jueves, 14 de abril de 2011

Girón victorioso José Marti y el ALBA Nyls Ponce Seoane

A  MIS  COMPAÑEROS  DEL  BATALLÓN  113  DE  

LAS  MILICIAS  NACIONALES  REVOLUCIONARIAS.                                                                               

 

 

Martí,  la Victoria de Girón  y  el  ALBA

                                                                              por Nyls Gustavo Ponce Seoane

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Cuando José Martí escribió, en lo que se considera su Testamento Político, que “ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber- puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo -de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras Tierras de América. Cuanto hice hasta hoy y haré es para eso. En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin.”…“Viví en el monstruo y le conozco las entrañas: - y mi honda es la de David.”, no estaba sino reafirmando su pensamiento e ideas que, con respecto a Cuba y a América Latina, había puesto ya de manifiesto, en artículos y cartas suyas de años anteriores y donde advierte claramente el peligro que constituía el gran vecino del Norte para nuestros pueblos latinoamericanos.

 

Al expresar su preocupación por el futuro y destinos de nuestros países,  son tan asombrosas y sorprendentes su premonición, previsión  y  acertadas recomendaciones, que resultan de perenne actualidad  en lo que se refiere a la actitud que debíamos y debemos seguir ante “el norte revuelto y brutal que nos desprecia…”.

 

Preludio y testimonio de su testamento político son sus célebres cartas a su discípulo predilecto, Gonzalo de Quesada y Aróstegui, en 1889. Son de tan alta significación y contenido, que las mismas pudieran considerarse como parte de su testamento político.

 

En ellas Martí expresa su mayor preocupación e inquietud por la suerte que podía correr Cuba, escribiendo: “Sobre nuestra tierra Gonzalo, hay otro plan más tenebroso que lo que hasta ahora conocemos y es el inícuo de forzar a la Isla, de precipitarla, a la guerra, para tener pretexto de intervenir en ella, y con el crédito de mediador, de garantizador, quedarse con ella. Cosa más cobarde no hay en los anales de los pueblos libres: ni maldad más fría”.

 

En  estas cartas también late la ansiedad de Martí por el futuro de América Latina: “- y la posibilidad de obtener nuestra independencia antes de que le sea permitido a este pueblo por los nuestros extenderse sobre sus cercanías y regir a todos”, por lo que a continuación, enérgica y enfáticamente, declara. “Con la energía de la honradez se pueden cruzar aceros contra los fuertes arrogantes…yo se lo que yo haría, y lo que puedo hacer y cuán pronto lo haría. Y lo que pueda, lo haré…por Cuba y por nuestra América que son unas en mi previsión y en mi cariño…”, y advierte que:”en las manos de todos no podemos poner nuestro pensamiento, porque sería lo mismo que entregarlo al enemigo, que tiene tantos lomos a sus pies”, aunque no impide que mantenga los principios y afirma “la verdad no se ha de quedar sin decir”. Por eso, en un artículo publicado en “Patria”, con fecha 22 de Septiembre de 1894, señala como una ley: “Los pueblos de América son más libres y prósperos a medida que más se apartan de los Estados Unidos”. Y en su papelería, en 1894, señalándonos el camino a seguir, apunta. “Y Cuba debe ser libre – de España y de los Estados Unidos”.

 

Martí vivió tres lustros en los Estados Unidos. En ese periodo investigó y estudió en detalle a la sociedad norteamericana: sus orígenes, historia, artes, ciencias, letras, escenas de su vida y la caracterización de personalidades norteamericanas, fueron objetos de sus análisis, lo que reflejó en sus artículos, crónicas y trabajos periodísticos. Fue, posiblemente, el extranjero que realizó el mayor estudio socio político sobre los E:E:U:U: en la segunda mitad del siglo XIX.

 

Todo esto, junto con la autoridad para opinar que  le dio el hecho de haber vivido en ese país tan largo tiempo, avala éticamente al pensamiento martiano con relación al gigante del Norte.

 

El Apóstol de Cuba, que fue un gran bolivariano, conocía también el trascendental Discurso de Angostura, pronunciado por Bolívar el 15 de Febrero de 1819, donde El Libertador dijo: “¿ No sería muy difícil aplicar a España el código de libertad política, civil y religiosa de Inglaterra?. Pues aún es más difícil adoptar en Venezuela las leyes del Norte de América. ¿No dice el Espíritu de las Leyes  que estas deben ser propias para el pueblo en que se hacen, que es una gran casualidad que las de una nación puedan convenir a otra; que las leyes deben ser relativas a lo físico del país, al clima, a la calidad del terreno, a su situación , a su extensión, al género de vida de los pueblos;  referirse al grado de libertad que la Constitución puede sufrir a su número, a su comercio, a sus costumbres, a sus modales ?. ¡ He aquí el Código que debíamos consultar, y no el de Washington!.

 

La vida y la historia posterior confirmaron la verdad de la gran idea martiana y bolivariana: intervenciones militares, implantación de gobiernos títeres, derribo de gobiernos populares, establecimiento y apoyo a dictaduras, han plagado a la América Nuestra, bajo el influjo del imperio del Norte que siempre ha intentado imponer su modo de vida..

 

Nuestro pueblo, con Fidel al frente, no olvidó el legado martiano heredado y continuó plasmando en la práctica político-social, esa gran idea al enfrentarse e infringirle al imperialismo norteamericano su primera derrota en “nuestra América”. Fidel, continuador de Martí en pensamientos, ideas y acciones lo entendió así perfectamente en esta histórica victoria y, vinculándose una vez más con el Apóstol, dijo: “De Girón se pueden sacar muchas lecciones. Sería imposible enumerarlas todas; ni pretendo eso; pero si quiero señalar algo que, aunque lo he mencionado en otra ocasión, no por ello debe dejar de repetirse un día como hoy: la importancia de Girón no está en la magnitud de la batalla, de los combatientes, de los hechos heroicos que allí tuvieron lugar; la gran trascendencia histórica de Girón no es lo que ocurrió, sino lo que no ocurrió gracias a Girón”. Lógica martiana. Con esa victoria el pueblo cubano impidió que los Estados Unidos se apoderaran de Cuba, como ha sido siempre su pretensión histórica y se convirtió, además, en  el valladar del imperio del norte sirviendo de ejemplo a los pueblos latinoamericano en cuanto a la actitud a tomar ante el arrogante vecino.

 

El pensamiento martiano estuvo de hecho en Girón, pero no se detiene ahí, va más allá y lo trasciende, porque Martí lo comprende todo desde antes del inicio de La Conferencia Internacional Americana celebrada en Washington en 1890. Ese fue el primer intento de “acercamiento” del poderoso vecino. Después vinieron otros, como la Conferencia panamericana de La habana, en 1926, la creación del bien llamado Ministerio de Colonias Yanquis u OEA; y a raíz del triunfo de la Revolución Cubana, la Unión para el Progreso, felizmente fracasada. Por último, en estos momentos, de todos es harto conocido la tentativa del vecino grande de “acercarse” a nuestros pueblos de América Latina a partir de las Cumbres de las Américas con sus tratados económicos -  comerciales como los del ALCA y TLC bilaterales, intentando, “con esa fuerza más” aislar a Cuba.

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En su artículo “Nuestra América” publicado en “El Partido Liberal” de México, en enero de 1891, Martí vuelve a advertir: “Pero otro peligro corre, acaso, nuestra América, que no le viene de sí, sino de la diferencia de orígenes, métodos e intereses entre los dos factores continentales, y es la hora próxima que se le acerque, demandando relaciones íntimas, un pueblo emprendedor y pujante que la desconoce y la desdeña”.  Y repite, como para que se grabe bien su mensaje:”El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América, y urge, porque el día de la visita está próximo que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe”.

 

Sin embargo, los  pueblos  latinoamericanos comienzan a unirse, y con una viril actitud, se dan a conocer creándose el ALBA, que no solo es una unión económica – comercial, sino social y de humana solidaridad, en contraposición a las intenciones del imperio.

Y esto, El Apóstol, también lo previó, cuando escribe, en tan temprana fecha como la de agosto de 1883 en “la América” de Nueva York, su artículo “Respeto a Nuestra América”,: “Lo que acontece en la América española no puede verse como un hecho aislado, sino como una enérgica, madura y casi simultánea decisión de una vez entrar con brío en este magnífico concierto de pueblos triunfantes y trabajadores…Se está en un ALBA, y como en los umbrales de una vida luminosa…”

 

Al recibir el Premio Internacional José Martí UNESCO/2005, en la Plaza de la Revolución de La Habana, en presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro, el Presidente venezolano Hugo Chávez Frías dijo que, al igual que teníamos ya una Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), era necesaria también una Alternativa Martiana para las Américas (ALMA), pues las ideas de José Martí otorgaban al ALBA su más profundo fundamento ideológico americano y bolivariano, eran su filosofía y razón de ser; que las ideas de Martí son “El ALMA del ALBA”. Diríamos que es su acta fundacional

 

Es obvia una deducción al menos: la honda de las ideas de Martí, al igual que la del bíblico personaje, continúa y continuará persiguiendo al Goliat del Norte hasta derribarlo