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Como diría mi admirado Taladrid, "Saque Usted sus propias conclusiones (*)
Científicos cubanos ganan Premio de institución española
Un grupo de científicos cubanos, dedicados a la medicina regenerativa, recibió el premio Dionisio Daza y Chacón, que otorga la Revista Española de Investigaciones Quirúrgicas, como reconocimiento al mejor trabajo publicado en 2007.
Porfirio Hernández, vicedirector de Investigaciones del Instituto de Hematología e Inmunología, es el autor principal de la obra titulada Autotrasplante de células madres adultas en miembros inferiores con isquemia crítica, difundida en ese órgano oficial de expresión de la Sociedad Española de Investigaciones Quirúrgicas.
Además fueron galardonados con ese reconocimiento los doctores Elvira Dorticós, jefa del servicio de trasplante de células hematopoyéticas de la referida institución, así como también Lázaro Cortina, Rosa María Lam, Consuelo Macías y Lázaro del Valle.
En exclusiva a la AIN, el doctor Porfirio Hernández, manifestó que en 2002, luego de estudios satisfactorios en animales, Cuba inició los primeros ensayos clínicos con células madre adultas, obtenidas del propio enfermo, a pacientes con arteriopatía periférica de miembros inferiores.
Posteriormente incluyó a personas con cardiopatía isquémica severa, lo cual ubicó a la nación antillana en pionera en la región e incluso en algunos países de Europa y Asia en ese tipo de implante, precisó el científico cubano.
La aplicación de esta novedosa técnica regenerativa en el campo de la angiología en la Isla se ha extendido a Pinar del Río, Villa Clara y Cienfuegos, con resultados prometedores.
Anunció que se dan los primeros pasos en la especialidad de ortopedia, fundamentalmente en lesiones de necrosis aséptica de cabeza del fémur, seudoartrosis que no responden al tratamiento convencional y en fracturas múltiples.
Mientras en oftalmología se aplica en el pterigion (carnosidad) con células madre (límpicas) que hay en el ojo, puntualizó.
http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/cienciaytec/cuba/cuba25.htm
(*) Taladrid es un periodista cubano que trae a la TV temas de carácter científico, paranormal, etc., y siempre pide al espectador, al culminar si presentación que este vea y no crea si no que "saque sus propias conclusiones"
--
Lic. Rosa C. Báez
http://viejoblues.com/Bitacora/node/5561
www.cubatellama.blogspot.com
Aptdo postal 6186, zona 6, Mcp. Plaza,
CP 10 600, La Habana, CUBA
Privado: (00 53 7) 766-6035
"Unos más rápido y otros más lentos. Pero la victoria será nuestra y ahora"
Red Virtin Informativa
viernes, 14 de marzo de 2008
Guerra en Esquel, en el sur de Argentina los vecinos luchan contra la muerte que es la Mina, Ecuador también estalla contra la Mina
Para leer los artículos completos pulsar su título o ingresar en http://www.noalamina.org
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Preparativos en Esquel para celebrar la lucha y el 5º aniversario de la consulta popular que cristalizó el NO A LA MINA
Esquel, Chubut, Argentina - 11/03/08. Los vecinos de Esquel programan una serie de actividades con motivo del 5to. Aniversario de la consulta popular del 23 de marzo de 2003, en la cual el 81% de la población rechazó el proyecto minero de oro y plata en el Cordón Esquel. Se ralizará una muestra plástica y fotográfica en las vidrieras de comercios, un foro de asambleas de distintos puntos del país el día 22 y sesionará el 23 la Asamblea Patagónica contra el Saqueo y la Contaminación para luego hacer la habitual marcha. La vigencia de la lucha: el proyecto minero paralizado por la movilzación social y el amparo ambiental ratificado por la Corte Suprema de la Nación, el alerta en varias localidades ante los anuncios del gobierno de Mario Das Neves que pretende habilitar la actividad minera a gran escala en la mayor parte del territorio chubutense abriendo “zonas de sacrificio” a favor de las mineras.
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Asambleistas de La Rioja cortan la ruta nacional 38 contra la mineria a cielo abierto
La Rioja, Argentina - 11/03/08. Asambleístas riojanos cortaban desde las 9 la ruta nacional 38, a la altura de la localidad de Patquía, en defensa del medio ambiente y contra la contaminación que, según denuncian, provocará la minería a cielo abierto. El piquete se efectúa desde hace un año en el paraje Peñas Negras contra la empresa canadiense Barrick Gold, que exploraba en el cordón del Famatina en busca de oro. Los vecinos denuncian que actualmente se está promoviendo el desarrollo nuclear para la explotación de uranio, "terriblemente más contaminante que la explotación del oro".
Pulsar aquí para informarte más sobre esta lucha
Fuente: diario Página/12
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Renuevan pedido a la Constituyente para que anule la actividad minera y marcharán por el agua
Quito, Ecuador - 13/03/08. Ante la falta de cumplimiento de parte de la Asamblea Constituyente, que hasta el día de hoy no emite el Mandato para la anulación de todas las concesiones mineras que causan graves conflictos en distintos puntos del país, y tampoco ha otorgado la Amnistía para las y los perseguidos por esta lucha, convocamos a defender el agua, la vida y la soberanía de nuestro país para lunes 17 de marzo desde las 09h en el Salón de la Ciudad del Municipio de Cuenca, donde se discutirán las resoluciones adoptadas en la Asamblea de Delegados de la Coordinadora Nacional el 18 de febrero. Luego de la Asamblea se invita a participar en la Marcha por el Agua y la Libertad.
Por Coordinadora Nacional por la Defensa de la Vida y la Soberanía
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Avanza la investigación penal por contaminación minera en Jujuy
San Salvador, Jujuy, Argentina – 14/03/08. El Fiscal Federal N° 1 de Jujuy continuará las importantes investigaciones preliminares llevadas adelante por su par de Tucumán a raíz de la denuncia de junio del 2007 hecha por las Comunidades Aborígenes y Pueblos Indígenas de la Provincia de Jujuy en uso de sus derechos constitucionales e internacionales “por la contaminación que produce la actividad minera violando la legislación vigentes en nuestros territorios”. Se trata de las minas “San Marcial y Santa Rosa“(Depto. Yaví, Jujuy) abandonadas con residuos a cielo abierto, pozos descubiertos y Pan de Azúcar cuyo verdadero nombre es Kawsay Pacha (Depto. Rinconada) con producción de concentrados de plomo, plata, zinc y antimonio con altos contenidos de contaminación en las aguas de la localidad.
Fuente: Comunidades Aborígenes y Pueblos Indígenas de la Provincia de Jujuy
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Remediación minera: la sangre con plomo es difícil de purificar
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina – 14/03/08. Promueven en el Congreso un pedido de informes al Ejecutivo Nacional sobre la utilización del dinero prestado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destinado a remediar los pasivos ambientales de las explotaciones mineras en Abra Pampa (Jujuy) donde 81% de la población infantil evaluada obtuvo valores de plomo en sangre por encima de los valores que la Organización Mundial de la Salud (O.M.S), San Antonio Oeste (Rio Negro) 20% de la población podría estar contaminada con plomo. y Calingasta (San Juan) donde desde hace años existen montañas de rezagos mineros en plena ciudad.
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Otros artículos en http://www.noalamina.org
U.A.C.-Información para los participantes: alojamientos
Denuncian ante la CIDH daños ambientales causados por compañías mineras
Chile y Argentina analizan impuestos de proyecto minero binacional
Trabajador de Yanacocha se intoxica con cianuro
Agenda de actividades próximas
Las Heras-Mendoza-Argentina: 1er Foro de Minería y Cambio Climático
Nono-Córdoba-Argentina: Jornada Contra la Minería Contaminante
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Preparativos en Esquel para celebrar la lucha y el 5º aniversario de la consulta popular que cristalizó el NO A LA MINA
Esquel, Chubut, Argentina - 11/03/08. Los vecinos de Esquel programan una serie de actividades con motivo del 5to. Aniversario de la consulta popular del 23 de marzo de 2003, en la cual el 81% de la población rechazó el proyecto minero de oro y plata en el Cordón Esquel. Se ralizará una muestra plástica y fotográfica en las vidrieras de comercios, un foro de asambleas de distintos puntos del país el día 22 y sesionará el 23 la Asamblea Patagónica contra el Saqueo y la Contaminación para luego hacer la habitual marcha. La vigencia de la lucha: el proyecto minero paralizado por la movilzación social y el amparo ambiental ratificado por la Corte Suprema de la Nación, el alerta en varias localidades ante los anuncios del gobierno de Mario Das Neves que pretende habilitar la actividad minera a gran escala en la mayor parte del territorio chubutense abriendo “zonas de sacrificio” a favor de las mineras.
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Asambleistas de La Rioja cortan la ruta nacional 38 contra la mineria a cielo abierto
La Rioja, Argentina - 11/03/08. Asambleístas riojanos cortaban desde las 9 la ruta nacional 38, a la altura de la localidad de Patquía, en defensa del medio ambiente y contra la contaminación que, según denuncian, provocará la minería a cielo abierto. El piquete se efectúa desde hace un año en el paraje Peñas Negras contra la empresa canadiense Barrick Gold, que exploraba en el cordón del Famatina en busca de oro. Los vecinos denuncian que actualmente se está promoviendo el desarrollo nuclear para la explotación de uranio, "terriblemente más contaminante que la explotación del oro".
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Fuente: diario Página/12
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Renuevan pedido a la Constituyente para que anule la actividad minera y marcharán por el agua
Quito, Ecuador - 13/03/08. Ante la falta de cumplimiento de parte de la Asamblea Constituyente, que hasta el día de hoy no emite el Mandato para la anulación de todas las concesiones mineras que causan graves conflictos en distintos puntos del país, y tampoco ha otorgado la Amnistía para las y los perseguidos por esta lucha, convocamos a defender el agua, la vida y la soberanía de nuestro país para lunes 17 de marzo desde las 09h en el Salón de la Ciudad del Municipio de Cuenca, donde se discutirán las resoluciones adoptadas en la Asamblea de Delegados de la Coordinadora Nacional el 18 de febrero. Luego de la Asamblea se invita a participar en la Marcha por el Agua y la Libertad.
Por Coordinadora Nacional por la Defensa de la Vida y la Soberanía
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Avanza la investigación penal por contaminación minera en Jujuy
San Salvador, Jujuy, Argentina – 14/03/08. El Fiscal Federal N° 1 de Jujuy continuará las importantes investigaciones preliminares llevadas adelante por su par de Tucumán a raíz de la denuncia de junio del 2007 hecha por las Comunidades Aborígenes y Pueblos Indígenas de la Provincia de Jujuy en uso de sus derechos constitucionales e internacionales “por la contaminación que produce la actividad minera violando la legislación vigentes en nuestros territorios”. Se trata de las minas “San Marcial y Santa Rosa“(Depto. Yaví, Jujuy) abandonadas con residuos a cielo abierto, pozos descubiertos y Pan de Azúcar cuyo verdadero nombre es Kawsay Pacha (Depto. Rinconada) con producción de concentrados de plomo, plata, zinc y antimonio con altos contenidos de contaminación en las aguas de la localidad.
Fuente: Comunidades Aborígenes y Pueblos Indígenas de la Provincia de Jujuy
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Remediación minera: la sangre con plomo es difícil de purificar
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina – 14/03/08. Promueven en el Congreso un pedido de informes al Ejecutivo Nacional sobre la utilización del dinero prestado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destinado a remediar los pasivos ambientales de las explotaciones mineras en Abra Pampa (Jujuy) donde 81% de la población infantil evaluada obtuvo valores de plomo en sangre por encima de los valores que la Organización Mundial de la Salud (O.M.S), San Antonio Oeste (Rio Negro) 20% de la población podría estar contaminada con plomo. y Calingasta (San Juan) donde desde hace años existen montañas de rezagos mineros en plena ciudad.
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Otros artículos en http://www.noalamina.org
U.A.C.-Información para los participantes: alojamientos
Denuncian ante la CIDH daños ambientales causados por compañías mineras
Chile y Argentina analizan impuestos de proyecto minero binacional
Trabajador de Yanacocha se intoxica con cianuro
Agenda de actividades próximas
Las Heras-Mendoza-Argentina: 1er Foro de Minería y Cambio Climático
Nono-Córdoba-Argentina: Jornada Contra la Minería Contaminante
Sagrada labor la del periodista y si es Fidel ya roza lo sublime, lo incomparable, lean a Adys Cupull y a Froilán González pareja cubana

LA ALTÍSIMA MISIÓN del Compañero Fidel.
Por Adys Cupull y Froilán González
"Tiene la prensa periódica altísimas misiones; es la una explicar en la paz, y en la lucha fortalecer y aconsejar..."
José Martí1
Hoy, en el Día de La Prensa Cubana, en que se conmemora un nuevo aniversario de la fundación del periódico PATRIA por José Martí aquel 14 de marzo de 1892, nos unimos a la Felicitación que viene desde el sur, desde la voz argentina de Adriana Vega, para el Comandante en Jefe.
Precisamente el 28 de marzo se cumple un año en que recibimos sus nuevas enseñanzas a través de la prensa, con el título, desde el 19 de febrero del presente año, de LAS REFLEXIONES DEL COMPAÑERO FIDEL, continuando su labor como editorialista comenzada en el 2007, reflexiones frecuentes en las que da a conocer su visión sobre diferentes temas de gran interés.
Sus Reflexiones son parte imprescindible en la Altísima Misión de la Prensa, continuidad de la más rica herencia.
Escribió José Martí que:
"No es el oficio de la prensa periódica informar ligera y frívolamente sobre los hechos que acaecen, o censurarlos con mayor suma de afecto o de adhesión. Toca a la prensa encaminar, explicar, enseñar, guiar, dirigir, tócale examinar los conflictos, no irritarlos con un juicio apasionado; no encarnizarlos con un alarde de adhesión tal vez extemporánea, tócale proponer soluciones, madurarlas y hacerlas fáciles , someterlas a consultas y reformarlas según ella; tócale en fin, establecer y fundamentar enseñanzas, si pretende que el país la respete, y que conforme sus servicios y merecimientos, la proteja y la honre".2
Y a este examen de los conflictos de hoy, sin apasionamiento, van encaminadas las ideas del compañero Fidel, sus análisis. Ya no se trata de fundamentar enseñanzas para un país, tampoco para un continente, se trata de salvar el planeta.
A esa preocupación constante nos ha convocado en sus Reflexiones al tratar sobre las guerras ilegales del imperio. Desde su primer escrito nos alerta que más de tres mil millones de personas en el mundo están condenados a muerte prematura por hambre y sed.
Sus tratados sobre la Agresión Económica Mundial, la Factura petrolera, la internacionalización del genocidio, las mentiras y embustes de Bush, y la tiranía mundial, explican los peligros de extinción que corre la humanidad y plantea algunas de las apremiantes soluciones para salvar la vida.
Nadie con mayor claridad ha explicado la necesaria Revolución Energética, la sumisión de ciertos gobiernos al Imperio, la derrota moral sin precedentes de éste, su indetenible crisis y desaparición.
Evocar a los héroes en el detalle, el recuerdo, en sus virtudes y valores, reflexiones que son a nuestro criterio como crónicas profundas en las que aflora el humanismo martiano, así están presentes los compañeros de lucha y en ellas las fechas conmemorativas que nos acercan a Antonio Maceo, Ernesto Guevara, Eduardo Chivás, entre otros.
Algunas Reflexiones las estructuró en partes o capítulos que ayudan a mejor y rápida lectura, y comprensión. En ellas narra los hechos con precisión y nos acerca a las personalidades a través del retrato que recrea: Las cuatro partes dedicadas a Brasil, que tituló Lula. Las cuatro dedicadas al Candidato de los Repúblicanos de Estados Unidos, las dedicadas a Rafael Correa, de Ecuador: a Hugo Chávez de Venezuela, a los Cristianos sin Biblia, referido a los médicos cubanos, tienen un gran alcance en el tiempo histórico de nuestros pueblos.
Culminamos con la Reflexión dedicada a la intromisión de los Estados Unidos y su deseo de apoderarse de nuestra Patria, explicada por profesores cubanos y que él tituló El Imperio y la Isla Independiente .
Con tal claridad realiza este análisis que es un paradigma no sólo para el periodismo, sino para el magisterio.
Él dedica esta Reflexión especialmente a las nuevas generaciones .
Explica la imposición de la Enmienda Platt, como apéndice de la Constitución Neocolonial, la aplicación de ésta a las relaciones entre Cuba y Estados Unidos; la derogación de la Enmienda y el Tratado de Relaciones entre Cuba y Estados Unidos en 1934. La cuarta y quinta parte, especialmente dedicadas a la Base Naval de Guantánamo territorio ocupado ilegalmente por Estados Unidos, en contra de la voluntad de los cubanos, desde donde se han realizado agresiones, crímenes contra nuestros guardafronteras y practicado el terrorismo, por los Estados Unidos, hoy convertido en un inhumano campo de concentración, donde se aplica la injusticia del Imperio decadente y la ausencia de derechos humanos a prisioneros, muchos de ellos, sin haber cometido delito, provenientes de Irak y otros países.
Gracias y Felicidiades en este día por la altísima misión desde la prensa. Las nuevas generaciones junto a sus padres y abuelos seguiremos Siempre Cuesta Arriba.
1.- Ramiro Valdés. Diccionario Martiano pag. 515
2.-Ramiro Valdés Diccionario Martiano. pag 515
Crimen argentino, ley de fugas, 1972 matar a diez y nueve seres humanos indefensos, presos, autor intelectual postulado a Presidente de los Argentinos
DISPUSIERON LA DETENCION DE DOS FUNCIONARIOS DE LA DICTADURA DE LANUSSE
Los que dieron las órdenes
Son el ex secretario de Planificación de Lanusse Ezequiel Martínez y su ministro de Defensa Eduardo Aguirre Obarrio. Viven en Buenos Aires y son los únicos responsables intelectuales vivos de la masacre de Trelew, en la que fueron asesinados dieciséis presos políticos.
El físico forense Rodolfo Pregliasco y la
criminalista Marina Stuke, encargados
de peritar la base de Trelew.
Imagen: Alejandra Bartoliche
Por Adriana Meyer
El juez que investiga la masacre de Trelew quiere avanzar en las responsabilidades que tuvieron los militares de mayor jerarquía, subiendo en la cadena de mandos. Pero encontró un límite imposible de superar: la mayoría están fallecidos, con el dictador Alejandro Agustín Lanusse a la cabeza. Entre los que quedan vivos se encuentran el ex secretario de Planificación Ezequiel Martínez y su ministro de Defensa Eduardo Aguirre Obarrio, a quienes el juez Hugo Sastre ordenó detener ayer. Ambos residen en Buenos Aires y correrían la misma suerte que los demás imputados en la causa: arresto, indagatoria y procesamiento por el asesinato de 16 detenidos y el intento de homicidio de tres de ellos, aunque en calidad de autores intelectuales o partícipes necesarios de esos hechos.
En el procesamiento que firmó el lunes pasado, Sastre dejó en claro que la decisión de asesinar a los 19 presos políticos que habían intentado fugarse de la cárcel de Rawson en agosto de 1972 como política de escarmiento fue tomada por las más altas autoridades de la dictadura de Lanusse. Por eso no sorprendió que haya resuelto seguir hacia arriba en la escala jerárquica de aquel gobierno de facto. En tal sentido, tanto el juez como el fiscal Fernando Gelves accedieron al pedido que les hizo el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, quien el mismo día que se conocieron los procesamientos viajó a Chubut y presentó un escrito con el que solicitó las capturas de Martínez y de Aguirre Obarrio. Por eso ayer el funcionario expresó su satisfacción por la iniciativa de Sastre.
Ezequiel Martínez dirigió Líneas Aéreas del Estado (LADE) en 1968, cuando era además comandante de Operaciones Aéreas. Fue jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, entre marzo y octubre de 1971, y luego ejerció como secretario de Planificación de la Junta Militar de Lanusse. En las elecciones del 11 de marzo de 1973, el grueso de las fuerzas conservadoras se alinearon detrás de Martínez, como candidato continuista a “Presidente Joven” por la Alianza Republicana Federal, pero fue derrotado por la fórmula Cámpora-Solano Lima. Desde las páginas de la revista Extra, el periodista Bernardo Neustadt elogió “el talento natural” del brigadier. Fue en un artículo de abril de 1971 en el que también se llevaban rosas Lanusse y otros militares, porque “hicieron posible que no termináramos de chamuscar al país entero”.
Hace dos años, el abogado Eduardo Aguirre Obarrio recibió el diploma al Mérito en Derecho Administrativo, Tributario y Penal que otorga la Fundación Konex. En ese momento era miembro de la Academia Nacional de Derecho y profesor titular consulto de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Católica, además de jurado para concursos del Consejo de la Magistratura y asesor en concursos del Ministerio Público. Recientemente integró el equipo de redacción del Manual de Asistencia a las Víctimas de Delitos, desarrollado por el Colegio Público de Abogados y el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Durante el gobierno de Lanusse fue ministro de Defensa. En 1984 ejerció la defensa del almirante Jorge Isaac Anaya en el Juicio a las Juntas y en 2002 formó parte de la defensa, junto a Gregorio Badeni, de los ex ministros de la Corte Suprema menemista Eduardo Moliné O’Connor y Julio Nazareno en el Jury que los destituyó.
El lunes 21 de agosto de 1972, a las 11.10 de la mañana, los comandantes de las Fuerzas Armadas se reunieron en la Casa Rosada. Asistieron a Lanusse el comandante en jefe de la Fuerza Aérea, Carlos Rey, y de la Armada Guido Natal Coda, así como también el brigadier Martínez, el secretario general de la Presidencia Rafael Panullo y el ministro del Interior Arturo Mor Roig. Al rato se incorporaron el entonces jefe del Estado Mayor General del Ejército José Rafael Herrera, y el jefe del Estado Mayor Conjunto Hermes Quijada. En otro salón el canciller Eduardo McLoughlin conferenció con funcionarios chilenos y así fue que se enteraron de que el gobierno socialista había facilitado el viaje de los presos que habían logrado huir de Rawson hacia La Habana. De lo que se habló por esas horas tendrá que responder Martínez cuando Sastre lo interrogue en indagatoria.
Sastre procesó el lunes a cinco marinos retirados por la masacre de Trelew, y desde que se reactivó la causa encuadró los hechos como delitos de lesa humanidad. Los oficiales Luis Sosa, Emilio Del Real, Rubén Paccagnini y el suboficial Carlos Marandino, fueron señalados como “probables autores materiales, penalmente responsables del delito de privación ilegítima de la libertad y homicidio premeditado”, mientras que el contraalmirante Horacio Mayorga será juzgado como “cómplice necesario”. El único prófugo es por el momento Roberto Guillermo, quien, como reveló Página/12, vive en Miami y es responsable de una empresa que tuvo contratos millonarios con el gobierno de Estados Unidos.
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Por la obediencia debida
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/100672-31735-2008-03-14.html
El abogado del cabo retirado Carlos Marandino invocó la anulada ley de “obediencia debida” en un escrito que presentó en favor de su defendido por la masacre de Trelew. Roberto Aguiar, defensor y pariente de Marandino, sorprendió al juez Hugo Sastre al presentar la petición manuscrita con bolígrafo, más que por esa informalidad, porque argumenta la “obligación de obedecer” en las Fuerzas Armadas. Pero la ley 23.521, sancionada durante el gobierno de Raúl Alfonsín para amparar a los represores que invocaban esa “obediencia”, fue derogada, primero y luego anulada y declarada inconstitucional. Aguiar pidió además la “eximición de prisión” en vez de la “excarcelación” de su defendido, lo que sumado a la invocación de la “obediencia debida” llevó a que algunas fuentes cercanas al juzgado se preguntaran si para este caso será suficiente su admitida pericia como especialista en derecho marítimo.
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http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-100716-2008-03-14.html Ultimas Noticias|Viernes, 14 de Marzo de 2008
MASACRE DE TRELEW
Se entregó Ezequiel Martínez
El brigadier mayor (R) Ezequiel Martínez se presentó hoy ante el juez federal de esta ciudad, Hugo Sastre, quien en las próximas horas decidirá si lo deja detenido en el marco de la causa por la "Masacre de Trelew".
Martínez, funcionario de la dictadura de Alejandro Lanusse, cuando ocurrió la matanza de 16 guerrilleros, se presentó junto a su hijo espontáneamente y se puso a disposición del juez federal, dijeron fuentes judiciales.
El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Duhalde, había pedido a Sastre la detención de Martínez y de Eduardo Aguirre Obarrio, ex ministro de Defensa de Lanusse.
Martínez era secretario de Planificación de la junta militar de la época en que se produjo la matanza en la base Almirante Zar de la Armada y en 1973 fue candidato presidencial por una coalición de derecha.
Las fuentes judiciales aseguraron que "aún no está resuelto si quedará detenido. Se resolverá a última hora de la jornada de hoy".
Desde la semana pasada la causa tiene cinco procesados con prisión preventiva. Se trata de los capitanes (R) Luis Emilio Sosa y Emilio del Real, y al ex cabo segundo Carlos Amadeo Marandino como "probables autores materiales y criminalmente responsables" de los delitos de "privación ilegítima de la libertad por incomunicación indebida de personas -19 hechos-, homicidio doblemente agravado por alevosía y por ser ejecutado con el concurso premeditado de dos o más personas -16 hechos- y homicidio doblemente agravado por alevosía y por ser ejecutado con el concurso premeditado de dos o más personas en grado de tentativa, en tres hechos".
El juez también procesó y dictó la prisión preventiva para el contraalmirante (R) Horacio Mayorga y el capitán (R) Rubén Norberto Paccagnini, ambos de 83 años. A ambos se les imputan los delitos de privación ilegítima de la libertad y de ser cómplices necesarios de los delitos de homicidio doblemente agravado.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Enviado por
Revista Koeyú Latinoamericano
koeyu@cantv.net
Tel. (58 212) 481 7740
Cel. (58) 412 7332730
Caracas. Venezuela
Los que dieron las órdenes
Son el ex secretario de Planificación de Lanusse Ezequiel Martínez y su ministro de Defensa Eduardo Aguirre Obarrio. Viven en Buenos Aires y son los únicos responsables intelectuales vivos de la masacre de Trelew, en la que fueron asesinados dieciséis presos políticos.
El físico forense Rodolfo Pregliasco y la
criminalista Marina Stuke, encargados
de peritar la base de Trelew.
Imagen: Alejandra Bartoliche
Por Adriana Meyer
El juez que investiga la masacre de Trelew quiere avanzar en las responsabilidades que tuvieron los militares de mayor jerarquía, subiendo en la cadena de mandos. Pero encontró un límite imposible de superar: la mayoría están fallecidos, con el dictador Alejandro Agustín Lanusse a la cabeza. Entre los que quedan vivos se encuentran el ex secretario de Planificación Ezequiel Martínez y su ministro de Defensa Eduardo Aguirre Obarrio, a quienes el juez Hugo Sastre ordenó detener ayer. Ambos residen en Buenos Aires y correrían la misma suerte que los demás imputados en la causa: arresto, indagatoria y procesamiento por el asesinato de 16 detenidos y el intento de homicidio de tres de ellos, aunque en calidad de autores intelectuales o partícipes necesarios de esos hechos.
En el procesamiento que firmó el lunes pasado, Sastre dejó en claro que la decisión de asesinar a los 19 presos políticos que habían intentado fugarse de la cárcel de Rawson en agosto de 1972 como política de escarmiento fue tomada por las más altas autoridades de la dictadura de Lanusse. Por eso no sorprendió que haya resuelto seguir hacia arriba en la escala jerárquica de aquel gobierno de facto. En tal sentido, tanto el juez como el fiscal Fernando Gelves accedieron al pedido que les hizo el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, quien el mismo día que se conocieron los procesamientos viajó a Chubut y presentó un escrito con el que solicitó las capturas de Martínez y de Aguirre Obarrio. Por eso ayer el funcionario expresó su satisfacción por la iniciativa de Sastre.
Ezequiel Martínez dirigió Líneas Aéreas del Estado (LADE) en 1968, cuando era además comandante de Operaciones Aéreas. Fue jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, entre marzo y octubre de 1971, y luego ejerció como secretario de Planificación de la Junta Militar de Lanusse. En las elecciones del 11 de marzo de 1973, el grueso de las fuerzas conservadoras se alinearon detrás de Martínez, como candidato continuista a “Presidente Joven” por la Alianza Republicana Federal, pero fue derrotado por la fórmula Cámpora-Solano Lima. Desde las páginas de la revista Extra, el periodista Bernardo Neustadt elogió “el talento natural” del brigadier. Fue en un artículo de abril de 1971 en el que también se llevaban rosas Lanusse y otros militares, porque “hicieron posible que no termináramos de chamuscar al país entero”.
Hace dos años, el abogado Eduardo Aguirre Obarrio recibió el diploma al Mérito en Derecho Administrativo, Tributario y Penal que otorga la Fundación Konex. En ese momento era miembro de la Academia Nacional de Derecho y profesor titular consulto de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Católica, además de jurado para concursos del Consejo de la Magistratura y asesor en concursos del Ministerio Público. Recientemente integró el equipo de redacción del Manual de Asistencia a las Víctimas de Delitos, desarrollado por el Colegio Público de Abogados y el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Durante el gobierno de Lanusse fue ministro de Defensa. En 1984 ejerció la defensa del almirante Jorge Isaac Anaya en el Juicio a las Juntas y en 2002 formó parte de la defensa, junto a Gregorio Badeni, de los ex ministros de la Corte Suprema menemista Eduardo Moliné O’Connor y Julio Nazareno en el Jury que los destituyó.
El lunes 21 de agosto de 1972, a las 11.10 de la mañana, los comandantes de las Fuerzas Armadas se reunieron en la Casa Rosada. Asistieron a Lanusse el comandante en jefe de la Fuerza Aérea, Carlos Rey, y de la Armada Guido Natal Coda, así como también el brigadier Martínez, el secretario general de la Presidencia Rafael Panullo y el ministro del Interior Arturo Mor Roig. Al rato se incorporaron el entonces jefe del Estado Mayor General del Ejército José Rafael Herrera, y el jefe del Estado Mayor Conjunto Hermes Quijada. En otro salón el canciller Eduardo McLoughlin conferenció con funcionarios chilenos y así fue que se enteraron de que el gobierno socialista había facilitado el viaje de los presos que habían logrado huir de Rawson hacia La Habana. De lo que se habló por esas horas tendrá que responder Martínez cuando Sastre lo interrogue en indagatoria.
Sastre procesó el lunes a cinco marinos retirados por la masacre de Trelew, y desde que se reactivó la causa encuadró los hechos como delitos de lesa humanidad. Los oficiales Luis Sosa, Emilio Del Real, Rubén Paccagnini y el suboficial Carlos Marandino, fueron señalados como “probables autores materiales, penalmente responsables del delito de privación ilegítima de la libertad y homicidio premeditado”, mientras que el contraalmirante Horacio Mayorga será juzgado como “cómplice necesario”. El único prófugo es por el momento Roberto Guillermo, quien, como reveló Página/12, vive en Miami y es responsable de una empresa que tuvo contratos millonarios con el gobierno de Estados Unidos.
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Por la obediencia debida
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/100672-31735-2008-03-14.html
El abogado del cabo retirado Carlos Marandino invocó la anulada ley de “obediencia debida” en un escrito que presentó en favor de su defendido por la masacre de Trelew. Roberto Aguiar, defensor y pariente de Marandino, sorprendió al juez Hugo Sastre al presentar la petición manuscrita con bolígrafo, más que por esa informalidad, porque argumenta la “obligación de obedecer” en las Fuerzas Armadas. Pero la ley 23.521, sancionada durante el gobierno de Raúl Alfonsín para amparar a los represores que invocaban esa “obediencia”, fue derogada, primero y luego anulada y declarada inconstitucional. Aguiar pidió además la “eximición de prisión” en vez de la “excarcelación” de su defendido, lo que sumado a la invocación de la “obediencia debida” llevó a que algunas fuentes cercanas al juzgado se preguntaran si para este caso será suficiente su admitida pericia como especialista en derecho marítimo.
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http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-100716-2008-03-14.html Ultimas Noticias|Viernes, 14 de Marzo de 2008
MASACRE DE TRELEW
Se entregó Ezequiel Martínez
El brigadier mayor (R) Ezequiel Martínez se presentó hoy ante el juez federal de esta ciudad, Hugo Sastre, quien en las próximas horas decidirá si lo deja detenido en el marco de la causa por la "Masacre de Trelew".
Martínez, funcionario de la dictadura de Alejandro Lanusse, cuando ocurrió la matanza de 16 guerrilleros, se presentó junto a su hijo espontáneamente y se puso a disposición del juez federal, dijeron fuentes judiciales.
El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Duhalde, había pedido a Sastre la detención de Martínez y de Eduardo Aguirre Obarrio, ex ministro de Defensa de Lanusse.
Martínez era secretario de Planificación de la junta militar de la época en que se produjo la matanza en la base Almirante Zar de la Armada y en 1973 fue candidato presidencial por una coalición de derecha.
Las fuentes judiciales aseguraron que "aún no está resuelto si quedará detenido. Se resolverá a última hora de la jornada de hoy".
Desde la semana pasada la causa tiene cinco procesados con prisión preventiva. Se trata de los capitanes (R) Luis Emilio Sosa y Emilio del Real, y al ex cabo segundo Carlos Amadeo Marandino como "probables autores materiales y criminalmente responsables" de los delitos de "privación ilegítima de la libertad por incomunicación indebida de personas -19 hechos-, homicidio doblemente agravado por alevosía y por ser ejecutado con el concurso premeditado de dos o más personas -16 hechos- y homicidio doblemente agravado por alevosía y por ser ejecutado con el concurso premeditado de dos o más personas en grado de tentativa, en tres hechos".
El juez también procesó y dictó la prisión preventiva para el contraalmirante (R) Horacio Mayorga y el capitán (R) Rubén Norberto Paccagnini, ambos de 83 años. A ambos se les imputan los delitos de privación ilegítima de la libertad y de ser cómplices necesarios de los delitos de homicidio doblemente agravado.
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Periodismo cubano libérrimo, sincero, crítico, comprometido con el pueblo, orientador, franco, patrióta
Los que osan levantar su voz en el día de la prensa cubana, en contra del ejercicio de la profesión en nuestro país, entiendan de una vez: desde esta óptica es que hacemos crítica, desde esta óptica es que ponemos voz, puño y coraje para criticar lo mal hecho, para defender a la Revolución:
¡Felicidades, periodistas cubanos!
La sed en el desierto genera espejismos y hacen falta más que oasis para calmarla.
Observo con preocupación que algunas personas están a la espera de que el anuncio de determinadas medidas resuelvan de por sí, de ahora para ahorita, necesidades domésticas acumuladas, espirituales o que tengan un reflejo automático en el consumo.
Una cosa será encarar el despeje de algunas medidas relacionadas con las llamadas "prohibiciones", como puede ser, por ejemplo, el acceso al turismo, la venta de equipos, y otra, digamos que el asunto de la doble moneda, donde debemos avanzar en su solución pero cuyas complejidades son enormes, o seguir creyendo que todo se puede dilucidar aumentando salarios sin contrapartida material.
Como han pasado poco más de 20 años desde que se adoptó la política del turismo internacional, considero imprescindible recordar que la industria turística alcanzó su mayor desarrollo en la Revolución para facilitar el pleno acceso de los cubanos. La prioridad al turismo foráneo (aun cuando se han mantenido algunas capacidades para nacionales) fue el resultado de una situación crítica del país, que se asumió por la propia dirección revolucionaria a regañadientes y a sabiendas de que siempre generaría incomprensiones y resquemores.
Pero no había otra alternativa y obedeció a hechos económicos incuestionables.
Descalabrado el mercado natural que teníamos con los países socialistas y la Unión Soviética, recrudecida la guerra económica con nuevas medidas extraterritoriales yankis a partir de la ley Torricelli, junto a la obsesiva política de procurar nuestro aislamiento internacional, coyunturas que dieron paso a la severa crisis que hemos llamado periodo especial, ¿de dónde podía el país obtener de manera rápida más divisas para acrecentar los recursos que permitieran adquirir los bienes materiales indispensables, preservar en cierta manera la industria nacional y no renunciar a los planes de desarrollo, en momentos además que como nación exportadora de materias primas los precios internacionales han estado alterados constantemente?
Junto a ello, estuvieron presentes además otras muchas consideraciones de limitación del acceso y entre ellas una de fuerza mayor: el deseo de evitar la desigualdad en una sociedad marcadamente igualitarista.
Las circunstancias de este momento son diferentes y ese es el análisis que hoy quizás se esté ponderando con otra óptica más ajustada a la realidad.
Ahora, "el pollo de nuestro arroz con pollo" se reduce a una ecuación matemática: no es posible esperar a que se resuelvan más necesidades si no se trabaja más, si no se produce más.
Por eso es elemental comprender que la dirección del país no puede decir de hoy para mañana que desaparece la doble moneda, que tuvimos que adoptar como algo perentorio cuando empezamos a buscar fórmulas propias para remontar el momento más crítico y agudo del periodo especial.
Si se despenalizaba la tenencia de divisas, si se daban pasos positivos en la relación con la comunidad cubana en el exterior y el envío de remesas, si se adoptaban formas de propiedad y empleo con la creación de las empresas mixtas y se ampliaba el marco de cooperación internacional en diversos sectores económicos, sociales, culturales y deportivos, era imprescindible contar con un peso convertible que tuviera cada vez mayor fuerza como moneda nacional, mucho más después que desterramos el dólar.
No hay que ser experto para plantearse qué es lo que le da valía a una moneda, como no sea el valor productivo, de servicios o de otra índole financiera que la respaldan.
En nuestro colectivo nos hemos planteado varias veces la hipótesis de qué pasaría si se dice que mañana desaparece la doble moneda. No hay que ser sabio para imaginarse que la gente arrasaría de inmediato con los mercados, ¿y después, qué?
Indudablemente, lo esencial para que mejoren los servicios, para que mejore el consumo, es que haya productos y recursos. Y esos no caerán del cielo, surgirán del trabajo y que gane más salario el que más produzca.
Y desgraciadamente hay un segmento no despreciable en nuestra sociedad que no tiene en el centro de sus inquietudes la mentalidad de productores, quieren vivir sin trabajar y consideran que meroliqueando lo van a tener todo a cuenta de los demás.
Nuestro legítimo afán por vivir mejor estará siempre condicionado por el desarrollo económico que alcancemos.
He ahí lo imprescindible de que la esfera productiva aporte más, con eficiencia y calidad y que evitemos el gasto de miles de millones de dólares en importaciones y así ayudar a recuperar la industria nacional.
El grueso de lo que se vende en las tiendas en divisas no es de nuestra industria nacional, es importado: también la mayor parte de lo que se consume en los servicios turísticos es importado, hasta vegetales hubo que importar en un momento determinado en un embarque aéreo que un compañero llamó un día como el vuelo de la indignidad, y muchos olvidan que buena parte de lo que consumimos en nuestra subsidiada canasta básica familiar, proviene igualmente de las compras en el exterior y cada vez más caras.
No menos importante es que la actividad presupuestada combata sin tregua la mentalidad gastadora que tenemos en muchos lugares y que es un despilfarro de recursos al no establecerse por las administraciones las normas de gastos elementales.
Si uno se fija, en el discurso administrativo, salvo excepciones, no se escucha que en el centro de las preocupaciones esté la productividad del trabajo, los costos, el rendimiento, mientras en el ahorro siguen predominando la formalidad y el consignismo. Así no avanzaremos.
Este carro tiene gasolina para rato, pero tenemos que halar parejo. La nación no puede seguir gastando tanto dinero y comprometer su balanza de pagos. Sería imperdonable que por nuestra inercia hipotecáramos el futuro.
¡Felicidades, periodistas cubanos!
La sed en el desierto genera espejismos y hacen falta más que oasis para calmarla.
Observo con preocupación que algunas personas están a la espera de que el anuncio de determinadas medidas resuelvan de por sí, de ahora para ahorita, necesidades domésticas acumuladas, espirituales o que tengan un reflejo automático en el consumo.
Una cosa será encarar el despeje de algunas medidas relacionadas con las llamadas "prohibiciones", como puede ser, por ejemplo, el acceso al turismo, la venta de equipos, y otra, digamos que el asunto de la doble moneda, donde debemos avanzar en su solución pero cuyas complejidades son enormes, o seguir creyendo que todo se puede dilucidar aumentando salarios sin contrapartida material.
Como han pasado poco más de 20 años desde que se adoptó la política del turismo internacional, considero imprescindible recordar que la industria turística alcanzó su mayor desarrollo en la Revolución para facilitar el pleno acceso de los cubanos. La prioridad al turismo foráneo (aun cuando se han mantenido algunas capacidades para nacionales) fue el resultado de una situación crítica del país, que se asumió por la propia dirección revolucionaria a regañadientes y a sabiendas de que siempre generaría incomprensiones y resquemores.
Pero no había otra alternativa y obedeció a hechos económicos incuestionables.
Descalabrado el mercado natural que teníamos con los países socialistas y la Unión Soviética, recrudecida la guerra económica con nuevas medidas extraterritoriales yankis a partir de la ley Torricelli, junto a la obsesiva política de procurar nuestro aislamiento internacional, coyunturas que dieron paso a la severa crisis que hemos llamado periodo especial, ¿de dónde podía el país obtener de manera rápida más divisas para acrecentar los recursos que permitieran adquirir los bienes materiales indispensables, preservar en cierta manera la industria nacional y no renunciar a los planes de desarrollo, en momentos además que como nación exportadora de materias primas los precios internacionales han estado alterados constantemente?
Junto a ello, estuvieron presentes además otras muchas consideraciones de limitación del acceso y entre ellas una de fuerza mayor: el deseo de evitar la desigualdad en una sociedad marcadamente igualitarista.
Las circunstancias de este momento son diferentes y ese es el análisis que hoy quizás se esté ponderando con otra óptica más ajustada a la realidad.
Ahora, "el pollo de nuestro arroz con pollo" se reduce a una ecuación matemática: no es posible esperar a que se resuelvan más necesidades si no se trabaja más, si no se produce más.
Por eso es elemental comprender que la dirección del país no puede decir de hoy para mañana que desaparece la doble moneda, que tuvimos que adoptar como algo perentorio cuando empezamos a buscar fórmulas propias para remontar el momento más crítico y agudo del periodo especial.
Si se despenalizaba la tenencia de divisas, si se daban pasos positivos en la relación con la comunidad cubana en el exterior y el envío de remesas, si se adoptaban formas de propiedad y empleo con la creación de las empresas mixtas y se ampliaba el marco de cooperación internacional en diversos sectores económicos, sociales, culturales y deportivos, era imprescindible contar con un peso convertible que tuviera cada vez mayor fuerza como moneda nacional, mucho más después que desterramos el dólar.
No hay que ser experto para plantearse qué es lo que le da valía a una moneda, como no sea el valor productivo, de servicios o de otra índole financiera que la respaldan.
En nuestro colectivo nos hemos planteado varias veces la hipótesis de qué pasaría si se dice que mañana desaparece la doble moneda. No hay que ser sabio para imaginarse que la gente arrasaría de inmediato con los mercados, ¿y después, qué?
Indudablemente, lo esencial para que mejoren los servicios, para que mejore el consumo, es que haya productos y recursos. Y esos no caerán del cielo, surgirán del trabajo y que gane más salario el que más produzca.
Y desgraciadamente hay un segmento no despreciable en nuestra sociedad que no tiene en el centro de sus inquietudes la mentalidad de productores, quieren vivir sin trabajar y consideran que meroliqueando lo van a tener todo a cuenta de los demás.
Nuestro legítimo afán por vivir mejor estará siempre condicionado por el desarrollo económico que alcancemos.
He ahí lo imprescindible de que la esfera productiva aporte más, con eficiencia y calidad y que evitemos el gasto de miles de millones de dólares en importaciones y así ayudar a recuperar la industria nacional.
El grueso de lo que se vende en las tiendas en divisas no es de nuestra industria nacional, es importado: también la mayor parte de lo que se consume en los servicios turísticos es importado, hasta vegetales hubo que importar en un momento determinado en un embarque aéreo que un compañero llamó un día como el vuelo de la indignidad, y muchos olvidan que buena parte de lo que consumimos en nuestra subsidiada canasta básica familiar, proviene igualmente de las compras en el exterior y cada vez más caras.
No menos importante es que la actividad presupuestada combata sin tregua la mentalidad gastadora que tenemos en muchos lugares y que es un despilfarro de recursos al no establecerse por las administraciones las normas de gastos elementales.
Si uno se fija, en el discurso administrativo, salvo excepciones, no se escucha que en el centro de las preocupaciones esté la productividad del trabajo, los costos, el rendimiento, mientras en el ahorro siguen predominando la formalidad y el consignismo. Así no avanzaremos.
Este carro tiene gasolina para rato, pero tenemos que halar parejo. La nación no puede seguir gastando tanto dinero y comprometer su balanza de pagos. Sería imperdonable que por nuestra inercia hipotecáramos el futuro.
jueves, 13 de marzo de 2008
huesos argentinos, enterrados, sin identidad, agujereados, quebrados, astillados, Junta Militar Videla, Massera, Agosti y compañía (todas)
Los exhumadores de historias
Hace algunos años escribí un artículo sobre el EAAF para la revista española Planeta Humano, a instancias de mi maravillosa amiga Ana Tagarro. Ese texto sigue siendo lo que más me enorgullece de toda mi carrera periodística, por el trabajo que me demandó y por la gente que me obligó a conocer. Lo incluyo aquí a pesar de su longitud, a sabiendas de que se trata de una historia increíble que vale la pena desde el principio al fin:
...we thrive on bones; without them there'd be no stories.
Margaret Atwood, The Blind Assassin
Los huesos están hechos de la misma materia que el resto del organismo. Sólo que más fuerte. Apenas concebidos somos invertebrados. Rápidamente, algo en nosotros se endurece. Producimos más colágeno y fosfato de calcio; una vocación de durar.
Esa crispación nos permitirá erguirnos, andar, protegerá nuestros órganos más delicados –corazón y cerebro. Cuando todo lo demás se haya ido, cuando la sangre seque y la carne se deshilache y las uñas se vuelvan ligeras como el ala de una polilla, polvo entre el polvo, ellos estarán.
Somos nuestros huesos. ........................................................................
Esta es una historia singular. Lo es porque mezcla componentes insólitos -huesos, marchas contra el FMI, exterminadores de cucarachas, iglesias suecas, un hombre parecido a Robert Redford-, pero ante todo porque habla de heroísmo en un país que dedicó sus últimos treinta años a desactivar la noción de que un héroe, ese atavismo, es posible.
Nunca han oído los nombres de estos héroes; los diarios de su país los ignoran, dedicados como están a menesteres del fútbol, el corazón y los mentideros de la política. Aquí van, pues, para que vayan habituándose a ellos: Patricia Bernardi, Mimí Doretti, Luis Fondebrider, Alejandro Incháurregui, Darío Olmo, Maco Somigliana, Morris Tidball. (Los nombres son importantes; somos nuestros nombres.) Todos son argentinos. Tienen entre treintaipico y cuarenta y pocos. En el momento clave de la historia eran veinteañeros, estudiantes universitarios para quienes el futuro era más corazonada que certeza.
La suya es una historia sobre la identidad. Porque mientras luchaban por saber a quiénes pertenecían esos huesos que surgían por doquier del suelo argentino –la cosecha más próspera de la dictadura-, descubrieron quiénes eran y cuál el sitio que les correspondía en este mundo fugaz.
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Diciembre, 2000. Un viejo apartamento del barrio de Miserere, en Buenos Aires, Argentina. Paredes blancas, estanterías, escritorios. Podría pasar por una oficina cualquiera, un templo del papeleo. De no ser por ciertos detalles. Un libro llamado The American Way of Dying. Un cuadro de origen mexicano, el casamiento de dos esqueletos; se los ve felices.
Patricia Bernardi me enseña un libro lleno de fotos de excavaciones. Hay muchas fotografías de Bolivia, de cuando buscaban los restos del Che. Patricia es uno de los miembros fundadores del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Se la ve en las fotos, de rodillas sobre la tierra. Quitando polvo de los huesos con una escobilla. Midiendo fémures. Tiene ojos punzantes y cuando ríe hace música. Se parece a la joven Ann Bancroft de Ana de los milagros.
Después me lleva de paseo por la oficina. El laboratorio es una estancia sencilla, con una bandeja metálica sobre la que se arman y miden y clasifican los restos óseos.
Detrás del laboratorio hay un cuarto sin ventanas. Estanterías en las cuatro paredes. Llenas de cajas de manzanas de exportación. No están llenas de manzanas, sino otra clase de frutos.
Huesos. Cada caja corresponde a los restos de un ser humano específico. Víctimas de la represión ilegal que tuvo lugar a partir de 1976 en la Argentina. Casi todos fueron rescatados de una fosa común del cementerio de Avellaneda. Figuraban en los registros como NN. (Ningún nombre, no name; los nombres son importantes.) Hasta ese entonces, la sigla NN denominaba a los restos humanos no identificados por los que nadie reclamaba. Vagabundos que mueren en umbrales. Viejos que sucumben al frío. Del 76 para aquí, NN significa otra cosa en la Argentina. Los restos óseos hallados por la gente del EAAF no pertenecen a indigentes. Los indigentes no tienen orificios de bala en el cráneo.
Hay 300 cajas en el cuarto. Trescientas fichas sin nombre.
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La Argentina siempre ha sido un sitio extraño. Un país bárbaro que produce escritores exquisitos. Un enclave latino donde se crea música de una tristeza casi báltica. De perfil agroexportador, pero abocado desde los fatídicos '70 a la exportación de drama; un manantial de historias trágicas de una concentración casi inédita desde la explosión del teatro isabelino.
Cuando Clyde C.Snow voló por primera vez a la Argentina, en 1984, su principal referencia era que se trataba de la patria de Juan Vucetich, el hombre que creó el sistema de identificación mediante huellas digitales. (Por sus frutos los conoceréis; la Argentina es, insisto, un sitio extraño.) Antropólogo forense de reputación mundial, Snow había sido invitado por el flamante gobierno democrático de Raúl Alfonsín como miembro de la American Association for the Advancement of Sciences (AAAS).
Snow aceptó porque su horizonte inmediato se había vaciado de emociones. Un hombre inquieto. Casado cuatro veces. Vive en Oklahoma. Viaje donde viaje, lo hace ataviado con su sombrero Stetson y sus botas texanas. Aunque el calor sea sofocante, como lo era en Brasil cuando llegó para identificar los restos de Joseph Mengele.
Cuando Snow viajó a la Argentina, no sabía qué clase de lugar era ese.
En su equipaje llevaba repelente para monos.
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Durante los primeros meses del gobierno de Alfonsín se vivía entre la euforia democrática y el miedo al retorno de los militares. Se manifestaba por las calles temiendo ser fotografiado, identificado y registrado como parte de las listas de futuros desaparecidos.
Morris Tidball era uno de los que marchaban a pesar del miedo. Estudiante de medicina en la Universidad de La Plata, estudiaba poco y vivía mucho. Se decía anarquista; editaba una revista mimeografiada de un solo folio, escrita a máquina, a un solo espacio y sin puntos aparte. Trabajaba como bibliotecario en un ateneo socialista, rondaba las oficinas locales de las Abuelas de Plaza de Mayo, se metía en cuanta cuestión gremial surgía dentro de la universidad; un misil que busca una fuente de calor. Rubio, alto, de ojos más claros que el día y facciones perfectas, Morris bien podría pasar por hijo natural de Robert Redford. Si se suma a esta imagen su encanto natural, se comprenderá que haya visto revolearse más faldas, delante suyo, que en una convención de imitadores de Marilyn.
Una tarde de marzo, Morris vio el anuncio de una conferencia que hizo sonar su cascabel: Seminario sobre Ciencias Forenses y los Desaparecidos. La cuestión cruzaba dos de sus intereses, el de la medicina y el de los derechos humanos. A pocos minutos de haber entrado, le llamaron la atención dos cosas. La primera fue el pésimo desempeño de la traductora. Y la segunda fue uno de los científicos del panel, el de bigotes que fumaba puro y hablaba con la lánguida cadencia de los cowboys. Tenía un aire al Broderick Crawford de Patrulla de caminos. Por sobre todas las cosas, no parecía un científico.
Cuando la traductora se quebró en llanto, abrumada por una tarea que la superaba, el misil termodirigido de Morris Tidball encontró un blanco. Descendiente de ingleses, y familiarizado con los términos médicos por su carrera universitaria, llenaba con creces el sitial del traductor perfecto para la ocasión. Pronto descubrí que el inglés de Morris era mejor que el mío, dice Snow. Los texanos tenemos nuestro propio idioma, y somos particularmente pobres con el inglés; George W.Bush es un buen ejemplo de ello.
Snow recuerda también la desconfianza que Morris le produjo. En medio de una audiencia de jueces con trajes de tres piezas, Morris se recortaba como una presencia única. Tenía el cabello largo hasta los hombros y barba de días, una remera teñida a mano, jeans y botas viejas. Parecía un sobreviviente del Berkeley de los '60. Durante toda mi exposición, recuerda Snow, temí que un escuadrón antiterrorista o antinarcóticos se llevase a nuestro flamante traductor.
Sobre el final del encuentro, la pregunta que formuló un hombre de entre el público llenó de intriga a Morris. El hombre quería saber si los huesos de un bebé de cinco meses podían disolverse dentro de un ataúd, al punto de no dejar rastros. Morris tradujo la pregunta al inglés y Clyde C. Snow sintió la misma intriga. Es improbable, respondió; dependería del tiempo transcurrido y de la acidez del suelo; necesitaría más datos para poder ser preciso.
Snow estaba a punto de irse cuando el hombre se le acercó. Se presentó como Juan Miranda. Dijo ser padre de Amelia Miranda, asesinada por la represión en 1976 junto con su marido Roberto Lanuscou y sus tres hijos de 6, 4 años y cinco meses; de acuerdo a los diarios de la época, se trataba de "cinco extremistas" que habían sido aniquilados por el Ejército durante un enfrentamiento. Apenas reiniciada la democracia este hombre había solicitado la exhumación de los cuerpos; encontró restos del matrimonio y de los hijos mayores, pero del bebé Matilde sólo ropa y un chupete. ¿Aceptaría Snow revisar esos despojos?
La pregunta quedó flotando en el aire. Snow tenía pasaje de regreso para el día siguiente.
Of course, dijo, y sin esperar traducción ofreció un empleo a Morris Tidball.
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En 1984 Patricia Bernardi estudiaba arqueología en la Universidad de Buenos Aires. Había participado de excavaciones en la ciudad de David, en Israel, y verano tras verano retornaba a Ushuaia, Tierra del Fuego, en el extremo austral del continente, para trabajar sobre restos de civilizaciones prehispánicas. Vivía sola. Había perdido a sus padres de pequeña. Su hermana se había radicado en Nueva York. Todo lo que tenía era a su abuela, que la crió, y al tío serio y distante en cuya empresa de transportes trabajaba para pagarse los estudios.
Nunca participó en política. La arqueología era su burbuja.
Todo su contacto con la realidad de la represión venía de los medios; como tantos miles de argentinos, asistió demudada a las revelaciones de la CONADEP, la comisión que el gobierno de Alfonsín creó para investigar los hechos. Supo así de secuestros, de tortura, de métodos (prácticos, casi industriales) para la disposición de cadáveres.
En ese estado de exaltación –la verdad exalta- participó de una protesta contra el FMI, organismo al que se atribuía ser el ideólogo del plan económico ejecutado por los militares. Mientras marchaba por calles céntricas de Buenos Aires se le acercó Douglas Dougie Cairns, argentino de origen escocés, como ella estudiante de antropología. Dougie era amigo de Morris Tidball. Y Morris le había mandado buscar estudiantes de arqueología que estuviesen dispuestos a dejar los libros y pasar a la práctica –una práctica que, más allá de los protocolos de la ciencia, podía ser macabra.
Hay un yanqui que quiere exhumar cadáveres, dijo Cairns a Patricia. Estaba esperándolos en un hotel para tener una reunión.
Poco después Patricia se topó con Mercedes Mimí Doretti, una de sus compañeras de estudios. Mimí también había sido invitada por Dougie. ¿Qué pensaba Patricia al respecto?
Acudieron a la cita por curiosidad.
Así, en medio de una ciudad que ardía, Clyde C.Snow propició la más improbable de las reuniones. Estaban Morris Tidball, el Redford latino. Estaba Patricia Bernardi, la Indiana Jones argentina. Estaba Mimí Doretti, que soñaba con ser fotógrafa –debilidad por las formas abstractas. Estaba Luis Fondebrider, de apenas 18 años, estudiante de antropología, que estaba allí tan sólo porque Patricia estaba allí; la hubiese seguido hasta el fin del mundo. Y estaba Dougie Cairns, en los albores de una borrachera que se tornaría fenomenal, hablando pestes de los yanquis en las narices de Snow.
Con Morris como intérprete, Snow explicó qué esperaba de ellos. Se trataba de una exhumación en el cementerio de Boulogne, en la provincia de Buenos Aires. Aplicarían técnicas arqueológicas al trabajo forense, para que la recuperación de los restos se hiciese con el menor costo posible; poco tiempo antes la Justicia había autorizado excavaciones con motopalas, produciendo rotura de huesos y pérdida definitiva de evidencia. ¿Por qué no exhumaba con arqueólogos diplomados? Porque había remitido cartas al colegio de profesionales sin recibir respuesta. ¿Habría carne en los huesos? Ya no, dijo Snow. ¿Para qué serviría su presencia, preguntó Mimí, dado que ella no tenía experiencia en excavaciones? Puedes limpiar la evidencia y tomar fotografías, dijo Snow. Si era necesario, el viejo estaba dispuesto a pagar de su bolsillo los elementos necesarios: escobillas, estacas, sogas, baldes, cucharines, cuchillos...
La conversación prosiguió durante la cena. Ninguno de ellos tenía apetito –la descripción que Snow hizo de lo que encontrarían en las fosas les cerró el estómago-, pero el buen vino y la perspectiva de que alguien más pagase la cuenta terminó desatándoles. Morris les contó del caso Lanuscou: Snow había analizado los restos de la familia y concluído que jamás había habido allí el cadáver de un bebé; los Lanuscou y los Miranda tenían un nieto en alguna parte, en cuya búsqueda cifrar esperanzas.
Pasada la medianoche se dieron las manos sin que mediase un sí definitivo. Las calles estaban cubiertas de botellas, basura quemada, jirones de banderas y panfletos contra el FMI y la banca internacional.
Dougie se abrazó a una farola y comenzó a girar como un poseso mientras gritaba yankee, go home.
Después vomitó.
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Snow está de acuerdo con que el hecho de haber aceptado la oferta de Morris –reclutar
estudiantes de antropología y arqueología dispuestos a colaborar con las exhumaciones- fue algo temerario.
Debo haber estado bajo los efectos del atroz whisky argentino, dice Snow. Si hubiese estado bebiendo algo decente, un Chivas o un buen dry martini, le habría dicho: Morris, esa es la idea más tonta que he oído nunca.
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El 26 de junio de 1984 amaneció gris. Snow y sus remisos arqueólogos se reunieron bien temprano en el lobby del Hotel Continental. Estaban todos los de la otra noche menos Luis. Los cementerios le llenaban de aprensión.
En el osario de Boulogne los esperaban policías, forenses y enterradores. Estábamos cagados, dice Patricia Bernardi, cigarrillo en mano, mientras cae la tarde sobre las oficinas de Miserere. Fue la exhumación más larga de mi vida.
Los sepultureros marcaron la fosa. Había llovido y el pasto estaba mojado. Dibujaron una cuadrícula y se dividieron el terreno. Comenzaron a trabajar con Snow echado sobre la tierra, allí como ellos.
Encontramos cosas que un arqueólogo no suele encontrar: ropa, proyectiles. Tengo una imagen imborrable, levanto la cabeza y veo las botitas de los policías allí, delante de mis narices. Nos preguntaban cosas intimidatorias: ¿Y vos qué hiciste en el 76? Finalmente di con un cráneo. Lo destapé y salí de la fosa a caminar un poco. Algunos dicen que lloré. Eso no lo recuerdo, dice Patricia.
Al poco rato hallan un hueso de formas poco familiares. Snow lo descarta inmediatamente; pertenece a un animal, dice. Morris, pícaro, lleva el hueso donde los forenses oficiales y les consulta al respecto. Después de darle una y mil vueltas, concluyen con tono doctoral que sería preciso hacer un estudio más detallado para pronunciarse.
Es de noche cuando Mimí Doretti se acerca a Luis en la universidad y le dice: necesitamos ayuda. Ahora mismo. En la morgue del cementerio. Luis piensa en la morgue, en el cementerio, en los huesos, en Patricia, en la importancia de esa identificación, nuevamente en Patricia. Se sube al auto de la madre de Mimí y viajan rumbo a Boulogne.
En la morgue Snow discute con un forense. Es su bautismo de fuego en la realidad argentina; no lo sabe todavía, pero ese hombre, como tantos de sus colegas, ha sido cómplice de la muerte en cuestión al registrar como NN a un cadáver cuyos victimarios tenían identificado. La discusión parece profesional, pero también se trata de un intento de encubrimiento. El forense dice que el agujero del cráneo se debe a una herida de bala a distancia, lo que sugiere un enfrentamiento, disparos que se cruzan, un justo ganador. Snow dice haber visto heridas similares en casos vinculados con la mafia y los traficantes de drogas. Se trata de disparos a quemarropa. Esto es, de ejecuciones.
Horas después vuelve a su país y los demás a su vida cotidiana. Patricia a la facultad y la empresa de transportes de su tío. Luis a sus estudios y a su doble trabajo: sacando fotocopias en una librería y ayudando a un amigo con su pequeña empresa de servicios de exterminación.
En sus ratos libres, Luis mata cucarachas.
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En el cuerpo humano hay 206 huesos. Cada uno de ellos, por pequeño que sea, lleva en su seno la clave de la identidad de su dueño.
Cuando se exhuma un cadáver se levanta hueso por hueso, en orden. Se los numera, embolsa, guarda en cajas y traslada al laboratorio. Allí se los lava para luego reconstruir la configuración del esqueleto. De ella depende la identificación de raza y sexo, primero, y luego de la edad.
Los ojos del forense tradicional corren siempre en busca del causal de la muerte; buscan orificios de entrada y salida, huesos astillados o rotos. En casos como los recuperados por el Equipo, donde el causal está casi dado (encontraron restos que tenían hasta once perforaciones de bala), las prioridades son otras.
Lavar. Armar. Reconstruir. Patricia pega los dientes, uno por uno, de nuevo en sus alveolos. Como si al devolverles la forma humana los aproximase a la vida.
Lo primero que hago con los huesos es tocarlos, dice Patricia.
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Snow regresó en febrero de 1985 para dirigir un taller sobre identificación de restos óseos. Con la tecnología del ADN todavía en pañales, la suerte de la identificación dependía de la existencia de datos pre mortem: radiografías, registros dentales, historia clínica de anomalías, y de recursos imaginativos como la superposición fotográfica del rostro de la persona sobre la imagen de su presunta calavera.
Ante el pedido de un juez, Snow convocó nuevamente a su equipo de estudiantes. Mimí y Patricia se mostraron remisas, pero Morris insistió y la pronta disposición que Luis mostró esta vez inclinó la balanza. El juez creía que las tres tumbas a descubrir pertenecían a Néstor Fonseca, Ana María Torti y Liliana Pereyra, todos desaparecidos durante la represión ilegal. Fonseca presentaba características osteológicas singulares: era zurdo y su mano derecha tenía huellas de bala de un accidente de caza.
Trabajaron un sábado por la mañana. (Trabajaban siempre los fines de semana para no tener problemas con sus empleos pagos; los domingos, mientras la Argentina descansaba, los miembros del Equipo exhumaban huesos.) Marcaron un perímetro con sogas. Detrás de las sogas estaban los policías, y detrás de los policías había curiosos, muchos de ellos con frazadas sobre las que sentarse y canastas de picnic.
Mimí fue la primera en reparar en una mujer rubia de jeans y chaqueta beige, que esperaba de pie al borde del perímetro. Ya habían dado con los huesos del presunto Fonseca cuando la mujer llamó a Mimí con un gesto.
Desde la fosa, Snow dijo que se trataba de los restos de un hombre con fracturas cicatrizadas en la mano derecha. Bien podía ser Fonseca.
Mimí le preguntó si estaba seguro. Snow no entendió la pregunta.
La mujer rubia de jeans es la esposa de Fonseca, respondió ella.
Hubo un pesado silencio. Alguien dijo que, después de todo, la mujer tenía derecho a saber. Snow frunció el ceño –la situación era altamente irregular, de acuerdo a los procedimientos a que estaba acostumbrado-, pero aceptó que la mujer llevaba siete años esperando noticias y que prolongar su espera sólo podía ser cruel.
La invitaron a aproximarse. Snow le enseñó las fracturas de la mano derecha del esqueleto. Mimí le mostró las pequeñas deformidades en los huesos de la mano izquierda que son patrimonio de todos los zurdos.
Metros más allá, Morris había dado con el cráneo de la mujer a quien se presumía Liliana Pereyra. Al descubrirlo lleno de perdigones de escopeta, salió del foso y se echó a llorar.
Si te interesa seguir leyendo sobre este tema pedime el resto y te lo envío. Es tan largo como doloroso y necesario de conocer para entender la historia argentina.
Hace algunos años escribí un artículo sobre el EAAF para la revista española Planeta Humano, a instancias de mi maravillosa amiga Ana Tagarro. Ese texto sigue siendo lo que más me enorgullece de toda mi carrera periodística, por el trabajo que me demandó y por la gente que me obligó a conocer. Lo incluyo aquí a pesar de su longitud, a sabiendas de que se trata de una historia increíble que vale la pena desde el principio al fin:
...we thrive on bones; without them there'd be no stories.
Margaret Atwood, The Blind Assassin
Los huesos están hechos de la misma materia que el resto del organismo. Sólo que más fuerte. Apenas concebidos somos invertebrados. Rápidamente, algo en nosotros se endurece. Producimos más colágeno y fosfato de calcio; una vocación de durar.
Esa crispación nos permitirá erguirnos, andar, protegerá nuestros órganos más delicados –corazón y cerebro. Cuando todo lo demás se haya ido, cuando la sangre seque y la carne se deshilache y las uñas se vuelvan ligeras como el ala de una polilla, polvo entre el polvo, ellos estarán.
Somos nuestros huesos. ........................................................................
Esta es una historia singular. Lo es porque mezcla componentes insólitos -huesos, marchas contra el FMI, exterminadores de cucarachas, iglesias suecas, un hombre parecido a Robert Redford-, pero ante todo porque habla de heroísmo en un país que dedicó sus últimos treinta años a desactivar la noción de que un héroe, ese atavismo, es posible.
Nunca han oído los nombres de estos héroes; los diarios de su país los ignoran, dedicados como están a menesteres del fútbol, el corazón y los mentideros de la política. Aquí van, pues, para que vayan habituándose a ellos: Patricia Bernardi, Mimí Doretti, Luis Fondebrider, Alejandro Incháurregui, Darío Olmo, Maco Somigliana, Morris Tidball. (Los nombres son importantes; somos nuestros nombres.) Todos son argentinos. Tienen entre treintaipico y cuarenta y pocos. En el momento clave de la historia eran veinteañeros, estudiantes universitarios para quienes el futuro era más corazonada que certeza.
La suya es una historia sobre la identidad. Porque mientras luchaban por saber a quiénes pertenecían esos huesos que surgían por doquier del suelo argentino –la cosecha más próspera de la dictadura-, descubrieron quiénes eran y cuál el sitio que les correspondía en este mundo fugaz.
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Diciembre, 2000. Un viejo apartamento del barrio de Miserere, en Buenos Aires, Argentina. Paredes blancas, estanterías, escritorios. Podría pasar por una oficina cualquiera, un templo del papeleo. De no ser por ciertos detalles. Un libro llamado The American Way of Dying. Un cuadro de origen mexicano, el casamiento de dos esqueletos; se los ve felices.
Patricia Bernardi me enseña un libro lleno de fotos de excavaciones. Hay muchas fotografías de Bolivia, de cuando buscaban los restos del Che. Patricia es uno de los miembros fundadores del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Se la ve en las fotos, de rodillas sobre la tierra. Quitando polvo de los huesos con una escobilla. Midiendo fémures. Tiene ojos punzantes y cuando ríe hace música. Se parece a la joven Ann Bancroft de Ana de los milagros.
Después me lleva de paseo por la oficina. El laboratorio es una estancia sencilla, con una bandeja metálica sobre la que se arman y miden y clasifican los restos óseos.
Detrás del laboratorio hay un cuarto sin ventanas. Estanterías en las cuatro paredes. Llenas de cajas de manzanas de exportación. No están llenas de manzanas, sino otra clase de frutos.
Huesos. Cada caja corresponde a los restos de un ser humano específico. Víctimas de la represión ilegal que tuvo lugar a partir de 1976 en la Argentina. Casi todos fueron rescatados de una fosa común del cementerio de Avellaneda. Figuraban en los registros como NN. (Ningún nombre, no name; los nombres son importantes.) Hasta ese entonces, la sigla NN denominaba a los restos humanos no identificados por los que nadie reclamaba. Vagabundos que mueren en umbrales. Viejos que sucumben al frío. Del 76 para aquí, NN significa otra cosa en la Argentina. Los restos óseos hallados por la gente del EAAF no pertenecen a indigentes. Los indigentes no tienen orificios de bala en el cráneo.
Hay 300 cajas en el cuarto. Trescientas fichas sin nombre.
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La Argentina siempre ha sido un sitio extraño. Un país bárbaro que produce escritores exquisitos. Un enclave latino donde se crea música de una tristeza casi báltica. De perfil agroexportador, pero abocado desde los fatídicos '70 a la exportación de drama; un manantial de historias trágicas de una concentración casi inédita desde la explosión del teatro isabelino.
Cuando Clyde C.Snow voló por primera vez a la Argentina, en 1984, su principal referencia era que se trataba de la patria de Juan Vucetich, el hombre que creó el sistema de identificación mediante huellas digitales. (Por sus frutos los conoceréis; la Argentina es, insisto, un sitio extraño.) Antropólogo forense de reputación mundial, Snow había sido invitado por el flamante gobierno democrático de Raúl Alfonsín como miembro de la American Association for the Advancement of Sciences (AAAS).
Snow aceptó porque su horizonte inmediato se había vaciado de emociones. Un hombre inquieto. Casado cuatro veces. Vive en Oklahoma. Viaje donde viaje, lo hace ataviado con su sombrero Stetson y sus botas texanas. Aunque el calor sea sofocante, como lo era en Brasil cuando llegó para identificar los restos de Joseph Mengele.
Cuando Snow viajó a la Argentina, no sabía qué clase de lugar era ese.
En su equipaje llevaba repelente para monos.
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Durante los primeros meses del gobierno de Alfonsín se vivía entre la euforia democrática y el miedo al retorno de los militares. Se manifestaba por las calles temiendo ser fotografiado, identificado y registrado como parte de las listas de futuros desaparecidos.
Morris Tidball era uno de los que marchaban a pesar del miedo. Estudiante de medicina en la Universidad de La Plata, estudiaba poco y vivía mucho. Se decía anarquista; editaba una revista mimeografiada de un solo folio, escrita a máquina, a un solo espacio y sin puntos aparte. Trabajaba como bibliotecario en un ateneo socialista, rondaba las oficinas locales de las Abuelas de Plaza de Mayo, se metía en cuanta cuestión gremial surgía dentro de la universidad; un misil que busca una fuente de calor. Rubio, alto, de ojos más claros que el día y facciones perfectas, Morris bien podría pasar por hijo natural de Robert Redford. Si se suma a esta imagen su encanto natural, se comprenderá que haya visto revolearse más faldas, delante suyo, que en una convención de imitadores de Marilyn.
Una tarde de marzo, Morris vio el anuncio de una conferencia que hizo sonar su cascabel: Seminario sobre Ciencias Forenses y los Desaparecidos. La cuestión cruzaba dos de sus intereses, el de la medicina y el de los derechos humanos. A pocos minutos de haber entrado, le llamaron la atención dos cosas. La primera fue el pésimo desempeño de la traductora. Y la segunda fue uno de los científicos del panel, el de bigotes que fumaba puro y hablaba con la lánguida cadencia de los cowboys. Tenía un aire al Broderick Crawford de Patrulla de caminos. Por sobre todas las cosas, no parecía un científico.
Cuando la traductora se quebró en llanto, abrumada por una tarea que la superaba, el misil termodirigido de Morris Tidball encontró un blanco. Descendiente de ingleses, y familiarizado con los términos médicos por su carrera universitaria, llenaba con creces el sitial del traductor perfecto para la ocasión. Pronto descubrí que el inglés de Morris era mejor que el mío, dice Snow. Los texanos tenemos nuestro propio idioma, y somos particularmente pobres con el inglés; George W.Bush es un buen ejemplo de ello.
Snow recuerda también la desconfianza que Morris le produjo. En medio de una audiencia de jueces con trajes de tres piezas, Morris se recortaba como una presencia única. Tenía el cabello largo hasta los hombros y barba de días, una remera teñida a mano, jeans y botas viejas. Parecía un sobreviviente del Berkeley de los '60. Durante toda mi exposición, recuerda Snow, temí que un escuadrón antiterrorista o antinarcóticos se llevase a nuestro flamante traductor.
Sobre el final del encuentro, la pregunta que formuló un hombre de entre el público llenó de intriga a Morris. El hombre quería saber si los huesos de un bebé de cinco meses podían disolverse dentro de un ataúd, al punto de no dejar rastros. Morris tradujo la pregunta al inglés y Clyde C. Snow sintió la misma intriga. Es improbable, respondió; dependería del tiempo transcurrido y de la acidez del suelo; necesitaría más datos para poder ser preciso.
Snow estaba a punto de irse cuando el hombre se le acercó. Se presentó como Juan Miranda. Dijo ser padre de Amelia Miranda, asesinada por la represión en 1976 junto con su marido Roberto Lanuscou y sus tres hijos de 6, 4 años y cinco meses; de acuerdo a los diarios de la época, se trataba de "cinco extremistas" que habían sido aniquilados por el Ejército durante un enfrentamiento. Apenas reiniciada la democracia este hombre había solicitado la exhumación de los cuerpos; encontró restos del matrimonio y de los hijos mayores, pero del bebé Matilde sólo ropa y un chupete. ¿Aceptaría Snow revisar esos despojos?
La pregunta quedó flotando en el aire. Snow tenía pasaje de regreso para el día siguiente.
Of course, dijo, y sin esperar traducción ofreció un empleo a Morris Tidball.
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En 1984 Patricia Bernardi estudiaba arqueología en la Universidad de Buenos Aires. Había participado de excavaciones en la ciudad de David, en Israel, y verano tras verano retornaba a Ushuaia, Tierra del Fuego, en el extremo austral del continente, para trabajar sobre restos de civilizaciones prehispánicas. Vivía sola. Había perdido a sus padres de pequeña. Su hermana se había radicado en Nueva York. Todo lo que tenía era a su abuela, que la crió, y al tío serio y distante en cuya empresa de transportes trabajaba para pagarse los estudios.
Nunca participó en política. La arqueología era su burbuja.
Todo su contacto con la realidad de la represión venía de los medios; como tantos miles de argentinos, asistió demudada a las revelaciones de la CONADEP, la comisión que el gobierno de Alfonsín creó para investigar los hechos. Supo así de secuestros, de tortura, de métodos (prácticos, casi industriales) para la disposición de cadáveres.
En ese estado de exaltación –la verdad exalta- participó de una protesta contra el FMI, organismo al que se atribuía ser el ideólogo del plan económico ejecutado por los militares. Mientras marchaba por calles céntricas de Buenos Aires se le acercó Douglas Dougie Cairns, argentino de origen escocés, como ella estudiante de antropología. Dougie era amigo de Morris Tidball. Y Morris le había mandado buscar estudiantes de arqueología que estuviesen dispuestos a dejar los libros y pasar a la práctica –una práctica que, más allá de los protocolos de la ciencia, podía ser macabra.
Hay un yanqui que quiere exhumar cadáveres, dijo Cairns a Patricia. Estaba esperándolos en un hotel para tener una reunión.
Poco después Patricia se topó con Mercedes Mimí Doretti, una de sus compañeras de estudios. Mimí también había sido invitada por Dougie. ¿Qué pensaba Patricia al respecto?
Acudieron a la cita por curiosidad.
Así, en medio de una ciudad que ardía, Clyde C.Snow propició la más improbable de las reuniones. Estaban Morris Tidball, el Redford latino. Estaba Patricia Bernardi, la Indiana Jones argentina. Estaba Mimí Doretti, que soñaba con ser fotógrafa –debilidad por las formas abstractas. Estaba Luis Fondebrider, de apenas 18 años, estudiante de antropología, que estaba allí tan sólo porque Patricia estaba allí; la hubiese seguido hasta el fin del mundo. Y estaba Dougie Cairns, en los albores de una borrachera que se tornaría fenomenal, hablando pestes de los yanquis en las narices de Snow.
Con Morris como intérprete, Snow explicó qué esperaba de ellos. Se trataba de una exhumación en el cementerio de Boulogne, en la provincia de Buenos Aires. Aplicarían técnicas arqueológicas al trabajo forense, para que la recuperación de los restos se hiciese con el menor costo posible; poco tiempo antes la Justicia había autorizado excavaciones con motopalas, produciendo rotura de huesos y pérdida definitiva de evidencia. ¿Por qué no exhumaba con arqueólogos diplomados? Porque había remitido cartas al colegio de profesionales sin recibir respuesta. ¿Habría carne en los huesos? Ya no, dijo Snow. ¿Para qué serviría su presencia, preguntó Mimí, dado que ella no tenía experiencia en excavaciones? Puedes limpiar la evidencia y tomar fotografías, dijo Snow. Si era necesario, el viejo estaba dispuesto a pagar de su bolsillo los elementos necesarios: escobillas, estacas, sogas, baldes, cucharines, cuchillos...
La conversación prosiguió durante la cena. Ninguno de ellos tenía apetito –la descripción que Snow hizo de lo que encontrarían en las fosas les cerró el estómago-, pero el buen vino y la perspectiva de que alguien más pagase la cuenta terminó desatándoles. Morris les contó del caso Lanuscou: Snow había analizado los restos de la familia y concluído que jamás había habido allí el cadáver de un bebé; los Lanuscou y los Miranda tenían un nieto en alguna parte, en cuya búsqueda cifrar esperanzas.
Pasada la medianoche se dieron las manos sin que mediase un sí definitivo. Las calles estaban cubiertas de botellas, basura quemada, jirones de banderas y panfletos contra el FMI y la banca internacional.
Dougie se abrazó a una farola y comenzó a girar como un poseso mientras gritaba yankee, go home.
Después vomitó.
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Snow está de acuerdo con que el hecho de haber aceptado la oferta de Morris –reclutar
estudiantes de antropología y arqueología dispuestos a colaborar con las exhumaciones- fue algo temerario.
Debo haber estado bajo los efectos del atroz whisky argentino, dice Snow. Si hubiese estado bebiendo algo decente, un Chivas o un buen dry martini, le habría dicho: Morris, esa es la idea más tonta que he oído nunca.
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El 26 de junio de 1984 amaneció gris. Snow y sus remisos arqueólogos se reunieron bien temprano en el lobby del Hotel Continental. Estaban todos los de la otra noche menos Luis. Los cementerios le llenaban de aprensión.
En el osario de Boulogne los esperaban policías, forenses y enterradores. Estábamos cagados, dice Patricia Bernardi, cigarrillo en mano, mientras cae la tarde sobre las oficinas de Miserere. Fue la exhumación más larga de mi vida.
Los sepultureros marcaron la fosa. Había llovido y el pasto estaba mojado. Dibujaron una cuadrícula y se dividieron el terreno. Comenzaron a trabajar con Snow echado sobre la tierra, allí como ellos.
Encontramos cosas que un arqueólogo no suele encontrar: ropa, proyectiles. Tengo una imagen imborrable, levanto la cabeza y veo las botitas de los policías allí, delante de mis narices. Nos preguntaban cosas intimidatorias: ¿Y vos qué hiciste en el 76? Finalmente di con un cráneo. Lo destapé y salí de la fosa a caminar un poco. Algunos dicen que lloré. Eso no lo recuerdo, dice Patricia.
Al poco rato hallan un hueso de formas poco familiares. Snow lo descarta inmediatamente; pertenece a un animal, dice. Morris, pícaro, lleva el hueso donde los forenses oficiales y les consulta al respecto. Después de darle una y mil vueltas, concluyen con tono doctoral que sería preciso hacer un estudio más detallado para pronunciarse.
Es de noche cuando Mimí Doretti se acerca a Luis en la universidad y le dice: necesitamos ayuda. Ahora mismo. En la morgue del cementerio. Luis piensa en la morgue, en el cementerio, en los huesos, en Patricia, en la importancia de esa identificación, nuevamente en Patricia. Se sube al auto de la madre de Mimí y viajan rumbo a Boulogne.
En la morgue Snow discute con un forense. Es su bautismo de fuego en la realidad argentina; no lo sabe todavía, pero ese hombre, como tantos de sus colegas, ha sido cómplice de la muerte en cuestión al registrar como NN a un cadáver cuyos victimarios tenían identificado. La discusión parece profesional, pero también se trata de un intento de encubrimiento. El forense dice que el agujero del cráneo se debe a una herida de bala a distancia, lo que sugiere un enfrentamiento, disparos que se cruzan, un justo ganador. Snow dice haber visto heridas similares en casos vinculados con la mafia y los traficantes de drogas. Se trata de disparos a quemarropa. Esto es, de ejecuciones.
Horas después vuelve a su país y los demás a su vida cotidiana. Patricia a la facultad y la empresa de transportes de su tío. Luis a sus estudios y a su doble trabajo: sacando fotocopias en una librería y ayudando a un amigo con su pequeña empresa de servicios de exterminación.
En sus ratos libres, Luis mata cucarachas.
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En el cuerpo humano hay 206 huesos. Cada uno de ellos, por pequeño que sea, lleva en su seno la clave de la identidad de su dueño.
Cuando se exhuma un cadáver se levanta hueso por hueso, en orden. Se los numera, embolsa, guarda en cajas y traslada al laboratorio. Allí se los lava para luego reconstruir la configuración del esqueleto. De ella depende la identificación de raza y sexo, primero, y luego de la edad.
Los ojos del forense tradicional corren siempre en busca del causal de la muerte; buscan orificios de entrada y salida, huesos astillados o rotos. En casos como los recuperados por el Equipo, donde el causal está casi dado (encontraron restos que tenían hasta once perforaciones de bala), las prioridades son otras.
Lavar. Armar. Reconstruir. Patricia pega los dientes, uno por uno, de nuevo en sus alveolos. Como si al devolverles la forma humana los aproximase a la vida.
Lo primero que hago con los huesos es tocarlos, dice Patricia.
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Snow regresó en febrero de 1985 para dirigir un taller sobre identificación de restos óseos. Con la tecnología del ADN todavía en pañales, la suerte de la identificación dependía de la existencia de datos pre mortem: radiografías, registros dentales, historia clínica de anomalías, y de recursos imaginativos como la superposición fotográfica del rostro de la persona sobre la imagen de su presunta calavera.
Ante el pedido de un juez, Snow convocó nuevamente a su equipo de estudiantes. Mimí y Patricia se mostraron remisas, pero Morris insistió y la pronta disposición que Luis mostró esta vez inclinó la balanza. El juez creía que las tres tumbas a descubrir pertenecían a Néstor Fonseca, Ana María Torti y Liliana Pereyra, todos desaparecidos durante la represión ilegal. Fonseca presentaba características osteológicas singulares: era zurdo y su mano derecha tenía huellas de bala de un accidente de caza.
Trabajaron un sábado por la mañana. (Trabajaban siempre los fines de semana para no tener problemas con sus empleos pagos; los domingos, mientras la Argentina descansaba, los miembros del Equipo exhumaban huesos.) Marcaron un perímetro con sogas. Detrás de las sogas estaban los policías, y detrás de los policías había curiosos, muchos de ellos con frazadas sobre las que sentarse y canastas de picnic.
Mimí fue la primera en reparar en una mujer rubia de jeans y chaqueta beige, que esperaba de pie al borde del perímetro. Ya habían dado con los huesos del presunto Fonseca cuando la mujer llamó a Mimí con un gesto.
Desde la fosa, Snow dijo que se trataba de los restos de un hombre con fracturas cicatrizadas en la mano derecha. Bien podía ser Fonseca.
Mimí le preguntó si estaba seguro. Snow no entendió la pregunta.
La mujer rubia de jeans es la esposa de Fonseca, respondió ella.
Hubo un pesado silencio. Alguien dijo que, después de todo, la mujer tenía derecho a saber. Snow frunció el ceño –la situación era altamente irregular, de acuerdo a los procedimientos a que estaba acostumbrado-, pero aceptó que la mujer llevaba siete años esperando noticias y que prolongar su espera sólo podía ser cruel.
La invitaron a aproximarse. Snow le enseñó las fracturas de la mano derecha del esqueleto. Mimí le mostró las pequeñas deformidades en los huesos de la mano izquierda que son patrimonio de todos los zurdos.
Metros más allá, Morris había dado con el cráneo de la mujer a quien se presumía Liliana Pereyra. Al descubrirlo lleno de perdigones de escopeta, salió del foso y se echó a llorar.
Si te interesa seguir leyendo sobre este tema pedime el resto y te lo envío. Es tan largo como doloroso y necesario de conocer para entender la historia argentina.
lunes, 10 de marzo de 2008
Explotó barco francés en La Habana, la CIA realizó el atentado y murieron cien personas, franceses y cubanos, el rostro del Che Guevara describió todo

Sabotaje terrorista al buque "La Coubre" en Cuba
El 4 de marzo de 1960 el buque francés "La Coubre", un barco de 4310 toneladas,
estaba fondeado desde media mañana en uno de los muelles del puerto de
La Habana,cargado con 76 toneladas de armas procedentes de Amberes,
Bélgica, para la defensa de Cuba.
A las 3:10 de la tarde explotó el buque. Mientras cientos de personas estaban involu
cradas en una operación de rescate, tuvo lugar una segunda explosión, 48 minutos
después de la primera, aún más poderosa, que tuvo como víctimas a las personas
que voluntariamente fueron a socorrer a los heridos. Esta segunda detonación sor-
prendió a la mayor parte de la gente.
La muerte fue masiva en las dos explosiones (101 víctimas fatales y 209 heridos).
Aún así, no había forma de controlar a la población, todos ansiosos por cooperar.
En el momento de la explosión, Ernesto Che Guevara estaba en una reunión en el edificio del Instituto Nacional de Reforma Agraria. Después de escuchar la explosión y ver la nube de polvo subiendo sobre La Habana, se dirigió hasta el lugar del atentado terrorista y pasó las siguientes horas prestando atención médica a los obreros y soldados heridos, muchos de ellos con lesiones fatales.
El sabotaje estuvo organizado desde el exterior. Documentos desclasificados prueban que la estación de la CIA en La Habana priorizaba la búsqueda de información sobre la llegada de armas a Cuba. Agencias estadounidenses fueron las responsables de este hecho con el objetivo de que Cuba no se abasteciera con las armas y municiones que traía el barco para así no poder defenderse. Este acto de sabotaje estuvo a cargo de William Alexander Morgan, actuando bajo ordenes de la CIA y su Operación 40.
Al día siguiente, durante la despedida de duelo de los caídos, Fidel Castro pronuncia por primera vez la consigna de ¡PATRIA O MUERTE!
La Coubre fue conducida a un dique seco. Regresó a servicio activo con la compañía francesa "Compagnie Générale Transatlantique" hasta 1972, cuando fue vendida a una compañía naviera en Chipre siendo rebautizado "Bárbara".
difunden: el 1er. Museo Histórico Suramericano "Ernesto Che Guevara", la Escuela de Solidaridad con Cuba "Chaubloqueo" y el Centro de Registro de Donantes Voluntarios de Células Madre
Irene Perpiñal y Eladio González - directores calle Rojas 129 local (Caballito) Capital -AAC1405-Buenos Aires-República Argentina telefax: 4-903-3285 email: museocheguevara@fibertel.com.ar
http://museocheguevaraargentina.blogspot.com/
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¡Salven a los argentinos! "las ballenas"
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