martes, 15 de mayo de 2007

Fidel piensa, opina, sugiere, crea, DICTA CATEDRA









Reflexiones del Comandante en Jefe:
Lo que aprendimos del VI Encuentro Hemisférico de La Habana

Fidel Castro Ruz Cubadebate 2007-05-14

María Luisa Mendonça trajo al Encuentro de La Habana el impactante documental sobre el corte manual de caña en Brasil.

En una síntesis que elaboré, como en la reflexión anterior, con párrafos y frases del original, la esencia de lo que María Luisa expresó fue lo siguiente:

Sabemos que la mayoría de las guerras en las últimas décadas tienen como el factor central el control de fuentes de energía. El consumo de energía es garantizado a sectores privilegiados, tanto en los países centrales como en países periféricos, mientras la mayoría de la población mundial no tiene acceso a los servicios básicos. El consumo per cápita de energía en Estados Unidos es de 13 000 kilowatts, mientras el promedio mundial es de 2 429 y en América Latina el promedio es de 1 601.

El monopolio privado de fuentes de energía es garantizado por cláusulas en Acuerdos de Libre Comercio bilaterales o multilaterales.

El papel de los países periféricos es producir energía barata para los países ricos centrales, lo que representa una nueva fase de la colonización.

Es necesario desmitificar la propaganda sobre los supuestos beneficios de los agrocombustibles. En el caso del etanol, el cultivo y procesamiento de la caña de azúcar contamina los suelos y las fuentes de agua potable, porque utiliza una gran cantidad de productos químicos.

El proceso de destilación del etanol produce un residuo que se llama vinaza. Por cada litro de etanol producido, son generados de 10 a 13 litros de vinaza. Una parte de este residuo puede ser utilizado como fertilizante, pero la mayor parte contamina ríos y fuentes de aguas subterráneas. Si Brasil produce 17 000 ó 18 000 millones de litros de etanol por año, eso significa que por lo menos 170 000 millones de litros de vinaza se depositan en las regiones de los cañaverales. Imaginen el impacto en el medio ambiente.

La quema de la caña de azúcar, que sirve para facilitar la cosecha, destruye gran parte de los microorganismos del suelo, contamina el aire y causa muchas enfermedades respiratorias.

El Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil decreta casi todos los años en São Paulo —que representa el 60% de la producción de etanol en Brasil— una situación de emergencia, porque las quemas han llevado la humedad del aire a niveles extremadamente bajos, entre 13% y 15%. Es imposible respirar en ese período en la región de São Paulo donde se cosecha la caña.

La expansión de la producción de agroenergía, como sabemos, es de gran interés para empresas de organismos genéticamente modificados o transgénicos, como Monsanto, Syngenta, Dupont, Bass y Bayer.

En el caso de Brasil, la empresa Votorantim ha desarrollado tecnologías para la producción de una caña transgénica, que no es comestible, y sabemos que muchas empresas están desarrollando este mismo tipo de tecnología, y como no hay medios para evitar la contaminación de los transgénicos en los campos de cultivos nativos, esta práctica pone en riesgo la producción de alimentos.

Con relación a la desnacionalización del territorio brasileño, grandes empresas han adquirido ingenios de caña en Brasil: Bunge, Novo Group, ADM, Dreyfus, además de los megaempresarios George Soros y Bill Gates.

Como consecuencia de esto, sabemos que la expansión de la producción de etanol ha generado la expulsión de campesinos de sus tierras y ha creado una situación de dependencia de lo que llamamos la economía de la caña, porque no es que la industria de la caña genere empleos, es lo contrario, genera desempleo, porque esa industria controla el territorio. Eso significa que no hay espacios para otros sectores productivos.

Al mismo tiempo, tenemos la propaganda de la eficiencia de esta industria. Sabemos que se basa en la explotación de una mano de obra barata y esclava. Los trabajadores son remunerados por cantidad de caña cortada y no por horas trabajadas.

En el estado de São Paulo, que es donde está la industria más moderna —moderna entre comillas por supuesto— y es el mayor productor del país, la meta de cada trabajador es cortar entre 10 y 15 toneladas de caña por día.

Un profesor de la universidad de Campinas, Pedro Ramos, hizo estos cálculos: en los años ochenta los trabajadores cortaban alrededor de 4 toneladas por día y sacaban el equivalente a más o menos 5 dólares. Actualmente, para sacar 3 dólares por día, es necesario cortar 15 toneladas de caña.

El propio Ministerio del Trabajo en Brasil hizo un estudio en el que dice que antes 100 metros cuadrados de caña sumaban 10 toneladas; hoy, con la caña transgénica, es necesario cortar 300 metros cuadrados para alcanzar 10 toneladas. Entonces, los trabajadores tienen que trabajar tres veces más para cortar 10 toneladas. Este patrón de explotación ha causado serios problemas de salud y hasta la muerte a trabajadores.

Una investigadora del Ministerio del Trabajo en São Paulo dice que el azúcar y el etanol de Brasil están bañados de sangre, sudor y muerte. El Ministerio del Trabajo en São Paulo, en el año 2005, ha registrado 450 muertes de trabajadores por otras causas, como asesinatos y accidentes ?porque el transporte hacia los ingenios es muy precario? y también a consecuencia de enfermedades como paros cardiacos y cáncer.

Según María Cristina Gonzaga, que hizo la pesquisa, esta investigación del Ministerio del Trabajo muestra que en los últimos cinco años 1 383 trabajadores de la caña han muerto solamente en el estado de São Paulo.

El trabajo esclavo también es común en este sector. Los trabajadores son generalmente migrantes del nordeste o de Minas Gerais, que son seducidos por intermediarios. Normalmente el contrato no es directamente con la empresa, sino a través de intermediarios, que en Brasil los llamamos “gatos”, que seleccionan mano de obra para los ingenios.

En el 2006, la Fiscalía del Ministerio Público inspeccionó 74 ingenios, solamente en São Paulo, y todos fueron procesados.

Solo en marzo de 2007, los fiscales del Ministerio del Trabajo rescataron 288 trabajadores en situación de esclavitud en São Paulo.

Ese mismo mes, en el estado de Mato Grosso se rescataron 409 trabajadores en un ingenio que produce etanol; entre ellos había un grupo de 150 indígenas. En esa área del centro del país, en Mato Grosso, hay esta característica de utilizar indígenas en el trabajo esclavo de la caña.

Todos los años cientos de trabajadores sufren condiciones semejantes en los cañaverales. ¿Cómo son estas condiciones? Trabajan sin un registro formal, sin equipos de protección, sin agua o alimentación adecuada, sin acceso a baños y con viviendas muy precarias; además, tienen que pagar por vivienda, por comida, que es muy cara, y necesitan pagar por instrumentos como botas y machetes y, por supuesto, en caso de accidentes de trabajo, que son muchísimos, no reciben el tratamiento adecuado.

Para nosotros, la cuestión central es eliminar el latifundio, porque detrás de esta imagen moderna hay un problema central, que es el latifundio en Brasil y, por supuesto, en otros países de América Latina. También es necesaria una política seria de producción de alimentos.

Con esto quería presentar un documental que hicimos en el estado de Pernambuco con trabajadores de la caña, que es una de las regiones donde más se produce la caña de azúcar, y así ustedes van a ver realmente cómo son las condiciones.


Este documental fue hecho con la Comisión Pastoral de la Tierra en Brasil y con sindicatos de trabajadores forestales del estado de Pernambuco.

Así concluye su intervención la destacada y aplaudida dirigente brasileña.

A continuación expongo las opiniones de los cortadores de caña, contenidas en el material fílmico entregado por María Luisa. Cuando en el documental no aparecen identificadas las personas, se indica su condición de hombre, mujer o joven. No las incluyo todas por su extensión.


Severino Francisco da Silva.- Cuando tenía 8 años, mi padre se mudó al ingenio del Junco. Y cuando llegué, yo estaba por cumplir 9, mi padre empezó a trabajar, y yo ataba la caña con él. Trabajé unos 14 ó 15 años en el ingenio del Junco.

Una mujer.- Hace 36 años que vivo aquí en este ingenio. Me casé aquí y tuve 11 hijos.

Un hombre.- Hace muchos años que trabajo en el corte de la caña, no sé ni contar.

Un hombre.- Empecé a trabajar con 7 años y mi vida es cortar caña y desmalezar.

Un joven.- Nací aquí, tengo 23 años, desde los 9 años corto caña.

Una mujer.- Trabajé 13 años aquí en la Planta Salgado. Yo sembraba caña, sembraba fertilizante, limpiaba caña, hierba.

Severina Conceição.- Todos estos trabajos del campo yo los sé hacer: sembrar fertilizante, sembrar caña. Hacía de todo con el bombo de este tamaño (se refiere al embarazo) y el canasto al costado, y seguía trabajando.

Un hombre.- Trabajo, todos los trabajos son difíciles, pero la cosecha de la caña es el peor que hay en Brasil.

Edleuza.- Llego a casa y voy a lavar los platos, a arreglar la casa, cuidar del servicio doméstico, hacer las cosas. Cortaba caña, y a veces llegaba a casa y no podía ni lavar los platos, estaba con las manos lastimadas, llenas de callos.

Adriano Silva.- El problema es que el administrador exige mucho en el trabajo. Hay días que uno corta caña y cobra, pero hay días que no cobra nada. A veces alcanza y a veces no.

Misael.- La situación aquí es perversa, el administrador quiere disminuir el peso de la caña. Dijo que lo que nosotros cortemos aquí es lo que tenemos y se acabó. Estamos trabajando como esclavos, ¿entiende? ¡De esta manera no es posible!

Marcos.- El trabajo de la cosecha de la caña es un trabajo esclavo, es un trabajo difícil. Salimos a las 3:00 de la mañana, llegamos a las 8:00 de la noche. Es bueno solamente para el patrón, porque cada día que pasa él gana más y el trabajador pierde, disminuyendo la producción, y queda todo para el patrón.

Un hombre.- A veces dormimos sin bañarnos, no hay agua, nos bañamos en un arroyito que pasa por ahí abajo.

Un joven.- Aquí no hay leña para cocinar, cada uno, si quiere comer, tiene que salir a conseguirse leña.

Un hombre.- El almuerzo es lo que uno trae de casa, trae una comida, come así no más, en ese sol, va tirando para adelante como puede en la vida.

Un joven.- Quien trabaja mucho necesita tener una alimentación suficiente. Mientras que el dueño de la planta azucarera está en la regalía, tiene de lo bueno y de lo mejor, nosotros aquí sufriendo.

Una mujer.- Pasé mucha hambre. Fui a dormir muchas noches con hambre, a veces no tenía nada para comer, ni para darle a mi hija; algunas veces yo buscaba sal, que era lo más fácil de encontrar.

Egidio Pereira.- La persona tiene dos o tres hijos, y si no se cuida, se muere de hambre; no alcanza para vivir.

Ivete Cavalcante.- Aquí no existe sueldo, hay que limpiar una tonelada de caña por ocho reales; se gana lo que se logra cortar: si se corta una tonelada, se gana ocho reales, no hay sueldo fijo.

Una mujer.- ¿Sueldo? Yo no sé nada de eso.

Reginaldo Souza.- A veces ellos pagan en dinero. En esta época ellos están pagando en dinero; ahora, en el invierno pagan todo con vale.

Una mujer.- El vale, uno trabaja, él anota todo en un papel, se lo pasa a la persona para que compre en el mercado. La persona no ve el dinero que gana.

José Luiz.- El administrador hace lo que quiere con las personas. Lo que está ocurriendo es que llamé para “sacar la media” de la caña, no quiso. Es decir: en este caso, él está obligando a la persona a trabajar a la fuerza. De esta manera la persona trabaja gratis para la empresa.

Clovis da Silva.- ¡Eso nos mata! Uno se pasa medio día cortando caña, piensa que va a conseguir algún dinero, y cuando él va a medir, nos enteramos de que el trabajo no valió nada.

Natanael.- El camión de llevar ganado aquí lleva trabajadores, es peor que con el caballo del dueño; porque cuando el dueño coloca su caballo en el camión, él le pone agua, le pone aserrín en el piso para que el caballo no se arruine los cascos, pone pasto, una persona para acompañarlo; y los trabajadores, que se las arreglen: entró, cerró la puerta y se acabó. Ellos tratan a los trabajadores como si fueran animales. El “Pro-Álcool” no ayuda a los trabajadores, solamente ayuda a los proveedores de caña, ayuda a los patrones y los enriquece cada vez más; porque si generara empleo para los trabajadores, para nosotros sería fundamental, pero no genera empleos.

José Loureno.- Ellos tienen todo ese poder porque en la Cámara, estadual o federal, tienen un político que representa a esas plantas azucareras. Hay dueños que son diputados, ministros, parientes de señores de ingenio, que facilitan esa situación para los dueños y para los señores de ingenio.

Un hombre.- Nuestra lucha parece que no para nunca. No tenemos vacaciones, aguinaldo, queda todo perdido. Además, un cuarto de sueldo, que es obligación, no lo recibimos, es con lo que compramos una ropa a fin de año y una ropa para los hijos. Ellos no nos entregan nada de eso, y vemos que la situación se pone cada día más difícil.

Una mujer.- Yo soy trabajadora registrada, y jamás tuve derecho a nada, ni certificado médico. Cuando quedamos embarazadas, tenemos derecho a certificado médico, pero yo no tuve ese derecho, garantía de familia; tampoco tuve aguinaldo, siempre recibía alguna cosita, después no recibí más.

Un hombre.- Hace unos 12 años que él no paga ni aguinaldo ni vacaciones.

Un hombre.- No puedes enfermarte, trabajas día y noche arriba del camión, en el corte de la caña, de madrugada. Yo perdí mi salud, yo era fuerte.

Reinaldo.- Un día yo estaba con unas zapatillas en los pies; cuando di un golpe de machete para cortar la caña, me dio en el dedo, me cortó, terminé el trabajo y me vine para casa.

Un joven.- Botas no hay, se trabaja así, muchos trabajan descalzos, no hay condiciones. Dijeron que la planta azucarera iba a donar botas. Hace una semana que él se cortó el pie (señala) porque no hay botas.

Un joven.- Yo estaba enfermo, pasé tres días enfermo, no cobré, no me pagaron nada. Fui al médico, pedí certificado y no me lo dieron.

Un joven.- Hubo un muchacho que llegó de “Macugi”. Estaba trabajando, en medio del trabajo empezó a sentirse muy mal, tuvo que vomitar. El esfuerzo es grande, el sol es muy caliente y la gente no es de hierro, el cuerpo del ser humano no resiste.

Valdemar.- Trae muchas enfermedades ese veneno que utilizamos (se refiere a los herbicidas). Causa varios tipos de enfermedad: cáncer de piel, en los huesos, va entrando en la sangre y daña la salud. Uno siente náuseas, llega hasta caerse.

Un hombre.- En el período entre las cosechas prácticamente no hay trabajo.

Un hombre.- El trabajo que el patrón te manda a hacer se tiene que hacer; porque ustedes saben, si no lo hacemos… Nosotros no mandamos; quienes mandan son ellos. Si te dan una tarea, hay que hacerla.

Un hombre.- Estoy aquí esperando que un día pueda tener un pedacito de tierra para terminar mi vida así en el campo, para que yo pueda llenarme la barriga y la barriga de mis hijos y de mis nietos, que viven aquí conmigo.

¿Será que hay algo más?

Fin del documental.

Nadie más agradecido que yo por este testimonio y la presentación de María Luisa, cuya síntesis acabo de elaborar. Me conducen a los recuerdos de los primeros años de mi vida, una edad en que los seres humanos suelen ser sumamente activos.

Nací en un latifundio cañero, de propiedad privada, rodeado al norte, el este y el oeste por grandes extensiones de tierra propiedad de tres transnacionales norteamericanas que, en conjunto, poseían más de 250 mil hectáreas de tierra. El corte era manual, en caña verde, no se usaban entonces herbicidas, ni siquiera fertilizantes. Una plantación podía durar más de 15 años. La mano de obra era tan barata que las transnacionales ganaban mucho dinero.

El propietario de la finca cañera en que nací era un inmigrante de origen gallego y familia campesina pobre, prácticamente analfabeto, a quien primero trajeron como soldado en lugar de un rico que pagó por eludir el servicio militar y al final de la guerra lo repatriaron a Galicia. Volvió a Cuba por su cuenta, como lo hizo un incontable número de gallegos que viajó hacia países de América Latina. Trabajó como peón de una importante transnacional, la United Fruit Company. Tenía cualidades como organizador, reclutó un número elevado de jornaleros como él, se hizo contratista y compró finalmente tierras en la zona colindante al sur de la gran empresa norteamericana con la plusvalía acumulada. La población cubana en la región oriental, de tradición independentista, había crecido notablemente y carecía de tierra; pero el peso principal de la agricultura oriental, a principios del pasado siglo, caía sobre esclavos liberados pocos años antes o descendientes de los antiguos esclavos y sobre los inmigrantes procedentes de Haití. Los haitianos no tenían familia. Vivían solos en sus míseras viviendas de guano y tablas de palma, agrupados en caseríos, con la presencia de solo dos o tres mujeres entre ellos. Durante los breves meses de zafra se abrían las lides de gallos. Allí jugaban los haitianos sus míseros ingresos, y el resto lo utilizaban para la compra de alimentos, que pasaban por muchos intermediarios y eran caros.

El propietario de origen gallego vivía allí, en la finca cañera. Salía solo a recorrer las plantaciones y hablaba con todo el que lo solicitaba o deseaba algo. Muchas veces accedía a las solicitudes, por razones más humanitarias que económicas. Podía tomar decisiones.

Los administradores de las plantaciones de la United Fruit Company eran norteamericanos cuidadosamente seleccionados y bien remunerados. Vivían con sus familias en regias mansiones, en lugares escogidos. Eran como dioses distantes, que los hambrientos trabajadores mencionaban con respeto. No se les veía nunca en los cortes, donde actuaban los subordinados suyos. Los dueños de las acciones de las grandes transnacionales vivían en Estados Unidos o en cualquier parte del mundo. Los gastos de las plantaciones estaban presupuestados y nadie podía elevarlos un centavo.

Conozco muy bien la familia del segundo matrimonio del inmigrante de origen gallego con una joven campesina cubana muy pobre que, como él, no pudo asistir a una escuela. Era muy abnegada y sumamente consagrada a la familia y a las actividades económicas de la plantación.

Los que en el exterior lean estas reflexiones por Internet se sorprenderán al conocer que ese propietario era mi padre. Soy el tercer hijo de los siete de ese matrimonio, que nacimos en la habitación de una casa de campo, muy lejos de cualquier hospital, asistidos por la misma partera, una campesina dedicada en cuerpo y alma a su tarea, que solo contaba con sus conocimientos prácticos. Aquellas tierras fueron todas entregadas al pueblo por la Revolución.

Solo me resta añadir que apoyamos totalmente el decreto de nacionalización de la patente a una transnacional farmacéutica para la producción y comercialización en Brasil de un medicamento contra el SIDA, el Efavirenz, de precio abusivamente alto ?igual que otros muchos?, así como también la reciente solución mutuamente satisfactoria del diferendo con Bolivia sobre las dos refinerías de petróleo.

Reitero que sentimos profundo respeto por el hermano pueblo de Brasil.

Fidel Castro Ruz 14 de mayo del 2007 5:12 p.m.
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Democracy Now!: El nuevo libro del ex director de la CIA, George Tenet, arremete contra Bush
Amy Goodman

2007-05-14

Traducido por Mabel Rivas González del Equipo de Traduccion de Cubadebate y Rebelión
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Democracy Now! Martes 10 de mayo de 2007
Ex analista de la CIA acusa a Tenet de hipocresía por no haber revelado antes las presiones de la Casa Blanca en favor de la guerra
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En un nuevo libro, el ex director de la CIA George Tenet arremete contra la administración, dice que no había razones contundentes para invadir al Iraq, y acusa a la Casa Blanca de tratar de echarle la culpa a la CIA. En respuesta, seis ex oficiales de la CIA están acusando a Tenet de hipocresía por no haber hablado antes. Estamos conversando con uno de esos ex oficiales de inteligencia, Ray McGovern. [incluye trascripción apresurada]

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El 10 de mayo de 2003, el Presidente Bush se paró en la cubierta del portaaviones USS Abraham Lincoln debajo de un cartel que decía "Misión Cumplida."

El Presidentee Bush dijo el 10 de mayo de 2003: "Las principales operaciones de combate en el Iraq han concluido. En la batalla del Iraq, los Estados Unidos y nuestros aliados hemos vencido."

Cuatro años después, la ocupación del Iraq por parte de los Estados Unidos continúa sin que se vislumbre un claro final. El Presidente Bush ha prometido vetar un proyecto de ley que la dirección demócrata está enviando hoy a la Casa Blanca y en el que se establece un cronograma no vinculante para la retirada de los soldados de los Estados Unidos. Entretanto, en el Iraq continúa el derramamiento de sangre diario. Solamente el lunes, al menos 102 iraquíes resultaron muertos y el ejército de los Estados Unidos anunció que otros cinco soldados estadounidenses habían muerto durante el fin de semana.

Ahora, en el quinto año de la guerra, otro ex funcionario más de la administración de Bush está acusando a la Casa Blanca de manipular la información de inteligencia para justificar la invasión del año 2003: George Tenet – ex director de la CIA. El nuevo libro de Tenet titulado "At the Center of the Storm" (En el centro de la tormenta) salió a la venta el lunes. En el libro, Tenet arremete contra la administración y dice que no había ninguna razón contundente para ir a la guerra. Tenet acusa a la Casa Blanca de tratar de echarle la culpa a la CIA al afirmar falsamente que él le había dicho al Presidente Bush que encontrar las armas de destrucción en masa en el Iraq sería una “canasta clavada” ("slam dunk").

Tenet también acusa al Vicepresidente Dick Cheney y a sus aliados neoconservadores de empujar a la nación hacia la guerra. Tenet escribe: "Que yo sepa, jamás hubo un debate serio en la administración acerca de la inminencia de la amenaza iraquí."

Tenet renunció en el año 2004 y fue el segundo director de la agencia central en cuanto a tiempo de permanencia en ese cargo. Posteriormente, Bush le confirió la Medalla de la Libertad, que es la más alta condecoración civil otorgada por la Presidencia de los Estados Unidos.

Ahora, seis ex oficiales de la CIA, incluidos ex importantes expertos sobre el terrorismo, están acusando a Tenet de hipocresía por no haber hablado antes. En una carta publicada durante el fin de semana, exhortaron a Tenet a que "dedicara un gran porcentaje de sus derechos de autor por [su] libro a los soldados estadounidenses muertos y heridos en el Iraq y a sus familiares."

Uno de esos ex oficiales de inteligencia conversa conmigo desde Washington DC:

Ray McGovern, analista de 27 años de carrera en la CIA.

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AMY GOODMAN: El 10 de mayo de 2003, el Presidente Bush se paró en la cubierta del portaaviones USS Abraham Lincoln debajo de un cartel que decía "Misión Cumplida."

PRESIDENTE GEORGE W. BUSH: Las principales operaciones de combate en el Iraq han concluido. En la batalla del Iraq, los Estados Unidos y nuestros aliados hemos vencido.

AMY GOODMAN: Cuatro años después, la ocupación del Iraq por parte de los Estados Unidos continúa sin que se vislumbre un claro final. El Presidente Bush ha prometido vetar un proyecto de ley que la dirección demócrata está enviando hoy a la Casa Blanca y en el que se establece un cronograma no vinculante para la retirada de los soldados de los Estados Unidos. Entretanto, en el Iraq continúa el derramamiento de sangre diario. Solamente el lunes, al menos 102 iraquíes resultaron muertos y el ejército de los Estados Unidos anunció que otros cinco soldados estadounidenses habían muerto durante el fin de semana.

Ahora, en el quinto año de la guerra, otro ex funcionario más de la administración de Bush está acusando a la Casa Blanca de manipular la información de inteligencia para justificar la invasión del año 2003: George Tenet, ex director de la Agencia Central de Inteligencia. El nuevo libro de Tenet titulado At the Center of the Storm (En el centro de la tormenta) salió a la venta el lunes. En el libro, Tenet arremete contra la administración y dice que no había ninguna razón contundente para ir a la guerra. Tenet acusa a la Casa Blanca de tratar de echarle la culpa a la CIA al afirmar falsamente que él le había dicho al Presidente Bush que encontrar las armas de destrucción en masa en el Iraq sería una “canasta clavada” ("slam dunk"). Tenet también acusa del Vicepresidente Dick Cheney y a sus aliados neoconservadores de empujar a la nación hacia la guerra. Tenet escribe: "Que yo sepa, jamás hubo un debate serio en la administración acerca de la inminencia de la amenaza iraquí."

Tenet renunció en el año 2004 y fue el segundo director de la agencia central en cuanto a tiempo de permanencia en ese cargo. Posteriormente, Bush le confirió la Medalla de la Libertad, que es la más alta condecoración civil otorgada por la Presidencia de los Estados Unidos.

Ahora, seis ex oficiales de la CIA, incluidos ex importantes expertos sobre el terrorismo, están acusando a Tenet de hipocresía por no haber hablado antes. En una carta publicada durante el fin de semana, exhortaron a Tenet a que "dedicara un gran porcentaje de sus derechos de autor por [su] libro a los soldados estadounidenses muertos y heridos en el Iraq y a sus familiares." Uno de esos ex oficiales de inteligencia conversa conmigo ahora desde Washington, D.C. Ray McGovern trabajó durante veintisiete años como analista de la CIA. Bienvenido a Democracy Now!, Ray McGovern.

RAY McGOVERN: Gracias, Amy.

AMY GOODMAN: Háblenos acerca de lo que George Tenet ha dicho en su libro.

RAY McGOVERN: Bueno, es cierto, desde luego, que se comenzó la guerra de manera fraudulenta. La información de inteligencia fue manipulada. Pero lo que George Tenet no confiesa es que él fue el principal manipulador. Tenemos pruebas documentales de que George Tenet, por ejemplo, dijo a su homólogo británico el 20 de julio de 2002, o sea, ocho meses antes de la guerra, que la información de inteligencia se estaba ajustando en torno a la política. Más claro ni el agua. Esas fueron una actas tomadas por un participante en una reunión celebrada en 10 Downing Street ese mismo día, y el Gobierno británico ha dado fe de su autenticidad. De modo que George Tenet está siendo un poco insincero al sugerir que él es el ángel caído aquí.

AMY GOODMAN: Tenent dice que él jamás dijo que el hecho de que Saddam Hussein tuviera armas de destrucción en masa fuera una canasta clavada (slam dunk).

RAY McGOVERN: Amy, esta es la cosa más extraña que he visto en todos los años que llevo viendo a los líderes de la inteligencia. Lo que él dice es… sí… cuando dijo “canasta clavada” (“slam dunk”) no quiso decir que las pruebas de que hubiera armas de destrucción en masa en el Iraq fuese una canasta clavada (slam dunk). Lo que él quiso decir fue: “Sr. Presidente, con esta prueba podemos lograr que este caso sea una canasta clavada para el consumo popular con el público y con el Congreso”. Ahora bien, ¿acaso piensa que eso lo exime de culpa? Lo que quiero decir es que eso es peor aún. ¿En qué lugar se dice que el director de la inteligencia central… o qué lugar del calificador de cargo del director de la CIA se dice que tiene que participar y ayudar al Presidente a manipular las pruebas para comenzar una guerra sin motivo y que era totalmente innecesaria? Está aceptando haber cometido un delito más atroz que el de sencillamente haberse equivocado acerca de la presencia de las armas de destrucción en masa en el Iraq. Él no se da cuenta de eso.

AMY GOODMAN: Una de las cosas que está aduciendo la administración es que George Tenet no está diciendo la verdad. Por ejemplo, acerca del 12 de septiembre, al día siguiente de los ataques contra el World Trade Center y el Pentágono, Tenet escribió que se dirigía hacia la Casa Blanca detrás de Richard Perle, quién dijo que esos ataques estaban vinculados con el Iraq. Resulta que Richard Perle no se encontraba en el país ese día. Luego George Tenet afirmó que tal vez se había equivocado de fecha, pero que no se había equivocado en cuanto a la sustancia de la conversación.

RAY McGOVERN: Claro, Amy. Tenet se ha equivocado en muchas cosas, ¿sí? Anoche, en el programa de Larry King, Tenet estaba hablando acerca del cuñado de Saddam Hussein. Pues bien, ese hombre no era su cuñado, sino su yerno. Y eso es importante, pues su yerno era el encargado de los programas nucleares, químicos, biológicos y coheteriles en el Iraq. El hombre desertó en 1995, y ¿adivinen lo que nos dijo? Nos dijo que allí no había armas de destrucción en masa. ¿Cómo lo sabía? Él era el que estaba encargado de eso y ordenó destruirlas.

Ahora bien, su testimonio, el hecho de que hablara con nosotros, fue utilizado por Dick Cheney, George Bush y otros altos funcionarios para demostrar la utilidad de los desertores. Pero tergiversaron las pruebas al decir que el hombre había dicho que había armas de destrucción en masa en el Iraq, cuando en realidad el hombre había dicho exactamente lo contrario. Y ese testimonio… su testimonio… es decir… el informe recapitulativo de su testimonio, fue entregado a la revista Newsweek, que lo publicó el 24 de febrero de 2003, o sea, tres semanas antes de que se iniciara la guerra. Y, desafortunadamente, los principales medios de difusión no le prestaron atención. Se publicó en una pequeña sección de Newsweek, y los principales medios de difusión no consideraron que fuera importante que la principal razón utilizada para comenzar esta guerra fuera comprobadamente falsa, como había dicho el propio yerno de Saddam Hussein, quién no sólo sabía de lo que estaba hablando, sino que el resto de la información que había aportado resultó correcta.

De modo que… usted sabe... George Tenet también sabía eso. Así pues, hay muchas cosas aquí que realmente huelen a quemado. Pero, básicamente… usted sabe… lo principal es que sí…. que George Tenet está en lo cierto. La administración mintió descaradamente para llevarnos a esta guerra. El único problema es que George Tenet debía reconocer que lo sabía. Debía decir: “Bueno, sí, fui parte de eso. Fui parte de esa conspiración. Y esos 4 millones de dólares que estoy ganando con este libro se los daré a los familiares de los que fueron asesinados debido a este engaño y a los familiares de los lisiados que aún rondan el Hospital Walter Reed.”

AMY GOODMAN: George Tenet dice en su libro que la idea del injustificado programa de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional partió del Vicepresidente Dick Cheney.

RAY McGOVERN: Bueno… usted sabe… casi todas las ideas han partido del Vicepresidente Dick Cheney. Hay una cita de él…bueno, en realidad él habló unos tres días después de los ataques del 11 de septiembre y dijo: “Como saben, tendremos que hacer muchas cosas ocultas aquí”, de modo que incluyeron la tortura… y él fue el vicepresidente de la tortura. Incluyeron las escuchas telefónicas injustificadas, y usted y yo podemos estar siendo escuchados ahora, aun cuando somos civiles estadounidenses, e incluso aun cuando, que yo sepa, nadie ha abolido la Cuarta Enmienda. Y sobre este país y sobre el resto del mundo han caído humillaciones de todo tipo por culpa de Dick Cheney.

AMY GOODMAN: Permítame pasar al tema de la tortura. En la entrevista de George Tenet en el programa 60 Minutes el domingo, cuando lanzó su libro, negó que las técnicas de interrogatorio de la CIA pudieran definirse como tortura.

GEORGE TENET: Permítame repetírselo de nuevo: nosotros no torturamos a la gente.

SCOTT PELLEY: Bueno… no me diga, George.

GEORGE TENET: Le estoy diciendo que nosotros no torturamos a la gente.

SCOTT PELLEY: Khalid Sheikh Mohammed?

GEORGE TENET: Nosotros no torturamos a la gente.

SCOTT PELLEY: ¿El submarino (asfixia por inmersión)?

GEORGE TENET: Nosotros no….

SCOTT PELLEY: Eso es tortura.

GEORGE TENET: Yo no hablo sobre las técnicas, y nosotros no torturamos a la gente.

SCOTT PELLEY: Es…

GEORGE TENET: Bueno, ahora escúcheme a mí. No. Escúcheme usted a mí.

AMY GOODMAN: Y ahora de nuevo escucharán a George Tenet hablando con Scott Pelley en 60 Minutes del domingo.

GEORGE TENET: Sé que este programa ha salvado vidas. Hemos logrado desbaratar complots.

SCOTT PELLEY: Pero lo que usted está diciendo esencialmente es que hay que torturar a algunas personas.

GEORGE TENET: No, no he dicho eso. No he dicho eso.

SCOTT PELLEY: Usted me está diciendo que las técnicas perfeccionadas de interrogatorio…

GEORGE TENET: Yo no he dicho eso. Yo no he dicho eso. Nosotros no torturamos. Óigame lo que le digo.

SCOTT PELLEY: Bueno, usted podría…

GEORGE TENET: Usted está haciendo una suposición. Usted…

SCOTT PELLEY: En su libro usted las llama “técnicas perfeccionadas de interrogatorio.”

GEORGE TENET: Bueno, así es como las llamamos.

SCOTT PELLEY: Eso es un eufemismo.

GEORGE TENET: Bueno, no voy a tener un debate semántico con usted. Le estoy diciendo lo que yo creo.

SCOTT PELLEY: ¿Jamás muere nadie en el programa de interrogatorio?

GEORGE TENET: No.

SCOTT PELLEY: Usted está seguro de eso.

GEORGE TENET: Sí. En el programa del que estamos hablando usted y yo no muere nadie.

SCOTT PELLEY: ¿Alguna vez ha presenciado cómo se hacen esos interrogatorios?

GEORGE TENET: No.

SCOTT PELLEY: ¿Usted no consideraba que fuera su responsabilidad conocer lo que usted estaba aprobando?

GEORGE TENET: Lo entendía. No soy un mirón. Entiendo lo que estaba aprobando.

AMY GOODMAN: George Tenet fue interrogado por Scott Pelley en 60 Minutes del domingo. “En este programa…no”, no muere nadie. George Tenet hablaba muy cautelosamente aquí, mientras bebía un sorbo de agua, al responder la pregunta de Scott Pelley. Ray McGovern, ¿podría darnos su criterio sobre esa respuesta?

RAY McGOVERN: Bueno Amy, usted sabe… esta gente se piensa que si repiten las cosas bastante… Tenet repitió: “Nosotros no torturamos” cinco veces en el espacio de un párrafo. Y luego, si uno bravuconea e intimida y dice: “Ahora escúcheme. Usted no me está escuchando,” se cree que la gente lo va a tomar a uno más en serio. Eso es ridículo. Desde luego que torturan. En la próxima oración dice que había circunstancias especiales, esa gente era terrible, el contexto posterior a los ataques del 11 de septiembre era tal que en gran medida teníamos que hacer frente a esa gente con medidas extraordinarias… usted sabe, no sé por quiénes nos toma. ¿Por idiotas? Lo que quiero decir es que tal vez él nunca recibió clases de lógica, aunque fue a la Universidad de Georgetown. Solíamos recibir clases de lógica. Y cuando uno dice: “Nosotros no torturamos”, y luego uno dice: “Había que torturar a esa gente”, evidentemente, el número no juega con el billete.

Ahora bien, creo que John McCain estaba en lo cierto al decir: “No creo en la premisa de George Tenet de que se salvaron vidas gracias a la tortura”, y yo no lo creo tampoco. Amy, en este país solía entenderse que la tortura estaba descartada por ser inhumana, por ser indigna de naciones civilizadas. Es más, el propio Patrick Henry dijo que nosotros dejamos las clavijas y los dispositivos de tortura en el viejo mundo. La tortura no funciona. Ya sabes, si eres utilitarista debes saber eso. Los oficiales de inteligencia experimentados lo saben. Esa bomba colocada en Times Square, es una pista falsa, nunca sucedió, ¿Está bien? Y lo otro es que… y no es insignificante, Amy…creo firmemente que la tortura es intrínsicamente algo malo. Está en la misma categoría que la violación sexual o la esclavitud: siempre es algo malo. Y creo que John McCain lo reconoce de una manera especial. De modo que ver al director de la Agencia Central de Inteligencia decir que nosotros no torturamos, pero en realidad sí lo hacemos, verdaderamente me da mucho dolor.

AMY GOODMAN: Ray McGovern, usted trabajó para la CIA durante más de un cuarto de siglo. Usted era uno de los principales oficiales encargados de informar al Vicepresidente George H.W. Bush. Ya llevamos cinco años de guerra. Este es el aniversario del día en que el Presidente Bush se paró debajo del cartel que decía “Misión Cumplida” y dijo que las principales operaciones habían terminado. Es el día en que la dirección demócrata del Congreso está enviando un proyecto de ley al Presidente Bush, proyecto que ha prometido vetar, que financia la guerra, pero que también contiene un cronograma no vinculante para la retirada. ¿Qué cree usted que tiene que pasar ahora?

RAY McGOVERN: Creo que personas como Dick Durbin tienen que cambiar radicalmente su modo de pensar y darse cuenta de que ellos no son una rama supeditada al Gobierno. Como usted sabe, yo soy de Virginia, y creo que George Mason y James Madison y Tom Jefferson deben estar revolviéndose en la tumba. Por ejemplo, Durbin dijo: “Yo sabía que la guerra se iba a realizar de manera fraudulenta, pero me hicieron jurar que guardaría el secreto.” Bueno, él juró defender la Constitución de los Estados Unidos contra todos los enemigos, externos e internos. Y eso es lo que debió haber hecho. La información clasificada es para proteger a las fuentes y los métodos. No es para proteger a los Presidentes, ¿correcto? De modo que él debió haber dicho: “Miren, esto no es lo que estoy oyendo en el Comité de Inteligencia. Deténganse ahí. No vamos a ir a la guerra hasta que esté satisfecho con los argumentos.” Él no lo hizo.

Ahora ellos son… bueno, ahora ellos son mayoría. Ellos eran mayoría entonces en el Senado, y ellos no le hicieron frente. Ahora… uno tiene que hacerle frente ahora, porque este país necesita poner fin a esta guerra. Espero que tengan las agallas para hacerlo.

AMY GOODMAN: Sobre la cuestión que usted plantea acerca de que el Senador Dick Durbin había dicho que estaba molesto sobre ese asunto, pero que “francamente, no podía hacer mucho al respecto porque en el Comité de Inteligencia tenemos que jurar guardar secreto”, él se estaba refriendo a que fue engañado para que aceptara la guerra. Durbin añadió: “No podemos salir por la puerta y decir que la declaración que hizo ayer la Casa Blanca se contradice directamente con la información clasificada que se le está dando al Congreso.” ¿Por qué él no puede decir precisamente eso?

RAY McGOVERN: Desde luego que puede… desde luego que puede decirlo. Y desde hace varios años ya, la gente de la Cámara ha venido diciendo; “Bueno, no podemos hacer nada porque somos minoría.” Bueno, al reflexionar sobre esto, me doy cuenta de que cuando él hizo esto o no hizo esto… los demócratas eran la mayoría en el Senado. De modo que, lo que estoy diciendo aquí es que ellos tienen que ponerse a la altura de sus prerrogativas constitucionales, de sus responsabilidades constitucionales, y asegurarse de que esta guerra se detenga, porque no hay justificación para aumentar los efectivos ni la financiación, salvo para impedir que la guerra se pierda definitivamente durante el mandato de George Bush y Dick Cheney. Eso es por lo que están muriendo nuestros hombres, por lo que nuestros hombres y mujeres están muriendo ahora, y es algo sin escrúpulos.

AMY GOODMAN: ¿Qué es lo que usted cree que suceda si el Presidente veta el proyecto de ley que se le ha enviado, como en efecto ha prometido hacer?

RAY McGOVERN: Creo que los demócratas tienen que volver a empezar de nuevo e imponer estructuras más bien restrictivas en el próximo texto legislativo y no guardar sus tiendas de campaña como hacen los árabes y escabullirse sigilosamente. La idea generalmente aceptada era que si el primer proyecto de ley era rechazado, entonces los demócratas tendrían que dar al Presidente lo que él quiere. Lo que realmente me preocupa, Amy, es que personas como Carl Levin han dicho que jamás nos negaremos a financiar a los soldados.

Y tratando de entender por qué Carl Levin socavaría la autoridad del Líder de la Mayoría en el Senado, encontré algo interesante, Amy, y es que Carl Levin obtiene más dinero del cabildeo pro israelí del Comité Israelo-Estadounidense de Asuntos Públicos (AIPAC) que cualquier otro senador. Ahora bien, ¿con esto estoy queriendo decir que él está haciendo esto por dinero? Creo que tenemos que darle el beneficio de la duda, porque él es uno de los chicos buenos, pero indudablemente se está comportando como uno de esos neoconservadores que no pueden distinguir con claridad entre lo que ellos perciben como interés estratégico de Israel, por una parte, y los intereses estratégicos de los Estados Unidos, por la otra. Y cuando Olmert y Livni, la ministra de relaciones exteriores, vinieron aquí a la reunión del AIPAC hace cuatro semanas y dijeron: “No den muestras de debilidad con respecto al Iraq ahora. Si se van del Iraq, esta región sería más peligrosa para Israel --bueno, y para todo el mundo y para ustedes mismos también”. Dios mío, Amy, eso es muy transparente. Si Levin es una de esas personas que no puede distinguir en lo absoluto entre nuestros intereses y los de Israel, bueno, es que no ha leído el discurso de despedida de George Washington, que alertó precisamente contra esas ataduras apasionadas y alianzas enredadas. Eso es lo que tenemos, y eso es lo que está en el fondo de muchos de nuestros problemas en el Medio Oriente.

AMY GOODMAN: Ray McGovern, analista de veintisiete años de experiencia con la CIA, quiero darle las gracias por haber estado con nosotros.

RAY McGOVERN: Ha sido un gran placer.

AMY GOODMAN: Gracias.
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