lunes, 15 de julio de 2013

ABC echó a un esclavo que se rebeló Paulo López versus Aldo Zuccolillo Cuba sigue molestando a los bufones mediáticos de Obama



 De: Silvia Valerga <silvale51@hotmail.com>
  13 de julio de 2013

Periodista fue despedido de ABC Color porque se negó a manipular información sobre Cuba
  • 12 Julio, 2013
  • Escrito por  El Sindicato de Periodistas del Paraguay
El Sindicato de Periodistas del Paraguay recibió la denuncia del periodista Paulo López, quien fue despedido el lunes pasado del diario ABC Color. El colega asegura que su despido se debe a que no se había prestado para manipular o ajustar una información sobre el gobierno de Cuba de acuerdo a intereses ideológicos y políticos del director del medio, Aldo Zuccolillo.
El colega López, quién trabajó en el diario más de cinco años, informó a la comisión directiva del SPP que el domingo pasado había editado un cable referente al discurso de Raúl Castro ante la Asamblea General de Cuba. Esto lo hizo de acuerdo a la noticia enviada por las agencias internacionales. El periodista relata que se retiró del diario aproximadamente a las 20:00 luego de terminar su trabajo. Tiempo después, ya estando en su casa, recibe una llamada de la jefatura para exigirle que vuelva al diario para "acomodar" la información de acuerdo al pedido hecho por Zuccolillo.
El periodista informó al SPP que, antes de retirarse del diario, había informado a los jefes de que los cables de las agencias no daban a entender que el presidente de Cuba haya reconocido el fracaso del sistema cubano (ver artículo del lunes 8 de julio). López se negó a volver al diario alegando compromisos personales, aunque la razón de fondo fue para no prestarse a las periódicas manipulaciones practicadas por el diario ABC. Se presentó a trabajar el lunes, pero a la tarde le comunicaron que está despedido y que podía pasar por la tesorería a retirar su indemnización.
Además, López relató que recibió descalificaciones y ataques personales del subjefe de redacción Armando Rivarola, quien al intentar justificar la sistemática censura y persecución a los periodistas que se atreven a disentir, aplicó calificativos despectivos respecto a las convicciones y actividades extralaborales del afectado, quien colabora con otros medios, entre ellos el diario digital E'A.
Ascendido, pero luego perseguido
López informó que ingresó a trabajar en el diario en el área de corrección de publicidad, luego fue trasladado a la sección corrección de la sección de noticias. Manifestó que en noviembre de 2011, en virtud a su capacidad profesional, la jefatura de redacción le promocionó o ascendió para trabajar en la sección "internacionales", cuya tarea era procesar las informaciones que envían las agencias de noticias.
El periodista relata que, por un tiempo, le permitieron publicar artículos con su firma sobre temas internacionales. Sin embargo, luego comenzó la seguidilla de censuras porque sus artículos colisionaban con los intereses políticos e ideológicos del diario.
Fuente: Sindicato de periodistas del Paraguay

sábado, 13 de julio de 2013

Fidel Castro un títere en una vidriera de CABA-llito Higuera Eladio González su amigo judío Hector y Bagatela un local loco hasta con Museo Che Guevara volvé rusito



A m i g u i t o s      por Eladio González  toto (el cristiano)

Hace sesenta años yo usaba pantalón corto y tenía un amigo inteligente, rubio, flaco, bueno, argentino como yo.
Él escribía extrañamente de derecha a izquierda.  Nunca entendí ni una de las palabras esas que dibujaba.   Sus padres (hermosos ambos) tenían, ella  una mercería en la calle Bartolomé Mitre junto a Casa La Mota y él un local de venta de telas por el Once.  Tenía más hermanas que yo (creo recordar que 4) y a las únicas que no llevaba de la mano ó en hombro era a las mayores que él.
Héctor mi amigo estudiaba, pero cuando llegaba la hora de jugar proponía cosas insólitas, que fueron aceptadas por mí y por mi madre, que nos permitió usar el sótano del local, (de la empresa de mudanzas de mis padres), en el que ella atendía diligentemente al público. 

 foto -  enmarcada del benemérito niño Eladio González Rodríguez (toto) sobre el blanco misal se ve reflejada en el vidrio del cuadro
la imagen de una cabeza blanca (es la de ese mismo niño) oculta por la máquina de fotos y los dedos arrugados por setenta inviernos.   El rostro que asoma por detrás del ángulo derecho superior del marco es el del héroe argentino Libertador de América Don José de San Martín.
 
Allí inventamos batallas y guerras con fusiles de madera y en cierta forma las virtualizamos,  cuando logré que me regalaran unos guantes de boxeo.
Si Héctor por sus estudios ó por atender a sus hermanitas menores no podía venir a jugar, yo usaba como sparring a mi hermana Angélica, que era mayor en edad pero de mi misma altura y como no existía la llamada de auxilio, que propone Eva Giberti actualmente para que el gobierno te envíe una brigada que contenga al violento familiar, yo descargaba mis problemas psicológicos en mi pobre hermanita jugando a los puñetazos.   Pero además en ese sótano de la calle Montevideo 353, entre Corrientes y Sarmiento funcionó un Teatro de Títeres. 

Es que Héctor el judío era emprendedor y nada le arredraba.  Me llevó por calles que yo nunca había conocido, nos metimos al fondo de corredores donde alguien vendía calabazas secas como mates.  Compró una docena, luego en el sótano guiándome rompimos en pedacitos muchos diarios en un balde de agua, tras agregar harina nos quedó una masa como si fuera masilla con la que cubrimos cada mate y pudimos agregarle orejas, nariz, ojos saltones, labios y peinados diferentes.  El judío me enseñó a coser los trajecitos de los títeres y a pintar con acuarela las caras que habíamos confeccionado.

El cerebro era judío, no de los títeres sino de mi amigo y yo como cristiano bruto hijo de gallego, venía a ser la “mano de obra barata” de aquella época, en que no existía la TV en Argentina, y que por la radio (durante un discurso en directo de Juan Domingo Perón que era el Presidente de la Nación) se pudo oir clarito el estruendo producido por el estallido de una bomba, que terroristas habían colocado en el subterráneo de Plaza de Mayo y mató e hirió a varios militantes o casuales transeúntes.

Otro día Héctor me llevó a una carpintería, salimos con listones larguísimos, y paneles de hardboard, clavos, martillo, serrucho y un plano por el que guiándonos cortamos y unimos los listones, para cubrir esos tres enormes marcos que cubiertos por los paneles conformaron, unidos por bisagras el pequeño receptáculo desde donde nosotros dos codo a codo, nos turnábamos en pronunciar con voces fingidas las frases que el guión teatral (que mi amigo había conseguido) nos marcaba.
Me instó a memorizar el texto de los diálogos, aprendí a reemplazar los decorados que eran cartulinas pintadas con paisajes ó edificaciones, fuertes, casas, lagos etc. que colgaban de palos de escoba convenientemente apoyados sobre los dos marcos laterales del teatrito y que movíamos a medida que avanzaban los actos de la obra.

Nuestros pequeños brazos en alto para que sobre el borde del “escenario” conformado por el gran panel central el público pudiera disfrutar la obra de títeres. 

Un velador dentro del cubículo proveyó la iluminación, cuando Héctor instaló después de coserlas (él mismo) las dos cortinitas del “Telón” y me invitó a tirar del hilo, me dí cuenta que tenía un amigo sabio.  Las cortinas se abrían o cerraban de acuerdo a cual de los dos hilos yo tirara.  Para un hijo de gallego y poco lúcido como yo eso era magia pura. 

Practicamos mucho, invitamos a muchos y un bendito día en ese sótano (under) se estrenó la obrita.  Los dos titiriteros fueron muy felices de representarla, aunque nadie les vió la cara mientras manejaban a los diferentes títeres de guante, el vestidito era el guante, nuestro dedo índice sostenía la cabecita, mate, calabaza del títere y nuestros dedos pulgar y mayor, cubiertos por las manguitas del traje se movían para abrir y cerrar esos bracitos de ilusión. 

Teatro de Títeres “El enanito” así lo bauticé pues teníamos en casa un enano de jardín de cemento, (nosotros que no teníamos jardín) y le dí utilidad como “logo” de nuestro emprendimiento cultural. ¡ cuánto entusiasmo al hacer todo ! ¡ como disfruta un niño creando !.   Hasta golosinas compramos en el kiosco de enfrente, alguna pastillas, algún chocolatín y los revendimos a nuestra clientela cautiva, ganando unos centavos.  Ahí asomaba mi veta cristiana de ambicioso capitalista.

No recuerdo muchos adultos en la representación, niños serían diez,  la que no pudo evitar venir (o realmente disfrutaba haciéndolo) fue la muchacha provinciana goy que planchaba,y limpiaba y cuidaba a las hermanitas de Héctor.

Hermosa persona ella, no recuerdo su nombre pero si el respeto que significó nos tenía, al asistir. 

A la semana íbamos a dar la segunda función pero el niño propone y Dios dispone.

Porque mi abuelo Tomás Rodríguez, que acostumbraba hospedarse uno o dos días en casa de cada una de sus dos hijas mujeres, se murió de un infarto durmiendo en nuestro comedor, una noche antes de la segunda función. 

El velorio en el comedor, así se usaba en la antigüedad, el muerto exhibido donde había vivido, en nuestra casa. 
Yo no lloré, mis primitos Norma y Rodolfo sí. 
No se si yo era “un duro” o débil mental, pero ahora soy viejo y no pienso ir a un psicólogo de OSDE a averiguar eso.   Sería hacerle daño al psicólogo y hay que respetar al semejante.

Eso sí, si me muero y no lloran mucho mis nueve nietos, ni se arrancan los cabellos por la tragedia, o usan luto por un año entero …. ¡ los mato !

Fue una sola función pero muy linda, más adelante Héctor volvió a sacarme de la ignorancia enseñándome a revelar fotos, asi que la fotografía entró en mi vida para bien.  Este judío sabía de todo, luego ganó premios con sus fotos en el Club Gimnasia y Esgrima y ya nos distanciamos en la vida.

El gusto por las fotos me quedó y siempre anduve con una máquina por la ciudad.  Recuerdo en la Avda. Córdoba creo que frente al Sanatorio Güemes me tropecé con un tiroteo delincuentes heridos en la calle, policías armas en mano y sin darme mucha cuenta documenté todo meta apretar el disparador.  La policía me rodeó y me obligó a abrir la cámara velando el rollo sensible, pero no me detuvieron.

Años después en una sinagoga de la calle Paso mi amigo ocupó el altar usando una negra galera para casarse, el y su esposa bajo una especie de toldo y creo que el casamiento empezó mal, porque el aplastó una copa que le pusieron en el piso.  Yo usé por primera vez el gorrito judío.

Me enteré que se dedicó a la fotografía como profesión y lo hace muy bien,
En una fiesta familiar, el hijo de un amigo mío riéndose me comentó que trabajaba para un estudio fotográfico que pertenece a Héctor Salomón Nahmad, que es el segundo nombre de mi añorado amigo.  Le pedí le trasmita mis saludos y le pasé mi mail.   Eso fue hace más de dos años….

¡ Héctor volvé !, las amistades se pueden recuperar, a vos nunca te importó que yo escribiera de izquierda a derecha, los de ARGENTORES no aparecieron nunca a cobrar derechos de autor por aquella UNICA función de la obra de títeres.  Entonces…. ¿ te contiene el que yo sea quien fundó el primer Museo Suramericano Comandante Ernesto Che Guevara ?

Tal vez disfrutes al visitarme y en la vidriera de la calle Rojas 129 de CABA-llito Higuera, puedas ver al divertido móvil, (ocurrencia mía) que es un muñeco como aquellos nuestros, pero con el rostro de Fidel Castro (el villano según los explotadores) que nunca fue      
                           “ Titere ”  de  nadie.

¡ Dale rusito… vení sin avisar !

vals criollo bailalo con el gaucho emponchado de pechera reflectiva Caballito calle Rojas 129, todos los martes a las 18.30 hs. tango , folklore y emoción vecinal

viernes, 12 de julio de 2013

Jaque Mate al racismo y a la lepra Mandela Christian Barnard Albert Schweitzer Nobel de la Paz Alberto Granado Ernesto Che Guevara



Un médico alemán blanco viajó a Sudáfrica y se quedó a vivir entre los negros para intentar mejorarles la salud y salvarles la vida. El doctor Albert Schweitzer recibió el Premio Nóbel de la Paz, cuando estos premios se otorgaban seriamente.  El ejemplo de este gran hombre marcó para siempre a los seres humanos y entre ellos a dos jóvenes argentinos leprólogos.  

Uno cordobés, el doctor Alberto Granado Jimenez y el otro rosarino, doctor Ernesto Guevara de la Serna mas tarde conocido como el Che.   Aporta el museo Ernesto Che Guevara de CABA-llito Higuera - Eladio González  toto director
foto - en la balsa Mambo-Tango hecha por leprosos peruanos dos amorosos argentinos: Ernesto Guevara de la Serna y el doctor Alberto Granado Jiménez. (padrino de nuestro museo del Che en CABA-llito Higuera.










  
HISTORIAS DE LA VIDA Y DEL AJEDREZ

A propósito de corazones y Mandela

Ramiro Díez

Era una familia sudafricana de clase media pobre, hasta que su padre se vinculó a actividades religiosas que le significaron creciente bienestar. Un día, sus dos hijos corrían tras un balón, y el más pequeño, de cinco años, cayó para no levantarse nunca más. Su hermano mayor, de nueve años, intentó reanimarlo en vano.
Después supo que había sido un infarto fulminante. Entonces, en silencio, se hizo la promesa de convertirse en médico. Ese niño, con aquella idea fija, hizo realidad su sueño, y fue conocido después como Christian Barnard, el primer cirujano en realizar un trasplante de corazón.

Aquella era una operación de inmensos riesgos. Por eso los primeros pacientes fueron cerdos, perros y mandriles. Cuando la técnica estuvo garantizada, se esperó al paciente receptor, ansioso por prolongar su vida, y al donante involuntario.

Y llegó el momento: el enfermo era Philip Blaiberg, descendiente de alemanes, de 40 años, y tenía las horas contadas. El donante, declarado clínicamente muerto, tras un accidente de autos, tenía veinte años y el corazón sano. Era Clive Haupt, un mestizo.
Tras varias horas, los especialistas lograron el prodigio: el corazón de Haupt empezó a latir en el pecho de Blaiberg y la ciencia se congratuló de salvar una vida y abrir las puertas para muchas otras.
Pero las puertas que se abrieron, fueron las de la cárcel. Cuando la feliz noticia se dio a conocer al mundo, Christian Barnard fue acusado de dos actos criminales. El primero, permitir el ingreso de un paciente mestizo a un hospital de blancos. El segundo, “contaminar” el cuerpo de un blanco con el corazón de un mestizo.
Barnard  fue salvado de las rejas solo por la presión internacional.  En ese momento se convirtió en el médico más famoso del mundo y le llovieron invitaciones, premios, distinciones, aplausos, oportunidades. Y también mujeres. Pero esos asuntos del corazón son otra historia. Lo importante, ahora, es saber lo que pasó con el paciente.

Philip Blaiberg salvó su vida, solamente para ser testigo de lo increíble: tanto sus amigos, como parte de su familia, lo abandonaron y le retiraron el saludo. La poderosa razón era que tenía un corazón de mestizo.  Blaiberg, solitario, murió de depresión un año más tarde. Tenía corazón de mestizo. Los otros, ninguno.
Esto, para recordar a otra víctima del racismo: al sudafricano Nelson Mandela. Y no todas las víctimas del racismo se están despidiendo de este mundo, como este gran líder. Millones de víctimas más, todavía no han nacido. Se pueden cambiar corazones. Pero para conciencias y prejuicios, no hay bisturí que valga.

Eso es lo bello del ajedrez. Que los colores no ocultan ni la inteligencia ni la dignidad.

Wexler vs. Bazan, Mar del Plata, 1960

        

Ay! Utopía, cabalgadura
que nos vuelve gigantes en miniatura...
Ay! Utopía, incorregible
que no tiene bastante con lo posible...
Sin Utopía,
la vida sería un ensayo para la muerte.....
(Joan Manuel Serrat) 

Nelson Mandela Cuba Obama Evo Morales Bush Maduro Snowden Pastores por la Paz contra bloqueo a Cuba Bernie Dwyer




De: Cubainformación.tv <cubainformacion@cubainformacion.tv>
Fecha: 12 de julio de 2013 07:22

Objetivo: Falsimedia  




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