domingo, 3 de abril de 2011

Nota desafinada libertad de prensa Eduardo de la Serna

eduardo.de.la.serna@gmail.com
Sun, 3 Apr 2011

Una nota sobre la libertad

 

Decir que en una carrera "todos" pueden participar, puede parecer lindo y parejo, pero ¿qué posibilidades tengo ya frente a un atleta olímpico? ¿y un discapacitado motriz? Siendo justos, ¿sería pareja esa carrera? ¿Sería justa? Decir simplemente "libertad de participación" no sería suficiente para que realmente haya libertad. O para revisar el concepto de "libertad", en todo caso.

 

Mucho de esto es comparable a tantas de las leyes de "libertad de mercado", ¿Qué posibilidades tiene una pequeña cooperativa o un miocroemprendimiento ante una multinacional? Esta puede perder dinero por meses o años para conseguir el "mercado", puede publicitar en todos los medios, puede hacer ofertas, puede chantajear o sobornar.

 

Decir "libertad de empresa" no indicaría que realmente haya "libertad". O quizás, el tema sea, o bien cambiar la idea de libertad (que es "polisémica", para ser precisos) o cambiar las leyes para que la libertad nazca de la igualdad y la justicia y no sea un instrumento de lo contrario.

 

Sirvan estos ejemplos para entender qué decimos al decir "libertad" de expresión, "libertad" de prensa, porque para ser justos, nunca escuché la voz de los pobres y oprimidos en los grandes medios, nunca escuché alguien que haga suya la voz de los silenciados, de los no escuchados, de los ignorados.

 

Y como tantos -los que además, tienen "voz", y ésta amplificada- hablan de "libertad" (y lo hacen hablando), pero nunca puedo escuchar la voz callada, silenciada o invisibilizada de los pobres, es que me pregunto si estamos hablando de lo mismo, o si tantos al repetirlo una y otra vez no hacen sino amplificar el grito de los que hablan tanto que no dejan que los otros hablen.

 

Esa voz se parece bastante al monólogo, y -a decir verdad- muchos medios de comunicación, hace años, ¡muchos años! nos han acostumbrado a ella.

 

¿Será que nos atreveremos a escuchar otras voces o seguiremos prefiriendo el tono monocorde de un clarín desafinado?

 

Eduardo de la Serna