martes, 21 de junio de 2011

Cuento infantil del amigo del abuelo Toto

De: Eladio Gonzalez [mailto:museocheguevara@fibertel.com.ar]
Enviado el: Martes, 21 de Junio de 2011
Asunto: Cuento infantil del amigo del abuelo Toto

 

Tengo muchos amigos cubanos.  Este es artista plástico, pero además ahora escribe cuentos infantiles. Mis nietos pudieran evaluarlo y opinar que les parece.    A mi me gustó, pero es que yo conozco a Jorge y lo quiero.  Toto

 

 

GATO VIOLETA EXPERTO EN BICICLETA                            cuento de Jorge Jorge González

   Sé que soy un niño anacrónico e impertinente, casi un engendro del que hay que salvarse lo más rápido que se pueda, pues puedo contaminar a todo el que esté a mi alrededor –al menos es lo que dicen las personas mayores de mi pueblo, cuando me ven venir-, sin embargo, mis amigos no lo creen así,  se entristecen un poco cuando  voy a casa de mis abuelos los fines de semana y no podemos jugar, o cuando viajo en mis sueños por lugares lejanos que me mantienen en éxtasis durante varios días…

   En una de esas travesías fantásticas, y hasta casi mágicas, me vi de pronto tomando mate como un porteño -en un anejo conventillo de la calle Defensa y Carlos Calvo, allá en el aun más viejo  barrio de San Telmo, muy cerca del mercado de antigüedades, y a solo unas pocas cuadras de la Casa Rosada-. No podía creerlo, pero allí estaba orondo y feliz este niño malcriado de Esmeralda, oliendo a dulce de leche,  alfajores y bife de chorizo, a mollejas y morcillas, o escuchando a Gardel y al Barón del Tango, en boliches repletos de turistas que muy poco entendían de música o de bailes, pero se sentían a gusto a pesar del muy caluroso verano austral, hartándose hasta casi reventar de asados suculentos y vinos mendocinos.

   “Mi calle” estaba repleta de gatos, de todos los colores inimaginables pero, había uno, que sobresalía por ser el único totalmente violeta, con un cartel anunciador en la remera, en el que se podía leer: GAUCHITO - EXPERTO EN BICICLETA. Por supuesto que me extrañó el letrero en aquella urbe inundada, no precisamente, de ese humilde medio de transporte, sino al contrario, atestada de vehículos contaminantes, en el que un transeúnte simple como yo, corría peligro mortal a cada instante.

  2

 

  Discretamente, seguí al minino en su trayectoria peregrina por la ciudad. Me sorprendió ver a Mafalda sentada en un banco. Él se detuvo un instante y le dio un beso en la mejilla. No paró más, salvo para dejar una rosa en el monumento-tumba del General Belgrano; llegó a la Plaza de Mayo y, como era jueves, dio una vuelta completa junto a las Madres y las Abuelas, solidarizándose con su causa; de ahí tomó hacia el Obelisco para bailar un tango  a su sombra –en definitiva Corrientes estaba bien cerca y, seguramente, Gardel lo esperaba en cualquier esquina.

   Seguí preguntándome dónde estaría su taller, pero ni modo, aquel caminante inveterado marchaba como si estuviera recorriendo la ciudad, pero de una manera nada ortodoxa, pues lo mismo seguía una ruta “lógica” que saltaba de barrio en barrio y yo tras él –en definitiva los sueños suelen actuar de ese modo-, así que de pronto estábamos en La Boca, cantando “Caminito…”, que en Puerto Madero mirando sus espantosos rascacielos. Minutos después,  Recoleta o Palermo, Caballito (en Primera Junta dejé una rosa bien roja para los pibes Toto e Irene que andaban por Cuba)  o Flores y, hasta el mercado de Once, o Mataderos colmado de pibes peronistas, podían ser los destinos escogidos.

   Parecía que yo estaba destinado a conocer la ciudad y… ¡no precisamente en bicicleta!

   Mis piernas no resistían más y desperté de nuevo en Esmeralda, junto a mis amigos de siempre y listo para mortificar al vecindario pero, no por mucho tiempo, porque al oscurecer celebraríamos la Nochebuena en familia y había al menos que bañarse un poco, y hasta ponerse algunas gotitas de perfume,

 

 

3

evitando ser, de alguna manera,  “el pesado” o “el plomo” de la celebración y, en ese caso, escuchar calladamente la reprimenda de mi madre.

   Lo extraño es que de pronto, me vi celebrando en Ciudadela y no en mi pueblo, junto a personas maravillosas que les decían  Lalo,  el Negro Batman, Luly , Flor, el Turco, y un atorrante nombrado Alberto –el tipo más cascarrabias que recuerdo hasta hoy, pero que hace unos asados de tiras de vacío y pechugas de pollo, estupendos-. Seguro éramos más, pero como  estaba flotando en una nube cuando comenzaron  los fuegos de artificio, y el vino corría a raudales, sólo recuerdo ver perderse por una calle al gato violeta, con su mismo  cartel y un farol chino encendido en una pata… seguí tras él…

   Ahora era de día y estaba lejos de Buenos Aires, por La Plata. Lo seguí hasta el pasaje Dardo Roche; me perdí en Berisso y terminé allá por Campamento, en Ensenada, bajo una parra estupenda cuajada de racimos de uva, flores y más flores y colibríes que, sin temor, se abastecían de miel a centímetros de mi rostro.

   Otros niños locos como yo me acompañaban en el sueño, eran Melina, Oscar y un duende llamado Mija ¿Qué hacía allí? ¿Dónde estaría escondido aquel gato violeta que había provocado lo siguiera al parecer por toda la provincia, sin conocer aun detalles de sus habilidades para el arreglo de ciclos o, quizás, como corredor de ellos… Todo era muy confuso como los sueños o las pesadillas, es más, estaba dentro de una de ellas en esos instantes.

   Quise descansar de aquel esfuerzo inútil y, como niño al fin, me interesó una exposición de dibujos infantiles que  habían inaugurado en un centro cultural precioso, nombrado “La Vieja Estación” que, de pronto, desapareció, para dejarme solo en el barrio de Mosconi entre un mural del Che Guevara y

 

4

otro enorme con palomas, que habían salido de las manos más humildes de Argentina. Un pequeño niño llamado Luís me regaló un cometa en el que ascendí hasta el cielo, y pude conocer entonces las playas del Río de La Plata y el astillero Río San Juan, a lo lejos.

   Ahora ya no sabía si todo era un sueño o la realidad se  abría paso con su cruda estampa… cuando volví a ver al gato violeta, experto en bicicletas, yo estaba en un  lugar nombrado San Vicente, lleno de  conejos, gansos, cerdos, faisanes, Jorges y Juanas, manzanos pequeñitos cuajados de frutos dulces y olorosos y, como siempre: asados y vinos estupendos. Aquí dormí  una siesta, mientras hermosos sapos volaban sobre mi cabeza, y yo los confundía con los pájaros horneros que construyen sus casas de barro en los lugares más altos, como los tejados y las torres de alta tensión; en una de  ellas volví a divisar al gato violeta y ahora sí, no aguante más y lo llamé:

   - Señor gato, por favor, ¿podría venir acá un instante, para hacerle una pregunta?

   Bajo enseguida.

  - Usted dirá, señor, en qué puedo servirle –me dijo, muy cortésmente.

  - Mire, en realidad me tiene intrigado su cartel en la remera, y me gustaría…

  - Ah, era eso, che –me interrumpió, lanzando una carcajada de campeonato-. Le cuento, pues no  es nada complicado: Resulta que hace muchos, pero muchos años, en mi tierra natal, que es La Pampa, una paisana y yo hicimos una apuesta casi ridícula… pero bueno, eran cosa de pibes…se nos ocurrió ver cuál era el mejor medio de transporte para exportar  reses que podíamos conseguir aquel día y, además, demostrar que era posible, cargando el vehículo con los animales y todo.

 

5

  - ¿Eso? –dije yo, para  que me siguiera contando.

  - Sí, eso…pero, continúo…Al llegar la hora fijada para concluir la apuesta, la gata sólo  había conseguido en pequeño carretón con dos rueditas y ¡allí no cabía de una oveja, che! ¿Qué tenía yo? Pues simplemente una pequeña bicicleta y… ¡gané la apuesta!

  - Pero, ¿cómo fue posible que ganara, si en una bicicleta no podría llevar ni un gallo? –le pregunté muy intrigado-, ¿O sería que era una bicicleta mágica?

  - Nada de eso, che. Yo había puesto una cajita de zapatos en la parrilla del ciclo y, dentro puse como  cincuenta toros y vacas… ¡de juguete! ¡Esa sería mi exportación de ganado! ¿No fui ingenioso?

  - ¡Ja, ja, já, por supuesto! –reí con gran placer, al reconocer que sí, que había ganado la apuesta, aunque de una manera un poco fraudulenta-. Pero, amigo, aun así sigo sin comprender el contenido de su anuncio.

  -¡Ah!, sencillo…Es que quise inmortalizar el resultado de la porfía y pedí a  un amigo impresor, que me pusiera ese texto en una remera, pero se equivocó en una letra y, en vez de poner EXPORTO, estampó EXPERTO y, además, BICICLETA, iba separado en BICI, y CLETA –que es el nombre de la gata-, con lo que al final el letrero debió decir: GAUCHITO - EXPORTO EN BICI, CLETA .

  -¡Qué confusión, madre mía! Y, ¿qué fue de la gata?

  - Esa es la parte más triste de la historia, che. Cleta no volvió a hablarme jamás y hasta se fue de La Pampa; desde entonces la busco para que perdone mi majadería infantil. Así voy a seguir recorriendo pueblos y ciudades hasta que un día la encuentre y poderle decir, no solo eso, sino algo más importante: ¡Qué la amo!

 

6

 

   En esta parte del sueño me volví a despertar en Esmeralda y rápido, me levanté de la cama para ir a decirle a Dulcinea -¡la más hermosa niña que

había visto en mi corta vida-, que la amaba, y regalarle una orquídea violeta para que se pusiera en su pelo negro azabache; no podía esperar ni un día más para confesarle mi amor y, también me prometí,  convertirme en un “santo niño”… bueno, a veces  olvido esta parte, pero ya me quieren un poco más aquellos vecinos que me odiaban.

   No sé si estoy soñando o no… Acabo de ver en uno de los dos parques largos de mi pueblo, a mi amigo el gato Gauchito violeta con un pulóver –así le decimos a las remeras en Cuba-. Tiene puesto un letrero diferente: CLETA, ¡TE AMO!... A su lado, una gata también violeta le da un beso; mi amigo, discretamente me saluda con una de sus patas delanteras y sonríe. Una bicicleta con alas de cóndor  descansa al lado del banco.

  Cuando un día sea grande, y pueda ir a Argentina por primera vez –no en sueños, se entiende-, me llegaré a La Pampa a saludar a mi amigo Gauchito y a su amada Cleta.

 

Por una coincidencia extraña, resulta que  cuando les envié el mensaje no sabía nada sobre el Día de la Bandera Argentina y, como leerán, uno de los pocos homenajes que rindo con una flor, es en el monumento-tumba de Belgrano. Sólo después me entraron mensajes sobre el discurso de Cristina al respecto. Me alegro mucho que , de alguna manera, también yo  le rindiera tributo a Argentina en ese día.

 

Este cuento forma parte de un libro con 10 narraciones , todas sobre gatos de un color diferente. El cuento que les regalo, cierra el libro. Ojalá un día pueda publicarse en Argentina y sus pibes lo puedan disfrutar.

 

Un abrazo, hermanos queridos,         Jorge Jorge González

 

 

difunden: 1er. Museo Histórico Suramericano " Ernesto Che Guevara "  la  Escuela de  Solidaridad con  Cuba " Chaubloqueo " y el  Centro de  Registro de  Donantes  Voluntarios de  Células Madre -  Irene Perpiñal y Eladio González - directores   calle Rojas 129  local  Capital - AAC 1405 - Buenos Aires - República Argentina  telefax:  4- 903- 3285 Caballito

 

 sonrisa total de frente sin boina

email: museocheguevara@fibertel.com.ar   http://museocheguevaraargentina.blogspot.com/
doná sangre, doná órganos, doná células madre, sé solidario, SÉ VOS.
¡Salven a los argentinos! "las ballenas"  -  Cinco Héroes Cubanos llevan 12 años presos en

Estados Unidos que chantajea asi moralmente a Cuba,  enterate ingresando a 

 www.argentinaporlos5.blogspot.com   

 

 

Cuento infantil del amigo del abuelo Toto

Tengo muchos amigos cubanos.  Este es artista plástico, pero además ahora escribe cuentos infantiles. Mis nietos pudieran evaluarlo y opinar que les parece.    A mi me gustó, pero es que yo conozco a Jorge y lo quiero.  Toto

 

 

GATO VIOLETA EXPERTO EN BICICLETA                            cuento de Jorge Jorge González

   Sé que soy un niño anacrónico e impertinente, casi un engendro del que hay que salvarse lo más rápido que se pueda, pues puedo contaminar a todo el que esté a mi alrededor –al menos es lo que dicen las personas mayores de mi pueblo, cuando me ven venir-, sin embargo, mis amigos no lo creen así,  se entristecen un poco cuando  voy a casa de mis abuelos los fines de semana y no podemos jugar, o cuando viajo en mis sueños por lugares lejanos que me mantienen en éxtasis durante varios días…

   En una de esas travesías fantásticas, y hasta casi mágicas, me vi de pronto tomando mate como un porteño -en un anejo conventillo de la calle Defensa y Carlos Calvo, allá en el aun más viejo  barrio de San Telmo, muy cerca del mercado de antigüedades, y a solo unas pocas cuadras de la Casa Rosada-. No podía creerlo, pero allí estaba orondo y feliz este niño malcriado de Esmeralda, oliendo a dulce de leche,  alfajores y bife de chorizo, a mollejas y morcillas, o escuchando a Gardel y al Barón del Tango, en boliches repletos de turistas que muy poco entendían de música o de bailes, pero se sentían a gusto a pesar del muy caluroso verano austral, hartándose hasta casi reventar de asados suculentos y vinos mendocinos.

   “Mi calle” estaba repleta de gatos, de todos los colores inimaginables pero, había uno, que sobresalía por ser el único totalmente violeta, con un cartel anunciador en la remera, en el que se podía leer: GAUCHITO - EXPERTO EN BICICLETA. Por supuesto que me extrañó el letrero en aquella urbe inundada, no precisamente, de ese humilde medio de transporte, sino al contrario, atestada de vehículos contaminantes, en el que un transeúnte simple como yo, corría peligro mortal a cada instante.

  2

 

  Discretamente, seguí al minino en su trayectoria peregrina por la ciudad. Me sorprendió ver a Mafalda sentada en un banco. Él se detuvo un instante y le dio un beso en la mejilla. No paró más, salvo para dejar una rosa en el monumento-tumba del General Belgrano; llegó a la Plaza de Mayo y, como era jueves, dio una vuelta completa junto a las Madres y las Abuelas, solidarizándose con su causa; de ahí tomó hacia el Obelisco para bailar un tango  a su sombra –en definitiva Corrientes estaba bien cerca y, seguramente, Gardel lo esperaba en cualquier esquina.

   Seguí preguntándome dónde estaría su taller, pero ni modo, aquel caminante inveterado marchaba como si estuviera recorriendo la ciudad, pero de una manera nada ortodoxa, pues lo mismo seguía una ruta “lógica” que saltaba de barrio en barrio y yo tras él –en definitiva los sueños suelen actuar de ese modo-, así que de pronto estábamos en La Boca, cantando “Caminito…”, que en Puerto Madero mirando sus espantosos rascacielos. Minutos después,  Recoleta o Palermo, Caballito (en Primera Junta dejé una rosa bien roja para los pibes Toto e Irene que andaban por Cuba)  o Flores y, hasta el mercado de Once, o Mataderos colmado de pibes peronistas, podían ser los destinos escogidos.

   Parecía que yo estaba destinado a conocer la ciudad y… ¡no precisamente en bicicleta!

   Mis piernas no resistían más y desperté de nuevo en Esmeralda, junto a mis amigos de siempre y listo para mortificar al vecindario pero, no por mucho tiempo, porque al oscurecer celebraríamos la Nochebuena en familia y había al menos que bañarse un poco, y hasta ponerse algunas gotitas de perfume,

 

 

3

evitando ser, de alguna manera,  “el pesado” o “el plomo” de la celebración y, en ese caso, escuchar calladamente la reprimenda de mi madre.

   Lo extraño es que de pronto, me vi celebrando en Ciudadela y no en mi pueblo, junto a personas maravillosas que les decían  Lalo,  el Negro Batman, Luly , Flor, el Turco, y un atorrante nombrado Alberto –el tipo más cascarrabias que recuerdo hasta hoy, pero que hace unos asados de tiras de vacío y pechugas de pollo, estupendos-. Seguro éramos más, pero como  estaba flotando en una nube cuando comenzaron  los fuegos de artificio, y el vino corría a raudales, sólo recuerdo ver perderse por una calle al gato violeta, con su mismo  cartel y un farol chino encendido en una pata… seguí tras él…

   Ahora era de día y estaba lejos de Buenos Aires, por La Plata. Lo seguí hasta el pasaje Dardo Roche; me perdí en Berisso y terminé allá por Campamento, en Ensenada, bajo una parra estupenda cuajada de racimos de uva, flores y más flores y colibríes que, sin temor, se abastecían de miel a centímetros de mi rostro.

   Otros niños locos como yo me acompañaban en el sueño, eran Melina, Oscar y un duende llamado Mija ¿Qué hacía allí? ¿Dónde estaría escondido aquel gato violeta que había provocado lo siguiera al parecer por toda la provincia, sin conocer aun detalles de sus habilidades para el arreglo de ciclos o, quizás, como corredor de ellos… Todo era muy confuso como los sueños o las pesadillas, es más, estaba dentro de una de ellas en esos instantes.

   Quise descansar de aquel esfuerzo inútil y, como niño al fin, me interesó una exposición de dibujos infantiles que  habían inaugurado en un centro cultural precioso, nombrado “La Vieja Estación” que, de pronto, desapareció, para dejarme solo en el barrio de Mosconi entre un mural del Che Guevara y

 

4

otro enorme con palomas, que habían salido de las manos más humildes de Argentina. Un pequeño niño llamado Luís me regaló un cometa en el que ascendí hasta el cielo, y pude conocer entonces las playas del Río de La Plata y el astillero Río San Juan, a lo lejos.

   Ahora ya no sabía si todo era un sueño o la realidad se  abría paso con su cruda estampa… cuando volví a ver al gato violeta, experto en bicicletas, yo estaba en un  lugar nombrado San Vicente, lleno de  conejos, gansos, cerdos, faisanes, Jorges y Juanas, manzanos pequeñitos cuajados de frutos dulces y olorosos y, como siempre: asados y vinos estupendos. Aquí dormí  una siesta, mientras hermosos sapos volaban sobre mi cabeza, y yo los confundía con los pájaros horneros que construyen sus casas de barro en los lugares más altos, como los tejados y las torres de alta tensión; en una de  ellas volví a divisar al gato violeta y ahora sí, no aguante más y lo llamé:

   - Señor gato, por favor, ¿podría venir acá un instante, para hacerle una pregunta?

   Bajo enseguida.

  - Usted dirá, señor, en qué puedo servirle –me dijo, muy cortésmente.

  - Mire, en realidad me tiene intrigado su cartel en la remera, y me gustaría…

  - Ah, era eso, che –me interrumpió, lanzando una carcajada de campeonato-. Le cuento, pues no  es nada complicado: Resulta que hace muchos, pero muchos años, en mi tierra natal, que es La Pampa, una paisana y yo hicimos una apuesta casi ridícula… pero bueno, eran cosa de pibes…se nos ocurrió ver cuál era el mejor medio de transporte para exportar  reses que podíamos conseguir aquel día y, además, demostrar que era posible, cargando el vehículo con los animales y todo.

 

5

  - ¿Eso? –dije yo, para  que me siguiera contando.

  - Sí, eso…pero, continúo…Al llegar la hora fijada para concluir la apuesta, la gata sólo  había conseguido en pequeño carretón con dos rueditas y ¡allí no cabía de una oveja, che! ¿Qué tenía yo? Pues simplemente una pequeña bicicleta y… ¡gané la apuesta!

  - Pero, ¿cómo fue posible que ganara, si en una bicicleta no podría llevar ni un gallo? –le pregunté muy intrigado-, ¿O sería que era una bicicleta mágica?

  - Nada de eso, che. Yo había puesto una cajita de zapatos en la parrilla del ciclo y, dentro puse como  cincuenta toros y vacas… ¡de juguete! ¡Esa sería mi exportación de ganado! ¿No fui ingenioso?

  - ¡Ja, ja, já, por supuesto! –reí con gran placer, al reconocer que sí, que había ganado la apuesta, aunque de una manera un poco fraudulenta-. Pero, amigo, aun así sigo sin comprender el contenido de su anuncio.

  -¡Ah!, sencillo…Es que quise inmortalizar el resultado de la porfía y pedí a  un amigo impresor, que me pusiera ese texto en una remera, pero se equivocó en una letra y, en vez de poner EXPORTO, estampó EXPERTO y, además, BICICLETA, iba separado en BICI, y CLETA –que es el nombre de la gata-, con lo que al final el letrero debió decir: GAUCHITO - EXPORTO EN BICI, CLETA .

  -¡Qué confusión, madre mía! Y, ¿qué fue de la gata?

  - Esa es la parte más triste de la historia, che. Cleta no volvió a hablarme jamás y hasta se fue de La Pampa; desde entonces la busco para que perdone mi majadería infantil. Así voy a seguir recorriendo pueblos y ciudades hasta que un día la encuentre y poderle decir, no solo eso, sino algo más importante: ¡Qué la amo!

 

6

 

   En esta parte del sueño me volví a despertar en Esmeralda y rápido, me levanté de la cama para ir a decirle a Dulcinea -¡la más hermosa niña que

había visto en mi corta vida-, que la amaba, y regalarle una orquídea violeta para que se pusiera en su pelo negro azabache; no podía esperar ni un día más para confesarle mi amor y, también me prometí,  convertirme en un “santo niño”… bueno, a veces  olvido esta parte, pero ya me quieren un poco más aquellos vecinos que me odiaban.

   No sé si estoy soñando o no… Acabo de ver en uno de los dos parques largos de mi pueblo, a mi amigo el gato Gauchito violeta con un pulóver –así le decimos a las remeras en Cuba-. Tiene puesto un letrero diferente: CLETA, ¡TE AMO!... A su lado, una gata también violeta le da un beso; mi amigo, discretamente me saluda con una de sus patas delanteras y sonríe. Una bicicleta con alas de cóndor  descansa al lado del banco.

  Cuando un día sea grande, y pueda ir a Argentina por primera vez –no en sueños, se entiende-, me llegaré a La Pampa a saludar a mi amigo Gauchito y a su amada Cleta.

 

Por una coincidencia extraña, resulta que  cuando les envié el mensaje no sabía nada sobre el Día de la Bandera Argentina y, como leerán, uno de los pocos homenajes que rindo con una flor, es en el monumento-tumba de Belgrano. Sólo después me entraron mensajes sobre el discurso de Cristina al respecto. Me alegro mucho que , de alguna manera, también yo  le rindiera tributo a Argentina en ese día.

 

Este cuento forma parte de un libro con 10 narraciones , todas sobre gatos de un color diferente. El cuento que les regalo, cierra el libro. Ojalá un día pueda publicarse en Argentina y sus pibes lo puedan disfrutar.

 

Un abrazo, hermanos queridos,         Jorge Jorge González

 

 

difunden: 1er. Museo Histórico Suramericano " Ernesto Che Guevara "  la  Escuela de  Solidaridad con  Cuba " Chaubloqueo " y el  Centro de  Registro de  Donantes  Voluntarios de  Células Madre -  Irene Perpiñal y Eladio González - directores   calle Rojas 129  local  Capital - AAC 1405 - Buenos Aires - República Argentina  telefax:  4- 903- 3285 Caballito

 

 sonrisa total de frente sin boina

email: museocheguevara@fibertel.com.ar   http://museocheguevaraargentina.blogspot.com/
doná sangre, doná órganos, doná células madre, sé solidario, SÉ VOS.
¡Salven a los argentinos! "las ballenas"  -  Cinco Héroes Cubanos llevan 12 años presos en

Estados Unidos que chantajea asi moralmente a Cuba,  enterate ingresando a 

 www.argentinaporlos5.blogspot.com   

 

 

Dad DIA DEL PADRE EN EEUU Teresinka Pereira

 

 

De: tpereira@buckeye-express.com [mailto:tpereira@buckeye-express.com]
Enviado el: Domingo, 19 de Junio de 2011 12:28 a.m.
Para: teresinka pereira
Asunto: DIA DEL PADRE EN EEUU

 

PADRE

 

Fuiste la savia compartida

que se transformó en mi vida.

La registraste cuando nací

y la confirmaste por el resto

de tu vida.

 

Durante las tormentas

que sufrimos siempre

ha sido tú el mas fuerte

y me ayudaste cuando

me arrastró la corriente

del exilio.

 

Padre, ahora que te añoro,

eres mas fuerte que nunca

en mis recuerdos de la lucha

que empeñamos juntos

contra el descamino humano

y el dolor del tiempo.

 

TERESINKA  PEREIRA

 

 

 

Fabricio Ojeda emblema de lucha contra el despotismo

De: Prometeoamerica@aol.com [mailto:Prometeoamerica@aol.com]   

venezuelaennoticias@minci.gob.ve
Sent: 6/20/2011

 



 

Fabricio Ojeda: emblema de lucha

contra el despotismo

El 21 de junio de 1966 fue asesinado en Caracas, Venezuela, una de las más importantes figuras del periodismo y las luchas políticas venezolanas del siglo XX, Fabricio Ojeda.

Su compromiso político con las clases desposeídas del país, lo llevó a luchar contra todas las formas despóticas que trataron de controlar el Estado venezolano en favor de las oligarquías. Por ello se opuso activamente a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y a la "democracia" que resultó del Pacto de Punto Fijo.

Con el trabajo periodístico se destacó fundamentalmente en los diarios La Calle, El Heraldo y El Nacional, medios de comunicación a través de los cuales luchó contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Presidió la Junta Patriótica, movimiento que unió a los partidos Acción Democrática, Copei, Partido Comunista de Venezuela y Unión Republicana Democrática para retornar el país en la vía democrática.

Fue el 23 de enero de 1958 cuando pronunció en alocución pública el fin del régimen militar: "Pueblo de Venezuela, les habla Fabricio Ojeda, presidente de la Junta Patriótica, para anunciar que hemos triunfado y que la dictadura ha sido derrocada. El tirano ha huido cobardemente. ¡Todos a la calle a ratificar el gran triunfo de la revolución!".

Pero no fue suficiente, la democracia se vio constreñida al Pacto de Punto Fijo, acuerdo en el que AD, Copei y URD se repartían el poder sobre las instituciones.

A pesar de haber sido electo como diputado al Congreso, decidió retirarse de su participación en el Estado con una carta en la que expresó su repudio al nuevo reparto político, contra el que lucharía tomando las armas: "Es por ello, colegas diputados, que vengo ante ustedes a expresar la decisión de dejar el Parlamento –este recinto que pisé por voluntad del glorioso pueblo caraqueño, hoy oprimido y humillado–, para subir a las montañas e incorporarme a los compañeros que ya han iniciado el combate y con ellos continuar la lucha revolucionaria para la liberación de Venezuela, para el bienestar futuro del pueblo, para la redención de los humildes"

Así llegó a ser fundador de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, unión de movimientos guerrilleros en el que participaron Douglas Bravo y Elías Manuitt Camero.

Fue asesinado el 21 de de junio de 1966, tras ser detenido y torturado por el Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA) que respondía a las órdenes del presidente adeco Raúl Leoni.

Fabricio Ojeda nació el 6 de febrero de 1929 en Boconó, estado Trujillo.

Agencia Venezolana de Noticias - MinCI /  Lunes 20.06.2011 MC

 

--

Mariana Grajales Cira Garcia Vilma Espin Casiguaya Antonio Guerrero: Sensible alma humana cuerpo de valiente

 

En nombre de La Polilla
Enviado el: Lunes, 20 de Junio de 2011
 

Para los niños cubanos, en su revista, este artículo que les muestra la sensibilidad y el carisma de un héroe de la Patria:

Antonio Guerrero: Sensible alma humana en cuerpo de valiente
Por Pedro Meluzá López

 


Vilma Espín


Cira García


Mariana Grajales


Casiguaya

Algunos que han contactado con él en la penitenciaría de Florence, en Colorado, afirman que Antonio Guerrero, desde hace algunos años, no deja de pintar, incluso cuando injustamente lo mantenían en celdas de confinamiento solitario.

[Una de las]  más recientes creaciones artísticas de uno de los Cinco cubanos encarcelados en Estados Unidos por combatir el terrorismo contra Cuba, consiste en 55 retratos a plumilla de mujeres que entregaron todo por la Patria.

Le antecedieron otras obras centradas en aves endémicas cubanas (veintiocho dibujos titulados Aves de Libertad, 2003), personalidades de la solidaridad (37 dibujos, 2008) y Fidel y Che (2009).

Entre las mujeres dibujadas por Antonio Guerrero figuran Leonor Pérez, madre de José Martí; Amalia Simoni, esposa de Ignacio Agramonte; Carlota, la esclava participante en la sublevación del ingenio Triunvirato y cuyo nombre llevó el plan de apoyo internacionalista cubano a Angola; Casiguaya, india compañera del cacique Guamá; Vilma Espín, heroína fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas, y Cira García, pobladora de Girón caída durante la invasión mercenaria de 1961.

La significativa muestra, expresión del patriotismo de Tony Guerrero, ha sido presentada no solo en la Isla sino en varias naciones del mundo, incluidas importantes ciudades de Estados Unidos.

El pasado año toda su creación pictórica en cautiverio se reunió para recorrer el orbe bajo el título Desde mi altura, rótulo similar al que recogió años antes su valioso y sensible poemario.

Con mis dibujos trato de crear un mundo paralelo, afirmó recientemente en una de sus cartas a familiares.

Antonio, Héroe de Cuba, al igual que los otros cuatro hermanos presos por luchar contra el terrorismo, está por cumplir los 53 años, pues nació en Miami, Florida, de cuna humilde, el 16 de octubre de 1958. Al año siguiente sus padres deciden regresar a La Habana para incorporarse a las tareas de la Revolución.

Tras concluir el preuniversitario en la Escuela Vocacional Vladimir I. Lenin, obtiene una beca en la antigua URSS para estudiar ingeniería en construcción de aeropuertos.

Graduado, comienza a laborar en Cubana de Aviación, en el aeropuerto de Santiago de Cuba, hasta que viaja a Panamá y después a Estados Unidos. Allí consigue trabajo como ayudante de mantenimiento en la base aeronaval de Key West, hasta que es detenido el 12 de septiembre de 1998.

El 27 de diciembre del 2001 pronuncia su vibrante alegato, en el cual subraya:

"Yo amo la Isla donde crecí, me eduqué... también amo a este país en el cual nací, donde en los últimos diez años de mi vida he dado y recibido verdaderas muestras de amor y solidaridad... Nunca he hecho daño a nadie ni causado daño material alguno. Llegará el día que ya no vivamos en la zozobra del temor y la muerte, y en ese día de la historia, se verá la justicia real de nuestra causa".

PUBLICADO: 18/06/11

http://www.pionero.cu/2011/secciones/cinco/junio/sensible.htm

 



--
Lic. Rosa Cristina Báez Valdés "La Polilla Cubana"
Moderadora Lista e-mail Cuba coraje y Coordinadora de la Red Social Hermes

http://cubacoraje.blogspot.com/
http://auto-hermes.ning.com/profile/RosaCBaez 

http://lapolillacubana.nireblog.com
http://lapolillacubana.blogcip.cu
http://lapolillacubana.typepad.com
http://bloguerosrevolucion.ning.com/profile/RosaCBaez

http://5heroes.multiply.com
http://losqueremoslibres.blogspot.com/


¡JUNTOS PODEMOS  LOGRARLO! Libertad a los 5 ¡YA!
__._,_.___

Actividad reciente:

____________________________________________
Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba
www.amigosdecuba.com.ar

Puerto Rico independiente Comité ONU vuelve a debatir a9

En nombre de La Polilla
Lunes, 20 de Junio de 2011 03:57 a.m.

Comité ONU vuelve a debatir sobre independencia Puerto Rico

 

 

Bandera de Puerto Rico

El derecho inalienable del pueblo puertorriqueño a la libre determinación e independencia volverá a concentrar mañana el trabajo del comité de descolonización de la Asamblea General de Naciones Unidas.

El tratamiento de ese tema tiene lugar un año después de un pronunciamiento hecho por ese órgano, el cual reiteró que “el pueblo puertorriqueño constituye una nación latinoamericana y caribeña que tiene su propia e inconfundible identidad nacional”.

Ese texto fue impulsado por Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y

Venezuela y fundamentó sus argumentos en la resolución 1514 de la Asamblea General, conocida como Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales.

El comité insistió ante el gobierno de Estados Unidos para que asuma su responsabilidad de propiciar un proceso que permita que el pueblo de Puerto Rico ejercer plenamente su derecho inalienable a la libre determinación y la independencia.

Asimismo, destacó el amplio apoyo de personalidades, gobiernos y fuerzas políticas de América Latina y el Caribe a ese objetivo de la isla caribeña.

También subrayó el debate existente en Puerto Rico sobre la creación de mecanismos, entre ellos una asamblea constitucional de estatus con base en las alternativas descolonizadoras reconocidas por el derecho internacional, que aseguren la participación de todos los sectores.

Y puntualizó que “toda iniciativa para la solución del estatus político de Puerto Rico debe tomarla originalmente el pueblo de Puerto Rico”.

En su declaracion de hace un año, el comité de descolonización de la ONU advirtió sobre las acciones registradas contra luchadores independentistas y llamó a investigar al respecto.

Además, instó al gobierno de Estados Unidos a completar la devolución al pueblo de Puerto Rico de toda la tierra antes ocupada y las instalaciones en Vieques y Ceiba.

En ese sentido, pidió a Washington que atienda los derechos humanos a la salud y al desarrollo económico y acelere la ejecución y asuma los costos del proceso de limpieza y descontaminación de las áreas de impacto utilizadas en las maniobras militares.

Más adelante, reclamó la liberación de los presos políticos puertorriqueños que cumplen condenas en prisiones de Estados Unidos por causas relacionadas con la lucha por la independencia de Puerto Rico.

Y menciona los casos de Oscar López Rivera, quien cumple condena por más de 30 años, Avelino González Claudio y Norberto González Claudio.

El próximo 25 de julio se cumplirán 113 años de la intervención de Estados Unidos Puerto Rico.

(Con información de Prensa Latina)



--
Lic. Rosa Cristina Báez Valdés "La Polilla Cubana"
Moderadora Lista e-mail Cuba coraje y Coordinadora de la Red Social Hermes

http://cubacoraje.blogspot.com/
http://auto-hermes.ning.com/profile/RosaCBaez 

http://lapolillacubana.nireblog.com
http://lapolillacubana.blogcip.cu
http://lapolillacubana.typepad.com
http://bloguerosrevolucion.ning.com/profile/RosaCBaez

http://5heroes.multiply.com
http://losqueremoslibres.blogspot.com/


¡JUNTOS PODEMOS  LOGRARLO! Libertad a los 5 ¡YA!
__._,_.___

Actividad reciente:

____________________________________________
Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba
www.amigosdecuba.com.ar

Zoologia primaria en Cuba revolucionaria Catalina Garcia Nuria Barbosa

 

 

De: Nuria Barbosa León [mailto:nuriab@enet.cu]
Enviado el: Lunes, 20 de Junio de 2011 02:09 a.m.
Para: Museo Che Guevara
CC: Museo Che Guevara
Asunto: catalina

 

La primera clase
Por Nuria Barbosa León, periodista de Radio Progreso y Radio Habana Cuba

La profe Catalina García Fernández se inicia en la profesión en Pinar del Río, cuando matriculó la Escuela Normal para Maestros en la década del 50 por no contar recursos para emprender la Universidad en la especialidad de medicina.

Se graduó en el verano de 1958  y no fue ubicada con prontitud en el trabajo porque en el capitalismo cubano los pocos maestros graduados no contaban, siquiera, con la garantía de un aula aunque millones de personas eran analfabetos.

En el año 1959, la Revolución hizo un llamado a todos los docentes para que colmaran las escasas escuelas del país.

Catalina desafió su juventud y se fue al poblado pinareño de Macurijes. Se encontró con un aula, construida de madera, techo de guano y piso de tierra que no la atemorizó, y como habitante de la ciudad, su miedo se centraba en los sonidos de animales e insectos.

Sin ninguna preparación metodológica y, con sólo sus conocimientos adquiridos en la formación pre profesional, preparó sus planes para impartir docencia en un grupo multigrado, con alumnos entre seis y 15 años.

Alguien le advirtió que la maestra que la antecedió abandonó la escuela porque los niños, para interrumpir la sesión de clases, la asustaban con ranas y lagartijas.

La primera clase fue inolvidable para Catalina.  La jornada comenzó con el matutino, el pase de lista y el silencio ancestral para no desviar la atención. La maestra se fue hacia el buró para extraer de su gaveta los materiales a repartir. Al abrir el mueble una ranita indiscreta le salta hacia el pómulo derecho.

Fue un segundo de espanto, con los ojos cerrados y una mueca de asco. Catalina aleja el animal de su cuerpo y dice con toda autoridad a uno de los niños más intranquilo del aula y sospechoso de la broma.

--Emeterio, a partir de hoy, eres el responsable de repartir los materiales antes de iniciar las clases.

Nunca más se suspendió la sesión.

Se certificó que el correo entrante no contiene virus.
Comprobada por AVG - www.avg.es
Versión: 9.0.901 / Base de datos de virus: 271.1.1/3716 - Fecha de la versión: 06/20/11 15:35:00