lunes, 27 de octubre de 2014

Hombres que dijeron NO al Pentagono y Huong Phuc la escuela vietnamita destruida con sus niños dentro Rolando Hanglin Chaubloqueo Museo Che Guevara


CANTATA   PARA    LA ESCUELA DE  HUONG PHUC  

                                               A  To  Hnu, Che Lan Vien y Cu Huy Can, Poetas del Pueblo de Viet Nam.

Ese aire ciego de cisternas profundas, olvidadas,
Ese relente de sal triste enterrada,
Y esa densa oquedad en la colina
De sonrisas quemadas
                                      ¿Es Huong Phuc?

Es Huong Phuc, provincia de Ha Tinh
Al norte  de  Viet Nam
Lo que está señalado, fue una escuela.
Yo quisiera contar bien, contar fielmente
La historia de la escuela  Huong Phuc.
-    Capitán James Sanawic  ¿Quisiera Ud.                                    
ayudarme a relatar fielmente la historia de la escuela   Huong Phuc?

El Capitan James Sanawic no responde.

<![if !supportLists]>-         <![endif]>Piloto Cole Black, ¿Quisiera usted ayudarme a narrar esta historia de Huong Phuc?

El piloto Cole Black inclina la cabeza y no responde.

<![if !supportLists]>-         <![endif]>Piloto Thomas Mitchel Mc Nish, ¿Tal vez ud. pudiera ayudarme a contar 
<![if !supportLists]>-         <![endif]>–  quiero contarla bien –   la  historia  de  la  escuela de Huong Phuc?

El  piloto Thomas  Mitchel  Mc Nish  vuelve   la cara, mirando a otro lado y calla.

-  Teniente James Hutton,   piloto Edward Anthony  Davis,  capitan  Bruce
 Seber, comandante James  Bond  Stockdal,  teniente Wendell Risner,  piloto de
la Armada Richard Taymond,  reservista  naval  David  Renmann, capitán 
Murphy  Neal  Jones,  mayor  Gedeón Willard,  ¿Quisiera  uno  de  uds.  Ayudarme
a contar  bien   la  historia  de  esta  escuela?.

Nadie  responde,  todos  inclinan  la cabeza, miran  hacia  otro  lado,  cierran 
los  ojos,  callan.

<![if !supportLists]>-         <![endif]>¿Es  que  acaso  no  pueden  ayudarme? ¿Acaso  no  reúnen  todas  las 
<![if !supportLists]>-         <![endif]>condiciones para  hacerlo?.

Pueden  hacerlo.   Todos  las  reunen.

<![if !supportLists]>-         <![endif]>¿ Es  que  tal  vez  hay  historias  que  no pueden  contarse  aunque  se 
<![if !supportLists]>-         <![endif]>haya  podido ser  su  protagonista?   ¿O  historias   tan terribles,  que 
<![if !supportLists]>-         <![endif]>no  pueden  ser  puestas  en los  libros ?

Interrogo,  demando,  busco,  inquiero, pregunto.  Son  muchos,  decenas 
y  decenas, centenares  tal  vez,  los  silenciosos  prisioneros de  Hanoi.
                                                      Todos callan.

Pero  uno  como  ustedes,  tal  vez  uno  de ustedes,  el   9   de  Febrero 
estuvo   allí.
                                                       Todos callan.

<![if !supportLists]>-         <![endif]>Pero  uno  como  ustedes,  tal  vez  uno  de ustedes  fue  quién  buscó  la 
<![if !supportLists]>-         <![endif]>casa  de  la escuela,  quien  la  buscó  entre  todas  las casas  de   Huong
<![if !supportLists]>-         <![endif]>Phoc,   porque  traían  sus bombas  señaladas,  marcadas,   destinadas:
<![if !supportLists]>-         <![endif]>“Bombas  U.S.A.  para  la   escuela ”.

Era  uno  de  ustedes,  tal  vez  uno  como ustedes.
                                                         Todos callan

Era  uno  como  ustedes,  tal  vez  uno  de ustedes,  el  que  llevó  a  la 
muerte  de  la  mano,  cuando  la  pequeña   Thi Noa,  de  pie  junto  al
pupitre,  decía  su  lección,  de  la  mano  de  ustedes,  la  muerte,  cuando 
entró  en  la  escuela  de   Huong  Phuc.
Teniente,   Capitán,   Mayor,   Piloto,  Reservista  naval,   Comandante, 
mano  con mano,  ustedes  con  la  muerte.   Thi Noa   no pudo  terminar 
su  lección,  teniente,  no  pudo terminarla  capitán,  no  pudo  comandante,
porque  la  muerte  había  entrado  en  la  escuela  de   Huong   Phuc.

Fue  el  9  de  Febrero,  cuando  uno  como ustedes,  tal  vez  uno  de 
ustedes..........
 Los  nazis  no  pudieron  lograr  tanto,  teniente, capitán,    mayor,  
 piloto,   reservista  naval:

ASESINADOS  :   34    NIÑOS
Y    24    MAS   HERIDOS,    MUTILADOS, MORIBUNDOS.
   
 Los   nazis   no  pudieron   lograr   tanto.

Ahora  todos  responden,  todos  en  coro hablan,  recobran  de  repente 
la  palabra:

<![if !supportLists]>-         <![endif]>Cumplíamos  órdenes,  somos  militares.
<![if !supportLists]>-         <![endif]>¿ Dónde  escuchamos  antes  esas  palabras? ¿ Quién  usó  ese 
<![if !supportLists]>-         <![endif]>argumento  como máscara ?  ¿ Quién  ante  sí  lo  puso  como escudo
<![if !supportLists]>-         <![endif]>protector ?

Fue en Nuremberg.  Fue en 1945.  Fueron los nazis, ya sin arrogancia, ya
sin uniformes con negros correajes,  ya sin cruces gamadas en el brazo,
ya  sin  alegar su origen ario, ante el Tribunal para los Crímenes de Guerra.

Pero no, capitán, no comandante, no piloto naval:

No dudamos que la orden, fuera dada:  El Tribunal de Nuremberg no
exterminó al nazismo.  Su espíritu de tinieblas se desplazó a Washington,
encontró un nuevo cuerpo en el Pentágono.  La orden fué, pero ¿Quién la
cumplió?

<![if !supportLists]>-         <![endif]>Somos militares.  Recibimos órdenes.

¡ NO !

Ya ustedes no son hombres.  Los grandes asesinos del aire y de la tierra
de Viet Nam,
Con sus propias manos se arrancaron la condición humana.

Pero eran hombres todavía
Cuando las órdenes fueron impartidas
Y en el nombre del hombre, en su defensa,
Les decimos: “A un hombre solo puede obligársele a morír”.
Solamente a morir
Ustedes, en Saigón, solo pudieron
Obligar a Van Troi
A nada más pudieron
Y nadie, nadie puede,
Nadie, obligar a un hombre a remontarse
Al cielo de Huong Phuc
Al cielo de Huong Phuc con una carga
De bombas señaladas, marcadas, destinadas
A convertir en polvo, en sangre, en llamas
La casa de la escuela en el momento en que Thi Hoa, de pié junto al pupitre
La sonrisa en los labios, decía su lección.
Nadie, teniente, nadie, capitán, puede obligar a un hombre ser el asesino
de 34 niños
Y esto, incontables veces
Lo han hecho ustedes en Viet Nam
No, Mayor Willard,
No, Teniente Hutton,
No Capitán Seeber,
No, Comandante Bona Stockdal
No, Piloto Mitchell Mc Nish
No, todos ustedes, los centenares
De miembros de U.S. AIR FORCES, prisioneros en Hanoi
NO.

Hay órdenes que nadie está obligado a cumplir
Hay órdenes que un hombre verdadero nunca podrá cumplir.
¿ Es  que  usted,  mayor  Willard,  o   usted , teniente  Hutton,  o  usted, 
capitán  Seeber,  o usted  piloto  Richard  Taymond  las  cumpliría siempre ?
¿ Siempre  mayor,  teniente,  capitán, comandante,  piloto,  reservista  naval ?
¿ Siempre ?
¿ Aún  si  esta  orden  fuera  la de  arrojar  las bombas  sobre  la  casa  de  la 
escuela,  allá  en el  pueblecito  de  Nevada,  de  Tenessee  ó Wisconsin,  de 
Carolina  o  de  New York, donde  estuvieran  sus  pequeños  hijos estudiando 
gramática  ó  historia ?

¿ En  el  momento  en  que  su  hija  Nelly,  -  o Mary,  o  Betty,  o  Sarah, 
o  Nancy,  o  Jane – de  pie  junto  al  pupitre,  sonriendo,  decía  su lección ?

¿ Cumplirían   esa   orden ?

                                     De  nuevo,  todos  callan.

Hay  órdenes  a  las  que  un  hombre  verdadero siempre  dice  que  no.

      Dennis   Mora   dijo  que  no.

      David   Samas   dijo  que  no.

       James   Johns   dijo  que   no.

El  pentágono  quiso  enviarlos  a    Viet  Nam, quiso  que  ellos  hicieran  lo 
que   ustedes hicieron,  quiso  ponerles  en  el  pecho,  la medalla  de  34 niños 
asesinados.

Pero   David  Samas,   James  Johns   y   Dennis Mora,   dijeron   que   no.

Dijeron:   “Preferimos   ir   a   la   cárcel,   a   que   ustedes   nos   conviertan  
en   asesinos”.

Los   tres   eran   militares   del   ejército   de  los   Estados   Unidos.

Los  tres  sabían  que  a  un  hombre,  no  se  le puede  obligar  más  que  a  morir.

Los  tres  dijeron  que  no  al  pentágono.

Muchos  como  ellos,  han  dicho  que  no  al pentágono,  porque  hay  órdenes 
que  nadie está  obligado  a  cumplir,  órdenes  que  en defensa  del  hombre, 
un  hombre  verdadero  no  cumplirá  jamás.

                                                               FELIX    PITA    RODRIGUEZ



 informó el Museo “ ERNESTO CHE GUEVARA ” de Caballito, CABA
calle Rojas 129, esq. Yerbal, Buenos Aires  (cod. AAC 1405) Argentina
Visitar lunes a viernes de 10 a 19 hs. (corrido) – entrada libre y gratuita
Escuela de Solidaridad con Cuba “ CHAUBLOQUEO ”
Registro donantes voluntarios de Células Madre  (INCUCAI)
Coordinador Mesa Vecinal Participativa en Seguridad de Caballito
Telef.  4 903 3285   Irene Rosa Perpiñal  -  Eladio González (Toto)  
email -  museocheguevara@fibertel.com.ar               
Blog accidentes  -  http://nomuertesevitables.blogspot.com  protege a hijos y nietos
Si no desea recibir más informacion por favor reenvíenos el mensaje recibido
con la palabra desuscribir, eliminar, en Asunto:  Muchas gracias. Paz y bien.

el grupo argentino CHAUBLOQUEO de solidaridad enviar durante seis años tres mil kilogramos
MENSUALES promedio de solidaridad para la revolución cubana y fundó el primer museo
suramericano “ERNESTO CHE GUEVARA”.
Leé el libro en http://estudiolivingston.com.ar/libros/cubaexiste.php  y emocionate. 
Luego te esperamos en el museo calle Rojas 129, esq. Yerbal de CABA-llito 

lunes a viernes 10 a 19 hs.  tel.  4 903 3285


¿ QUÉ TIENEN EN COMUN ?

Ambito Financiero, diario Clarín, La Nación, Adelina Dalesio de Viola, Baby Echecopar,  Chiche Gelblung, Ernestina Herrera De Noble, González Oro, Hadad,  Feinman, Lage, Jorge Lanata, Manzano, Mariano Grondona, Mario Markic, Mirta Legrand, Nelson Castro, Openheimer, Pepe Eliaschev, Petinato,   Rolando Hanglin, Susana Gimenez, Gerardo Sofovich, Julio Bárbaro, Chiche Duhalde,  Jorge Giacobbe, Felipe Solá,  Beatriz Sarlo,  Joaquín Morales Solá, Juan Sebrelli,  Salvia, Mariano Grondona, Mauro Viale, Tenenbaun, Majul y algunos otros.   Aunque “siniestro” es sinónimo de izquierda, entre estos comunicadores sociales, medios  y personajes políticos hay algunos de derecha (diestra).  Eso sí, todos coinciden siniestramente en denostar con fruicción a la Revolución cubana.  

Che Guevara doctor Honoris Causa Universidad Las Villas Cuba pintarse de negro, de mulato, de obrero, de campesino. Diario La Nación Chaubloqueo Museo Che Guevara

DISCURSO AL RECIBIR EL DOCTORADO HONORIS CAUSA DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL DE LAS VILLAS (28 DE DICIEMBRE DE 1959)

COMANDANTE  ERNESTO  CHE  GUEVARA DE LA SERNA.
Queridos compañeros, nuevos colegas del Claustro y viejos colegas de la lucha por la libertad de Cuba: tengo que puntualizar como principio de estas palabras que solamente acepto el título que hoy se me ha conferido, como un homenaje general a nuestro ejército del pueblo. No podría aceptarlo a título individual por la sencilla razón de que todo lo que no tenga un contenido que se adapte solamente a lo que quiere decir, no tiene valor en la Cuba nueva; y cómo podría aceptar yo personalmente, a título de Ernesto Guevara, el grado de Doctor Honoris Causa de la Facultad de Pedagogía,  si toda la pedagogía que he ejercido ha sido la pedagogía de los campamentos guerreros, de las malas palabras, del ejemplo feroz, y creo que eso no se puede convertir de ninguna manera en una toga; por eso sigo con mi uniforme del Ejército Rebelde aunque puedo venir a sentarme aquí, a nombre y representación de nuestro ejército, dentro del Claustro de Profesores. Pero al aceptar esta designación, que es un honor para todos nosotros, quería también venir a dar nuestro homenaje, nuestro mensaje de ejército del pueblo y de ejército victorioso.
Una vez a los alumnos de este Centro les prometí una pequeña charla en la que expusiera mis ideas sobre la función de la Universidad; el trabajo, el cúmulo de acontecimientos, nunca me permitió hacerlo, pero hoy voy a hacerlo, amparado ahora, además, en mi condición de Profesor Honoris Causa.
Y, ¿qué tengo que decirle a la Universidad como artículo primero, como función esencial de su vida en esta Cuba nueva? Le tengo que decir que se pinte de negro, que se pinte de mulato, no sólo entre los alumnos, sino también entre los profesores; que se pinte de obrero y de campesino, que se pinte de pueblo, porque la Universidad no es el patrimonio de nadie y pertenece al pueblo de Cuba, y si este pueblo que hoy está aquí y cuyos representantes están en todos los puestos del Gobierno, se alzó en armas y rompió el dique de la reacción, no fue porque esos diques no fueron elásticos, no tuvieron la inteligencia primordial de ser elásticos para poder frenar con esta elasticidad el impulso del pueblo, y el pueblo que ha triunfado, que está hasta malcriado en el triunfo, que conoce su fuerza y se sabe arrollador, está hoy a las puertas de la Universidad, y la Universidad debe ser flexible, pintarse de negro, de mulato, de obrero, de campesino, o quedarse sin puertas, y el pueblo la romperá y él pintará la Universidad con los colores que le parezca.
Ese es el mensaje primero, es el mensaje que hubiera querido decir los primeros días después de la victoria en las tres Universidades del país, pero que solamente pude hacer en la Universidad de Santiago, y si me pidieran un consejo a fuer de pueblo, de Ejército Rebelde y de profesor de Pedagogía, diría yo que para llegar al pueblo hay que sentirse pueblo, hay que saber qué es lo que quiere, qué es lo que necesita y qué es lo que siente el pueblo. Hay que hacer un poquito de análisis interior y de estadística universitaria y preguntar cuántos obreros, cuántos campesinos, cuántos hombres que tienen que sudar ocho horas diarias la camisa están aquí en esta Universidad, y después de preguntarse eso hay que preguntarse también, recurriendo al autoanálisis, si este Gobierno que hoy tiene Cuba representa o no representa la voluntad del pueblo. Y si esa respuesta fuera afirmativa, si realmente este Gobierno representa la voluntad del pueblo, habría que preguntarse también: este Gobierno que representa la voluntad del pueblo en esta Universidad, ¿dónde está y qué hace? Y entonces veríamos que desgraciadamente el Gobierno que hoy representa la mayoría casi total del pueblo de Cuba no tiene voz en las universidades cubanas para dar su grito de alerta, para dar su palabra orientadora, y para expresarlo sin intermedios, la voluntad, los deseos y la sensibilidad del pueblo.
La Universidad Central de Las Villas dio un paso al frente para mejorar estas condiciones y cuando fue a realizar su fórum sobre la Industrialización, recurrió, sí, a los industriales cubanos, pero recurrió al Gobierno también, nos preguntó nuestra opinión y la opinión de todos los técnicos de los organismos estatales y paraestatales, porque nosotros estamos haciendo -lo podemos decir sin jactancia- en este primer año de la Liberación, mucho más de lo que hicieron los otros gobiernos, pero además, mucho más de lo que hizo eso que pomposamente se llama la «libre empresa», y por eso como Gobierno tenemos derecho a decir que la industrialización de Cuba, que es consecuencia directa de la Reforma Agraria, se hará por y bajo la orientación del Gobierno Revolucionario, que la empresa privada tendrá, naturalmente, una parte considerable en esta etapa de crecimiento del país, pero quien sentará las pautas será el Gobierno, y lo será por méritos propios, lo será porque levantó esa bandera respondiendo quizás al impulso más íntimo de las masas, pero no respondiendo a la presión violenta de los sectores industriales del país. La industrialización y el esfuerzo que conlleva es hijo directo del Gobierno Revolucionario, por eso lo orientará y lo planificará. De aquí han desaparecido para siempre los préstamos ruinosos del llamado Banco de Desarrollo, por ejemplo, que prestaba 16 millones a un industrial y este ponía 400 mil pesos, y estos son datos exactos, y esos 400 mil pesos no salían tampoco de su bolsillo, salían del 10 por ciento de la comisión que le daban los vendedores por la compra de las maquinarias, y ese señor que ponía 400 mil pesos cuando el Gobierno había puesto 16 millones, era el dueño absoluto de esa empresa y como deudor del Gobierno, pagaba plazos cómodos y cuando le conviniera. El Gobierno salió a la palestra y se niega a reconocer ese estado de cosas, reclama para sí esa empresa que se ha formado con el dinero del pueblo y dice bien claro que si la «libre empresa» consiste en que algunos aprovechados gocen del dinero completo de la nación cubana, este Gobierno está contra la «libre empresa», siempre que esté supeditada a una planificación estatal, y como hemos entrado ya en este escabroso terreno de la planificación, nadie más que el Gobierno Revolucionario que planifica el desarrollo industrial del país de una punta a la otra, tiene derecho a fijar las características y la cantidad de los técnicos que necesitará en un futuro para llenar las necesidades de esta nación, y por lo menos debe oírse al Gobierno Revolucionario cuando dice que necesita nada más que determinado número de abogados o de médicos, pero que necesita cinco mil ingenieros y 15 mil técnicos industriales de todo tipo, y hay que formarlos, hay que salir a buscarlos, porque es la garantía de nuestro desarrollo futuro.
Hoy estamos trabajando con todo el esfuerzo por hacer de Cuba una Cuba distinta, pero este profesor de Pedagogía que está aquí no se engaña y sabe que de profesor de Pedagogía tiene tanto como de Presidente del Banco Central, y que si tiene que realizar una u otra tarea es porque las necesidades del pueblo se lo demandan, y eso no se hace sin sufrimiento mismo para el pueblo, porque hay que aprender en cada caso, hay que trabajar aprendiendo, hay que hacer borrar al pueblo el error, porque uno está en un puesto nuevo, y no es infalible, y no nació sabiendo, y como este Profesor que está aquí fue un día médico y por imperio de las circunstancias tuvo que tomar el fusil, y se graduó después de dos años como comandante guerrillero, y se tendrá luego que graduar de Presidente de Banco o Director de Industrialización del país, o aún quizás de profesor de Pedagogía, quiere este médico, comandante, presidente y profesor de Pedagogía, que se prepare la juventud estudiosa del país, para que cada uno en el futuro inmediato, tome el puesto que le sea asignado, y lo tome sin vacilaciones y sin necesidad de aprender por el camino, pero también quiere este profesor que está aquí, hijo del pueblo, creado por el pueblo, que sea este mismo pueblo el que tenga derecho también a los beneficios de la enseñanza, que se rompan los muros de la enseñanza, que no sea la enseñanza simplemente el privilegio de los que tienen algún dinero, para poder hacer que sus hijos estudien, que la enseñanza sea el pan de todos los días del pueblo de Cuba.
Y es lógico; no se me ocurriría a mí exigir que los señores profesores o los señores alumnos actuales de la Universidad de Las Villas realizaran el milagro de hacer que las masas obreras y campesinas ingresaran en la Universidad. Se necesita un largo camino, un proceso que todos ustedes han vivido, de largos años de estudios preparatorios. Lo que sí pretendo, amparado en esta pequeña historia de revolucionario y de comandante rebelde, es que comprendan los estudiantes de hoy de la Universidad de Las Villas que el estudio no es patrimonio de nadie, y que la Casa de Estudios donde ustedes realizan sus tareas no es patrimonio de nadie, pertenece al pueblo entero de Cuba, y al pueblo se la darán o el pueblo la tomará, y quisiera, porque inicié todo este ciclo en vaivenes de mi carrera como universitario, como miembro de la clase media, como médico que tenía los mismos horizontes, las mismas aspiraciones de la juventud que tendrán ustedes, y porque he cambiado en el curso de la lucha, y porque me he convencido de la necesidad imperiosa de la Revolución y de la justicia inmensa de la causa del pueblo, por eso quisiera que ustedes, hoy dueños de la Universidad, se la dieran al pueblo. No lo digo como amenaza para que mañana no se la tomen, no; lo digo simplemente porque sería un ejemplo más de los tantos bellos ejemplos que se están dando en Cuba, que los dueños de la Universidad Central de Las Villas, los estudiantes, la dieran al pueblo a través de su Gobierno Revolucionario. Y a los señores profesores, mis colegas, tengo que decirles algo parecido: hay que pintarse de negro, de mulato, de obrero y de campesino; hay que bajar al pueblo, hay que vibrar con el pueblo, es decir, las necesidades todas de Cuba entera. Cuando esto se logre nadie habrá perdido, todos habremos ganado y Cuba podrá seguir su marcha hacia el futuro con un paso más vigoroso y no tendrá necesidad de incluir en su Claustro a este médico, comandante, presidente de Banco y hoy profesor de pedagogía que se despide de todos. 


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¿ QUÉ TIENEN EN COMUN ?

Ambito Financiero, diario Clarín, La Nación, Adelina Dalesio de Viola, Baby Echecopar,  Chiche Gelblung, Ernestina Herrera De Noble, González Oro, Hadad,  Feinman, Lage, Jorge Lanata, Manzano, Mariano Grondona, Mario Markic, Mirta Legrand, Nelson Castro, Openheimer, Pepe Eliaschev, Petinato,   Rolando Hanglin, Susana Gimenez, Gerardo Sofovich, Julio Bárbaro, Chiche Duhalde,  Jorge Giacobbe, Felipe Solá,  Beatriz Sarlo,  Joaquín Morales Solá, Juan Sebrelli,  Salvia, Mariano Grondona, Mauro Viale, Tenenbaun, Majul y algunos otros.   Aunque “siniestro” es sinónimo de izquierda, entre estos comunicadores sociales, medios  y personajes políticos hay algunos de derecha (diestra).  Eso sí, todos coinciden siniestramente en denostar con fruicción a la Revolución cubana.  





Asociacion de Ciegos Cuba Graziella Pogolotti Yo tu el Javier Negrín Pinar del Rio Magdalena Ruiz Guiñazu Juan Jacobo Rousseau lazarillo mascaras bienes espirituales Chaubloqueo Museo Che Guevara


Yo,  tú,  él
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Graziella Pogolotti •
digital@juventudrebelde.cu
16 de Noviembre del 2013 19:26:18 CDT
Hace algún tiempo, leí  Yotuel,  colección de cuentos del joven escritor pinero Javier Negrín. El texto ofrece diversas posibilidades de lectura. Se inscribe temáticamente en una línea frecuentada por los escritores cubanos a partir de los 80 del pasado siglo, situada en el universo específico de la beca. A pesar de su brevedad, el autor logra trascender el descriptivismo de comportamientos grupales bien conocidos, caracterizados por la prepotencia del más fuerte ejercida contra los más vulnerables. Mucho más complejo, el abordaje transita por el despertar de la pubertad y el sentimiento de otredad de un joven animado por precoces inquietudes intelectuales, distanciado de la autocomplacencia y la sensiblería por un aguzado empleo del humor.
Nombre de uno de sus personajes, el título de la obra aparenta jugar con la desbordada fantasía que nos ha conducido a inventar apelativos que, supongo yo, constituyen una verdadera tortura para los maestros obligados a pasar lista en sus clases.
La lectura verdaderamente productiva provoca, traspasados los aspectos anecdóticos de un relato y aun las intenciones del escritor, a desencadenar la meditación, a levantar trozos de memoria sumergida, a asociar experiencias afectivas e intelectuales. El libro de Javier Negrín me llevó a pensar sobre la complejidad de las relaciones interpersonales. El pensamiento contemporáneo —también entre nosotros— ha concedido gran importancia al reconocimiento del otro y de la diversidad, sobre todo en lo que respecta a los valores culturales, a la orientación sexual y a la raza. El debate se ha extendido en el plano teórico, a veces abstracto, sin alcanzar la modificación de las conductas a nivel individual. La diversidad se manifiesta en grupos humanos desfavorecidos en sus posibilidades de inclusión social.
Cada uno de nosotros es portador de diferencias derivadas de rasgos sicológicos, de gustos y afinidades, de inseguridades cuidadosamente enmascaradas, de formación familiar o de contaminación ambiental. Estos factores, parte minúscula del inmenso y decisivo campo de la subjetividad, entorpecen el desarrollo de una cotidianeidad armónica en el barrio, en la escuela, en el centro de trabajo.
La piedra angular de la transparencia en los vínculos interpersonales reside en el auténtico respeto mutuo, despojado de prejuicios, de modelos preconcebidos y de cualquier expresión de prepotencia. Esta verdad se fue abriendo paso en el mundo, muy lentamente, a partir del siglo XVIII. Alma de solitario, incomprendido, sufriente y adelantado en su tiempo, Juan Jacobo Rousseau es el fundador de la pedagogía moderna porque, rompiendo con la tradición, colocó en primer lugar el respeto al niño en tanto ser humano autónomo, con necesidades específicas, en proceso de construir su espiritualidad y descubrir sus facultades potenciales.
La cosmovisión de Juan Jacobo Rousseau atravesó las limitaciones de su tiempo. Contrapuesto a los enciclopedistas del siglo de las luces, ajeno a los rejuegos cortesanos de Diderot y de Voltaire, consejeros efímeros de Catalina la Grande y de Federico de Prusia respectivamente, su perspectiva se situó junto a los desamparados. Sus confesiones fueron un alarido, por vía intuitiva se adelantó a la ciencia. Analizó el origen de la desigualdad entre las clases. Sus ideas pedagógicas se integran orgánicamente al pensamiento de un subversivo. Exploró el yo para entender mejor al prójimo. Concedió a la subjetividad la importancia que merece en función del desarrollo del individuo y de la sociedad.
A pesar de las dificultades económicas, ningún país ha hecho tanto como Cuba por la plena integración social de las personas con discapacidades. Ha dado una prioridad irrenunciable en un proyecto socialista inspirado en la necesidad de alcanzar el mayor grado de justicia para todos. Hemos capacitado a los minusválidos y les hemos abierto un campo laboral, garantía salarial y fuente de autoestima para la afirmación de la dignidad de cada uno. Pero no hemos adecuado el conjunto de la sociedad para velar por la subjetividad de quienes se sienten portadores de una limitación.
Es inminente la celebración del congreso de la Asociación de Ciegos. La convocatoria me trajo el recuerdo de mi infancia y adolescencia, cuando tuve que asumir el papel de mi padre. La ceguera tronchó su obra de pintor, vocación por la que había pagado un alto precio. Afrontó la incomprensión del medio y la pobreza rayana en la miseria. Hacíamos largas caminatas, gestiones de todo tipo, íbamos a conferencias y a la inauguración de exposiciones. La práctica me enseñó a ponerme en el lugar del otro, a adivinar sus necesidades, a identificar a las personas que se acercaban. Acordamos una contraseña para advertirlo cuando el interlocutor lo dejaba con la palabra en la boca. En este quehacer, acumulé experiencias lacerantes. Muchas veces escuché decir: « Pobrecito, está ciego ».  Nacida con frecuencia de una intención generosa, la lástima degrada a quien la recibe. Desde una posición de superioridad, viola el respeto debido.
La función de lazarillo me abrió los ojos a la gran universidad de la vida. La asumí en ocasiones a regañadientes. Me privaba de ratos de asueto y de la posibilidad de compartir actividades grupales tan necesarias en ciertas etapas. Tuve la oportunidad de establecer un vínculo singular con mi padre saltando por encima de las distancias que imponen los años. La práctica me enseñó a proteger sutilmente, sin humillar. Conversábamos de todo, de igual a igual. Parte de su memoria alimentó la mía. Crecí en el plano intelectual.
Para ayudarlo, tuve que aguzar al extremo mi facultad de observar el rostro de la ciudad y las máscaras que encubren a las personas. Situarme en el lugar del otro me condujo a descifrar la perspectiva de los demás. Fui haciendo mi universo entendiendo en los hechos concretos la interdependencia entre yo, tú y él. De ese modo, me he liberado de las ponzoñas corrosivas del rencor y la amargura. En todo gesto solidario se produce un intercambio mutuo provechoso. Libre de interés mercantil, es una fuente de bienes espirituales.
informó el Museo “ ERNESTO CHE GUEVARA ” de Caballito, CABA
calle Rojas 129, esq. Yerbal, Buenos Aires  (cod. AAC 1405) Argentina
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Che Guevara recuerda a Camilo Cienfuegos Gorriarán su gran amigo cubano Luis Majul Feinman Tenenbaun Chaubloqueo Museo Che Guevara el señor de la Vanguardia


En homenaje al Comandante Camilo Cienfuegos.


28 de octubre de 1964

Compañeros:

Los actos de recordación de los héroes caídos van constituyendo con el tiempo cierta especie de tarea disciplinaria, y más o menos -quiérase o no- se convierten en un acto mecánico. Por eso, muchas veces personalmente he tratado de hurtarle el cuerpo a la rememoración de compañeros que significan cosas muy importantes en nuestra vida, amigos forjados en la lucha, compañeros de los primeros momentos, de aquellos momentos en que apenas un poco más que los dedos de la mano alcanzaban para numerarse. El recordarlos año tras año en discursos va creando esa mecánica de que les hablaba; mecánica que, para los que han conocido íntimamente a Camilo, por ejemplo, como yo, choca.
Hoy acepté venir aquí, por el hecho de tratarse de recordar a Camilo en este salón, en este edificio, donde su hermano sigue la obra que empezara primero, por circunstancias especiales, sólo Camilo.
Yo quería decirles pocas palabras y tratar de expresarles lo que creo que significa, Camilo. Es muy difícil, casi imposible diría.
Yo, conocí a Osmani, a través de Camilo, un día de derrota, uno de los tantos días de derrota que tuvimos que afrontar. Nos habían sorprendido; en la huida yo perdí mi mochila, alcancé a salvar la frazada nada más, y nos reunimos un grupo disperso. Fidel había salido con otro grupo. Éramos unos 10 ó 12. Y había más o menos una ley no escrita de la guerrilla que aquel que perdía sus bienes personales, lo que todo guerrillero debía llevar sobre sus hombros, pues debía arreglárselas. Entre las cosas que había perdido estaba algo muy preciado para un guerrillero: las dos o tres latas de conserva que cada uno tenía en ese momento.
Al llegar la noche, con toda naturalidad cada uno se aprestaba a comer la pequeñísima ración que tenía, y Camilo -viendo que yo no tenía nada que comer, ya que, la frazada no era un buen alimento- compartió conmigo la única lata de leche que tenía; y desde aquel momento yo creo que nació o se profundizó nuestra amistad.
Tomando sorbos de leche y disimuladamente cuidando cada uno de que el reparto fuera parejo, íbamos hablando de toda una serie de cosas. En general versaba la conversación sobre comida, porque, las conversaciones de las gentes versan sobre los problemas más importantes que le aquejan, y para nosotros la comida era una obsesión en aquellos días. Así, me contó del arroz... no, de la harina, creo que la harina con cangrejo, que era una especialidad de la mamá de Camilo, y me invitó a comerla después del triunfo.

Y así conocí a Osmani, también, aquella noche de fraternidad guerrillera, mientras compartíamos la lata de leche.
Hasta ese momento, no éramos particularmente amigos; el carácter era muy diferente. Desde el primer momento salimos juntos. Desde el Granma, desde la derrota de Alegría de Pío estábamos juntos, sin embargo, éramos dos caracteres muy diferentes. Y fue meses después que llegamos a intimar, extraordinariamente.
Chocábamos por cuestiones de disciplina, por problemas de concepción de una serie de actitudes dentro de la guerrilla. Camilo en aquella época estaba equivocado. Era un guerrillero muy indisciplinado, muy temperamental; pero se dio cuenta rápidamente y rectificó aquello. Aun cuando después, hiciera una serie de hazañas que han dejado su nombre en la leyenda, me cabe el orgullo de haberlo descubierto, como guerrillero. Y empezó a tejer esa urdimbre de su leyenda de hoy, en la columna que me había asignado Fidel, mandando el Pelotón de Vanguardia.
Después, fue comandante; escribió en el llano de Oriente una historia muy rica en actos de heroísmo, de audacia, de inteligencia combatiente e hizo la invasión, en los últimos meses de la guerra revolucionaria.
Lo que a nosotros -los que recordamos a Camilo como una cosa, como un ser vivo- siempre nos atrajo más, fue, lo que también a todo el pueblo de Cuba atrajo, su manera de ser, su carácter, su alegría, su franqueza, su disposición de todos los momentos a ofrecer su vida, a pasar los peligros más grandes con una naturalidad total, con una sencillez completa, sin el más mínimo alarde de valor, de sabiduría, siempre siendo el compañero de todos, a pesar de que ya al terminar la guerra, era, indiscutiblemente, el más brillante de todos los guerrilleros.
A los pocos meses del triunfo, cuando todavía estábamos en la efervescencia de la destrucción del viejo orden y apenas comenzaba a discutirse sobre la necesidad de la organización, Camilo murió.
Pero a mí no me cabe duda de que así como rectificó aquellos primeros errores de los días nacientes de la guerrilla y se convirtió en el mejor de todos nosotros, así también se hubiera adaptado a las exigencias de esta nueva época, y hubiera sido una columna firme en la organización del Ejército, o en la organización de cualquier organismo, cualquier parte del Estado que le fuera confiada.
Sin embargo, toda esta parte, no ha podido ser ni presenciada, ni ejecutada, ni colaborar en su ejecución, por Camilo. Nos cabe sólo pensar, en lo que podría haber hecho, pensar en la ausencia que dejó, en aquellos momentos en que todavía la conjunción de las fuerzas revolucionarias no se había realizado plenamente, y el papel que jugaba cuando, con su autoridad indiscutida en toda una serie de discusiones, de malquerencias que existían entre los revolucionarios, surgía Camilo para imponer siempre el llamado a la cordura, el llamado a hacer prevalecer los principios y el espíritu revolucionario sobre cualquier querella del momento.
Toda esa etapa de Camilo tampoco se conoce, porque las historias de las revoluciones tienen una gran parte subterránea, no sale a la luz pública. Las revoluciones no son movimientos absolutamente puros; están realizados por hombres, y se gestan en el medio de luchas intestinas, de ambiciones, de desconocimientos mutuos. Y todo eso, cuando se va superando, se convierte en una etapa de la historia que, bien o mal, con razón o sin ella, se va silenciando y desaparece.
Nuestra historia también está llena de esas desavenencias, está llena de esas luchas que a veces fueron muy violentas; está llena de desconocimiento de nosotros mismos; y, producto de ese desconocimiento: desconfianzas, formaciones de grupos, luchas entre grupos y, al mismo tiempo, la reacción trabajando dentro de ella. Allí es donde hay también un gran trabajo de Camilo que se desconoce. Y fue evidentemente un factor de unidad.
Hoy se puede hablar de todo aquello porque es el pasado, porque se ha constituido el Partido, e incluso el Partido después, sujeto a una serie de errores, ha sido depurado, ha sido reestructurado y reorientado, y la unidad nueva, sobre la base del único enemigo, el enemigo común que es el imperialismo, se ha hecho en Cuba y ya se puede hablar de aquella etapa, una de las tantas etapas difíciles de la Revolución donde muchos hombres desconocidos, o poco conocidos jugaron un papel importantísimo.
Hoy estamos ligados totalmente al mundo socialista, mundo cada vez más potente, más pujante, enfrentados en una trinchera que es de primera línea pero que tiene muchas trincheras y mucha fuerza atrás y a los lados contra el imperialismo. Hoy hay todo un bloque de países no alineados que se reúnen para condenar el imperialismo y apoyar a Cuba. Y la tarea es distinta, mucho más fácil. Ahora el enemigo se visualiza y todo el pueblo lo visualiza. En aquellos momentos era necesaria la presencia de los hombres que no tuvieran la más mínima ambición personal, la más mínima desconfianza, que fueran hombres enteramente puros y dedicados a la tarea revolucionaria exclusivamente, para poder realizar lo que casi podría llamarse el milagro de la unidad. Y a esa clase de hombres pertenecía Camilo. ¡Y los hay pocos!
Todos nosotros, la mayoría, por lo menos, tenemos muchos pecadillos que contar de aquellas épocas, muchas suspicacias, desconfianzas a veces hasta malas artes empleadas con un fin que considerábamos muy justo, pero con métodos que a veces -muchas veces- eran incorrectos. Y nunca se puede decir que Camilo haya recurrido a ellos.
Claro que se puede pensar que Camilo es el muerto, y que de los muertos se puede hablar en forma distinta. Y es natural que si Camilo estuviera vivo y presente entre nosotros, un sentimiento hasta de pudor natural nos impediría decir cosas como estas, pero son absolutamente justas.
Esa es la significación que tiene Camilo para nosotros. Difícil de expresar, difícil de mostrar ante ustedes, porque definir en lo que vale un compañero, en lo que vale internamente para cada uno de los que tuvo alguna responsabilidad en la lucha revolucionaria y en el período de construcción, es algo muy difícil. Pero quería, simplemente, anotar ante ustedes, aunque fuera esa significación interna, privada, que tiene para mí, para muchos de nosotros, Camilo.
Y la seguridad, expresarles la seguridad de que aquel “¿voy bien?” de Fidel, cuando le preguntara a Camilo, en la Ciudad Militar a los primeros días o el primer día de su llegada a La Habana, no significa la casualidad de una pregunta hecha, a un hombre que de casualidad estuviera a su lado, era la pregunta hecha a un hombre que merecía la total confianza de Fidel, en el cual sentía, como quizás en ninguno de nosotros, una confianza y una fe absoluta.
Y por eso, aquella pregunta es todo un símbolo, un símbolo de lo que significara Camilo. Seguirán pasando los años, tendremos muchas luchas por delante, nuestra importancia en el mundo acrecentada día a día, hará que se escriba una historia desde perspectivas diferentes. Y aquellos dos años de lucha en la Sierra, y aquel primer año de gestación revolucionaria serán apenas unas pequeñas líneas en la historia de nuestra Revolución y de la revolución mundial.
Pero por pequeñas que sean esas líneas, por escueto que sea el comentario y la poca importancia que se le reconozca en el futuro, aquella guerra de escaramuzas de un grupo de hombres que tuvo como virtud fundamental la de tener fe, en esas pequeñas líneas, necesariamente, debe estar inscrito el nombre de Camilo. Porque aun cuando su actuación comparada ya retrospectivamente, es fugaz, y con el correr de los años será más fugaz en tiempo; su acción, su influencia, sobre los hombres que tuvieron la fortuna de participar en toda aquella serie de sucesos, fue enorme.
Y aun, cuando siempre lo digamos mecánicamente, y aun cuando parezca una de las tantas frases con que se adornan la vida de los héroes caídos, por lo menos, créanme, cuando lo digo con toda la más grande sinceridad, que para mí, Camilo no ha muerto. Y que su influencia, la de su acción, la de su comportamiento de revolucionario, sirve todavía y servirá siempre, para corregir los errores, la cantidad de errores que día a día cometemos, la cantidad de injusticias y de debilidades revolucionarias que día a día cometemos.
Y en la medida en que la acción de aquel grupo tenga también repercusión sobre la historia de Cuba -como de hecho la tiene-, en la medida de la importancia que la historia futura asigne -como de seguro asignará- a nuestro dirigente máximo, a Fidel Castro, allí también, participando de esa medida, participando también de su acción sobre Fidel, como compañero, como revolucionario al cual se le tenía la más absoluta de la fe y al cual se recurría en los momentos de peligro, también figurará Camilo.
Y ésa, es su gloria eterna. La que yo he tratado de expresar y la que creo que sobrevivirá mucho más, que incluso, el recuerdo vivido de los años de guerra.
Eso es todo, compañeros.
Fuente: Che Guevara, Ernesto: Obras. 1957-1967, Casa de las Américas, La Habana, 1970. 


informó el Museo “ ERNESTO CHE GUEVARA ” de Caballito, CABA
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