jueves, 20 de marzo de 2014

Republicanos españoles ayudados por un negro estadounidense de la Brigada Abraham Lincoln Canute Frankson Guerra Civil España



De: Historias de la Historia

Historias de la Historia



Posted: 19 Mar 2014 01:59 AM PDT
La Brigada Abraham Lincoln agrupó a los voluntarios de los Estados Unidos que lucharon junto a los republicanos contra las fuerzas de Franco durante la Guerra Civil española. De los cerca de 2.800 voluntarios estadounidenses que participaron en la contienda -soldados, técnicos o personal médico-, 800 de ellos nunca regresaron. El que sí lo hizo fue Canute Frankson, el protagonista de esta historia.
Miembros de la Brigada
Voluntarios de la Brigada Abraham Lincoln
Canute Frankson era un mecánico de Detroit que en abril de 1937 viajó a España para luchar contra Franco. Tres meses después de llegar, le escribió una carta a un amigo de Detroit explicándole “por qué él, un negro, había optado por participar en una guerra entre los blancos que durante siglos nos han sometido a esclavitud“…
Albacete, España. 6 de julio de 1937.
Mi querido amigo: estoy seguro de que a estas alturas todavía estás esperando una explicación detallada de lo que tiene que ver esta guerra conmigo. Dado que es una guerra entre los blancos que durante siglos nos han esclavizado, insultado, despreciado… ¿por qué yo, un negro, que he luchado durante años por los derechos de mi pueblo, estoy ahora en España? Porque ya no somos una minoría aislada luchando desesperadamente contra un inmenso gigante, porque, querido amigo, nos hemos convertido en parte activa de una gran fuerza progresista sobre cuyos hombros descansa la responsabilidad de salvar la civilización de la destrucción planificada por un pequeño grupo de degenerados locos en su ansia de poder. Porque si aplastamos el fascismo aquí, vamos a salvar a nuestra gente en Estados Unidos y en otras partes del mundo [...] Todo lo que tenemos que hacer es pensar en el linchamiento de nuestro pueblo. Podemos mirar las páginas de la historia de Estados Unidos manchadas con la sangre de los negros, el hedor de los cuerpos quemados de nuestro pueblo que colgaban de los árboles, los gritos de nuestros seres queridos torturados, los cuerpos marcados por atizadores al rojo vivo [...] Vamos a aplastarlos. Nosotros vamos a construir una nueva sociedad, una sociedad de paz y abundancia. 
Por eso, amigo, estoy aquí en España. En los campos de batalla de España que lucha por la preservación de la democracia. Aquí, estamos sentando las bases para la paz mundial, por la liberación de un pueblo y de la raza humana. Aquí, donde estamos inmersos en una de las más amargas luchas de la historia humana, no hay diferencias de color, ni discriminación, ni odio racial. Sólo hay odio al fascismo. Sabemos quiénes son nuestros enemigos. Los españoles son muy comprensivos con nosotros. Son gente encantadora. [...] Cada uno de nosotros tiene que dar todo lo que tiene para que esta bestia fascista sea destruida. Después de que todo esto termine, espero compartir mi felicidad con todos vosotros. Será una felicidad que no se podría haber logrado de ninguna otra forma sino que después de haber servido en una causa tan digna. Espero que el mal aparente que cometí [al marcharme] pueda compensarse por el servicio que doy aquí a la causa de la democracia. Mi sincero deseo es que seas feliz, y que cuando esto se acabe nos volvamos a encontrar. [...] 
De una cosa estoy seguro: voy a estar satisfecho de lo que he hecho.
Hasta pronto. No sé cuándo podré volver a escribir. Hay tanto que hacer y tan poco tiempo.
Love. Saludos. Canute
Frankson volvió a casa después de un año pero murió al poco tiempo en un accidente de tráfico.

miércoles, 19 de marzo de 2014

mujeres cubanas ejemplo de resistencia a la violencia del bloqueo de Obama Federación Mujeres Cubanas Aleida Godinez Soler Chaubloqueo Museo Chbe Guevara



Las mujeres cubanas; respuesta positiva

·         Publicado por Aleida Godinez el marzo 12, 2014 a las 1:00am
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Por Aleida Godínez Soler
Soy optimista y siempre espero cosas buenas de la vida, pero las que escuché y vi este 8 de marzo en el 9no Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas, creada el 23 de agosto de 1960 y presidida por la inolvidable combatiente del llano y la Sierra, nuestra querida Vilma Espín hasta su desaparición física, no puedo dejar de contarlas.
Llegué con la puntualidad que requería la ocasión especial y tomé el asiento que me asignaron. Confieso que no soporto la inactividad por muchas horas y siempre que asisto a este tipo de evento me sobrecojo por la solemnidad y porque sin faltar a la verdad, me gusta andar de acá para allá en muchas ocasiones faltando a la disciplina.
Pero este que no es el primero al que asisto, fue el de mayor sorpresa. Las horas se me fueron volando y el día me pareció muy corto en la medida que avanzaban las intervenciones de las delegadas, cada una de un tema diferente y expuestas a la manera franca y abierta que tenemos las mujeres en este país de expresarnos libremente.
Me reconocí en Suzette González, que con la candidez de su juventud expresara que las jóvenes tienen derecho a dirigir, solo que: “a veces es la muchacha la que quiere estar, pero se lo niegan por carecer de experiencia, pero si no nos dejan estar, nunca adquiriremos ese conocimiento” y agregó: «Debemos ser capaces de cautivar a las nuevas generaciones con un discurso más fresco, renovador, más representativo y propositivo» y en eso coincidimos.
Como para que el tema no quedara al aire la voz de Solange Sáez, estudiante de Derecho de Santiago de Cuba, inundó la Sala Plenario para decir; que la FMC cuenta entre las estudiantes universitarias con un pilar importante pues “no pueden estar divorciadas de las comunidades a las que tributan” Y no pasó por alto el tema de las indisciplinas sociales cuando aseveró: «Además de mujeres patriotas, nuestro país necesita mujeres ciudadanas, que luchen contra los delitos, las indisciplinas sociales... y que lo hagan con estrategias y métodos viables»
Mucho disfruté las cortas pero sentidas palabras de Yarelis Barrios, nuestra discóbola campeona, gloria del deporte cubano, cuando dijo que sus entrenamientos y competencias le dejan poco tiempo para el trabajo en su Delegación, cuando está en Cuba…trabajo - y quiso decir más pero los nervios la traicionaron- … no se puede ser campeona de la palabra a la vez que campeona lanzando un pesado disco, y la Secretaria General Teresa Amarelle la ayudo a pasar el apuro, que supongo ella agradeció.
Me agradó mucho su nobleza y cuando nos sentamos a la mesa para almorzar - no por casualidad escogí la de ella, le pregunté con curiosidad periodística: Campeona, dime una cosa aquí en secreto, cuando nuestra Yipsi Moreno lanza un disco y logra una medalla se da un golpe en el pecho y dice una palabrota fuerte… ¿Tú también la dices? Y con la sonrisa afable y la timidez característica de los gigantes esboza una sonrisa y le digo: No, no me respondas, tu sonrisa lo dice todo. Acto seguido acotó… ¿Usted sabe cuánto pesa ese disco? Tu voluntad es más pesada, le riposté.
Sin embargo, escuche testimonios que fueron más allá del discurso práctico y necesario a la admiración de quien redacta estas líneas.
Allí en el plenario estaba Estela Sánchez Torres, de Mayarí en la provincia de Holguín, una mujer sencilla como son las campesinas, que nos contó que cuando su esposo enfermó, ella solicitó tierras en arrendamiento para ponerse a producir y que hasta pasaron a su nombre las de él, que lamentablemente está discapacitado. Que a partir de ese momento se dedicó al acopio de leche y a la ceba de toros; que cada día aporta entre 30 y 40 litros del preciado líquido. Por lo que hizo un llamado a las mujeres campesinas a solicitar tierras ociosas y a dejar de ser solamente la que lleve al surco la merienda del marido, para que se sientan dueñas de su trabajo, ya que eso es posible en Cuba. La ejemplar ganadera se desempeña como Secretaria del Bloque 81 Camilo Cienfuegos al tiempo que es miembro del Comité Provincial y Nacional de la organización femenina.
Cuando aún no salía de mi asombro ante semejante proeza, le cedieron la palabra a Yamila Pérez Rodríguez, una muchacha de apariencia frágil que aburrida de ser la gastronómica del marido le dijo: “Dame una mocha que me voy a picar caña”. Como era de esperar se suscitaron las risas y alguien comentó en tono de jarana… ¿Y te dio la mocha? ¡Claro! acotó la Secretaria desde la Presidencia, ella es más eficiente que el marido con la mocha en la mano. Yamila no atinaba a levantar su rostro ante la cámara, estaba apenada, pero aseguró ser más eficiente que él en una brigada de 47 macheteros manuales donde ella es la única mujer. Después tuve el privilegio de conversar y me contó que tenía un hijo de 14 años, que lleva 13 zafras derribando caña desde que su niño era pequeño. Yamila distribuye su tiempo entre las tareas del hogar, el corte de caña en el poblado El Junco del Municipio Jesús Menéndez en la Unidad Básica de Producción Cooperativa Santa María 11 y la Delegación de Base de la FMC.
Tampoco faltó la breve intervención de Ana Delia a la que apodan El Diablito Tun Tun, que agradece a Vilma Espín su trabajo de “mecánica moledora” del central Primero de Enero (antiguo Violeta), situado en el municipio avileño que lleva su nombre, pues según la simpática mujer de color de ébano, hace 44 años desde 1972 trabaja allí y aunque ya se jubiló se reincorporó nuevamente porque ese trabajo es su vida. Al preguntarle a Ana Delia el motivo de su apodo responde con autoridad; porque trabajo 24 horas y descanso 72 y cuando descanso voy caminando 11 kilómetros de casa en casa a visitar a las federadas y dejarles orientaciones y cuando me ven llegar dicen: ¡Ahí viene el diablito…!
Sin lugar a dudas, la mujer cubana ha dado un salto cualitativo en su incorporación a todas las tareas de la sociedad y de ello hablan las estadísticas recogidas en el Informe Central al Congreso y recordadas por José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Vicepresidente del Consejo de Estado en su intervención al dejar clausurado este 8 de marzo de 2014 el 9no Congreso de la FMC y cito:
“La fuerza laboral femenina representa el 48 por ciento de los trabajadores cubanos, el 66 por ciento de los profesionales y técnicos, y en el sector no estatal son el 29 por ciento de los que laboran por cuenta propia. Las féminas son mayoría en el sector educacional, con el 81,9 por ciento de los trabajadores; en la salud con el 78,5 por ciento y en el sistema de tribunales y fiscalías con más del 70 por ciento.
Más de 17 000 mujeres son hoy usufructuarias de tierras, acogidas al Decreto Ley número 300; y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, ANAP, ha crecido en más de 60 000 mujeres desde que estableció su estrategia de género.
Las mujeres cubanas son hoy fundamentales como dirigentes en el sector estatal civil, representando el 46 por ciento de los cuadros; y en el Poder Popular, en las últimas elecciones, alcanzaron el 33,5 por ciento de los delegados de base.
En el Parlamento cubano las féminas hoy representan el 48,86 por ciento de sus miembros, siendo uno de los tres países del mundo con más alta representatividad.
En Cuba, dos vicepresidentas, y el 42 por ciento de los miembros del Consejo de Estado son mujeres, igualmente existen ocho ministras y 44 viceministras.
También en las organizaciones políticas y de masas hay una amplia presencia femenina, lo que se evidencia en que el 42 por ciento de los miembros del Comité Central del Partido son mujeres, el 52, 1 por ciento de la Unión de Jóvenes Comunistas y el 70 por ciento de los aglutinados en la Central de Trabajadores de Cuba”
Los números hablan del trabajo sistemático, profundo y enriquecedor que ha impulsado la Revolución Cubana a través de la FMC para colocar a la mujer en el lugar cimero que hoy ocupa en nuestra sociedad.
Dan fe de la constancia, amor y dedicación del trabajo de la organización femenina encabezada por nuestra Vilma, desde el momento de la creación de los Círculos Infantiles para potenciar en la mujer el derecho a la independencia y la igualdad de género en una nueva sociedad perfectible que cada día se agiganta en la construcción de un Socialismo próspero y sustentable, en el que las mujeres adornamos el sitial de honor que hemos sabido ganar en la historia de nuestra Patria

lunes, 17 de marzo de 2014

Musa inolvidable de Silvio Rodriguez Haydeé Santamaria la revolucionaria que dirigio Casa de las Américas exitosamente Santiago Alvarez Carlos Puebla



HAYDEE  SANTAMARIA   MUSA INOLVIDABLE DE SILVIO RODRIGUEZ

Por: Silvio Rodríguez

Quien indague por qué Casa de las Américas nos abrió sus puertas para
que cantáramos en febrero de 1968, debe saber que aquel ademán
solidario no salió del vacío, y menos porque abundaran noticias
felices sobre los jóvenes trovadores. Por entonces era habitual que
nos precediera una aureola de conflictivos, palabrita que solía usarse
como sinónimo de "ten cuidado con ese". Quizá por ello, antes de la
primera invitación a cantar, Haydeé Santamaría en persona se reunió
con nosotros y se informó de primera mano de nuestras procedencias y
correrías, así como de nuestra forma de entender temas universales y
del patio.

¿Qué determinó el interés inicial? Alguien dijo que quien primero le
habló a Haydeé de aquel grupo de trovadores fue Santiago Álvarez. Lo
creo, porque conocí bien a Santiago. ¿Cómo fue la comunicación inicial
con ella? Aunque parezca raro, en cierta medida por nuestro
repertorio. Digo que puede parecer extraño porque llegamos por un
auspicio del Centro de la Canción Protesta y nuestro arsenal no era
pródigo en el tipo de canción que solía clasificarse como tal. Es
decir, cuando llegamos frente a Haydeé habíamos escrito escasos temas
sobre la guerra en Viet-Nam, la discriminación racial y el
antimperialismo. Por su parte, el cantor de la reafirmación
revolucionaria era --y es para siempre-- Carlos Puebla. Nosotros desde
el inicio fuimos otra cosa. Mezclábamos lo cotidiano con lo
trascendente y no eludíamos hablar de los contratiempos de la sociedad
en revolución. Lo hacíamos así porque así era nuestra vida, y la vida
real es quien suele poner las mejores palabras en una canción. Esto no
era conflicto para Haydeé, que siempre nos escuchaba respetuosamente,
cantáramos lo que cantáramos. Sólo una vez me preguntó qué quería
decir yo con aquello de "me iré a soñar al trueno / de un país
desconocido". Fue entonces cuando, obligado a profundizar, le confesé
mi secreta aspiración de convertirme en combatiente internacionalista.

Quizá la materia que más fluidamente dejó correr nuestra afinidad fue
el Che y la lucha armada. A ella le gustaba hablar de cuando se habían
hecho amigos en la Sierra Maestra y a mi me encantaba escucharla,
lamentando en silencio no haber tenido edad suficiente para alzarme.
En la Sierra él le había prometido que ella lo acompañaría a la hora
de la liberación Latinoamericana (ella se apagaba un poco cuando
explicaba por qué no habían podido correr la misma suerte). También
más de una vez me contó que el argentino decía que lo que más le
gustaba de ella era verla "disparando a la redonda", como una rebelde
en el seno de los rebeldes. Y supongo que ése debe haber sido otro
punto cardinal de nuestra identidad: la convicción de que era
necesario seguir siendo insurrectos, para darle continuidad al mejor
espíritu revolucionario. Ella era, por derecho histórico, una
semejante del Che. Yo, por vocación y edad, émulo del "Gigante" de
Martínez Villena. Con tan especial identidad, rápidamente nos volvimos
amigos.

Haydeé, como ya he dicho, puso la épica revolucionaria a nuestro
alcance, al narrarnos algunos hechos como ella los recordaba y no como
parecía pintarlos cierta mitología castradora. Su visión realista y a
la vez poética era la anunciación de que el sacrificio era una forma
de ascenso en la escala humana. Así que sintiéndonos cada vez más
comprometidos, aunque sin ataduras, nos fuimos hermanando y ella dejó
de ser Haydeé y se convirtió en Yeyé, como le decían doña Joaquina y
sus hermanas Aida y Adita, de las que también nos volvimos familia.

Puede que ahora yo sea algo más cuidadoso que en aquellos tiempos,
cuando todo --yo incluso-- era más joven. Por entonces, y aunque mis
bríos a veces se pasaran de rosca, no entrar en contradicciones me
parecía una cobardía y no ser impetuoso lo consideraba un defecto.
Ante tales arranques, Haydeé tenía una capacidad de comprensión y
compasión enormes. Sabía leer, donde está escrito, el por qué cada
cual es como es. Su dolor de alma, lo trágico de su vida le fueron
refinando la ternura hasta lo sublime. Así mismo era capaz de sentarse
a discutir con quien fuera y de cantarle las cuarenta al más pinto.
Maravillosamente, también tenía la admirable costumbre de no dejar que
se hiciera leña del árbol caído. Si tronaban(*) a un compañero, o algo
así, Haydeé no admitía que se hablara mal de él, todo lo contrario.
Por eso cuando uno la escuchaba resaltar insistentemente las virtudes
de alguien, podía casi asegurarse que ese alguien estaba en "capilla
ardiente". Ella era como una gran academia de humanidad en un cuerpo
pequeño y con voz de flauta. Pero nadie podía equivocarse respecto al
carácter que residía en aquel ser que hablaba cantando. Para mi Yeyé
fue una argamasa que pegó y contribuyó a que tomaran forma algunas
cosas importantes que por entonces todavía me bailaban adentro.


Jamás podré olvidar que cuando en 1980 los trovadores Vicente Feliú,
Lázaro García, Augusto Blanca y Saresquita Escalona fueron
secuestrados y torturados durante un golpe de estado en Bolivia, Yeyé
transformó su oficina de Casa de las Américas en un centro de
movilización internacional. Desde allí ideó y ejecutó el rescate de
nuestros compañeros y no fue a descansar hasta saber que ya venían de
regreso.

La fascinación que ejercía me hizo escribir cientos de palabras con
música, con las que intenté un tributo a la proeza de su generación,
en la que había brillado su hermano Abel. O sea que de no existir
nuestra amistad posiblemente no hubiera escrito algunas canciones,
entre ellas "Canción del Elegido". Durante los años en que nos
conocimos, en cambio conseguí que me redactara una dedicatoria para el
libro "Haydeé habla del Moncada", donde puso: "Silvio, compréndeme y
quiéreme".

Puede que esas sean las palabras clave para la canción que le debo.
Mas, como se ve, trato de transcribir algo de su memoria al lenguaje
común, sin conseguir revelar la magnitud de su presencia.

No quiero dejar de decir que con ella también nos reíamos mucho. A
ella le encantaba reír y hacer reír. Si se piensa que los sentidos son
tributarios de la personalidad, uno de los esenciales en Yeyé era el
del humor, a veces matizado por su maternidad expansiva. No se me
olvida un día en que me invitó a comer y que mientras al resto de los
comensales se les servía una cena criolla, me puso delante una
descomunal tortilla de plátanos maduros. Fue que una vez me oyó decir
que me gustaba mucho ese plato.

Un 31 de diciembre, fecha que ella había escogido como su cumpleaños,
la vi empolvarse la cara, echarse una sábana por la cabeza y
alumbrarse la barbilla con una linterna. Así, después de apagar todas
las luces de la casa, se le apareció a Noel Nicola, que roncaba en un
sofá. Noel saltó del sueño echando chispas y palabrotas, y al día
siguiente estaba apenadísimo por las expresiones que se le habían
escapado. Yeyé, cada vez que lo veía, le pinchaba las costillas con un
dedo y le soltaba una risita.

La última vez que Julio Cortázar estuvo en Cuba, desayunamos juntos.
Habíamos coincidido en algún evento, pero buscando intercambiar otras
palabras quedamos en vernos un domingo temprano, en el Hotel Riviera.
Yendo para la cita, Haydeé --que también estaría en el desayuno--, me
iba explicando la situación: Cortázar tenía una nueva compañera, a la
que quería mostrar La Habana. Para que pudiera moverse con comodidad
durante su visita, inicialmente se le había brindado un vehículo con
chofer, pero Julio, cronopio por antonomasia y enemigo de resultar el
más mínimo estorbo, había declinado el carro y a cambio había pedido
un par de bicicletas, para recorrer la ciudad.

--Así que, Silvio, en algún momento del desayuno tú tienes que decir
que no tienes cómo ir a tus actividades y que necesitas una bicicleta
--me iba instruyendo la heroína del Moncada, mientras conducía por el
Malecón.

--Y ¿eso para qué, Yeyé?

--Para ver qué dice Julio, chico --y me miraba con los ojitos brillantes.

Torpe como soy, me pasé aquel desayuno desaprovechando los "pies" que
Yeyé me ponía en las narices, retrasando el momento acordado. Yo me
sentía en conflicto, porque por una parte me daba pena la candidez de
Julio y por otra no quería defraudar a mi cómplice, dejando de hacer
mi papel. Para no hacer más largo el cuento: cuando por fin logré
decir que necesitaba una bicicleta, Julio reaccionó con su bondad
proverbial, diciendo que casualmente él tenía dos y que con gusto me
prestaba una. Aquel momento fue la eclosión de la mañana: la carcajada
de Yeyé, mi cara de tomate y el rostro primero desconcertado de
Cortázar, tratando de llegar al entendimiento, hasta que por fin
arqueó las cejas y empezó a menear la cabeza, escuchando decir a
nuestra amiga:

--¡Oye eso, Julio! ¡Con la escasez de bicicletas que tenemos...!

Genocidia e inhumano bloqueo de Obama a Cuba la que es autosuficiente frente a grandes farmacéuticas Stella Calloni Francesc Sans Chaubloqueo Museo Che Guevara




De: Stella Calloni <smjcal@yahoo.com.ar>
17 de marzo de 2014, 11:48
 GENOCIDA E INHUMANO

Tania Lizz: "El bloqueo de EEUU a Cuba es genocida e inhumano"

La vicedirectora de la Escuela Nacional de Salud Pública de Cuba considera que el Gobierno de Obama ha sido "el peor" para los cubanos. Asegura que su país se encuentra en "plena revolución sanitaria" y se muestra orgullosa de su "autosuficiencia" frente a las grandes farmacéuticas

JAVIER CORIA/ Fotos: FRANCESC SANS Barcelona 16/03/2014 08:00


La médico cubana Tania Lizz, en su visita a Barcelona. FRANCESC SANS.

La médico cubana Tania Lizz, en su visita a Barcelona. FRANCESC SANS.

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La doctora Tania Lizz Aguilar es médico de familia y vicedirectora de la Escuela Nacional de Salud Pública (ENSAP) de Cuba desde 2009. Especialista en Embriología, máster en Genética Médica y en Educación Médica en la Universidad Médica de La Habana, recientemente viajó a Barcelona para participar en unas jornadas sobre salud pública organizadas por la Candidatura d'Unitat Popular (CUP). Público aprovechó la visita para hacerle una entrevista en exclusiva.
La sanidad cubana tiene fama de eficaz, pero ¿cómo le está afectando la crisis económica?
Nosotros no escapamos de la crisis económica mundial, pero para el Gobierno cubano sigue siendo una prioridad el desarrollo de la salud pública. De hecho, los presupuestos para 2014, destinan un 49% a salud y educación pública. De todos modos, ahora estamos intentando hacer nuestros servicios mucho más eficientes, porque todo lo que tiene que ver con diagnósticos, tecnología, tratamientos, etc. son sumamente costosos. Así como se está transformando un poco el modelo económico cubano, lo estamos haciendo en el modelo de salud que, para variar el nombre (risas), se llama Proyecto Revolución. Estudiamos localmente las necesidades sanitarias de cada población. Por ejemplo, hay zonas donde la edad media es muy avanzada, y lo que necesitan en sus policlínicos son servicios de rehabilitación, de atención geriátrica, etc. para el mantenimiento de la calidad de vida de esas personas. Y necesitan menos otros servicios como planificación familiar, salud materno—infantil... También se están llevando a los policlínicos servicios que antes sólo se daban en hospitales. Ahora también cuentan con servicios de cirugía de mínimo acceso, servicios de diagnóstico... En fin, que se trata de racionalizar lo que tenemos, modernizarlo y hacerlo más accesible al ciudadano.
Pero venían de una situación crítica de la sanidad, sobre todo desde la desaparición del bloque soviético, donde escaseaban en Cuba los equipos médicos y suministros sanitarios...
"En Cuba, con lo poco que tenemos, lo que hacemos es fortalecer nuestra capacidad profesional"
Sí, en los años 80 y 90 tuvimos una situación crítica. Tenga en cuenta que somos una isla donde el monocultivo de la caña de azúcar era la principal industria. Luego empezamos a tener algunos desarrollos en pequeñas industrias, como la producción de níquel, pero sin recursos naturales es difícil. Luego el periodo entre el año 2002 y 2010 también fue crítico, porque teníamos instalaciones ya obsoletas. Con el Proyecto Revolución que le comentaba, se renovaron las instalaciones y se dio mayor calidad sanitaria. Es interesante que reflexionemos sobre cuánto dinero tenemos para dar salud a nuestros pueblos, cuánta tecnología tendríamos que comprar. En Cuba, con lo poco que tenemos, lo que más hacemos es fortalecer nuestra capacidad profesional, nuestros valores como seres humanos y mucho método clínico. Hoy estamos en plena revolución sanitaria y nuestros indicadores son parecidos a la de cualquier país desarrollado.
¿Y cuáles son esos indicadores?
El programa de mayor éxito que tenemos es el de la atención materno-infantil. En el año 1959 la mortalidad infantil era del 61 por mil, y en 2012 era de 4,6 por mil nacidos vivos. Luego nuestro mayor logro se refiere a la medicina primaria, de los médicos de familia, ya que el 85% de las enfermedades se curan en la atención primaria. Tenemos un médico por cada 159 habitantes, una enfermera cada 126 habitantes y un médico estomatólogo (odontólogo) por cada 1.066 habitantes. La esperanza de vida está en 76 años y subiendo. Nos enfermamos y nos morimos de las mismas cosas que en los países ricos, pero nuestra tasa de mortalidad ha ido cayendo. Y sigue cayendo: en 2013 fue de 4,2%. La vacunación también es uno de nuestros logros.
Hablando de vacunación, las grandes corporaciones farmacéuticas blindan sus patentes. ¿Cómo se rompe esa barrera en Cuba, para tener vacunas baratas y universales?
"Las empresas transnacionales no nos venden medicamentos, por eso tenemos que ser autosuficientes" Nosotros hemos fortalecido nuestra propia industria farmacéutica [importan menos del 20% de las medicinas que consumen], y además producimos vacunas propias que exportamos [la vacuna antimeningocócica tipo B se fabrica sólo en Cuba]. Se han destinado muchos recursos a la industria farmacéutica y a lo que nosotros llamamos Polos Científicos [constituidos por más de 30 entidades, en ellos se desarrolla biotecnología y productos farmacéuticos], donde se fabrican vacunas, pero no sólo para enfermedades infecciosas. También estamos desarrollando una vacuna, por ejemplo, contra el cáncer de próstata, que parece ser bastante eficaz. Las transnacionales no nos venden medicamentos [las europeas Philips o Siemens parece que sí], por ello tenemos que ser autosuficientes.
¿Y el bloqueo de EEUU?
"El bloqueo económico es terrible, genocida e inhumano" El bloqueo económico es terrible, genocida e inhumano. Todavía se mantiene y parece que se va a demorar mucho aún en quitarse. De hecho teníamos la esperanza de que con el gobierno actual de EEUU, las cosas cambiarían un poco, pero según los politólogos, el señor Obama es el que más crudamente ha tratado el asunto del bloqueo y su Gobierno ha sido el peor para Cuba. Nosotros no podemos comprar nada a nadie, prácticamente, y menos a los EEUU, teniéndolos ahí enfrente. Tenemos que hacer maromas (equilibrios) para acceder a medicamentos, para acceder a tecnología. Los países que se atreven a vendernos, lo tienen que hacer encubiertos, todo es un misterio, y dramático para acceder a la cosa más mínima. Las sanciones para los que se atrevan a violar ese bloqueo son muy severas.
Al triunfo de la revolución se quedaron casi sin médicos, pero ahora, según datos de Organización Mundial de la Salud (OMS), sus "brigadas médicas" actúan en más de 68 países, como en zonas rurales de Haití, con 500 profesionales, o en Sudáfrica, con 450.
"En los 60, de 3.300 médicos que había en Cuba, quedaron 300"
En 1960 se fundó el Sistema Nacional de Salud. Antes de la revolución sólo existían casas de socorro, clínicas mutualistas y clínicas privadas que, por supuesto, sólo estaban en las grandes ciudades. La mayor parte de la población cubana vivía de la agricultura y estaba en zonas rurales donde no tenían acceso a la sanidad, no sólo por el dinero, también por la distancia. En ese tiempo sucedió una gran migración de médicos, sobre todo a EEUU. De los 3.300 médicos que había en Cuba quedaron 300 [para 7 millones de habitantes]. Tuvimos que hacer énfasis en la preparación de nuevos médicos. Y una de las primeras cosas que se hicieron fue la preparación en la medicina rural. Los médicos que se quedaron y a los que les faltaba terminar sus estudios, pasaban dos años en los lugares más intrincados de la geografía cubana. Fue una experiencia muy importante y donde nació nuestra concepción del médico de familia, que además participaba en la educación sanitaria de la comunidad. Hoy, nuestro compromiso internacionalista solidario, nos lleva a transmitir esas experiencias a otros países en vías de desarrollo. Tenemos 40.000 trabajadores sanitarios, 10.000 de ellos médicos, repartidos por todo el mundo.
¿Y cómo pueden exportar tantos médicos?
"Ahora tenemos medicos para dar y para vender"
Porque nuestra mayor riqueza es el capital humano. Como dice un amigo, tenemos médicos para dar y para vender (risas). En Cuba hay 447.023 trabajadores sanitarios, de ellos 72.416 son médicos y de éstos últimos 53.961 son especialistas. El dato de médicos por habitantes es una de las más altas del mundo. Tenemos 25.907 médicos de familia. Todos los que estudiamos medicina, desde 1992 si mal no recuerdo, hacemos obligatoriamente tres años de medicina familiar.



¿Cómo valora la ofensiva neoliberal privatizadora que vivimos en Europa, y particularmente en España?

Nos preocupa que en países que tenían sistemas de salud universales, gratuitos y de calidad, se estén dando estas tendencias privatizadoras neoliberales. Por ejemplo, el sistema de salud español fue, y esperemos que siga siendo, un ejemplo para nosotros. Estamos luchando para que eso no nos suceda a nosotros. Al final todo se reduce a la voluntad política, oponerse a la salud como mercancía, y defender la salud como lo que es, un derecho. La participación comunitaria y del poder popular son formas de evitar que esas corrientes transformen nuestro sistema.
"El sistema de salud español fue un ejemplo para nosotros; nos preocupa que se den tendencias privatizadoras"
Me habla del poder popular y la participación comunitaria en la salud, pero ¿no será sólo una jerga revolucionaria?
(Risas). Sólo el hecho de que haya tantos médicos por habitantes, convierten a la población cubana en una población muy involucrada en la sanidad, porque la salud no es sólo cosa de profesionales, es y debe ser de cada ciudadano. La participación comunitaria para nosotros es fundamental, sin eso no hubiéramos podido hacer nada de lo que ahora mismo tenemos. Todas las poblaciones tienen un gobierno local o una comisión, además de la del parlamento, que analizan las necesidades de salud, los problemas epidemiológicos..., por ejemplo ahora mismo tenemos problemas con los brotes de enfermedades emergentes, o con brotes del cólera, etc., y sin la participación comunitaria en erradicar el mosquito que trasmite, por ejemplo el dengue, no sería posible esta lucha. En las primeras décadas de la revolución, la necesidad de enfrentarnos a grandes problemas sanitarios, hizo que la población participara activamente. Las primeras casas de salud hicieron que la población se implicara, porque todos luchábamos contra una sociedad con muchas enfermedades. En el año 1984 se creó el programa de médicos de familia, y se empezó a construir los consultorios, que también eran la vivienda del médico. Cada uno tenía 120 familias a su cargo y, además de la atención médica propiamente dicha, se daban nociones de salud pública a la población y a los líderes vecinales. En esos consultorios, que estaban repartidos por todo el país, siempre había un médico y una enfermera, de hecho, el médico no podía abandonar su consultorio nada más que un fin de semana al mes.
Me habla de los consultorios con "un" médico y "una" enfermera. ¿Cómo está la participación de la mujer en la sanidad cubana?
Pues el 70,2% de médicos son mujeres, y un 56% están en cargos directivos de la sanidad. El acceso a las especialidades son equitativas y planificadas. En cada una de las provincias de Cuba hay una universidad de ciencias médicas, y según las necesidades del territorio, se planifican las especialidades. Pero nosotras también heredamos la discriminación machista, los cirujanos varones no querían mujeres estudiando Cirugía, por ejemplo. Eso nos costó. Cuando una mujer quería estudiar Cirugía pasaba por un filtro de médicos que discutían si una mujer podía estar tanto tiempo de pie, con la maternidad..., pero eso era subjetivo, no había nada que dijera que una mujer no podía ser cirujana, claro está, pero en las convocatorias se daban estas cosas.