sábado, 16 de junio de 2007

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Tocata y Fuga en Mi Mayor. (Iturriaga Neumann)

Raúl Iturriaga Neumann se ha convertido en un prófugo de la justicia, acusado de un crimen que si cometió.

Siguiendo la doctrina militar de, Sálvese quien pueda, chícharos cercanos a él, lo delataron, apuntaron y señalaron en declaraciones judiciales.

El general es ahora un transparente tránsfuga que quizás se esconde entre las muchedumbres castigadas del Transantiago. Tocata, alharaca y fuga ?Mi? mayor.

Aunque resulta obvio que tiene que estar escondido en algún lugar bien, protegido, amparado y lactado por algún rico benefactor.
Aunque como expresa el hijo de otra bestia humana, Manuel Contreras, la situación económica de los pobres militares es penosa, viven de una humilde pensión estatal y a veces no les alcanza ni para lo mínimo. Seco mis lágrimas después de este desgarrador comentario, hago acopio de fuerzas y sigo escribiendo.



El vademécum delictual de este militar está lleno de incontables notables deleznables acciones.

En el año 1977 fue subdirector de Inteligencia de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional) y de ahí en adelante estuvo involucrado en casos emblemáticos ejecutados por el gobierno de generales gorilas.

A parte de los recortes de dineros, chanchullos y arreglos varios que hizo teniendo a su cargo el departamento económico del organismo represor y sus empresas brujas, está sindicado como actor destacado en el caso de los 119, llamada Operación Colombo, en la muerte del general Prats y su esposa, el atentado en contra de Bernardo Leighton, el asesinato de Orlando Letelier, además del secuestro y desaparición de Dagoberto San Martín, militante del Mir, por el cual ha sido condenado a 5 años de presidio, motivo por el cual ha escapado enyeguecido a un lugar desconocido.

Es mencionado en infinidad de torturas, desapariciones y delitos de lesa humanidad, especialmente cuando estuvo a cargo de la siniestra Brigada Puren, colectivo de carniceros que ejercieron las más brutales y horripilantes acciones en contra de seres humanos indefensos.

Resulta esclarecedor que las vastas, complejas y muy bien elaboradas acciones de ?inteligencia? por parte de algunos comandos militares, como Iturriaga, hayan fracasado debido a que las acciones eran de ?inteligencia? y teniendo a imbéciles a cargo era muy obvio que se sabrían prontamente.

Además, Raulito, tenía más apodos que el miembro viril en ese entonces, una docena de chapas, motes y seudónimos, cosa recurrente entre militares cobardes que saben que actúan mal y que se esconden (o huyen) en el anonimato.

Presenció y participó en sesiones de tortura, armó y organizó orgías militares (perros entrenados, ratas en las partes íntimas contra los prisioneros etcétera) en contra de las mujeres y hombres detenidos.
Lamentablemente los testigos directos fueron asesinados, quemados, calcinados, hervidos y arrojados o a las fauces del mar o a las garras yertas de la tierra nuestra...

Casi en el amanecer de sus 40 años de vida fue enviado a Estados Unidos a empaparse de conocimientos en la Escuela de las Américas, para venir a empaparse de sangre inocente a Chile. Posiblemente también fue premiado con algún aliciente económico por parte de la CIA, al igual que su compañero de pupitre Manuel Contreras en Panamá.



La verdad Raúl, hay gente que piensa que tu estás loco, o sea que ya estabas, (una persona normal no haría todas las barbaridades que él hizo, aseguran) y ahora que has huido y vuelves a confirmar tu desnutrición neuronal, yo te defiendo.

Don Elías, (tu chapa) digo yo, no está, ni estuvo loco. Es un hijo de puta, imbécil, cobarde, miserable, ruin, rata sádica, renacuajo diabólico, maldito perro mal nacido, pero loco no.

Ni me lo agradezcas, un sabor agradable me queda en la boca cuando declamo tu defensa.



Ahora te explico mejor las cosas y conste que no entiendo cómo no entiendes, tú que eres Instructor de Doctrina y Estrategia en Contrainsurgencia.

Tomemos a la opinión pública como si fuera un pizarrón en una sala de clases.

Después alguien viene y dibuja un ridículo mono garabateado en la pizarra. Ese eres tú.

Siguiendo el viejo dicho, ?soldado que arranca sirve para otra guerra? te fuiste, te piraste, te escondiste, te fondeaste, te desapareciste.

Lees una declaración que alguien escribió para ti frente a una cámara y la envías a los medios de comunicación.

(Sé que te habrá entrado la nostalgia, años atrás eras tú el que filmaba a los prisioneros en tus noches de Sade y ahora mira como cambian las cosas)



Y, bueno, para sorpresa tuya, todos los partidos políticos, todos, condenan tu osada acción.

Repiten a Coro, ?El Estado de Derecho, el Estado de Derecho? y te crucifican.

Que los partidos de Derecha te hayan condenado quizás debe hacer vibrar esa sensibilidad que no tienes, pero el caso es que la cosa es más simple que raciocinio de simio.

La Derecha empresarial, bancaria, bursátil y más, justo ahora no necesita de tus servicios, ni de tus compañeros de armas.

El ejército es el brazo armado de la clase explotadora y ahora que el Gobierno de la Concertación aplica una política de negreros y chupasangres, todos están contentos y nadie necesita recurrir al uso del trabajo sucio. Ese es llevado a cabo por el perraje marcial, en este caso Carabineros de Chile.

Pero, y pon atención a esta parte, pero, los Derechos Humanos, (no los básicos, agua, salud, educación, ya que esos son más complicados para los señores del capital) sino aquellos que dicen relación con el maltrato, tratos crueles e inhumanos son bastante delicados.

Recuerda que Estados Unidos sacó del puesto a tu Compadre Manuel Contreras por ser demasiado brutal en la represión en contra de los opositores de la Dictadura.

Y por ser delicados, a todo el mundo horroriza aquello, se tiene que explotar, pero con estilo, que primero el sistema aguijonee un poquito el cuerpo y después pase su lengua anestésica sobre las espaldas y que la gente ni se de cuenta como los explotan.

Ya no hay Cáncer Marxista, tus servicios en vivisección ya no se necesitan, no hay cáncer, a lo sumo una espinilla en la frente, un dolor de muelas, una tos perruna...Algo así...



Por eso todos te condenan, especialmente tus antiguos admiradores de la derecha, para que exista un equilibrio, para que exista una cierta calma jurídica que vele por los derechos humanos, ineludiblemente el propio sistema debe arrojar un hueso a la jauría para que esta no ladre, y tú eres ese hueso. Viejo, acabado, tardío, mariconcito, pero hueso al fin.

Por último en el cenit de tu vida por fin sirves para algo. (Mediocre, pero algo al fin y al cabo)



Además, si corre algún vientecillo en Chile, debe ser el suspiro de alivio acumulado y exhalado por todos aquellos que cometieron tropelías al igual que tú, pero que gracias a la ley de amnistía autodeclarada por tu padrino y compañía y el equilibro político (justicia en la medida de lo posible) un poder judicial corrupto, falta de voluntad política y mil macanas más no están, ni estarán nunca en la cárcel, no serán jamás juzgados. Cuando escuchan o saben del tema, miran para otro lado, se hacen los que no saben, no fueron, no tenían idea, no sabían, fueron engañados.

La Corporación de Militares en Retiro, te calificó como ?líder? de los uniformados procesados por violaciones a los derechos humanos.
A uno le queda la duda, ¿Líder? ¿Tú eras el líder de las violaciones sexuales?
¿El Líder del robo, asesinato, torturas y azotes?
Una vez más el mismo denominador común salta a la vista, Militares Chilenos fascistas, recurrentemente niegan sus valientes acciones, se encubren unos a otros, se desdicen, se turban y se masturban con los derechos humanos.
¿Cuántos de los que te apoyan, recibieron dinero, casas, cosas y dineros ajenos y robados bajo Dictadura? ¿Cuántos de los que te apoyan salieron contigo en noches de juergas y cuelgas?
Se escondía en un entretecho, hasta las arañas sentían pena por él, bajaba a comer una vez al día, se duchaba rápido para sacarse el polvo de los ojos, la nariz y el pelo.
Tiritaban en verano, sudaban en invierno, los ruidos eran gigantes, los silencios sepulcros, las voces puñales envueltos. Callada bebía un tibio té en un designado y vitalicio rincón oscuro.
Se escondían, se hacían pequeños, transparentes, procurando no molestar. No escuchaban a sus hijos en meses, no veían a sus esposos en semanas, nada.
Escondidos, prófugos, evadidos y perseguidos por la jauría militar.
Cuando el hocico perdía el rastro, iban y raptaban a las mujeres y los niños, a las madres y padres, a los abuelos y nietos, esperaban pacientes que el prófugo viniera al encuentro del verdugo y su destino sellado.
En las mismas condiciones me imagino que debes estar justo ahora destacado y valiente soldado. Te entregues o no, saltes o te ahorques, vivas o mueras, la historia ya te ha juzgado.

Andrés Bianque.
Junio 14-2007