lunes, 4 de marzo de 2013

CARTA A OBAMA DE PETER SCHEY PIDIENDO JUSTICIA PARA LOS CINCO CUBANOS PRESOS.

CARTA  A  OBAMA DE  PETER SCHEY  PIDIENDO JUSTICIA PARA LOS CINCO CUBANOS PRESOS.

Comité Internacional por la Libertad  
de los 5 Cubanos 
 
El 5 de Marzo por los 5 Cubanos
El abogado estadounidense Peter Schey
envía una carta a Obama
 
Peter Schey, abogado de EEUU, es Presidente y Director Ejecutivo del Centro para los Derechos Humanos y Derecho Constitucional, de Los Ángeles, California.

El Centro se dedica a la protección y promoción de las libertades civiles fundamentales y los Derechos Humanos mediante acciones de litigio, servicios legales directos, educación, capacitación y la presentación de peticiones ante foros internacionales. 

El Centro sirve como apoyo a grupos sociales, legales, religiosos y comunitarios en los Estados Unidos y en otros países involucrados en la defensa de los Derechos Humanos y civiles.
 
5 de Marzo, 2013

Presidente Barack Obama
The White House
1600 Pennsylvania Avenue NW
Washington, DC 20500
Estimado Presidente Obama,

Sé que usted conoce el caso de los 5 Cubanos -Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González, Ramón Labañino y René González. Le estoy escribiendo para pedirle que considere dejarlos en libertad y permitirles que regresen a Cuba, algo que puede lograr bajo sus poderes ejecutivos. Esos hombres han estado presos en los Estados Unidos por catorce años. Es indiscutible que ellos eran agentes de la inteligencia cubana cuyo principal propósito era monitorear grupos en Estados Unidos que incurrieron en actos criminales y terroristas contra Cuba y la población civil cubana.Sus sentencias son inusualmente excesivas ya que nada de lo que hicieron representó ninguna amenaza significativa a la seguridad nacional de Estados Unidos. Es indiscutible también que el resultado de sus casos podría ser muy significativo con respecto a las relaciones Cuba-Estados Unidos en el futuro, y el avance en los objetivos que ambos gobiernos han expresado.

Es indiscutible que los 5 Cubanos se dedicaron principalmente a lo que el gobierno cubano y los Cinco consideraron actividades "anti-terroristas", penetrando grupos como Alfa 66, Comandos F4 y Hermanos al Rescate (BTTR por sus siglas en ingles). En el juicio, expertos militares, incluyendo el actual Director de Inteligencia Nacional, James Clapper, testificaron que los 5 Cubanos no representaron ninguna amenaza sustancial para la seguridad nacional. Un miembro trabajó en la construcción en una Estación Aérea Naval en Key West y pasó información, disponible mayormente a personas sin acreditación y considerada sin importancia para la seguridad nacional. Pero la gran mayoría de los esfuerzos de los 5 Cubanos fueron destinados a monitorear las actividades de un pequeño número de grupos en Florida, cuyos líderes han demostrado ampliamente, como mínimo, su voluntad de participar en actividades ilegales, o de terrorismo en el peor de los casos, en pos de sus objetivos: El derrocamiento del gobierno cubano.

El Centro por los Derechos Humanos y Constitucionales está particularmente preocupado con la grave injusticia en el caso de uno de los 5 Cubanos, Gerardo Hernández, quien está cumpliendo una cadena perpetua en una prisión de máxima seguridad por el cargo de conspiración para cometer asesinato relacionado con el derribo por parte de militares cubanos el 24 de febrero de 1996 de dos aviones de Hermanos al Rescate causando la muerte de cuatro miembros de ese grupo. El derribo fue la culminación de más de veinticinco vuelos ilegales en el espacio aéreo cubano en los veinte meses previos al evento. Como se muestra en detalle a continuación:  
  • El gobierno estadounidense tenía muchas más advertencias y más detalles sobre el planeado derribo que las que Gerardo jamás poseyó.
  • El gobierno de EEUU podría haber detenido fácilmente los vuelos de BTTR y evitar el derribo mientras que Gerardo no pudo hacer nada para impedir los vuelos de BTTR o el derribo.
  • Gerardo no hizo absolutamente nada para alentar o persuadir a los pilotos de BTTR para que penetrasen el espacio aéreo cubano.
  • Ni el gobierno de EEUU ni Gerardo tenían la menor idea del lugar donde sucedería el derribo, (supuestamente en espacio internacional como afirma el gobierno de EEUU), y 
  • El gobierno de EEUU y no Gerardo, le dijo al gobierno cubano que los aviones de BTTR estaban partiendo de Miami y podrían estar dirigiéndose al espacio aéreo cubano el día del derribo.   
Bajo estas circunstancias, independientemente de los detalles técnicos, o de cómo la ley estadounidense fue interpretada por el Onceno Circuito de la Corte de Apelaciones, que hizo posible que la sentencia de conspiración se mantuviera, una cadena perpetua es extraordinariamente desproporcionada en relación con el papel insignificante de Gerardo en cualquier aspecto del derribo. De hecho, él tuvo un rol tan pequeño en el derribo de los aviones de BTTR como el rol que podría tener un agente de la inteligencia de EEUU en Islamabad con respecto a los ataques con drones en las Áreas Tribales federalmente administradas a lo largo de la frontera Afgana en el Noroeste de Pakistán.

A modo de referencia, Hermanos al Rescate repetidamente había presentado planes falsos de vuelo a la Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés) desde 1994. Pilotos de MiG previamente se habían encontrado con aviones de BTTR en el espacio aéreo cubano. El líder de BTTR Jose Basulto se comunicaba por radio con los pilotos cubanos, ignorando sus advertencias y demandándoles que desertaran con sus aviones, un acto que obviamente sería criminal bajo la ley cubana (como lo sería bajo la ley de EEUU si un piloto desertara en Cuba en un A-10 Thunderbolt II). El señor Basulto es conocido por haber participado en diversas actividades destinadas a derrocar al gobierno cubano. Entrenado por la CIA en inteligencia, comunicaciones, explosivos y sabotaje, regresó a Cuba haciéndose pasar por un estudiante de física para ayudar a preparar la invasión de Bahía de Cochinos, más tarde se infiltró en Cuba para sabotear un supuesto emplazamiento de misiles y en agosto de 1962, llevó un barco a Cuba y disparó un cañón de 20 mm a un hotel (Rosita de Ornedo) lleno de turistas.

En 1995, Basulto y BTTR anunciaron públicamente su nuevo plan de "desobediencia civil" dentro de las aguas territoriales cubanas. Cuba se preparó para confrontar los aviones de BTTR con sus MiGs. El Departamento de Estado emitió una tenue advertencia a BTTR de que sus aviones no deberían violar el espacio aéreo cubano. Desobedeciendo al gobierno de los EEUU y a las leyes cubanas, el 13 de julio de 1995, pilotos de BTTR nuevamente presentaron planes falsos de vuelo y penetraron con cuatro aviones dentro del espacio aéreo cubano. A medida que Basulto y los otros pilotos entraron en el espacio aéreo cubano, el control de tráfico aéreo de la Habana advirtió a los aviones que salieran del mismo. A pesar de la presencia de los MiGs rodeando los aviones de BTTR, Basulto y los otros pilotos decidieron ignorar las advertencias. De hecho, a su propio riesgo, y el de civiles cubanos, Basulto continuó volando hacia el centro de la Habana y rozó la ciudad a muy baja altura por 13 minutos arrojando desde su avión cerca de 20.000 panfletos.

El gobierno cubano tomó medidas moderadas inmediatamente después de este incidente, y envió una carta a la administración de la FAA notificándola de las violaciones de las leyes aeronáuticas cubanas cometidas por BTTR el 13 de julio de 1995. La carta del gobierno cubano específicamente advirtió que el incumplimiento del gobierno de los Estados Unidos de poner un alto a la entrada ilegal en el espacio aéreo cubano por parte de los pilotos de BTTR "pueden traer graves consecuencias" y pidió que la FAA se comprometiera con prontitud a tomar "las medidas que sean necesarias" para asegurar que se interrumpieran los vuelos ilegales en el espacio aéreo cubano y sobre los tejados de la Habana. De hecho el gobierno cubano dejó bien claro que si los vuelos de BTTR continuaban invadiendo ilegalmente el espacio aéreo cubano "los aviones podrían ser derribados".

Gerardo Hernández no tuvo nada que ver con la continua invasión ilegal a la soberanía cubana por parte de BTTR, o la respuesta del gobierno cubano. El nunca alentó a los pilotos BTTR a violar el espacio aéreo cubano, nunca sugirió que entraran en el espacio aéreo cubano, ni él tenía influencia alguna para impedir que lo hicieran. Obviamente, el gobierno cubano había desalentado la intrusión de BTTR en el espacio aéreo cubano al advertir que esta conducta podría tener graves consecuencias en el futuro.

Seguidamente el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una declaración de advertencia a los pilotos BTTR a que permanecieran fuera del espacio aéreo cubano. La declaración repitió la posición del gobierno cubano que si los aviones penetraban ilegalmente en su espacio aéreo podrían ser derribados y declaró que "el Departamento tomaba esta declaración seriamente."

A pesar de las advertencias por parte de Cuba y Estados Unidos, pareciera que ni las agencias de inteligencia estadounidenses, ni el Departamento de Justicia, ni la FAA tomaron pasos efectivos para bloquear a Basulto y a los pilotos de BTTR, que continuaron sus provocaciones peligrosas e ilegales dentro del espacio aéreo cubano.

En enero de 1996, BTTR aumentó su invitación a la confrontación con el gobierno cubano dejando caer 500.000 octavillas cerca de La Habana. Obviamente conscientes del peligro de una confrontación a la que fueron alentados y tal vez deseada, los pilotos de BTTR dejaron grabado una videotape en caso de que ellos no regresaran.

El 15 de enero de 1996, Cuba nuevamente envió una carta a FAA, informando al gobierno de EEUU de la violación de BTTR del espacio aéreo cubano el 13 de enero y nuevamente dejando claro que los pilotos de BTTR deberían estar preparados para enfrentar "serias consecuencias" si continuaban con sus violaciones ilegales del espacio aéreo cubano. Nuevamente, Cuba apeló a los EEUU para que adoptara las medidas necesarias para prevenir que los aviones de BTTR violaran el espacio aéreo cubano.

Gerardo Hernández no tuvo nada que ver con la decisión de BTTR de lanzar octavillas desde sus aviones en enero de 1996, tampoco de la respuesta de Cuba al incidente. Ni por supuesto estuvo Gerardo en una posición de obligar al gobierno de los EEUU a adoptar medidas contra BTTR.

Poco después de que el gobierno cubano advirtió al Gobierno de Estados Unidos que graves consecuencias seguirían si BTTR continuaban invadiendo ilegalmente el espacio aéreo cubano y el Gobierno de EEUU advirtió a los pilotos de BTTR, básicamente a Gerardo Hernández le dijeron lo mismo (aunque con menos detalle). A mediados de febrero él recibió un mensaje de las autoridades cubanas que Juan Pablo Roque y René González, los dos hombres que se habían infiltrado en BTTR, no deberían volar con BTTR del 24 al 27 de febrero, porque podría haber un "enfrentamiento" en esas fechas. El gobierno de Estados Unidos y los pilotos de BTTR también sabían que una confrontación podía llevarse a cabo y a diferencia de Gerardo, habían sido advertidos que esto podría resultar en el derribo de los aviones.

El líder de BTTR Basulto ha testificado públicamente que él tenía conocimiento de las advertencias de Cuba "durante mucho tiempo", y que él y los otros pilotos conocían que la consecuencia de entrar en el espacio aéreo cubano podría resultar en el derribo.

Entiendo que el 24 de febrero de 1996, la FAA, no Gerardo Hernández, informó al gobierno cubano que tres aviones BTTR habían despegado de Miami y que podían entrar ilegalmente el espacio aéreo cubano. Repito, el gobierno estadounidense pareciera haber tenido una mayor participación y responsabilidad que Gerardo por lo tanto es el gobierno de Estados Unidos, y no Gerardo, quien informa al gobierno cubano que los aviones de BTTR estaban volando.

Es indiscutible que Gerardo Hernández no tuvo nada que ver con la decisión de BTTR de pilotear ese día aviones hacia Cuba. Él no alentó ni solicitó hacerlo, ni tenía ningún poder de detener los vuelos. Sólo el gobierno de Estados Unidos podría haberlos detenido, si hubiese querido.

A medida que los aviones se acercaban a Cuba, fueron claramente advertidos de que estaban "en peligro", y que estaban entrando a una zona que estaba "activada". Gerardo no tuvo nada que ver con la decisión de Cuba de activar su espacio aéreo. Esta fue obviamente una decisión hecha en Cuba. Basulto ignoró las advertencias de Cuba a medida que sus aviones volaban hacia territorio cubano. Si los otros dos aviones entraron en territorio cubano, está en disputa. Cuba cree que si; el gobierno de EEUU cree que no. Gerardo por supuesto, no tenía una forma independiente de conocer si los tres aviones de BTTR entraron o no en el espacio aéreo cubano.

Dos aviones fueron derribados por MiG cubanos. Cuando el derribo ocurrió, el avión de Basulto estaba a 2.1 millas dentro del espacio aéreo cubano. Basado en sus datos del radar, el gobierno de Cuba ha argumentado que el derribo sucedió en el espacio aéreo cubano. Sin embargo basado en datos de su propio radar y la información de testigos presenciales, el gobierno de EEUU cree que el derribo sucedió en el espacio aéreo internacional, por lo tanto constituye asesinato.

En el fondo, parece que el gobierno estadounidense sabía más de lo que Gerardo conocía acerca de los planes de Cuba antes del derribo.

También pareciera que el gobierno de Estados Unidos, no Gerardo Hernández, estaba en una posición de evitar una confrontación prohibiendo los vuelos de los pilotos de BTTR, o la suspensión de sus licencias, algo sobre lo cual Gerardo no tenía control.

Además, el operador de radar estadounidense Mayor Jeffrey Houlihan y el Director Técnico del Sector Sureste de la Defensa Aérea (SEADS por sus siglas en inglés), ambos observaron los aviones de BTTR rumbo a la Zona de Identificación de la Defensa Aérea Cubana, observaron uno de los aviones penetrar el espacio aéreo cubano por lo menos a tres millas náuticas, y observaron a los MIGs partiendo desde Cuba rodeando los aviones de BTTR, sin embargo no realizaron ningún esfuerzo para comunicarse con los pilotos de BTTR para instarlos a que abandonaran la zona o para alertar a los  aviones de EEUU para que intervinieran. En el fondo, mientras que el gobierno estadounidense estaba observando los acontecimientos, y no tomando ninguna medida para prevenir un derribo, Gerardo no tenía idea de lo que estaba ocurriendo.  
 
Después del derribo una comunicación a Hernández de funcionarios cubanos declaraba: "Le hemos asestado a la derecha de Miami un duro golpe donde su papel ha sido decisivo". Una respuesta de Hernández observaba: "La operación hacia la cual contribuimos un granito de arena terminó satisfactoriamente". Finalmente, el jefe de la dirección de inteligencia reconoció a Hernández por los sobresalientes resultados en el trabajo..." Ninguna de estas comunicaciones indica que Hernández - o nadie en el gobierno de Estados Unidos, anticiparon que el derribo, si es que iba a suceder, se produciría en el espacio aéreo internacional. De hecho, los registros indican que estas comunicaciones se referían al éxito de la operación planeada por largo tiempo para que el agente de inteligencia cubano Juan Pablo Roque regresara a Cuba el 23 de febrero de 1996, y no la "Operación Escorpión" sobre los vuelos sobre Cuba de BTTR.

Cómo responder a la ilegal, frecuente y peligrosa invasión de su espacio aéreo por pilotos que desean el derrocamiento del gobierno cubano, era una cuestión compleja decidida al más alto nivel por las autoridades en Cuba, no por Gerardo Hernández. La complejidad del asunto es demostrada por las autoridades ejecutivas en el llamado "libro blanco" del Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre "matar el objetivo", hecho público este mes, que justifica bajo el derecho internacional y doméstico la decisión del Presidente (u otros funcionarios de la administración "informados y de alto nivel") de ordenar la ejecución de personas en el extranjero por drones si se cree que esas personas han estado "envueltas en la planificación de ataques terroristas contra los Estados Unidos". Su administración nunca dejaría tales decisiones a un oficial de inteligencia que trabaja en el extranjero, y Cuba ciertamente no dejó la decisión sobre cómo responder a los vuelos de BTTR a Gerardo Hernández. Ni siquiera le consultaron sobre la cuestión.

La Corte de Apelaciones que confirmó la condena de Gerardo estuvo dividida en su decisión, con un juez que encontró que las pruebas no fueron concluyentes y que la condena de conspiración para cometer asesinato debía revertirse. Un segundo juez confirmó la sentencia, pero reconoció que con todos los detalles técnicos envueltos, era difícil determinar si la condena fue válida. El tercer juez determinó, basado en numerosos tecnicismos en la ley (según lo interpretado por el Onceno Circuito de Apelaciones) que requiere una explicación larga y compleja en su decisión por escrito, para que un cargo de conspiración para cometer asesinato pudiera ser confirmado.

Sin embargo, independientemente de los tecnicismos legales que podrían sustentar un cargo de conspiración para cometer asesinato bajo la ley estadounidense, como fuera interpretada por el Onceno Circuito de la Corte de Apelaciones, es indiscutible que (1) la participación de Gerardo en el derribo fue absolutamente mínima, (2) él no hizo nada para alentar a los pilotos de BTTR para que penetraran ilegalmente el espacio aéreo cubano, (3) él no tuvo nada que ver con la decisión de derribar los aviones de BTTR, (4) él sabía menos acerca de lo que había sido planeado por el gobierno cubano de lo que sabía el gobierno de EEUU y (5) incuestionablemente hubo mucho más de lo que el gobierno estadounidense podría haber hecho para evitar el derribo de lo que Gerardo podría haber hecho. En este contexto, una cadena perpetua para Gerardo por "conspiración para cometer asesinato" es una sentencia extremadamente dura, inmerecida y fundamentalmente injusta.

El principio de proporcionalidad--de que el castigo debe ser proporcional a la gravedad del delito--es un principio fundamental del derecho nacional e internacional y de los derechos humanos. Este principio está incorporado en el artículo 5 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo 7 del Pacto Internacional sobre Derechos Políticos y Civiles y la Convención contra la Tortura y Otros Tratos Crueles, Inhumanos, o Degradantes.  El principio de proporcionalidad es también la piedra angular del derecho penal internacional. Bajo el artículo 77 del estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, una cadena perpetua está permitida pero debe estar "justificada por la extrema gravedad del crimen y las circunstancias individuales del condenado".

Además de la gravedad totalmente injustificada de la sentencia de Gerardo, debo señalar también que la validez de la subyacente conspiración para cometer asesinato es altamente cuestionable. Claramente, no hay ninguna defensa a un país en el derribo de un avión civil en el espacio aéreo internacional, cuando el avión civil no plantea una amenaza inminente para la seguridad de los demás. Por otra parte, es probablemente cierto que un país puede derribar legalmente un avión civil que ha invadido reiteradamente e ilegalmente su espacio aéreo, que ha rozado peligrosamente su Capitolio, que ha rechazado repetidas advertencias para cesar sus actividades ilegales y que ha alentado abiertamente el derrocamiento del gobierno del país. Incluso en el juicio de Gerardo, los Estados Unidos no ofrecieron ninguna evidencia - por no existir - que mostrara que Gerardo realizó "conspiración" (es decir, un acuerdo) con el gobierno cubano para derribar a los aviones BTTR en el espacio aéreo internacional. De hecho, Estados Unidos no pudo probar que Gerardo hiciera un acuerdo para derribar a los aviones. Como se señaló anteriormente, lo único que Gerardo sabía era que podría existir una "confrontación" con los aviones de BTTR, es decir mucha menos información de la que el gobierno de Estados Unidos tenía en su poder.

Para todas las razones mencionadas anteriormente, le pedimos que considere seriamente ejercer sus poderes Ejecutivo para autorizar (1) la desclasificación de todos los registros de Estados Unidos con respecto al derribo de los aviones de BTTR y (2) la excarcelación de Gerardo y su regreso a Cuba. Hacerlo sería no sólo mostrar el compromiso del gobierno de los Estados Unidos de proporcionalidad en las sentencias y una justicia igualitaria y justa, también podría ser un paso importante que contribuya al proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, algo apoyado por la mayoría de los estadounidenses y por países de todo el mundo.

En espera de una respuesta de su Administración sobre esta cuestión. Gracias por su consideración.

Sinceramente,

Peter Schey
Presidente
Centro para los Derechos Humanos y Derecho Constitucional

ccs:         U.S. Senator Patrick Leahy
                U.S. Senator Jeff Flake
                U.S. Senator Sherrod Brown
                U.S. Senator Debbie Stabenow
                U.S. Senator Sheldon Whitehouse
                U.S. Congressmen Jim McGovern
                U.S. Congressmen Chris Van Hollen
                James Robert Clapper, Jr., Director of National Intelligence

 
 
 
 
 
RECUERDE EL MARTES 5 DE MARZO COMUNÍQUESE CON LA CASA BLANCA Y SÚMESE AL RECLAMO MUNDIAL POR LA LIBERTAD DE LOS CINCO.
DIFERENTES FORMAS DE COMUNICARSE CON LA CASA BLANCA
 
Por teléfono: 202-456-1111 (Si no le responden, deje un mensaje en el contestador)
Si llama desde fuera de los EEUU, marque el Código Internacional del respectivo país + 1 (Código de EEUU) 202.456.1111   
 
Por fax: +1- 202 456-2461  
 
Por correo electrónico: president@whitehouse.gov
Por correo postal:Presidente Barack Obama  
The White House 
1600 Pennsylvania Avenue, NW 
Washington, DC 20500 

Haga clic en el siguiente enlace y ENVIE UN MENSAJE AL PRESIDENTE OBAMA
 
 
  
CONTACTE AL DEPARTAMENTO DE ESTADO PARA DEMANDAR QUE LE PERMITAN A RENÉ GONZÁLEZ SU ACCESSO CONSULAR Y LA VISITA DE SU ESPOSA OLGA SALANUEVA
Desde septiembre de 2012, el Departamento de Estado ha denegado todas las solicitudes de la Sección de Intereses de Cuba en Washington para que los funcionarios diplomáticos cubanos realicen visitas consulares a René Gonzalez. A su esposa, Olga Salanueva, le han denegado la visa para visitar a René sin razón alguna durante todos estos años.  
 
DIFERENTES FORMAS DE COMUNICARSE CON EL DEPARTAMENTO DE ESTADO    
Por teléfono: 202-647-4000 (Si no le responden, deje un mensaje en el contestador)
Si llama desde fuera de los EEUU, marque el Código Internacional del respectivo país + 1 (Código de EEUU) 202-647-4000
  
Por correo postal:
U.S. Department of State
Attention: Secretary John Kerry
2201 C Street NW
Washington DC 20520

Para enviar un mensaje a John Kerry haga clic en el siguiente enlace
 
 
Miembro del Parlamento de Bélgica, Eva Brems, pide al Presidente Obama 
la Libertad de los 5 Cubanos  
 
SOLO EN INGLES 
  
Belgian Professor and Member of Parliament ,Eva Brems calls for freedom for the Cuban Five 
Para mas información sobre los 5 Cubanos visite: www.thecuban5.org
PARA HACER UNA DONACIÓN
Agende la Fecha: Segundas Jornadas
"5 Dias por los 5 en Washington DC
"

TORTURA A DISCAPACITADOS JUDIA CIEGA TURCO JULIAN RABINO BERGMAN LILITA

TORTURA A DISCAPACITADOS  JUDIA CIEGA  TURCO JULIAN  RABINO BERGMAN LILITA CONDOR NO PASA
EL CONDOR NO PASA   (vea este artículo tocando el link   el condor no pasa)
| | En el primer juicio de su tipo en América latina, desde esta semana serán juzgados en el país 25 responsables del Plan Cóndor, el operativo de coordinación represiva que en los ’70 y ’80 montaron las dictaduras del Cono Sur. Entre los imputados por crímenes de lesa humanidad figuran Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone
¿ Por qué se los juzga ? Por esto:
                                                              Ricardo Carpani los pintó (a los represores)
Artículo de Martín Caparrós en la revista VIVA del periódico de Bs. As. "Clarín" 15/2/98 (Fragmento)

"Paren, boludos, ¿ qué nos van a traer, a todo ALPI (1) ?" Dicen que dijo, en esos días, un torturador de El Olimpo cuando vio que le llevaban más y más lisiados.
En El Olimpo -el centro de detención clandestino que la Policía Federal operaba en Ramón L. Falcón y Olivera, en el barrio de Floresta-, el Turco Julián -el sargento de Policía Julio Héctor Simón-, Colores -el oficial Juan Antonio del Cerro- y otros torturadores se ensañaron con José Poblete. Lo llamaban "El Cortito" y lo torturaron con saña. Lo picaneaban, le pegaban, lo subían auna escalera y, desde dos metros de altura, lo tiraban al suelo. José, sin piernas , caía sin defensas. A Gertrudis Hlaczik también la torturaron mucho. Y se llevaron a Claudia Victoria, su hija de ocho meses, que nunca más apareció.
A Mónica Brull, ciega, embarazada de dos meses, la torturó el Turco Julián. Ella pudo contarlo:
-Me llevaron a una habitación y empezaron a golpearme. Uno me arrancó la camisa y me tiraron sobre la plancha metálica donde me ataron los pies y las manos. Les dije que estaba embarazada de dos meses y el Turco Julián me contestó: "Si la otra con seis meses aguantó, como no vas a aguantar vos. Además, viólenla". Los torturadores se ensañaron conmigo por dos razones: porque era de familia judía y porque no lloraba (3), cosa que los exasperaba...
Mónica perdió el embarazo. Uno de esos días, encadenada en un calabozo, recibió el reto de un general que había ido de visita:
-¡Pelotuda, tapate los ojos!¿No te das cuenta que acá los que nos ven son los que no van a vivir?
Juan Guillén, su marido, que estaba encadenado al lado, tuvo que explicarle que no se preocupara, que su esposa era ciega. En un descuido de sus carceleros, Mónica Brull llegó a hablar unas palabras con Gertrudis y José Poblete. Cuando la soltaron, el 21 de diciembre, sus compañeros todavía estaban vivos. Esa Navidad, en El Olimpo, los carceleros organizaron un "festejo" donde varios secuestrados escucharon a José cantando y tocando la guitarra.
Pocos días después, ya en enero de 1979, los secuestrados de El Olimpo supieron que se estaban llevando a algunos de ellos para un "traslado": para ejecutarlos. Sucedía casi todas las semanas. Esa noche, alguien vio la silla de ruedas de José Poblete, vacía, abandonada en un rincón. Nunca nadie volvió a saber nada de él, ni de Gertrudis Hlaczik, su mujer. José acababa de cumplir 24 años; Gertrudis, 21. Su hija, Claudia Victoria Poblete, debe tener, ahora, 19 años: sus familiares todavía siguen buscándola.

(1) ALPI : asociación de discapacitados

sábado, 2 de marzo de 2013

CHE GUEVARA Y SOCIALISMO CUBANO CRITICA MARXISTA TRANSICION FERNANDO MARTINEZ HEREDIA


ERNESTO CHE GUEVARA Y SOCIALISMO CUBANO CRITICA MARXISTA TRANSICION FERNANDO MARTINEZ HEREDIA  
 
El Che y la crítica desde el socialismo cubano

Fernando Martínez Heredia     Cubadebate, 28 febrero 2013
foto de dibujo sobre Che Guevara, realizado en prisión norteamericana, por Antonio Guerrero
héroe cubano, que cumplió 15 años privado de su libertad, por luchar contra el terrorismo. Chaubloqueo.Toto

Ernesto Che Guevara es uno de los nombres fundamentales en la historia del pensamiento revolucionario cubano. Y es uno de los más prominentes marxistas que participaron desde el Tercer Mundo en el proceso de universalización de esa concepción teórica revolucionaria. Los dos títulos que se presentan aquí hoy son de una enorme importancia para el conocimiento de la concepción revolucionaria marxista del Che.

He analizado su pensamiento en numerosos escritos e intervenciones desde hace décadas. Entonces, dedicaré la mayor parte de mis palabras a un aspecto de la concepción teórica del Che que está muy desarrollado en Apuntes críticos a la Economía Política, pero también está siempre presente en Retos de la transición socialista en Cuba (1961-1965).

No es posible valorar ni sacarle mucho provecho a un pensamiento específico sin conocer en alguna medida sus presupuestos ―tanto en lo concerniente al mundo en que se elaboró como a la persona que lo hizo— y el lugar que ocupó ese pensamiento respecto a las situaciones y los problemas fundamentales de su época. Enumero cuatro aspectos del momento histórico al que pertenecen estos dos libros: el triunfo del socialismo cubano; el tiempo en que ese socialismo fue retado por el estado del pensamiento existente en un país capitalista neocolonizado en el cual comenzaba una Revolución muy profunda; las necesidades, el desarrollo y los conflictos propios de esa Revolución en el poder durante su primera etapa (la que va de 1959 a inicios de los años 70); y el conjunto de sus condicionamientos internacionales.

Las tres revoluciones cubanas sucedidas entre 1868 y 1935 habían exigido complejizaciones de la hegemonía de la dominación que permitieran su reformulación eficaz en cada etapa posrevolucionaria. Una consecuencia importante fue la incongruencia entre la estructura económico-social y las dimensiones política e ideológica, que llegó a ser muy fuerte durante la segunda república burguesa neocolonial (1936-1958). Se estableció un delicado equilibrio dirigido a que nunca más hubiera una Revolución en Cuba, pero conllevaba el riesgo de que si esta sucediera, se vería obligada a ser muy radical. Por ejemplo, el democratismo era más influyente que el liberalismo. Estaba muy extendida la creencia en que grandes jornadas cívicas y la adopción de nuevas leyes podrían satisfacer las necesidades de cambios de la sociedad. La palabra revolución era muy utilizada, pero las organizaciones políticas ―incluida la declaradamente socialista— no se proponían utilizar esa vía para abatir el dominio del imperialismo y el capitalismo nacional. El movimiento revolucionario insurreccional dirigido por Fidel tuvo que abocarse en la práctica a la victoria para que el socialismo perteneciente al movimiento comunista internacional admitiera esa posibilidad.

La Revolución socialista de liberación nacional que triunfó en 1959 tuvo ese carácter por la praxis organizada y conciente que lo conquistó, no a consecuencia de características de la estructura económica y social del país. Ese segundo choque con los principios de la teoría-ideología del socialismo guiado por la Unión Soviética y el movimiento comunista de su campo ―la corriente mayor y más influyente del socialismo en el mundo—, pronto fue seguido por otros. Se fue haciendo obvio que, además de ser un evento trascendental por su inmenso alcance y por haber sido inconcebible, que conquistó la liberación nacional y social del país, estableció un poder popular fortísimo y enfrentó con éxito las agresiones de EE.UU., la Revolución cubana constituía una herejía dentro del campo de las experiencias y las ideas socialistas.

Para comprender estos eventos y sus consecuencias es preciso reconocer la existencia de dos formas de socialismo en Cuba, que se iniciaron desde la tercera década del siglo XX y han tenido una historia de contradicciones y conflictos, y también de coexistencias y colaboraciones. Esas dos formas son el socialismo proveniente del movimiento comunista internacional y el socialismo cubano.

Fidel consumó su liderazgo completo en las jornadas de la fase inicial de la Revolución en el poder, y desde entonces ha sido siempre el máximo guía político e ideológico del proceso. El Che se mantuvo siempre junto con Fidel y siguiendo su liderazgo, y compartió con él la colosal aventura de la Revolución. En el transcurso de aquellos años, Fidel debió asumir sobre todo las funciones de dirigente máximo y de educador popular, y el Che, que desempeñó un cúmulo de responsabilidades prácticas en numerosos terrenos, elaboró al mismo tiempo en aquellos años una obra teórica que es el más importante monumento intelectual de la Revolución en su primera etapa, obra que por su alcance ha resultado muy trascendente para la estrategia y el proyecto cubano, hasta el día de hoy y en el futuro que alcanzo a pensar.

El aspecto del pensamiento del Che al que voy a referir es el de su crítica al socialismo que llamaban “realmente existente”, crítica que evolucionó y se hizo cada vez más dura y fundamentada. Al hacerla, el Che procedió con arreglo a su responsabilidad militante y de dirigente cubano.

Las experiencias procedentes de las nuevas relaciones económicas con socios tan lejanos en muchos sentidos tenían que contener insatisfacciones, incomprensiones y prejuicios, pero también críticas provenientes de la diferencia de posiciones respecto a las cuestiones económicas y el socialismo. En octubre de 1963, al planear un seminario para los cuadros del Ministerio de Industrias, Che orienta relacionar y comparar los sistemas de dirección. Comenta que hay que estudiar las relaciones entre el sistema de dirección y los problemas económicos y las concepciones de los países socialistas. Encerrarse en una “falsa concepción de la ley del valor”, dice, les hizo perder contacto con el mundo exterior. La productividad mundial dejó atrás a los otros países socialistas que, a diferencia de la URSS, dependían del comercio exterior.1

Se produce una lucha continua entre los aparatos centrales y las empresas, dice el Che, porque estas buscan tener metas menores para sobrecumplir fácilmente o no arriesgarse a incumplimientos; su éxito consiste en obtener mayores premios. “Se está estableciendo entre el aparato central y la Empresa una contradicción que no es socialista, una contradicción que atenta contra el desarrollo de la conciencia”. Los dirigentes de empresas socialistas se van convirtiendo así en expertos en engañar al Estado, deformándose como individuos, y ante el obrero la imagen del buen dirigente es la del que “sabe” organizar para “sobrecumplir” siempre.

En julio de 1964, mientras culmina el debate económico público, Che ofrece una visión de conjunto del problema a sus compañeros de Industrias. En la URSS se prepara la reforma económica, en medio de discusiones que condujeron a la destitución, en octubre, de Nikita Jruschov; en los países europeos de su campo se habla mucho también de la reforma. Toma un ejemplo reciente que ha estudiado, los análisis del 14º Congreso del partido polaco acerca de graves deficiencias de la economía y cómo enfrentarlas. La utilización del cálculo económico en un país que ya antes había descolectivizado su agricultura no logra evitar males de todo tipo, incluidos algunos que parecerían propios de un modelo muy autoritario, pero “la solución que se le piensa dar a estos problemas en Polonia es el libre fuero de la Ley del Valor, es decir, la vuelta al capitalismo (…) el cálculo económico, cuando llega, como debe llegar, a un callejón sin salida, conduce por la lógica de los hechos a tratar de resolverlo por el mismo sistema, aumentar el estímulo material, la dedicación de la gente específicamente a su interés material y por ahí al libre fuero de la Ley del Valor. Y por ahí al surgimiento en cierta manera de categorías estrictamente capitalistas (…) Polonia lo está probando y creo que también van a probarlo otros países socialistas”.

Che reclama que se eviten excesos en la crítica, y que no se subestimen la capacidad técnica, el empeño y la voluntad de acertar de numerosos involucrados en los países del socialismo europeo. Pero denuncia de manera categórica la apelación a tomar “como arma para luchar contra el capitalismo, las armas del capitalismo”. Las motivaciones de “la sociedad donde la filosofía es la lucha del hombre contra el hombre, de los grupos contra los grupos y la anarquía de la producción” no podrán ser despertadas y utilizadas eficazmente para servir a una sociedad basada en el poder socialista. Esta exige control riguroso y conciente, “la colaboración entre todos los participantes como miembros de una gran empresa (el conjunto de la economía), en vez de ser lobitos entre sí dentro de la construcción del socialismo”.

Opina que en vez de ir al fondo de los problemas, la práctica y el pensamiento de estos socialistas se dejan llevar a la seguridad aparente de acudir a lo ya probado. Las reformas pueden relucir como “descubrimientos” que remediarían la falta de motivaciones suficientes en los actores económicos y lograrían la subordinación de la producción para el consumo a las demandas de sus consumidores, relacionar la rentabilidad con la venta del producto, etcétera. Esos experimentos y ensayos de política económica son, sin embargo, remedos de lo que el capitalismo hace eficazmente, porque lo universaliza y porque corresponde a las relaciones fundamentales de su sistema. Existe una lógica que caracteriza a cada sociedad: si la olvidamos, pagaremos un precio muy caro.

Por otra parte, Che invita a no olvidar nunca la situación concreta de la cual ha partido Cuba en su transición socialista. No somos ilusos, advierte, estamos tratando de edificar efectivamente el socialismo “saliendo de una etapa semicolonial… de todos los vicios, de todas las taras que nos dejó el capitalismo, con la misma gente, con todos nosotros con mentalidad capitalista, hace unos años pensando siempre cuánto íbamos a ganar”. La debilidad que padece Cuba no debe atribuirse a la utilización de un sistema financiero determinado: “son debilidades de una economía que ha cambiado su composición, su característica”.

El Che insiste, incansable, en desbaratar la imputación que se hace a sus ideas de mantener un desprecio “idealista” por el interés material, un simplismo que busca devaluarlas y rehuir la discusión. Nadie en sus cabales desconoce la fuerza y el arraigo del interés material, instalado a lo largo de la historia de las sociedades de dominación y multiplicado y refuncionalizado por el capitalismo. La elección está entre utilizarlo llana y acríticamente ―aunque se lamente que sea nocivo—, o utilizarlo como un mal necesario, sin depender de él. Ser creativo desde la situación concreta e inevitable, y organizar un proceso de erradicación paulatina de los comportamientos económicos egoístas e individualistas. Ir forjando otro mundo de actuaciones y valores, que pueda reunir diferentes estímulos, implantar la norma que en nombre del deber social reconoce o reprocha, al mismo tiempo que retribuye o no a partir del grado de cumplimiento, o el estímulo a la capacitación dado por su conversión en requisito para pasar a un nivel superior. Instrumentos como los citados, dice el Che, persiguen la toma de conciencia de tipo mecánico en el individuo; hay que perseguir, a la vez, la toma de conciencia de tipo dinámico, una de cuyas formas fundamentales es el trabajo voluntario.

La creación de otra realidad desde la existente, sin lo cual no hay revolución socialista, tiene que incluir el espíritu crítico, fomentar la independencia de los criterios y la capacidad de pensar y valorar con cabeza propia, y aprender a distinguir los caminos, sus implicaciones y sus resultados.  Es impresionante la vitalidad y la hondura alcanzados por aquel análisis teórico que permitía, en medio de la tormenta de la Revolución, señalar los graves peligros de copiar mecánicamente y no ver las deficiencias del socialismo existente, y salirle al paso a la resignación a lo que existe, la rutina y el seguidismo. El Che aprendió ―al mismo tiempo— a reflexionar sobre la circunstancia en curso, la actuación inmediata, los métodos y los fines mediatos, y a teorizar acerca de los asuntos fundamentales.

En textos no públicos, el Che expuso más libremente sus juicios. Consideraba que la URSS había comprometido de manera fatal el futuro de su transición socialista cuando convirtió en permanente la Nueva Política Económica que el país se había visto obligada a adoptar en medio de una crisis interna terrible, poco después del final de la Guerra Civil. Esa conclusión la extrajo de sus profundos estudios del proceso de los primeros años del poder soviético y el pensamiento de Lenin y otros bolcheviques. En los meses que siguieron a la retirada del Congo ―el tiempo en que permaneció en Tanzania y Praga— escribió mucho, ordenó y expuso ideas y organizó numerosos textos. Un trabajo fundamental de ese periodo son estos Apuntes críticos a la economía política. Más de doscientos comentarios del Che a la más reciente edición del Manual de Economía Política, texto docente oficial soviético, constituyen el núcleo central del libro, que reúne también un gran número de textos del Che, casi todos procedentes de sus cuadernos de notas, su correspondencia y la transcripción de grabaciones. La gran mayoría permanecía inédita.

El Che ―que admiraba a Lenin tanto como el que más— entró resueltamente a analizar los hechos y las posiciones dentro de la Revolución y la Rusia bolchevique, en busca de las experiencias y el conocimiento. Lo cierto, escribe, es que en 1921-1922 el país fue pasando “a las relaciones de producción que configuran lo que Lenin llamaba capitalismo de estado, pero que en realidad también puede llamarse capitalismo premonopolista en cuanto al ordenamiento de las relaciones económicas.” Con la muerte de Lenin, dice, “se pierde el riquísimo acervo de su pensamiento revolucionario y queda el reflejo de su postrer impulso por el camino de la retirada”.

La confrontación principal que existe en el mundo no es en modo alguno la que repiten las declaraciones y los organismos de la URSS y el movimiento comunista, con sus supuestas tres fuerzas revolucionarias: primera, el llamado sistema socialista mundial; segunda, el proletariado de los países capitalistas desarrollados; y tercera, las luchas por la independencia y la democracia nacional en el Tercer Mundo. En realidad, dice el Che, el imperialismo no agoniza: “ni siquiera ha aprovechado al máximo sus posibilidades en el momento actual y tiene una gran vitalidad (…) La tendencia es a invertir capitales propios en el aprovechamiento de las materias primas o en la industria ligera de los países dependientes.” La aguda competencia en su seno “provoca una incesante marea de innovaciones técnicas…”

De la unión entre los proletarios a escala mundial proclamada por las declaraciones, dice: “Falso de toda falsedad. No hay punto de contacto entre las masas proletarias de los países imperialistas y los dependientes; todo contribuye a separarlos y crear antagonismos entre ellos (…) el oportunismo ha ganado una inmensa capa de la clase obrera de los países imperialistas.” Sobre las revoluciones: “También es falso que el proletariado (…) sea el que cumpla el papel dirigente en la lucha de liberación en la mayoría de los países semicoloniales”. Ya no se puede admitir la idea de que la burguesía nacional sea un factor progresivo en las luchas revolucionarias: “La lucha contra la burguesía es condición indispensable de la lucha de liberación, si se quiere arribar a un final irreversiblemente exitoso”.

Al salir del Congo y verse obligado a esperar, Che se entrega a una tarea que constituye el inicio de una nueva fase de su obra. Siente la necesidad de llegar a conclusiones sobre el socialismo realmente existente, asunto crucial para todos en el mundo, y también de ofrecer una alternativa desde las ideas de los revolucionarios marxistas de los países que han sufrido o sufren el colonialismo y el neocolonialismo, que ahora quieren pelear por la liberación total de las naciones y de las personas, y por el avance de la revolución mundial. “Es un grito dado desde el subdesarrollo”, escribe en “La Necesidad de este libro”, breve introducción para los Apuntes que contiene planteamientos trascendentales. Se refiere en ella a la obra monumental que dio origen al marxismo, las nuevas situaciones de la época imperialista, los aportes extraordinarios de Lenin y la detención ulterior del desarrollo de la teoría marxista. Enseguida expone las razones por las cuales hace la crítica de la Economía Política:

Creemos importante la tarea porque la investigación marxista en el campo de la economía está marchando por peligrosos derroteros. Al dogmatismo intransigente de la época de Stalin ha sucedido un pragmatismo inconsistente. Y, lo que es trágico, esto no se refiere solo a un campo determinado de la ciencia; sucede en todos los aspectos de la vida de los pueblos socialistas, creando perturbaciones ya enormemente dañinas, pero cuyos resultados finales son incalculables (…) Nuestra tesis es que los cambios producidos a raíz de la NEP han calado tan hondo en la vida de la URSS que han marcado con su signo toda esta etapa. Y sus resultados son desalentadores: la superestructura capitalista fue influenciando cada vez en forma más marcada las relaciones de producción, y los conflictos provocados por la hibridación que significó la NEP se están resolviendo hoy a favor de la superestructura. Se está regresando al capitalismo.

Che espera serenamente el repudio a su posición y la acusación de anticomunismo y oportunismo, el rechazo de los que se sentirán heridos en su cariño y su lealtad, y también el sobresalto sincero de otros “ante este cúmulo de razones nuevas y diferentes”. Pero confía en que muchos podrán sentirse atraídos por este “intento de retomar la buena senda”. A ellos se dirige el libro, “y también a la multitud de estudiantes cubanos que tienen que pasar por el doloroso proceso de aprender ‘verdades eternas’ en las publicaciones que vienen, sobre todo, de la URSS, y observar cómo nuestra actitud y los repetidos planteamientos de nuestros dirigentes se dan de patadas con lo que leen en los textos”.

Un largo camino había recorrido Ernesto Guevara en una década. La Revolución había sido su maestra. En la guerra y desde el poder revolucionario se desarrolló su estatura como combatiente, dirigente y pensador, y ahora él ―como reclamara Lenin 60 años antes— debía, en justo pago, enseñarle algo a la Revolución. Y lo logró. La aventura socialista de un pequeño país aislado producía un pensamiento capaz de continuar el trabajo excepcional mediante el cual Carlos Marx había encontrado ideas capaces de subvertir el control de las ideas de la sociedad por la clase dominante. Che escribió: “nosotros aportamos nuestro modesto granito de arena”. Y a los compañeros cercanos más estudiosos les pidió componer un “manual” cubano. Pensó seguramente que los que compartían su posición continuarían la campaña de difusión de las actitudes y las ideas más revolucionarias, que con tanto ardor y sistematicidad él llevó a cabo en su última etapa en Cuba.

El acierto y el alcance de los planteamientos del Che acerca de la esencia y el destino del socialismo realmente existente solo se comprobaron 25 años después. Pero cuando hacia el final del siglo pareció que todo lo logrado por la humanidad se perdería, incluso la esperanza, el Che regresó. Celebramos ese regreso, que evidencia la resistencia de los pueblos y el valor permanente de las ideas y del ejemplo. Sin embargo, el pensamiento del Che siguió encontrando escollos y ha tenido que ir ganando espacios paulatinamente. Uno de esos avances es esta labor de establecimiento, organización y edición tan tenaz y tan importante, que va entregando uno tras otros textos suyos, palabras que son luces y armas para el entendimiento y para la acción, tan necesarios frente a los desafíos actuales.

Palabras en la presentación de los libros de Ernesto Che Guevara Apuntes críticos a la Economía Política y Retos de la transición socialista en Cuba (1961-1965), de la Editorial de Ciencias Sociales del Instituto Cubano del Libro, durante la 22 Feria Internacional de Libro de La Habana, en La Cabaña, 18 de febrero de 2013.   La compilación y selección de ambas obras ―que aparecieron por primera vez en 2006 y 2009 respectivamente— estuvo a cargo de la Dra. María del Carmen Ariet García, del Centro de Estudios Che Guevara. 

1- Desde este párrafo hasta el final, el texto es una versión muy condensada y revisada del acápite 9 del capítulo II de mi libro Las ideas y la batalla del Che, Editorial Ciencias Sociales / Ruth Casa Editorial, La Habana, 2010. Las referencias de todas las citas del Che que hago pueden encontrarse allí. Una segunda edición de esa obra acaba de aparecer.