martes, 21 de octubre de 2008

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Sociedad / Edición Impresa http://www.criticadigital.com.ar/impresa/index.php?secc=nota&nid=14051

GRASSI ACUSA A UN CHICO
"Quiso llamar la atención"


El vicario de Belgrano contó que un menor amenazó suicidarse en la Fundación Felices los Niños. Para el cura "sólo quería que lo adopten".

21.10.2008

Otro día más. Cada vez que baja en los Tribunales de Morón, como ayer, el cura Grassi debe defenderse de una nueva denuncia.

Para Julio César Grassi, acusado de abuso sexual y corrupción de menores, no es nada, sólo un chico que intenta llamar la atención. Así se refirió el cura a la denuncia conocida en las últimas horas sobre un aparente nuevo caso de abuso a un nene de ocho años, con intento de suicidio incluido, ocurrido en un local de la Fundación Felices los Niños en Chacarita. "Se puso un cable al cuello para que lo viera una docente, sólo quería que lo adopten", dijo el religioso antes de entrar al recinto donde es juzgado.

El episodio ocurrió el dos de septiembre y, vale aclararlo, no involucra directamente a Grassi, sino a su obra. Ese día un chico de ocho años llamado Sebastián intentó suicidarse en una aula del Instituto Santa Teresa, en la calle Charlone al 700, donde estudia. Sebastián vive con otros niños justo enfrente del colegio, en el Hogar San José, que depende de Felices los Niños.

Apenas supo de esto, el obispo auxiliar y vicario de Belgrano, Horacio Benites Astoul, hizo la denuncia en la justicia porteña. Los hechos revelados venían acompañados del testimonio de otro menor, compañero de vivienda de la víctima, que habría dicho: "Acá empezaron otra vez los abusos". Esos elementos llegaron al despacho del fiscal Marcelo Jalil y de inmediato el funcionario abrió una causa por violación de menores en la justicia criminal. Está bajo sospecha el asesor de menores de ese hogar, que según su página web asiste a 56 menores de entre 6 y 12 años y fue inaugurado por Grassi el 1de mayo de 1997.

Otro elemento de peso son las pericias psicológicas practicadas al niño que intentó suicidarse. Según fuentes del caso, se trata de un informe contundente que sugiere la posibilidad de que existan en ese lugar prácticas nocivas para los chicos guardados.

Según el relato del denunciante, el chico "ató un cable a su cuello y amenazaba con saltar desde donde estaba [...] Sea como sea, estaba en una crisis de llanto y decía llorando: 'Quiero irme al cielo y terminar con todo esto'".

En la superficie, la aparición de una nueva denuncia por abuso de menores en un hogar que la Fundación Felices los Niños tiene en Chacarita debe leerse como lo que es: otro proceso jurídico que por ahora no involucra directamente al padre Grassi, pero sí a su obra redentora y a quienes trabajan en su nombre. Por lo bajo, sin embargo, el episodio admite otra lectura. "Que un obispo haga público este hecho revela que el cardenal Jorge Bergoglio le está soltando la mano", dice un hombre que ve a Grassi a diario sentado en el banquillo de los acusados, donde ayer volvió a pasarla mal.

Es que en la nueva jornada del juicio que podría llevarlo tras las rejas por veinticinco años, le tocó declarar al padre Hugo Mettone, un personaje clave en la historia de Grassi. Mettone es un sacerdote que tiene a su cargo la parroquia Inmaculada Concepción de Paso del Rey. Es además responsable del hogar La Casita, donde Grassi dio sus primeros pasos, y por ende conoce bien al cura acusado: "Él se sirvió de un chico que le hacía de secretario, le llevaba la agenda, le atendía el celular. El nombre era Iván Guex. Iván hacía ese ritmo con Grassi. Volvían de madrugada. Fue una cosa que nunca quedó clara", dijo Mettone y continuó revelando cosas, pequeñas historias, que volvieron a dejar a Grassi en un lugar incómodo.

Página 12. SOCIEDAD › UN SACERDOTE CONTO COMO SE RELACIONABA EL ACUSADO CON SUS "PREFERIDOS"

El cura que declaró contra Grassi

Elvio Mettone, responsable de un hogar de chicos, relató que Grassi se llevó a uno de los internados en forma irregular a la Fundación Felices los Niños. También contó que el padre de un seminarista se refirió a Grassi como "un sinvergüenza".

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-113693-2008-10-21.html

Por Carlos Rodríguez

En el juicio contra el cura Julio César Grassi, ante el Tribunal Oral 1 de Morón, declararon ayer dos nuevos testigos que complicaron la situación del religioso acusado por abuso sexual de menores que estaban a su cuidado. Uno de los testimonios fue el del sacerdote Elvio Luigi María Mettone, que recordó un incidente ocurrido en el año 1992 en el hogar para niños La Casita, en la localidad bonaerense de Paso del Rey, donde Grassi cumplía su labor pastoral en ese momento. "Una persona conocida, un hombre llamado Luis, llegó al hogar justo el día del cumpleaños del padre Julio y me dijo muy ofuscado: 'Quiero que sepa que tiene un sinvergüenza en La Casita'". Si bien Mettone aclaró que no tuvo conocimiento exacto de "cuáles eran las razones del enojo de este señor", todo indicaría que se trató de otro caso de supuesto abuso sexual. Aunque ese hecho no figura entre los que se analizan en el juicio, el testimonio de Mettone puede servir de antecedente para sumar puntos en contra del imputado.

Grassi estuvo en La Casita a partir del año 1992, durante un año y medio aproximadamente, según lo que declararon ayer ante el Tribunal Oral 1 de Morón el sacerdote Mettone y la asistente social María Teresa Vilas. Ambos son los máximos responsables de la Fundación La Casita. Los dos testigos confirmaron los dichos de "Luis", uno de los chicos que dijeron que Grassi abusó de ellos, en el sentido de que el imputado, en esos años, tenía "tres preferidos" entre los niños a su cargo. Según las pruebas reunidas en la causa, se presume que Grassi abusó de esos tres chicos, aunque el único que lo denunció fue "Luis".

"La predilección del padre Grassi, cronológicamente, puede establecerse de la siguiente manera: I. G., F. M. (iniciales de dos chicos que estaban al cuidado del sacerdote) y el dicente", declaró "Luis" ante la Justicia, según consta en la requisitoria de elevación a juicio presentada por el fiscal Matías Javier Rappazzo. En ese marco, Mettone y Vilas confirmaron ayer la existencia de "preferidos", uno de ellos el propio "Luis". Mettone declaró que a uno de esos chicos, Grassi lo sacó del hogar La Casita y "se lo llevó a vivir con él". Esto se habría hecho sin una orden judicial y cuando todavía no había sido terminada de construir la sede de la Fundación Felices los Niños, en la localidad bonaerense de Hurlingham.

Al relatar el caso del hombre que acusó a Grassi de ser "un sinvergüenza", Mettone precisó que el denunciante era el padre de un seminarista que estaba recibiendo educación, por parte del imputado, "en el aspirantado de Ramos Mejía". Mettone dijo que el hecho lo sorprendió, además, porque el denunciante "era una persona que tenía una amistad con el padre Julio". El testigo aseguró que Grassi nunca le dio "ninguna explicación" acerca del porqué de esa denuncia.

Jorge Calcagno, uno de los abogados querellantes en el juicio oral, le dijo a PáginaI12 que el juicio oral "sigue su cauce sin mayores variantes. Lo que está cada vez más claro es que la situación de este hombre (por Grassi) está cada vez más comprometida desde el punto de vista jurídico". Calcagno consideró que "no puede decirse que se trate de un juicio peleado, porque en realidad la defensa va perdiendo por goleada y todavía no ha podido levantar ninguna de las acusaciones. Los tres chicos (abusados que declararon en el juicio, "Luis", "Gabriel" y "Ezequiel") ratificaron todas sus denuncias, los peritos confirmaron los cargos contra Grassi y los demás testigos (de cargo) han ratificado todo, de manera que la situación es muy clara y contundente".

Los testigos de ayer confirmaron que Grassi tenía una relación "preferencial" con un chico –hoy adulto– cuyas iniciales son I.G., tal como había declarado "Luis" ante el Tribunal Oral 1 de Morón y antes en el juzgado de instrucción. El testigo sostuvo que, con ese chico, el imputado salía por las tardes y volvían juntos a la madrugada, para luego dormir hasta pasado el mediodía, lo que suponía "una situación educativa irregular". Con posterioridad, Grassi realizó "una suerte de adopción por medio de una familia amiga" suya y se llevó al chico a vivir con él. Según Mettone, "nunca hubo un trámite de adopción regular".

El chico en cuestión, I.G., provenía de un hogar con serios problemas de violencia generados por el jefe de la familia. I.G. nunca denunció al padre Grassi y se presume que siguen manteniendo una relación cercana. Los sucesos de La Casita están acreditados, en el juicio, por documentos firmados por Mettone y por el ex obispo de Morón, monseñor Justo Laguna.

Clarín. Policiales http://www.clarin.com/diario/2008/10/21/policiales/g-01785738.htm

DENUNCIO LA SITUACION A LA JUSTICIA PORTEÑA

Un obispo pide investigar si hay abusos en un Hogar de Grassi
Ocurrió después de que un nene de 8 años intentara suicidarse en el colegio.
SIN IMPORTANCIA. CONSULTADO SOBRE EL CASO, GRASSI MINIMIZO EL HECHO.

Un nuevo escándalo involucra a la Fundación Felices Los Niños, la organización que preside el cura Julio César Grassi: un obispo pidió a la Justicia que se investigue si hay abusos sexuales contra menores en una sede que la Fundación tiene en Capital. La denuncia surgió a partir del intento de suicidio de un chico de 8 años.

Grassi, al entrar ayer a los Tribunales de Morón para asistir a una nueva audiencia del juicio en su contra por abuso sexual y corrupción de menores, minimizó el hecho. "Se puso un cable al cuello para llamar la atención de una docente pidiéndole que lo adopte", dijo el cura sobre el nene.

El 26 de septiembre pasado, el obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario para la zona de Belgrano, Horacio Benites Astoul, se presentó en la Defensoría Nº 4 de Menores e Incapaces porteña, a cargo de Marcelo Jalil, aseguraron a Clarín fuentes judiciales. Allí pidió que se investigue si hay abusos en el Hogar San José.

Este Hogar pertenece a la Fundación Felices Los Niños y está en el mismo predio que el Instituto Santa Teresa de los Andes, que depende de la Vicaría Episcopal de Belgrano, sobre la calle Charlone, en Chacarita. Al colegio asisten tanto chicos del Hogar como vecinos del barrio.

A comienzos de septiembre, un chico de 8 años pupilo del Hogar fue protagonista de un hecho dramático dentro del colegio. En un recreo el chico se ató un cable que colgaba de una viga alrededor del cuello. El director y los docentes pudieron convencerlo para que no se ahorcara y lo lograron, pese a que el chico estaba en shock y gritaba: "Quiero terminar con todo".

El hecho quedó registrado en un acta y en un informe que redactó la psicopedagoga del colegio, en el que dejó en claro que el chico sufrió una fuerte crisis nerviosa. En el mismo informe quedó asentado que otro chico, un poco más grande, dijo: "Acá empezaron otra vez los abusos".

Marcelo Jalil llevó la denuncia al Juzgado Civil de Familia N° 106, a cargo de Myriam Rustán de Estragad, quien enseguida tomó medidas: ordenó el secuestro del acta que redactaron las autoridades del colegio, del informe de la psicopedagoga y de los legajos de todos los chicos pupilos del Hogar. "No fue una tarea sencilla recopilar los legajos ya que allí reina el abandono y estaba todo desorganizado y descuidado", agregó el vocero consultado por Clarín.

La fuente aseguró que cuando Jalil leyó el informe en el que el otro chico -también internado del hogar- había dicho que volvían los abusos, decidió hacer la denuncia penal ante el Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Nº 32. La causa quedó como "N.N. sobre delito de acción pública".

La Justicia ya ordenó que los 47 chicos que residen en el Hogar sean sometidos a pericias psiquiátricas y físicas para poder establecer si efectivamente se produjeron casos de abuso. Algunas de las entrevistas con psicólogos y psiquiatras oficiales comenzaron la semana pasada.

Poco después de su intento de suicidio y de la denuncia, el nene fue llevado a la sede central de la Fundación Felices Los Niños en Hurlingham. Allí lo entrevistó una psicóloga e hizo un informe en el que sostuvo que el chico quiso llamar la atención. Esas palabras fueron las que usó Grassi ayer.

Según fuentes judiciales, el nene sigue en el Hogar (allí también hay hermanitos suyos) pero "vigilado y supervisado" por docentes del colegio, que no depende de la Fundación. Si bien trataron de trasladarlo a él y a sus hermanos, no pudieron hacerlo por cuestiones burocráticas.

Hasta que se conoció el caso, los chicos del Hogar estaban a cargo de tres monjas guatemaltecas y de un puñado de celadores, que son adolescentes de entre 17 y 19 años ex pupilos de la Fundación.
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Ciudad de Buenos Aires, 20 de Octubre de 2008

CASO GRASSI – A DOS MESES DE COMENZADO EL PROCESO JUDICIAL

La situación de los chicos en los primeros meses del juicio

El Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (CASACIDN) continua acompañando en todo momento a los jóvenes víctimas de los hechos imputados al sacerdote católico Julio César Grassi y, a dos meses del comienzo del juicio, quiere destacar especialmente la valentía de los chicos que declararon frente al imputado lo mismo que habían dicho una y otra vez, ratificando todos sus dichos con firmeza, seguridad y sin contradicciones.

Los años recientes no fueron fáciles para ellos. Fueron insultados, difamados y sufrieron amenazas y ataques. Gabriel fue acusado falsamente de extorsionador, Ezequiel fue calificado de débil mental y fue objeto de una maniobra para intentar torcer su testimonio, mientras que Luis sufrió la mayor de las torturas: después de la denuncia pública, permaneció cuatro años más sometido a su abusador, hasta que reunió las fuerzas suficientes para contar la verdad. Por eso queremos destacar el coraje y valentía de los jóvenes al dar testimonio.

Hoy mientras Julio César Grassi (supuestamente bajo un sistema de prisión morigerada que se parece demasiado a la más absoluta libertad) se muestra en la puerta de los Tribunales desafiante frente a los micrófonos y las cámaras, ellos viven bajo un sistema de protección de testigos: están custodiados y ven restringido su derecho a llevar una vida normal.

Grassi dice ser víctima de un complot multitudinario destinado a perjudicarlo sin que quede claro un solo motivo de esa irreal denuncia. Pero LAS VERDADERAS VÍCTIMAS SON OTRAS y su testimonio complica cada vez más la situación del cura. Además de las declaraciones de las víctimas que les son absolutamente desfavorables, los resultados de las distintas pericias lo perjudican, inclusive la única pericia psicológica y psiquiátrica a la que accedió someterse el cura en El Calafate (que fue incorporada como prueba al juicio), cuyo resultado determinó que el cura tiene "indicadores similares a los que poseen delincuentes sexuales".

El CASACIDN trabaja con la más absoluta claridad para defender los derechos de niños, niñas y adolescentes sin tener en cuenta las falsas y agraviantes acusaciones realizadas por Grassi y sus abogados contra distintos miembros de la organización. Deseamos que nuestra participación en el juicio como querellante represente un punto de inflexión respecto al rol de las organizaciones de la sociedad civil en la protección de las víctimas de abuso sexual y ayudar a la toma de conciencia sobre aquello que sucede a puertas cerradas, aquello de lo que no se habla.

Nuestro único propósito es que se haga justicia. Este Comité confía en obtener una decisión final ajustada a derecho que permita la reparación de los daños sufridos por las víctimas, a causa de los aberrantes delitos y la restitución de sus derechos vulnerados.

AGRADECEMOS SU DIFUSIÓN.

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Enrique Stola
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"El silencio es complicidad" José Adán Castelar, poeta de Honduras. América Central