viernes, 8 de mayo de 2009

Adolfo Pérez Esquivel Premio Nóbel de la Paz y su vuelo de la muerte SERPAJ Ginebra dictadura militar argentina Videla Massera Mario Gerardo Yacub

foto: Mario Gerardo Yacub abogado argentino secuestrado,nacido en Basavilbaso, desaparecido



Carta del Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel
VUELO DE LA MUERTE

Buenos Aires, 7 de mayo (Por Adolfo Pérez Esquivel, ANC-UTPBA).- Cada persona guarda en su memoria hechos, acontecimientos, que marcan su vida y que no son aislados en la vida del pueblo y la situación del país y en la comunidad de pertenencia de cada uno.

Había estado en Ecuador participando en el encuentro de Obispos Latinoamericanos que se realizó en la Casa de Santa Cruz, en Riobamba en la Diócesis del Obispos Leonidas Proaño y donde supimos del asesinato de Monseñor Angelelli en la Argentina. Era uno de los obispos invitados que no pudo llegar al encuentro. Estuvo el Arzobispo de Santa Fe, Monseñor Vicente Zaspe.

La represión militar ecuatoriana invadió la casa de retiro y reprimió a los 17 obispos, religiosos y laicos, que fuimos detenidos y llevados al cuartel militar en Quito, a unos 300 Kms. Fue un operativo continental del Plan Cóndor, impuesto a través de la Doctrina de Seguridad Nacional, promovido bajo la dirección de los EE.UU en los regímenes dictatoriales imperantes.

Al regresar a la Argentina después de mi liberación en el Ecuador, fui detenido en el Departamento Central de la Policía Federal el día 4 de abril, aniversario del asesinato de Luther King y el primer día de la Semana Santa. Son momentos de fuerte tensión y de resistencia espiritual. Fui llevado a la Superintendencia de Seguridad Federal, un centro de torturas y encerrado en un tubo, calabozo pequeño y maloliente con restos dejados por otros prisioneros, por ese lugar pasaron los Graiver, el director del Buenos Aires Herald, Robert Cox, entre otros. Lugar donde pasaban prisioneras que las transladaban a otras prisiones. con la promesa que las liberarían. Cuando salían a la calle y con el Estado de Sitio, volvían a secuestrarlas.

El día 5 de mayo del año 1977, a la madrugada, la guardia abre el tubo y me sacan, llevándome a una oficina donde me informan que sería trasladado. No dan otra información. Hay un oficial quien es el encargado de entregarme, dos oficiales y dos suboficiales, quienes me ponen las esposas y trasladan a un carro celular y soy encerrado en un compartimiento donde únicamente podía estar de pié.

Aproximadamente luego de hora y media de recorrido, se detiene y veo que es el aeródromo de San Justo, había un letrero que lo identificaba; está cerca de un hangar de donde sale carreteando un pequeño avión. Me suben encadenándome al asiento trasero. Están el piloto, el co-piloto los oficiales y suboficiales que me buscaron en la Superintendencia de Seguridad Federal, armados con ametralladoras y el avión tomó pista y se elevó dirigiendo su rumbo hacia el Río de la Plata.

Pregunté dónde me llevaban, pero el silencio era absoluto. Conozco perfectamente la zona sobre la que volábamos por haber navegado durante varios años la región. Pude ver los ríos Paraná de las Palmas, el Paraná Mini y el Paraná Guazú, la Barra de San Juan, Colonia y las luces de Montevideo. Era inexplicable ese recorrido y el tiempo transcurrido en el aire dando vueltas sin destino alguno.

Los guardias hablaban entre si en voz baja, uno de ellos se acercó para ver como estaban las cadenas que me ataban al asiento y sujetaba el candado, lo sentía muy nervioso y alterado, pero silencioso, no se atrevía a mirarme. Algo estaba por suceder; yo no lo sabía, aunque presentía lo que podía ser. Los militares esperaban una orden y saber qué hacer conmigo. El piloto llama al oficial y hablan en voz baja. Siento que le dice “estamos esperando la orden”.

Muchos recuerdos se agolpaban en mi mente y corazón, sin embargo estaba sereno y mi fuerza nacía de la oración, de la fe y el compromiso asumido junto a los pueblos de América Latina y la Argentina, de la pertenencia, valores y lucha por la vida frente a la dictaduras militares. Recordaba a los seres queridos, a mi esposa e hijos y que el día 7 de mayo es el cumpleaños de Ernesto y el dolor de no poder estar junto a la familia para celebrar y compartir. La incertidumbre de no saber si estaría vivo.

Tenía información de prisioneros que la dictadura militar ordenó arrojar desde los aviones al Río de la Plata y al mar. En Ginebra, en la Asociación Internacional de Juristas pude ver algunos micro-films de cuerpos de prisioneros que la corriente del río había arrastrado a la costa uruguaya;

El avión continuaba dando vueltas hacia la costa y el río. Hacía mucho frío y el tiempo inmenso transcurría en una espera incierta, cargada de tensiones y olor a muerte de un vuelo hacia ningún lado.

La madrugada y sol comenzaban a despertar de una noche llena de presagios e incertidumbres. Permanecía encadenado en el avión, sin capacidad de cualquier movimiento, sin respuesta a mis preguntas; sólo miradas furtivas y el susurro de sus conversaciones y las armas sobre sus rodillas. Me preguntaba si había llegado al límite de la vida; si todo eso era el fin, sólo trataba de aspirar el aire como si fuera la última bocanada de vida.

Recordaba a los compañeros y compañeras del Serpaj, a mi hijo mayor, Leonardo en su resistencia y trabajo en defensa del derecho de los pueblos; era muy joven con mucho entusiasmo y compromiso acompañando a organizaciones emergentes del drama que vivía el pueblo. Recordaba a quienes dieron su vida, para dar vida, desde su lugar resistían con dignidad, como ese grupo de mujeres con las que compartimos el dolor, la resistencia, la esperanza y la fuerza de la oración ecuménica, superando barreras culturales, ideológicas y políticas, unidas para saber a donde llevaron a sus hijos e hijas. Fuimos aprendiendo a tejer redes solidarias.

El tiempo sin tiempo, sin dimensión continuaba el vuelo de la muerte, hasta que el piloto dice en voz alta: “tengo la orden de ir a la Base Aérea de Morón, con el prisionero”. Así el avión recorre la costa y se dirige a la base del Palomar. Un edificio pintado de amarillo ya un poco desgastado por el tiempo, el avión aterriza en la pista y estaciona cerca del edificio. Quedo con la guardia armada. El piloto, junto con los oficiales se dirigen al edificio. No sé el tiempo transcurrido, tal vez más de dos horas, creo que ahí se decidió qué hacer conmigo. La presión internacional era intensa, de las iglesias, gobiernos, organizaciones sociales y culturales, de organismos internacionales.

Cuando regresan el piloto y los oficiales dicen: “póngase contento, lo llevamos a la U9, la Unidad Nueve, creo que hasta me puse contento que me lleven a la cárcel. Lo otro era la muerte.

El día 5 de mayo del año 1977, di gracias a Dios y la vida poder continuar la lucha y la resistencia en la esperanza. Sé que esa lucha y resistencia no finalizó, que hay que continuar a pesar de tantas claudicaciones, entrega del patrimonio del pueblo a la voracidad de empresas transnacionales y traiciones de quienes vendieron el país. Hay que recuperar valores, identidad, sentido de vida y dignidad de nuestro pueblo. Que la lucha, esperanzas de aquellos que dieron su vida para dar vida no haya sido inútil.

A 32 años hay que continuar construyendo en la esperanza. A pesar de todo (ANC-UTPBA).

jueves, 7 de mayo de 2009

Criminalidad justicia xenófoba muerte invisible silenciosa Michel Focault Adolfo Pérez Esquivel, Che Guevara Cuba socialista Viviane Forrester pobres












AGENCIA DE NOTICIAS PRENSA ECUMENICA

Criminalidad, Pobreza … Y Algo Más.

Por Susana Merino.

La miseria genera muchas muertes invisibles, silenciosas, que carecen de la espectacularidad que suelen otorgarles los medios a otras muertes más relevantes. Más relevantes por imprevistas, por saltar del anonimato a las letras de los periódicos, a las imágenes de televisión, a las noticias de las radios, por tratarse de víctimas y de victimarios con nombres y apellidos que trascienden la rutina y se asoman, aunque fugazmente, a la popularidad de nuestro cotidiano universo.

Un asesinato individual es tanto más visible porque puede ser identificado; es el de alguien con rostro y con historia mientras que los miles de crímenes cometidos a lo largo de los días y de los años por el hambre o últimamente por la droga pasan fácilmente desapercibidos. Se trata simplemente de cifras no de nombres y apellidos y los asimilamos sin dolor y sin remordimientos porque no se hallan públicamente identificados, aunque en el fondo seamos colectivamente responsables de esas muertes.

Es cierto no lo somos conscientemente y por lo tanto pareciera que no debemos hacernos cargo de esas pequeñas víctimas anónimas como tampoco de todas aquellas muertes provocadas por causa de las genéricamente llamadas “enfermedades evitables”, ni tampoco por las que en los medios más precarios suele provocar la violencia.

Y sin embargo tanto unas como otras no son más que la consecuencia de la aceptación de un sistema político que como dice Michel Foucault ha abandonado “las formas de poder tradicionales rituales, costosas y violentas por toda una tecnología fina y sofisticada del sometimiento” en el que, agrega “los circuitos de la comunicación son los soportes de una acumulación y centralización del poder” y “la hermosa totalidad del individuo no se halla amputada, reprimida o alterada por nuestro orden social sino cuidadosamente fabricada”(1)

De allí que no nos sintamos culpables porque venimos siendo condicionados por una educación que nos impele a cumplir normas, leyes y reglamentos destinados a respetar la voluntad de quienes detentan el poder y en cuyo ámbito, cito nuevamente a Foucault “la necesidad es también un instrumento político cuidadosamente dispuesto, calculado y utilizado”

¿Cómo puede explicarse, si no, que persistan, subsistan y se acrecienten las graves insatisfacciones de las necesidades humanas básicas, incluyendo entre ellas no solo la alimentación, la vivienda y el vestido sino también, como señala Susan George, las carencias relacionadas con la dignidad?.

Nos han convencido de que los pobres son un amenaza y que cualquier mendigo puede transformarse súbitamente en ladrón y atentar contra nuestro patrimonio y nuestra vida. Pero pocos se preguntan sobre las causas que generan esa marginación y esa discriminación y las aceptamos casi sin cuestionarlas sin advertir que más que buscar malhechores como dice Amarthya Sen deberiamos abocarnos a cambiar el enfoque y a tratar de detectar porqué esas personas delinquen, porqué toman “decisiones equivocadas” y descubriremos seguramente que no tienen otra opción. El desempleo, el hambre y la miseria con las que se ven obligados a luchar diariamente, son sus únicas realidades. La pobreza implica tambíén falta de libertad y de oportunidades de crecimiento y de desarrollo de las propias capacidades.

Y aquí llega la hora de preguntarnos ¿a quiénes benefician entonces estas situaciones extremas? ¿Al que las sufre directamente y se transforma en probable agresor? ¿Al que se convierte en eventual agredido? ¿A ambos? ¿A ninguno?

Preguntas todas de imposible respuesta salvo la que insinúa la última: a ninguno. A ninguno de estos potenciales protagonistas es cierto pero no podemos limitarnos a considerar tan solo el entorno inmediato, el marco generalmente urbano en que se insertan ambos términos de esta aparentemente insoluble ecuación.

Alguién ha dicho que la desigualdad es el precio de la riqueza y a poco que analicemos los ámbitos en que se ponen de manifiesto los mayores índices de criminalidad y de pobreza, podremos comprobar que es en aquellas ciudades cuya desmesura se corresponde con la localización de las mayores concentraciones de poder económico y en las que crecen con fuerza singular dos mundos tangenciales y distintos, el formal y el informal, cada uno con sus códigos y sus propias normas.

Lo curioso es que ambos mundos viven en barrios "privados" , privados por exclusivos como los countries y los barrios cerrados o "privados" porque, como dice Adolfo Pérez Esquivel, están "privados de derechos elementales, de luz, de agua, de salud, de educación" y en los que los chicos carecen de toda contención social y de esperanza.

Sin embargo es en donde también aquel viejo adagio latino “extrema se tangunt” se vuelve más evidente, en donde la violencia se vuelve un vínculo indeseado que será cada vez más difícil de extirpar en la medida en que las políticas sigan estimulando una mayor concentración de la riqueza y presten una cada vez menor atención a la promoción y a la incorporación de las mayorías al disfrute de un mínimo e indispensable bienestar.

El desarrollo industrial iniciado en la década del 40, fue acompañado de la provisión de servicios públicos que alentaron el crecimiento urbano tanto físico como demográfico, pero en la actualidad con la incorporación de cada vez más sofisticadas tecnologías la capacidad de absorción de mano de obra que generara aquel proceso, ha retrocedido considerablemente y cedido el paso a dos fenómenos concomitantes: la financierización de la economía (con la consiguiente reducción del empleo no calificado y el crecimiento del “outsourcing”) y los trabajos informales, (apenas compensados por la transitoriedad ocupacional del sector de la construcción) con reconocida e inevitable incidencia de la precariedad, la inestabilidad, la imposibilidad de programar el futuro ni siquiera ya en el corto plazo.

Es decir que si bien esta generalizada percepción de inseguridad afecta a una parte considerable de la sociedad impacta con mucho mayor rigor aún en aquellos sectores, particularmente jóvenes, que no disponen de la más mínima contención ni familiar ni social, y están seguramente más predispuestos a asirse de cualquier tabla de salvación, que les ofrezcan los más inescrupulosos vectores del lumpen marginal.

"El peligro no está en la situación - que se podría modificar - sino precisamente en su aceptación ciega en la resignación general" dice Viviane Forrester (2) y también en la indiferencia que sobrevuela toda contingenncia que nos horroriza, pero que pasado el primer instante de conmoción, se precipita con insólita celeridad en el inexorable caude del olvido.

Nos han convencido de que no hay alternativa. Hemos construido ciudades no para los seres humanos sino para los negocios. Los negocios pueden disponer de altas torres, de modernísima arquitectura y electrónica inteligencia aunque sean construidas en territorios arrebatados a la comunidad, pero quienes las edifican deben conformarse con sobrevivir en barriadas inhóspitas que no parecen ser contemporáneas de aquellas. Viviane Forrester decía además que “el autismo reina en los dos bandos en el de los relegados y en el de los que los relegan” con la única obviedad agregaría de que las decisiones las toman exclusivamente estos últimos.

Por otra parte se plantea la curiosa circunstancia de que la mayoría son inmigrantes en su propia tierra o emigrantes de países vecinos, pero a nadie se le ocurre considerar la especial situación de una población forzada a abandonar su tierra natal por imperativos económicos y generar las condiciones que les hagan menos duro el desarraigo.

Es decir, en los países que reciben migraciones intercontinentales se promueven leyes de acogida, tendientes a equiparar las condiciones de vida de los migrantes con las de los pobladores locales, pero en el caso de las migraciones internas o vecinas nunca se ha planteado una verdadera preocupación por el imparable crecimiento de los ghetos, las villas miseria, las favelas o como quiera llamárselas y de las condiciones de vida que allí imperan un verdadero oprobio para la civilización.

Talvez uno de los problemas más graves de nuestro tiempo, la razón que justifica muchas cosas injustificables derive del hecho del aniquilamiento progresivo del pensar. Son muchas las argucias utilizadas especialmente por los medios para desviar la atención y fomentar esa especie de autismo colectivo que impulsa a la gente a girar incansablemente sobre lo intrascendente y lo banal, disfrazándolo de deporte, de moda, de entretenimiento, de una superficialidad que oculta esa realidad en que germinan los principales conflictos de la actualidad.

Es importante comenzar a imaginar nuevos rumbos recuperando nuestra capacidad de pensar en lo que como humanidad y como planeta nos afecta, a atrevernos a reflexionar sobre esa realidad y a formular juntos nuevas alternativas porque es más que evidente que nuestro actual derrotero no nos está llevando a buen puerto.+ (PE)

[1][1] Foucault, Michel “Vigilar y castigar”

[2][2] Forrester, Viviane “El horror económico”. FCE

Nota. El presente artículo también se publicó en la agencia Rebanadas de Realidad y Mercosur Noticia.

PreNot 8125.

090507.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Alberto Granado amigo del Che Guevara reporteado n su hogar

foto: Alberto Granado y la autora del reportaje en La Habana








Pedro Martínez Pírez
To: casalasamericas@prw.net
Sent: Wednesday, May 06, 2009 12:19 PM

Hablar del Che

“Sólo una vez sentí que la figura del Che no era la más inmensa, y fue el día en que por primera vez me reuní con él y con Fidel”

Oír de primera mano las vivencias de un hombre que desde ya forma parte de la Historia de la gran Patria Nuestroamericana, es un regalo que esta cubana nunca esperó recibir.

Un hombre todo energía, todo alegría, es hoy por hoy un argentino que es figura conocida para la inmensa mayoría de los cubanos: les hablo de Alberto Granados, el amigo del Che, a quien visitáramos en días pasados, en compañía algunos de sus compatriotas…

“Al principio, me visitaban sobre todo viejos arrepentidos, pero ahora, cada vez más vienen jóvenes a visitarme”, nos dice con alegría y una chispita maliciosa en sus vivaces ojos, mientras saborea feliz el infaltable mate, que cebara casi como si ofreciera una ofrenda uno de sus compatriotas.

“Luego del triunfo de la Revolución, y tras escribirnos durante algún tiempo, me di cuenta que ya no estaba tratando con Ernesto, si no con el Comandante Guevara. Y me vine a Cuba. Ya lo había esperado 8 años, era hora de reunirnos”.

“Cuando vine a Cuba, ya tenía una familia creada. Y cuando decidí que la Revolución era aquello que había buscado, tuve el apoyo de Delia, mi esposa, con la que compartí vida y luchas. ¿Qué hubiera pasado si ella no hubiera seguido mis sueños, incondicionalmente?” Y una mirada enamorada, en los ojos de este hombre casi nonagenario, da fe de la eternidad del amor…

“Hay tres cosas que marcaron mi vida: Ernesto, Fidel y la Revolución. Sólo una vez sentí que la figura del Che no era la más inmensa, y fue el día en que por primera vez me reuní con él y con Fidel”.

“Al principio, me molestaba ver por doquier la figura del Che en remeras, porque pensaba que llevaban su figura sin saber quién era, pero luego me di cuenta que el Che había trascendido su imagen y que al usarla sobre si, los jóvenes iban más allá del mito, más allá de la moda, y se apropiaban de ella como de un símbolo de lucha”.

Así, durante más de una hora, escuchamos sus anécdotas, reímos junto con él –es un hombre de un fino humor, simpático y un si es no es pícaro y juguetón-, hablamos de amigos comunes, como el cineasta Alejandro Arroz o el fundador del Primer Museo del Che, Eladio González –Toto-, de su Córdoba querida; le oímos valorar a la Revolución, al momento que atraviesan hoy los pueblos de América, repetir la importancia de mantener viva la lucha y a la importancia que concede a la revolución cubana y a Fidel, que calificó de “Hombre del Siglo”

Ya casi al final, le trasmití a Granados una petición de mi hijo: quería que me retratara junto a él.

“Pues venga, a retratarnos, cómo no!” dijo mientras sonriente se dejaba abrazar.

Gerardo Hernández Cuba Saul Landau parte 2 EEUU Jack Willis Cinco héroes cubanos presos Miami celda FBI Biblia antiterroristas SWAT Museo Che Guevara







‘Parece que habían visto muchas películas de James Bond’

Conversación telefónica con Gerardo Hernández — Parte II

por Saul Landau
23 de abril de 2009
Tomado de Progreso Semanal

Saul Landau: ¿Y Usted personalmente conocía a algunos de estos terroristas?, como usted los llamaba.

Gerardo Hernández: No. Vi a algunos. Pero no tuve contacto. Se acusa a algunos de nosotros [los cinco] de haber sido oficiales ilegales. En el caso mío, yo tenía una identidad falsa. Yo era Manuel Viramontes. Yo recopilaba información que me daban los agentes que mantuvieron sus propias identidades, como en el caso de Rene González. El mantuvo su propio nombre. El robó un avión de Cuba. Alguien así cuenta con la confianza como para poder acercarse a una organización. En el caso mío no, porque soy una persona que ni siquiera tengo una historia verídica. Mi función era recopilar la información que ellos me daban y enviarla para Cuba.

Landau: ¿Usted trabajo durante el día como diseñador grafico, no?

Hernández: Era más bien trabajo por cuenta propia. Al menos era mi historia, ¿no? Llegue a hacer algunas ilustraciones para algún periódico, pero era básicamente una historia para salvar la imagen.

Landau: ¿Entonces tú supervisabas a los demás que habían infiltrado a los grupos? Explique como se hace.

Hernández: No es muy conveniente dar muchos detalles, ¿no? En los récords del caso esta documentado que habían todo una serie de agentes que tenían acceso a determinadas organizaciones [terroristas]. Su función era precisamente proteger a Cuba determinando de antemano los planes [terroristas] de estas organizaciones, y previniendo a Cuba.

Rene por ejemplo estaba en Hermanos de Rescate, se enteraba, Basulto hizo un comentario de que tienen un arma listo para probar con unos blancos en los Everglades. Lo están disparando y tiene una buena efectividad. Y el plan es buscar un lugar en Cuba donde se pueden descargar. Me avisaba por un sistema de comunicación que teníamos previamente acordado, digamos un beeper. Yo atendía a su llamada, acordábamos en vernos también con un lenguaje previamente acordado. Nos veíamos en un lugar después de tomar todo una serie de medidas y el me decía, “Mira esta pasando esto, están probando un arma que quieren introducir en Cuba.” O “Alfa 66 esta planeando una expedición. Se quieren acercar a las costas de Cuba otra vez a disparar.” O “Están pensando poner una bomba en un avión que viaje de Centroamérica a Cuba para afectar el turismo.” ¡No estoy inventando nada! Entonces les instruía en como buscar más información sin tomar riesgos innecesarios. Y mandaba información para Cuba y Cuba me respondía, “Es necesario hacer esto, hacer lo otro, buscar información por esta vía, por la otra.” Básicamente ese era el trabajo.

Landau: ¿Me puede describir en detalle el día que fue arrestado por el FBI?

Hernández: Bueno, fue un sábado [12 de Septiembre, 1998]. Yo estaba durmiendo. Eran aproximadamente las 6 de la mañana. Yo vivía en un apartamento, en un edificio, era bastante pequeño, de un cuarto. Mi cama estaba bastante cerca de la puerta, precisamente por ser pequeño. Recuerdo haber escuchado que alguien estaba forzando la cerradura, dentro del sueño. Apenas me dio tiempo de reaccionar porque sentí un estreno bien grande porque tumbaron la puerta. Era un team SWAT. Prácticamente eso no me dio tiempo ni de sentarme en la cama y estaba rodeado por personas con ametralladoras y con sus cascos, y todo se ha visto en las películas. Me arrestaron, me levantaron de la cama, me esposaron, me revisaron la boca. Parece que habían visto muchas películas de James Bond y pensaron que yo iba a tener cianuro en la boca. Me revisaron la boca para ver si no me iba a envenenar. Les pregunte porque me estaban arrestando, y me dijeron, “Tu sabes porque.” Me montaron en un carro y me llevaron para el cuartel del General del FBI en el Sur de la Florida que esta en la Avenida 163, allí en Miami. Allí comenzó el interrogatorio. Pero el arresto fue así como le digo.

Landau: ¿Y te pusieron en “la caja”?

Hernández: En el cuartel del FBI estuvimos un tiempo cada uno en oficinas separadas. Me sentaron en una oficina, me esposaron las manos a la pared. Allí me interrogaron. Tuve el “honor” de que viniera a verme Héctor Pesquera. El era el director del FBI del Sur de la Florida, y era Puertorriqueño. Y la identidad que yo tenía era de Puertorriqueño también; Manuel Viramonte era supuestamente Puertorriqueño también. Le dije que era de Puerto Rico y el me empezó a hacer preguntas sobre Puerto Rico. Todo tipo de pregunta. ¿Quien era el gobernador en este año? ¿Donde tú vivías? ¿Que guagua tu cogías para ir para á la escuela? ¿Por donde cogías? Y cuando el vio que yo se las respondía, se molesto bastante. Le dio un puño a la mesa y dijo, “Se que eres cubano y que te vas a podrir en una prisión porque Cuba no va a hacer nada por ti.” Entonces, no el específicamente, pero ya los otros que tomaron parte en el interrogatorio empezaron a hacer todo tipo de oferta. Me decían, “Tú sabes como es este negocio. Tú sabes que eres oficial ilegal, y lo que dice el libro es que Cuba no va a reconocer que ellos te mandaron para acá con un pasaporte falso. Cuba no va a poder hacer eso, así te vas a podrir en una prisión. Lo mejor que tu haces es cooperar con nosotros te ofrecemos lo que tu quieras. Te cambiamos la identidad, cuentas en el banco...” Lo que uno quiera, para que traicionara. Me decían, “Aquí esta el teléfono. Llama a tu Cónsul.” Todo tipo de estrategia para que uno traicionara. Eso paso a “los Cinco” cada uno por separado. Posteriormente nos llevaron a la prisión, al Centro de Detención Federal, en Miami, y donde nos ponen en lo llamado “el Hueco.”

Landau: ¿Por cuanto tiempo?

Hernández: Diecisiete meses. Los primeros cinco meses fueron bastante difíciles para “los Cinco,” por supuesto. Los que teníamos identidad falsa no teníamos nadie a quien escribir, ni nada quien nos escribiera, ni nadie a quien llamar por teléfono. A cada cierto tiempo nos tocaba una llamada telefónica y los guardias venían y abrían una ventanilla en la puerta y ponían el teléfono allí. ¿“No vas a llamar? ¿A familia allá en Puerto Rico?”

“No,” decía yo, “No voy a llamar a nadie.”

¿“Pero porque no llamas?” me decían para mortificar, porque ellos sabían que uno no era Puertorriqueño y que no iba a usar el teléfono. Fueron meses bastante duros.

Landau: ¿Describe el Hueco?”

Hernández: Es un área que tiene cada prisión, para disciplinar a los presos, o en casos de protección cuando no pueden estar con el resto de la población. En Miami era un piso; el piso 12. Son celdas de 2 personas, aunque hay quien esta de manera individual. Nosotros, los primeros 6 meses, estuvimos solos, cada uno en una celda individual-sin contacto ninguno. Posteriormente nuestros abogados tomaron algunas medidas legales para que se nos permitiera vernos de dos en dos. Pero esos primeros 6 meses estuvimos en “solitario,” con unas duchitas dentro de la celda para bañarse cuando quisiera. Pero así te mojas toda la celda cuando te banas. Allí uno pasa las 23 horas del día. Y hay una hora diaria de recreación en la que lo sacan a uno de la celda y lo llevan para otro lugar. En Miami era prácticamente otra celda, pero un poco mas grande y con unas rejillas, que se podía ver un poco del cielo. Sabias si era de día o de noche, y entraba aire fresco. Esa era la llamada “recreación”. Muchas de las veces no íbamos porque tomaba mucho tiempo en lo que esposara a uno, lo revisen, que le revisen a su celda, que lo lleven. A veces estuvimos todos juntos en la misma celda y podíamos conversar. El régimen era muy estricto. Se usa para disciplinar a los presos, como castigo por haber cometido una indisciplina grave. Estábamos 23, a veces 24 horas del día dentro de cuatro paredes bastante pequeñas y sin nada que hacer. Es bastante difícil del punto de vista humano. Muchas personas no podían resistir. Veías como perdían sus mentes, dando gritos.

Landau: ¿Usted hizo algo malo?

Hernández: Para allí fuimos desde el principio. Ellos dijeron que era para protegernos del resto de la población. Pero en mi opinión, tiene que ver con intentos de que nosotros cambiáramos de “orilla,” que traicionáramos. Cuando no funciono el miedo ni la intimidación, pensaron, “Bueno, vamos a ponerlos unos cuantos meses allí en solitario a ver si no cambian de opinión.”

Lo único que se podía leer era la Biblia, y había que hacer una solicitud por escrito al chaplain. Hice la solicitud, para tener algo que leer y pedí una Biblia. Cuando me la traen -- no se si era una gran casualidad o no -- pero tenia adentro algunas tarjetas, entre ellas con los teléfonos del FBI. Por si acaso que se me había olvidado, ¿no? Como diciendo, “Bueno, si este hombre que es Comunista esta pidiendo una Biblia… es porque esta de a punto de virarse. Me imagino que haya sido la forma en que ellos estaban pensaban, en el medio de su esquema, de su prejuicio.

Saul Landau está realizando actualmente (con Jack Willis) un filme acerca de los Cinco de Cuba. Sus otros filmes están disponibles en DVD por medio de roundworldproductions@gmail.com. Landau es miembro del Instituto para Estudios de Política.

martes, 5 de mayo de 2009

Kingston Revolución Cubana en Canadá Saúl Landau Chapel Hill Limestone City Chaubloqueo Museo Che Guevara

PRENSA LATINA
PL Agencia Informativa Latinoamericana S.A.
_________________________________________________________

Revolución cubana a debate académico en universidad canadiense

La Habana, 5 may (PL) Una delegación de intelectuales y artistas de Cuba viajará hoy a la ciudad canadiense de Kingston para participar en el mayor encuentro académico sobre la Revolución realizado fuera de este país.

Del 7 al 9 de mayo convergerán en dicha ciudad catedráticos e investigadores de renombre, como el estadounidense Saul Landau, profesor emérito de la Universidad Estatal de California.

Auspiciado por las Universidades de Queens (Canadá) y Carolina del Norte
(Estados Unidos), el evento discutirá sobre la sociedad cubana a medio siglo del triunfo revolucionario de 1959.

Según el programa facilitado a Prensa Latina por Cristina Díaz, vicerrectora de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Habana, esta cita sesionará paralela al llamado Cubanfest, una semana cultural de solidaridad con la isla.

Díaz adelantó que los debates girarán sobre la economía de Cuba, su política, gobierno, diáspora, cultura, género, salud y medicina, educación, sexualidad, raza, relaciones internacionales, religión y medio ambiente, entre otros.

Las restricciones que impone el bloqueo al intercambio académico entre Cuba y Estados Unidos frustró la posibilidad de efectuar este encuentro en el campus donde fue concebido: Chapel Hill, Carolina del Norte.

Enclavada en Ontario, Kingston está hermanada desde hace varios años con la ciudad cubana de Cienfuegos, con la cual mantiene una estrecha colaboración en diversos sectores socio-económicos.

Esta sede es también conocida como la "Limestone City" (ciudad de la piedra caliza), pues muchos de sus edificios fueron construidos con esa piedra grisácea de origen local.

lac/cmv

difunden: el 1er. Museo Histórico Suramericano "Ernesto Che Guevara", la Escuela de Solidaridad con Cuba "Chaubloqueo" y el Centro de Registro de Donantes Voluntarios de Células Madre
Irene Perpiñal y Eladio González - directores calle Rojas 129 local (Caballito) Capital -AAC1405-Buenos Aires-República Argentina telefax: 4-903-3285 email: museocheguevara@fibertel.com.ar
http://museocheguevaraargentina.blogspot.com/
colectivos 1 - 2 - 25 - 26 - 32 - 42 - 53 - 55 - 85 - 86 - 103 - 180
doná sangre, doná órganos, doná células madre, sé solidario, SÉ VOS.
¡Salven a los argentinos! "las ballenas"

Estancia La Larga de Julio A. Roca Osvaldo Bayer Escultura Mujer Originaria José Feinman y Lopez Rega crimen fusilamient tortura limpieza étnica Domec

foto toto: escultura de cobre de Chuquicamata aportada por María Cecilia Chinchón Canales y Hugo Moreno Peralta ambos de la patria de Vicente Huidobro poeta chileno.





La larga paz argentina

Por Osvaldo Bayer

Bueno, queridos lectores, algo se está moviendo en nuestra Legislatura capitalina. Después de tres años de haber presentado el proyecto del traslado del monumento a Roca, al parecer muy pronto se debatirá el mismo. Esperamos que, como es costumbre, se escuchen las opiniones históricas de las partes.

A mí me gustaría participar del debate informativo previo donde se invita a escuchar opiniones de los que saben del tema. La Legislatura tiene un salón magnífico para información previa al debate: el salón Montevideo.

Allí, antes de la sesión sería muy bueno que los legisladores escucharan los argumentos de quienes van a probar el genocidio de Roca y los de aquellos que dicen que Roca “trajo el progreso”. Ojalá se haga esa discusión previa y que se le permita concurrir al público, en especial, a estudiantes de historia. A mí, en especial me gustaría mantener un debate con Mariano Grondona.

Quien ya evidentemente enterado del próximo tratamiento del tema en la Legislatura– da un cuadro idílico del general Roca en La Nación del domingo pasado.

Allí dice: “El general Roca, que fue el símbolo más notorio de ese proceso extraordinario, legó a sus familiares tres estancias: La Larga, La Paz y La Argentina. La larga paz argentina. Era el nombre mismo de una república próspera, casi centenaria, que nunca confundió continuismo con continuidad”.

Qué idílica es la Argentina roquista para Grondona. Qué generoso su general, Mariano. Tres estancias a sus familiares. Acerca de lo que él titula “ese proceso extraordinario” del roquismo lo describe cómo “nos hizo pasar de la pobreza y el desierto a un ingreso por habitante sólo superado por seis naciones del planeta”. Lo que no dice Grondona es que eso que él llama desierto estaba habitado por los pueblos originarios.

Lo que tampoco dice es de los fusilamientos ordenados por Roca de ranqueles y que denuncia su mismo diario La Nación; lo que no dice Grondona es que Roca reimplantó la esclavitud “repartiendo” indios entre sus amigos azucareros del Tucumán y en la isla Martín García, y también a las mujeres y los niños indígenas –a quien Roca llamaba “la chusma”– como sirvientas y mandaderos traicionando los principios de la Asamblea del año XIII que había eliminado la esclavitud, y que Roca desvirtuaba así para siempre la bella estrofa del Himno Nacional de “ved en trono a la noble igualdad”.

Lo que no dice Grondona tampoco es que Roca manda aprobar la ley de residencia, la más cruel e injusta disposición de la legislación argentina, la ley 4144, por la cual se expulsaba a todo extranjero que cultivara “ideologías contrarias al ser nacional”. Que no significaba otra cosa que: ojo, no meterse en la lucha obrera por las ocho horas de trabajo. Pero lo más trágico del caso era que por esa ley se expulsaba sólo al hombre y aquí quedaban su mujer y sus hijos, sin manutención.

Pícaro el benefactor grondoniano, porque así, la mujer del inmigrante le decía a su marido: “No te metas en el gremialismo, porque te van a expulsar y me voy a quedar sin nada para dar de comer a nuestros hijitos”.

Además Roca es el autor de la represión del 1º de mayo de 1904, donde va a caer bajo las balas de la policía el primer mártir del Día de los Trabajadores en la Argentina, el marinero Juan Ocampo, de apenas 18 años. Pero para Mariano Grondona vale para Roca lo que para sus estancias cercanas a Magdala: “La larga paz argentina”.

¿Cómo es posible tergiversar la verdad histórica así? Claro, Grondona debe estar agradecido a Roca que quitó esas tierras de Magdala a los pacíficos ranqueles, tierras con las cuales –lo dijo el propio Sarmiento– hizo Roca negociados increíbles junto con su hermano Ataliva Roca haciendo popular el verbo “atalivar” que quería decir coimear.

La afilada pluma de José Pablo Feinmann acaba de dejar al desnudo las relaciones fraterno-literarias de Grondona nada menos que con López Rega, el más bestial de los asesinos civiles del país argentino. Claro, porque si Grondona interpreta así la figura de Roca, por qué no le va a dar el mismo valor a López Rega.

Uno mató “solamente” a indios y el otro a zurdos. Para el caso, es lo mismo. “Hay hombres cuyo destino es hacer la tarea.” Es la frase de Grondona para justificar a López Rega. Magistralmente citada por Feinmann en esta contratapa del domingo último.

Defender la estatua de Roca es no tener el más mínimo de conciencia democrática. Más todavía que ese monumento fue levantado en la Década Infame, la del “fraude patriótico”, término argentino que el mundo entero es incapaz de comprender. Los hombres de la Década Infame “hicieron la tarea”. Picana eléctrica, fusilamientos, los famosos negociados. Y el monumento a Roca, inspirado por su hijo, Julio Argentino Roca, el del pacto Roca-Runciman que fue vicepresidente de la Década Infame.

En la inauguración del Roca en bronce estuvieron todos, entre ellos Patrón Costas –el famoso terrateniente salteño–, el almirante Domec García –fundador nada menos que de la ultraderechista Liga Patriótica Argentina, la del primer pogrom en la Argentina, en la Semana Trágica–. Así nació la estatua más grande de Buenos Aires.

Es un insulto para los patriotas de Mayo y de la Asamblea del año XIII que ese monumento esté allí. Hay que quitarla en homenaje a la Etica y a los miles de argentinos que lucharon contra las dictaduras militares. Hemos pedido a la Legislatura porteña que en vez del genocida uniformado se levante un monumento a quienes verdaderamente lo merecen: a la mujer de los pueblos originarios, quien en su vientre dio vida a la estirpe criolla, y enfrente, mirándose, a la mujer inmigrante, la que también en su cuerpo dio vida a los que poblarían estas distancias. Ellas fueron las verdaderas heroínas de la vida argentina. Trajeron vida y no muerte.

Mientras tanto, llegan noticias que nos dicen bien que los pueblos no se rinden y luchan por la verdad. La calle Roca, de Santa Rosa de La Pampa, apareció con sus carteles indicadores tachados. El nombre de Roca fue reemplazado por el de “Pueblos originarios”. Un ejemplo.

Y en la Plaza Virreyes de esta capital porteña, el sábado pasado se hizo un verdadero festival de música y de historia, con participación de docentes y alumnos de escuelas, de pueblos originarios y de gente típica del barrio Flores sur.

Pidieron que se acabe con el oprobio de que esa plaza sigue llevando el nombre de Virreyes, puesto por la dictadura de la desaparición de personas, en 1976, y pase a llevar el nombre de quien se adelantara a luchar por la libertad de América:

Túpac Amaru, que por eso sufrió la más horrible de las ejecuciones por parte de los españoles. Justamente la plaza hoy honorifica a quienes administraron la esclavitud de estos pueblos y se llevaron sus riquezas a Europa.

Es vergonzoso para los porteños que apenas una callejuela de 300 metros lleve el nombre de Túpac Amaru, este mártir de la Libertad. Hay que leer sus proclamas, escritas apenas 21 años antes que los patriotas del Mayo argentino, y que poseen el mismo contenido. Es tan perverso el conservadurismo idiota de quienes se creen dueños de nuestra historia que en Buenos Aires existe una calle llamada Corregidores, justo el nombre de los esclavistas españoles que administraban la mita y el yanaconazgo, las formas más brutales de la esclavitud a que fueron sometidos nuestros pueblos originarios por la conquista ibérica y católica.

Veremos pues si se produce lo que se me ha anunciado, el gran debate sobre Roca en nuestra Legislatura. Debate y no destrucción. Porque hemos pedido que el monumento a Roca no se destruya sino que sea trasladado a su estancia La Larga, hoy de los Alvear, sus bisnietos.

Y también, poco a poco, se trasladen allí los otros 36 monumentos que existen en la Argentina del genocida de los pueblos originarios. Salvo que Mariano Grondona quiera tener algunos de ellos en sus estancias cercanas a Magdala, en las tierras que pertenecían a los pacíficos ranqueles, que se lo merece.

Cine Argentino en Cuba Leonardo Favio ICAIC Aniceto INCAA Gatica Zuahir Jury Carlos Sorín Lucrecia Martel Subiela Solanas Chaubloqueo Puenzo Oscar

Oesterheld y las cuatro hijas que le secuestraron, torturaron, violaron, asesinaron e hicieron desaparecer los militares argentinos.





LEONARDO FAVIO INAUGURA CICLO DE CINE EN LA HABANA

BUENOS AIRES, 4 (ANSA) - El cineasta argentino Leonardo Favio inaugura hoy en La Habana, Cuba, el lanzamiento del ciclo de cine "El Grito Sagrado, Postales de Libertad", que hasta el 21 de mayo exhibirá en distintos puntos de la isla lo mejor de la filmografía argentina de los últimos 25 años.

"Aniceto" (2008), el filme más reciente de Favio, abrirá esta noche el festival en la Sala Charles Chaplin del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), donde el realizador y compositor argentino ofrecerá una conferencia de prensa.

La reseña, integrada por 25 películas y que se exhibió el año pasado en Argentina para conmemorar los 25 años de democracia en el país, fue organizada en conjunto por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), la Embajada argentina en Cuba y el ICAIC.

"El Grito Sagrado...", que será de carácter itinerante - se exhibirá en distintos países de América Latina- eligió Cuba como destino inaugural.

"Decidimos empezar por Cuba porque el Instituto de Cine cubano cumple 50 años, como la revolución, y porque este país es uno de los que más aportó en las nuevas formas de hacer cine", dijo a ANSA Carolina Silvestre, vicepresidenta del INCAA. En entrevista telefónica desde La Habana, Silvestre sostuvo que el objetivo de este festival es "mostrar, a través del cine, la realidad y la identidad argentina" en el resto de la región.

"Por eso, entre otras películas, elegí traer a 'Gatica, el Mono'(1993), de Favio, porque habla de un personaje muy argentino", explicó la funcionaria. La presencia de Favio es considerada un acontecimiento en Cuba, donde no sólo es reconocido como cineasta sino como compositor y cantante.

"Lo llamé para invitarlo a Cuba porque, si bien nunca estuvo aquí físicamente, siempre estuvo presente en la vida de los cubanos, a través de música y su cine", relató Silvestre. Sus canciones -traducidas a 14 idiomas- eran tarareadas y sus letras aprendidas de memoria en los años 70 del siglo pasado y todavía suenan en la isla. Su voz particular está anclada en la memoria de varias generaciones, a tal punto, que temas como "Ella ya me olvidó" es considerada como el himno de los romances incipientes o reconciliaciones.

Pero no olvidan su estilo personal como realizador, cuyos títulos más celebrados por los cubanos son "Crónica de un niño solo"(1964) y "El romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó truco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más" (1967).

Para retribuir el afecto del público el realizador decidió no sólo aceptar la invitación sino llevar "Aniceto", todavía en cartel en las salas argentinas.

El filme, elegido para dar inicio al ciclo de cine argentino, es una nueva versión de "El romance...", en clave de ballet, basado en el cuento "El cenizo", de Jorge Zuhair Jury. El ciclo incluye clásicos como "La historia oficial" (1985), de Luis Puenzo, ganador de un Oscar, "Hombre mirando al sudeste" (1986), de Eliseo Subiela y "Sur" (1988), de Fernando Solanas.

También se proyectarán filmes de producción más reciente, como "Historias mínimas" (2002), de Carlos Sorín, y "La ciénaga" (2001), de Lucrecia Martel.

La retrospectiva argentina permite asomarse a dos décadas y media de vida democrática e institucional, a la que Argentina emergió en 1983, tras un período violento que costó vidas, destierros, y enlutó su historia más reciente.