viernes, 18 de abril de 2014

Garcia Marquez Gabriel Nóbel de la verdad sin tapujos Salvador Allende Pablo Neruda Fidel Castro Museo Che Guevara Chaubloqueo Toto



HABLÓ DE "17 GOLPES DE ESTADO"

Jueves 17 de Abril del 2014

Histórico discurso de Gabo al recibir el Nóbel de Literatura

En 1982 Latinoamérica sufría dictaduras en retirada y Gabriel García Marquez dijo que la distinción estaba centrada en la "realidad descomunal" de la región. Ese día recordó a Pablo Neruda y a Salvador Allende.
El escritor Gabriel García Márquez, fallecido hoy, aseguró en el discurso que pronunció al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1982 que la distinción estaba centrada en la "realidad descomunal" de América Latina, y no sólo en su "expresión literaria", habló de "la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia" y del terror instalado por la dictadura argentina.

"Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras", sostuvo en ese momento el autor de "Cien años de soledad".

García Márquez, padre del "boom" de la literatura latinoamericana que colocó a escritores del continente en el centro de la atención europea, dijo en esa ocasión que "América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental".

En el discurso de aceptación del Premio Nobel, que García Márquez tituló "La soledad de América Latina", se refirió a "Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo".

"Gabo" abrió el discurso con la referencia a esa "crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara".

"Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonio más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los cronistas de Indias nos legaron otros incontables", manifestó.

El misterio, el "realismo mágico", la desmesura, esa forma extraordinaria de mixtura entre realidad y ficción, alimentaron la literatura de García Márquez.

Por eso, ese día, con el Premio Nobel en sus manos, dijo: "Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo" y agregó: "La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia".

Ese día recordó a Pablo Neruda, a Salvador Allende, a quien nombró como "un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas" que "murió peleando solo contra todo un ejército", y dijo: "No hemos tenido un instante de sosiego".

Habló de "5 guerras y 17 golpes de estado" y de un "dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970".

García Márquez se refirió a los "los desaparecidos por motivos de la represión" a las "numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares".

La "creación insaciable", dijo, alimentada por "una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas".
Un manantial, sostuvo, "pleno de desdicha y de belleza, del cual este colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte".

García Márquez, con el Premio Nobel en la mano, habló de la desmesura, la historia, la política, la literatura, y lo recibió marcado por "la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia".

Jesús teólogo de la revolución que da liberación Camilo Torres Che Guevara Rubén Drí Filosofia UBA



Reportaje a Rubén Dri, filósofo, teólogo y docente de Filosofía y Ciencias de la UBA 
Escrito por Hernán Giardini - Rebanadas de Realidad -
dri_ruben-2-1.jpg
Dri:-La Teología de la Liberación surge a partir de nuestras prácticas, asi vamos redescubriendo las prácticas de liberación de Jesús 

 “JESÚS MURIÓ PARA DARLE VIDA AL PUEBLO, IGUAL QUE EL CHE”
 
Reportaje a Rubén Dri, filósofo, teólogo y docente de Filosofía y Ciencias de la UBA
Por Hernán Giardini
Abril 01, 2008
- ¿Cómo surgió la Teología de la Liberación?
- Hoy se vincula fácilmente a la Teología de la Liberación con los curas tercermundistas, pero lo que hay que tener en cuenta es que cuando comenzamos nosotros con los curas tercermundistas o Sacerdotes para el Tercer Mundo en realidad no existía la Teología de la Liberación.
Es decir, no habíamos elaborado una teología que correspondiese a la práctica de liberación. Ello no quiere decir que en el cristianismo no existía. Sí existía, lo que pasa es que estaba muy soterrada.
Tuvimos que redescubrir las raíces de liberación del cristianismo. La Teología de la Liberación surge a partir de nuestras prácticas, que son prácticas de liberación, y vamos redescubriendo las prácticas de liberación de Jesús, las prácticas de liberación de los grandes profetas hebreos, de las comunidades cristianas primitivas, del movimiento cristiano primitivo… y a partir de ahí se va reelaborando naturalmente una Teología de la Liberación.
 
Porque la teología no es otra cosa más que la reflexión de fe que se hace a partir de la propia práctica. Ahora, cuando nosotros comenzamos a tener una práctica popular, una práctica junto a los sectores populares, junto a los pobres, en contra de la dominación, vamos entrando en contradicción con la teología que habíamos recibido.
Y a partir de ahí se comienza con la reelaboración de la propia teología, es decir, repensar nuevamente nuestro cristianismo, repensar nuevamente nuestra fe, que va a dar como resultado lo que se denominó Teología de la Liberación. Entonces, no es esto un descubrimiento que hacen algunas mentes lúcidas, no surge en las academias, no surge en la institución de la Iglesia como tal, sino que surge a partir de las prácticas de liberación de sacerdotes, de cristianos, de monjas, de religiosos, que en la medida que van asumiendo el proceso de liberación popular van repensando su propia fe.
- Usted plantea que a partir de la Teoría de la Liberación redescubrieron en el cristianismo su faceta liberadora, ¿eso significa que ya existía pero que estaba oculta?
- Sí, ya que es una nueva relectura del cristianismo, de la propia historia. Y con eso vamos a la vez redescubriendo que en realidad esta práctica de liberación existió siempre, solo que fue muy perseguida, pero siempre estuvo y afloró.
Muchas prácticas que se denominaron como herejías, de hecho eran prácticas de liberación, eran elaboraciones teológicas que las prácticas de dominación en las estaba muy comprometida la institución católica finalmente terminaron persiguiéndolas.
- Esto puede verse claramente en la obra de Fray Bartolomé de las Casas…
- Sí, porque en el momento de la Conquista de América podemos distinguir tres líneas religiosas: una era la que estaba totalmente alineada con la conquista, que es la que tenía el poder, donde la institución Iglesia estaba totalmente alineada con la conquista, con el genocidio, igual que pasó aquí con la última dictadura militar.
Pero como aquí, en aquella época también hubieron divergencias: hubo una corriente intermedia que trataba de suavizar el trato con los indígenas, pero que no se comprometía con una denuncia formal, concreta, de todas las atrocidades a las que cometían, la invasión española.
Y después estaba la corriente radical, que es la que nosotros consideramos también en la línea de la Teología de la Liberación, con todos los condicionantes y contradicciones de la época, pero que se comprometieron en serio contra las atrocidades propias de la Conquista, donde la figura más destacada fue Fray Bartolomé de las Casas, quien fue perseguido y tuvo que escapar de Chiapas porque querían asesinarlo.
Luego se va a la Corte de España, porque aparte de ser un defensor de los indígenas tenía visión política y se daba cuenta que no podía defender a los indígenas estando solamente en América, y se va a pelear al centro del poder, donde va a tener una disputa con la extrema derecha católica, representada por Sepúlveda, que consideraba que los indígenas no eran seres humanos y que estaban para ser dominados.
- ¿Cómo se fueron desarrollando luego estas diferentes posturas dentro del catolicismo en la historia de América Latina?
- Cuando aquí se produce el proceso independentista aparece con mucha claridad una institución que está muy pegada a la monarquía y por ende al Vaticano, y por otro lado un clero criollo que está por la independencia. En la época de los unitarios y federales aparece por una parte una institución jerárquica con quienes manejaban el poder, que incluso apoyó el genocidio de la Guerra contra el Paraguay, y estaban los curas del interior que estaban con los caudillos, que incluso se opusieron a la Guerra y fueron perseguidos. Como vemos, estas líneas estuvieron siempre presentes. Con sus contradicciones, siempre en el seno del cristianismo y de la Iglesia una Teología de la Dominación, de parte de una institución de poder, y una de Teología la Liberación que acompañaban prácticas de liberación, de curas, de laicos y religiosos.
- ¿Uno de ellos fue Camilo Torres no?
- Lamentablemente su figura no aparece en la gran prensa, en los medios de comunicación, pero el mensaje de Camilo Torres está presente y hoy sigue concitando la inspiración de cristianos para tener un compromiso acorde con el mensaje cristiano, que es un mensaje de liberación. Camilo señalaba muy profundamente que la única manera de hacer efectivo el amor es en una práctica de liberación, en una revolución. Lo que hay que ver es el contexto para interpretar cómo se hace una revolución, pero es así. No debe ser un amor platónico.
Cuando se ama, se ama a la persona, y amar al pueblo es comprometerse en serio. En ese sentido, el compromiso de Jesús fue revolucionario y lo llevó a la construcción de un movimiento, que yo lo llamo en mi libro “El Movimiento Antimperial de Jesús”, porque él va construyendo un construyendo un movimiento de liberación del pecado mayor, que era el Imperio Romano.
Y Camilo Torres lo veía en esa opresión imperial contra América Latina y contra su Colombia. Por eso asume la lucha contra esta opresión, tomando las armas, que era lo que dictaba ese momento. Lo que no quiere decir que hoy imitar a Camilo Torres signifique tomar las armas, hay que ver el contexto histórico que nos toca; pero sí significa asumir el compromiso de liberación en serio contra la opresión.
- Como lo hizo Romero en El Salvador…
- Sí, monseñor Romero tuvo una formación tradicional, de derecha, de la Iglesia, por eso había nombrado arzobispo de El Salvador, de la capital, y era un obispo de absoluta confianza de la Iglesia. P
ero al constatar la miseria y la lucha del pueblo salvadoreño, y el compromiso de algunos sacerdotes, sobre todo uno que fue asesinado por sumarse a la lucha de los campesinos… ahí Romero estuvo como dos horas frente al féretro y a partir de ahí se da cuenta de lo que está pasando en su país, y que si el quería ser fiel a Cristo tenía que sumarse al pueblo, y se produce en él un cambio muy profundo, y toma un compromiso muy fuerte con su pueblo.
Y uno piensa: si algo de eso hubiesen hecho nuestros obispos en 1976 otra hubiese sido la historia... Romero les dice a los soldados que de ninguna deben obedecer órdenes inmorales, y les ordena que paren la represión, y con eso se decretó su muerte. Y por eso el pueblo lo transformó en santo.
- Como el padre Mujica en nuestro país…
- Su práctica era muy coherente con su teología. Y la de él también es una conversión, porque venía de una familia de la oligarquía. Pero Dios está en el pueblo, en el pobre. Y el encuentro con el pueblo, con el pobre, a las personas muy honestas lo convierten, y luego lo comprometen.
- Otro de los que practicaban la Teoría de la Liberación fue Miguel Ramondetti
- Miguel fue un entrañable amigo mío. Con él, aparte de compartir ideológicamente, teológicamente, la lucha y las concepciones, he tenido una amistad muy profunda. Camilo Torres ha señalado, muy claramente, que se nos ha transmitido una Teología de la Muerte, que Jesús buscaba la muerte. Pero Jesús no quería la muerte, de ninguna manera, el muere precisamente porque quería la vida, pero la vida para el pueblo, lo mismo que el Che Guevara y que Camilo Torres, en la medida en que mueren por dar vida, y no por buscar la muerte.
Cuando uno está empeñado en la lucha, nunca tiene asegurada la victoria, tiene su riesgo, incluso la muerte.
Ahora bien, su muerte… ¿es una derrota?
Hay que ver qué significa entonces la derrota porque decir que el Che o Jesús fueron derrotados…
Yo quiero decir: ¿Quién triunfó? ¿Pilatos?
¿A quién entusiasma hoy Pilatos?
¿Quién encuentra su sentido en la vida con el nombre de Pilatos?
En cambio, cuántos lo encuentran con el nombre de Jesús, o del Che Guevara.
Entonces, sus muertes en un sentido son una derrota, pero en otro aspecto expresan victorias muy profundas, porque tienen sentidos muy profundos que siguen entusiasmando; siguen dándole sentido a multitud de seres que lo encuentran en la práctica de estos personajes.
- En ese sentido no sería criticable el hecho de que el pueblo tome las armas para liberarse…
Después de la dictadura genocida se ha comenzado a bajarnos un mensaje de que nunca más las armas, nunca más la violencia, cuando este continente sufre la violencia hace más de quinientos años, ¿no es cierto?
Es como si nosotros pudiésemos dictarle a los pueblos la manera de defenderse.
La manera en que se van a defender los pueblos, éstos deben descubrirla en su propio contexto. Si en un momento determinado es la lucha armada, será la lucha armada, pero eso hay que verlo en el contexto, en la situación histórica. Nosotros no le podemos dictar a los pueblos cómo se van a defender. Este no es un momento de lucha por las armas, es otro momento histórico para el pueblo argentino.
Pero yo no sé como va a ser dentro de veinte años, cómo se va a tener que defender el pueblo argentino, pero sin dudas que se va a tener que defender de una u otra manera. Por eso yo no puedo dictarle “nunca más las armas”, cuando de hecho lo están masacrando desde arriba.
- ¿Cómo y dónde se está aplicando la Teología de la Liberación hoy?
-Como movimiento termina en el año 74, aunque nunca fue propiamente una institución.
Pero la práctica o Teología de la Liberación continuó, aunque naturalmente tomó otros carriles.
Recordemos que la dictadura hizo una gran persecución, hay una gran cantidad de curas asesinados, desaparecidos, torturados, exiliados.
Pero ha quedado sobre todo en movimientos de base, en comunidades donde se ha continuado. Ahora en Santiago del Estero se va a ser un encuentro, que se hace todos los anos, de comunidades de todo el país sobre Teología Popular.
Hay un grupo de curas que se hacen llamar Sacerdotes de los Pobres que son una continuación de los Sacerdotes para el Tercer Mundo.
También se da mucho con las comunidades campesinas, en el MOCASE, en el Chaco con los indígenas, en Corrientes con los pequeños productores.
Es decir, la Teología de la Liberación no ha muerto, en la medida en que no han muerto las prácticas de liberación; solo van tomando otras formas, se van realizando de otras maneras, y no necesariamente en las parroquias.
*Rubén Dri es Filósofo, Teólogo y Docente de Filosofía y Ciencias de la Educación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA). Participa activamente en la Asamblea de Juan. B. Justo y Corrientes. Es autor, entre otros libros, de Proceso a la Iglesia Argentina: las relaciones de la jerarquía eclesiástica y los gobiernos de Alfonsín y Menem.
N&P: El Correo-e del entrevistado es Ruben Dri rubendri@yahoo.com.ar

jueves, 17 de abril de 2014

Primavera cubana Nuria Barbosa León tiene memoria Policía Nacional Revolucionaria San Antonio de los Baños Efigenio Ameijeiras Chaubloqueo Museo Che Guevara



Primavera del 61 en la memoria
Nuria Barbosa León

Días de abril de 1961, el Batallón de Combate de la Policía Nacional Revolucionaria moviliza sus tropas ante los bombardeos a los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba.
En la céntrica Avenida 23 esquina a 12, el día 16, el líder Fidel Castro anuncia a toda Cuba el carácter socialista de la Revolución y ordena a todos los milicianos concentrarse en las unidades, prestos a salir por el avance de una agresión.
En las palabras de despedida hacia Playa Girón, el Jefe del Batallón, Efigenio Ameijeiras habló de una pelea desigual frente a un enemigo brutal, momento para perder el mito del policía antes del triunfo de la Revolución, hombres de porte y aspecto elegante y conquistador de mujeres.
El cambio ya era notable, el batallón lucía físicos de cualquier color y figura. Captaciones realizadas en el seno del propio pueblo para sustituir el cuerpo armado existente, tenía como condición básica el coraje y la defensa de la Revolución por encima de cualquier otro requisito.
La partida hacia Matanzas ocurrió el 17 de abril, desde el terreno del campo de beisbol a la entrada de la actual Unidad Provincial de Patrullas en La Habana, allí acudieron los familiares que arengaron a los combatientes con consignas: “Denle duro al enemigo”, “¡Ya ganamos!”
Con el furor de la despedida y conscientes de una victoria segura, los jóvenes hicieron el recorrido hasta Jagüey Grande, Matanzas, cantando canciones: “Somos socialistas, pa´lante y pa´lante, vamos pa´la playa a acabar con los yanquis”.
Al llegar al Central Australia, el panorama cambió, la tarde del 17 se perdía entre el humo en la carretera, un ambiente nublado, aviones del enemigo volando rasante, explosiones de tiros y bombas. En ese instante hubo comprensión de la dimensión de una guerra. La muerte llega en una bala disparada desde cualquier ángulo.
La tropa inicia el recorrido a pie en fila india hasta llegar a la playa a las siete de la mañana del 18, caminando casi ocho horas, y buscar posiciones para parapetarse.
Los jefes Efigenio Ameijeiras y Samuel Rodiles impregnaron firmeza para seguir en el combate e impedir tregua para el miedo. Ellos condujeron a sus subordinados, siendo los primeros en la caminata agotadora, marcharon al frente, sin siquiera bajar la cabeza o refugiarse de los disparos. Todo el tiempo gritaban palabras de aliento y arengando con consignas. Ninguno se refugió en una trinchera y tampoco quedaron en una oficina dirigiendo el combate desde un edificio, por ese motivo nadie corrió ante la lluvia de plomos.
La tropa desconoce el terreno, no tiene experiencia militar y sólo lo acompaña la convicción de “morir por la patria, es vivir”. En la carretera hacia la playa asusta unos motoncitos cercanos entre sí. Se sospecha de minas antipersonales colocadas por el enemigo. El gesto valiente de un compañero la desbarata a patadas y desaparecen los temores.
Juan Gualberto Ortiz García recuerda que fue designado a la compañía de comunicaciones, sin equipos para estas funciones. Sólo la iniciativa personal para transmitir mensajes a través de señales, voces y ruidos parlantes. La palabra escogida “¡Venceremos!”
En la mañana del 18 reciben el primer ataque por el flanco izquierdo con ráfagas de ametralladoras, además un avión de reconocimiento enemigo le disparó a mansalva. Uno de los jóvenes policías le dice a otro a su lado:
--¡Levántate compañero! Hay que esconderse que nos tiran.- La inmovilidad hizo reconocer a la muerte.
La tropa desconoce de estrategia militar y la bandera, con un asta bien alta, vista a varios kilómetros de distancia, resulta el eje de los morterazos enemigos.
Los dos Wilfredos combatieron en la misma alineación, a Betancourt Arias le faltaban los dientes y cuando cayó mortalmente herido le dijo a su tocayo que ya no necesitaría una prótesis para encontrar novia.
Pero José A Guerrero Gutierrez recuerda una acción que le dio mayor impulso en el combate. Su ubicación fue en la compañía de quienes portaban las granadas antitanques, bautizada como los granaderos. Todo parte cuando se llega al acuerdo que cada combatiente debe llevar en el bolsillo de la camisa su identificación.
Luego del combate con los morteros ve a un compañero caído, debido a la explosión de sus granadas personales. No se le identificó el rostro y su cuerpo permanecía abierto, con todos los órganos del abdomen afuera. Entonces buscó en el bolsillo de la camisa y descubrió que el muerto era Juan Dioscorides Prieto Delgado, quien fuera su compañero de guardias, conversaciones y planes para el futuro. Entonces tomó una decisión: ningún mercenario salía con vida delante de él.
Delgado, el abanderado de la compañía se le vio con el rostro ensangrentado por una bala. Su compañero Rape logró trasladarlo en los hombros y parar un camión en la carretera, pero cuando otro combatiente se brindó para acompañarlo hasta el puesto sanitario, Delgado lo arengó diciendo que no hacía falta, que lo principal era seguir el combate y acabar con el enemigo.
Los policías reconocen que la compañía al frente de las armas antiaéreas conocidas como las cuatro bocas, también dieron muestras de mucho valor. Sin camisa por el calor disparaban ráfagas a todos los aviones que pasaban rasantes y a más de uno lograron impactar. Cuando los mercenarios estuvieron presos, preguntaron por los soldados checos y rusos que operaban las cuatro bocas, no pudieron creer que eran adolescentes semidesnudos.
Una gran muestra de valor se protagonizó ante un tanque blindado del enemigo que entraba y salía del radio de acción de la compañía disparando en plena marcha y causando bajas, por lo que el Jefe Samuel pidió varias veces que apareciera una granada y el soldado Sosa se brindó para hacer el disparo suicida.
Con un punto de observación en una pequeña elevación se informa cómo el tanque se acerca al área y con una proximidad muy cercana en que se distinguía la estera a la altura de un hombro, Sosa, abrazado a un árbol logra disparar una granada con un obús y la penetra por la escotilla del conductor. El blindado causa baja y comienza el enfrentamiento cuerpo a cuerpo, donde el enemigo corre por todos lados y los jóvenes policías salen en su búsqueda.
A partir de ese momento, dos mercenarios se acercan a la tropa, uno de ellos con una rama de un árbol y una tela blanca colgando, informa que toda la tropa mercenaria se rinde. No bastó otro tiro, ellos estaban desmoralizados.

Cuba hizo girones a los invasores enviados por EEUU a Bahía de Cochinos triunfó Fidel y fracasó John Kennedy Emilio Marín



 
http://www.laarena.com.ar/opinion-la_victoria_de_giron__del_romanticismo_a_la_revolucion-113050-111.html

HISTÓRICA DERROTA DE ESTADOS UNIDOS FRENTE A CUBA
La victoria de Girón, del romanticismo a la revolución

La revolución de los barbudos bajados de Sierra Maestra se hizo más revolucionaria, si cabe la expresión, en Playa Girón. Al rechazar la invasión organizada por Washington, se proclamó la adhesión al socialismo.
EMILIO MARÍN

Cosa extraña la revolución cubana, porque triunfó el 1 de enero de 1959 pero la fecha que más conmemora es la del 26 de julio, cuando en 1953 los revolucionarios encabezados por Fidel Castro asaltaron el cuartel Moncada, sin éxito en lo militar.
Y llegados al poder ese 1 de enero, se le adjudica igual o quizás mayor importancia histórica a tres días de abril de 1961, cuando rechazaron una invasión organizada por Estados Unidos. Fue en Playa Girón, entre el 17 y el 19 de abril, cuando las nacientes Fuerzas Armadas Revolucionarias en que había devenido el Ejército Rebelde de la Sierra Maestra, derrotó completamente a la Brigada 2506 organizada por la CIA.
Las FAR no actuaron solas. A su lado pelearon la Policía Nacional Revolucionaria y las Milicias Nacionales Revolucionarias. En éstas se encuadraban trabajadores, intelectuales, maestros, campesinos y muchos cubanos y cubanas que estaban dispuestas a defender la reforma agraria, las nacionalizaciones de empresas norteamericanas, ingenios azucareros y la obra martiana de la revolución.
Al principio la revolución cubana había sido visualizada por amplios sectores de la región, e incluso en EE UU, como obra de jóvenes románticos contra la tiranía de Batista. Había natural simpatía para con ellos. El problema fue cuando empezaron a limitar la gran propiedad agraria y entregar tierra a los campesinos, a limitar los alquileres urbanos y a recuperar empresas norteamericanas en el azúcar, el turismo y las telecomunicaciones. Allí Dwight Eisenhower empezó con las primeras medidas de bloqueo económico, limitando la compra del azúcar cubano y no enviando más petróleo crudo. Y peor aún, dio instrucciones a la CIA para preparar grupos de contrarrevolucionarios para derribar al gobierno donde tallaba Fidel Castro.
No tan entusiasta, pero al fin imperialista, su sucesor John F. Kennedy y su secretario de Estado Dean Rusk siguieron con el plan diseñado por Richard M. Bisell, un directivo de la CIA de Allen Dulles.

Todo a traición
El grupo expedicionario se entrenó en bases controladas por los norteamericanos en la Guatemala del derechista presidente Miguel Ydígoras Fuentes y en la base Happy Valley, en Puerto Cabezas, en la Nicaragua de Luis Somoza Debayle, de la triste dinastía de dictadores.
Luego de un intenso entrenamiento y tratando de aprovechar que Cuba estaba en una primera etapa -como toda inicial, caracterizada por el ensayo y error- los patrocinantes norteamericanos juzgaron llegado el momento de atacar. Y de Puerto Cabezas partió la Brigada 2506 con jefes anticastristas como José Pérez San Román, que se reportaban a militares norteamericanos y éstos a Kennedy-Rusk. Ocho barcos, entre ellos los buques escolta altamente artillados, Blagar y Bárbara J., con siete lanchas de desembarco, aviones de transporte y bombardeo que incluía pilotos estadounidenses y un calificado armamento con tanques, artillería y abundante parque, eran sus herramientas de destrucción. Unos 1.400 soldados pensaban desembarcar en la zona de Bahía de Cochinos, en Playa Girón y Playa Larga, en el sur de Cuba, para establecer una cabeza de playa. Lo más importante sería aguantar 72 horas y decir que habían instalado un “gobierno cubano democrático” que presidiría José Miró Cardona. Luego pedirían la ayuda de la Casa Blanca y el reconocimiento internacional.
El llamado “Operativo Pluto” empezó a fracasar con el bombardeo realizado el 15 de abril a tres aeródromos: Ciudad Libertad (La Habana), San Antonio de los Baños y Antonio Maceo (Santiago de Cuba). Es que los aviones atacantes estaban camuflados con insignias cubanas, en un acto de traición que Fidel Castro condenó como reiteración de lo sufrido por EE UU en Pearl Harbour. La incursión pudo destruir en tierra menos del 30 por ciento de los aviones cubanos; quedaba más del 70 por ciento, que viejo y todo daría una brava pelea. Así los pilotos cubanos abatieron a cuatro aviones enemigos, hundieron al buque Río Escondido e hicieron encallar al Houston, poniendo en fuga al Caribe y el Atlantic: Mientras, el portaaviones norteamericano Essex se mantenía vigilante en la zona, como admitiendo quién era el dueño de la Brigada.

Made in USA
Como recientemente al ser descubierta la red tuitera ZunZuneo, para la promoción de la contrarrevolución en la Mayor de las Antillas, también la “Operación Pluto” trató de disimular la autoría norteamericana. Por eso el representante del imperio en las Naciones Unidas, Adlai Stevenson, declaró el 15 de abril que el bombardeo no era obra suya sino de “pilotos desertores” de esa isla. Sin embargo las pruebas de la intervención yanqui no dejaban dudas y el cubano Raúl Roa las presentó ese mismo día, toda una proeza de Cuba de dar esa batalla diplomática con tanta rapidez. En rigor estaba pautada una reunión de la entidad mundial para el 17 de abril, pedida por Roa para discutir las agresiones norteamericanas.
El bombardeo a traición permitió al diplomático hacer la denuncia en la misma jornada, o sea dos días antes del desembarco propiamente dicho en Bahía de Cochinos, que se produjo el 17 de abril.
Las tropas entrenadas por la CIA y por oficiales del ejército estadounidense durante varios meses en bases situadas en América Central había sido reclutadas por el gobierno de EE UU, quien además financió y organizó”, escribió Hal Klepak, asesor del ministerio de Defensa de Canadá en su libro “Raúl Castro, estratega de la defensa revolucionaria de Cuba” (Le Monde Diplomatique). En este punto se remitió a la obra de Peter Kornbluh “Bahía de Cochinos Desclasificado, The secret CIA Report of the invasion of Cuba, 1998).
No solamente Fidel Castro y Cuba acusaron al mal vecino de ser el autor de la agresión. Autores varios han admitido tal verdad, casi de Perogrullo. El asistente de Kennedy, Arthur Schlesinger, escribió varios años después: “históricamente hemos desempeñado un doble papel en América Latina. Por tanto los latinoamericanos tienen una relación mezcla de odio y amor con EE UU. Responden cálidamente al Dr. Jekill, detestan y temen a Mr. Hyde. Bahía de Cochinos fue obra de Mr. Hyde”. En realidad los cubanos tampoco temen ni a Hyde ni a Jekill, ni a los demócratas ni a los republicanos. Quieren vivir en paz con todos sus vecinos pero si no los aceptan, después de Girón saben que pueden vivir otros 53 años sin darse por vencidos.

Masas, unidad y liderazgo
La invasión duró 66 horas entre el 17 y el 19 de abril, cuando los atacantes se rindieron en masa. Según el Miami Herald, recontra anti castrista, en un artículo de hace tres años, “la malograda operación dejó como saldo 104 muertos -incluidos cuatro pilotos estadounidenses- y más de 1.100 brigadistas presos. La mayoría de ellos tuvo que cumplir 20 meses de cárcel. Fidel Castro finalmente los entregó a sus familiares en diciembre de 1962, a cambio de comida y medicinas”.
A propósito de ese canje entre los dos países, no se entiende por qué hoy EE UU no acepta un intercambio, entregando a los tres cubanos que mantiene desde 1998 en cárceles estadounidenses, y recupera a su espía Alan Gross, preso desde 2009 en La Habana.
Del lado patriota, las muertes y heridos fueron muchos. Juan Carlos Rodríguez, en su libro “Girón, la batalla inevitable” (2012), hace este inventario: “las bajas de las fuerzas revolucionarias en las 66 horas de batalla fueron 156 muertos y aproximadamente 300 heridos”.
En ese trabajo de investigación histórica y en otros se aprecia la alta participación de la población cubana en la defensa de su revolución y en última instancia de ella misma. En ese 1961 se estaba haciendo la Campaña de Alfabetización con decenas de miles de maestros. Cuba no sólo derrotó a la contrarrevolución en Girón ese año sino también al analfabetismo, siendo declarado territorio libre de ese flagelo. A propósito, esa y otras ventajas de sus programas revolucionarios fueron con el tiempo compartidas con sus vecinos, como el “Yo Sí Puedo”, “Operación Milagro” y la Escuela Latinoamericana de Medicina.
Del mismo modo, cuando la isla era invadida en Girón, muchos latinoamericanos llegaron para ofrecerse en su defensa, entre ellos el ex presidente mexicano Lázaro Cárdenas, corroborando la relación especial entre los dos países.
A diferencia del imperio, que no daba la cara, el líder de la revolución se puso a la cabeza del plan para derrotar la invasión. El libro de Rodríguez cuenta que Fidel discutió con los otros dirigentes su derecho a tripular un tanque que iba a entrar en combate en playa Girón. Su condición de jefe que encabeza las tropas ya era conocida y allí se reafirmó.
Lo nuevo y grandioso para la historia contemporánea fue que el domingo 16 de abril, al día siguiente del traicionero bombardeo y en la víspera de la invasión, el comandante en jefe proclamó el carácter socialista de la revolución. A los románticos de Sierra Maestra no sólo le habían crecido las barbas sino, sobre todo, las ideas, madurando al compás de las batallas martianas contra el imperio y con una mejor visión del mundo global donde les tocaba actuar.



--
Sergio Ortiz
facebook.com/sergio.ortiz.906
twitter: @Sergioortizpl
__._,_.___