lunes, 9 de julio de 2007

Guerra de Malvinas Denuncia Grave Veteranos ó Ex combatientes Movilizados argentinos en la guerra














GUERRA MALVINAS Grave denuncia


Sres. El Malvinense:
En verdad nos causa mucha tristeza leer en varios de sus artículos el fuerte desprecio que nuestros camaradas soldados sienten por los que ellos mal llaman "movilizados".

Nosotros pertenecemos a la Agrupacion "Gloria al 8" (somos mas de 40 personas), somos de Cordoba y hace mucho tiempo que estamos peleando por nuestro reconocimiento como Veteranos de Guerra de Malvinas y noten que decimos Veteranos de Guerra y no ex combatientes.

El término movilizados nos corresponde a todos quienes participamos del conflicto pero es una palabra que los militares instalaron para causar una gran división entre todos nosotros y que los políticos prefieren no aclararla para que no nos podamos unir todos en un solo reclamo.

Yo me pregunto:
¿Si a las islas según dicen los números reales fueron 9800 personas en total porque hoy hay reconocidos 25.000 veteranos de guerra?.

¿Por que no escucho reclamos en ese sentido? ¿Por que no se investiga la cantidad de personas que figuran como veteranos de guerra que ni siquiera hicieron el servicio militar y que cobran gracias a algún favor político?

¿Por que en nuestro regimiento (RI8 -Comodoro Rivadavia) mas de 40 compañeros nuestros que estuvieron con nosotros en el mismo, sin haber estado en las islas, están cobrando la pensión?

ARTICULO COMPLETO EN : http://malvinas.foros.ws/viewtopic.php?t=1881&sid=413dddbc20aa74e3b4c61d813d588825

ELECCIONES en Cuba diputados, delegados municipales y provinciales Urnas son custodiadas por niños de primaria














ELECCIONES EN CUBA diputados y delegados a asambleas provinciales y municipales

PL Agencia Informativa Latinoamericana S.A.
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Convocan a elecciones generales en Cuba


La Habana, 9 jul (PL) El Consejo de Estado convocó hoy a la celebración de
las elecciones generales en Cuba para escoger a los delegados a las
asambleas municipales y provinciales, así como a los diputados al parlamento
nacional.

La convocatoria, firmada por el primer vicepresidente del Consejo de
Estado, Raúl Castro, precisa que en estos sufragios se seleccionan por el
término de dos años y medio a los delegados a las asambleas municipales del
Poder Popular.

La primera vuelta de estas elecciones se celebrarán el 21 de octubre de
2007, y en los lugares donde los candidatos no obtengan más del 50 por
ciento de los votos válidos emitidos se realizará una segunda ronda el 28
del mismo mes.

De acuerdo con el texto, la fecha de la elección de delegados
provinciales y diputados será definida en el momento en que corresponda.

Los delegados provinciales y diputados son designados por un término de
cinco años.
La Ley Electoral de 1992 establece también que en los comicios generales
se escogen al presidente, vicepresidente y secretario de la Asamblea
Nacional del Poder Popular (Parlamento).

Además, se selecciona al presidente, primer vicepresidente,
vicepresidente, secretario y demás miembros del Consejo de Estado.

Fidel joven, Fidel mayor, Fidel anciano nunca cambio es como Bolívar como Martí













FIDEL por Tariq Ali


Los otros “Piratas del Caribe”
Atilio Boron


ALAI AMLATINA, 09/07/2007, Buenos Aires.- Tariq Ali, el notable
intelectual pakistaní radicado en Londres, uno de los más agudos
críticos del capitalismo y de las políticas imperialistas impulsadas por
la Casa Blanca en todo el planeta, acaba de publicar un libro
extraordinario. Su título: Piratas del Caribe. El eje de la esperanza
(Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2007). En este volumen, el autor,
hombre que ya el público hispanohablante conoce a través de sus ensayos
y novelas como El choque de los fundamentalismos y Bush en Babilonia: La
recolonización de Irak, analiza con brillantez y una elegancia
estilística poco común el itinerario recorrido por la Revolución Cubana,
el bolivarianismo venezolano, la experiencia de gobierno de Evo Morales
en Bolivia y la más reciente de Rafael Correa en Ecuador. Pero el autor
no se limita a incursionar sobre la problemática de estos cuatro países:
sus conocimientos y frecuentes viajes por la región amén de las
múltiples entrevistas sostenidas con algunos de los más importantes
líderes de la izquierda latinoamericana lo facultan para formular
incisivos comentarios sobre los gobiernos de la decepcionante
“centro-izquierda” latinoamericana, principalmente Argentina, Brasil y
Chile. La sutil ironía con que el autor critica las distintas versiones
del pensamiento de la derecha –y también de la pseudo-izquierda–
contribuye a acrecentar aún más el atractivo de su obra.

El libro, cuya lectura fluye con singular facilidad gracias a la
privilegiada pluma de su autor, examina en profundidad los fundamentos
históricos y estructurales de los procesos revolucionarios –consolidados
o en ciernes– y las transformaciones políticas en curso en la región.
Todo esto haciendo gala de un estilo polémico, a la vez llano e
incisivo, en donde la demolición de los argumentos más socorridos del
pensamiento único en sus distintas variantes se realiza apelando a
contundentes evidencias sabiamente combinadas con un humor muy refinado
que deja a las víctimas de su crítica totalmente desarmadas.

Pero Piratas del Caribe no se limita a exponer las llagas del
capitalismo en América Latina y el Caribe. Es asimismo un vibrante
alegato a favor del socialismo y nuestras luchas emancipadoras y un
ensayo crítico que denuncia implacablemente la forma en que la
autodenominada “prensa seria” tergiversa permanentemente las noticias
relativas a nuestra región. Se trata de una política sistemática y
persistente de desinformación de masas que hace de la mentira y la
manipulación informativa instrumentos cotidianos para consolidar la
hegemonía ideológica del neoliberalismo. En el libro se comprueba la
forma en que Le Monde, El País, The New York Times, The Economist y el
Financial Times distorsionan groseramente con sus crónicas e informes
especiales la visión difundida sobre los países que concentran la
animosidad del imperio y sus aliados, y la estratégica función política
desempeñada por esa prensa en la perpetuación del sometimiento de
nuestros pueblos.

No se trata, como podría pensarse en un alarde de ingenuidad, de
“errores” atribuibles a la superficialidad con que despistados
corresponsales observan ciertos hechos o a la inevitable premura del
ritmo periodístico. Son, en cambio, productos de una política
premeditada, sistemática y persistente de desinformación de masas, eso
que en un notable y pionero trabajo Noam Chomsky denominara la
“fabricación del consenso”. Política que constituye un componente
fundamental de la “batalla de ideas” y que ha hecho de la mentira y de
la manipulación informativa instrumentos cotidianos de lucha para
consolidar lo que en términos gramscianos podría denominarse “la
dirección intelectual y moral” de la sociedad, componente esencial de la
hegemonía global del neoliberalismo. Ali desmonta en algunos pasajes
ejemplares de su libro la forma en que las falsedades e infundios son
presentados por la supuesta “prensa seria” como si fueran informaciones
veraces y objetivas, siendo el propósito de esta manipulación no otro
que el de confundir al lector, al oyente o al televidente; desorientarlo
y desinformarlo para, posteriormente, facilitar su movilización en
contra de los gobiernos que intentan construir un mundo mejor. La
evidencia que ofrece es tan contundente que cuesta imaginarse a alguien
que, luego de conocer los antecedentes que se proporcionan en el libro,
no sea ganado por un sentimiento de indignación ante la aviesa
manipulación de que es objeto por los mercaderes de la información al
servicio del capital.

En relación a la cobertura que hiciera la “prensa seria” del golpe de
estado de abril de 2002 en Venezuela, Ali plantea:

“La cobertura del golpe que hizo la prensa a ambos lados del Atlántico
–The Economist y el Financial Times– fue previsiblemente tendenciosa,
desplegando con frecuencia una inclinación hacia la fantasía y la
expresión de deseos más que a informar sobre la realidad sociopolítica.
Los respectivos corresponsales en Caracas eran Philip Gunson (quien
también trabaja como corresponsal del Miami Herald y como reportero
antichavista “todo terreno” donde se lo precise) y Andrew Webb-Vidal.
El dúo se posicionó permanentemente detrás de la oligarquía venezolana y
sus partidos políticos. Contemplando la situación desde este punto de
vista privilegiado, estos dos reptantes periodistas se convirtieron en
los principales garantes de la llama oligárquica en los medios
occidentales. El pasado de izquierda de Gunson como partidario de la
Revolución Sandinista en Nicaragua y su desencanto luego de que esta
colapsara amargaron su visión de Venezuela. Resentido y cínico, se
transformó en un fervoroso opositor al proceso bolivariano, ligeramente
avergonzado durante los primeros años, pero más y más rabioso en cuanto
Chávez comenzó a crecer en figura y fuerza. Webb-Vidal –menos
inteligente, pero más sesgado– desarrolló un tono, un método y una ética
periodística de artículos de denuncia que, curiosamente, tenían
reminiscencias con el Pravda de la época de Brezhnev. Este sórdido
juglar de un orden social desprestigiado no escondió sus simpatías
oligárquicas y el Financial Times no encontró razón para cuestionar su
‘objetividad’” (pp. 22-23).

Para quienes padecemos a diario la lectura de la “prensa seria” en
América Latina –o nos sometemos masoquísticamente ante las cadenas
televisivas o radiales que prevalecen en nuestros países– lo anterior no
hace sino ratificar un modelo de comportamiento político harto
conocido. No obstante, algunos pensábamos que estas cosas se harían con
un poco de mayor recato en los medios de comunicación de los
capitalismos desarrollados. Estábamos equivocados. Otros, más ingenuos
aún, se sorprenden ante la pasividad de Reporteros sin Fronteras o de la
Sociedad Interamericana de Prensa ante tamañas afrentas a la labor
periodística. Nueva desilusión. ¿Y qué decir del medio que durante
largo tiempo fuera considerado como un verdadero modelo de “periodismo
serio” y, para más señas, “progresista”: Le Monde? Un análisis
exhaustivo del modo en que este periódico hoy (des)informa a sus
lectores permite calibrar los alcances de su involución como periódico.
El desprecio por sus lectores y por el tan pregonado “derecho a la
información” (que no puede circunscribirse a los emisores de la misma
–el derecho a informar– sino que debe remitir fundamentalmente al
derecho que tienen quienes la reciben a ser informados de manera
objetiva y verídica) queda evidenciado no sólo en la superficialidad de
los reportes despachados por sus corresponsales desde Venezuela sino
también en su imperdonable arbitrariedad, en la selectividad política
con que nutren sus noticias y en el sesgo oposicionista que las
informa. La abierta toma de partido de Le Monde en contra de Chávez y
la revolución bolivariana lleva a nuestro autor a preguntarse:

“¿El partido de Le Monde distribuye, al menos, un periódico que informa
a sus lectores? Este es un problema sobre el que volveremos en algún
momento, ya que de los 500 artículos de todos los tamaños que Le Monde
ha dedicado, más o menos directamente, a Venezuela desde 1999, ni uno
solo brinda detalles acerca de la Constitución Bolivariana, ni uno solo
ofrece precisiones sobre los decretos adoptados en 2001, ni uno solo
explica las ‘misiones’ fomentadas por el gobierno. Ni siquiera con el
propósito de evaluarlos. Escasamente, unos pocos párrafos al azar
enmarcados en artículos de ‘análisis’ o ‘comentarios’. Sin embargo,
para Le Monde no existen dudas: el gobierno de Chávez es una forma de
‘nacional-populismo tropical’ [...] Y de todos los medios, como
afirmábamos anteriormente, Le Monde no es el peor… pero es un referente”
(p. 191).

Párrafo aparte merece la forma en que Ali encara su examen de las dos
experiencias de transformación social más antiguas de la región. Es un
análisis sin concesiones ni facilismos de alguien inequívocamente
identificado con los procesos emancipadores de Cuba y Venezuela pero
que, al mismo tiempo –y desde adentro de los mismos, lo cual es muy
importante– no oculta sus críticas a algunos aspectos o episodios que
contrarían sus convicciones. Su análisis de la revolución cubana
entrelaza magistralmente la visita de Jean Paul Sartre y Simone de
Beauvoir a la isla en 1960, las tropelías de Washington a lo largo de
medio siglo, los avatares de la Revolución Cubana y sus diálogos con los
cubanos durante la visita que realizara en el 2005. Una buena muestra
de lo que es el libro lo ofrece la narración del encuentro de su autor
con intelectuales, artistas y público interesado que tuvo lugar en La
Habana en Casa de las Américas. El pasaje dice lo siguiente:

“Antes de intercambiar recuerdos, una mujer canosa y vivaz me pide que
le explique ‘su actitud hacia nuestra revolución’. Le respondo:

“Era también nuestra revolución. Crecimos juntos. Mi generación se
enamoró de la Revolución Cubana. Era el elemento lírico que nos
atraía. El elemento que condiciona la psicología y la moral de
cualquier sociedad. Leíamos sus libros, colgábamos en nuestras paredes
esos pósters fascinantes que producían, reeditábamos en nuestras
revistas discursos de Fidel y el Che, los defendíamos contra los
marxistas dogmáticos que no creían que hubieran hecho una revolución y
contra los liberales que sí lo creían... y porque los amábamos,
creíamos en ustedes. Luego nos traicionaron yéndose a la cama con un
burócrata feo y gordo llamado Brezhnev, y defendieron la invasión a
Checoslovaquia del Pacto de Varsovia, y este giro afectó su cultura, y
el elemento lírico prácticamente desapareció, y entonces nos tuvimos que
separar.

“Hubo algunas sonrisas tristes y luego silencio, hasta que mi
interlocutora volvió a hablar:

“¿Y ahora?

“Ahora –le respondí– estamos los dos viejos. Nos necesitamos. Es el
amor en los tiempos del cólera” (pp. 130-131).

Tiempos del cólera que encuentra a Tariq Ali y a un sector creciente de
intelectuales y artistas (basta recordar el carácter multitudinario e
internacional de los sucesivos Encuentros en Defensa de la Humanidad) y,
por supuesto, de hombres y mujeres de todo el mundo, solidarios con
Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador; con los movimientos sociales y las
fuerzas políticas que luchan por la emancipación de nuestros pueblos y
cada vez más compenetrados con la impostergable necesidad de poner fin
no sólo a la pesadilla neoliberal sino al sistema capitalista en su
conjunto, convertido en una mortal amenaza para la sobrevivencia de la
especie humana. El papel de Fidel en el mantenimiento de la llama
sagrada de la revolución, no sólo en Cuba sino en toda América Latina,
cuando cundían el desconcierto y el derrotismo, es elocuentemente
subrayado en el libro. Inspirado en la obra de Hemingway, El Viejo y el
Mar, Ali dedica un capítulo entero al Comandante bajo el título de “El
Viejo y la Revolución”. En él dice, entre otras cosas:

“Frecuentemente insultado por la Casa Blanca y tratado como una reliquia
pasada de moda, Castro se mantiene firme. Si se viaja con frecuencia
por América Latina, es difícil evitar su presencia. Se ha convertido en
un ícono continental de la talla de Martí y Bolívar. Su historia y su
ubicación geográfica ayudaron a Cuba a evitar el destino de Europa del Este.

“¿Por qué Fidel no se retiró como Nelson Mandela? Porque sabía que la
lucha todavía no estaba terminada; que La Habana no era Johannesburgo;
que ningún millonario de Miami ayudaría a construir su estatua en tamaño
real para que sirva de telón de fondo para fotografiar a delegaciones
visitantes de empresarios del mundo globalizado, ansiosos por hacer
negocios con el gobierno cubano. Y fundamentalmente porque, al igual
que Bolívar, piensa en continentes, no en balances bancarios. Tiene un
sentido real de la historia, sus zig-zags, sus sorpresas y su
originalidad. Veinte años atrás, pocos hubieran creído que las
aspiraciones expresadas en la Primera Declaración de La Habana
recibirían un ímpetu tremendo mediante elecciones democráticas en
Venezuela y Bolivia” (pp. 147-148).

Ali es plenamente conciente de la irreemplazable contribución hecha por
la Cuba revolucionaria para el sostenimiento de las luchas cuando
parecía que el imperialismo iría a arrasar con todo. Sólo Fidel estaba
absolutamente convencido de que Cuba podía resistir el brutal golpe que
significó el derrumbe de la Unión Soviética, dejando a la isla a merced
de la desbocada agresividad del imperio. También de que más pronto que
tarde la heroica resistencia del David caribeño iría a desencadenar un
juego de fuerzas que se traduciría en el despertar de los pueblos de
nuestra América. Sus extraordinarias dotes de liderazgo –una
peculiarísima combinación del idealismo y sed de justicia de Don Quijote
con la férrea voluntad de Ignacio de Loyola– tuvieron la virtud de
galvanizar una resistencia popular que sin la ejemplaridad de su máximo
dirigente tal vez no hubiera sido posible alcanzar. Como lo demuestra
en sus páginas este libro, ese pensar en continentes y en procesos
históricos de larga duración requiere de un liderazgo dotado de una
visión que llega mucho más lejos que el común de los mortales. Exige
además una inusual amalgama de inteligencia teórica (que lo faculta para
comprender el mundo en que vivimos) y de férrea voluntad política. O,
dicho en otros términos, una síntesis harto infrecuente entre capacidad
intelectual y el coraje y el valor tan exaltados en la filosofía
política de la Grecia clásica. Exaltados también por el propio
Maquiavelo, cuando definía al gran estadista, a los fundadores de
estados y civilizaciones, como aquellos que sabían combinar la astucia o
sabiduría del zorro con la fuerza del león. Y, como se comprueba aquí
una vez más, Fidel ha combinado ambas cosas a la perfección a lo largo
de más de medio siglo.

El libro de Tariq Ali, en suma, aporta una valiosa mirada panorámica
sobre la política latinoamericana contemporánea y, muy especialmente,
sobre los avatares de los intrépidos “Piratas del Caribe” que, como bien
se deja sentado en el subtítulo de su libro, constituyen una alentador
“eje de la esperanza” para nuestros pueblos.

Más información: http://alainet.org
ALAI - 30 AÑOS
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Lucha contra Botnia papelera industria del veneno Kirchner llamó a instalarla como causa nacional














EN TUCUMAN
El Presidente reivindicó la lucha contra Botnia como una “causa nacional” 15:19 |

Fue ante la presencia de vecinos de Gualeguaychú que viajaron a Tucumán a llevar su reclamo en contra de la instalación de esta industria frente a sus costas..

El presidente Néstor Kirchner reivindicó hoy como "causa nacional" la lucha del Estado argentino contra la instalación de la pastera finlandesa Botnia, en Fray Bentos (Uruguay), en defensa del Medio Ambiente.

"Cuando dije que las papeleras eran causa nacional, se que estaba cumpliendo con la Patria y con el pueblo", dijo el presidente Kirchner durante el acto de conmemoración del 191 aniversario de la declaración de la Independencia, realizado hoy en la ciudad de San Miguel de Tucumán.

La reivindicación de esta causa fue aplaudida por los vecinos de Gualeguaychú que, con banderas y carteles en contra de Botnia, estuvieron presentes en el acto realizado este mediodía en el Hipódromo de la capital tucumana.

Un nutrido grupo de vecinos nucleados en la Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú viajaron especialmente a la capital tucumana para llevar a este acto su reclamo en contra de la instalación de la pastera Botnia frente a sus costas, en la ciudad uruguaya de Fray Bentos.

La Asamblea marchó con una modalidad de movilización que se utilizó en Rosario el pasado 20 de junio, cuando el primer mandatario tomó una bandera que rezaba “Fuera Botnia-Viva la Patria”.

En un comunicado, la Asamblea recordó que “el 9 de julio de 1816 hombres y mujeres representando a todos los habitantes de nuestro suelo , después de haber recorrido un largo camino eligieron vivir libres e independientes de la corona española”, y agregó que “por estos tiempos, nosotros estamos también haciendo un largo camino, pacifico y difícil, castigado a veces, incomprendido, otras, solo por elegir vivir en un país libre de contaminación, defendiendo el derecho a la vida”.

El objetivo de la presencia de Gualeguaychú en este acto fue hacer "un llamado de atención sobre los ataques contra la soberanía argentina", según dijo hoy a Télam Alfredo de Angelis, integrante de la Asamblea Ciudadana de esa ciudad entrerriana.

Los asambleístas, que eran un centenar, llegaron a Tucumán esta mañana en dos colectivos, con pancartas y banderas alusivas en contra de la pastera finlandesa Botnia, que actualmente está en la última etapa de construcción y se prevé que en septiembre u octubre comience a funcionar.

Kirchner declaró como "causa nacional" la lucha contra la instalación de la pastera Botnia sobre la margen oriental del río Uruguay en mayo del año pasado, en un acto realizado en la ciudad entrerriana de Gualeguaychú con la presencia de todos los gobernadores de las provincias argentinas.

En esa oportunidad, Kirchner y los gobernadores firmaron un acta de compromiso en la que se declaraba "el compromiso público en defensa del medio ambiente".

Este acto tuvo lugar un día después que la Argentina presentó su demanda ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya contra el Estado uruguayo por haber violado el Tratado del Río Uruguay (1975) al haber autorizado a la pastera Botnia -considerada contaminante- sobre aguas compartidas, sin previa consulta con la Argentina

Agente 007 con licencia para MATAR solo que es mujer norteamericana Bolivia denuncia y alerta








Norteamérica exporta ciudadanas super armadas

Bolivia
Mal momento para 'errores inocentes'
Por: Roberto Bardini


El 28 de junio pasado fue detenida en el aeropuerto de La Paz la estadounidense Donna Thi, de 20 años y proveniente de Miami, por intentar ingresar con 500 cartuchos calibre 45 que había declarado en la aduana como “queso”. En la terminal aérea la esperaba la esposa del coronel James Campbell, jefe del grupo militar de la embajada de Estados Unidos en Bolivia.

El representante diplomático norteamericano, Philip Goldberg, intervino inmediatamente para gestionar la libertad de la mujer y declaró que se trataba de “un error inocente”. La munición, dijo el funcionario, estaba destinada para “deporte y entrenamiento”.


¿Nos preguntamos..? ¿Desde cuando el gobiermo de EE.UU considera un deporte asesinar ciudadanos en el mundo donde le son adversos a sus intereses?

La directora nacional de Migración, Magaly Zegarra, no opinó igual que el embajador. Para ella, “el hecho que una ciudadana norteamericana esté relacionada a la embajada, portando proyectiles en una aeronave norteamericana procedente de Miami, ciudad donde viven protegidos por el gobierno terroristas procedentes de diversas partes de Latinoamérica, en especial el ‘maestro’ de ellos, como llaman estos terroristas a Posada Carriles, y burlando todos los mecanismos, es cuestionable”.

En estos días, los agentes de migración y los policías bolivianos se muestran sensibles con los pasajeros provenientes de la Unión Americana. En marzo de 2006 otro ciudadano estadounidense, Triston Jay Amero, alias Lestat Claudius, un californiano de 25 años al que se le hallaron 15 documentos de identidad distintos, hizo detonar 300 kilos de dinamita en dos hoteles de La Paz. Y el 8 de diciembre de ese año, cuando se efectuó en Cochabamba la Reunión Cumbre de la Comunidad Suramericana de Naciones, los servicios de seguridad detectaron la presencia de dos falsas periodistas estadounidenses que fotografiaban los vehículos presidenciales.

En los últimos dos casos, Philip Goldberg se mostró más cauteloso. Apodado en Bolivia como “el embajador de la limpieza étnica”, el diplomático es un experto en impulsar separatismos. Entre 1994 y 1996 fue asistente especial del embajador Richard Holbrooke, uno de los estrategas de la desintegración de Yugoslavia. También promovió la separación de Serbia y Montenegro y estuvo en Kosovo, donde fogoneó conflictos entre fuerzas serbias y albanesas.

El embajador no oculta su apoyo a los empresarios que pretenden la insólita autonomía gubernamental de Santa Cruz de la Sierra, Beni, Pando y Tarija, al oriente del país. Conocidos como la “media luna”, estos cuatro departamentos suman 685.095 kilómetros cuadrados, más de la mitad de la superficie boliviana. Concentran la mayor parte de la riqueza gasífera, agroindustrial y ganadera, y absorben la mitad de la inversión extranjera.

Uno de los cabecillas autonomistas es el terrateniente croata Branco Marinkovic, partidario de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, miembro de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz, el Banco Económico y la Cámara de Exportadores. Marinkovic también es accionista de la compañía de Transporte de Hidrocarburos Transredes, cuyo 50 por ciento pertenece a Enron y Shell y opera gasoductos y oleoductos de 6.000 kilómetros que llegan a Argentina, Brasil y Chile.

El 2 de julio del año pasado se realizó un referendo para otorgar a la “media luna” facultades irrestrictas sobre las riquezas del suelo y disponer de ellas sin consulta al gobierno central. El “sí” se impuso en las cuatro regiones, pero en los otros cinco departamentos (La Paz, Cochababamba, Chuquisaca, Oruro y Potosí) la pregunta fue respondida negativamente. A nivel nacional, el “no” obtuvo el 57,6 por ciento de los votos y la consulta por la positiva el 42,4 por ciento.

sábado, 7 de julio de 2007

Posada Carriles terrorista mimado de Bush Estados Unidos emplea asesinos cubanos Muerte Terror Atentados CIA Guerra Sucia Firestone












Biografía del CUBANO asesino que BUSH protege.

www.rguama.co.cu/
1943. Monta en Cienfuegos, su ciudad natal, un negocio de fertilizantes químicos para la industria azucarera.
1954. Vende su negocio y se traslada a La Habana donde traba relaciones con políticos afines al dictador Fulgencio Batista.
1955. Contratado como empleado de confianza en la transnacional norteamericana Firestone. Colaborador secreto de la policía de la dictadura batistiana.
1957. Viajante de la compañía estadounidense Firestone para América Latina. Mantiene contactos con el FBI.
1959. Se vincula a grupos contrarrevolucionarios cubanos que protagonizan diversos sabotajes en la Isla.
1960. Se asila en la embajada de Argentina en la capital cubana, alegando ser un perseguido político.
25 de febrero de 1961. Viaja con salvoconducto a Miami. Una semana después se vincula por órdenes de la CIA con las organizaciones contrarrevolucionarias que se preparan para la invasión a Playa Girón.
Marzo-abril de 1961. Sirve como instructor de los elementos que en Guatemala se preparaban a integrar los equipos de infiltración y sabotajes a territorio cubano en Bahía de Cochinos. Elude participar directamente en la invasión.
1961-1962. Se vincula en Estados Unidos a la organización terrorista anticubana Movimiento Nacionalista Cubano (M.N.C.)
1963. Se le vincula junto a otros emigrados cubanos en el asesinato del presidente norteamericano John F. Kennedy, en Dealey Plaza, Dallas. Integra con los grados de teniente el ejército norteamericano. Se entrena como ranger en la base militar de Fort Benning, Georgia, en lucha contrainsurgente, infiltraciones navales y técnicas de explosivos.
Junto a otro anticastrista agente de la CIA, identificado como José Benítez Grass, imparte clases marítimas como agente oficial de ese organismo de inteligencia.
1964. Es colocado por la CIA en 1964 en un campamento de Tampa, Florida, para entrenar a mercenarios que se infiltrarían en Cuba, debido a sus conocimientos y experiencia en explosivos y demoliciones.
1965. Un memorando desclasificado por la CIA ubica a Posada Carriles junto a Jorge Más Canosa en Veracruz, México, en el intento de volar en ese puerto un barco soviético.
Octubre de 1967. La CIA traslada a Posada Carriles a Venezuela, para "utilizarlo" en esa región de América Latina como parte de la ininterrumpida hostilidad contra Cuba.
Se incorpora a la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP). Bajo el seudónimo de "Comisario Basilio" participa en la represión a grupos progresistas venezolanos y latinoamericanos.
1967-1976. Trabaja simultáneamente por orientaciones de la CIA para los servicios secretos de Venezuela, Guatemala, El Salvador, Chile y Argentina.
1971. Organiza un intento de asesinato al Comandante en Jefe Fidel Castro, aprovechando un viaje del líder cubano a Chile, Perú y Ecuador.
21 de enero de 1974. Está implicado en la colocación de artefactos explosivos en las embajadas cubanas en Argentina, Perú y México.
Julio de 1974. Envía cartas y libros con bombas a varios consulados de Cuba en América Latina.
7 de noviembre de 1974. Ubica bombas en el Instituto de Estudios Brasileños y en la Embajada de Bolivia en Ecuador.
Junio de 1975. Crea en Caracas, Venezuela, la Empresa de Investigaciones Comerciales e Industriales CA (ICICA), de la cual es director, y que utiliza como fachada para sus actividades terroristas en varios países de la región.
1976. Funda, junto a Orlando Bosh, el Comité de Organizaciones Contrarrevolucionarias Unidas (CORU).
22 de abril de 1976. Involucrado en la detonación de una bomba contra la Embajada de Cuba en Portugal, hecho en el que pierden la vida dos funcionarios diplomáticos cubanos.
1ro. de julio de 1976. Pone una bomba en el Centro Cultural Costa Rica-Cuba, en Costa Rica.
9 de julio de 1976. Bomba en equipajes de vuelo de Cubana de Aviación en Jamaica.
10 de julio de 1976. Bomba en la Oficina de la línea aérea Cubana de Aviación, en Barbados.
11 de julio de 1976. Bomba en las oficinas de la Air Panamá, en Colombia.
4 de octubre de 1976. El CORU se adjudica haber colocado una bomba contra un canal de televisión en San Juan, Puerto Rico, donde se proyectaba la película cubana La Nueva Escuela.
6 de octubre de 1976. Luis Posada Carriles es identificado como el principal planificador y autor intelectual, junto a Orlando Bosh Ávila, del atentado contra un avión cubano en pleno vuelo, frente a las costas de Barbados, donde pierden la vida 73 personas. Es detenido junto a Orlando Bosh en Caracas, y se somete a proceso judicial junto a Hernán Ricardo y Freddy Lugo, autores materiales del atentado en Barbados.
1976-1985. Permanece preso en una cárcel venezolana a la espera del fallo de un dilatado proceso judicial.
18 de agosto de 1985. Durante un cambio de guardia, Posada, vestido con una chaqueta negra sale por la puerta de la prisión. Después de 15 días en Caracas, es trasladado a Aruba, en un barco camaronero. De allí vuela en un avión privado a Costa Rica y posteriormente a El Salvador. Todas las operaciones son financiadas por la Fundación Nacional Cubano Americana e indirectamente por la CIA.
Se incorpora en la base aérea de Ilopango al grupo que organiza a los suministros a la contrarrevolución nicaragüense. Forma parte de la red de tráfico de armas controlada desde Washington por Oliver North, asesor para la seguridad interna del entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan.
Octubre de 1986. Al desatarse el escándalo Irán-Contras se vincula a un grupo de instructores venezolanos que asesoran a la policía salvadoreña en técnicas contraguerrilleras y de interrogatorio.
1988. Se traslada a Guatemala donde trabaja como asesor de seguridad de la Empresa de Teléfonos de Guatemala (GUATEL).
1992. La Fundación Nacional Cubano Americana crea una "comisión de seguridad" o "ala militar", encargada de preparar y ejecutar acciones terroristas contra Cuba y sus principales líderes. El grupo ha sido presidido por diferentes directivos como Alberto Hernández, Luis Zúñiga Rey, Horacio García, Roberto Martín Pérez y Francisco José Hernández, actual presidente de la FNCA. En estas actividades participan activamente Guillermo e Ignacio Novo Sampoll y Luis Posada Carriles.
1993. El grupo terrorista de la FNCA adopta el nombre de Frente Nacional Cubano.
1994. Posada Carriles viaja a Cartagena de Indias, Colombia, donde organiza un atentado fallido contra el Comandante en Jefe Fidel Castro, en momentos en que este recorría el casco histórico de la ciudad junto al Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez.
1994-1997 Se dedica a reclutar una red de mercenarios de diferentes países centroamericanos para ejecutar atentados terroristas contra diversos objetivos en Cuba, especialmente en el sector turístico.
12 y 13 de julio de 1998. Luis Posada Carriles, en entrevista con el diario The New York Times se adjudica la autoría de los ataques con bombas a instalaciones turísticas cubanas y afirma que son financiados por la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).
5 de noviembre de 2000. Arriba a Panamá con pasaporte salvadoreño a nombre de Franco Rodríguez Mena, uno de sus alias para organizar un atentado con explosivos en el Paraninfo de la Universidad Nacional, donde hablaría Fidel.
17 de noviembre de 2000. Es detenido por las autoridades panameñas junto a Gaspar Jiménez Escobedo, Pedro Remón y Guillermo Novo Sampoll.
20 de abril de 2004. Los implicados en el caso son condenados a penas entre ocho y cuatro años de cárcel.
26 de agosto de 2004. La entonces presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, indulta a los cuatro terroristas. Ese mismo día, en la madrugada, tomando extremas precauciones, los cuatro son extraídos de la prisión "El Renacer" y conducidos al aeropuerto de Albrook, donde toman una avioneta hasta el aeropuerto de Tocumen.
Allí montan en un jet particular que parte rumbo a Honduras, donde se baja Posada Carriles, mientras los otros siguen vuelo hacia Miami, Estados Unidos.
Fuentes:
—Ficha criminal de Luis Posada Carriles. Periódico Granma. 30 de abril de 1989.
—Luis Posada Carriles, la historia de un terrorista. Aparecido en www.rebelion.org (29-08-2004).
—¿Quién es Luis Posada Carriles? En www.fabiodicelmo.cu
—La verdad irrebatible sobre el crimen de Barbados. Julio Lara Alfonso.
—Los caminos del guerrero. Luis Posada Carriles. En http://www.latinamericanstudies.org/caminos-guerrero.htm
—Principales acciones terroristas contra Cuba (1990-2005). Periódico Juventud Rebelde. 12-04-2005.

Osvaldo Bayer Calumniado Profesor argentino atacado por decir verdades irrefutables Verguenza radical















OJO, LECTORES


Soy agente foráneo, prochileno y delirante*



*Por Osvaldo Bayer

Sábado, 07 de Julio de 2007

Todo es posible en nuestro querido país argentino. Sin exageraciones: nos podemos comparar con Estados Unidos. Por ejemplo, en el caso de ignorar y sentirnos inocentes en nuestros crímenes como sociedad. Hace poco comenzó la discusión entre Estados Unidos y Alemania con motivo de un artículo del periodista alemán Markus Günther. En él se afirma que en Estados Unidos hay innumerables monumentos recordativos de los genocidios o crímenes sociales ocurridos en otras partes del mundo. Pero no hay ninguno que recuerde la esclavitud americana, ni tampoco referente al crimen cometido contra los
pueblos originarios por los conquistadores, los colonos y los buscadores de oro. Por ejemplo, en territorio estadounidense hay ya más de cien monumentos recordativos del Holocausto nazi-alemán contra el pueblo judío. Y existen 27 monumentos que recuerdan el genocidio turco con el pueblo armenio (aunque estos monumentos sí son muy pequeños y demasiado discretos para no interferir en las buenas relaciones comerciales con Turquía). También hay ya un monumento -inaugurado por Bush- a las víctimas del comunismo ruso y chino y varios -en Florida, claro está- contra la Revolución Cubana de Fidel
Castro. El periodista Markus Günther dice textualmente: "A los americanos les gusta recordar las víctimas de otros países, pero se olvidan de los cadáveres que tienen en el propio sótano". Principalmente de las víctimas de todos los golpes militares que financió y respaldó Estados Unidos en
Latinoamérica. Para no hablar de Vietnam, Afganistán, Irak.
Los argentinos también tenemos nuestros cadáveres en el sótano. De eso no se habla. Todo lo contrario, a los autores de quitar la vida y la tierra les hacemos monumentos. Más todavía, se niegan hechos históricos. Ni siquiera reconocen sus grandes errores los partidos políticos que participan de la
democracia, para los cuales el debate y la autocrítica tendrían que ser dos armas para el avance sobre las equivocaciones. Y no la negación absoluta.
Por ejemplo, el radicalismo, con las tres represiones obreras más sangrientas de un gobierno elegido por el pueblo. Y el peronismo, con Ezeiza, las Tres A, el nombramiento y dominio de López Rega. Para quedarnos en sólo tres cosas, porque podríamos llenar la página con pecados y transgresiones a los derechos y las libertades.
Por haber ayudado humildemente al esclarecimiento de hechos así negados, me acaban de insultar de la forma más grosera y falaz. Lo ha hecho nada menos que un organismo radical: la Fundación Arturo Illia, con la firma de su presidente, Gustavo A. Calleja. Tenga cuidado el lector conmigo porque he sido calificado de "escritor prochileno y defensor de los trusts internacionales del petróleo". Nada menos. Quién lo iba a decir. Además agrega que soy un "delirante" porque sostuve "que Yrigoyen estaba al
servicio del Imperio Británico". Cosa que jamás sostuve. Lo invito al mencionado radical a demostrar con citas ese disparate.
Ese e-mail de la Fundación Arturo Illia ha recorrido todo el territorio del país y también ha llegado al extranjero. Sin lugar a dudas, el señor Calleja ha utilizado el estilo de Goebbels, el ministro de Propaganda del nazismo, de "miente, miente, que algo queda". Es el recurso de quienes desprecian el
debate y las legítimas pruebas científicamente históricas. Para escribir esa carta, el señor Calleja no se tomó ni siquiera el trabajo de leer mis investigaciones, sino que habla por boca de ganso. Fíjese el lector esta burrada, textual, de esa fundación: "El escritor prochileno y defensor de los trusts internacionales del petróleo Osvaldo Bayer desarrolló novelísticamente la documentada obra de José María Borrego llamada La Patagonia Trágica". Hasta ahí la frase asnal. Ni siquiera escriben bien el apellido de ese autor. Borrego, lo llaman. Y es Borrero. Es igual, para ellos. Segundo: La Patagonia Trágica de Borrero no habla de las huelgas patagónicas sino de los cazadores de indios, los negociados con las tierras
y la justicia del territorio de Santa Cruz. Para los autores radicales, es lo mismo, total, quien lee su mensaje no va a ir a comprobar nada. Pero la mentira queda, porque lo dice la Fundación Illia. Agrega el escrito radical que los verdaderos autores de las trágicas huelgas patagónicas de peones rurales fueron los que "servían conscientemente a las multinacionales petroleras, a las ambiciones chilenas de apropiarse de la Patagonia y a grupos anarquistas bakuninianos que pregonaban una revolución que no
entendían". Y ya, en el total despropósito, agrega la Fundación Illia:
"Todos ellos son los responsables del engaño a que fueron sometidos honestos trabajadores y que tan trágicamente terminara".
La Fundación Illia no tiene en cuenta ni siquiera la célebre sesión de diputados de la Nación del 1º de febrero de 1922, donde se discuten los fusilamientos en la Patagonia y donde se demuestra la increíble injusticia cometida. No hay ningún diputado yrigoyenista que afirme lo que ahora sostiene la fundación de que los autores de la huelga "sirvieron a las multinacionales petroleras, a las ambiciones chilenas y a grupos anarquistas bakuninianos que pregonaban una revolución que no entendían". Más todavía,
el diputado radical Leónidas Anastasi en esa sesión reconoce la tragedia y la injusticia cometida y señala, en su larga exposición: "De los dos mil trabajadores de Santa Cruz han muerto una buena cantidad que eran secretarios y militantes de asociaciones obreras, qué rara especie de bala es ésta que busca en el campo de batalla precisamente a los secretarios de sociedades obreras, a los organizadores del movimiento de resistencia a la patronal". Está todo dicho, lo dice un hombre de primera fila del gobierno de Yrigoyen. Y la bancada mayoritaria radical no actúa con coraje civil y voluntad democrática: al contrario rechaza, porque es mayoría, la comisión investigadora que debía trasladarse a la Patagonia para excavar las tumbas masivas. Sólo dos radicales votan para que se haga la investigación: Amancio González Zimmermann y Ferraroti.
No hay ningún documento del teniente coronel Varela en el que pueda basarse la tesis de la Fundación Illia-Calleja, en la que se demuestre la intervención chilena ni la ridiculez de las "multinacionales petroleras".
Una patraña de último momento de la Fundación Illia-Calleja. Todo lo contrario, en mis cuatro tomos de La Patagonia Rebelde demuestro cómo el gobierno chileno le ofrece al gobierno argentino colaborar en la represión de las huelgas rurales con el argumento de que "los mismos dueños de las estancias argentinas son los dueños de las estancias chilenas". Más todavía, la organización de extrema derecha Liga Patriótica Argentina, presidida por el radical Carlés, recibe el apoyo de la organización similar chilena, Liga Patriótica Chilena, para reprimir a los huelguistas.
Todo es un embuste lo que sostiene la Fundación Illia-Calleja. Y así recurre al insulto bajo contra mi persona. Por eso le iniciaré juicio por calumnias.
Pero al mismo tiempo la invito a un debate público sobre las huelgas patagónicos que podríamos realizar en el aula magna de la Facultad de Filosofía, ante docentes y alumnos de Historia. Podrá venir el señor Calleja con todos los asesores que quiera.
Sobre el tema he escrito los cuatro tomos de La Patagonia Rebelde. Nunca ningún protagonista de los hechos me inició juicio por calumnias ni siquiera pudieron demostrar que alguno de los documentos citados podría ser falso o malinterpretado. No, los militares sólo se atrevieron a quemar mis libros y
a perseguirme, cosa que me costó ocho años de exilio. Mis libros fueron quemados por el teniente coronel Gorleri durante la dictadura. Ese oficial después fue ascendido a general por el gobierno de Alfonsín y eso que yo envié todos los antecedentes al Senado de la Nación, que lo ascendió igual.
Así que los argentinos tenemos un general cuya especialidad es ser quemador de libros. He calculado que actualmente el general Gorleri cobra un sueldo de general, que es cinco veces el de un bibliotecario de una biblioteca popular. Realidades argentinas.
Nunca el partido radical, del señor Calleja, me desafió a un debate sobre mis libros y el film La Patagonia Rebelde. Se calló la boca. Ninguno de sus representantes dijo nada. Y ahora se atreven con el insulto barato propio de la necedad estólida. Detrás de ellos está la sombra de los asesinatos
cometidos también durante el gobierno de Yrigoyen de la Semana Trágica y de los hacheros de La Forestal.
Pero, como decíamos al comienzo, esos temas no se discuten. Por ejemplo, en la misma sesión de Diputados de 1922, se recordó que la cámara había enviado tres años antes un pedido de informes al presidente Yrigoyen acerca de la Semana Trágica y sus órdenes de reprimir la huelga de metalúrgicos que
exigían las ocho horas de trabajo, permitiendo la actuación de la extrema derecha encarnada en la Liga Patriótica. Pues bien, Yrigoyen nunca cumplió con ese pedido legislativo y se llamó a silencio. De eso no se habla.
Tengan los políticos la valentía de reconocer los errores. Sólo así el país podrá entrar en los verdaderos caminos de la democracia y el respeto a la vida.