viernes, 21 de marzo de 2014

Héroe cubano Fernando González volvió libre a la isla revolucionaria Prof. Luis Matos Habana Vieja Chaubloqueo Museo Che Guevara







Fernando cumplió la injusta condena el 27 de febrero del 2014, pero no fue liberado en esa fecha.  Recupera su libertad un día después, al llegar a la Patria, donde sus familiares y su pueblo lo esperaban con los brazos abiertos.

Digo esto, porque con la salida de la cárcel no concluyo su condición de prisionero del imperio, como el mismo reconoce. Al parecer el “poderoso” gobierno temía a este noble joven, ya no tan joven después de más de 15 años de encierro, y por eso lo mantuvo encadenado, incluso, en el avión en que viajó al reencuentro tan esperado.

 Ayer tuve la gran satisfacción de darle un fuerte abrazo, y en el breve encuentro percibí su grandeza y su sencillez. Percibí que no sentía rencor, incluso, por aquellos que lo trasladaron encadenados, temerosos no se de qué, pues no eran de él que debían cuidarse, sino de los terroristas que ese sistema protege, que me imagino están rabiando por no haber podido llevar a cabo muchos crímenes que a tiempo pudieron evitar los Cinco, y por eso los quieren muertos.

Debían los carceleros estudiar la vida de los Cinco, su patriotismo, su valentía, su entrega por preservar la vida de los demás, para que en un futuro les digan a sus hijos y nietos “Yo tuve el honor de cuidar en la cárcel a uno de estos titanes”

Ahora nos corresponde intensificar nuestra batalla por la liberación de Tony, Ramon y Gerardo, y no conformarnos con que salgan victoriosos al cumplir las condenas, sin doblegarse a las autoridades terroristas de los Estados Unidos, como lo hicieron Rene y Fernando, que vencieron al imperio ya desmoralizado mundialmente en cuanto a justicia se refiere, pues esa espera significaría, en el caso de Gerardo, que muriera en prisión quedándole todavía una cadena perpetua mas quince años. Que mente mas putrefacta la de esos señores que impusieron esa condena, como si Gerardo pudiera morir dos veces y volver para cumplir los 15 años restantes.

Prof. Luis Matos

jueves, 20 de marzo de 2014

Republicanos españoles ayudados por un negro estadounidense de la Brigada Abraham Lincoln Canute Frankson Guerra Civil España



De: Historias de la Historia

Historias de la Historia



Posted: 19 Mar 2014 01:59 AM PDT
La Brigada Abraham Lincoln agrupó a los voluntarios de los Estados Unidos que lucharon junto a los republicanos contra las fuerzas de Franco durante la Guerra Civil española. De los cerca de 2.800 voluntarios estadounidenses que participaron en la contienda -soldados, técnicos o personal médico-, 800 de ellos nunca regresaron. El que sí lo hizo fue Canute Frankson, el protagonista de esta historia.
Miembros de la Brigada
Voluntarios de la Brigada Abraham Lincoln
Canute Frankson era un mecánico de Detroit que en abril de 1937 viajó a España para luchar contra Franco. Tres meses después de llegar, le escribió una carta a un amigo de Detroit explicándole “por qué él, un negro, había optado por participar en una guerra entre los blancos que durante siglos nos han sometido a esclavitud“…
Albacete, España. 6 de julio de 1937.
Mi querido amigo: estoy seguro de que a estas alturas todavía estás esperando una explicación detallada de lo que tiene que ver esta guerra conmigo. Dado que es una guerra entre los blancos que durante siglos nos han esclavizado, insultado, despreciado… ¿por qué yo, un negro, que he luchado durante años por los derechos de mi pueblo, estoy ahora en España? Porque ya no somos una minoría aislada luchando desesperadamente contra un inmenso gigante, porque, querido amigo, nos hemos convertido en parte activa de una gran fuerza progresista sobre cuyos hombros descansa la responsabilidad de salvar la civilización de la destrucción planificada por un pequeño grupo de degenerados locos en su ansia de poder. Porque si aplastamos el fascismo aquí, vamos a salvar a nuestra gente en Estados Unidos y en otras partes del mundo [...] Todo lo que tenemos que hacer es pensar en el linchamiento de nuestro pueblo. Podemos mirar las páginas de la historia de Estados Unidos manchadas con la sangre de los negros, el hedor de los cuerpos quemados de nuestro pueblo que colgaban de los árboles, los gritos de nuestros seres queridos torturados, los cuerpos marcados por atizadores al rojo vivo [...] Vamos a aplastarlos. Nosotros vamos a construir una nueva sociedad, una sociedad de paz y abundancia. 
Por eso, amigo, estoy aquí en España. En los campos de batalla de España que lucha por la preservación de la democracia. Aquí, estamos sentando las bases para la paz mundial, por la liberación de un pueblo y de la raza humana. Aquí, donde estamos inmersos en una de las más amargas luchas de la historia humana, no hay diferencias de color, ni discriminación, ni odio racial. Sólo hay odio al fascismo. Sabemos quiénes son nuestros enemigos. Los españoles son muy comprensivos con nosotros. Son gente encantadora. [...] Cada uno de nosotros tiene que dar todo lo que tiene para que esta bestia fascista sea destruida. Después de que todo esto termine, espero compartir mi felicidad con todos vosotros. Será una felicidad que no se podría haber logrado de ninguna otra forma sino que después de haber servido en una causa tan digna. Espero que el mal aparente que cometí [al marcharme] pueda compensarse por el servicio que doy aquí a la causa de la democracia. Mi sincero deseo es que seas feliz, y que cuando esto se acabe nos volvamos a encontrar. [...] 
De una cosa estoy seguro: voy a estar satisfecho de lo que he hecho.
Hasta pronto. No sé cuándo podré volver a escribir. Hay tanto que hacer y tan poco tiempo.
Love. Saludos. Canute
Frankson volvió a casa después de un año pero murió al poco tiempo en un accidente de tráfico.

miércoles, 19 de marzo de 2014

mujeres cubanas ejemplo de resistencia a la violencia del bloqueo de Obama Federación Mujeres Cubanas Aleida Godinez Soler Chaubloqueo Museo Chbe Guevara



Las mujeres cubanas; respuesta positiva

·         Publicado por Aleida Godinez el marzo 12, 2014 a las 1:00am
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Por Aleida Godínez Soler
Soy optimista y siempre espero cosas buenas de la vida, pero las que escuché y vi este 8 de marzo en el 9no Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas, creada el 23 de agosto de 1960 y presidida por la inolvidable combatiente del llano y la Sierra, nuestra querida Vilma Espín hasta su desaparición física, no puedo dejar de contarlas.
Llegué con la puntualidad que requería la ocasión especial y tomé el asiento que me asignaron. Confieso que no soporto la inactividad por muchas horas y siempre que asisto a este tipo de evento me sobrecojo por la solemnidad y porque sin faltar a la verdad, me gusta andar de acá para allá en muchas ocasiones faltando a la disciplina.
Pero este que no es el primero al que asisto, fue el de mayor sorpresa. Las horas se me fueron volando y el día me pareció muy corto en la medida que avanzaban las intervenciones de las delegadas, cada una de un tema diferente y expuestas a la manera franca y abierta que tenemos las mujeres en este país de expresarnos libremente.
Me reconocí en Suzette González, que con la candidez de su juventud expresara que las jóvenes tienen derecho a dirigir, solo que: “a veces es la muchacha la que quiere estar, pero se lo niegan por carecer de experiencia, pero si no nos dejan estar, nunca adquiriremos ese conocimiento” y agregó: «Debemos ser capaces de cautivar a las nuevas generaciones con un discurso más fresco, renovador, más representativo y propositivo» y en eso coincidimos.
Como para que el tema no quedara al aire la voz de Solange Sáez, estudiante de Derecho de Santiago de Cuba, inundó la Sala Plenario para decir; que la FMC cuenta entre las estudiantes universitarias con un pilar importante pues “no pueden estar divorciadas de las comunidades a las que tributan” Y no pasó por alto el tema de las indisciplinas sociales cuando aseveró: «Además de mujeres patriotas, nuestro país necesita mujeres ciudadanas, que luchen contra los delitos, las indisciplinas sociales... y que lo hagan con estrategias y métodos viables»
Mucho disfruté las cortas pero sentidas palabras de Yarelis Barrios, nuestra discóbola campeona, gloria del deporte cubano, cuando dijo que sus entrenamientos y competencias le dejan poco tiempo para el trabajo en su Delegación, cuando está en Cuba…trabajo - y quiso decir más pero los nervios la traicionaron- … no se puede ser campeona de la palabra a la vez que campeona lanzando un pesado disco, y la Secretaria General Teresa Amarelle la ayudo a pasar el apuro, que supongo ella agradeció.
Me agradó mucho su nobleza y cuando nos sentamos a la mesa para almorzar - no por casualidad escogí la de ella, le pregunté con curiosidad periodística: Campeona, dime una cosa aquí en secreto, cuando nuestra Yipsi Moreno lanza un disco y logra una medalla se da un golpe en el pecho y dice una palabrota fuerte… ¿Tú también la dices? Y con la sonrisa afable y la timidez característica de los gigantes esboza una sonrisa y le digo: No, no me respondas, tu sonrisa lo dice todo. Acto seguido acotó… ¿Usted sabe cuánto pesa ese disco? Tu voluntad es más pesada, le riposté.
Sin embargo, escuche testimonios que fueron más allá del discurso práctico y necesario a la admiración de quien redacta estas líneas.
Allí en el plenario estaba Estela Sánchez Torres, de Mayarí en la provincia de Holguín, una mujer sencilla como son las campesinas, que nos contó que cuando su esposo enfermó, ella solicitó tierras en arrendamiento para ponerse a producir y que hasta pasaron a su nombre las de él, que lamentablemente está discapacitado. Que a partir de ese momento se dedicó al acopio de leche y a la ceba de toros; que cada día aporta entre 30 y 40 litros del preciado líquido. Por lo que hizo un llamado a las mujeres campesinas a solicitar tierras ociosas y a dejar de ser solamente la que lleve al surco la merienda del marido, para que se sientan dueñas de su trabajo, ya que eso es posible en Cuba. La ejemplar ganadera se desempeña como Secretaria del Bloque 81 Camilo Cienfuegos al tiempo que es miembro del Comité Provincial y Nacional de la organización femenina.
Cuando aún no salía de mi asombro ante semejante proeza, le cedieron la palabra a Yamila Pérez Rodríguez, una muchacha de apariencia frágil que aburrida de ser la gastronómica del marido le dijo: “Dame una mocha que me voy a picar caña”. Como era de esperar se suscitaron las risas y alguien comentó en tono de jarana… ¿Y te dio la mocha? ¡Claro! acotó la Secretaria desde la Presidencia, ella es más eficiente que el marido con la mocha en la mano. Yamila no atinaba a levantar su rostro ante la cámara, estaba apenada, pero aseguró ser más eficiente que él en una brigada de 47 macheteros manuales donde ella es la única mujer. Después tuve el privilegio de conversar y me contó que tenía un hijo de 14 años, que lleva 13 zafras derribando caña desde que su niño era pequeño. Yamila distribuye su tiempo entre las tareas del hogar, el corte de caña en el poblado El Junco del Municipio Jesús Menéndez en la Unidad Básica de Producción Cooperativa Santa María 11 y la Delegación de Base de la FMC.
Tampoco faltó la breve intervención de Ana Delia a la que apodan El Diablito Tun Tun, que agradece a Vilma Espín su trabajo de “mecánica moledora” del central Primero de Enero (antiguo Violeta), situado en el municipio avileño que lleva su nombre, pues según la simpática mujer de color de ébano, hace 44 años desde 1972 trabaja allí y aunque ya se jubiló se reincorporó nuevamente porque ese trabajo es su vida. Al preguntarle a Ana Delia el motivo de su apodo responde con autoridad; porque trabajo 24 horas y descanso 72 y cuando descanso voy caminando 11 kilómetros de casa en casa a visitar a las federadas y dejarles orientaciones y cuando me ven llegar dicen: ¡Ahí viene el diablito…!
Sin lugar a dudas, la mujer cubana ha dado un salto cualitativo en su incorporación a todas las tareas de la sociedad y de ello hablan las estadísticas recogidas en el Informe Central al Congreso y recordadas por José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Vicepresidente del Consejo de Estado en su intervención al dejar clausurado este 8 de marzo de 2014 el 9no Congreso de la FMC y cito:
“La fuerza laboral femenina representa el 48 por ciento de los trabajadores cubanos, el 66 por ciento de los profesionales y técnicos, y en el sector no estatal son el 29 por ciento de los que laboran por cuenta propia. Las féminas son mayoría en el sector educacional, con el 81,9 por ciento de los trabajadores; en la salud con el 78,5 por ciento y en el sistema de tribunales y fiscalías con más del 70 por ciento.
Más de 17 000 mujeres son hoy usufructuarias de tierras, acogidas al Decreto Ley número 300; y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, ANAP, ha crecido en más de 60 000 mujeres desde que estableció su estrategia de género.
Las mujeres cubanas son hoy fundamentales como dirigentes en el sector estatal civil, representando el 46 por ciento de los cuadros; y en el Poder Popular, en las últimas elecciones, alcanzaron el 33,5 por ciento de los delegados de base.
En el Parlamento cubano las féminas hoy representan el 48,86 por ciento de sus miembros, siendo uno de los tres países del mundo con más alta representatividad.
En Cuba, dos vicepresidentas, y el 42 por ciento de los miembros del Consejo de Estado son mujeres, igualmente existen ocho ministras y 44 viceministras.
También en las organizaciones políticas y de masas hay una amplia presencia femenina, lo que se evidencia en que el 42 por ciento de los miembros del Comité Central del Partido son mujeres, el 52, 1 por ciento de la Unión de Jóvenes Comunistas y el 70 por ciento de los aglutinados en la Central de Trabajadores de Cuba”
Los números hablan del trabajo sistemático, profundo y enriquecedor que ha impulsado la Revolución Cubana a través de la FMC para colocar a la mujer en el lugar cimero que hoy ocupa en nuestra sociedad.
Dan fe de la constancia, amor y dedicación del trabajo de la organización femenina encabezada por nuestra Vilma, desde el momento de la creación de los Círculos Infantiles para potenciar en la mujer el derecho a la independencia y la igualdad de género en una nueva sociedad perfectible que cada día se agiganta en la construcción de un Socialismo próspero y sustentable, en el que las mujeres adornamos el sitial de honor que hemos sabido ganar en la historia de nuestra Patria

lunes, 17 de marzo de 2014

Musa inolvidable de Silvio Rodriguez Haydeé Santamaria la revolucionaria que dirigio Casa de las Américas exitosamente Santiago Alvarez Carlos Puebla



HAYDEE  SANTAMARIA   MUSA INOLVIDABLE DE SILVIO RODRIGUEZ

Por: Silvio Rodríguez

Quien indague por qué Casa de las Américas nos abrió sus puertas para
que cantáramos en febrero de 1968, debe saber que aquel ademán
solidario no salió del vacío, y menos porque abundaran noticias
felices sobre los jóvenes trovadores. Por entonces era habitual que
nos precediera una aureola de conflictivos, palabrita que solía usarse
como sinónimo de "ten cuidado con ese". Quizá por ello, antes de la
primera invitación a cantar, Haydeé Santamaría en persona se reunió
con nosotros y se informó de primera mano de nuestras procedencias y
correrías, así como de nuestra forma de entender temas universales y
del patio.

¿Qué determinó el interés inicial? Alguien dijo que quien primero le
habló a Haydeé de aquel grupo de trovadores fue Santiago Álvarez. Lo
creo, porque conocí bien a Santiago. ¿Cómo fue la comunicación inicial
con ella? Aunque parezca raro, en cierta medida por nuestro
repertorio. Digo que puede parecer extraño porque llegamos por un
auspicio del Centro de la Canción Protesta y nuestro arsenal no era
pródigo en el tipo de canción que solía clasificarse como tal. Es
decir, cuando llegamos frente a Haydeé habíamos escrito escasos temas
sobre la guerra en Viet-Nam, la discriminación racial y el
antimperialismo. Por su parte, el cantor de la reafirmación
revolucionaria era --y es para siempre-- Carlos Puebla. Nosotros desde
el inicio fuimos otra cosa. Mezclábamos lo cotidiano con lo
trascendente y no eludíamos hablar de los contratiempos de la sociedad
en revolución. Lo hacíamos así porque así era nuestra vida, y la vida
real es quien suele poner las mejores palabras en una canción. Esto no
era conflicto para Haydeé, que siempre nos escuchaba respetuosamente,
cantáramos lo que cantáramos. Sólo una vez me preguntó qué quería
decir yo con aquello de "me iré a soñar al trueno / de un país
desconocido". Fue entonces cuando, obligado a profundizar, le confesé
mi secreta aspiración de convertirme en combatiente internacionalista.

Quizá la materia que más fluidamente dejó correr nuestra afinidad fue
el Che y la lucha armada. A ella le gustaba hablar de cuando se habían
hecho amigos en la Sierra Maestra y a mi me encantaba escucharla,
lamentando en silencio no haber tenido edad suficiente para alzarme.
En la Sierra él le había prometido que ella lo acompañaría a la hora
de la liberación Latinoamericana (ella se apagaba un poco cuando
explicaba por qué no habían podido correr la misma suerte). También
más de una vez me contó que el argentino decía que lo que más le
gustaba de ella era verla "disparando a la redonda", como una rebelde
en el seno de los rebeldes. Y supongo que ése debe haber sido otro
punto cardinal de nuestra identidad: la convicción de que era
necesario seguir siendo insurrectos, para darle continuidad al mejor
espíritu revolucionario. Ella era, por derecho histórico, una
semejante del Che. Yo, por vocación y edad, émulo del "Gigante" de
Martínez Villena. Con tan especial identidad, rápidamente nos volvimos
amigos.

Haydeé, como ya he dicho, puso la épica revolucionaria a nuestro
alcance, al narrarnos algunos hechos como ella los recordaba y no como
parecía pintarlos cierta mitología castradora. Su visión realista y a
la vez poética era la anunciación de que el sacrificio era una forma
de ascenso en la escala humana. Así que sintiéndonos cada vez más
comprometidos, aunque sin ataduras, nos fuimos hermanando y ella dejó
de ser Haydeé y se convirtió en Yeyé, como le decían doña Joaquina y
sus hermanas Aida y Adita, de las que también nos volvimos familia.

Puede que ahora yo sea algo más cuidadoso que en aquellos tiempos,
cuando todo --yo incluso-- era más joven. Por entonces, y aunque mis
bríos a veces se pasaran de rosca, no entrar en contradicciones me
parecía una cobardía y no ser impetuoso lo consideraba un defecto.
Ante tales arranques, Haydeé tenía una capacidad de comprensión y
compasión enormes. Sabía leer, donde está escrito, el por qué cada
cual es como es. Su dolor de alma, lo trágico de su vida le fueron
refinando la ternura hasta lo sublime. Así mismo era capaz de sentarse
a discutir con quien fuera y de cantarle las cuarenta al más pinto.
Maravillosamente, también tenía la admirable costumbre de no dejar que
se hiciera leña del árbol caído. Si tronaban(*) a un compañero, o algo
así, Haydeé no admitía que se hablara mal de él, todo lo contrario.
Por eso cuando uno la escuchaba resaltar insistentemente las virtudes
de alguien, podía casi asegurarse que ese alguien estaba en "capilla
ardiente". Ella era como una gran academia de humanidad en un cuerpo
pequeño y con voz de flauta. Pero nadie podía equivocarse respecto al
carácter que residía en aquel ser que hablaba cantando. Para mi Yeyé
fue una argamasa que pegó y contribuyó a que tomaran forma algunas
cosas importantes que por entonces todavía me bailaban adentro.


Jamás podré olvidar que cuando en 1980 los trovadores Vicente Feliú,
Lázaro García, Augusto Blanca y Saresquita Escalona fueron
secuestrados y torturados durante un golpe de estado en Bolivia, Yeyé
transformó su oficina de Casa de las Américas en un centro de
movilización internacional. Desde allí ideó y ejecutó el rescate de
nuestros compañeros y no fue a descansar hasta saber que ya venían de
regreso.

La fascinación que ejercía me hizo escribir cientos de palabras con
música, con las que intenté un tributo a la proeza de su generación,
en la que había brillado su hermano Abel. O sea que de no existir
nuestra amistad posiblemente no hubiera escrito algunas canciones,
entre ellas "Canción del Elegido". Durante los años en que nos
conocimos, en cambio conseguí que me redactara una dedicatoria para el
libro "Haydeé habla del Moncada", donde puso: "Silvio, compréndeme y
quiéreme".

Puede que esas sean las palabras clave para la canción que le debo.
Mas, como se ve, trato de transcribir algo de su memoria al lenguaje
común, sin conseguir revelar la magnitud de su presencia.

No quiero dejar de decir que con ella también nos reíamos mucho. A
ella le encantaba reír y hacer reír. Si se piensa que los sentidos son
tributarios de la personalidad, uno de los esenciales en Yeyé era el
del humor, a veces matizado por su maternidad expansiva. No se me
olvida un día en que me invitó a comer y que mientras al resto de los
comensales se les servía una cena criolla, me puso delante una
descomunal tortilla de plátanos maduros. Fue que una vez me oyó decir
que me gustaba mucho ese plato.

Un 31 de diciembre, fecha que ella había escogido como su cumpleaños,
la vi empolvarse la cara, echarse una sábana por la cabeza y
alumbrarse la barbilla con una linterna. Así, después de apagar todas
las luces de la casa, se le apareció a Noel Nicola, que roncaba en un
sofá. Noel saltó del sueño echando chispas y palabrotas, y al día
siguiente estaba apenadísimo por las expresiones que se le habían
escapado. Yeyé, cada vez que lo veía, le pinchaba las costillas con un
dedo y le soltaba una risita.

La última vez que Julio Cortázar estuvo en Cuba, desayunamos juntos.
Habíamos coincidido en algún evento, pero buscando intercambiar otras
palabras quedamos en vernos un domingo temprano, en el Hotel Riviera.
Yendo para la cita, Haydeé --que también estaría en el desayuno--, me
iba explicando la situación: Cortázar tenía una nueva compañera, a la
que quería mostrar La Habana. Para que pudiera moverse con comodidad
durante su visita, inicialmente se le había brindado un vehículo con
chofer, pero Julio, cronopio por antonomasia y enemigo de resultar el
más mínimo estorbo, había declinado el carro y a cambio había pedido
un par de bicicletas, para recorrer la ciudad.

--Así que, Silvio, en algún momento del desayuno tú tienes que decir
que no tienes cómo ir a tus actividades y que necesitas una bicicleta
--me iba instruyendo la heroína del Moncada, mientras conducía por el
Malecón.

--Y ¿eso para qué, Yeyé?

--Para ver qué dice Julio, chico --y me miraba con los ojitos brillantes.

Torpe como soy, me pasé aquel desayuno desaprovechando los "pies" que
Yeyé me ponía en las narices, retrasando el momento acordado. Yo me
sentía en conflicto, porque por una parte me daba pena la candidez de
Julio y por otra no quería defraudar a mi cómplice, dejando de hacer
mi papel. Para no hacer más largo el cuento: cuando por fin logré
decir que necesitaba una bicicleta, Julio reaccionó con su bondad
proverbial, diciendo que casualmente él tenía dos y que con gusto me
prestaba una. Aquel momento fue la eclosión de la mañana: la carcajada
de Yeyé, mi cara de tomate y el rostro primero desconcertado de
Cortázar, tratando de llegar al entendimiento, hasta que por fin
arqueó las cejas y empezó a menear la cabeza, escuchando decir a
nuestra amiga:

--¡Oye eso, Julio! ¡Con la escasez de bicicletas que tenemos...!