Buenos Aires, viernes 23 de noviembre de 2007.
Colegas, pacientes/as, estudiantes, amigos/as:
En los últimos dos meses se ha acentuado la fuerte ofensiva contra mi persona a raíz de mi práctica profesional como médico psiquiatra y de mi firme actitud ética de no negociar con los imputados de abuso sexual a niños, niñas o adolescentes, con los imputados de violación sexual, con los hombres imputados de ser golpeadores ni con la complicidad de estamentos políticos, empresariales y religiosos que apoyan a estos individuos. Así ocurrieron ataques en mi domicilio y se suceden amenazas de muerte a mi y a mi familia hechas reiteradamente a través del portero eléctrico; cartas con mensajes amenazadores; denuncias penales afirmando que no soy psiquiatra (como la del Sr. Cardano en Mar del Plata), cadena de mails escritos por un tal Fernando Bobio fbobio@hotmail.com haciendo afirmaciones increíbles, publicaciones en el blog del imputado de abuso sexual cura Julio César Grassi www.causagrassi.org en donde podrán leer todas las denuncias que me han hecho, etc.etc.
Yo no tengo medios económicos, no puedo pagar solicitadas ni Mariano Grondrona o Hadad son mis amigos (¡ni jamás querrían serlo!), por lo que solo puedo comunicarles por Internet que he presentado hace ya dos semanas en la Fiscalía de Mar del Plata los títulos originales detallados más adelante, sin agregar los estudios de grado y posgrado que vengo realizando.
Y dado que el Poder Judicial en Capital Federal hasta el momento no ha respondido a ninguna de las 5 denuncias realizadas (que serán 6 mañana sábado 24.11.07), mi única defensa es sostenerme firme en mis principios y que este mail circule.
Mil gracias a todos/as ustedes,
Enrique Stola
Médico especialista en Psiquiatría y Psicología Médica MP 61.237
Médico especialista en Psicología Clínica MN 50.747
- Diploma de Médico Cirujano, expedido por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba, a los 28 días del mes de abril de 1977. Inscripto en el libro Nº 74 Médicos. Folio 208, Matrícula 50747, Buenos Aires 23 de junio de 1977. Depto. Contralor del Ejercicio Profesional. Inscripto en el Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires – Distrito VI, Matrícula Nº 61.237, Libro II, Folio 239, en Junín, el 23 de mayo de 1977.
Diploma de Médico Especializado en Psicología Clínica, expedido por la Facultad de Filosofía y Letras, Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires, a los 10 días de diciembre de 1981. Inscripto en Carácter de Especialista en Psicología Clínica, Buenos Aires, 22 de diciembre 1981. Ministerio de Salud Pública y Medio Ambiente. En la Dirección Nacional de Universidades Privadas y Provinciales registrado bajo el Nº 2085-81.
Diploma de Especialista en Psiquiatría y Psicología Médica, matrícula profesional 61.237, en razón de haber acreditado los recaudos exigidos en el Reglamento de Especialidades del Decreto – Ley 5413/58 – Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires. Región VI. Distrito Junín, Agosto 31 de 1982.
Diploma de Magíster en Psiconeuroendocrinología otorgado por el Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas Fundación Favaloro, Buenos Aires, 30 de junio de 1995. Area de control administrativo títulos, certificados y exámenes, registro 463-95 – Código Universidad A14. Firma Juan Carlos Cosentino. Poder Ejecutivo Nacional. Ministerio de Cultura y Educación.
Diploma de Especialista en Metodología de la Investigación Científica, expedido por la Universidad Nacional de Lanús, el 23 de abril de 2003. Registrado en el Libro General de Posgrado con el Nº 0037 bajo el Folio Nº 005 UNLA / Lanús, Provincia de Buenos Aires, República Argentina.
Diploma de Profesor Universitario en Medicina, otorgado por la Facultad de Artes y Ciencias – Instituto de Formación Docente – Universidad Católica de Salta, a los 3 días del mes de junio del año 2002. Área de Control Administ. Tit. Certif. y Exámenes, Registro Nº 8474 – 2002- Código Univ. 21. Firma Juan Carlos Cosentino.
Enrique Stola
Rodríguez Peña 582, Piso 2º
Buenos Aires, Argentina (1020)
viernes, 23 de noviembre de 2007
Neruda Pablo, poesía, Pido Castigo, Los Enemigos, Chile, Plan Cóndor, Madres Plaza de Mayo, Esma, Etchecolatz, Argentina, tortura, desaparición Patti,

Pablo Neruda
LOS ENEMIGOS
Ellos aquí trajeron los fusiles repletos
de pólvora, ellos mandaron el acerbo exterminio,
ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba,
un pueblo por deber y por amor reunido,
y la delgada niña cayó con su bandera,
y el joven sonriente rodó a su lado herido,
y el estupor del pueblo vio caer a los muertos
con furia y con dolor.
Entonces, en el sitio
Donde cayeron asesinados,
Bajaron las banderas a empaparse de sangre
Para alzarse de nuevo frente a los asesinos.
Por estos muertos, nuestros muertos
Pido castigo.
Para los que de sangre salpicaron la patria,
Pido castigo.
Para el verdugo que mandó esta muerte,
Pido castigo,
Para el traidor que ascendió sobre el crimen
Pido castigo.
Para el que dio la orden de agonía,
Pido castigo.
Para los que defendieron este crimen,
Pido castigo.
No quiero que me den la mano
Empapada con nuestra sangre.
Pido castigo.
No los quiero de embajadores,
Tampoco en su casa tranquilos,
Los quiero ver juzgados,
En esta plaza, en este sitio.
Quiero castigo.
Pablo Neruda.
(*) Este poema fue musicalizado por Quilapayun, bajo el nombre de "Pido Castigo".
Papa, condenó a Guantánamo, la cárcel norteamericana en tierra cubana, deben devolverla y no lo hacen, allí torturan a sus prisioneros impunemente

Manual de cárcel militar estadounidense divulgados en Internet
Washington, 15 nov (PL) El Pentágono recibió hoy la mala noticia sobre una
filtración en Internet de un documento que revela procedimientos
operativos, militares y administrativos realizados a diario en la base de
Guantánamo.
Camp Delta Standard Operating Procedures (procedimientos operativos en el
Campo Delta) es el título del manual de 238 páginas "sólo para uso
oficial", según la noticia presentada por la revista Wired y difundida por
numerosos medios de prensa.
El texto descubre en detalles operaciones e instrucciones cotidianas
efectuadas por soldados estadounidenses destacados en la base militar
enclavada por Washington al oeste de Cuba, contra la voluntad del gobierno
y pueblo de la Isla.
Se trata de un documento con fecha de 2003 y firmado por el General
Geoffrey Miller, que incluye bocetos de la instalación y listas de
provisiones presuntamente destinadas a los prisioneros.
Hasta la fecha, el Departamento de Defensa se ha resistido a proporcionar
información sobre la unidad de Guantánamo y la cárcel colocada en ese
territorio, pese a reiteradas exigencias de varias organizaciones civiles.
El gobierno estadounidense está tratando de reducir cautelosamente la
población carcelaria de la prisión de Guantánamo para aplacar críticas
internacionales, afirmó la pasada semana el The Washington Post.
Un reporte del diario capitalino explica que la administración del
presidente George W. Bush recortó casi a la mitad el inventario de
prisioneros en la mazmorra caribeña, que en 2003 llegó a encerrar a unos
600 convictos.
Para enfrentar una presión multinacional que demanda el cierre de la
penitenciaría, el gobierno de Bush ha identificado docenas de detenidos
que podrían ser liberados este año o transferidos a otros países.
Después de los atentados de 2001 contra Nueva York y Washington, Estados
Unidos activó este centro de detención, en cuyas galeras mantiene a 300
detenidos que califica como "combatientes enemigos" sin derechos
judiciales.
Negros, negros, racismo, negros, segregación, negros apartheid, negros desprecio, negros odio, negros Jorge Majfud, Argentina sin negros

Me atrevo a decir que no leer este texto brillante de Julio Carmona y el siguiente de Jorge Majfud,
es un crimen de lesa humanidad.
Vivamente lo recomiendo !
Cristina Castello
http://www.cristinacastello.com
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----- Original Message -----
From: Julio Carmona
Sent: Sunday, October 21, 2007 3:19 AM
GUAMÁN POMA EN EL DEBATE RACIAL
El siguiente texto, difundido como noticia por Internet, ha motivado varias reacciones. Aquí incluyo un comentario muy sagaz sobre el tema, porque tiene concomitancia con el ya publicado en torno a Guamán Poma de Ayala (Ver http://www.papelesparalahistoria.blogspot.com . Veamos, primero, la noticia y, luego, el texto crítico que pertenece al estudioso Jorge Majfud
"El profesor estadounidense James Watson, que ganó el Premio Nóbel por ser uno de los descubridores de la estructura del ADN, está suscitando varias críticas por asegurar que las personas negras son menos inteligentes que las blancas. El Doctor James Watson estaba programado para que diera un discurso en el Museo de Ciencias de Londres, en Gran Bretaña, pero su conferencia fue cancelada luego de que se publicara en un periódico británico la respuesta de Watson a una pregunta sobre el futuro a largo plazo de África. Watson dijo: "Todas nuestras políticas sociales se basan en el hecho de que su inteligencia es igual a la nuestra, cuando en realidad todas las pruebas demuestran que no es así". El laboratorio de investigaciones de Watson, el Cold Spring Harbor Laboratory, lo suspendió por haber proferido esos comentarios.
Breve historia de la idiotez ajena
por Jorge Majfud
19-10-2007
Esta semana el biólogo James Watson volvió a insistir sobre la antigua
teoría de la inferioridad intelectual de los negros. Esta antigua teoría fue apoyada por un estudio en los '90 de Charles Murray y Herrnstein sobre "ethnic differences in cognitive ability" que mostraban gráficas de coeficientes intelectuales claramente desfavorables a la raza negra. Ahora Watson, de paso, ha propuesto la manipulación genética para curar la estupidez, pero no menciona si es conveniente curar la estupidez antes de realizar cualquier manipulación genética. También los nazis —y quizás Michael Jackson— eran de la misma idea que Watson. Ni Hitler ni los nazis carecían de inteligencia ni de una alta moral de criminales. Como recordó un personaje del novelista Érico Veríssimo, "durante a era hitlerista os humanistas alemães emigraram. Os tecnocratas ficaram com as mãos e as patas livres".
Veamos dos breves aproximaciones al mismo problema, uno filológico y otro biológico. Ambos ideológicos.
Por sus denuncias a la opresión de los indígenas americanos, Bartolomé de las Casas fue acusado de enfermo mental y sus indios de idiotas que merecían la esclavitud. Es cierto que sus crónicas y denuncias fueron aprovechadas para acusar a un imperio en decadencia por parte de la maquinaria publicitaria de otro imperio en ascenso, el británico. Pero esto es tema para otra reflexión.
El erudito español Marcelino Menéndez Pelayo en 1895 calificó a de las
Casas de "fanático intolerante" y a Brevísima Historia, de "monstruoso delirio". Su más célebre alumno y miembro de la Real Academia Española, Ramón Menéndez Pidal, fue de la misma opinión. En su publicitado y extenso libro, El padre Las Casas (1963) desarrolló la tesis de la enfermedad mental del sacerdote denunciante al mismo tiempo que justificó la acción de los conquistadores, como la muerte de tres mil indios en Cholula a manos de Hernán Cortés porque era una "matanza necesaria a fin de desbaratar una peligrosísima conjura que para acabar con los españoles tramaba Moctezuma". Según Menéndez Pidal, Bartolomé de las Casas "era una víctima inconsciente de su delirio incriminatorio, de su regla de depravación inexceptuable". Pero al regresar a España para denunciar las supuestas injusticias contra los indios, "se encontró con la gravísima sorpresa de que su opinión extrema sobre la evangelización del Nuevo Mundo tenía enfrente otra opinión, extrema también, en defensa de la esclavitud y la encomienda. Esa opinión estaba sostenida muy sabiamente por el Doctor Juan Ginés de Sepúlveda [a través de] un opúsculo escrito en elegante latín y titulado Democrates alter, sirve de justis belli causis apud Indos". Una nota al pié dice: "Publicado con una hermosa traducción, por Menéndez Pelayo en Boletín de la Real Acad. De la Historia, XXI, 1891". Ginés de Sepúlveda, basándose en la Biblia (Proverbios), afirmaba que "la guerra justa es causa de justa esclavitud […] siendo este principio y concentrándose al caso del Nuevo Mundo, los indios 'son inferiores a los españoles como los niños son a los adultos, las mujeres a los hombres, los fieros y crueles a los clementísimos, […] y en fin casi diría como los simios a los hombres'". Con frecuencia, Pidal confunde su voz narrativa con la de Sepúlveda. "Bien podemos creer que Dios ha dado clarísimos indicios para el exterminio de estos bárbaros, y no faltan doctísimos teólogos que traen a comparación los idólatras Cananeos y Amorreos, exterminados por el pueblo de Israel". Según Fray Domingo de Soto, teólogo imperial, "por la rudeza de sus ingenios, gente servil y bárbara están obligados a servir a los de ingenio más elegante". Menéndez Pidal insistía en su tesis de la incapacidad mental de quienes criticaban a los conquistadores, como "el indio Poma de Ayala, [que] mira con maliciosos ojos a dominicos, agustinos y mercedarios, mientras advierte que franciscanos, jesuitas y ermitaños hacen mucho bien y no toman limosna de plata". Según Pidal, esto se debía a que "a esos indios prehistóricos, venidos de la edad neolítica, no era posible atraerlos con la Suma teológica de
Santo Tomás de Aquino, sino con las Florecillas Espirituales del Santo
de Asís".
En su intención de demostrar la enfermedad mental del denunciante, Pidal se encuentra con indicios contrarios y resuelve, por su parte, una regla psicológica que lo arregla todo: "el paranoico, cuando sale del tema de sus delirios, es un hombre enteramente normal". Luego: "Las Casas es un paranoico, no un demente o loco en estado de inconsciencia. Su lucidez habitual hace que su anormalidad sea caso difícil de establecer y graduar". Que es como decir que era tan inteligente que no podía razonar correctamente, o por su lucidez veía ilusiones. Bartolomé de las Casas "vive tan ensimismado en un mundo imaginario, que queda incapaz para percibir la realidad externa, que es la desbordante energía desplegada por España en los descubrimientos geográficos". Una confesión significativa: "Las Casas hubiera sido, dada su extraordinaria actividad, un excelente obispo en cualquier diócesis de España, pero su constitución mental le impedía desempeñar rectamente un obispado en las Indias". De aquí se deducen dos posibilidades: (1) América tenía un efecto mágico-narcótico en algunas personas o (2) los obispos de España eran paranoicos como de las Casas pero por ser mayoría era tenido como algo normal.
Esta idea de atribuir deficiencias mentales en el adversario dialéctico, se renueva y extiende en libros masivamente publicitados sobre América Latina, como Manual del perfecto idiota latinoamericano (1996) y El regreso del idiota (2007). Uno de los libros objetos de sus burlas, Para leer al pato Donald (1972) de Ariel Dorfman y Armand Matterlart, parece contestar esta posición desde el pasado. El discurso de las historietas infantiles de Disney consiste en que, "no habiendo otorgado a los buenos salvajes el privilegio del futuro y del conocimiento, todo saqueo no parece como tal, ya que extirpa lo que es superfluo". El despojo es doble, casi siempre coronado con un happy ending: "Pobres nativos. Qué ingenuos son. Pero si ellos no usan su oro, es mejor llevárselo. En otra parte servirá de algo".
Sócrates o Galileo pudieron hacerse pasar por necios, pero ninguno de
aquellos necios que los condenaron pudieron fingir inteligencia. Eso en la teoría, porque como decía Demócrates, "el que amonesta a un hombre que se cree inteligente trabaja en vano".
En Examen de ingenios para las ciencias (1575), el médico Juan Huarte compartía la convicción científica de la época según la cual el cabello rubio —como el de su rey, Felipe II— era producto de un vapor grueso que se levantaba por la fuerza de la inteligencia. Sin embargo, afirmaba Huarte, no era el caso de los alemanes e ingleses, porque su cabello rubio nace de la quema del mucho frío. La belleza es signo de inteligencia, porque es el cuerpo su residencia. "Los padres que quisieren gozar de hijos sabios y de gran habilidad para las letras, han de procurar que nazcan varones". La ciencia de la época sabía que para engendrar varón se debía procurar que el semen saliera del testículo derecho y entrase en el lado derecho del útero. Luego Huarte da fórmulas precisas para engendrar hijos de buen entendimiento "que es el ingenio más ordinario en España".
En la Grecia antigua, como dice Aristóteles, se daba por hecho que los
pueblos que vivian más al sur, como el egipcio, eran naturalmente más sabios e ingeniosos que los bárbaros que habitaban en las regiones frías. Alguna vez los rubios germánicos fueron considerados bárbaros, atrasados e incapaces de civilización. Y fueron tratados como tales por los más avanzados imperios de piel oscurecida por los soles del Sur. Lo que demuestra que la estupidez no es propiedad de ninguna raza.
Jorge Majfud
The University of Georgia
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Julio Carmona
Miembro de la Directiva (Vicepresidente) del Gremio de Escritores del Perú
Miembro del Comité de Redacción de la Revista Digital argentina
También se me puede escribir a:
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Ernesto Che Guevara, argentino, protagonista, argentino, joven, argentino altruísta, argentino alfabetizador, argentino libertador

La tarea intelectual de Ernesto Che Guevara
Por Graziella Pogolotti*, E-Mail: serviex@prensa-latina.cu
La Habana (PL).- El rostro del Che perdura, como encarnación viviente de la utopía posible en generaciones de jóvenes, nacidos después de su caída. Sus detractores tarifados se han esforzado inútilmente por desarmar el mito. En otra orilla, se reconoce al guerrillero, al combatiente internacionalista, al organizador, al estadista. No suele valorarse en igual medida al intelectual oculto tras el hombre de acción. En aquella larguísima noche mexicana, el médico y fotógrafo argentino Ernesto Guevara estaba empezando a convertirse en Che. Por caminos aparentemente distintos, Fidel y el Che convergían en un mismo lugar. Ambos habían atravesado un fecundo aprendizaje, estimulado por los libros y por el riguroso empeño por tocar con las manos la realidad de nuestra América. El recorrido del Che por buena parte del Continente le permitió conocer el múltiple rostro de los excluidos.
Luego, en Guatemala tuvo la vivencia personal del zarpazo imperialista que marcó a una generación entera en esta parte del mundo. La experiencia de vida se inscribía en la formación de un pensador de raigambre humanista, lector infatigable de filosofía, de historia y también de poesía.
Como José Martí, Ernesto Guevara no abandonó la escritura en los momentos más difíciles del combate guerrillero. Capturar la palabra era un modo de fijar la experiencia, de ir eslabonando el análisis de la realidad a través de un proceso dialéctico de ininterrumpido desarrollo del pensamiento.
La atenta lectura de los apuntes apresurados, esbozos surgidos en la continuidad del día a día, revelan la dimensión íntima del autor, pudorosamente oculta tras su imagen pública. Muestran la vitalidad de un pensar siempre activo, antidogmático por naturaleza, afianzado en la recepción crítica de fuentes diversas.
Integrados al conjunto de su obra, Los Diarios evidencian el propósito último de su acción revolucionaria. Enfrentar la explotación humana, borrar el rastro de la miseria, socavar el dominio del imperio eran las vías indispensables para alcanzar el pleno crecimiento de la persona, protagonista de la historia, hechura de sí mientras vive, trabaja y lucha.
Por eso, tal y como lo atestiguan sus colaboradores más cercanos, el Che fue, ante todo, un educador.
En la Sierra Maestra, joven todavía, se rodeó de quienes tenían menos edad, apenas salidos de la adolescencia. La instrucción militar, vital en aquellas circunstancias, se complementaba con la alfabetización de los iletrados, con la iniciación a los temas históricos y, sobre todo, con la
siembra de valores éticos fundada, más que en la prédica, en la rigurosa observancia de los principios de ejemplaridad.
No perneada de moralina pequeñoburguesa, la eticidad se sustentaba en valores de solidaridad, de equidad, de respeto por el trabajo, en la práctica de una esencial honestidad.
El método implantado en las precarias condiciones de la guerrilla se convirtió en programa sistemático cuando asumió la dirección del Ministerio de Industrias. En medio de peligros inminentes, soslayando obstáculos de toda índole, la Revolución imponía ahora un gigantesco
desafío intelectual.
La mayoría de los técnicos formados por la burguesía siguió el camino de sus patrocinadores. Preparar dirigentes para el desarrollo industrial del país era una prioridad de primer orden. Pero tenía que hacerse eludiendo la tentación de un enfoque tecnocrático.
En medio de la tensa faena cotidiana, el Che encabezaba el imprescindible estudio sistemático. A las 7:00 a.m. recibía clases de matemática del profesor universitario Salvador Vilaseca. Junto a sus colaboradores más cercanos, se enfrascaba en el análisis crítico del Capital de Marx. Era un ejercicio del pensar, a la antípoda de la incorporación mecánica de un recetario de fórmulas.
Solitario en Praga, en vísperas de la partida hacia Bolivia, llevó a cabo una lectura implacable del manual de economía política de la URSS.
El gran proyecto humano inspiró dos textos fundamentales, los Pasajes de la guerra revolucionaria y El socialismo y el hombre en Cuba. A pesar de lo que pudiera sugerir el título, el primero no se detiene en la descripción de los combates.
En el contexto de situaciones extremas, entre el riesgo y la precariedad, diseña perfiles transidos de humanidad, en constante crecimiento y autosuperación. El heroísmo y la disposición al sacrificio supremo no provienen de una gracia recibida de Dios. Nacen de la refundación de una cultura para la cual cada gesto, en lo grande y en lo pequeño, está cargado de sentido. En la equidad del pan compartido y en el arrojo sin límites del Vaquerito se forja la más alta expresión de la solidaridad, porque de la conducta de uno depende la supervivencia de todos.
Los personajes de sus relatos no son figuras renombradas. Casi anónimos, han surgido del pueblo para hacerse semilla de una memoria fecunda. Lejos de constituir un conjunto informe, los grandes movimientos masivos resultan de la conjunción de rostros reconocibles, dotados de una biografía personal y portadores, como cada uno de nosotros, de un héroe potencial. La conciencia se ilumina cuando el existir descubre una razón de ser.
En Pasajes de la guerra revolucionaria, el relato se estructuraba a partir del estrecho entrelazamiento entre teoría y praxis, en un pensar hecho de intensas lecturas y la insustituible vivencia personal.
Así ocurre también con El socialismo y el hombre en Cuba, ensayo libérrimo en forma de carta dirigida al director de Marcha. Constituye el testamento político del hombre que había protagonizado la lucha insurreccional y los prolegómenos de la construcción del socialismo en Cuba, eslabones primarios de un proyecto de mayor envergadura.
Transcurridos más de cuarenta años desde su publicación, el texto conserva una vigencia estremecedora. Despojado de afeites retóricos adopta, a pesar de su destino público, un tono confidencial. Imantado por la voz confesional, por la afirmación del sentimiento de amor que mueve al revolucionario, el lector se sumerge en los meandros de un discurso atravesado por interrogantes fundamentales en torno al desafío planteado por la edificación consciente del socialismo.
Sujeto de la historia, el ser humano modela su espíritu a la vez que se empeña en modificar el mundo que lo rodea. En ese bosque de incógnitas e incertidumbres, puede desviarse de un camino que va trazando sobre la marcha.
Formulada a mediados de la década del sesenta en el pasado siglo, momento de auge de las fuerzas de izquierda, la advertencia parece hoy, después del derrumbe de la Europa del este, singularmente premonitoria. Resulta, pues, un documento indispensable para los protagonistas del cambio en las condiciones de la contemporaneidad.
A los 40 años de su caída, el pensamiento del Che permanece, palpitante de vida, generador de inquietudes. Urge rescatar, en su correspondencia, en sus trabajos de ocasión y en las polémicas que animó las piezas de un conjunto forjado en el calor de la batalla y en la decantación de la experiencia práctica. Como su mirada en la célebre foto de Korda, esos textos traspasan el horizonte.
* Prestigiosa crítica y ensayista. Premio Nacional de Literatura 2005.
Colaboradora de Prensa Latina.
Vuelta de Obligado, Juan Manuel de Rosas, Almirante Brown, Montevideo, Botnia, Uruguay, José Garibaldi, Vicente López y Planes

“…en lucha desigual con los poderes más fuertes de la Tierra, supieron grabar con sangre que no se borra los derechos indestructibles del honor y de la gloria de la nación”
LA SOBERANÍA NACIONAL
(Somos hijos de Tigres)
Investigación histórica de Adolfo Saldías
En 1845 la Confederación Argentina, gobernada por Juan Manuel de Rosas, sufrió la alevosa agresión militar de las dos principales potencias de la época: Gran Bretaña y Francia, que venían cebadas de sendas apropiaciones coloniales en China y Argelia.
Contaban con el apoyo explícito del bando unitario emigrado a Montevideo y el de Fructuoso Rivera, que había derrocado en esa ciudad al gobierno legítimo de Oribe. Este, a su vez, sitiaba la ciudad por tierra y, desde hacía meses, por el río lo hacía la flota del viejo y glorioso almirante Brown.
Los europeos también especulaban con el apoyo eficaz del Imperio del Brasil, interesado en la Mesopotamia y en la Banda Oriental.
Por su parte, los Estados Unidos de Norteamérica, que ya habían proclamado la doctrina Monroe, la dejaron de lado para otras oportunidades más propicias: estaban demasiado ocupados en la anexión del estado mejicano de Texas.
La flota anglo-francesa primero ocupó Montevideo, exigió la libre navegación de los ríos interiores argentinos, y se apoderó mediante su artillería de grueso calibre –sin previa declaración de guerra- de la débil escuadra de Brown, quien le escribió a Rosas: “Tal agravio demandaba imperiosamente el sacrificio de la vida con honor, y sólo la subordinación a las supremas órdenes de V.E. para evitar aglomeración de incidentes que complicasen las circunstancias, pudo resolver al que firma a arriar un pabellón que durante treinta y tres años de continuos triunfos ha sostenido con toda dignidad en las aguas del Plata”.
La enseña azul y blanca de los buques argentinos fue reemplazada por la francesa o inglesa, y todos sus marinos apresados. El mando de la escuadra apoderada se le otorgó al aventurero José Garibaldi.
Después de recurrir a la última ratio, las potencias imperiales se dispusieron a internar el Paraná y el Uruguay, declararon el bloqueo de todos los puertos, apresaron los barcos mercantes y se prepararon a ocupar los puntos dominantes del litoral argentino.
La unidad de Garibaldi cañoneó, incendió, arruinó, tomó por asalto y saqueó la Colonia del Sacramento, luego tomó la isla Martín García, por el río Uruguay atacó al pueblo puramente comercial y desguarnecido de Gualeguaychú, saqueándolo durante dos días, a Paysandú, donde fueron rechazados, igual que en Concordia.
Pero a pesar de los atropellos, depredaciones y crueldades, la intervención no podía ocupar los puntos guarnecidos regularmente por la Confederación.
Es así que las potencias resolvieron que sus escuadras combinadas forzasen a cañonazos el paso del Paraná hasta llegar y tomar a Corrientes, a fin de dominar ese gran río.
Hasta entonces sólo se habían producido actos de fuerza para intimidar al gobernante nativo, método con el que en otros países habían obtenido amplias concesiones.
Pero aquí y ahora, iba a comenzar la verdadera guerra.
Salvo el puñado de doctores emigrados, todo el país acompañó a Rosas en la lucha donde se comprometía la honra y la integridad nacional.
Los gobernadores, las legislaturas del interior, los héroes militares de las campañas por la independencia, los hombres principales y acaudalados, los gauchos que podían manejar un fusil, los representantes diplomáticos acreditados en Buenos Aires, todos ratificaron de un modo inequívoco ese apoyo. Igual que la prensa de toda América y la de la propia Europa.
El brigadier general don Juan Manuel de Rosas se convirtió así en el representante armado de la independencia que alcanzaron con tanto sacrificio las naciones sudamericanas, y del principio republicano que miraban con desprecio las monarquías signatarias de la Santa Alianza.
Era el consenso unánime manifestado de un modo elocuente el que así lo comprendía en toda la nación y en toda la patria grande.
Era la bandera del río del Juramento y de los Andes que tremolaba en manos de los mismos que se habían batido en Salta, Chacabuco, Maipú y Lima. Era el padre de la patria, el Libertador don José de San Martín, ofreciendo sus servicios a Rosas, en defensa de la independencia amenazada. Y para que ningún eco de gloria faltase en ese concierto del patriotismo y del honor, la lira del autor del himno nacional llamaba así al sentimiento generoso de los argentinos:
Se interpone ambicioso el extranjero,
su ley pretende al argentino dar,
y abusa de sus naves superiores
para hollar nuestra patria y su bandera,
y fuerzas sobre fuerzas aglomera
que avisan la intención de conquistar.
Morir antes, heroicos argentinos,
que de la libertad caiga este templo:
¡daremos a la América alto ejemplo
que enseñe a defender la libertad!
[...]
(Vicente López y Planes, Oda patriótica federal recitada en el teatro de la Victoria la noche del 5 de noviembre de 1845).
En la costa norte de Buenos Aires, a unos 160 kilómetros de la Capital, poco más allá de San Pedro, el río Paraná forma un recodo que se conoce como la Vuelta de Obligado. A esa altura el río tiene unos setecientos metros de ancho, y por ahí debía pasar necesariamente la flota extranjera para llegar a Corrientes.
En ese lugar levantó sus principales baterías el general Lucio Mansilla, jefe del departamento del Norte, miliciano de la reconquista con Liniers, oficial de la campaña oriental con Artigas, comandante del ejército de los Andes con San Martín, de Maipú y la campaña del sur de Chile con Las Heras, héroe de la guerra con Brasil, un probado veterano de la Independencia con dotes singulares para sacar ventajas de cualquier situación de armas.
Sin embargo, carecía de los recursos naturales para desenvolver esas cualidades: es el momento en que el águila enjaulada tiende inútilmente sus alas y devora el espacio con los ojos.
Hizo lo que pudo para conseguir esos recursos –municiones de artillería e infantería para las dotaciones completas-, pero éstos nunca llegaron. Mucho patriotismo y pocas municiones.
Mansilla montó cuatro baterías en la costa firme: la denominada Restaurador Rosas mandada por Alvaro Alzogaray, la General Brown por Eduardo Brown, el hijo del almirante, la General Mansilla por Felipe Palacios, y la Manuelita por Juan Bautista Thorne.
Eran servidas por un total de ciento sesenta artilleros y otros sesenta de reserva, parapetados tras merlones de tierra pisada entre cajones.
Guarnecían las cuatro baterías quinientos milicianos de infantería al mando de Ramón Rodríguez y otra cantidad similar, con varios cañones, en los espacios entre ellas.
De reserva, apostados en un monte, seiscientos infantes y dos escuadrones de caballería al mando de José Cortina.
Detrás de ellos, unos trescientos vecinos de San Pedro, Baradero, San Antonio de Areco y San Nicolás, reunidos a último momento. La custodia del general, setenta hombres al mando de Cruz Cañete.
En la orilla, en un mogote aislado, estaban apoyadas unas anclas, a las que se asieron tres gruesas cadenas que atravesaban el río hasta la orilla opuesta, donde quedaron sujetadas a un bergantín armado con seis cañones al mando de Tomás Graig, estribor con frente al enemigo.
Las cadenas se corrían sobre las proas, cubiertas y popas de veinticuatro buques desmantelados, hundidos y fondeados en línea. Con esto se propuso Mansilla mostrar a los anglo-franceses que el pasaje del río no era libre, y obligarlos a batirse si intentaban pasarlo.
La flota enemigo fondeó dos millas más abajo y durante dos días ambas fuerzas hicieron reconocimientos e intercambiaron algunos disparos de cañón. A las ocho y media de la mañana del 20 de noviembre de 1845 avanzaron sobre las baterías de Obligado once buques enemigos con noventa y nueve cañones de grueso calibre, de los cuales treinta y cinco eran Paixhans, de bala con espoleta y explosivos, acreditados por los estragos que habían hecho en los bombardeos de Méjico. Media hora después rompieron sus fuegos.
La banda del batallón Patricios hizo oír el himno nacional. Mansilla, de pie sobre el merlón de la batería Restaurador Rosas invitó a los soldados a dar el tradicional grito de ¡viva la patria! Y a su voz arrogante y entusiasta, el cañón de la patria lo ilumina con sus primeros fogonazos. Otra media hora después y el combate se generaliza, entrando todos los buques en acción.
Los pechos de los soldados argentinos sienten por primera vez la lluvia de bala y metralla, pero sin embargo las baterías de tierra ponen fuera de combate dos bergantines ingleses.
Al mediodía Mansilla comunica a Rosas que el enemigo no ha podido acercarse a la línea de atajo, pero que dada su superioridad, cree que lo harán, porque a él le faltan las municiones para impedirlo.
Efectivamente, pocos minutos después el capitán Tomás Graig, comandante del bergantín argentino Republicano, que sostenía esa línea de atajo, quema su último cartucho.
Cuando pide más municiones a tierra y le responden que ya no hay, hace volar su buque para no entregárselo al enemigo, y va con sus soldados a tomar el puesto de honor en las baterías de la derecha. Los buques de la alianza imperial avanzan hasta la línea de atajo, sufriendo todos los fuegos de las baterías.
Como un volcán arrojando serpientes de fuego en todas direcciones, el agua cubierta de nubes de pólvora quemada, entre estrépitos de muerte, el Paraná se convierte en un infierno.
En lugar prominente de este cuadro está Mansilla; y su esfuerzo prodigioso, y su vida que respeta la metralla, y su espíritu, pendiente de una probabilidad halagüeña, concentrados en ese punto del río Paraná, donde se juegan el derecho y la honra de la patria que él defiende.
Hay un momento en que esa probabilidad parece sonreírle: es cuando los cañones de las baterías hacen retroceder algunos buques, ponen fuera de combate algún otro y apagan los fuegos de varios cañones enemigos.
Simultáneamente una lancha con un contingente inglés logra cortar las cadenas y hacer pasar del otro lado algunos buques.
A las cuatro de la tarde Alzogaray, con casi todos sus artilleros muertos, quema en su cañón el último cartucho. La batería de Thorne es un castillo incendiado. Allí se sienten las convulsiones estupendas del huracán que ilumina con sus rayos una vez más la vida y que a poco fulmina la muerte entre sus ondas.
El estampido del cañón sacude la robusta organización del veterano de Brown. El mismo Thorne dirige las balsas y los cañones, que hacen estragos al enemigo. Se fractura un brazo y se golpea la cabeza, de tal manera que perderá el oído para siempre. Desde entonces sus viejos compañeros le llamarán el sordo de Obligado.
Después de ocho horas de bombardeo incesante, los patriotas se quedan completamente sin municiones. Mientras los cañones de los buques enemigos siguen disparando, se lanza la infantería de desembarco sobre las diezmadas fuerzas argentinas. Mansilla se pone a la cabeza y manda calar bayonetas.
Al adelantarse, es derribado por la metalla en el estómago y queda fuera de combate. El coronel Ramón Rodríguez lleva otra carga con los Patricios y repele al enemigo; pero éste finalmente logra controlar el campo.
Los europeos contaron ciento cincuenta bajas en la Vuelta de Obligado y sus mejores buques quedaron bastante averiados.
Los argentinos sufrieron seiscientos cincuenta hombres fuera de combate y perdieron dieciocho cañones. Durante casi ocho horas, no se dejó de hacer fuego de parte a parte. Fue un brillante hecho de armas para ambos bandos.
La victoria que alcanzaron los anglo-franceses resultó pírrica; quizás confiaron demasiado en lo que aseguraban los emigrados unitarios, su prensa y sus libros: que ante su presencia en las costas, los pueblos “sacudirían el yugo de Rosas y harían causa común con ellos”.
Forzaron el pasaje del río y tal vez podrían dominarlo, pero supieron que no podrían avanzar tierra adentro, ya que se sublevarían contra ellos todas las fibras de un pueblo viril atacado en sus hogares.
El desengaño de los aliados fue tan grande, como impotente de ahí en más la prédica de los emigrados. Y después de Obligado, todos en la Confederación se pusieron sin reservas al servicio de la patria y de los principios que Rosas sostenía, ancianos de las luchas de la Independencia, gauchos viejos de la edad de oro, opositores y muchos unitarios conspicuos, como el coronel Martiniano Chilavert, el artillero más científico de la época.
Pero además en toda América y en Europa se consideró a Rosas como el único jefe americano que había resistido las violencias y agresiones de las dos mayores potencias mundiales. Desde entonces será llamado el grande hombre de la América.
Es que en un recodo del Paraná, un 20 de noviembre de 1845, la entereza del general Lucio Mansilla, rigiendo el sentimiento nacional, en lucha desigual con los poderes más fuertes de la Tierra, supo grabar con sangre que no se borra los derechos indestructibles del honor y de la gloria de la nación.
A pedido del historiador José María Rosa y por medio de la Ley Nº 20.770, se ha instaurado el 20 de noviembre como Día de la Soberanía Nacional, en conmemoración de la batalla de Vuelta de Obligado.

NO PERTENECE MÁS A LA MARINA
En el camino de montar una escuela de las Madres en la ESMA
El presidente Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández, encabezaron el acto mediante el cual fue cedido a los organismos de derechos humanos el predio que ocupaba la ESMA. La Asociación Madres de Plaza de Mayo levantará allí un Centro de Educación Popular, que honrará “la vida para la memoria fértil”.
Por Demetrio Iramain (del Periódico Madres de Plaza de Mayo)
“Ganamos”, le dice un joven a una de las Madres besándola en la mejilla. El militante lleva en sus manos una bandera azul con el pañuelo blanco en el centro, de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, y por única inscripción la consiga “Ni un paso atrás”. Acaba de terminar el acto oficial por el cual la Escuela Mecánica de la Armada pasa a ser patrimonio de las organizaciones que supieron enfrentar a la dictadura, hasta vencerla.
En el predio del barrio de Núñez funcionó el campo de concentración más emblemático del plan genocida. Por él pasaron miles de desaparecidos, entre ellos las tres Madres de Plaza de Mayo iniciadoras del movimiento. Sólo unos 200 lograron sobrevivir.
Al acto oficial de “recuperación” de ese espacio, asistieron todos los ministros del gabinete nacional, secretarios de Estado y altos funcionarios de gobierno, y los familiares de las víctimas que sucumbieron en la ESMA. Una veintena de Madres de Plaza de Mayo se ubicó en un palco lateral, y la presidenta, Hebe de Bonafini, compartió la mesa del escenario junto al mandatario Néstor Kirchner, su esposa Cristina Fernández, el vicepresidente Daniel Scioli y el todavía jefe de gobierno porteño, Jorge Telerman. También se sentó allí la titular de Abuelas, Estela de Carlotto.
El acto se desarrolló en la Plaza de Armas de la guarnición, ante miles de militantes de organizaciones populares que colmaron el predio. Podían verse banderas del MUP, Frente Transversal, Patria Libre, Movimiento Libres del Sur, FTV, PT, y cientos de insignias y carteles de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, que portaron sus militantes y trabajadores de las obras de construcción de viviendas, fácilmente reconocibles por sus cascos amarillos y azules. Los jóvenes que acompañaron a las Madres se autoconvocaron tras escuchar por la radio propia de la Asociación, en el 530 del dial, que saldrían micros desde la puerta de la sede de la Universidad Popular.
Las Madres ocuparán el edificio del Liceo Naval, un espacio por demás significativo debido a que allí se formaban y asistían a clases de adoctrinamiento y técnicas represivas los marinos que actuaban en los crímenes. Los pañuelos blancos convertirán al lugar en un Centro de Educación Popular, donde habrá cursos de formación primaria y secundaria y talleres artísticos, para honrar “la vida para la memoria fértil”, como explicó Hebe de Bonafini.
"La ESMA ha sido recuperada", dijo Kirchner en el tramo central de su discurso, mientras que Cristina Fernández ratificó "un proyecto político con memoria, verdad y justicia" y resaltó el hecho de que las causas contra ex represores se llevan adelante "como dicen las Madres, sin odio ni rencores, pero con justicia y memoria, para que podamos ver ante la justicia a los cobardes y asesinos que tuvieron encerrados a nuestros hermanos".
El acto reunió a todos los ministros del gabinete, y además del matrimonio presidencial habló el jefe de gobierno porteño Jorge Telerman.
El ente que estará a cargo del predio, que ahora fue formalmente oficializado, será administrado en forma conjunta por el Estado nacional, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Asociación Madres de Plaza de Mayo, entre otros organismos de derechos humanos.
En tono pausado y dirigiéndose a la militancia que colmó el lugar, el presidente Kirchner señaló que "cuando los escucho cantar me acuerdo de cuando con la misma fuerza, las mismas ganas, cantábamos con los compañeros y compañeras hace tres décadas, por un país mejor".
El mandatario se refirió a los desaparecidos en la ESMA como "héroes anónimos" y se emocionó al agregar que "el espíritu de ellos estará pensando: volvimos, estamos, todavía podemos ganar".
"Creo que desde algún lado deben estar diciendo que por fin se movió la Justicia, que por fin la Cámara de Casación dio un paso trascendente", expresó el Presidente refiriéndose a las últimas novedades en el juicio sobre la represión en la ESMA.
La cuestión de la Justicia fue abordada, también, por el discurso de la mandataria electa, Cristina Fernández. "Esperamos que haya muchos más pasos trascendentales en todas las áreas de la Justicia", apuntó, y enseguida enfatizó que “un país sin Justicia es desequilibrado. Lo que repara es la Justicia, con derecho a la defensa, al debido juicio, que no concedieron (los genocidas) a otros miles de argentinos".
Cristina Fernández recordó sus anteriores visitas a la ESMA y dijo que la segunda vez que estuvo en el lugar, el 24 de marzo de 2004, sintió una "conmoción" que "nunca olvidaré". También subrayó que "me encanta escucharlos cantar el himno con alegría. Para construir la Patria hay que hacerlo con mucha alegría en el corazón".
La mandataria electa se refería a aquella histórica jornada del 24 marzo de 2004, a 28 años del golpe, cuando el presidente Kirchner sorprendió con el anuncio del traspaso, que ahora se concreta. En la oportunidad, la Asociación Madres de Plaza de Mayo asistió al acto, pero ubicándose sobre la vereda de la ESMA, sin ingresar, debido a que el lugar todavía era ocupado por las Fuerzas Armadas.
Esta vez, los oficiales de la Marina de Guerra fueron desalojados por completo, sus edificios abandonados, y ningún militante se cruzó siquiera con uno de ellos, aunque más no sea para hacerle sentir todo el desprecio ante el horror, la prepotencia y la impunidad que guiaron los últimos 30 años de injerencia militar en la vida política del país.
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