martes, 30 de diciembre de 2008

deforestación no se conoce en Cuba allí se respeta la naturaleza que es el habitat del ser humano revolucionario y merecedor de vida sana Chaubloqueo














CUBA, UNA EXCEPCIÓN A LA REGLA

por Juan José Morales

La deforestación parece ser la norma hoy en casi todo el mundo. Pero
hay unos cuantos lugares que son la excepción a la regla y donde no
ocurre tal cosa sino lo contrario. Esto es, que la superficie arbolada
aumenta. Y uno de los pocos -poquísimos- países donde se da tal
situación es Cuba. De hecho, es la única nación de América Latina que
cada vez tiene mayor cubierta forestal.

De acuerdo con las últimas cifras, Cuba actualmente posee poco más de
2.8 millones de hectáreas de bosques, lo cual equivale a la cuarta
parte del territorio nacional; el 25.6 % para ser exactos. Según los
planes, para 2015, dentro de sólo siete años, ese porcentaje deberá
ser del 29.3, o sea 3.8 millones de hectáreas.

Para sopesar mejor la importancia de estos números, hay que señalar
que en 1959, al triunfo de la revolución, sólo el 13.4 % del
territorio cubano estaba cubierto de bosques, debido a la tala
inmoderada para abrir campos ganaderos y establecer plantaciones de
caña de azúcar, que era el principal cultivo. Eso significa que de
entonces a la fecha, la superficie boscosa prácticamente se ha duplicado.

Como parte de la política de reforestación -que ha merecido al
gobierno cubano felicitaciones de la Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la FAO-, ha habido una
importante reestructuración del sector agropecuario. Así, entre otras
cosas, se decidió dejar de cultivar 600 mil hectáreas de cañaverales y
plantar árboles en ellas.

También se decidió reubicar algunas explotaciones ganaderas situadas
en zonas montañosas, de modo que esos terrenos puedan convertirse en
bosques, y reducir las áreas cultivadas con café.

Por lo demás, la reforestación -hay que recalcarlo- se hace con base
en estudios técnicos y científicos para lograr mejores resultados y
-sobre todo- poder tener un aprovechamiento sustentable de los
recursos forestales, pues no se trata simplemente de que el país sea
una alfombra arbórea, sino de utilizar esa riqueza. Hay en diferentes
puntos de Cuba, siete estaciones experimentales y 1,200 ingenieros
forestales dedicados a desarrollar técnicas para la protección,
conservación y aprovechamiento de los bosques.

En suelos arenosos y secos, por ejemplo, se utiliza sobre todo el pino
Pinus tropicalis, una conífera endémica -o sea originaria y exclusiva-
de Cuba, a cuya abundancia se debe el nombre de la provincia de Pinar
del Río en la parte occidental del país, así como el antiguo nombre de
Isla de Pinos de la actual Isla de la Juventud, en el sur.

En los últimos tiempos, se han hecho esfuerzos especiales por
reforestar zonas que habían sido severamente afectadas por la
explotación minera, así como áreas de captación de presas y embalses,
y zonas de manglar, a las cuales se da protección especial por su gran
importancia ecológica.

La política cubana de reforestación parece estar dando buenos
dividendos económicos, pues ha llevado a una situación que garantiza
no sólo el aprovechamiento sustentable de los árboles maderables sino
su incremento. Según cifras oficiales, anualmente se talan entre 12
mil y 15 mil hectáreas con fines comerciales, pero en el mismo lapso
se plantan 67 mil hectáreas de diversas especies. El aumento neto de
cobertura forestal resulta así, de más de 50 mil hectáreas por año,
superficie nada desdeñable para un pequeño país de sólo 11 millones de
hectáreas y densamente poblado.

Fuente: Por Esto