lunes, 20 de septiembre de 2010

Boletín Padre Grassi felices los niños Ingleses llegó el Papa

 

El Papa reabre el debate entre religión y laicismo tras su viaje a Reino Unido

La prensa británica coincide en que Benedicto XVI deja una mejor imagen

WALTER OPPENHEIMER - Londres - 20/09/2010 

 

Los baños de multitudes han sido moderados y nadie espera que los británicos se conviertan en masa al catolicismo, pero solo sus críticos más irreductibles le negarán a Benedicto XVI que su viaje a Reino Unido le ha permitido transformar positivamente su imagen personal y abrir un debate sobre el tema central de sus mensajes: el papel de la religión en una sociedad dominada por el laicismo.

 

En el acto central de sus actividades de ayer, el Papa beatificó al cardenal John Henry Newman, un teólogo anglicano del siglo XIX que se convirtió al catolicismo cuando era ya uno de los sacerdotes más famosos del país. Newman ha emprendido el camino de la santidad gracias a la cura de un canónigo estadounidense que sanó de la noche a la mañana de una dolencia de espalda tras rezar a Newman. Aunque el enfermo había sido operado meses antes de esa dolencia, el Vaticano ha concluido que su cura fue un milagro. La beatificación fue seguida por 55.000 fieles en Cofton Park, cerca de Birmingham.

El primer ministro, David Cameron, despidió ayer a Benedicto en el aeropuerto de Birmingham instantes antes de que volara de regreso a Roma tras cuatro días en Reino Unido, en la que ha sido la primera visita de Estado de un papa a tierras británicas. Cameron, que no es especialmente religioso, le agradeció al Pontífice que haya puesto la cuestión de la fe "en el centro del debate nacional".

Que ese debate se haya abierto no significa necesariamente que las conclusiones finales coincidan con la visión destilada por Benedicto y expresada con particular énfasis en dos ocasiones. El primer día, ante la reina Isabel en Edimburgo, al denunciar el ateísmo y equipararlo en cierto modo al nazismo. Y de nuevo el viernes, en su importante discurso ante la sociedad civil y la clase política en Westminster Hall, cuna y símbolo del Parlamento británico, cuando denunció que la religión está siendo marginada y advirtió que la democracia no puede basarse solo en el consenso social y ha de tener en cuenta también la dimensión moral.

El Papa ha cosechado estos días cumplidos desde bandos muy poco sospechosos de papismo. "Llegó, vio y convenció", escribe en el tabloide News of the World George Carey, primado de la Iglesia de Inglaterra entre 1991 y 2001, coincidiendo con las primeras ordenaciones de mujeres y la apertura del debate de los anglicanos sobre la homosexualidad. "El Papa puede volver al Vaticano con la satisfacción de saber que ha derrotado a sus críticos acérrimos y ha conquistado el corazón de muchos británicos", añade. Pero advierte al Pontífice de que "se necesita más apertura en los pasillos del Vaticano", en especial en lo que se refiere al sacerdocio de las mujeres y el celibato de los sacerdotes. "Le hemos escuchado con cortesía. Pero nada cambiará a menos que nos escuche a nosotros", concluye Carey.

En un editorial, el muy liberal y laicista The Sunday Independent critica a los sectores más radicales del ateísmo por sus reacciones intolerantes contra Benedicto y subraya: "Aunque no es probable que sea recordado como un gran Papa, la historia le puede reconocer que fue el primero que afrontó la cuestión". "Sea cual sea la visión que cada uno tenga sobre la culpabilidad personal del Papa en el escándalo de los abusos sexuales a niños, o la culpa colectiva de la Iglesia, eso se tiene que equilibrar en cualquier visión razonable por el poder para hacer el bien que tiene la Iglesia católica moderna", añade el diario. Pero también publica una encuesta que revela lo alejado que está Benedicto de la visión abierta que tienen la inmensa mayoría de los católicos británicos sobre el aborto o la contracepción.

"Le retrataban como un diablo, como el Rottweiler de Dios, y resulta que es un buen chico", escribe el cronista de The Sunday Times. "Cuando no está en la estratosfera teológica (...) puede ser un abuelo con encanto, gracia y hasta deferencia", añade. "El mito del Rottweiler, disipado", titula a toda página el conservador y nacionalista The Sunday Telegraph.

 

Último acto oficial del Papa en Reino Unido

El Mundo

Benedicto XVI pide a los obispos 'humildad' ante las víctimas de pederastia

Juan Lara (Efe) | Birmingham (Reino Unido)

El Papa se despidió del Reino Unido señalando que los casos de curas pederastas "han minado seriamente la credibilidad moral de los responsables" de la Iglesia y pidiendo a los obispos que la mejor manera de reparar esos "pecados" es acercarse "con humildad" a las víctimas y darles el apoyo necesario.

El último acto de su visita de cuatro días al Reino Unido fue un encuentro con los prelados de Inglaterra, Escocia y Gales, ante quienes dio un paso más para intentar solucionar los casos de sacerdotes pederastas, que han sacudido la conciencia de los fieles y las bases de muchas estructuras eclesiásticas.

"¿Qué mejor manera podría haber de reparar estos pecados que acercarse, con un espíritu humilde de compasión, a los niños que siguen sufriendo abusos en otros lugares?"

"El vergonzoso abuso de niños y jóvenes por parte de sacerdotes y religiosos ha socavado gravemente la credibilidad moral de los Pastores de la Iglesia. He hablado en muchas ocasiones de las profundas heridas que causa dicho comportamiento, en primer lugar en las víctimas, pero también en las relaciones de confianza entre los sacerdotes y el pueblo, entre los sacerdotes y sus obispos y entre las autoridades de la Iglesia y la gente en general", dijo el Papa.

Reconoció que en los últimos tiempos los obispos han adoptado "serias medidas" para poner remedio a esa situación y asegurar que los niños estén "eficazmente protegidos contra los daños" y para hacer frente de forma "adecuada y transparente" a las denuncias que se presenten.

Pero también subrayó los "efectos devastadores" de esos abusos y la necesidad de proporcionar un correcto apoyo a las víctimas. "¿Qué mejor manera podría haber de reparar estos pecados que acercarse, con un espíritu humilde de compasión, a los niños que siguen sufriendo abusos en otros lugares? Nuestro deber de cuidar a los jóvenes no exige menos", se preguntó el Papa. El Pontífice agregó que si quieren ser Pastores cristianos eficaces, "debemos llevar una vida con la mayor integridad, humildad y santidad".

Benedicto XVI volvió a referirse a la crisis financiera en el mundo y denunció que el espectro del desempleo proyecta su sombra sobre las vidas de muchas personas y que el coste a largo plazo de las prácticas de inversiones "imprudentes" está siendo muy evidente.

Una agenda apretada

El encuentro con los prelados puso fin a una visita que le llevó a Edimburgo, Glasgow, Londres y Birminghan y que se vio empañada por la detención de seis hombres, en su mayoría argelinos, en Londres en relación con una posible amenaza terrorista contra Benedicto XVI aprovechando su estancia, aunque ya han sido liberados sin cargos.

Comenzó en Edimburgo, donde el Papa se reunió con la reina Isabel II, pero ya en el avión que le llevaba desde Roma admitió por primera vez que la Iglesia en su conjunto, los obispos y el Vaticano, no han sido suficientemente "vigilantes, veloces y decididos" a la hora de afrontar los abusos sexuales a menores y tomar las medidas necesarias.

En Londres dijo que se sentía "avergonzado y humillado" y se reunió con cinco víctimas británicas, con las que se "conmovió" escuchando sus historias y les expresó su profundo dolor por sus sufrimientos. A la vez que se reunía con las víctimas, varios miles de personas se manifestaron en el centro de Londres contra él, acusándole de ultraconservador y de haber ocultado los abusos.

Benedicto XVI se ha convertido en el primer Papa en entrar en la Abadía de Westminster, el templo más importante del anglicanismo

Durante el viaje denunció el "secularismo agresivo" que "no aprecia o siquiera tolera" los valores tradicionales y que se intenta relegar la religión de la esfera pública.

La visita también tuvo un marcado carácter ecuménico, con la reunión que mantuvo con el arzobispo de Canterbury y primado de la Iglesia Anglicana, Rowan Williams, ante quien reiteró el compromiso de Roma en aras de la unidad de los cristianos, pero subrayó que la Iglesia "está llamada a ser inclusiva, aunque nunca a expensas de la verdad cristiana".

El encuentro se produjo un año después de que el Vaticano abriera sus puertas a los fieles tradicionalistas anglicanos contrarios a las medidas demasiado aperturistas de la Comunión Anglicana, como la ordenación de mujeres y de homosexuales como obispos.

Durante este viaje, considerado "un éxito" por el Vaticano, se vivió un momento histórico: por primera vez un Papa pisaba el más importante templo del anglicanismo, la londinense Abadía de Westminster.

El avión que trasladó al Papa, un Airbus A320 de la compañía italiana Alitalia, aterrizó en el aeropuerto de Ciampino a las 22.00 hora local (20.00 GMT), tras recorrer los 1.559 kilómetros que separan Birmingham de la capital italiana.

 

Un cardenal de consensos y "pedigree" internacional

La Nación Domingo Por Marcela Jiménez

No hay fecha clara, pero a partir de octubre podría salir humo blanco desde el Vaticano sobre su sucesor a la cabeza de la Iglesia de Santiago. Moros y cristianos hablan aquí de momentos que vivió, su mentalidad de ingeniero y el dolor del último tiempo ante las acusaciones de abuso sexual contra varios sacerdotes. Una mirada a las muchas facetas del purpurado.

Domingo 19 de septiembre de 2010 | | LND Reportajes

Su voz suave y rictus afable no refleja lo celoso que es de su autoridad, cuánto le molesta la improvisación, la superficialidad; tampoco los treinta y tres años que en total ha vivido fuera de Chile ni menos su inagotable capacidad para trabajar. Su prudencia y tendencia al bajo perfil, quizás, jugaron en contra para que a la hora de las despedidas y los balances, su gestión en el Arzobispado de Santiago tenga un sello indiscutido, como en el caso de Raúl Silva Henríquez, que de sólo nombrarlo se le asocia a la defensa de los derechos humanos o el padre Alberto Hurtado, que si bien nunca llegó a obispo, su legado en el trabajo por y con aquéllos que no tienen nada, sigue traspasando generaciones. "Es que no tiene el liderazgo ni carisma de Silva Henríquez", afirman algunos, mientras otros reconocen que al cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa le tocó vivir una época menos épica que sus antecesores, pero no por eso menos compleja.

No es que no tenga liderazgo, sino que éste ha sido más potente al interior de la Iglesia, ante los obispos, en su arquidiócesis. "Es un hombre afable, de trato fácil, una persona muy accesible, con la cual uno puede dialogar muy fácilmente y también, discrepar con él", señaló el vicario de la Pastoral Social y de los Trabajadores, padre Rodrigo Tupper, quien ha sido parte del consejo de vicarios de Errázuriz desde 1998. Cuentan que el cardenal es muy valorado y respetado en la curia romana y que tiene detractores y seguidores en diferentes grupos y sectores de la Iglesia.

En los doce años que ha sido el jefe de la Iglesia de Santiago ha pasado mucha agua bajo el puente: el arresto de Pinochet en Londres, mesa de diálogo por los derechos humanos y tensas campañas políticas, sólo por mencionar algunos hechos. Para los que convivieron con él en distintas veredas estos episodios, el cardenal se caracterizó, dicen, por hacer una defensa de los valores de la Iglesia, pero sin fanatismo. Y es que se le considera un moderado en el ambiente conservador, jamás beligerante, de centroderecha, que colaboró para sacar adelante la Ley de Libertad de Cultos y la ley de divorcio protagonizó conversaciones para llegar a acuerdos, tema en que obviamente era contrario, pero comprensivo. "Llegó a la convicción de que era el mal menor", coinciden en el mundo político y el eclesiástico.

"Él siempre tuvo una apertura a escuchar. Tiene el mérito de haber conducido la Iglesia por un largo período, con inteligencia, haciendo muchas veces una tarea de equilibrio entre los distintos sectores más y menos conservadores. Él ha jugado en ese sentido su cardenalato, en mantener una Iglesia en mayor equilibrio", precisó el senador DC Andrés Zaldívar, quien compartió con él como parlamentario y ministro de Estado. Misma experiencia la de José Antonio Viera-Gallo, quien precisa que el cardenal "tenía sus convicciones muy claras, pero nunca fue un adversario. Contribuyó en materias que a veces era difícil lograr acuerdos, la más significativa es la LEGE, y cuando tuvo que tratar temas valóricos conflictivos, tuvo una voz de mesura".

Sus asesores dicen que Errázuriz tiene un ojo clínico para "calar" a las personas, sacarles la "radiografía" y que valora mucho las cualidades de las personas. No es de grandes redes políticas, aunque en un par de ocasiones ha tratado de llevar adelante encuentros transversales con políticos conocidamente católicos. Los últimos fueron en 2009, en los que apostó a una generación más joven y convocó desde el diputado UDI José Antonio Kast hasta el alcalde DC de Maipú, Alberto Undurraga. Su pilar fundamental es el movimiento Schoenstatt, del cual es fundador y uno de sus principales líderes. Un sector de la Iglesia con muchas vinculaciones, especialmente con la DC y por lo mismo, cuenta la historia que fue Gabriel Valdés en persona quien hizo gestiones en el Vaticano para que el arzobispo de Santiago no fuera un obispo ligado al Opus Dei, con tan buen resultado que el entonces Papa Juan Pablo II nombró a Errázuriz Ossa el 24 de abril de 1998, cargo que asumió el 17 de mayo con la Catedral Metropolitana como telón de fondo.

Así, la mesura ha sido clave para un cardenal que ha convivido con cuatro presidentes: el último año y medio de Eduardo Frei, con quien no tiene una relación cercana a pesar de su condición de católico; todo el mandato de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet -tuvieron una relación normal y franca, más allá de las buenas maneras-; y los siete primeros meses de Sebastián Piñera.

Quienes lo conocen aseguran que el cardenal prefiere a un "agnóstico de tomo y lomo, que un católico que cede por un puñado de votos". Para ejemplo un par de botones. Cuando falleció la esposa de Enrique Silva Cima, conocido radical y masón, Errázuriz fue inmediatamente a su casa, rezó con la familia e incluso encabezó la misa, por el cariño que tiene por el ex canciller. Lo mismo con Lagos, con quien hasta hoy mantienen una relación personal, que nació de una sintonía intelectual y que se fortaleció cuando lo acompañó al fallecer su madre, Ema Escobar.

"Lo que más le irrita es cuando existe doble estándar a nivel de fieles, de políticos o de religiosos. Aprecia mucho la autenticidad y la diversidad", aseguran sus cercanos.

Aparecida

No hay dos opiniones al momento de asegurar que el gran aporte de Errázuriz fue la reunión del año 2007 en Aparecida, basílica ubicada en Brasil, a la cual llegaron unos 300 obispos de todo el continente y que contó con la presencia del Papa Benedicto XVI. Todos le atribuyen el mérito por la elaboración y conclusiones de esa V Conferencia General del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), de la que surgió la carta de navegación de la Iglesia para el siglo XXI. "Ésa es una obra de gran arquitectura política, pastoral y religiosa, quizás poco valorada. Haber llegado a un consenso en materias tan delicadas como justicia social, trato a los pueblos originarios, la necesidad de convivir en la diversidad, la inclusión social, es su legado más fundamental", sentenció Walter Sánchez, presidente de la Comisión Bicentenario del Arzobispado desde el año 2004.

Esa reunión fue producto del trabajo del cardenal, su empeño para sortear dificultades, su capacidad para organizar, "lo logró por su capacidad de unir a muchos sectores y visiones", cuentan en la arquidiócesis.

Al hablar de Aparecida surge lo más llamativo de la figura de Errázuriz. Su "pedigree", bagaje y peso internacional. En 1999 fue elegido primer vicepresidente del Celam y en 2003 lo nombraron presidente, convirtiéndose en el segundo obispo chileno en ocupar un cargo tan alto en el continente. Su trayectoria internacional se remonta a la década del 50, época en la que estudia filosofía en la Universidad Estatal de Friburgo, Suiza, donde también cursa Teología y es ordenado sacerdote en 1961. Estuvo en Alemania desde 1971, fue presidente del consejo internacional de la Obra de Schoenstatt, consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe, miembro del Consejo para los Laicos y de la Asamblea del Sínodo de Obispos sobre la Vida Consagrada. Conoce la realidad de la mayoría de las congregaciones en el mundo, hasta se dijo que fue barajado como posible candidato a Papa y fue asesor de Juan Pablo II.

Habla alemán tan bien como el castellano y domina el italiano y el inglés. Pero esa misma trayectoria internacional lo hizo perder contacto con la sociedad chilena y como jefe de la Iglesia de Santiago, fue uno de sus talones de Aquiles. Muchos pasajes relevantes de la historia política reciente no los vivió, se los contaron, por lo que le costó tomarle "el pulso" a la realidad nacional, apareciendo a veces como distante, lejano y con falta de sensibilidad.

Señalan que es muy analítico y al definirlo en una palabra, varios coinciden en su ecuanimidad, pero que le pesa su formación original de ingeniero -estudió en la UC-, que piensa "demasiado" y por lo mismo, muchas veces tiene reacciones tardías. Añaden que por esa misma mesura trata de lograr que todos ganen y eso a la larga, puede terminar siendo un defecto.

En círculos parlamentarios siempre han visto al cardenal como una persona de tendencia de centroderecha y con la sensación de ser poco arriesgado.

Hace sólo unos días, el 5 de septiembre, cumplió 77 años, fecha que celebró con familia y amigos en la casa de calle Simón Bolívar. Hace dos años presentó su renuncia al Arzobispado de Santiago, acorde con las normas del Derecho Canónico que establece el límite de los 75 años. Mantendrá su condición de cardenal de por vida y hasta los 80 años tendrá voz y voto en los cónclaves papales. Afirman que tiene energía para funcionar 20 horas al día y que dice que "descansa cuando trabaja".

Es un gran lector. Le gusta el arte colonial y tiene debilidad por la artesanía y la religiosidad popular. Colecciona cacharritos de greda. Es sobrio y le gusta poder atender a la gente cuando lo visitan. Es ultrarreservado en lo humano, no le gusta hablar de sus cosas íntimas ni familiares y cree en la acción de la Divina Providencia. Lleva adelante procesos de largo aliento, no cae en el cosismo ni en el oportunismo. Minucioso, revisa todo y siempre, siempre, hace un aporte por pequeño que sea.

La dupla de Dios…

Entre noviembre de 1998 y 2004, junto con dirigir la Iglesia de Santiago, fue presidente de la Conferencia Episcopal. Después el cargo pasó, hasta hoy, a monseñor Alejandro Goic, obispo de Rancagua. Desde fuera y al interior de la Iglesia afirman que ambos han desarrollado una buena colaboración y amistad, que se han ayudado mucho y que el cardenal apoya la idea que la Iglesia no tenga una sola voz, aunque como contrapartida, eso ha reducido la influencia de la Arquidiócesis de Santiago y su presencia a nivel público. "La Iglesia es un avión con doble turbina y cada una tiene su propio peso y estilo. Es una Iglesia más diversificada, una forma de despersonalizar los liderazgos. Que aparezcan voces desde las regiones que complementen, da una mayor diversidad de opiniones", aseguran en el arzobispado.

El 21 de julio Goic y Errázuriz ingresaron juntos a La Moneda para entregarle al Presidente Piñera la propuesta de Indulto Bicentenario. Un episodio complejo, que no resultó como esperaban, fue un golpe para el cardenal, pero del cual tiene plena conciencia que hubo un mal manejo comunicacional de parte de la Iglesia, que no se legitimó bien la idea en la sociedad y que se dejó pasar mucho tiempo entre el anuncio y la entrega de la propuesta, mal entendiéndose. Eso sí, consideran que a algunos de los actuales inquilinos de La Moneda les falta "sintonía fina" y que no se estudió el tema con el tiempo que ameritaba. Del indulto, el cardenal dijo: "Hay quienes lo entienden como impunidad, pero tampoco es así. (…) Es necesario que en esta discusión se entienda el valor del perdón, de la clemencia, de la dignidad en la tercera edad y de la dignidad en la muerte".

Desde el Tribunal Constitucional, Viera-Gallo no puede hablar de temas contingentes, pero precisó que cuando fue ministro de la Presidencia y se tocó el tema, "siempre se le hizo saber a la Iglesia la complejidad que tenía y ellos siempre nos dijeron que su preocupación era el tema carcelario".

Amargo final

Este último año de Errázuriz ha sido duro, casi el período más negro de la Iglesia, por las acusaciones contra sacerdotes por abuso sexual y pedofilia y si bien, cada episodio ha sido un golpe, como con el cura "Tato", José Andrés Aguirre Ovalle, el peor de todos -coinciden- ha sido el caso de Fernando Karadima, que implicó un choque de poder fuerte al interior de la Iglesia. Le costó reaccionar y tuvo más de un desacierto, como la entrevista en TVN en la que precisó que en Chile "hay algo de estos abusos, de pedofilia, poquitos, gracias a Dios". Frase poco afortunada, lo sabe, pero que no refleja, según sus cercanos, lo que realmente ha sentido, casos que ve como una traición de hombres de Dios a los valores más sagrados del ministerio. "Los momentos que más lo apenan son las acusaciones en materia de escándalos y abusos sexuales. Para un hombre de gran firmeza en sus creencias, cualquier atentado contra las personas representa un golpe fuerte", precisó Sánchez.

Pero es más que eso, porque estos hechos han incidido en una pérdida de prestigio y una humillación para la Iglesia. Finalmente logró aislar el caso Karadima y junto a Goic pidió perdón públicamente. Al final del día, afirman, Errázuriz ve esta crisis como una instancia para que desaparezcan mantos de privilegios. "La capacidad de resiliencia que ha mostrado el cardenal es admirable. No cree que los proyectos a los que ha dedicado toda su vida vayan a ser derrumbados por estos episodios, que le duelen, pero que también los dimensiona como una oportunidad de crecimiento. Cree que una Iglesia que no tiene vocación de poder va a estar más apegada a su verdaderas raíces, el servicio y la opción por los más pobres y excluidos", aseguró Sánchez.

Por más golpeado que haya estado, por mucho que se demore en pensarlo todo, más allá de su rasgo más de dialogador que de negociador y su mesura, nada de eso implica que peque de distraído. Al contrario, dio un golpe de timón cuando anunció la venta del 67% de las acciones de Canal 13 al Grupo Luksic, operación que de principio a fin fue ejecutada por él y su mente de ingeniero. Las razones fueron económicas, dados los graves problemas financieros del canal que estaban poniendo en jaque incluso el patrimonio de la Universidad Católica. Personalmente le pidió a Andrónico Luksic que comprara las acciones y con ello no sólo aseguró la supervivencia del 13, sino que además, se hizo de un socio que comulga con el catolicismo.

El padre Carlos Cox, rector del Santuario Nacional de Maipú y quien conoce al cardenal desde el año 1966, dijo que "es un hombre que mira las cosas en profundidad y en perspectiva, que abre caminos de largo plazo". //LND

El día del mensajero

Pinochet no fue un tema fácil para el cardenal. Mientras el ex dictador estuvo detenido en Londres, afirmó que "la gente realmente responsable del país está deseando que vuelva lo antes posible, pensando en el bien del país, independiente si hay más o menos justicia", frase que le valió duras críticas. Tantas, como las que se ganó el año 2002, cuando protagonizó un episodio particular: hizo de mensajero de Pinochet al llevar su carta de renuncia a su condición de senador vitalicio. La Corte Suprema había sobreseído las causas en su contra, ratificando el fallo de la Corte de Apelaciones del año anterior, declarándolo con "demencia vascular de origen subcortical moderada". Inhabilitado para hacer frente a la justicia, también lo estaba entonces para seguir como senador. Andrés Zaldívar, entonces presidente del Senado, habló con el comandante en jefe del Ejército de la época, Juan Emilio Cheyre, y con el propio Pinochet, quien le puso como condición que él fuera hasta su casa a buscar la renuncia. Negociaciones más, forcejeos menos, se contactó al cardenal Errázuriz, por ser neutral y a quien Zaldívar conoció cuando estuvo exiliado en la década del 70 y el arzobispo lo acogió durante una visita a Alemania.

Errázuriz accedió y ese mes de julio llegó hasta la casa del ex dictador en La Dehesa. Tras una reunión privada, se trasladó a la sede del Senado en la casa Manso de Velasco, para entregar en las manos de Zaldívar la renuncia. A la salida, precisó: "por una parte, él mismo dice, fueron cuatro años que tenía mucho dolor y era bueno ponerle término y por otra las condiciones de salud de él no le permitirían ejercer plenamente como senador".

 

El día del mensajero

Pinochet no fue un tema fácil para el cardenal. Mientras el ex dictador estuvo detenido en Londres, afirmó que "la gente realmente responsable del país está deseando que vuelva lo antes posible, pensando en el bien del país, independiente si hay más o menos justicia", frase que le valió duras críticas. Tantas, como las que se ganó el año 2002, cuando protagonizó un episodio particular: hizo de mensajero de Pinochet al llevar su carta de renuncia a su condición de senador vitalicio. La Corte Suprema había sobreseído las causas en su contra, ratificando el fallo de la Corte de Apelaciones del año anterior, declarándolo con "demencia vascular de origen subcortical moderada". Inhabilitado para hacer frente a la justicia, también lo estaba entonces para seguir como senador. Andrés Zaldívar, entonces presidente del Senado, habló con el comandante en jefe del Ejército de la época, Juan Emilio Cheyre, y con el propio Pinochet, quien le puso como condición que él fuera hasta su casa a buscar la renuncia. Negociaciones más, forcejeos menos, se contactó al cardenal Errázuriz, por ser neutral y a quien Zaldívar conoció cuando estuvo exiliado en la década del 70 y el arzobispo lo acogió durante una visita a Alemania.

Errázuriz accedió y ese mes de julio llegó hasta la casa del ex dictador en La Dehesa. Tras una reunión privada, se trasladó a la sede del Senado en la casa Manso de Velasco, para entregar en las manos de Zaldívar la renuncia. A la salida, precisó: "por una parte, él mismo dice, fueron cuatro años que tenía mucho dolor y era bueno ponerle término y por otra las condiciones de salud de él no le permitirían ejercer plenamente como senador".


Correo: opcion_porlospobres_chile@yahoo.com