lunes, 28 de marzo de 2011

Villa Clara ICAP ante desaparición física de Leonard Weinglass Cuba por los cinco presos ca6

 

 

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LA DELEGACIÓN EN VILLA CLARA DEL INSTITUTO CUBANO DE AMISTAD CON LOS PUEBLOS Y EL GRUPO PROVINCIAL POR LA LIBERACIÓN DE LOS CINCO. ANTE LA DESAPARICIÓN FÍSICA DE LEONARD WEINGLASS.

  

Estimados compañeros:

 

En el escenario que la Administración norteamericana nos ha impuesto por el injusto encierro de nuestros Cinco Héroes hemos contado a nuestro lado, incansable, al abogado y amigo, defensor de las causas nobles, Leonard Weinglass, actuando con la dedicación y nitidez profesional que lo convirtió en una institución por su magisterio entre  los grandes juristas, y querido por todos los que estuvieron cerca de él en esta extraordinaria batalla por la justicia.

 

Nuestra Delegación expresa nuestras sentidas condolencias a sus familiares y amigos,  en nombre de los compañeros que desde Villa Clara, trabajamos en el empeño por la liberación de Los 5.

 

De este eterno amigo dijo Tony: “en su corazón solo se albergaba la fuerza de la justicia y la pureza de la verdad” mientras Gerardo expresaba:”lo vimos siempre como un compañero en la batalla por la justicia

 

Al rendir postrer tributo sentimos más allá del agradecimiento eterno, el cariño y respeto a quien nos acompañó con pasión y desinterés.

 

Extendamos con mayor energía  la lucha hasta lograr la victoria final.

 

 

DELEGACIÓN ICAP, VILLA CLARA

MARZO 24, 2011.

Año 53 de la Revolución.

Roca esquia en la Plaza San Carlos de Bariloche cubanos asesinados a31

De: Victor Rocchi [mailto:victor.rocchi@gmail.com]
Enviado el: Sábado, 26 de Marzo de 2011 08:43 p.m.

San Carlos de Bariloche, Río Negro, República Argentina. 

El 24 de marzo es, en la República Argentina el “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia”.

Se conmemora el Golpe de Estado de 1976, el último y más sangriento de la historia argentina y a las 30 mil víctimas del terrorismo de Estado.

Organizaciones, militantes, jóvenes y familias se convocaron en la mañana de este jueves en pleno centro de esta ciudad de la Patagonia Argentina, para conmemorar este día.

Hubo palabras de reflexión y se pidió "más compromiso" a la sociedad para evitar la impunidad y que "prime la lucha por la memoria y la justicia".

En la Plaza de la ciudad anualmente para esta fecha se repintan los pañuelos que representan a Las Madres de Plaza de Mayo, agregándole los nombre de los compañeros desaparecidos a partir de aquel 24 de marzo de 1976 cuando se produjo el siniestro golpe cívico-militar que asesinó e hizo desaparecer a miles de personas.

A partir de este 24 de marzo uno de esos pañuelos representa a los dos diplomáticos cubanos (Jesús Cejas Arias, de 22 años, y Crescencio Galañega, de 26) que habían sido capturados el 9 de agosto de 1976 y torturados salvajemente en el centro de detención llamado Automotores Orletti.

Según se supo las interrogaciones y torturas estuvieron supervisadas por militares y civiles argentinos además del norteamericano Michael Townley y el cubano Guillermo Novo Sampoll. 

En su autobiografía Los caminos del guerrero, Luis Posada Carriles incluye el asesinato del espirituano Jesús Cejas Arias y del pinareño Crescencio Galañega entre los éxitos de su lucha contra el "comunismo castrista". Orlando Bosch se jactó en El Miami Herald de esta operación concertada con la CIA y con las dictaduras de Chile y Pinochet: “Nuestros aliados se hubieron de comprometer, y así lo realizaron, en el secuestro de dos miembros de la embajada en Buenos Aires, que no han aparecido jamás.”

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Estos son los pañuelos pintados, junto al de los compañeros cubanos figura el de Floreal Edgardo Avellaneda, el Negrito, nacido en la ciudad de Rosario el 14 de mayo de 1961. Era militante de la Federación Juvenil Comunista, se encargaba de las tareas de propaganda en su barrio. Vivía con su madre Iris Etelvina Pereyra de Avellaneda y con su padre Floreal Avellaneda, delegado de la fábrica textil Tensa, ambos militantes del Partido Comunista.

Floreal “el Negrito” Avellaneda, tenía tan sólo 14 años cuando fue secuestrado de su casa junto a su madre, es detenido ilegalmente y torturado. Su cadáver es hallado el 14 de mayo de 1976 en aguas del Río de la Plata. Su cuerpo fue encontrado con graves muestras de haber sufrido degradantes torturas físicas y haber sido víctima de un horroroso empalamiento.

 

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También vemos la estatua del asesino Roca que permaneció durante toda la jornada con una capa amarilla, completamente tapado y la carpa blanca de la CTA (Central de Trabajadores Argentinos). 

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  Victor C. Rocchi, integrante del Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba.

25 de marzo de 2011. 

 

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imberbes La Cámpora La Nación Grondona Magnetto Rural Eduardo de la Serna a44

La Cámpora

 

La Nación de hoy (domingo 27), ese "noble" "tribunal de doctrina", desde la sabiduría que le dan los años les explica a esos "imberbes" de la Cámpora que no saben historia. El tema tiene que ver, fundamentalmente con la elección del nombre de uno que era un "servil". Eso es todo lo que tienen para decir del ex-presidente. De allí pasan a "La Campora" para cuestionarla como ambiciosa de poder" que ocupa todos los espacios, sin ideología...

 

Claro, basta saber quién escribe: es una editorial de "La Nación", para darse cuenta que no pretende hacer un análisis histórico. La foto muestra a Randazzo, a Abal Medina y a ¡Máximo Kirchner! en primera fila. Ahí estaba la cuestión...

 

Es interesante que ante el fracaso de los candidatos de la oposición, que ni la cena de Magnetto logró disciplinar, ahora sin tapujos de ningún tipo, Clarín y Nación se han decidido a comportarse como verdaderos jefes de la oposición. Ellos sí que pueden enseñar historia... Su misión es abrirnos los ojos (o cerrarlos).

 

Desde Bartolomé Mitre, genocida del digno pueblo paraguayo, y títere del imperio inglés, narrador de la "historia oficial", hasta la complicidad de La Nación con todos los golpes y dictaduras; serviles de la Sociedad Rural (y ahora de Expoagro, claro), ¡ellos sí que saben historia! ¡¡¡Ellos sí que pueden enseñarla!!! 

 

Sin embargo, debo ser mal alumno porque la historia que yo aprendí, y la que es maestra de vida, como afirmaban los clásicos que Grondona no cita, me ha enseñado todo lo contrario de lo que La Nación afirma que es "la historia". Esa otra historia, la ocultada, la que no "escriben los que ganan", la "verdadera historia", me hace mirar el pasado, el presente y vislumbrar el futuro con otros ojos. Con "totalmente otros" ojos.

 

Será por eso que no leo La Nación, o será que como tengo memoria, y porque creo en esa otra historia, es que sospecho que La Nación no escribe para mi.

 

¡A Dios gracias!

 

Eduardo de la Serna



Madres de la Plaza Placido Domingo Virginia Tola - Adriana Vega ag2

 PÁJAROS  DE  LA´ DUDA    

 

Escenarios,  Avenida  Nueve de Julio  y  Plaza de Mayo.

 

En un sitio Plácido Domingo y en el otro la Marcha de  Madres,  eventos importantísimos que crearon  dicotomía entre arte y política para algunas  personas.   ¿A dónde ir?

 

El jueves  24 de Marzo de 2011 se cumplían treinta y cinco años del terrorífico golpazo militar De Videla y Cía, de los más tenebrosos golpes que  sufrió la Patria  provocado por fuerzas armadas que diciéndose “sanmartinianas”, tiñeron  de sangre  una generación  que  dio su vida por  la verdadera independencia.

 

Los preparativos eran  marchar con  Madres y Abuelas a Plaza de Mayo cuando  apareció, embriagando, un evento artístico que había   solucionado temporalmente el problema sindical  del primer coliseo, un Teatro Colón  enlodado por las  manos de Macri. 

 

Resultó muy digna la medida lograda por el famoso cantante y su acuerdo con  músicos en justa huelga.

 

Las ausencias pueden acosar  como llagas y la solución fue conseguir  los ingresos   para  dar oídos al tenor y  trasladarse desde la Plaza  para acompañar el concierto. 

 

Las primeras filas fueron reservadas para  invitados  funcionales a la derecha vernácula,  las gratuitas puestas a disposición por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para el público en general, sponsor del acto que al  mencionárselo como tal, recibió una de las más grandes rechiflas que deben haberse escuchado en la vida musical.

 

Detrás del vallado, presenciando el espectáculo y de pie asistían millares de personas.

 

Tranquilizó la conciencia  observar  que no se era el único que resignaba a  hora prudente la Plaza por el concierto, donde  el músico y tenor español brindaría su acuerdo emotivo sin lluvia, durante la misma jornada en que   se conmemoraba el Día de la Memoria.

 

A  pesar del conflicto del gobierno de la ciudad  con los trabajadores del Teatro Colón,  el intérprete español tuvo  su gran noche en Buenos Aires.

 "Estamos emocionados viendo la respuesta que ha habido. No se ve dónde termina el público", dijo el  estremecido cantante en el escenario montado al aire libre sobre la céntrica avenida 9 de Julio,  olvidándose en ese momento de una  mención al Día de la Memoria.

 

El concierto duró más de tres horas con Plácido dirigiendo e interpretando ópera, zarzuela, boleros y tango, acompañado por su exquisita partenaire, la intérprete femenina.

 

Como dijo  Estela Carlotto, una abuelaza que repetidamente acierta en acciones y palabras, se obtuvo una fiesta de pueblo, aunque algunos desearan, como  se escuchó de boca de una  señorita hermosamente preparada por un  periodista, que ese día se “ festejaban” 35 años del Golpe de Estado.

Dice la prensa hoy : “Debido a que la función coincidió con el Día de la Memoria, Domingo se mostró también, en ese plano, preciso y entonado: aplaudió al público cuando vitoreó una mención a la jornada y estuvo acompañado, en primera fila, por un grupo de Madres de Plaza de Mayo.

Quienes estaban  lejos y con algo de culpa por haber  permanecido poco en la marcha patriótica, no llegaron a distinguir sus pañuelos blancos pero escucharon emocionados a quienes exigían  señalar la importante fecha.

 

 Y así como la alusión al patrocinio del Gobierno de la Ciudad obtuvo   chiflidos tan abundantes como aplausos  recibidos por la orquesta, la gran ovación del público, de pie, fue para la referencia  por parte del locutor sobre que el concierto se estaba realizando en el mismo  día que se conmemoraba  el  de la Memoria solicitada  antes del anteúltimo bis por un artista  que no descuidó notas en falso. 

 

Cuarenta años de carrera para el cantante y treinta y cinco del comienzo de la peor dictadura militar argentina.  El día que me quieras cerró el acto  con poca correspondencia entre  bandoneones y  orquesta,  remató Plácido con su Granada dejando al público huérfano del brindis de la Traviata, espacio  que colmó con  dos hermosos nietos sobre el escenario, metáfora que, disimulando lágrimas, se percibió como el símbolo de los nietos recuperados.

 

Para el gran músico español  que  cantó junto a la excelente soprano argentina Virginia Tola, la grandeza de la Orquesta Estable y la Filarmónica del Teatro Colón, hubo un doble mérito: logró realizar el concierto y  entrar en la historia argentina.

 

Las palabras pueden crear dudas,  pero no llevan antifaz.

 

ADRIANA VEGA

 

Bs. As. 25 de marzo del 2011

24 de Marzo argentino tragico esperanzas frescas juventud promisoria

 

24 de Marzo.

Por Aníbal Sicardi.

Bahía Blanca.

Pertenezco a la generación que vivió intensamente el 60, el 70 y que cortó clavos durante todo marzo del 76 sospechando acontecimientos trágicos.

Nunca escondí que fui de los pocos que abogamos por algún movimiento que impidiera la caída de la presidenta Isabel de Perón. No era una adhesión a su gestión. Ese año habría elecciones por lo que correspondía al pueblo determinar con que se seguía en la dirección del país.

A eso se agregaban datos escalofriantes. Uno de ellos era que si la Presidenta ya había accedido, en el 75, a imprimir oficialmente la represión y si los militares y civiles buscaban un Golpe de Estado era porque iban por más y no por menos. En ningún momento pensamos que ese más sería lo que fue.

Pertenezco a esa generación que luchó por los Derechos Humanos con riesgo de vida y afrontó dramáticas situaciones. Nunca sabíamos si despertaríamos en la cama que nos habíamos acostado como tampoco, si al andar por la ciudad durante el día, regresaríamos a nuestros hogares.

Hoy, 35 años después, se puede afirmar que somos parte de una generación privilegiada.

Lo atestigua el hecho de que en la larga noche argentina conocimos seres humanos dignos, justos, con la cabeza alta en el sufrimiento y el atropello. Entre ellos, muchos, recuerdo con cariño  y gratitud aquellos con los cuales conviví en Bahía Blanca, donde estaba como pastor de la Iglesia Metodista Central, de esa ciudad, y Superintendente de  la Región Patagónica. Gestos, palabras, sentimientos que guardo, con cuidado para que no se estropeen, en el cofre del corazón.

Hoy, 35 años después, se puede afirmar que somos parte de una generación privilegiada.

Siempre mantuvimos la esperanza de que la verdad y la justicia se hicieran presentes. Jamás sospechamos que podríamos vivir ese momento. Menos con la intensidad de estos años.

Juicios a los militares en todo el país. Represores condenados. Posibilidad de juicios a los civiles protagonistas en ese proceso. Seis mil jóvenes de los colegios secundarios estuvieron en Chapadmalal para presentar sus trabajos sobre Derechos Humanos convocados por la Comisión de la Memoria de la Provincia de Buenos Aires. Tres generaciones presentes en las marchas del 24 de marzo de este año.

Tengo mis hijos. Un varón, dos mujeres, que siempre estuvieron en las marchas. Los mismo dos nietas veinteañeras. Inquietas. Lúcidas. Comprometidas. El sábado 25 hablé por teléfono con una de mis hijas. Ella vive en Buenos Aires. Yo en Bahía Blanca. Me cuenta. "Papi, ayer estuve en la marcha con Ariana. ¡Fue su primera marcha!" Ari tiene 12 años. Vivaz, participó con las neuronas a mil. Este año  comenzó el secundario en el Acosta, de historia militante. Allí, en el 56, cuando cursaba el secundario nocturno. hice mi primer discurso público en un acto de la rebelión estudiantil de aquel entonces. Una historia personal que se repite a lo largo y  ancho de Argentina. Somos parte de una generación privilegiada.  

En otros tiempos PE se esforzaba por dar a conocer las declaraciones y actos de distintas organizaciones. Había que promoverlos todo lo posible. Este año eran tantos que resultaba imposible cubrirlos. Por otra parte no había necesidad. Hoy existe una prensa masiva que los promueve y las redes de internet son multitudes.

Apostamos a que lo cubriríamos con algunas notas de las muchas que se publicarían en diversos medios. Increíble la cantidad de excelente material que se ha provisto en estos  días. Si elegir es ser injusto por lo que se deja de lado, ahora es mucho más. Obligados seleccionamos tres aportes.

Uno de Aldo Etchegoyen, que además de ser un dirigente religioso, de la Iglesia Metodista, reflexiona sobre una novedosa forma de interpretar lo relacionado con la desaparición.

Otro que pertenece a Angel Cappa, proveniente del mundo del deporte, el futbol, juego apasionado y denostado. Cappa, uno de los tantos exiliados, ofrece su testimonio personal y particulares reflexiones. Por otro lado es un hombre del interior del país, de Bahía Blanca.

El tercero, el aporte oportuno del periodista Sergio Ferrari sobre el reconocimiento al cine argentino en el Festival de Friburgo. Sergio, al igual que su hermano Claudio,  fue de los que sufrieron cárcel por sus convicciones y luego debieron exilarse. Son hijos  de un gran pastor metodista, Alberto Ferrari, fallecido.

Vaya un abrazo de alguien que pertenece a una generación privilegiada y que sigue acumulando juventud a través  de los años.+ (PE)              

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desapariciones de la historia argentina Roca Chaco Aldo Etchegoyen

 

Las desapariciones de la historia argentina.

De la conquista del desierto a hoy.

Por Aldo Etchegoyen.(*)

 

Acaba de aparecer un libro muy interesante, El Terrorismo de Estado en Argentina, editado por el IEM. Es la historia desde el comienzo de nuestra vida republicana hasta la aberrante situación instaurada por la dictadura (1976-1983). Entre otras, aparece la masacre de la mal llamada Conquista del Desierto cometida por el ejército del general Roca contra los indígenas patagónicos y el posterior regalo de 2.500.000 hectáreas de Santa Cruz a 137 estancieros ingleses. La generosidad no terminó allí: se entregaron 41 millones de hectáreas a 1843 terratenientes. Entre estos, José Martínez de Hoz y el mismo Roca. Mientras que miles de indígenas regaron con su sangre aquellas tierras. Sería largo relatar el otro capítulo de la campaña verde en el Gran Chaco donde muchos miles de indígenas fueron muertos para robar sus tierras. Muchas familias indígenas volvieron a la esclavitud.

 

Durante la última dictadura se dan nuevamente la mano el poder político, económico, militar y policial para transformarse en terrorismo, ahora mucho más perfeccionado.

 

La primera desaparición es el Estado de Derecho y la Constitución. Se cierra el Congreso, los partidos políticos son prohibidos, la justicia pierde su vigencia, aparecen los presos políticos. Se perfecciona el sistema de desaparición forzada de personas ya instaurado por la Triple A.

 

En 1980, entre mis responsabilidades como pastor de la Iglesia Evangélica Metodista visité en la cárcel de Devoto a internas que estaban a disposición del PEN. Las cosas no me resultaban fáciles, largas esperas para entrar, rigurosas requisas. Una tarde al regreso, enojado por tanto maltrato, escribí un texto que titulé Visión: 

 

"Vi un monstruo de muchas cabezas. Nadie sabe cuántas, porque mandan desde la oscuridad. Nadie las conoce pero el monstruo obedece sus órdenes. Vi en su pecho el corazón hecho de oro, su sangre era dinero que recorría todo su cuerpo. Yo vi que en una mano tenía armas de todo calibre, fusiles, revólveres, cohetes, misiles, tanques, aviones, barcos. En otra, aferraba elementos de tortura, cadenas, picanas, cuerdas, cubos para ahogar y más. Con otra mano, porque tenía más de dos, escribía órdenes de prisión. Con otra escondía a los desaparecidos para que nadie supiera de ellos.

Muchos habían sido torturados, muertos en la tortura; otros fusilados o tirados al mar. Con otra mano distribuía niños nacidos en cautiverio o robados de sus familias. Preparaba propaganda muy elaborada para esconder toda su maldad.

Luego oí que el monstruo hablaba con voz prepotente y poderosa, usaba el nombre de Dios y parecía que Dios también estaba a sus órdenes. Decía que él defendía la fe y que Dios le bendecía. Pero vi también una cosa que el monstruo no resistía: La Verdad. Cuando la verdad era dicha todo su ser se sacudía.

Sólo la verdad le aterraba, le irritaba. La mentira era su escudo. Vi todo esto y desperté. Mi oración fue: que la Verdad, Oh Dios, resuene como impetuoso río. Entonces el monstruo caerá al suelo desintegrado. Y habrá libertad!"

 

La segunda desaparición fue el robo de 30 mil personas. Este delito no estaba tipificado cuando iniciaron esa aberrante práctica. En la ley existía el delito de robo de bienes pero de personas nunca se había imaginado. Hoy el derecho ha avanzado hasta considerar la desaparición forzada como delito de lesa humanidad. Este delito fue practicado por los gobiernos militares en toda la región. Miles de militares fueron instruidos en el mismo lugar: La Escuela de las Américas, en Panamá.

 

La tercera desaparición fue el robo de bienes. He acompañado a personas que sufrieron esta situación. No sólo secuestraban personas sino que se llevaban también sus bienes. He visto casas devastadas totalmente. Supimos también que esta "luz verde" para estos robos era el botín que recibían los desaparecedores. Nunca se ha hecho un estudio a fondo de todo lo robado: vehículos, propiedades, campos, depósitos bancarios, etcétera. Inmobiliarias clandestinas, ventas fraguadas, operaciones ilícitas, firmas obtenidas mediante torturas. Así como robaron tierras a las tribus indígenas, el terrorismo de Estado robó millones de dólares en bienes.

 

La cuarta forma de desaparición fue el robo de identidad. Esto fue quitarle su contexto familiar para luego serle impuesta una falsa identidad. Es negarle su historia personal y sus seres amados para llevarlos a un terreno desconocido e incierto. Lo mismo sucedió con los hijos de las madres indígenas al ser esclavizadas.

 

Finalmente, la quinta desaparición es la de toda información de lo sucedido. Las Fuerzas Armadas nunca sacaron a la luz toda la información de quiénes cometieron estos delitos ni dónde están los cuerpos de los desaparecidos. Los organismos de Derechos Humanos seguirán reclamando la información, buscando la identidad de quienes fueron apropiados. También llevando a la justicia a los culpables de tales hechos aberrantes. Este camino de búsqueda y de justicia no es negociable.

 

En la Comisión por la Memoria trabajamos con este pasado y también con sus consecuencias en el presente. De allí la fuerte colaboración con los juicios en todo el país mediante los documentos del Archivo, uno de los más completos disponibles.

 

Nuestro Comité Contra la Tortura monitorea la grave situación de cárceles bonaerenses y los lamentables delitos de la policía provincial. Por su parte, el Programa Jóvenes y Memoria, donde participan más de 500 escuelas secundarias del país, siembra semillas de concientización sobre lo sucedido. El Museo por la Memoria, las publicaciones y los programas radiales analizan todo este panorama. Lo hacemos como un servicio a la consolidación de nuestro Estado de Derecho y para la valorización de la vida ante tanto dolor y desvalorización humana. (PE/Tiempo Argentino)

 

(*) Obispo (E) de la Iglesia Evangélica Metodista.

Miembro de la Comisión por la Memoria de la Provincia de Buenos Aires.

 

Publicado en Tiempo Argentino el 24 de marzo de 2011.

 

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Plan macabro y genocida vino del Norte Bahia Blanca Angel Cappa

La idea vino del Norte.

Por Angel Cappa. (*)

Querían súbditos y encontraron en los militares argentinos la mano de obra ideal para imponer un gobierno de facto. Después, Videla, Massera y compañía convirtieron eso en una cuestión sanguinaria y delictiva. 

El golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 no fue una actitud de cuatro militares perversos a quienes un día se les ocurrió tomar el poder. Fue un plan urdido desde el gran capital financiero, que en esa época comenzaba a imponer su ley para afianzar lo que es esta nueva etapa del capitalismo, que después se llamó globalización neoliberal. Es decir, la idea vino del Norte. El golpe fue un instrumento de ese capital financiero para, entre otras cosas, terminar con los derechos de los trabajadores.

Tanto en Chile, donde gobernaba Salvador Allende, como en la Argentina y en otros países vecinos donde la militancia de base estaba en su apogeo, había una corriente favorable al pueblo. Y eso no caía bien en la mirada de los grandes capitales, que pretendían una Sudamérica mucho más sumisa, donde nadie reclamara por sus derechos ni pensara en una patria socialista.

Desde el Norte querían súbditos y encontraron en los militares argentinos la mano de obra ideal para imponer un gobierno de facto.

Después, Videla, Massera y compañía convirtieron eso en una cuestión sanguinaria y delictiva. Porque los que gobernaban y sus empleados eran asesinos y, también, delincuentes comunes.

Capaces de secuestrar a una persona, hacerle firmar la escritura de la casa para después venderla, robarle hasta la heladera, apropiarse de sus hijos, torturarla y asesinarla.

Así lo hicieron en 30 mil casos, nada menos. Y borraron de la faz de la tierra a una generación entera. Y empujaron a una cantidad innumerable de profesionales, estudiantes y obreros a refugiarse lejos de su barrio, de su pueblo, de su país.

Tan aberrante fue el terror puesto en marcha por los militares y el grupo de civiles que los acompañó, que todavía causa escalofríos recordarlo. Pero hay que hacerlo, para que no vuelva a pasar.

A mí el golpe me agarró en Bahía Blanca, donde vivía y militaba en el Peronismo de Base. Ya no tenía trabajo porque me habían "sugerido" dejar las clases que había dado hasta el año anterior en una escuela de Coronel Pringles. Era profesor de filosofía y psicopedagogía y me habían prohibido nombrar a Freud, por ejemplo. No se podía hablar de Sartre. Y todo esto antes del golpe, porque la Triple A era un trabajo en bruto de lo que vino después. Fue como la vanguardia del golpe. Y los que comandaban la Triple A eran tan asesinos, brutos e ignorantes como los que después tomaron el poder. Porque si algo los caracteriza y los une es el carácter delictivo y la ignorancia.

Unos días después del 24 de marzo, iba manejando mi auto por las afueras de Bahía Blanca y me paró una de las clásicas "pinzas" que hacían los militares en las calles para buscar lo que ellos llamaban "subversivos". Yo tenía en el baúl una serie de volantes de la corriente de izquierda en la que militaba. Y mientras estaba en la cola veía que a los autos de adelante los revisaban absolutamente todos. Estaba listo, no podía hacer nada. 

Cuando me llegó el turno, el militar que estaba a cargo del operativo me pidió los documentos y me dijo: "Usted es el que jugaba en Olimpo, ¿no?". Le contesté que sí casi tartamudeando y me dijo: "Siga Cappa, lo deja pasar un hincha de Olimpo".

Aquel mismo día decidí que nunca más les iba a dar una posibilidad a estos asesinos. Todos los días me enteraba que caía un compañero diferente y me fui del país.

Como estaba separado de mi primera mujer, me fui solo a España. Llegué a Madrid con 200 dólares en el bolsillo. Con una mano atrás y otra adelante, pero feliz de haber salvado mi vida. Allá me las rebusqué como pude, siempre acompañado por otros argentinos que estaban en una situación parecida. Una vez nos enteramos que la Selección argentina iba a jugar contra Holanda en Suiza, fue en el '79.

Nosotros fuimos y colgamos una bandera en la tribuna de enfrente de donde se televisaba con unas letras enormes que decían "Videla asesino". 

El partido era muy importante, era la reedición de la final que la Argentina había ganado el año anterior. Y estaba todo el mundo mirando. Acá en la Argentina, a la televisión se le escapó de entrada y la bandera se vio un par de veces. Después el director de cámaras se las arregló para que no saliera nunca más. Pero la misión de dar a conocer quiénes nos gobernaban estaba cumplida.

Volví al país unos meses antes de que se terminara esta sanguinaria dictadura. Cuando decidí regresar, tenía el curso de entrenador de fútbol a medio terminar, pero no aguanté más y me vine.

Recuerdo perfectamente que llegué a Ezeiza un domingo, y lo primero que escuché en la radio fue un partido en el que jugaban River y Boca en el Monumental, con Mario Kempes de un lado y Diego Maradona del otro. Lo único que quería era reencontrarme con mis afectos, con mi vida. Después me di cuenta que aquel maléfico plan que había pergeñado el capital financiero había rendido sus frutos. Y siguió adelante ya en democracia, disfrazado de neoliberalismo.

Treinta años después, cada país latinoamericano hizo su camino. Pero siempre hay que tener en claro que el poder jamás respeta una democracia de izquierda, en ningún lugar del mundo. El ejemplo puede ser Chile en 1973 y Venezuela ahora. La excepción es Cuba. Hay que ver cómo le va a Uruguay en estos años. Brasil comenzó con Lula tirado a la izquierda, después pasó al medio y terminó bien a la derecha.

No es fácil el tema, aunque cada país, a su manera, fue buscando un lugar en el mundo. Ahora, eso sí, es absolutamente improbable que se vuelva a dar un golpe de Estado. Porque Latinoamérica aprendió la lección. Ya no hay lugar para el terror. + (PE/Tiempo Argentino)

Angel Cappa nació en Bahía Blanca el 6 de setiembre de 1946. Es Director  Técnico de futbol. Actualmente dirige Gimnasia y Esgrima de La Plata. En el 2008 fue contratado por Huracán, de la Primera División, paras sacar al equipo de los últimos lugares de la tabla. Se hizo famoso plasmando un equipo de buen juego, toque y  movilidad, que lo llevó a definir el campeonato en una final con Vélez Sarfield. Huracán perdió con  un polémico gol a favor de Vélez Sarfield.

En Bahía Blanca, mientras era jugador de Olimpo y Villa Mitre, cursó estudios de Filosofía y Pedagogía. Junto a otros y otras bahienses tuvo que exilarse en el 76 rumbo a España donde vivió hasta que regresó a Argentina. 

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