miércoles, 25 de septiembre de 2013

Charrúas, Uruguay, tehuelches, tobas, mapuches, guaycuruses, onas, chaubloqueo museo che guevara patagonia la pampa Panamá



VIAJE-DESCUBRIMIENTO N° 13                         






Descripción: http://www.cicplata.org/_img/ecos/cuenflags.jpgRecuperada mi frágil carabela (no formaba parte de las tres calaveras (no hay error en la ortografía de la última palabra,  fue –y lo es todavía- muerte y despojo  lo que le trajo a los pueblos originarios, el arribo accidental de los genocidas colonialistas). Aclarado el punto, seguimos nuestro viaje-descubrimiento N° 13, con rumbo fijo –norte y meta- hacia OTRO MUNDO POSIBLE, que jamás será ilusión fugaz, sino hermoso sueño por el que lucharon próceres y guerrilleros de épocas y espacios distintos de nuestra geografía del sur y de todo este mundo golpeado por la bestia (666) hegemónica. 
Descripción: images_(1).jpgY vuelvo a la Cuenca exuberante del Plata, que es centro de atracción de energías vitales, puesto que es de interés continental, que se concentran y transmiten a grandes y cortas distancias. Por esta vía llego a otra Patria hermana nuestra: URUGUAY, e inmediatamente busco a sus pobladores originarios, quienes en forma sucinta y clara nos informaron que sus ancestros fueron las etnias amerindias que poblaron esta su tierra, desde la llegada de los primeros humanos, hasta el arribo de los colonialistas europeos, en 1516.
Descripción: 00000000000000 bandera MunN 0Al respecto, puntualizaron: “Al llegar los invasores al Río de la Plata, los grupos étnicos que aquí habitaban, eran principalmente de la macro etnia CHARRÚA, que muchos han querido borrar su existencia e historia”. Desde esa sentida revelación, nos impusimos otra formidable misión: RESCATAR Y VISIBILIZAR A ESTOS HERMANOS ORIGINARIOS.

A continuación,  un trabajo de un hermano Charrúa, el cual es un honor compartir y difundir, para conocer más de sus nuestros ancestros, y empezar a matar las mentiras e injusticias de la lamentable historia oficial del Uruguay.
“Cuando hablamos de la instalación de este pueblo en nuestro territorio tenemos que hablar de los albores del tiempo. De una época en que la humanidad era joven y estaba dando sus primeros pasos. Una época en donde la historia se mezcla con el mito. Los charrúas son de origen pámpido. Ellos son de la misma familia que los mapuches, los tehuelches, los tobas, los gaycuruses y otros pueblos que habitaron y habitan las praderas del Cono Sur”.  

“Esté pueblo cruzó el Paraná hace 3500 años aproximadamente. Desde el momento que ingresaron a la Banda Oriental del Paraná no volvieron a salir de ella. Digo la Banda Oriental del Paraná y no del Uruguay porque para ellos el Uruguay no era un obstáculo geográfico sino un río que los unía. Además los charrúas habitaron en todo lo que es la Mesopotamia Argentina (Entre Ríos y Corrientes)”.

Descripción: PACHAMAMA.jpg“Para ellos está era la Tierra Prometida. Después de quien sabe cuánto tiempo de vagar por la Patagonia y la Pampa llegaron a estas tierras fértiles, cálidas, con ríos como venas repletas de animales y vegetación. Todo lo que podían necesitar se los proporcionaba la naturaleza. Pero cundo llegaron a la Tierra Prometida está no estaba vacía. Allí habitaban los denominados “Constructores de Cerritos”. Esté era un pueblo más antiguo y tremendamente avanzado. No eran nómades sino que vivían en Aldea, cultivaban todo tipo de hortalizas, granos y cereales”.
                                                                      
“Algunos afirman que los Palmares de Rocha son plantaciones de ellos. Esté pueblo también cultivaba la yerba mata y las calabazas del mate. Podemos afirmar que ellos fueron los primeros en tomar mate. Y cuando vivían en zonas alejadas de agua dulce creaban un sistema hídrico para que no les falte el agua. Ellos hacían tajamares en los alrededores de su aldea. Esto se ve principalmente en sus asentamientos del Norte como en Caraguatá, Tacuarembó”.
                                                                              PACHAMAMA                                                                                                                                                                                                       
      
“Como sabemos la tierra del norte es bastante seca y muchos agricultores y ganaderos necesitan que el Estado les esté proporcionando agua para mantener su producción. Esté problema los Constructores de Cerritos lo solucionaron miles de años atrás. Y la vedette de esté pueblo son sus famosas cámaras mortuorias comúnmente conocidas como “Cerritos de Indios”. Algunos sostienen que estos son los primeros vestigios de civilización en el Uruguay”.

“Recordemos que mientras los Constructores de Cerritos habían hecho todo esto Europa estaba sumida en el nomadismo. El contacto entre charrúas y constructores fue pacifico. Fue un intercambio equilibrado entre uno y otro pueblo. Los charrúas y esté pueblo convivieron 1000 años en este territorio y por alguna razón que se desconoce desaparecen”. Descripción: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/d/d0/Charrua.JPG/240px-Charrua.JPG

“Análisis hechos al esqueleto de Vaymaca Pirú y a los restos encontrados en los Cerritos han demostrado que comparten el mismo ADN. O sea los charrúas y Constructores se mestizaron muchísimo. A raíz de esto podemos decir que los charrúas son los herederos de esté pueblo ya desaparecido”.

“Los siglos pasaron y fueron llegando otros pueblos al territorio. Los charrúas probablemente incorporaron de los Constructores el sedentarismo, la agricultura insipiente y la yerba. Muchos pueblos salieron del mismo lugar que los charrúas y a la vez estos ejercieron su influencia sobre esos pueblos. Por eso es que se habla de una Macro Etnia Charrúa. Dentro de ésta se encontraban los charrúas propiamente dichos, los chanas-timbú, los guenoa-minuan, los bohanes y los arachanes”.

“El primer pueblo no emparentado con los charrúas que llegó a estas tierras fueron los yaros. Por muchos siglos se vivió en armonía con la naturaleza y si bien había pequeñas guerras entre distintas tribus pronto se reconciliaban y vivían en una relativa paz”.

“En el 1300 después de Cristo, aproximadamente, llega un pueblo de origen amazónico que influenciara mucho a los charrúas. Llegan los guaraníes. Al principio los charrúas los combatieron porque los veían como invasores. Pero supieron intercambiar y vivir en el mismo espacio. Ambos pueblos se influenciaban mutuamente. Los charrúas incorporaron la cerámica guaraní que era mejor que la suya y los guaraníes incorporaron la baleadora  y las puntas de flechas de piedras de los charrúas. Cuando recién los guaraníes empiezan a adentrarse en territorio oriental llega otro pueblo totalmente distinto”.

“En 1516 llega a las aguas del Paraná Guazú (nombre que le daban los indígenas al Plata) Juan Díaz de Solís en nombre de los Reyes Católicos de España. Hay una leyenda que dice que cuando los berás (ñandúes en charrúa) vieron a las carabelas de Solís salieron en manada avisando tribu por tribu a los indígenas para que el invasor no los agarre de sorpresa. Y así fueron muriendo de cansancio los berás y por tratar de proteger y avisar a los indígenas y sus almas se fueron al cielo y crearon la Cruz del Sur. Y cusndo el invasor desembarco los indígenas estaban preparados para el enfrentamiento con él. Por ésta razón es que los charrúas creían que las Cruz del Sur o Atit Berá (pata de ñandú), como le llamaban ellos, era su constelación protectora. También es una explicación de por qué desde el primer momento que pisó un europeo esté suelo se les izo frente. Con respecto a la muerte de Solís hay mil versiones y no está claro si fueron los charrúas o los guaraníes quienes lo mataron. Tampoco se sabe a ciencia cierta si se lo comieron, lo mataron o lo mantuvieron con vida. Hasta este momento los pueblos originarios se mantuvieron vivos e inocentes”.

Hasta aquí la palabra esclarecedora de este hermano nuestro Charrúa. Pero la tarea que nos hemos impuesto  aún no termina, en cuanto a rescatar y visibilizar a este noble pueblo originario.
Descripción: Monolito que recuerda la matanza al Pueblo CharruaLA MATANZA DE SALSIPUEDES: Cuenta la historiografía oficial que el 11 de abril de 1831, en Puntas del Queguay, se dio esta matanza. Se dice que, a orillas del arroyo Salsipuedes, entre Tacuarembó y Río Negro, tenía su cuartel general el presidente Fructuoso Rivera, quien  convocó a los principales caciques charrúas, llamados Polidoro, Rondeau, Brown, Juan Pedro y Venado, junto con todas sus tribus, a una reunión diciéndoles que el Ejército los necesitaba para cuidar las fronteras del Estado.                                             Monolito que recuerda esa matanza
En ese momento trágico muchos fueron asesinados, otros, prisioneros, mientras que algunos, desconfiando de sus intenciones, no concurrieron al encuentro propuesto y se los tuvo por exterminados a partir de un episodio muy triste en la historia uruguaya: el envío a París, con el fin de ser estudiados, de los últimos charrúas, pequeño grupo formado por una mujer y tres hombres, identificados como Senaqué, Tacuavé, Vaimaca Perú y Guyunusa.
Descripción: Monumento a los últimos charrúasCabe aclarar que Senaqué, el curandero del grupo, había enfermado durante el viaje y falleció poco después. Guyunusa, la mujer de Tacuabé, dio a luz una niña en la capital francesa y falleció al poco tiempo. Tacuabé, luego de un intento de fuga, logró finalmente escapar con su hija. Vaimaca-Pirú quedó solo. Poco antes de morir, fue adornado con lanza y boleadoras para ofrecer un espectáculo más atractivo a los hombres, mujeres y niños que concurrían para verlo. El literato Hugo A. Licandro, sobre su muerte, escribió el cuento “Vaimaca Pirú o la muerte por melancolía”.
El monumento a los últimos charrúas, ubicado en el Prado de la ciudad de Montevideo, se inauguró en 1938. Declarado Monumento Histórico Nacional-Ubicado en el Prado en homenaje a la raza charrúa representada por el cacique Vaimaca, Tacuabé, Senaqué y Guyunusa.
Dato histórico da cuenta que el cacique indio Vaimaca Perú enfrentó junto al prócer uruguayo José Artigas en el siglo XIX a españoles, portugueses, franceses e ingleses; fue llevado vivo a Francia, con otros tres indígenas de su tribu charrúa y, tras ser exhibido en público como "mamífero del sur", murió a los pocos meses.
El etnocidio de Salsipuedes fue perpetrado por el primer gobierno uruguayo de una forma pensada y calculada hasta el último detalle. Por ejemplo el “pequeño detalle” - que tuvieron con los sobrevivientes que fueron trasladados forzosamente - de arrancar los hijos de las madres y separar a los hermanos entre sí, hizo que la lengua charrúa muera y así casi mataron su cultura y su identidad.
A la salida de la dictadura militar de Uruguay, que duró once largos años de represión y desapariciones (1973 a 1984), es que empezaron a surgir desde las bases, manifestaciones a favor de un revisionismo tanto de la historia reciente como desde las raíces mismas de su historia. Es así que partir de 1989, comenzaron a surgir las organizaciones indígenas en ese país.
Descripción: Miembros del CONACHA reunidos en Asamblea. Descripción: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhTH-1YxDOryjoGc7T3i-W2Y9X0LkuJEqj_NlnKTvdWSqLw3hoLlW2YjloqVzaNVNDDpG6IGKJ5K4Bjy1phZthVZQkQsSwmLxqdZANYbZvb6-XOmUFMVOzCCbXj6e3nJO8qiEOzBRoFAl0/s1600/charrua_thumb.jpgEl Consejo de la Nación Charrúa (CONACHA), fue fundado el 25 de junio del 2005 y actualmente está integrado por diversas organizaciones y comunidades indígenas de diferentes puntos del país. Funciona bajo los valores ancestrales de la horizontalidad y el consenso, trabajando por la reivindicación de los derechos del Pueblo Charrúa, siendo la única organización indígena de carácter nacional en Uruguay.
Desde hace ya más de veinte años, los charrúas llevan a cabo un proceso de reconstitución como Pueblo - Nación, conjuntamente con los hermanos charrúas de Argentina. Trabajan incansablemente  para derribar la aberrante versión que señala la extinción indígena en países hermanos, para así poder salir de la invisibilización estructural a la que fueron y  aún están sometidos. Esta es la gran tarea que emprendimos: RESCATAR DEL OLVIDO Y VISIBILIZAR A HERMANOS ORIGINARIOS CHARRÚAS, INTEGRANTES DE UN GRUPO HUMANO  QUE ESTÁ VIVO, ACTUAL Y DINÁMICO, QUE CONSTRUYE SU PROPIO DESTINO: OTRO MUNDO POSIBLE, COMO EL QUE IREMOS CONSTRUYENDO, PASO A PASO, EN NUESTROS VIAJES-DESCUBRIMIENTOS.
Descripción: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEh97_8Dd26HMTYAOL8hCGpLCSduqNyQAxb20xJ4ITSrr_RAIDdDvCe9ggNCle45_n7j_8Ss__n2g7tE2mbLbxg096I5GKrIzypQ3vLHbtuIxRjIb4f5zulxuqXgAFNsVr2nSJVVEVY_EsA/s320/1240331_10202016212434830_1573598396_n.jpg                                                                                       Sepé, el charruita más pequeño de la tribu
                      
                                                      
    Esta Lucha es de los Originarios
    y de todo aquel que se considere un
   Defensor de los Derechos Humanos.
Descripción: Los 4 Charrúas MunN






Fraternal saludo y adelante, siempre adelante, desde el Corinto Bolivariano –Panamá- de Franklin Ledezma Candanedo (Soñador-Constructor-Periodista y Escritor).
Panamá, 25 de septiembre de 2013.

martes, 24 de septiembre de 2013

Pablo Neruda Chile Nicolás Guillén Cuba Pedro Martinez Pirez abrazo de Poetas por la Revolución cubana y americana




UN ABRAZO DE POETAS POR CUBA

Pedro Martínez Pírez


Guardo en mi memoria el abrazo que hace cincuenta años se dieron en mi presencia en el Aula Magna de la Universidad de Chile los grandes poetas Pablo Neruda y Nicolás Guillén.

Fue una celebración de lujo en Chile con motivo del décimo aniversario del histórico Asalto al Cuartel Moncada porque por esos días estaba en la nación austral el Poeta Nacional de Cuba y con él habíamos inaugurado días antes, en el poblado minero de Lota, una escuela con el nombre de la Mayor de las Antillas, y a la entrada del plantel un hermoso busto de José Martí.

Me contó una joven chilena que ahora estudia en la Escuela Latinoamericana de Medicina que varios mineros guardaron celosamente el busto del Apóstol de la independencia cubana a raíz del golpe fascista de Augusto Pinochet, y lo volvieron a colocar en su pedestal 17 años después. Los fascistas chilenos destruyeron el monumento al Ché que habían colocado los pobladores de la Comuna de San Miguel, en Santiago de Chile,, saquearon la casa de Pablo Neruda en Isla Negra y asesinaron a Víctor Jara, entre otras atrocidades contra la cultura chilena.

Yo había conocido a Neruda en junio de 1962, cuando llegué a Chile a cumplir una misión diplomática que se extendió hasta marzo de 1964. Compartimos en varias ocasiones en Santiago de Chile y Valparaíso, y fui a visitarlo cuando la llamada Crisis de Octubre de 1962 en la Isla Negra para pedir su solidaridad ante la amenaza yanqui.

Más de una vez estuve en su casa de Santiago de Chile en encuentros organizados por el poeta brasileño Thiago de Mello, quien por esa época se desempeñaba como Agregado Cultural de su país y era un excelente promotor de las relaciones de amistad con Cuba. En algunos de esos encuentros recuerdo haber compartido con el pintor cubano Mario Carreño, quien nunca olvidó sus raíces.

El acto en la Universidad de Chile y la visita a la Isla Negra me vienen ahora a la memoria cuando se cumplen 40 años de la muerte de quien en 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura, y fue siempre consecuente con sus ideas políticas. Pablo Neruda, Víctor Jara, y Salvador Allende, son muertos que pesan en la mala conciencia de los pinochetistas y sus continuadores en Chile. Pero viven, al decir de José Martí, porque la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida.

La Habana, 23 de septiembre de 2013


domingo, 22 de septiembre de 2013

Peter Pan Estela Bravo Pedro Pan Estados Unidos contra los niños cubanos La Colmenita Revolución Cubana Chaubloqueo Museo Che Guevara



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Contratapa  |  Sábado, 21 de septiembre de 2013

Operación Peter Pan

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Por Sandra Russo

Así se llama el documental que Estela Bravo estrenó en 2010, y que en el homenaje a la realizadora norteamericano-cubana en el reciente Festival Unasur Cine se proyectó junto a otro que habla de los nietos recuperados argentinos, ¿Quién soy yo? La verdad, elegí asistir por el respeto que me merece Estela Bravo, pero mi interés estaba centrado en este último. Y sin embargo, una vez en mi butaca, cuando empezó a desplegarse en la pantalla la historia de los Pedro Panes, lo increíble, lo invisibilizado, lo sádico y al mismo tiempo lo profundamente amoroso que Bravo logró contar sobre esa operación de guerra psicológica de la CIA que tuvo lugar entre 1960 y 1962, tocó una fibra tan fina, y tan inesperada, que no puedo menos que rendirle el pequeño tributo de multiplicar aquí aquella historia, porque creo que Bravo trabaja para eso: para ahondar y multiplicar la conciencia de algunas cosas que pasan en el mundo.
Como no tenía ni idea de lo que había sido en realidad la Operación Peter Pan, fui tomada por asalto por las imágenes de los campamentos para niños de Miami y otras ciudades norteamericanas creados para alojar en esos dos años a los más de 14 mil niños de entre 2 y 16 años que fueron enviados desde Cuba para salvarlos del cuco comunista. Primero mandaron a los varones mayores de 10 años de la clase alta, después a los menores de la pequeña burguesía, después a las nenas, después a los niños más chiquitos. Las escenas del aeropuerto son desgarradoras: los padres agitando las manos y quebrados en llanto detrás de un vidrio, los niños desolados subiendo a los aviones de American Airlines. Esos padres y madres que se desprendían de sus niños, a muchos de los cuales no volvieron a ver más, habían sido engañados.
Ese fue el primer y atroz impacto. Yo había ido a ver un documental sobre cómo la dictadura argentina partió a miles de familias y se apropió de la identidad de centenares de niños, y tenía allí un antecedente sobre cómo –-antes de que existieran las redes sociales, antes de la concentración globalizada de los medios de comunicación– se había implementado una mentira monstruosa que partió al medio a otras miles de familias que, queriendo proteger a sus hijos, los entregaron para que crecieran en orfelinatos norteamericanos. Pero los protegían de algo que nunca iba a pasar.
En complicidad con la Iglesia de Miami, la CIA falseó –imprimió, distribuyó, propagandizó– una presunta ley del nuevo gobierno cubano, según la cual el Estado les quitaría la patria potestad de los hijos a sus padres, para enviarlos a hacer trabajos forzados en la Unión Soviética. Cuando se habla de guerra psicológica, se habla de esto. De engaño cerril. A cincuenta años de distancia es obvio que la patraña tenía por objeto la creación del fantasma del comunismo que se come crudos a los niños y otros cuentos de terror pero, en 1960, los padres y las madres de más de 14 mil niños cubanos se lo creyeron. La Embajada de Estados Unidos expidió visas precarias para menores de 16 años, pero no para sus padres. Los mandaban en charters colmados, con sus valijitas, a un destino incierto que desbordó los campamentos para niños y terminó incluyendo a muchas familias que les ocultaron sus orígenes.
Después los separaron, los mezclaron, los sumergieron en una historia de confusión donde todos ellos se sintieron niños abandonados. Recién treinta años después de la Operación Peter Pan, una de aquellas niñas, Elly Chovel, se propuso rastrear a otros Pedro Panes porque la urgía la necesidad de pasar en limpio la vida que habían vivido, marcada por la mentira que había pergeñado el país en el que vivían. Logró ponerse en contacto con unos 2 mil de aquellos pobrecitos, ya hombres y mujeres con vidas norteamericanas, y sin embargo todos con una herida abierta desde la temprana infancia. Muchos de ellos fueron abusados, tanto en los orfelinatos y reformatorios como en casas de familias adoptantes.
Estela Bravo nombra mucho a Elly Chovel, cuyo relato y su voz dulce y energética es uno de los ejes del documental: porque el sueño de Elly era volver a Cuba a cerrar el círculo de su vida, pero no llegó a tiempo. Murió en 2007. El documental de Bravo recoge el viaje de regreso que hicieron cinco ex Pedro Panes, ahora hombres y mujeres de mediana edad, en 2009. “Yo me fui de Cuba, pero Cuba nunca se fue de mí”, dice Candi Sosa, cantante. El ensamble de imágenes de Candi cantando –de niña– en el campamento, dándose fuerza, con la Candi adulta que conserva la misma voz caudalosa y canta la misma canción, quizá sintetice el deseo vital, latente, poderoso que transmite el documental: atar los cabos, unir los hilos sueltos, desenredar la melancolía que ostentan todos ellos, y sanarse.
Chovel era una mujer que no odiaba. Tenía catorce años cuando fue enviada a Miami, y guardaba más recuerdos que otros que habían sido llevados más pequeños. Recuerdos de Cuba. Amaba a Cuba. Los cinco Pedro Panes que volvieron en 2009 a la isla compartían ese espíritu: algo en su interior no había sido doblegado, y persistía el amor por sus sonidos, sus sabores, su lengua, por lo que cada uno, en su propio relato, llama “la patria”.
Los cinco les cuentan sus historias a los pioneros de La Colmenita, en una reunión cristalina que mantienen en un aula. Los niños miran con piedad, con ojos humedecidos, con compasión a esos cinco adultos de aspecto gringo que les cuentan qué diferentes fueron sus infancias. En entrevistas, por separado o grupales, narran escenas de las que no han podido olvidarse nunca. El silencio nocturno de los campamentos. Las voces infantiles gritando “papi” o “mami”. Ya en Cuba, vencido ese monstruo imaginario que los acechó y los capturó, el documental empieza narrando la crueldad política en su faz más descarnada, pero a medida que avanza empieza a hablar de amor; y sigue hablando de amor mucho después de que uno se va del cine.
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OPERACIÓN PETER PAN
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