidos. Es uno de "los cinco héroes", como se considera en Cuba a los agentes de inteligencia que se habían infiltrado en el exilio anticastrista de EE.UU. para frenar una ola de atentados terroristas en la isla, allá por 1998. La Justicia de ese país lo condenó a 22 años de cárcel por espionaje. El, Ramón Labañino y Gerardo Hernández continúan presos. Sus compañeros René y Fernando González fueron liberados después de cumplir también largas penas.
–¿Qué significa para usted la palabra libertad cuando acaba de cumplir 16 años de prisión en EE.UU.?
–Hay una libertad que nadie puede quitarte, es la libertad cuando uno se siente haciendo un bien, es la libertad de cuando se es útil a una causa justa, es esa libertad que se siente cuando se tiene amor de tanta gente hermosa y valiente, es la simple libertad del hombre inocente al que han condenado injustamente a una larga prisión, incluso, a morir en una prisión.
–¿Cuánto lo ayudaron a tolerar el prolongado encierro sus convicciones políticas, su formación dentro de la Revolución Cubana?
–Más que de convicciones políticas se trata de nobles principios en los que nos educó la Revolución y que aprendimos de nuestro pueblo y su historia. Hablo de los principios martianos por los que nos guiamos y llegamos un día a comprender todo lo que encierra ese pensamiento del apóstol de nuestra independencia: "Patria es humanidad". La Revolución nos dio la oportunidad de estudiar en excelentes escuelas con grandes maestros, a mí me dio la oportunidad de graduarme de una carrera universitaria en las lejanas tierras de la actual Ucrania, y con un ingreso muy modesto; sin la presencia de mi padre fallecido muy joven, mi familia nunca tuvo que preocuparse de si podían o no pagar mis estudios. Todos los estudios eran gratuitos. Y ese gran logro de la Revolución de la enseñanza gratuita se mantiene en Cuba.
–¿Sus creaciones como los poemas o las acuarelas pueden considerarse una parte de su lucha o son tan sólo expresiones artísticas que contribuyeron a paliar en algo su detención?
–Mis creaciones poéticas y plásticas no sé a veces explicar cómo surgieron. Creo que son el resultado de mi formación, tanto en el hogar como en las escuelas. En cada etapa esas creaciones han sido un arma para la resistencia, pero por sobre todo son una muestra de la esencia humana de los Cinco.
–La prensa de Miami fue determinante para influir sobre el jurado que los condenó, según se denunció judicialmente, y la de EE.UU. en general casi no trató sus casos. ¿Cree que los medios pueden modificar esa postura?
–Voy a responder con una vivencia. Cuando comenzó nuestro juicio, aquel 27 de noviembre de 2001, en la Sala de la Corte había reporteros de muchos medios de prensa, no sólo de los medios de Miami. Los grandes periódicos fueron muy cautelosos al comentar el inicio de nuestro proceso judicial. Un buen día desaparecieron todos de la sala, ¿dejando sólo a quiénes? Pues a aquellos reporteros que eran pagados por el gobierno para crear una campaña contra Cuba y contra nosotros. ¿Quién dio la orden de retirada? No sé. ¿Quién puede dar la orden para modificar eso? Tampoco lo sé. Pero hay preguntas que, aunque no se sabe la respuesta exacta, uno deduce de una manera u otra. Es increíble que el juicio más largo de la historia de una corte de la Florida, y creo que hasta de todo el país, con una cantidad significativa de testigos, algunos que ocuparon y ocupan altos cargos militares y de gobierno, con toda la repercusión en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, se haya silenciado de la manera en que se ha hecho.
–Entre los 16 años en prisión y otros ocho que llevaba en EE.UU. antes de ser detenido suma casi 24 fuera de Cuba, ¿cómo imagina hoy a su país?
–Por varias vías recibimos constantemente noticias de Cuba. Las leemos con mucho interés. Miro las fotos en cada publicación con mucho amor. Interrogamos a nuestros familiares hasta los mínimos detalles sobre cada cosa del barrio, del pueblo, de la vida diaria. Sabemos que no es lo mismo que estar allí, donde se palpa el calor del pueblo y nuestros cotidianos avatares. Pero la verdad es que a Cuba siempre la imagino hermosa, digna, sonriente, habladora, jaranera, hospitalaria, tal y como es nuestro pueblo.
–Alguna vez dijo que mirar a sus dos campeones, sus hijos Antonio y Gabriel, equivalía a hacer desaparecer todos los muros de la prisión. ¿Cómo y cuándo se imagina el día de su liberación?
–El día de mi liberación, como dice mi adorada madre, será "mucho para un solo corazón". Pero tenemos el corazón preparado para ese día. Sabemos que llegará para los tres que quedamos del lado de acá. Y lo imagino como otro punto de partida para otras tareitas, rodeado del amor de mis campeones y de muchos otros amores, a quienes deseamos darles un fuerte abrazo.
–¿Qué sensación le deja el gran movimiento de solidaridad internacional que recibió y sigue recibiendo la causa de los Cinco?
–La primera sensación que siento cuando pienso en la inmensa solidaridad, creciente e indetenible que nos rodea, es el amor que tienen tantas personas a Cuba y a nuestro pueblo. Muchas personas, que incluso nunca han estado vinculadas con el proceso revolucionario cubano. Cuando han conocido de nuestra situación nos escriben, nos muestran su apoyo, asisten a una actividad, preguntan, buscan más información. Saber que todos ellos de una u otra manera reclaman nuestra libertad nos hace sentir muy optimistas y fuertes.
–¿Cómo analiza ciertas demostraciones de respaldo que tienen dentro de EE.UU. como, por ejemplo, las de los maestros de Seattle que apoyan la exposición de sus cuadros o de varios intelectuales?
–Tenemos muchos amigos dentro de los Estados Unidos. En mi caso, tengo amigos de donde vivía, la pequeña ciudad de Key West, una islita situada lo más al sur del territorio estadounidense. Esos amigos desde mi arresto me escribieron cartas y aún me escriben. Nunca se han olvidado de mí ni yo de ellos. En verdad fueron mi mayor apoyo en los momentos más difíciles y fueron un apoyo para los Cinco, porque todos nos poníamos contentos con cada carta que me llegaba.
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Jorge Lanata Cataratas ceguera económica Operación Milagro "Hospital Escuela Dr. Che Ernesto Guevara" generosidad altruista cubana internacionalismo amoroso dan ejemplo al mundo Chaubloqueo Museo Che Guevara

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Misiones_internacionalistas mailing list
http://operacionmilagro.org.ar/cgi-bin/mailman/listinfo/misiones_internacionalistas


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