lunes, 3 de noviembre de 2008

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Nuestra vocación es internacionalista, nuestra solidaridad es hacia todos los pueblos del mundo

La independencia de Angola el 11 de noviembre de 1975, y la Operación Carlota -la asistencia internacionalista cubana para preservar y defender la integridad territorial de la hermana nación africana-, son acontecimientos indisolublemente unidos en el tiempo y en la memoria histórica. Jorge Risquet Valdés, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y vinculado por cuatro décadas a la epopeya cubana en tierras africanas, valora en entrevista con Trabajadores la significación de aquella gesta tan afín a nuestras raíces históricas.
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Entrevista de Juan Dufflar Amel, del periódico cubano "TRABAJADORES"
www.trabajadores.cu/materiales_especiales/suplementos/memoria-historica/revolucion-1/nuestra-vocacion-es-internacionalista-nuestra-solidaridad-es-hacia-todos-los-pueblos-del-mundo


Jorge Risquet Valdés


De todos los continentes, Cuba ha brindado, tanto en el terreno militar como en el civil, más solidaridad al África. ¿Pudiera referirse a las motivaciones de esta vocación africana de la Revolución cubana?

“En realidad, nuestra vocación es internacionalista, nuestra solidaridad es hacia todos los pueblos del mundo. Desde luego, África tiene sus particularidades.”

¿Qué sabíamos de África en 1959, al triunfo de la Revolución?

“Pues bien. Sabíamos que desde África, a lo largo de tres siglos, fueron traídos encadenados a Cuba y arrojados al barracón del ingenio, más de un millón de esclavos.

“El tráfico de millones de esclavos de África hacia América para laborar en las plantaciones algodoneras de Estados Unidos, los cañaverales de Brasil, Cuba y otras Antillas, los cafetales de Haití, es el acontecimiento más horrendo, prolongado y masivo de la historia de la Humanidad.

“Sabíamos por sus versos que José Martí, siendo un niño, antes del tañido de la campana de la Demajagua, vio el barco de los traficantes echando, ciento a ciento, los negros por el portón. Vio a un esclavo colgado a un seibo del monte. Al pie del muerto juró lavar con su vida el crimen. Y cumplió su juramento.

“Cuando Céspedes convocó a las armas para fundar una nueva nación libre, de blancos, negros y mestizos, la nación cubana, los hijos de África y sus descendientes nacidos en Cuba, se convirtieron en intrépidos guerreros. El 13 de octubre de 1868, en Ti Arriba, el soldado Antonio Maceo era ascendido a sargento por su valentía en el combate.

“Sabíamos que después de la Segunda Guerra Mundial las principales metrópolis colonizadoras, Gran Bretaña y Francia, realizaban un proceso de lenta descolonización para convertir los países africanos sojuzgados en neocolonias. Sabíamos muy bien lo que era una neocolonia, porque Cuba había sido la primera neocolonia clásica de América y posiblemente del mundo.

“Y sabíamos que las metrópolis se reservaban porciones de sus antiguas posesiones.

“Francia proclamaba que Argelia era francesa. El régimen colonial-fascista de Portugal bautizaba como provincias del imperio a Angola, Mozambique, Guinea Bissau… y el régimen del Apartheid no estaba dispuesto a retirarse de Namibia.”

¿Y qué pasó en África a partir de ese momento?

“En 1960, diecisiete colonias accedieron a la independencia, sumándose a las que en años anteriores ya lo habían logrado: Etiopía, Egipto, Libia, Ghana, Guinea Conakry, en fin en total unas veinticinco, es decir, menos de la mitad de las naciones del Continente.

“En 1961 enviamos un cargamento de armas al Ejército de Liberación Nacional de Argelia que luchaba heroicamente por la independencia. De regreso el barco cubano trajo niños huérfanos y heridos de guerra. Dos años después enviamos un destacamento militar para ayudar a salvaguardar la integridad territorial de la joven República argelina frente a las amenazas de la monarquía expansionista marroquí. Mas no hubo que combatir. Nuestra presencia constituyó un disuasivo para los pretendientes a la anexión de una porción del territorio de la heroica nación que había conquistado su dependencia al elevado precio de un millón de muertos.

“Entrenamos a los combatientes argelinos durante seis meses y al marcharnos les donamos los carros blindados y demás armamentos.

“De modo que Argelia continuó fortaleciéndose militarmente y nunca más ha sido objeto de amenaza.”

El destacamento de Argelia ¿regresó en 1964?

“Sí, en la primera mitad de 1964.”

¿Cómo se inició nuestra solidaridad con los pueblos subsaharianos?

“La Epopeya de Cuba en el África negra comenzó el 24 de abril de 1965, día en que el Comandante Ernesto Guevara y trece combatientes cubanos, cruzaron el Lago Tanganika y desembarcaron en el Este del Congo Leopoldville. Era la vanguardia de la Columna Uno que entrenaría y pelearía junto a los guerrilleros lumumbistas que empuñaban las armas contra el triunvirato de Kasavubu-Tshombe-Mobutu, hechura del imperialismo yanqui y los colonialistas belgas y contra el millar de mercenarios blancos reclutados, equipados y pagados por Washington. En los meses siguientes, la Columna tendría unos 120 combatientes.

“En el mes de mayo, llegó a Brazzaville, capital de la República del Congo, la vanguardia de la Columna Dos que tomó el nombre de Batallón Patricio Lumumba. Para el mes de agosto, ya tenía 260 hombres nuestra unidad, que constituía el Segundo Frente del Che en la cuenca del gran río Congo.

“Fue heroica la actuación de la Columna Uno del Che que en los varios meses que permaneció en el interior de Zaire, donde llegó tras salvar peligrosos obstáculos, libró numerosos y desiguales combates.

“Más de 50 acciones combativas se cuentan en la hoja de servicios de la Columna del Che, quien bajo el seudónimo de Tatu se desenvolvió en aquellos nuevos escenarios de lucha con la maestría y agudeza táctica y estratégica que hicieron de él un verdadero artífice de la guerra de guerrilla.

“Mas no fue posible reunir y cohesionar las fuerzas lumumbistas, llegó un momento en que la columna internacionalista combatía sola en un terreno desconocido. Ante tales adversas circunstancias, la columna debió salir de aquel país. No fue vencida por el enemigo, pero el objetivo de su misión no pudo cumplirse dada la ausencia de un movimiento patriótico vertebrado con el cual colaborar.

“Para el Batallón Patricio Lumumba resultaron más favorables las condiciones. El sostén al gobierno progresista del Congo frente a las amenazas extranjeras fue sólido y en un momento resultó decisivo.

“Ello consolidó la base de retaguardia del MPLA, bajo la dirección del Doctor Agostinho Neto, permitiendo el incremento de las acciones guerrilleras en Segundo Frente de Cabinda.

“Dos columnas, instruidas y equipadas por cubanos marcharon hacia Primer Frente, hacia la lejana región Luanda. Una de ellas, llevaba el nombre glorioso de Escuadrón Camilo Cienfuegos.

“Una tercera columna, la Ferraz Bomboko, mayor que las anteriores, parte de cuyos integrantes fueron entrenados en Cuba y la otra en el Congo, fundó el Tercer Frente guerrillero en el Este de Angola.

“Aún no había regresado nuestro Batallón a Cuba y se inició nuestra presencia junto a los guerrilleros de Guinea Bissau, dirigida por el PAIGC y su líder Amílcar Cabral.”

¿Fue eso resultado de la Revolución de los Claveles en Portugal?

“Yo diría que la Revolución de Claveles, encabezada por oficiales jóvenes y organizaciones políticas clandestinas, entre ellas el Partido Comunista de Portugal, fue una respuesta pueblo cansado de medio siglo de dictadura fascista y de más de una década de guerra colonialista contra los pueblos africanos en su lucha por su independencia.

“Al firmarse los Acuerdos de Paz Alvor entre Portugal como metrópoli, tres organizaciones: el MPLA, legítima; las otras dos, el FNLA y la UNITA, al servicio del enemigo, el proceso de descolonización desembocaría inevitablemente en guerra civil.

“Estados Unidos puso en acción un plan dirigido personalmente por Henry Kissinger, al frente del Consejo de Seguridad Nacional y del Departamento de Estado.

“El plan consistía en financiar, armar y entrenar al FNLA y la UNITA, utilizando a Mobutu para que prestara su territorio y sus tropas (como lo venía haciendo desde fines de 1974) y alentando a Sudáfrica a compartir la tarea de suministro de material bélico, el adiestramiento a esos movimientos lacayos y, en última instancia, intervenir con sus tropas para ocupar Luanda e instalar un gobierno títere.

“La siniestra conjura estaba en marcha.

“Es justamente en el mes de agosto de 1975 que Cuba, respondiendo positivamente a la solicitud del presidente Doctor Agostinho Neto decide enviar los instructores militares a Angola, en número cinco veces mayor que el fijado por el MPLA y las armas y demás suministros necesarios para crear cuatro centros de instrucción y entrenar, organizar en unidades y armar a miles de combatientes angolanos. El día 23 de agosto se instaló en Luanda el Estado Mayor de la Misión Militar Cubana, encabezada por el 1er. Comandante Raúl Díaz Argüelles.”

¿Cuál es la situación en el país en ese momento?

“En agosto, las tropas de Mobutu y el FNLA habían invadido tres provincias del norte. En el sur, los sudafricanos ocupaban las represas de Calueque y Ruacaná y entrenaban a unidades del FNLA y la UNITA.

“El MPLA y su brazo armado, las FAPLA, habían logrado sacar de Luanda al FNLA y mantenían su presencia en 11 de las 16 provincias de Angola.

“Para mediados de octubre estaban instalados los cuatro centros de entrenamiento militar en los cuales iniciaron el entrenamiento militar de cientos de jóvenes angolanos, en cuatro puntos estratégicos: Cabinda en el norte, cerca de Benguela en el suroeste, Saurimo en el nordeste y Dalatando, al este de Luanda.

“El 14 de octubre una columna sudafricana, partiendo de Namibia, cruzó la frontera angolana en dirección norte con el objetivo de entrar a Luanda antes del 11 de noviembre día fijado para la proclamación de la independencia.

“Al comenzar noviembre, la llamada Columna Zulú penetró en la provincia de Benguela. Una fuerza de 16 instructores cubanos y unos cien alumnos angolanos del centro de entrenamiento tratan de cortar el paso cerca de Katengue. Los invasores encuentran por primera vez una resistencia organizada que es franqueada dada la enorme superioridad de la columna racista. Suceden varios encuentros en ese día y al siguiente. El enemigo pierde cuatro blindados, varios vehículos y sufre numerosas bajas. Entre los instructores hay cuatro muertos, siete heridos y trece desaparecidos. Las bajas de las FAPLA son más numerosas.

“Sangre cubana y angolana riegan por primera vez el suelo de Angola.

“La infausta noticia del sacrificio heroico de los combatientes cubanos y angolanos llega a La Habana. En la noche del 4 al 5 de noviembre la dirección cubana, encabezada por el Comandante en Jefe y el Ministro de las FAR, decide enviar tropas a Angola para enfrentar la agresión del régimen del Apartheid y salvar la independencia de la República que habría de nacer una semana después. Se inicia la Operación Carlota.

“Por avión partió la primera compañía del Batallón de Tropas Especiales, que llegó a Luanda el día 9.

“El día 10, tiene lugar el tercer y último combate de Quifangondo, 22 kilómetros de la capital. Defienden la posición fuerzas de la novena brigada de las FAPLA, instructores cubanos y alumnos angolanos del centro de Dalatando, una batería de cohetes MB21 y otra de morteros 120 mm, ambas servidas por cubanos que habían partido el día 5 de La Habana.

“Las fuerzas invasoras, integradas por blindados y tropas regulares zairotas, artillería sudafricana, bandidos del FNLA y mercenarios blancos, asesoradas por un general de Pretoria reciben una aplastante derrota de la cual no se repondrían jamás.

“En la primera hora del 11 de noviembre, el Presidente del MPLA proclama en una plaza llena de patriotas enardecidos el nacimiento de la República Popular de Angola.

“La primera compañía y las otras que le suceden se dirigen hacia el sur. En la margen norte del río Queve, cuyos puentes han sido volados, se establece una línea inexpugnable, Porto Amboim-Gavela-Quibala, a más de 250 kilómetros al sur de Luanda, que las tropas racistas no podrán romper.

“Entre los días 8 y 12 de noviembre igualmente son derrotados los invasores de Cabinda, donde los cubanos y angolanos del centro de instrucción y tropas de las FAPLA hacen pagar la agresión con centenares de bajas: regulares zairotas, mercenarios blancos y bandidos del llamado FLEC, otra organización fantoche.

“Noviembre termina con la sangrienta derrota de una fuerza sudafricana que intenta en Ebo franquear la línea sur, el día 23 y la llegada del regimiento de artillería de las FAR que había partido de Cuba en la segunda semana del mes.

“Cuando todo el territorio de Angola es liberado de tropas extranjeras, el 27 de marzo de 1976, han llegado desde Cuba 36 mil combatientes internacionalistas.

“Hasta aquí la primera guerra que libramos en África contra las tropas del Apartheid.

“La Operación Carlota se prolongó durante 15 años y 7 meses. Sería largo de contar. Regresamos victoriosos.

“La Epopeya de Cuba en África negra iniciada por el Comandante Ernesto Guevara el 24 de abril de 1965 terminó junto con la Operación Carlota el 25 de mayo de 1991. Duró más de 26 años.

“Junto a sus respectivos pueblos contribuimos decisivamente a la independencia de Guinea Bissau, Angola Namibia, así como a la integridad territorial de Etiopía.

“Prestamos una contribución significativa a la independencia de Zimbabwe y a la victoria del pueblo sudafricano sobre el odiado régimen del Apartheid.

“Más de 380 mil soldados y oficiales cubanos montaron guardia o pelearon junto a los pueblos de África. Más mil ofrendaron generosamente vidas a la causa de la libertad en las ancestrales del aquel continente. 50 mil prestaron sus servicios colaboradores civiles.”

En estos días conmemoramos el aniversario del regreso definitivo nuestras tropas, ¿es que ha terminado nuestra colaboración con nuestros hermanos africanos?

“Este es el balance de nuestra contribución hasta 1991, que no ha terminado ya que la colaboración civil, especialmente en el campo de la salud se mantiene y acrecienta hasta hoy y siempre.

“Como Fidel nos enseña, ser internacionalistas es pagar nuestra propia deuda con la humanidad.”


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Rodolfo Walsh, ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina), 1976