miércoles, 15 de mayo de 2013

Gusanos, rajados, sietemesinos, cipayos, mercenarios cubanos comprados a dolar Rene Vazquez Díaz EEUU y sus sicarios




 Gusanos, rajados, sietemesinos, cipayos, mercenarios cubanos comprados a dolar  Rene Vazquez Díaz EEUU y sus sicarios.  Asi los llamo desde Argentina. Eladio González  toto  director Museo Che Guevara CABA-llito
por René Vázquez Díaz
Desde 1960, los millones repartidos anualmente por Estados Unidos para reconquistar Cuba han creado más personajes de ficción que todos nuestros novelistas.


Todo empezó con la consigna de la CIA de que los atentados, los asesinatos, las invasiones, la guerra bacteriológica, las campañas de difamación y todo tipo de terrorismo contra Cuba debían ser plausibly deniable: cometer salvajadas haciéndose los bobos, mediante cubanos alquilados a los que había que consagrar como héroes reales.

Unos días antes de la invasión de Playa Girón, la revista Times lanzó (con foto de portada) al honorable profesor Miró Cardona como "líder de los rebeldes". Times publicó también una arenga de oficina que, ella sola, era suficiente para que los carboneros en harapos de la Ciénaga de Zapata, esclavizados en el fango hasta que la Revolución los dignificó, recibieran a tiros al líder de Times: "¡A las armas, cubanos, que es preciso vencer para no morir asfixiados en la esclavitud!", exhortaba el profesor Cardona.

Los expedicionarios de alquiler, muchos de los cuales morirían matando milicianos, ni siquiera habían visto a aquel glorioso líder de ida y vuelta ni a su gabinete de postalita, cuyo valor histórico consistía en solicitar a tiempo la intervención arrasadora del ejército norteamericano. Veinte meses después de la derrota de Girón, los compañeros en armas de Cardona (que desertaron sin honor de la Jefatura de la invasión cuando sus subordinados aún combatían en Girón y San Blas) entregaron solemnemente al presidente Kennedy (su jefe máximo) la bandera de la Brigada 2506 en un patriótico acto de masas en Miami. Emocionado, Kennedy prometió que aquella gloriosa insignia, que había ondeado sobre el zafarrancho y la sangre de Playa Girón, sería devuelta a los cubanos "en una Habana libre".

Esas palabras retumbaron en el mundo entero, pero aquel trapo no era más que otra imagen viviente de la fabricación de símbolos fulleros en la historia de la reconquista de Cuba, ya que jamás ondeó en ningún combate sino que está históricamente comprobado que fue confeccionada, a la carrera, en una casa de la sagüesera poco antes del magno acto.

Las palabras vinculantes de Robert Kennedy consolidaron desde entonces el uso de los símbolos esperpénticos cuando afirmó que la reconquista de Cuba (el eufemismo de la época era the Cuban problem ) constituía "la máxima prioridad de los EE.UU --todo lo demás es secundario-- y en ello no ahorraremos ni tiempo, ni dinero ni esfuerzos ni mano de obra".

Esa prodigalidad vació de dignidad no sólo a la contrarrevolución pura y dura, la de las bombas y las infiltraciones armadas, sino también a los próceres de la oposición en su condición de mano de obra alquilada. Contra toda lógica, esa vieja estrategia generadora de impostores no ha cambiado. Desde enero de 2001 a noviembre de 2012, sólo la Oficina de Transmisiones para Cuba (Office of Cuba Broadcasting) repartió 6,781,861.30 de dólares entre artistas, escritores y periodistas para que aborden los asuntos cubanos de manera que contribuya a alcanzar los objetivos de la política exterior norteamericana.

El periodista Tracey Eaton exigió que la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) mostrara las cuentas del dinero destinado a los cubanos de alquiler en los últimos años. La USAID respondió tachando muchos nombres de personajes financiados (Plausibly deniables). Pero aun así, las cifras que mantienen vivos a esos entes de ficción política es impresionante: desde 2007, EE UU ha destinado 94 millones de dólares para convencer al mundo de la necesidad de derrocar al gobierno de Cuba.

Al que quiera hacerse una idea de la magnitud de ese dineral, le basta con visitar la página web de la NED, National Endowment for Democracy: sólo en 2011, un millón quinientos ochenta y nueve mil novecientos quince dólares fueron repartidos entre organizaciones fantasmas e individuos igualmente espectrales, que luchan por la reconquista norteamericana de Cuba a espaldas de los propios cubanos. Eso sin contar los libelos que machacan la misma noticia, maltratando la inteligencia con textos de un nivel muy bajo. Los que escriben en publicaciones como Diario de Cuba , Encuentro en la Red y Cuba Net ejercen, en su calidad de becados de una potencia extranjera, una independencia de pacotilla. Si los subsidios de Estados Unidos desaparecen, se esfuman ellos. Por lo tanto dicen lo que los financiadores necesitan oír.

Muchos diplomáticos europeos, obligados por sus gobiernos a amamantar a toda una clientela de disidentes alquilados, se preguntan: ¿cómo es posible que unas cantidades tan desorbitadas, extraídas del bolsillo del contribuyente estadounidense (y ahora también de los bolsillos de un contribuyente europeo cada vez más depauperado) no consigan más que fabricar tahúres de los derechos humanos y escribidores ajenos a los verdaderos problemas del país? ¿De verdad se logrará el ansiado cambio de régimen en Cuba mendigando financiación política en las embajadas, coordinando las acciones con la Sina (Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana) e inflándolo todo en Radio y TV Martí, esos engendros de Ronald Reagan que son propiedad de un gobierno extranjero?

El caso de Yoani Sánchez se inscribe en esta larga tradición rutinaria de fabricación de ficciones anticastristas. Cuando Sánchez empezó con su blog, era un placer leer a una joven que odiaba ferozmente a la Revolución y que lo describía todo como quien ve la realidad a través de un tubo. Pero lo hacía con una prosa limpia que me encantaba. Ella mentía por omisión pero aún no por encargo. Hoy en día Sánchez ha sido tristemente obligada a ponerse en la fila de los demócratas criollos de mentirita. Inflada de premios y agasajos, ha dejado de ser periodista para convertirse en una señora adinerada que miente por omisión y por encargo. Como una politiquera más, Sánchez acomoda su discurso a las exigencias de mano de obra de la que hablaba Robert Kennedy.

Sánchez no puede analizar la brutalidad del bloqueo. No puede hablar del centro de torturas de Guantánamo. No puede hablar del terrorismo contra Cuba ni analizar el por qué real del tozudo apoyo a la Revolución que existe en lo más hondo de la Nación. Mientras ella misma y la gente a su alrededor se benefician con los cambios estructurales que el Gobierno está implementando, Sánchez está obligada a negarlos con una actitud patéticamente parecida a la de los perritos que ladran por principio.

Y quien sabe si ya alguien en la Casa Blanca le tiene reservado el honor histórico de recibir la gloriosa bandera falsa de la Brigada de Asalto 2506, tal y como lo prometió Kennedy, en "una Habana libre". Es decir cuando Cuba pase al fin por el aro "y vuelva a la normalidad".
Fuente: Cubainformacion TV

martes, 14 de mayo de 2013

Hija del Che Guevara llegó a Córdoba para respaldar la Operación Milagro solidaridad cubana con Argentina. Aleida Guevara March



Aleida Guevara conmocionó con su presencia a la ciudad de Córdoba
Una visita para respaldar la tarea solidaria de la Operación Milagro

por Carlos Aznárez     (desde Córdoba)

El pasado fin de semana, la ciudad de Córdoba recibió con todos los honores y el cariño de su gente, la presencia de la doctora Aleida Guevara March, hija del Comandante Heroico y la vez, ella misma, revolucionaria internacionalista. 
Aleida llegó a la provincia Invitada por la Fundación "Un Mundo mejor es posible" (UMMEP), que atiende las Misiones Médicas Cubanas en Argentina, para inaugurar una exposición de fotos que cuentan la historia de la Operación MIlagro en el país. 
Apenas arribada a la cuna del Cordobazo,  Aleida  concurrió, acompañada por la presidenta de UMMEP, Claudia Camba, a la Clinica Junín (recuperada por sus trabajadores), donde funciona desde 2009 el "Centro Oftalmológico Doctor Ernesto Guevara", financiado por el gobierno cubano. Allí se han practicado hasta el presente más de  3300 operaciones de cataratas y pterigion, a argentinos y argentinas de condición humilde, a los que no les alcanzan las palabras para agradecer a Cuba este espacio de solidaridad que les permite recuperar la vista. O como dijo un paciente llegado desde Mendoza, "volver a vivir, porque puedo apreciar los colores, y disfrutar con la sonrisa de mis seres queridos".
Aleida Guevara confraternizó con el cuerpo médico de la entidad, integrado por la médica cubana Alina Izaguirre, que actúa en la supervisión del programa de atención quirúrgica, con su colega argentina Mariana Szkope y un equipo de médicos y enfermeros de ambos países. 

Las fotos de un milagro

Entusiasmada por el éxito que está teniendo el programa, Guevara expresó que "esta es una forma concreta de llevar adelante el legado de mi papá, como médico y como internacionalista". En un acto, improvisado en el subsuelo de la Clínica, la visitante fue homenajeada por la Subdirectora del Centro Oftalmológico, Lucía Coronel, quien ponderó la trayectoria de Aleida, como médica solidaria, que participó en varios países donde se requirió su concurso, y como revolucionaria dispuesta a entregarlo todo por los más humildes. Lucía es hija de padre y madre desaparecidos, y como el resto de sus compañeros está entregada a esta práctica solidaria, como una forma, ella también, de rescatar el ejemplo que le dieron sus padres, combatientes montoneros. 
La inauguración de la exposición desbordó el local del Centro por la presencia de gran cantidad de asistentes, y culminó con la entonación del son cubano "Hasta siempre", en recuerdo del Che, en  la voz del trovador uruguayo Jorge Guichón, que fue coreado por los asistentes.
Inauguración de la exposición fotográfica sobre la Operación Milagro (foto Martín Hacthoun)

Voluntarios de la ELAM

Además de visitar la exposición y recorrer las instalaciones del Centro Oftalmológico que lleva el nombre de su padre, Aleida participó también de un encuentro, informal pero muy emotivo, con jóvenes estudiantes recibidos en la habanera Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) y con estudiantes de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba.  Estos le contaron cómo habían sido sus experiencias, aplicando los conocimientos adquiridos en Cuba (adonde estudiaron becados por el gobierno cubano). En ese marco, dos jóvenes (integrantes de HIJOS, que habían pasado por la ELAM), relataron su trabajo en el barrio Villa Libertador, de Córdoba, poblado por gente muy humilde, "con quienes compartimos los conocimientos adquiridos en Cuba, para intentar paliar sus necesidades a nivel sanitario". Otra chica, relató su paso por Venezuela, donde en comunidades indígenas colaboró como ginecóloga, ayudando a parir a decenas de mujeres.
Mientras tanto, Lucía Coronel, aprovechó el encuentro para convocar a los estudiantes a que se sumen a la Operación Milagro "y nos ayuden a descubrir donde hay gente que tenga problemas para ver, a los efectos de ayudarles", Aleida contó innumerables anécdotas de su experiencia como  médica (pediatra) internacionalista. Defendió el trabajo social y popular que realizan los campesinos sin tierra brasileños del MST, y ponderó también la experiencia de la Propuesta Tatú, llevada a cabo por  médicos argentinos que estudiaron en Cuba y que atienden gratuitamente en la Sociedad de Fomento del barrio El Ceibo, en Burzaco, provincia de Buenos Aires. "Todas estas iniciativas ayudan a hacer realidad los sueños que como médico tenía mi papá, y lo que nos han enseñado siempre en Cuba", dijo Aleida. Comentó también lo que fueron los primeros pasos de la medicina cubana desde que se implantó la Revolución, y donde hubo que suplantar con esfuerzo a muchos médicos que decidieron irse para Miami. También, las iniciativas llevadas a cabo, en pleno "Período Especial" para paliar el problema de los niños nacidos prematuros. De allí, la creación de la Casa de Hogares Maternos, donde asistían mujeres pobres, que no se alimentaban bien, o madres que estaban afectadas por el SIDA. "A ellas dedicamos todos nuestros recursos asistenciales, y logramos bajar la tasa de prematuros".
Habla Aleida Guevara en el Centro Oftalmológico Doctor Ernesto Guevara, elogiando las tareas que realiza la Operación Milagro. (foto Martin Hacthoun)

Estar a la altura de su legado
El periplo de Aleida Guevara, culminó en un acto realizado en la noche del sábado en un centro cultural de la parte vieja de la Ciudad, donde asistió tanta cantidad de público que hubo que habilitar una sala con pantalla gigante para quienes no pudieron entrar al recinto principal. Aleida fue recibida con una ovación y muestras de mucho cariño por los presentes, que en algunos casos le entregaban libros escritos por el Che para que los autografiara y en otros sólo le decían "te amamos tanto como a tu padre, que entregó su vida para mejorar la Humanidad". También, un grupo numeroso de concejales de la ciudad le entregaron una resolución de bienvenida, ponderando también el papel que juega la Operación Milagro instalada en Córdoba. Un saludo similar recibió de parte del intendente de Córdoba, Ramón Mestre.
Previamente a escuchar a Aleida, se proyectó un excelente documental cubano ("Hoy liberé una mariposa"), que aborda el tema de cómo recuerdan los hijos de varios combatientes cubanos que cayeron peleando junto al Che en Bolivia. La película entreteje sentimientos, emociones, y sobre todo mucha comprensión sobre el papel difícil que les tocó jugar a sus padres, pero también a la familia que se quedó aguardando su regreso. 
En el coloquio con el público, una Aleida evidentemente conmovida por el filme, explicó que muchas veces le preguntan si se sintió abandonada por la pronta partida de su padre, y que siempre ella responde: "No, ya que mi papá no fue a luchar por una luna diferente, sino por un mundo mejor para nosotros. Él no nos abandonó, simplemente fue a buscar algo mejor para todos. En definitiva, pienso que ellos son los que más se sacrificaron. Nosotros quedamos resguardados, amados y protegidos por un pueblo extraordinario. Ellos no. En ese sentido no disfrutaron de ver crecer a sus hijos, de discutir y analizar situaciones. No pudieron hacerlo porque pensaron que eran mucho más útil e importante, dar lo mejor de sí, cuando podían hacerlo, por el bien de otros hombres y otras mujeres". Luego, confirmó algo que se nota en el accionar de la propia Aleida: "Aprendimos a amarlos en su ausencia, tenerlos presentes, y a respetarlos y admirarlos, precisamente, por todo lo que nos han mostrado como seres humanos. Siempre digo que no les llegamos, todavía, ni al dedo gordo. Desde el punto de vista humano son personas mucho más completas que nosotros, pero nos esforzamos todos los días de nuestra vida, para que se sientan satisfechos, para que nuestro pueblo nos vea dignos hijos de estos hombres. No es fácil, pero vamos andando. Pienso que eso es lo importante de los pueblos y las nuevas generaciones, cuando somos capaces de rescatar lo mejor de nuestra gente y crecer con ello".
Preguntada por quien esto escribe sobre cómo habían vivido ella y su familia el hallazgo de los restos del Che y de los otros combatientes, Aleida contó que el proceso de investigación sobre dónde podían estar algunos de los asesinados por el ejército boliviano, duró casi dos años y en ese lapso hubo todo tipo de anécdotas dolorosas. Como el caso de uno de los militares, que interrogado por una investigadora cubana sobre el lugar en que podría estar enterrado e uno de los combatientes, contestó que él mismo lo había matado y que luego lo metió en una bolsa y "se lo comieron los perros". Sin embargo, poco a poco fueron apareciendo más datos que permitieron ir localizando a todos los luchadores, excepto a uno que fue enterrado en la orilla de un río que luego ensanchó su cauce, y el agua destruyó la improvisada tumba.

Un pañuelo para todos los combates

Aleida confirmó que la mayoría de los familiares se inclinaron por el regreso de los restos a Cuba para que allí reposen definitivamente."Cuando finalmente volvieron vivimos momentos muy fuertes. Recuerdo que un día mi mamá estaba llorando, y yo la tomé de la mano para consolarla. Es muy duro ver esto, me dijo entonces, porque ese hombre me amó y salvó a mis hijos". Recordó que los funerales duraron siete días y que el pueblo se volcó a las calles para darles la última despedida. "Mi mamá estuvo todos los días junto al féretro de papá, sin separarse un instante, aguantando el duro momento por el que estaba pasando. Ya en Santa Clara, el último día, mamá rompió a llorar, desconsoladamente. Traté de confortarla y entonces me contó la historia de un pañuelo y negro. Resulta que durante la toma de Santa Clara, papá se cae y se rompe un brazo. Hay una foto bastante conocida en que se lo ve con el brazo envuelto en un pañuelo. Al parecer, tiempo después, mamá le regaló un pañuelo similar, recordando aquel momento. Estando papá en el Congo, cuando se entera de que mi abuela se estaba muriendo, escribe un texto muy bello que se llama 'La piedra', donde dice: leal hasta la muerte, mi mujer me regaló un pañuelo y yo lo traigo conmigo siempre, si estoy herido me servirá de cabrestillo, si me muero será mi mortaja. Mamá nos recuerda la historia y nos dice, entre llanto, que ella tiene una réplica de ese pañuelo y lo quiere colocar junto a los restos de papá. Mi hermana y yo esperamos que la guardia cambiara, y luego abrimos la caja y mi mamá puso el pañuelo como tanto deseaba".
Aleida comentó también que al contrario de lo que algunos pensaban, que muertos estos combatientes, se acabaría su influencia, ocurrió todo lo contrario: el Che y sus compañeros crecieron, se agigantaron y se convirtieron "en un pelotón de refuerzo, como dijo Fidel. Es algo extraordinario, el amor de la gente, de los niños, cuando van al mausoleo donde están sus restos en Santa Clara. Yo he visto hombres duros, combatientes de muchas batallas, entrar a ese lugar y empezar a llorar.Es algo impresionante. Pero siempre digo, que el mejor homenaje para esos hombres, es ser consecuentes con lo que ellos nos enseñaron".

CÓRDOBA mayo 11  -- La doctora Aleida Guevara March, hija del comandante Ernesto Che Guevara, inauguró en la ciudad de Córdoba una exposición fotográfica sobre el desarrollo de la Operación Milagro en Argentina.
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lunes, 13 de mayo de 2013

Matar a Neruda con sobredosis poesia asesinada por Pinochet Clínica Santa María Chile historia clínica desaparecida



 

MATAR   LA  POESIA   MATAR  A  NERUDA

Por Mario Casasus


México DF.- En entrevista telefónica desde Viña del Mar, un médico que ejercía en 1973, analiza el Caso Neruda, aporta datos desconocidos sobre sus contemporáneos y pone en duda el medicamento que aplicaron al paciente Pablo Neruda en la Clínica Santa María: “Pienso que deberían buscar Nifedipina (Dihidropiridina) en los restos del poeta que se examinan en Chile y Estados Unidos, los laboratorios de la Universidad de Carolina del Norte deberían extender su búsqueda para saber qué le inyectaron a Neruda el 23 de septiembre de 1973: Dihidropiridina, Dipirona, Dolopirona, u otro componente tóxico. El enrojecimiento de ‘la guata’ tras la inyección, de lo que se habló, también la produce el fármaco Dihidropiridina al dilatar los vasos sanguíneos, una sobredosis pudo matar a Neruda”.
La identidad del doctor fue corroborada en el registro del Colegio Médico, luego de un par de videoconferencia por Skype, nos comunicamos telefónicamente a su consultorio; debido a la información delicada el doctor chileno pidió el anonimato, accedí entrar en contacto con el médico después de mirar sus fotografías de la época y al escuchar los antecedentes que cuadran con el presunto asesinato de Neruda. Confieso que en 400 entrevistas que he publicado en Clarín.cl es la primera vez que guardaré el secreto del entrevistado, me hago totalmente responsable de la información que aquí presentamos, la identidad del doctor está corroborada y los indicios que aporta podrían esclarecer el Caso Neruda.
MC.- Doctor, ¿no le parece raro que la Clínica Santa María “extravió” el expediente del paciente Pablo Neruda?
DR.- Al ser la Clínica Santa María un establecimiento ocupado militarmente, todo el “personal” estaba “al mando” de la dirección de los ocupantes -no necesariamente médicos-, eso ocurrió en todos los hospitales y clínicas después del golpe de Estado. Por lo tanto, la documentación y las historias clínicas que se hicieron durante esa ocupación -sobre todo las fichas que le  interesaban especialmente a la dictadura- nunca pasarían al archivo de la clínica. Si el expediente médico de Neruda está en alguna parte, será en algún archivo militar, pero no en los archivos de la Clínica Santa María. Lo lamentable de esto, si la hipótesis del presunto asesinato de Neruda es correcta, es pensar que el poeta se metió involuntariamente en la boca del lobo creyendo que ingresaba a una clínica segura.
MC.- ¿Conoció a las enfermeras del Caso Neruda?
DR.- Recuerdo que una enfermera me dijo que la habían asignado a la Clínica Santa María desde el Hospital Militar, y en 1974 la dictadura recompensó sus servicios “heredándole” el departamento amueblado del doctor Eduardo Paredes –ubicado en la Torre San Borja, diagonal Paraguay-, el doctor Paredes fue detenido el 11 de septiembre de 1973 en La Moneda, la viuda del doctor Paredes fue desalojada y partió al exilio. Nunca olvidé mi conversación con aquella enfermera del Hospital Militar –todavía conservo las fotografías de la época-, si revisan el registro público de la propiedad o los domicilios de las enfermeras de la Clínica Santa María sabrán de quién estoy hablando, por lo menos una enfermera está ocultando sus vínculos con el Hospital Militar.
MC.- ¿De quién está hablando?
DR.- Yo te doy los datos y las fotografías; ustedes tendrán que investigar: ¿qué hacía la enfermera inmediatamente después del golpe en la Clínica Santa María?, ¿por qué la trasladaron del Hospital Militar?, ¿quién era su jefe?, ¿quién paga su jubilación?, resulta imprescindible contar con la lista completa de enfermeras, médicos, administrativos y auxiliares de limpieza que trabajaron en la Clínica Santa María en septiembre de 1973.
MC.- ¿Conoció al doctor Sergio Draper?
DR.- No, él dice que entró a trabajar a la Clínica Santa María el 20 de septiembre de 1973, Neruda ingresó el 19, ¿raro, no te parece?, Draper dice que dejó a su paciente encargado al “doctor Price”, pero no “recuerda” el nombre de pila del “doctor Price”. Insisto: conocí a la enfermera que recibió, como recompensa por sus servicios, el departamento del doctor Paredes asesinado por la dictadura después de su detención el 11 de septiembre en La Moneda.
MC.- El doctor Sergio Draper tiene su consultorio en la Av. Salvador #130 (Piso 3), Providencia (teléfono: 366 2000). ¿Estaría interesado en hacerle alguna pregunta?
DR.- No. Le corresponde a la Policía de Investigaciones aclarar cuál fue el papel de Sergio Draper en el asesinato del presidente Eduardo Frei Montalva y en el presunto asesinato de Neruda.
MC.- En las tres universidades chilenas, de la época, donde se podía estudiar medicina no existen los registros de ningún “doctor Price”, según la descripción de Sergio Draper, “Price” podría ser Michael Towley (agente de la CIA). ¿Cómo ubicar al “doctor” Price?
DR.- Esa pregunta debe responderla Sergio Draper, el “doctor” Price podría ser un piloto de apellido compuesto: “Rose-Price”, o un coronel de Carabineros: “Eduardo Price Quinteros”, no lo sé. Insisto: la Clínica Santa María, como todos los centros médicos, estaba intervenida por la dictadura, después de leer la descripción de “Price” y estudiar las raras circunstancias en las que murió Pablo Neruda, yo no descartaría investigar al doctor Hartmut Hopp (jerarca de la Colonia Dignidad), sabemos que Hopp había regresado de Estados Unidos, tenía 28 o 29 años y se “movía” sin problemas en el entorno de clínicas, hospitales y laboratorios universitarios, en su calidad de médico en trámites de revalidación del título. También tengo mis sospechas en el doctor Manfred Jurgensen Caesar (colaborador de la Central Nacional de Inteligencia), lo recuerdo y cuadra perfectamente en la descripción del “doctor Price”, me dolió verlo en la lista de los médicos al servicio de la dictadura, era un tipo simpático, pero hemos conocido a peores hipócritas. Ambos doctores –Hopp y Jurgensen- se parecen al “doctor” Price, ambos trabajaron para la dictadura de Pinochet.
MC.- El doctor Sergio Draper declaró a la Revista Ñ que inyectó “dipirona” a Neruda (06/09/2011); en cambio, Matilde Urrutia dijo al diario La Opinión que la inyección fue de “dolopirona” (05/05/1974). ¿Qué medicamento produce los síntomas que aceleraron la muerte de Neruda?, ¿dipirona o dolopirona?
DR.- Yo sospecho del Nifedipino -que en la época se conocía bajo una sigla del laboratorio Bayer: “Bay a 1040”-. En muchos lugares del mundo, Chile incluido, el Nifedipino se  inyectaba intraabdominalmente a animales de experimentación para obtener la información científica previa a su comercialización (con el nombre de Adalat) para determinar las dosis no  peligrosas utilizables vía oral en pacientes hipertensos. Es un estupendo medicamento, pero desde entonces se sabía que en sobredosis mataba. Los estudios -con la substancia inyectable- se realizaban en laboratorios universitarios, en Chile, si estoy bien informado: en la Universidad Católica. Si tengo razón en mi sospecha, puedo agregar que considero un truco que los testigos hablen de una inyección de “Dipirona”; quizás para argumentar una equivocación, porque el “Bay a 1040” tiene un nombre químico parecido: Dihidropiridina. Pienso que deberían buscar Nifedipina (Dihidropiridina) en los restos del poeta que se examinan en Chile y Estados Unidos, los laboratorios de la Universidad de Carolina del Norte deberían extender su búsqueda para saber qué le inyectaron a Neruda el 23 de septiembre de 1973: Dihidropiridina, Dipirona, Dolopirona, u otro componente tóxico. El enrojecimiento de “la guata” tras la inyección, de lo que se habló, también la produce el fármaco Dihidropiridina al dilatar los vasos sanguíneos, una sobredosis pudo matar a Neruda.
MC.- ¿Qué piensa de los primeros exámenes forenses y el reporte de la metástasis del cáncer de Neruda?
DR.- Neruda padecía cáncer en la próstata, nadie pone en duda el diagnóstico de ingreso a la Clínica firmado por el doctor Vargas Salazar; al poeta lo operaron dos veces en Francia cuando era Embajador y al regresar a Chile recibió 56 sesiones de radioterapia de cobalto en tres meses (a principios de 1973), a pesar de la metástasis Neruda podía viajar a México el 24 de septiembre, no había razón alguna para decir que estaba agónico cuando su esposa lo dejó para ir a buscar varias cosas a Isla Negra el 23 de septiembre; el exilio a México ya estaba decidido y organizado. Lo que interesaba a los presuntos asesinos era impedir que Neruda saliera de Chile, porque tendría consecuencias que los militares querían evitar. Lo importante es saber, después de comprobar que los restos son efectivamente de Neruda, es si aún se pueden detectar substancias que -inyectadas en su abdomen- le provocaron un shock -irreversible, de no ser tratado de inmediato- como informó El Mercurio (24 de septiembre de 1973). Mario, tú dices que El Mercurio retomó la información del boletín de prensa de la Clínica Santa María fechado la noche del 23, eso tiene sentido, lo raro es que el Certificado de defunción fue emitido al día siguiente (24), el Certificado está firmado por el doctor Vargas Salazar, quien no estuvo de turno la noche del 23, la Clínica no emitió el Certificado de defunción la noche del 23, el Certificado de defunción no reporta lo mismo que el boletín de prensa de la Clínica Santa María, retomado por El Mercurio y La Tercera y La Prensa de Santiago.
MC.- ¿Es necesario comprobar que los restos óseos pertenecen a Neruda?, ¿no es algo obvio?
DR.- La determinación del ADN es de suma importancia, los militares pudieron conseguir un esqueleto con metástasis ósea; no es suficiente identificar los restos exhumados de Neruda por la ropa, o por el color del féretro.
MC.- Finalmente, ¿estaría interesado en estudiar los resultados de la exhumación de Neruda?
DR.- Sí, los resultados de los exámenes son de interés general, por sus implicaciones judiciales e históricas; para los médicos los resultados serán materia de estudio durante años, habrá que esperar un par de meses para que terminen las pesquisas forenses.
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