lunes, 12 de noviembre de 2007

Profesor argentino nos aclara actitud real del elegido por el dictador Francisco Franco. Rey de España

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Buenos Aires - Argentina

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EDITORIAL - INTERNACIONALES - 12/11/07

ENTRE LA SOBERBIA Y LA VERDAD SIN RODEOS.

El sonoro grito del Rey Juan Carlos de Borbón ante las palabras del Presidente de la hermana República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, reflejan la clásica e irritante conducta monárquica que objeto de numerosas críticas en el Estado español pero también constituye la esencia del capitalismo en sí mismo, al que no le importa la vida, la educación, la salud y el trabajo de los pueblos latinoamericanos.

En cambio, las acertadas verdades enunciadas por el mandatario venezolano, que fueron acompañadas por el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, revelan la cuantía de la colaboración europea con las intenciones imperiales y su nefasta influencia en la suerte de los pueblos de esta parte del planeta.

Así, entre la soberbia, denotada por la altanería que bien sabe destilar la clase dominante encarnada en el monarca español y que también es propiedad del Emperador Georges W. Bush y la verdad, dicha sin preámbulos y remarcando las consecuencias de la gestión de José María Aznar y de las actividades de Unión Fenosa, en Nicaragua, nos encontramos con una Cumbre que debe comenzar a transformarse en Latinoamericana si quiere convertirse en prenda de unidad de los diferentes Estados que la conforman.

Sin embargo, no podemos olvidar que el pecado capital también es atributo de los actuales y futuros mandatarios en Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Perú y Uruguay.

Un mandatario como Néstor Kirchner ha abandonado súbitamente a sus pares, dejando de lado el protocolo tal como es su costumbre, pero ello también se refleja en su gobierno toda vez que el hambre y la desnutrición brillan estelarmente, al igual que el incremento de la pobreza pese a la manipulación de la estadística; Lula, abandonando el lenguaje que lo llevó al poder, adhiere firmemente a los biocombustibles en claro sometimiento al Imperio y sin escuchar a la voz de su pueblo sin tierras; Uribe, con su aparato paramilitar y su apego a los deseos imperiales, continúa avalando el accionar estadounidense y la represión contra indígenas, universitarios y todo aquel que se le oponga a pesar de los contínuos reclamos de los organismos nacionales e internacionales de Derechos Humanos; Bachelet, heredera de Lagos, continúa con el tejido de la convivencia con los sectores pinochetistas en lo político, económico y social apelando, sin dudas, a la represión explícita como ocurrió con el estudiantado secundario y como actualmente acontece con el pueblo mapuche; Alan García, pese a sus promesas preelectorales, se ha convertido en un férreo defensor del neoliberalismo en oscura alianza con los sectores fujimoristas y profundizando el modelo económico y social iniciado por Fujimori y continuado por el ex-presidente Toledo mientras que Tabaré Vázquez, médico oncólogo devenido en mandatario gracias al apoyo de su pueblo en aras de un profundo cambio, hoy exhibe su intolerancia y su prepotencia frente al conflicto con la República Argentina por la planta de celulosa de la finlandesa Botnia pero también lo lleva al plano interno, afirmando la vigencia de la Ley de Caducidad y el ideario de la derecha católica, con respecto al aborto.

Y no podemos perder de vista al bosque. Quedarnos con la anécdota de lo acontecido en Chile significa olvidarnos, sin dudas, de las conductas de quienes ejercen el poder en los demás Estados latinoamericanos, las cuales siguen el mismo camino monárquico que lleva a la arrogancia; es decir, sería continuar mirando el árbol mientras otros pueblos sufren los ataques de insolencia por parte de sus propios gobernantes.

Por otro lado, resulta hipócrita el coqueteo argentino con el Presidente Chávez, por cuanto la política económica y social argentina dista mucho de constituír un reflejo del socialismo que va a ratificarse el próximo 2 de diciembre. Del mismo modo, y con otros matices, acontece en Brasil de la mano de su actual mandatario.

La soberbia y la hipocresía son los pecados capitales que acompañan al capitalismo, al igual que la gula, mientras que la humildad y la sinceridad, junto a la verdad, acompañan al socialismo. Por eso resulta insoportable escuchar a un monarca en nuestras propias tierras, el que pretende continuar con la dominación por otros medios en plena complicidad con los mandatarios fieles, de una u otra manera, al Imperio. Simplemente hemos escuchado la voz del capital, antes que la voz de los pueblos, que se amplifica notoriamente gracias al poder de los multimedios, cómplices imperiales y de todas las dictaduras habidas y por haber.

Entre la soberbia y la verdad sin rodeos, nos encontramos con dos Latinoaméricas; una, adicta al Imperio, pese al maquillaje de pseudo izquierda y otra, en camino al verdadero socialismo, que se encarna en Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa. Tan diferentes son, que no cabe ninguna duda acerca de ello. La primera, busca entibiar al capitalismo, pero sabemos que es imposible, pero los pueblos ya comienzan a dar señales claras de su rechazo al neoliberalismo imperante y la segunda, se encuentra en plena construcción socialista pese a los intentos de las oligarquías, que son alimentadas por los Estados Unidos, en pos del derrocamiento de los líderes socialistas.

Entre la hipocresía y la gula, la Latinoamérica adicta a los dictados del imperialismo asiste a una Cumbre y apoya los exabruptos monárquicos, aún en el silencio, en plena coherencia con los postulados neoliberales que saben plasmar en su política económica y social que sumergen a sus pueblos en la pobreza y en la indigencia.

Entre la soberbia y la verdad, la Latinoamérica socialista, en pleno proceso aún, concurre a decir la verdad con toda humildad, recibiendo un sonoro cachetazo que es avalado por el resto de los mandatarios latinoamericanos.

Pero es hora de comprender, sin dudas, que esta anécdota no es más que eso. Lo importante está en el bosque que no se mira, en los pueblos que siguen construyendo los cimientos hacia el socialismo pese a los intentos imperiales... Lo demás es una demostración clara del verdadero carácter del capitalismo: es soberbio, hipócrita y goloso...

Prof. Juan Carlos Sánchez
Director Editorial GACETILLAS ARGENTINAS.