lunes, 6 de agosto de 2007

Una mujer en la Ilíada cubana Vilma Espín por Rosa Miriam Elizalde Revolución cubana indetenible


Una mujer en nuestra Iliada
Rosa Miriam Elizalde*
2007-06-22

Mi más temprano recuerdo de Vilma Espín está asociado a una tarde de mi escuela primaria en Sancti Spíritus, una de las primeras villas fundadas por los españoles en Cuba, que a no ser porque en 1977 se hizo una nueva división político administrativa de la isla, seguiría siendo una suerte de aldea de Bernarda Alba y no la capital de la provincia que hoy es. Allí, como en todas partes de mi país en la década de los años 70, las historias de la Sierra Maestra y de la lucha clandestina en La Habana y Santiago contra la tiranía de Batista eran nuestra Iliada y la maestra nos la contaba por iniciativa propia como si la estuviera viviendo otra vez, en cierto modo espectral.

Un día llevó una foto de una mujer bellísima, vestida de guerrillera y sonriendo a la cámara. La había arrancado de una revista, creo. Clavó la imagen en la pizarra y nos habló de esta muchacha que antes del triunfo de la revolución llegaría a ser jefa del Movimiento 26 de Julio en todo Oriente, se había enamorado en la Sierra Maestra de Raúl Castro y era en ese momento la presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas, organización particularmente querida en los pueblecitos rurales de Cuba porque significaba círculos infantiles -a los que yo asistí-, empleos, leyes de protección familiar y las escuelas para campesinas Ana Betancourt, que llegaron a graduar cada año a 10 mil mujeres -entre las que se encontraban casi todas las de mi familia-, por primera vez tenidas en cuenta institucionalmente en un país de visceral tradición machista.

No logro recordar ahora todos los detalles de las palabras de mi maestra Juana Morera. Sin embargo, jamás olvidé la anécdota en la que Vilma, buscada con saña por los esbirros de la dictadura batistiana, se salvó de una emboscada en plena ciudad de Santiago de Cuba. La casa donde estaba escondida fue identificada y cuando ya los policías registraban el lugar, ella saltó al tejado de la casa contigua, en camisón de dormir y con el pelo suelto, que entonces le llegaba hasta la cintura. El techo era a dos aguas y como su figura iba emergiendo lentamente ante la visión de una señora que estaba tendiendo ropa en el patio, ésta creyó que era la mismísima Virgen María quien estaba apareciendo ante sus ojos. La mujer se arrodilló y empezó a gritar: "¡Milagro! ¡Milagro!" En la confusión, Vilma escapó.

Por supuesto, a medida que fui creciendo, Vilma me resultó cada vez más familiar y milagrosa. Y utilizo esta última palabra con alevosía, porque en el camino íbamos descubriendo que la Federación de Mujeres Cubanas defendía y ejecutaba un proyecto de dignidad para la mujer sin enfrentarla socialmente al hombre, sino educándolo, y a la par luchaba a brazo partido por erradicar todo vestigio de discriminación. Fue ella la primera que le habló al país acerca de la igualdad de género y, en particular, de los derechos de los homosexuales y de los transexuales a una vida plena, a contracorriente de una especie de marxismo victoriano que se mezcló en la isla con la plaga autóctona del machismo e hizo sufrir a no poca gente.

La primera vez que conversé con ella, frente a frente, fue a principios de los años 90, a raíz de un reportaje que yo había publicado en Juventud Rebelde acerca de la prostitución en Cuba, que reaparecía asociada al turismo, una de las principales fuentes de ingresos en divisas a las que acudió desesperadamente el país para atenuar la crisis económica. Con la caída del campo socialista y el oportunista recrudecimiento del bloqueo estadunidense en medio del llamado periodo especial, la "jinetera" se convirtió de la noche a la mañana en un producto de marketing en el mercado político, que supuestamente servía para demostrar el fracaso de la revolución cubana. Se sacaba una cuenta muy simple: si había reaparecido la prostituta -una figura casi desaparecida poco después de 1959, gracias a las medidas sociales-, el proyecto político había abortado.

Jamás olvidaré la conversación con Vilma. Me impresionó su dulzura y mientras le hablaba a esta periodista que prácticamente acababa de graduarse en la universidad, no podía quitarme de la cabeza la imagen primera que tuve de ella en mi escuelita perdida en el centro de la isla. Vilma me dio un consejo que para mí fue una lección de ética: "No olvides que las jineteras no son prostitutas a secas; son en todo caso nuestras prostitutas, y no hay que satanizarlas, porque se corre el riesgo de actuar contra la víctima, en vez de atacar el mal."

Entre las muchas personas que entrevisté para aquel reportaje que luego creció y terminó en un libro, se encontraba Alfonsina Benítez. Ella había sido una de las 100 mil prostitutas que existían en Cuba en 1959, la más alta tasa por habitantes probablemente del mundo -el país tenía entonces una población de 6 millones. Alfonsina, como muchas otras, se hizo enfermera gracias a los programas de la Federación de Mujeres Cubanas. Entre otras muchas cosas, le pregunté qué era lo más importante que le había ocurrido en su vida. Me respondió sin titubear: "Todas las mujeres que yo conocí en la casa de putas tenían un nombre falso, para no avergonzar a su familia. Lo más importante que me ha ocurrido en la vida es que recuperé mi nombre."

En el Teatro Karl Marx de La Habana, reencontré a Alfonsina. Estaba entre la multitud que asistió a uno de los homenajes que se le hicieron a Vilma en todo el país, apenas se conoció la noticia de su muerte. Alfonsina ni siquiera me vio cuando la saludé entre la gente. Lloraba como una criatura.

* Periodista cubana

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Cuba: Otra vuelta a los libros
Por Yurién Portelles*, serviex@prensa-latina.cu

La Habana (PL).- La máxima de que con un libro es posible vivir en
conversación con la historia y con el conocimiento, es algo que los cubanos
hacen suyo en la contemporaneidad.

Esa posibilidad es fomentada en las librerías de la isla antillana, donde
son puestos a recircular textos antiquísimos y de uso que aportan al saber
humano en todas las épocas.

Las obras agotadas en el país de muchos autores -reconocidos o no-
vuelven constantemente a las manos de los lectores, una vez que son puestas
a la venta en librerías, con un mercado cada vez más creciente.

"Aquí vienen personas de todas las edades, fundamentalmente estudiantes
de primaria y universidad", dice Jacobo León, administrador de una
céntrica librería habanera, cercana al Alma Máter y a varios Ministerios.

En apenas ocho metros de largo y cinco de ancho, esta institución, una de
las 55 de la capital y entre las mejores del país, atesora más de dos mil
600 títulos, alrededor de mil 200 de uso.

Los dueños de esos títulos de uso optan por la modalidad de depositarlos
en esta librería, a fin de que puedan ser comercializados.

Ello permite que puedan ser reutilizados, y a la vez recuperan una parte
considerable del costo.

Existe la modalidad de la â?oconsignaciónâ?, que permite definir el
precio libremente a los particulares, cuando se trata de publicaciones
valiosas y antiquísimas.

Entre los escritores más buscados en esta pequeña librería están los
Premios Nobel de Literatura Gabriel García Márquez y José Saramago, además
de los escritores Isabel Allende, Stella Calloni y Augusto Roa Bastos.

También cautivan las obras del etnólogo Fernando Ortiz, considerado el
tercer descubridor de Cuba, y del escritor Alejo Carpentier, Premio Miguel
de Cervantes (1977).

Esta es una tradición que gana adeptos, motivada también por los
programas en marcha del Ministerio de Cultura y el Instituto Cubano del
Libro para fomentar el hábito de la lectura.

En esto se incluye la Feria Internacional del Libro, que recorre todo el
país cada año con una gran variedad de títulos y autores, y gran afluencia
de personas.

La actual etapa vacacional es un momento bien aprovechado para este
objetivo, con la promoción de ferias a pequeña escala y iniciativas como la
llamada â?oLa Noche de los librosâ?, desatada a principios del verano.

Bajo ese nombre, en la principal arteria de la capital cubana fueron
dispersados puntos de venta, algunos de éstos especializados en temáticas
como la salud, con especial acogida de estudiantes de carreras de Medicina.

FOMENTAR LA CULTURA

La librería de N y 25, en la barriada del Vedado, se convierte en un
centro cultural, al reunir a importantes escritores de la capital y fomentar
dos talleres literarios entre jóvenes y niños.

Sus trabajadores programan visitas a escuelas cercanas a esta
institución, al tiempo que se imparten charlas para contribuir a la cultura
general e integral a la cual aspira el país.

En la comunidad se realizan actividades de promoción cultural en fechas
conmemorativas o festivas, lo cual ha atraído a muchos habitantes hasta
motivarlos a crear vínculos con la librería.

La modalidad de adquirir títulos de uso prende en esta localidad,
incluso -apunta Jacobo León- hay quienes piden que les reserven un ejemplar
buscado por ellos.

Varias instituciones culturales, de investigación y bibliotecas adquieren
estos cuadernos para ponerlos a disposición de un público mayor.

Con varios años en este giro, la librera Norma Fentes se congratula de
poder llevar de la mano a los lectores en este espacio y hacerle propuestas
en torno a los fondos.

La temática médica, dice, es una de las más buscadas por jóvenes de
carreras afines y especialistas, aunque los libros de humanidades son más
requeridos que los temas científico-técnicos.

El libro de segunda mano, o de uso, tiene el mismo valor que uno nuevo,
porque atesora un conocimiento, dice esta mujer, lamentándose de no tener el
tiempo mínimo para leer toda la bibliografía añeja que promueve.

Las temáticas de humanidades cobran particular importancia entre quienes
buscan ejemplares de uso, lo cual, apunta, debe tener relación con la
cercanía de la Universidad de La Habana y de un número considerable de
medios de comunicación.

Publicaciones sobre marxismo, literatura universal, música, pintura y
ediciones sobre historia y política de Cuba, son altamente solicitadas
también.

Héctor Alvarez, un lector empedernido, asegura que esta librería
satisface sus variados intereses, e incluso a veces la visita para ver cuál
nuevo tema puede motivarlo.

Otros coincidieron en que el libro es un bien con una función social y
cuando ya pernocta empolvado en estantes de casas particulares, mejor
debiera ir a las manos de un nuevo lector.

*La autora es periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina.

Niños Día del Niño en Argentina hace falta mas amor y menos declaraciones huecas abandonados enfermos violados abusados golpeados gobiernos ausentes


EL DIA DEL NIÑO

Más amor y menos declaraciones
01/08/07

Por Oscar Taffetani


(APE).- El 14 de diciembre de 1954, cuando el recuerdo aún caliente de la guerra había ablandado un poco a los “halcones” y endurecido un poco a las “palomas”, las Naciones Unidas instituyeron el Día del Niño, sugiriendo que cada país lo celebrara “en la fecha y forma que estime conveniente”.

Poco después, el 20 de noviembre de 1959, la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño, invitando a suscribirla a todos los países de la tierra.

Medio siglo ha pasado desde esos dos importantes pronunciamientos,

y no es necesario esperar el reporte anual de UNICEF para saber que los derechos del niño son vulnerados en la mayoría de los países de la tierra.

En Indonesia -informa un cable de EFE- hay más de 50 millones de niños indocumentados. Cincuenta millones, repetimos. Niños “en negro”, sin derecho a una identidad, a una ficha, a un legajo en un hospital o en una escuela.

¿Qué sentido tiene, ante ese simple dato arrasador, hablar del tráfico de niños, del tráfico de órganos, de la explotación de menores o del trabajo infantil en Indonesia?

Cincuenta millones de niños, en un país del Asia que no es muy diferente a otros, sencillamente no existen para el Estado. Mejor dicho: existen como materia humana usable y descartable. Como no-humanos. Como no-niños.

O vayamos a Iraq, en el Oriente medio. Allí, el Día del Niño, tanto para los chiítas como para los sunitas, se celabra el 4 de julio. Paradójicamente, es el mismo día de la Independencia de los Estados Unidos.

En Iraq, el “Día del Niño” coincide con el “Día del Enemigo”.

Pero además, en un país en donde mueren un promedio de dos mil civiles por mes a causa de la guerra, con cuatro millones de desplazados interiores y otro tanto refugiado en países vecinos, y donde gran parte de la población carece de agua potable y atención sanitaria ¿qué sentido tendría celebrar el Día del Niño?

Hemos citado dos casos -extremos, pero reales- del acontecer de este mundo sin paz y sin estrella, un mundo que rutinariamente celebra sus declaraciones “universales”, rindiendo cuentas inútiles a un Dios de otra galaxia.

Una pregunta, y su respuesta

En Colombia, el Día del Niño se celebra el último sábado de abril; en México, el 30 de ese mismo mes; en Paraguay, el 31 de mayo (aunque también el 16 de agosto, y hasta existe un Día del Niño por Nacer, el 25 de marzo); en Venezuela, es el tercer domingo de junio; en Uruguay, el 9 de agosto; en Chile, el segundo domingo de ese mes; en Perú, el tercero; en Brasil, cada 12 de Octubre.

Para la ONU -así está en su calendario- el Día Universal del Niño es el 20 de noviembre, coincidiendo con la histórica Declaración.

Faltaría instituír -pensamos- el Día del Niño del Mercosur. Ya se le ocurrirá a algún estadista.

En la Argentina, incialmente, el Día del Niño se celebraba el primer domingo de agosto. Actualmente, por necesidades del calendario vacacional (y comercial), fue trasladado al segundo domingo.

Las jugueterías y shoppings, agradecidos…

¿Sirve para algo el Día del Niño? nos preguntamos, con gesto adulto.

Por supuesto que sirve, nos respondemos con un relámpago de ilusión, llegado desde ese niño que alguna vez fuimos.

Sirve para reunir y para agasajar a nuestros niños.

Sirve para compartir el pan y el dulce y las caricias.

Sirve -nos sirve- para celebrar la ternura invencible de los chicos del pueblo.

Feliz día, gurí. Feliz día, che.

Ricardo Alarcón Parlamento Cubano Revolución de Fidel Castro y el Che Guevara


Leer el lenguaje del enemigo

Palabras del presidente de la Asamblea del Poder Popular de Cuba, en el panel “La Democracia y el socialismo del Siglo XXI”. VI Cumbre Social por la Unión Latinoamericana y Caribeña, el 1 de agosto de 2007. Caracas

AGOSTO 4 DE 2007…

Por: Ricardo Alarcón

Alla Glinchikova, del Instituto de Estudios sobre la Globalización y los Movimientos Sociales, de Rusia, se refería en este foro al empleo del lenguaje del enemigo. Hay que conocer ese lenguaje y también, las ideas del enemigo.

Concuerdo en que no habrá en el Siglo XXI un socialismo, sino varios socialismos, que parten de las experiencias anteriores y que debemos estudiar a fondo sin ninguna duda. Pero no basta que los izquierdistas, los socialistas, los revolucionarios y los que pensamos como tales profundicemos y meditamos solo entre nosotros. Para entender lo que ocurrió en la Unión Soviética hay que leer, por ejemplo, las memorias de Margaret Thatcher -The Path to Power y The Downing Street Years-, a quien veo citar raras veces en lo círculos de la izquierda y hablan directamente en el lenguaje del enemigo.

La señora Thatcher explica cuán decisiva fue la estrategia acordada entre ella y Reagan, que le dio un giro a la Guerra Fría y la carrera armamentista con la llamada Guerra de las Galaxias. Le causaron una herida mortal a la URRS. Obligaron a la sociedad soviética, que quería ser socialista, a invertir desenfrenadamente en la defensa. ¿Qué otra cosa podía hacer la URSS, si lo que le venía encima era una guerra nada menos que desde el espacio? Lograron identificar las lagunas que tendría la sociedad y descubrieron que tenían que obligar a los soviéticos a derrochar recursos e inteligencias en objetivos que no eran socialistas. La señora Tatcher dice que la guerra de las Galaxias le pareció al principio una locura, pero después comprendió que este era un objetivo principal para poner fin al socialismo soviético y a la Guerra Fría. Y así fue.

¿Qué quiero decir con esto? Que no solo es útil mirarnos a nosotros mismos, desde nosotros mismos, sino estudiar lo que el adversario en ese mismo momento hace y dice. Esto tiene otro problema y en ocasiones un enorme desafío para todos nosotros: a veces hay que esperar decenios para conocer textos claves donde se detalla qué hace el enemigo, como lo que debe estar haciendo ahora mismo.

Cuando analizamos el mundo de hoy, a mí me gusta mucho recurrir a un documento, en inglés elaborado por la Agencia Central de Inteligencia: por mucho poder de imaginación que tengamos los revolucionarios, es bueno ver cómo la CIA ve el mundo y el futuro. En un análisis que hizo público la Agencia, titulado Tendencias Globales hacia el 2010 - Global Trends 2010-, que en el año 2000 actualizaron hasta el 2015 - Global Trends 2015-, proyectaron cuatro escenarios de la posible evolución del mundo, teniendo en cuenta todos los factores: económico, político, tecnológico...

Estos cuatro escenarios , con diferentes posibilidades de desarrollo del capitalismo neoliberal globalizado, cierran en un mismo punto: la influencia de los Estados Unidos de América continuará declinando. A juicio de los analistas de la CIA, que tuvieron en cuenta informaciones de muy diversas fuentes científicas del planeta antes de los famosos atentados del 11 de Septiembre del 2001, el mundo vivía ya la declinación del poderío norteamericano y preveían hacia el futuro distintos escenarios, todos con esa característica común.

Estoy seguro de que ese informe lo leyeron los conservadores norteamericanos, los mismos que elaboraron la política de una administración que a veces se le juzga con cierta rudeza –de irresponsable, aventurera, etc. No, están cumpliendo una misión: tratar de detener ese declive que ellos saben inevitable y revertir –digámoslo a la antigua- “la marcha de la Historia”.

AUTOCRITICA DEL FIN DE LA HISTORIA

Volvamos al idioma del enemigo y citemos a personas que no son de nuestra misma filiación ideológica. Quiero mencionar a Francis Fukuyama, posiblemente el hombre más citado en la última década del siglo pasado. Todo el mundo habla de él. No todo el mundo se ha leído su libro más famoso, pero todos conocen su tesis fundamental. ¿Cuántos han leído sus estudios posteriores a su célebre El fin de la Historia? En 1992 publicó este ensayo, pero no tuvo que esperar Fukuyama mucho tiempo para hacerse una seria autocrítica y una crítica al pensamiento neoconservador, al señalar que el mundo no podía ser gobernado. Le bastaron diez años a ese burócrata norteamericano para reconocer lo erróneo y la gravedad de esa política, para admitir que a pesar de haber emergido victoriosa y como única superpotencia, Estados Unidos no puede gobernarse, como él mismo creía a inicios de los 90.

Otro investigador que no suele ser mencionado en los círculos de la izquierda es el señor Joseph Schumpeter, austronorteamericano quien en 1942 publicó un libro -Capitalism, Socialism and Democracy-, donde formuló una teoría que le depararía muchísimos cocotazos de sus colegas académicos. Todavía no le perdonan su declaración desconcertante: “una forma de socialismo surgirá inevitablemente de la también inevitable descomposición del capitalismo. ”

La única discrepancia que tengo con el famoso pronóstico de Schumpeter es sobre la cantidad de las formas de socialismo que surgirán. Más bien me inclino a pensar que no surgirá una, sino unas cuantas formas de socialismo.

Él imaginó la situación actual: la victoria final del capitalismo a escala global y que cuando llegara a esa fase, inevitablemente se expresaría su descomposición e inevitablemente se expresaría una forma de socialismo. Una de las grandes ironías del Siglo XX es que la confrontación Este-Oeste, la gran batalla que significó la Guerra Fría -que nunca llegó a desatarse pero que puso al mundo en zozobra constante-, la ganó el imperialismo norteamericano, y sin embargo, al ganarla comenzó a remontar su fase de derrota.

En América Latina, por razones que han sido aludidas aquí, vivimos una etapa que nos permite no solo avanzar con formas independientes del socialismo, sino que somos un punto de referencia para otros que también empiezan a darse cuenta de que no fue tan real la victoria del capitalismo, ni se había detenido la historia tan abruptamente como dijo Fukuyama.

JULIO ANTONIO MELLA

Si profundizamos en nuestra historia, vamos a encontrar que en nuestra región contamos precisamente con las expresiones más auténticas del socialismo, con una visión creadora, antidogmática, , incluso en los días iniciales de ese modelo en Europa. Me impresionó muchísimo la lectura del artículo que, tras la muerte de Lenin, le dedicó Julio Antonio Mella –principal dirigente y fundador del Partido marxista leninista de Cuba. Lo publicó en febrero de 1924 en un periódico del Partido Comunista de Cuba y lo tituló “Lenine coronado”. Nadie en nuestro país, en aquel momento, le rindió tal tributo ni tantos homenajes a Lenin como los que le hizo Mella. Él estaba hablando de una figura a la que indudablemente respetó y quiso muchísimo, pero advirtió que no aspiraba a reproducir en Cuba la experiencia bolchevique, que no quería comunistas que siguieran la línea de otro partido, que lo que se proponía su Partido era contar con seres humanos pensantes, que no fueran dirigidos, ni domesticados, ni disciplinados por otros, sino que estuviéramos “siempre pensando con nuestra cabeza”, “seres pensantes; no seres conducidos. Personas, no bestias”. Este muchacho –no había cumplido todavía los 21 años- dijo que Cuba quería una revolución socialista, pero a la cubana.

Además de esta figura, hay que recordar al paradigma de los revolucionarios latinoamericanos, a José Carlos Mariátegui, que también expresó algo similar hace décadas: que el socialismo en América no será calco ni copia, sino creación heroica. Si es creación, no puede ser uno solo, tiene que ser diverso, debe fundar con heroísmo un socialismo aquí y otro allá. Es lo que estamos viviendo, como afirmara el presidente Rafael Correa: “no una época de cambio, sino un cambio de época”, que tiene que ver con esta fase declinante del imperialismo norteamericano.

Nos hace falta una teoría para la fase actual del capitalismo globalizado neoliberal, que intenta detener su caída y reimponerse sobre el mundo.

¿Por qué Estados Unidos gasta hoy mucho más en recursos militares que todos los países de la Tierra juntos, más que cuando había Guerra Fría? ¿Por qué esa incesante producción de nuevos y nuevos instrumentos de muerte y de guerra? ¿Para atacar a la Unión Soviética? ¿Para atacar al Eje del Mal? Claro que no. Por una parte, es el reflejo de una economía enferma en una sociedad enferma –la Thatcher sabía que aquel armamentismo irracional precipitaría la destrucción de la URSS, mientras que para Estados Unidos y Gran Bretaña significaba más ganancias para los monopolios y la industria armamentista. Y por otra parte, si se producen estas ofensivas tan violentas que copian al fascismo y reproducen los mecanismos de la época de la Guerra Fría, es porque están a la defensiva, cercados ante el avance de los pueblos.

Indudablemente nos hace falta una teoría para la fase del capitalismo neoliberal que intenta detener su caída. Vivimos en un mundo que nos ofrece muchas posibilidades, pero que también tiene grandes riesgos, ilustrado con infinitas evidencias en el actual régimen norteamericano. No sé qué va a pasar en las próximas elecciones, quiénes conformarán las futuras nomenclaturas de ese gobierno, pero lo que no tengo la menor duda es que el señor que está en la Casa Blanca hoy no llegó ahí por casualidad. Es el resultado de la acción de los grupos de poder que existen en Estados Unidos, cuya mentalidad debería causar por lo menos ansiedad y gran preocupación a todo ser humano mínimamente responsable.

¿DÓNDE ESTÁ LUIS POSADA CARRILES?

América Latina es testigo de cómo, para impedir la caída, son capaces de recurrir a cualquier cosa. Cometería una falta imperdonable si no mencionara por qué digo esto. A periodistas que me hacen las preguntitas de siempre -¿cómo está Fidel?, ¿cuándo vuelve al poder?, etc-, yo les respondí: ¿dónde está Luis Posada Carriles? Es lo que deberían preguntar y, de paso, denunciar que hace más dos años la República Bolivariana de Venezuela ha solicitado la extradición de este hombre, para que siga el juicio que aquí se le hacía.

Frente a las dos posibilidades que tiene ante sí –lo extradita a Venezuela o inmediatamente lo juzga allá en Estados Unidos, como obligan los acuerdos internacionales-, Bush descubrió una fórmula mejor: ignorar el asunto, no hacer caso. Algún día puede ser que conozcamos algunos documentos escritos en la lengua del enemigo donde estos señores expliquen cómo fue que se confabularon en la oscuridad para salvar a Posada Carriles. ¿Qué significa eso en la práctica? Sencillamente decirle a Cuba, a Venezuela y a los demás pueblos de esta región que el que torturó, el que asesinó, el que mandó a matar a tanta gente inocente, va a seguir contando con el favor de los Estados Unidos. Y al mismo tiempo, nos presenta la otra cara de la moneda: la situación de los cinco cubanos, con cuatro cadenas perpetuas y 75 años de prisión, por descubrir los planes de los Posadas Carriles que ellos protegen y que se dedican a ejercer el terrorismo contra nuestros países.

The New York Times publicó la semana pasada las declaraciones del Departamento de Justicia, acerca de Leandro Aragocillo, un norteamericano de origen filipino condenado por espionaje. Nada más y nada menos le ocuparon 733 documentos secretos de la Casa Blanca, el Pentágono, el Departamento de Defensa y de otros lugares. Lo condenaron a diez años de prisión. Tengo compatriotas míos condenados con cuatro cadenas perpetuas, sin haberle encontrado ni un pedacito de papel comprometedor. Los condenaron sin haber presentado pruebas contra ellos, sino además después que el tribunal escucharon los testimonios de los testigos que allí concurrieron, que dijeron que allí no hubo espionaje alguno. La moraleja: cadena perpetua, si tú vas a vigilar a Posada Carriles; diez años de prisión, si tú realmente practicas el espionaje, incluso en la Casa Blanca.

El Departamento de Justicia agregó una frasecita que a mí me emocionó, francamente: diez años es la condena máxima; si tiene buen comportamiento en la prisión, el filipino puede salir mucho antes.

Nuestros cinco compañeros son profesores en sus prisiones: enseñan inglés, matemática, español. Trabajan en las oficinas de esas cárceles con una disciplina ejemplar. Jamás se les ha criticado por mal comportamiento, pero estarán encerrados cuatro vidas y 75 años solo por combatir el terrorismo.

¿Cuál es el mensaje para nuestros pueblos? Se ha implantado en Estados Unidos un régimen que es capaz de recurrir a todo. No son omnímodos, pero tienen suficiente fuerza para destruir la Tierra y destruirnos a todos nosotros. Por eso, en un momento de auge de las aspiraciones revolucionarias particularmente en América Latina, en un momento de grandes posibilidades y también de enormes desafíos, necesitamos mucho pensamiento, mucha reflexión y sobre todo mucha unión.

Voto en Cuba a los dieciseis años los jóvenes ya eligen. El voto es secreto y NO OBLIGATORIO y aún así el 99 % del padrón vota




El voto, derecho constitucional de los cubanos


Por Yurién Portelles

La Habana, 3 ago (PL) La participación ciudadana en las elecciones
generales en Cuba constituye una expresión del carácter democrático del
sistema vigente hoy en la isla.

En el decimotercer proceso comicial de este país podrán votar los
ciudadanos mayores de 16 años, excepto los inhabilitados por la ley a causa
de un delito o incapacidad mental.

El 21 de octubre próximo serán escogidos en las urnas los delegados a las
> Asambleas Municipales del Poder Popular (concejales), previamente postulados
por los vecinos en sus respectivas circunscripciones (demarcaciones
electorales).

Está programada una segunda vuelta el día 28 de ese propio mes en
aquellos lugares donde ninguno de los nominados haya alcanzado el 50 por
ciento más uno de los votos válidos.

De acuerdo con la convocatoria del Consejo de Estado, en fecha por
definir se efectuarán los comicios para escoger a los delegados a las
Asambleas Provinciales del Poder Popular y a los diputados a la Asamblea
Nacional.

En este proceso democrático tampoco los ciudadanos deberán hacer trámite
alguno para inscribirse en el listado de electores, ya que éste se produce
de forma automática, una vez que se arriba a la edad establecida para votar.

Rubén Rodríguez, vicepresidente de la Comisión Electoral Nacional (CEN),
informó que este año se introducen cambios en la confección de dicho listado
de votantes, a partir del Decreto ley 248.

Apuntó que este documento será elaborado en lo adelante por la Oficina de
Carné de Identidad y el Registro de Población, los cuales actualizan
habitualmente las defunciones, los cambios oficiales en las direcciones de
residencia y si una persona cumple sanción judicial.

El directivo de la CEN señaló que este listado de electores es exhibido
siempre en un lugar visible para que sean comprobados los datos.

En su artículo 131, la también llamada Ley Fundamental cubana establece
la posibilidad real para todos por igual de participar en las elecciones
periódicas o en referendos populares.

La Ley Electoral, o Ley 72, de 1992, también contempla las atribuciones
de los electores, como un derecho político de todo cubano.

En su artículo seis del capítulo dos, ésta legislación precisa que otro
requisito para ejercer el sufragio, además de la edad, es residir en el país
por un período no menor de dos años antes de la convocatoria.

También es necesario estar inscrito en el listado de electores de su
municipio o en una circunscripción especial, con previa presentación de la
identificación personal o de los institutos armados a donde pertenezca.

La misma ley establece entre los delitos electorales el votar sin
derecho, falsificar, dañar, suprimir o sustraer la lista de electores,
ejercer el derecho más de una vez y alterar los resultados.

Con estas disposiciones se garantiza a los ciudadanos cubanos intervenir
en la dirección del Estado, ya sea de forma directa o por medio de sus
representantes, de acuerdo con la Constitución.

cuatro por mil mortalidad infantil, cero mortalidad materna 2007 Fiesta de la vida y de la Salud en Camagüey Cuba Revolucionaria


Exhibe provincia cubana índices de salud del primer mundo

Camagüey, Cuba 26 jul (PL) Con índices de salud comparables a los del
llamado primer mundo, esta provincia del oriente cubano celebra hoy el Día
de la Rebeldía Nacional.

Según datos ofrecidos a la prensa por el presidente del Poder Popular de
esta región, Jesús García Collazo, Camagüey exhibe un índice de mortalidad
infantil de 4,5 fallecidos por cada mil nacidos vivos, indicador a la altura
de los países más desarrollados.

A lo anterior se añade cero mortalidad materna en 2007, un índice de bajo
peso al nacer de 4,9 y decenas de hogares para embarazadas, así como un
eficiente sistema de seguimiento que asegura la calidad de los partos.

La población de esta provincia, ganadora de la sede central del 54
aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes,
cuenta también con una expectativa de vida de 77,14 años, cifra de las más
altas a nivel mundial.

A ello contribuye sustancialmente la existencia de salas de terapia
intensiva en los 13 municipios de este territorio, numerosos programas de
atención a los adultos mayores y un moderno sistema de urgencias médicas.

Collazo destacó la creación de 25 salas de rehabilitación que ya acumulan
cerca de medio millón de sesiones de terapia especializada y la reparación y
ampliación de las policlínicas locales donde ya se ofrecen 27 servicios de
salud.

No menos relevante, agregó, es la introducción de equipamiento y
tecnología de punta en los hospitales y otras instituciones sanitarias, lo
cual ha elevado sustancialmente la calidad de la atención de salud.

El sistema de salud cubano incluye la vacunación de todos los niños
contra más de 13 enfermedades trasmisibles, efectivos programas contra
VIH-SIDA y acción de lucha contra los principales vectores.

Los resultados en la salud y el incremento de la calidad de vida de los
camagüeyanos, junto a sus éxitos en la economía, educación, cultura y otros
beneficios sociales, se incluyen entre las razones que dieron a Camagüey la
sede del 26 de julio, significó el gobernante provincial.

Leer para resucitar a diario, para no morir sin vivir, Perpignan Francia Irene de Cuba la lectora, la poeta, la mujer que da vida



Leer para no morir

Por Sergio Berrocal (Colaborador de Prensa Latina)

El cine y los libros me están salvando la vida desde que las monjas de un colegio elegante del Marruecos colonial de antaño me enseñaron a descifrar letras. Desde entonces, cualquiera película, cualquier libro, por malo que sea, puede evitarme, y me lo ha evitado hasta ahora, un salto mortal de gaviota sin alas.

Llevo muchos años aguantando las ganas de imitar el escopetazo de Hemingway gracias a la escritura y al cine que tantos disgustos le prodiga a uno, con filmes para reventar de ese dolor abdominal paritorio que anda dando tumbos por el mundo, engendrando más bocas de recién nacidos para el hambre.

Así podrán vivir algunas ONG más y podremos rasgarnos las vestiduras por sólo unos euros por mes.

Cuando saqué por primera vez como pude mi libro "Güisqui con cine", un compendio de mis crónicas, me preguntaron por qué empecé a interesarme por el séptimo arte (que es más fino que cine).

En aquellos años cincuenta con tendencia a los sesenta, yo no tenía una idea demasiado precisa sobre lo que era y sobre todo lo que podía ser el cinematógrafo, pero con la osadía de la juventud - la misma que ahora tienen críticos ya mayores que pontifican con similar aburrimiento para el lector una heladería frente al mar a la una de la mañana, cuando el olor a yodo de las olas se confunde con el de las axilas y el de una cocina mal aireada. Ya
era crítico entonces del semanario "Cosmópolis" de Tánger.

El Tánger único e internacional del norte de Africa, perdido entonces en la ensoñación de lo que no es verdad pero que todos queremos creer, el de multimillonarios caprichosos como Barbara Hutton y de bandidos internacionales como Lucky Luciano.

Era el Tánger de nunca volverás y adiós muchachos compañeros de mi vida, que te fastidies, peludo.

Ni millonario ni bandido, escribía reseñas de cine con el mismo desparpajo con que comía palomitas de maíz. Poco a poco caí en la cuenta de que, si entraba en el cine "Roxy con una penita pena en un corazón de 16 años", yo era el crítico más joven del mundo, el Mozart de la composición cinematográfica, genio y figura hasta el cementerio de celebridades del Pre Lachaise (París, Francia, Europa, que no EEUU), donde a mí no me enterrarán.

Cuando se encendía la pantalla y los espectadores se apresuraban a limpiarse las lágrimas de arrepentimiento de vivir que se les salían entre los párpados, me sentía aliviado. Era pura magia.

Como aquella dentista de Ceuta que con sólo tocarme la cara con sus guantes de latex -que todavía hoy, veinte más veinte años después, sigue oliéndome a la más sensual de las promesas-, calmaba mis dolores de muelas y, sobre todo, mi aprensión.

Un día de suerte, descubrí "Los tres mosqueteros", de Alejandro Dumas. ¡ Dios mío, qué locura, qué deleite! Leer - descubrí con exaltación - era algo más que agradable, uno de los placeres mayores.

Milady, Madame Bonacieux, D´Artagnan, Athos, Portos, el insigne cardenal Richelieu! Decidí que seríamos todos para uno y uno para todos.

En este juramento de primera comunión con la vida (qué dura es, inexplicable y justiciera casi nunca), no incluyo a los analfabetos profesionales convencidos de que los libros no tienen más función que llenar de agujeros el mueble del salón, ese que nunca se usa.

Inefables muertos de espíritu que presumen de no tener el vicio de leer. Aunque tal vez sea porque temen que la lectura les cree adicción. No saben lo que es vivir en mil mundos y escapar de ese sinvivir del infierno cotidiano con sólo abrir un libro.

En París había, y tal vez siga allí, una tienda que vendía suntuosos lomos de libros (con color a juego con el sofá) para rellenar falsas bibliotecas. Y cuando eso ocurría en Francia, da miedo pensar lo que sería en otros países.

Pero pocos mosqueteros tenía yo a los que hacer esa promesa porque siempre había sido un muchacho solitario hasta que llegué a París y comprendí que un sostén vale una misa y media, y me di cuenta de que un beso puede ser lo más profundo de este mundo.
En París descubrí la fantasía maravillosamente neorrealista de un estudio de cine de los que ya no existen. Era en el barrio de Billancourt y cuando entrabas era como abrir la puerta de ese paraíso del que todos hemos oído hablar sin que nunca nos hayan abierto por mucho que insistiéramos.

Para ir a cualquier sitio del estudio tenías que caminar una fría y sucia calle de un barrio pobre, reconstruida con cartón piedra y una imaginación delirante por arquitectos del país de las maravillas de Alicia.

Durante las horas, que pasaba a diario entrevistando a actores y a candidatas a estrellas, nadaba entre olores de coloretes rojizos y gusto fuerte de pintalabios atrevidos.

Cuando las faldas enseñaban el final de una media y el principio del muslo en su recta final hacia el pecado, los olores volvían a mezclarse en un misterioso almirez de mil promesas.
Veinte años después, he vuelto más de una vez a los estudios y no he encontrado ese zoco de la ilusión. Sólo olores vulgares o el exquisito de Marilyn Monroe. Sin medias tintas, sin ninguna posibilidad de buscar el mal que conduce al bien eterno.

Se acabaron esos olores a polvos más que íntimos que me persigue en mis desarreglos hormonales del fin del mundo, en habitación cerrada por necesidad de amor, al lado de un lavabo que servía para todo. Las ráfagas de perfume barato o terriblemente caro me dejaban la cabeza llena de sentimientos confusos.

La hora del bocadillo en el bar de los estudios era mucho más sensualmente agradable que una cena en "Maxims "(ese restaurante de la Rue Royale de París donde hoy los turistas extranjeros se relamen con algo que nunca sabrán apreciar), con toda su parafernalia de elegantes camareros y violinistas bajados de un tejado judeo-ruso con relentes de propaganda antinazi y prolibertad norteamericana.

Con aquellas chiquillas repletas de ilusiones que casi nunca se cumplirían, la mayoría de las veces me sentía como aquel personaje de John Dos Passos "mareado por el perfume de sus cabellos y su fragancia de almizcle".

Mis amigas las actrices de poca monta eran bellas como el sol que aparece de pronto cuando crees tener la soga al cuello, que la tienes, no lo dudes, compañero. En los estudios de Billancourt aprendí (como diría el tetramaravilloso Manzanero) que la belleza está en relación inversa a la riqueza.

*Periodista y escritor francés.