miércoles, 27 de abril de 2011

Fidel Castro Philip Bonsal Playa Giron Francisca López Civeira

Girón  en  el  contexto  continental

                                                                          por Francisca López Civeira

 

El triunfo de la Revolución Cubana en 1959 marcó un momento de cambio en el contexto continental y, especialmente, en las relaciones entre Estados Unidos y la América que José Martí llamó con toda precisión “nuestra”. La ruptura de la hegemonía estadounidense en lo que consideraba su zona de influencia segura fue el centro de tal cambio, en tanto el proceso revolucionario que se iniciaba en la isla caribeña planteaba la subversión de la relación dependiente con lo que, en pleno clima de la Guerra Fría, generaba expectativas y posibilidades de nuevos caminos para nuestros pueblos. Este acontecimiento planteaba un reto inesperado para el imperio que había logrado construir un bloque continental, consumado en 1948 en la Organización de Estados Americanos (OEA). Los “barbudos” se convertían en un símbolo en el imaginario popular, que de alguna manera desafiaba la dominación norteña.

La influencia de la Revolución Cubana se hizo notar rápidamente en el ámbito continental a través de la simpatía que despertó como proceso en sí y en la persona de su máximo líder --quien había crecido como figura romántica del héroe y se había transformado en un paradigma de las luchas populares--, simpatía que rápidamente se convirtió en solidaridad y en el incremento de los movimientos revolucionarios, así como el surgimiento o ampliación de la lucha guerrillera en distintos países de la región. En este contexto, se produjeron los acontecimientos que tuvieron uno de sus momentos culminantes en la batalla de Girón de abril de 1961. Sin embargo, aquel hecho militar tuvo un ámbito más amplio en su génesis, despliegue y resultados, dada su importancia política en los planos nacional, bilateral --entre Estados Unidos y Cuba-- y continental, así como hacia el interior de la política norteamericana. De modo especial, interesa aquí destacar el accionar de Estados Unidos en el continente, como espacio de confrontación con la Revolución Cubana en el período de definiciones que llevó a la invasión por Playa Girón, así como en el momento del desarrollo de aquella batalla y su impacto inmediato.

La administración republicana de Dwight Eisenhower (1953-1961), ante la nueva coyuntura, diseñó desde muy temprano la política de enfrentamiento a la Revolución Cubana en todas sus variantes, a partir del objetivo central de destruirla e impedir la aparición de una “segunda Cuba”. Su precedente más inmediato había sido la acción frente al gobierno de Jacobo Arbenz en Guatemala, en 1954, terminada de manera exitosa para los intereses de Estados Unidos. Esa experiencia estaría presente en el desafío que planteaba el proceso cubano. El equipo que había diseñado aquella acción en Guatemala, en esencia era el mismo que enfrentó la nueva situación cubana. En líneas generales, las vías trazadas para lograr ese objetivo estratégico a corto plazo con Cuba fueron:

·       Aislar el ejemplo cubano tras una campaña de descrédito que preparara a la opinión pública interna y la de América Latina.

·       Arrastrar a los países del continente a asumir una política anticubana a través de la OEA.

·       Ofrecer alternativas al modelo cubano en construcción.

En los primeros momentos, el Gobierno norteño pretendió neutralizar el filo revolucionario del nuevo poder, de ahí que reconociera al Gobierno cubano el 7 de enero y sustituyera a su embajador Earl E. T. Smith, demasiado comprometido con el régimen de Batista. Philip Bonsal, un diplomático de carrera y con experiencia en situaciones complejas, llegó a Cuba el 19 de febrero para asumir el cargo, lo cual hizo con la visión de Cuba como Estado clientelar. Según plasmó en sus memorias: “Washington era el líder no solo de los activistas directamente responsables de la caída del dictador, sino de muchas de las fuerzas potencialmente dinámicas en la vida cubana. [1] Por lo tanto, Castro tendría que actuar a partir de los patrones de la dependencia. Bajo tales criterios, Bonsal y el equipo de formulación de política exterior estadounidense se plantearon en lo inmediato la negociación para empujar al Movimiento 26 de Julio contra “los elementos radicales y contra el posible crecimiento de la fuerza de los comunistas”, a partir del reconocimiento explícito de que Castro era “incuestionablemente el jefe en Cuba”.[2]

El desarrollo de la Revolución demostró la inviabilidad de tal política, de ahí que en la reunión 411 del Consejo de Seguridad Nacional, de junio 25, el secretario de Estado en funciones, Christian Herter, afirmara que los intereses de negocios en Cuba clamaban por acciones económicas contra el régimen cubano y que habría que utilizar la maquinaria de la OEA antes que intervenir unilateralmente. Al discutir la “inquietud en el Caribe”, el Presidente preguntó si se podía presionar a la OEA para que fuera más efectiva, pero Herter opinó que “muchas naciones latinoamericanas simplemente no deseaban verse envueltas”.[3] Es decir, se estaba valorando una posible acción desde el organismo regional, pero se reconocía que no había condiciones en ese momento para lograrlo, por tanto ese sería un escenario por ganar para desarrollar la política de enfrentamiento a la Revolución Cubana.

El primer intento de incorporar a la OEA en la política anticubana, de manera directa, fue la convocatoria a la V Reunión de Consulta de los cancilleres americanos para discutir lo que denominaron la “tensión en el Caribe”, en Santiago de Chile, en agosto de 1959. En aquella reunión, el canciller cubano Raúl Roa denunció la violación de la soberanía cubana y del principio de no intervención --consagrado en la Carta de la OEA-- por las dictaduras de Trujillo, Somoza e Ydígoras Fuentes por indicación de Estados Unidos y agregó: “Yo debo advertirles a los representantes en esta conferencia y a los representantes de la prensa, que todos los hilos de las conspiraciones fueron elaborados secretamente en Washington […].” El Canciller cubano añadía que en Estados Unidos se había considerado aplicar el Pacto de Río contra Cuba.[4]

Estados Unidos no logró lo que pretendía en aquella oportunidad, solo alcanzó el  acuerdo de que un comité panamericano especial presentara un informe sobre el Caribe para analizar en la XI Conferencia Panamericana y la “Declaración de Santiago” que subrayaba los principios generales del panamericanismo. Esto no era suficiente, por lo cual había que trabajar con mayor profundidad.

El 15 de septiembre, Herter remitió el documento “Instrucciones del Departamento de Estado a todas las postas diplomáticas y consulares en las repúblicas americanas” cuyo asunto era “Información de política de Estados Unidos hacia el régimen de Castro en Cuba”, que establecía en su conclusión la línea a seguir:

Es de interés de los Estados Unidos intensificar y acelerar la tendencia a convertir en escéptica la opinión latinoamericana sobre Castro en los asuntos de dictadura, intervención y comunismo. Si el resultado final de la presión de la opinión latinoamericana sobre estos asuntos es que Castro adopte actitudes y cursos de acción más aceptables o reducir su apoyo público, el objetivo de Estados Unidos de aislar y eventualmente eliminar los aspectos indeseables de la Revolución Cubana será servido.

Se hacía la aclaración de que cualquier reacción pública debía tener la apariencia de ser latinoamericana y que no pareciera un esfuerzo de parte de este Gobierno para desacreditar a Castro”.[5] Esta debía ser una buena oportunidad para que la USIS (United States Information Service) actuara enfocando la opinión latinoamericana sobre los aspectos negativos del régimen de Castro, sin que su origen fuera atribuido al Gobierno norteamericano. Se estaba diseñando la política norteamericana para detener y aplastar el proceso revolucionario en la Isla.

En octubre de 1959, el Departamento de Estado emitió un documento bajo el título “Política básica actual de Estados Unidos hacia Cuba” que establecía como objetivo inmediato que, a más tardar a fines de 1960, hubiera un gobierno en Cuba que cumpliera, al menos mínimamente, los objetivos norteamericanos para América Latina, pero sin dar la impresión de presión o intervención directa contra el Gobierno de Castro salvo “donde la defensa de los legítimos intereses de Estados Unidos o la defensa de los principios del sistema interamericano pudiera crear incidentalmente una implicación de abierta oposición” norteamericana a actitudes o acciones “del gobierno de Castro.” Por tanto, el criterio sería evitar actos que pudieran consolidar el “régimen de Castro” y, por el contrario, emprender “al mayor alcance posible” operaciones para alentar y unir a la oposición, con elementos potencialmente aceptables al pueblo cubano, al tiempo que se desarrollaran a través de América Latina acciones, políticas y declaraciones que enfatizaran los conceptos estadounidenses de “genuina democracia representativa, sólido desarrollo económico, no intervención y solidaridad interamericana.”[6] En este documento se aprecia el avance en el delineamiento de la política anticubana y el papel que se asignaba a los países latinoamericanos, lo cual se completaría rápidamente.

La programación completa de la política a seguir frente a la Revolución Cubana se haría a fines del año 1959, y las decisiones se tomarían al inicio de 1960. El “Programa de acción sobre Cuba” presentado el 28 de diciembre de 1959 en un memorándum de Roy Rubottom, Secretario de Estado Asistente para Asuntos Interamericanos, señalaba que: “nuestra actitud de paciencia y tolerancia en la conducción de nuestras relaciones con Cuba” no podía ser considerada “un signo de debilidad que diera estímulo a los elementos comunistas-nacionalistas en todas partes de América Latina que están tratando de promover programas similares a los de Castro.” [7] Para Rubottom, tales programas podían “socavar el prestigio de Estados Unidos” y exponer a los propietarios norteamericanos a un tratamiento igual. Por tanto, proponía un programa de acción a implementar de inmediato que contemplaba medidas diversas de presión diplomática, económica a partir de la cuota azucarera de Cuba en el mercado de Estados Unidos, acciones continentales desde los países latinoamericanos y otras. Se había puesto en marcha la maquinaria de agresiones que se plasmaría en el “Programa de acción encubierta contra el régimen de Castro”, preparado por el Grupo 5412 el 16 de marzo de 1960, cuyo objetivo quedaba bien explícito:

[…] provocar la sustitución del régimen de Castro por uno más consagrado a los verdaderos intereses del pueblo cubano y más aceptable para los Estados Unidos, de manera tal que se evite cualquier apariencia de intervención norteamericana. Esencialmente, el método para alcanzar este fin será el de inducir apoyo y, en la medida posible, dirigir la acción dentro y fuera de Cuba, por grupos selectos de cubanos […].[8]

Los procedimientos eran: crear una oposición cubana unificada y responsable, desatar una ofensiva propagandística con emisora radial, crear una organización encubierta de inteligencia y acción dentro de Cuba, preparar una fuerza paramilitar fuera de Cuba y dar apoyo logístico a operaciones militares  encubiertas.

En un memorándum de Herter de 17 de marzo, este informaba que el Departamento, la CIA y la USIA estaban empeñados “en un programa acelerado para preparar a la opinión pública y gubernamental latinoamericana para apoyar a Estados Unidos en una posible acción de la OEA bajo la Resolución anticomunista de Caracas”, [9] aunque reconocía que había pocas posibilidades de tener éxito con la OEA en el futuro inmediato y que se necesitaba de un liderazgo oposicionista en Cuba para presionar a ese organismo.

Ese mismo día 17 se produjo una reunión decisiva con el Presidente en la Casa Blanca, a la que asistieron el vicepresidente Nixon, Herter, el director de la CIA Allen Dulles y otros jefes de esa Agencia, además de otros altos funcionarios. Allí Dulles informó el programa de acción encubierta del Grupo 5412 --que contenía  el lema que debía usar la oposición: “Restaurar la Revolución” traicionada por Castro-- el cual fue aprobado por Eisenhower con la condición de jurar que él no había oído nada de esto, lo que se enmarcaba en la doctrina de la negación plausible. Se manejaron posibles escenarios para ubicar a la oposición, entre ellos Puerto Rico, aunque era preferible México, pero tenían dificultad para su aceptación. También se habló de que Venezuela sería mejor, pero su gobierno probablemente no aceptaría y que se exploraría a Costa Rica.[10] El propio Eisenhower afirmó en sus memorias que el 17 de marzo ordenó a Allen Dulles iniciar la preparación de una fuerza armada de cubanos exiliados para invadir a Cuba y restablecer el sistema democrático representativo. El desarrollo de tal plan contemplaba el uso de territorios latinoamericanos y el apoyo de sus gobiernos en las acciones específicas y en la OEA, de manera colectiva.

Durante el año 1960, se incrementaron las acciones de Estados Unidos contra la Revolución Cubana. En marzo, el Departamento de Comercio revocó las licencias para exportar helicópteros a Cuba; en mayo, comenzaron las transmisiones desde Radio Swam dirigidas a fomentar la oposición en Cuba; en junio, las principales empresas norteamericanas anunciaron la intención de no enviar más petróleo a la Isla y prohibir el procesamiento del crudo soviético en sus refinerías --según orientación de su gobierno--; el 4 de julio, se rebajaron 700 000 toneladas de la cuota cubana de azúcar y se dieron aumentos a otros países del área como Costa Rica, República Dominicana entre otros; el 11 de julio, Eisenhower anunció la concesión de un empréstito de $500 000 000 para el desarrollo económico de América Latina, exceptuando a Cuba, en lo que se llamó “Plan Eisenhower”, que recibió gran propaganda mediática. Simultáneamente se preparaba la fuerza paramilitar con bases de entrenamiento en países centroamericanos.

A partir de la puesta en marcha de este plan --que seguía en lo fundamental lo aprobado el 17 de marzo--, entre el 16 y el 29 de agosto se celebraron las VI y VII conferencias de cancilleres de la OEA en Costa Rica. En ellas se discutiría la denuncia de Venezuela contra el dictador dominicano Trujillo y la tensión en el Caribe, que remitía a lo que llamaban el “problema cubano”. Con las acciones desplegadas, se ponía en marcha el mecanismo de la OEA con mejores posibilidades. En la VI conferencia, el canciller cubano, Raúl Roa, realizó una intervención medular:

Afronta hoy nuestra América la más decisiva coyuntura de su historia. Las VI y VII Reuniones de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores […] entrañan, en verdad, esta disyuntiva insoslayable: o nuestra América afirma, de una vez y para siempre, su autodeterminación, independencia, soberanía y decoro frente a la potencia intracontinental […] o habrá desoído el mandato de Simón Bolívar, Benito Juárez y José Martí […][11]

En aquel escenario, Roa denunció las agresiones de Estados Unidos a Cuba y afirmó: “El Gobierno Revolucionario de Cuba no ha venido a San José de Costa Rica como reo, sino como fiscal. Está aquí para lanzar de viva voz, […] su yo acuso implacable contra la más rica, poderosa y agresiva potencia capitalista del mundo […].”[12] A continuación, citó a Bolívar, Juárez y ampliamente a Martí para demostrar el papel de Estados Unidos en el continente y recordar el mandato de los grandes próceres latinoamericanos.

Durante la VII reunión, celebrada a continuación de la VI, Estados Unidos obtuvo un primer triunfo parcial en el organismo regional: se aprobó la “Declaración de San José” que condenaba la intervención de una potencia extranjera en los asuntos hemisféricos. Estados Unidos tuvo que eliminar el nombre de Cuba del texto para lograr la aprobación, pero quedaba implícita la condena a Cuba pues se la acusaba de permitir la presencia chino-soviética. Este acuerdo se articulaba con la aprobación simultánea por el Senado norteamericano del cese de la ayuda a los países que colaboraran económicamente o vendieran armas a Cuba. Las presiones, los chantajes y las promesas de concesiones rendían los primeros frutos, aunque pobres aún; pero la política estadounidense avanzaba en sus proyectos de involucrar al continente en las acciones contra la joven revolución isleña. El canciller Roa, ante aquella votación, expresó la posición cubana:

La Delegación de Cuba, que me honro en presidir, ha decidido retirarse de la VII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores.

[A pesar de las pruebas aportadas] Los gobiernos latinoamericanos han dejado sola a Cuba.

Me voy con mi pueblo, y con mi pueblo se van también de aquí los pueblos de nuestra América.[13]

La respuesta inmediata de Cuba fue la Primera Declaración de La Habana, aprobada en asamblea popular el 2 de septiembre de 1960, que proclamaba el rechazo a la “Declaración de San José” y denunciaba cómo esta lesionaba la “autodeterminación nacional, la soberanía y la dignidad de los hermanos pueblos del Continente.” [14]

Las acciones directas de hostilidad siguieron incrementándose: en octubre de 1960, Estados Unidos prohibió los embarques de mercancías hacia Cuba, excepto productos medicinales y algunos suministros médicos, y declaró ilegal la venta, transferencia o contratación de cualquier barco norteamericano al Gobierno de Cuba o a ciudadanos de Cuba a partir del 20 de octubre. Esta hostilidad llegó al punto de la ruptura: el 3 de enero Estados Unidos rompió las relaciones con Cuba, justamente cuando terminaba el mandato del republicano Eisenhower, pues el demócrata John F. Kennedy asumía la presidencia el 20 enero de 1961. En  realidad, hacía cerca de un año que habían retirado al embajador como medida de presión. Era un acto que, a todas luces, precedía a una acción militar. A esta acción siguieron otras aprobadas de inmediato por la nueva administración, como la suspensión de la cuota azucarera cubana el 31 de marzo de 1961.

El nuevo presidente también se ocupó de ofrecer incentivos a los países latinoamericanos, de ahí su discurso del 13 de marzo de 1961 llamando a los pueblos del hemisferio a unirse en un gran esfuerzo de cooperación que denominó “Alianza para el Progreso”. Este proyecto debía resolver algunos de los problemas sociales acuciantes, como vivienda, salud, escuelas, trabajo y tierra. Se recurría al ofrecimiento de ayuda para ganar apoyo en la política de enfrentamiento a la Revolución Cubana.

En el contexto descrito, en territorios de algunos países latinoamericanos se estaba preparando la fuerza que debía invadir a Cuba. Se había trabajado para lograr la participación directa de la OEA y, en específico, de algunos gobiernos caracterizados por sus estrechas relaciones con Estados Unidos. De ahí que se utilizaran bases fundamentalmente en la Guatemala de Ydígoras Fuentes y otros países de América Central como la Nicaragua de Anastasio Somoza, donde se instaló el centro de operaciones de la fuerza aérea.[15]

Siguiendo el plan inicial, se había estructurado una oposición bajo el nombre de Frente Revolucionario Democrático, dirigido a su vez por el Consejo Revolucionario Cubano, a partir de la cual se reclutaron los hombres para participar en los entrenamientos y la futura invasión. El plan aprobado en marzo de 1960 por Eisenhower estaba en marcha en todas sus partes. Una vez tomada una porción del territorio cubano, la OEA entraría en acción: el gobierno provisional que sería trasladado a esa zona pediría la intervención de la organización continental, con lo cual se legitimaría la invasión.

Durante la campaña presidencial norteamericana desarrollada en 1960, los dos candidatos --Richard Nixon por los republicanos y John F. Kennedy por los demócratas-- habían incorporado el tema de Cuba. El presidente electo, Kennedy, asumió el plan preparado por su predecesor.

Justo en vísperas del inicio de la invasión, el presidente Kennedy buscaría uncir a los países de nuestra América a su carro de guerra: el 14 de abril de 1961envió a los miembros de la OEA una proposición para participar en el Consejo Interamericano Económico y Social, donde discutirían el programa de Alianza para el Progreso. Se estaba ofreciendo un programa que podía ganar las voluntades de los diferentes gobiernos de la región. Al día siguiente se realizaban los bombardeos a los aeropuertos cubanos con aviones a los que se les habían pintado las insignias cubanas. A partir de entonces los acontecimientos se precipitaron.

El 16 de abril se efectuaba en La Habana el entierro de las víctimas de los bombardeos del día anterior y, en esa ocasión, se produjo un hecho de alto sentido político: Fidel Castro declaró el carácter socialista de la Revolución. Era el momento preciso para definir el rumbo de la Revolución Cubana. Ante la inminencia de una invasión, los futuros combatientes debían luchar, y quizás morir, con absoluta conciencia de la causa que estaban defendiendo. Fue una decisión política esencial.

Efectivamente, al amanecer del 17 de abril se producía la invasión por el sur de Matanzas, que fue derrotada en 68 horas. Pero otros escenarios también eran parte de ese combate desde mucho antes: el 18 de octubre de 1960, Cuba había presentado en carta al Presidente de la Asamblea General de la ONU una reclamación bajo el título “Reclamación del Gobierno Revolucionario de Cuba referente a los distintos planes de agresión y actos de intervención que está ejecutando el Gobierno de los Estados Unidos contra la República de Cuba, con manifiesta violación de su integridad territorial, soberanía e independencia, y evidente amenaza para la seguridad y la paz internacionales.” Esta carta se acompañó de un memorándum explicativo con detalles de los actos agresivos cometidos, al que luego se incorporaron otros documentos en demanda de la discusión del asunto denunciado, con argumentos detallados que incluían el entrenamiento de mercenarios en Guatemala, la isla Cisne (Guam) y Estados Unidos. Esta denuncia se reiteró en diciembre 31 de ese año y en enero de 1961.[16] En la ONU, el Canciller cubano denunció reiteradamente la manipulación de la OEA que Estados Unidos hacía en su política de agresiones a la Revolución Cubana.

En 1961, cuando era inminente la agresión, Cuba denunció la amenaza desde el 15 de abril y, en especial, ese día se presentó a la Asamblea General la acusación al Gobierno de Estados Unidos por los bombardeos a los aeropuertos cubanos. El Gobierno estadounidense pretendía remitir la discusión al ámbito de la OEA, pero Cuba hizo uso de su derecho soberano al llevarlo al organismo mundial. De esta manera, sustraía la discusión del ámbito dominado por Estados Unidos y la situaba en un espacio más amplio. Una vez desatada la invasión, la ONU fue un escenario de confrontación: Cuba denunció la invasión y la responsabilidad norteamericana, a lo que el representante de Estados Unidos, Adlai Stevenson, respondió:

Estas acusaciones dije que eran falsas, de manera categórica, porque Estados Unidos no ha cometido agresión contra Cuba y no se ha lanzado invasión alguna desde Florida o desde cualquier parte de su territorio.

[…]

El doctor Roa ha pretendido que en repetidas oportunidades los Estados Unidos han intervenido en Cuba […]. Sin embargo, un examen cuidadoso del discurso del doctor Roa demostrará que no hay evidencia alguna contra los Estados Unidos.[17]

Por su parte, Dean Rusk, secretario de Estado, afirmó lo mismo en conferencia de prensa el 17 de abril:

No hay ni habrá ninguna intervención allí por parte de fuerzas de los Estados Unidos. El Presidente ha aclarado esto […].

No tenemos una información completa sobre lo que sucede en esa isla. Mucho de lo que sabemos proviene del propio régimen de Castro e indica que una seria intranquilidad y desórdenes existen en todos los puntos del país.

[…]. Lo que suceda en Cuba corresponde que lo decida el mismo pueblo cubano.[18]

El representante de Guatemala, Santiago Gálvez, también se sintió obligado a intervenir en los debates de la ONU:

[…] niego en la forma más rotunda y categórica que de esas bases [en Guatemala] hayan salido los aviones y las tropas que han atacado a Cuba. El mismo corresponsal confirma esto en la edición de The New York Times de hoy […] donde por cierto manifiesta que en la base de Retalhuleu, tantas veces aludida aquí, no hay ningún movimiento ni de tropas ni de aviones.[19]

Sin embargo, el representante norteño ante la ONU mostró su preocupación por la reacción en ese organismo ante lo que acontecía en Cuba. En telegrama a su gobierno de 19 de abril, afirmaba que el ambiente era muy insatisfactorio “ y extremadamente peligroso para la posición estadounidense en el mundo.” En su criterio: “Nuestro prestigio está pues, comprometido, principalmente en América Latina.” [20]  Stevenson planteaba que todos creían que Estados Unidos había diseñado esa acción por lo que sería necesario encontrar una base jurídica, dada por la toma de sectores del territorio cubano con alguna ciudad como capital, para que un “gobierno rebelde” pudiera solicitar ayuda.

No obstante tales negativas públicas, después del triunfo cubano sobre los invasores --quienes en sus declaraciones desnudaron la participación norteamericana en la organización, la preparación y el desarrollo de aquella acción--, el presidente aceptó el lunes 24 de abril su plena responsabilidad. Si el 12 de abril Kennedy había afirmado en conferencia de prensa que no permitiría que se organizara una invasión contra Cuba desde Estados Unidos, el lunes 24 de abril, en declaraciones especiales del secretario de Prensa de la Casa Blanca, Pierre Salinger, admitía su responsabilidad “por el fracaso en Cuba”.

En el caso de Ydígoras Fuentes, también en diciembre de ese año reconoció la participación de su país en la preparación de la invasión a Cuba y explicó que tenía como objetivo lograr que Estados Unidos gestionara con Gran Bretaña el traspaso del territorio de Belice a dominio guatemalteco. El diario The New York Times, en comentario sobre el discurso de año nuevo de Miguel Ydígoras Fuentes, señaló que el presidente guatemalteco exigió “el precio lógico por su complicidad en la frustrada aventura de Playa Girón.”[21]

En las arenas de Playa Girón la invasión era derrotada, en la ONU, el Canciller cubano daba a conocer en la sesión de la noche del 20 de abril el parte oficial del Gobierno Revolucionario donde se informaba la caída del último punto de los mercenarios y, en aquel escenario, rendía tributo “a los hombres y mujeres de mi patria que, a pie firme y unidos en compacto haz, han destrozado la fuerza mercenaria de invasión, organizada, financiada y equipada por el Gobierno de los Estados Unidos.”[22]

La derrota de Playa Girón tuvo un fuerte impacto en la política de Estados Unidos hacia Cuba, pero también hacia el continente y, en sentido general, se hacía muy visible la necesidad de cambiar la imagen de debilidad que se desprendía de aquellos hechos. Esto era particularmente importante con vistas a las elecciones parciales de noviembre de 1962, momento en el cual era imprescindible presentar resultados alentadores.

Algunos autores concuerdan en la opinión de que el fracaso de Girón constituyó para Kennedy un reto que debía resolver mostrando una imagen más dura ante los círculos políticos norteños. Se considera que de aquella aventura había salido con una imagen debilitada, como presidente joven y sin experiencia, por lo cual debía presentarse más firme, más fuerte, sobre todo en la política frente a la Unión Soviética y a la Revolución Cubana, y mostrar mejores resultados.

En realidad, Girón fue un duro golpe para la administración Kennedy, por lo que se hacía indispensable revertir la situación creada. Para América Latina se intensificó el ofrecimiento de ayuda a través de la Alianza para el Progreso, de ahí el anuncio del programa de ayuda hemisférico en la reunión de la OEA en Punta del Este, en agosto de 1961. Se trataba de una transferencia de $20 000 000 000 en diez años, a partir de las reformas que hicieran los gobiernos latinoamericanos. El propósito quedaba muy claro: eliminar las causas que pudieran  extender el ejemplo de Cuba, por tanto, promover una “Revolución pacífica regulable”. Se creó entonces el Comité Interamericano de la Alianza para el Progreso a cargo de la OEA para asegurar, según decían, el progreso económico y social mediante las reformas estructurales.

Estas acciones permitieron a la Administración demócrata llegar con mejores posibilidades a la VIII Reunión de Consulta de cancilleres en Punta del Este, Uruguay, en enero de 1962 --solicitada por Estados Unidos y Colombia-- donde se aprobó la resolución “Exclusión del actual Gobierno de Cuba de su participación del Sistema Interamericano”, por 14 votos a favor, 1 en contra (Cuba) y 6 abstenciones (México, Chile, Argentina, Brasil, Ecuador y Bolivia). Se argumentaba la “incompatibilidad del Gobierno de Cuba con el sistema  interamericano”, y por tanto su expulsión de la OEA. Si bien Estados Unidos no logró las sanciones colectivas a que aspiraba, sí logró la separación.

El pueblo cubano respondió el 4 de febrero de 1962 con su Asamblea General del Pueblo de Cuba que aprobó la Segunda Declaración de La Habana:

¿Qué explica racionalmente la conjura que reúne en el mismo propósito agresivo a la potencia imperialista más rica y poderosa del mundo contemporáneo y a las oligarquías de todo un continente […] contra un pequeño pueblo de solo siete millones de habitantes […]? Los une y los concita el miedo. No el miedo a la Revolución Cubana; el miedo a la revolución latinoamericana. […]

Aplastando a la Revolución Cubana creen disipar el miedo que los atormenta, el fantasma de la revolución que los amenaza.

Después de denunciar la política de dominación de Estados Unidos, el entrenamiento a latinoamericanos para sembrar el terror, asesinar a dirigentes antimperialista e impedir el avance de la revolución continental y de exponer la naturaleza de la Alianza para el Progreso, en la Declaración se afirma: “Porque esta gran humanidad ha dicho ‘¡Basta!’ y ha echado a andar. Y su marcha, de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente.”[23]

Después de este logro, Estados Unidos decretó el bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba el 3 de febrero de 1962, mediante el Decreto presidencial 3447 que invocaba la seguridad nacional y hemisférica. En su texto planteaba:

Por lo tanto: Prohíbo, para hacerse efectivo a las 21:01 a.m. hora standard del Este, de febrero 7 de 1962, la importación a los Estados Unidos de todos los productos de origen cubano, además de todos los productos importados desde o a través de Cuba; y por lo tanto, autorizo y ordeno al Secretario del Tesoro el cumplimiento de dicha prohibición […].

Por tanto: Yo, por este medio, ordeno al Secretario de Comercio […] que continúe llevando a cabo la prohibición de todas las exportaciones de los Estados Unidos a Cuba, y, por tanto, autorizo al Secretario de Comercio […] que continúe, efectúe, modifique o revoque las excepciones de tales prohibiciones.[24]

De manera simultánea se preparaba el Plan Mangosta, que contemplaba la intervención militar directa de Estados Unidos y sería el factor de base para el desarrollo de los acontecimientos que condujeron a la Crisis de Octubre en 1962.

Como se ha expuesto, los hechos que rodearon a la histórica jornada que se libró en las arenas de Playa Girón, constituyeron una batalla política de altísimo calibre e importancia, en la cual se vio envuelto el continente, tanto por la política estadounidense para incorporar a nuestros pueblos a través de la OEA a su hostilidad hacia la Revolución Cubana, como por el significado de esta revolución para la América nuestra representada en la voz de Cuba en aquellos momentos decisivos. Girón marcó también el derrotero inmediato de la política norteamericana hacia el continente en el propósito de revertir las posibilidades que el pueblo cubano había abierto desde 1959.

 

 

 

 



[1]    Philip W. Bonsal, Cuba, Castro, and the United States, University of  Pittsburgh Press, 1972, pp. 28-29.

[2]    Telegrama de la Embajada al Departamento de Estado, de 6 de enero, en Foreign Relations of the United States, 1958-1960, vol. VI, Washington, 1991, pp. 345-346. (En adelante, FRUS.)

[3]    Ibíd., pp. 541-543.

[4]    Roa se refería al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) aprobado en 1947. (Véase Sergio Matos Ochoa,  El Panamericanismo a la luz del derecho internacional, Universidad Central de Venezuela, Caracas, 1980, p. 167.)

[5]    FRUS, pp. 599-602. (El destacado es de la autora.)

[6]    Ibíd., pp. 638-639.

[7]    Ibíd., pp. 716-720.

[8]    Ibíd., pp. 850-851. (El destacado es de la autora.) El 5412 era un grupo especial del Consejo de Seguridad Nacional con funcionarios de los Departamentos de Estado y Defensa para revisar propuestas de acciones encubiertas.

[9]    Ibíd., p. 860. La resolución a que se hace referencia fue adoptada en la IX Conferencia Panamericana de Caracas dentro del proceso para el golpe de Estado en Guatemala en 1954.

[10]  Ibíd., pp. 861-863.

[11]  Raúl Roa, Retorno a la alborada, Universidad Central de Las Villas, 1964, t. II, p. 233.

[12]  Ibíd., pp. 246-252.

[13]  Ibíd., pp. 344-345.

[14]  En Cinco documentos de la Revolución, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1971, p. 115.

[15]  También hubo lugares de entrenamiento en Estados Unidos, mientras algunos fueron enviados a Panamá y Puerto Rico. Para más detalles ver, entre otras obras, Elio Carré Lazcano, Girón: una estocada a fondo, DOR del PCC, La Habana, 1975; y Miguel Ángel Sánchez,  Girón no fue solo en abril, Orbe, La Habana, 1979.

[16]  Los documentos aludidos pueden verse en Raúl Roa, ob. cit.

[17]  Historia de una agresión, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1977, p. 147.

[18]  Ibíd., p. 148.

[19]  Ibíd., p. 171.

[20]  Documento reproducido por Tomás Diez, La guerra encubierta contra Cuba, Editora Política, La Habana, 1997, pp. 144-146.

[21]  Citado en Historia de una agresión, p. 173.

[22]  R. Roa, ob. cit., pp. 512-513.

[23]  En Cinco documentos de la Revolución, pp. 137-173.

[24]  Sociedad Cubana de Derecho Internacional, Agresiones de los Estados Unidos a Cuba revolucionaria. Anuario de 1984, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1989, p. 314. (Destacado de la autora.)

BOLIVIA MARCA CAMINO DESIGNACION DE JUECES por el pueblo ag1

Como resulta del documento que se adjunta, en Bolivia se decidió que fuera el pueblo quien elija a los jueces y determinó el procedimiento.-
Gregorio BADENI -argentino- opinó que esto es nefasto porque se "introduciría la política en el Poder Judicial".-

La Federación Judicial Argentina viene sosteniendo hace largo tiempo que el pueblo debe involucrarse en la designación de los jueces y logró, en Chubut, mediante la reforma constitucional, integrar el Consejo de la Magistratura que tiene a su cargo la designación de jueces, a un representante de los trabajadores judiciales y a consejeros provenientes de la comunidad, igual criterio se utiliza en Entre Rios y en la provincia de Santa Cruz.-

No es cierto que la política ingresa al Poder Judicial, lo que se termina que "EL PODER JUDICIAL SEA EL ULTIMO REFUGIO DE LAS CLASES DOMINANTES" sinó como se explican las medidas cautelares dispuestas "por jueces de la Constitución" que impiden la aplicación de leyes sancionadas por el Congreso Nacional como la Ley de Protección de Glaciares y la Ley de Radio Difusión.-

Esos "jueces" que BADENI protege y que además, es parte del aparato de defensa del multinmedios CLARIN, son los que ignoran los derechos de los trabajadores y fallan a favor de los que participaron en la violación de derechos humanos durante la dictadura como ocurrió en Mendoza y ahora recientemente denunciado ROMERO VICTORICA que en sus pronunciamientos, juegan a favor de quienes asolaron el país matando y entregando el patrimonio nacional con lacomplicidad de civiles y medios de comunicación como CLARIN Y LA NACION y critican por la posibilidad de que la democracia llegue efectivamente a los ámbitos judiciales.- 

Celebramos la determinación del gobierno de BOLIVIA que involucra a los ciudadanos del país en la designación de quienes tendrán a su cargo administrar la justicia.- Los demás argumentos esgrimidos por este "constitucionalista al servicio de CLARIN" son realmente un agravio a la inteligencia.-

Hemos dicho y afirmamos que, la democracia, todavía no llegó al Poder Judicial y el modo de designación de los jueces vigente es un impedimento y un muro que se levanta para impedirlo.- JORGE ALBERTO IZQUIERDO_ SECREARIO DE HACIENDA FEDERACION JUDICIAL ARGENTINA.-

La actualidad desde el derecho  

|  Miercoles 27 de abril de 2011

Edición número 2893. ISSN 1667-8486

diariojudicial.com

 

25.04.11

Medida histórica en la región

En Bolivia a los jueces los elige la gente; en la Argentina estamos lejos

Bolivianos durante elecciones municipales en 2010

Bolivianos durante elecciones municipales en 2010

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El 9 de octubre se realizarán las primeras elecciones judiciales en Bolivia. Se elegirán en las urnas los integrantes del TSJ, el de Constitución Plurinacional, el Agroambiental y Consejo de la Magistratura. El constitucionalista Gregorio Badeni habló de esta iniciativa con DiarioJudicial.com.

Gracias a una modificación en la Ley de Régimen Electoral, Bolivia ahora podrá elegir a los jueces que integren los órganos judiciales de ese país: el Tribunal Supremo de Justicia, el de Constitución Plurinacional, el Agroambiental y el Consejo de la Magistratura. Según confirmó el presidente del Tribunal Supremo Electoral, Marco Ayala, esta convocatoria podría realizarse el nueve de octubre de este año.

Previo a la elección de los magistrados, los diputados bolivianos deberán realizar una preselección de candidatos a puestos jerárquicos, y según estipula la nueva normativa, deben ser aprobados por dos tercios de los legisladores. Esta primera fase tiene una duración de 60 días, en tanto la Ley dispone que en 90 días sean organizados los comicios.

 

El constitucionalista Gregorio Badeni, en declaraciones a DiarioJudicial.com, aseveró que "una medida semejante implica politizar el Poder Judicial, ya que en el futuro los magistrados se van a ver afectados por la opinión de las personas que los van a votar. Por eso sus decisiones serán parciales y medidas según lo que él considere que pida la gente y no en sus conocimientos vertidos objetivamente a la hora de realizar una sentencia".

 

Si bien los postulantes no se presentarán en el marco de partidos políticos, Badeni piensa que "los magistrados van a obrar con criterio político para seguir en el cargo. La politización del Poder Judicial es nefasta".

 

También planteó qué sucedería en Argentina. "Aquí se presentaría el mismo problema: la politización de los magistrados sería inevitable. Si hoy algunas personas se agravian por las decisiones de jueces federales que fallan de tal forma para mantener su cargo, habría que imaginar que pensaría la gente si ese juez hiciera lo mismo pensando en sus posibles votantes". Precisó además que "en nuestro país un debate como este jamás llegó a Comisiones legislativas, se ha tratado mayormente en ámbitos académicos y teóricos".

 

Actualmente en Bolivia, la mayoría de los organismos judiciales están compuestos por jueces designados por el Poder Ejecutivo. Con esta elección, se elegirán cargos para todas las jurisdicciones del país, entre más de 120 postulantes.

 

La iniciativa también afirma que un 50% de los preseleccionados deben ser mujeres, y que además debe contar con la presencia de magistrados de origen indígena. También es requisito que los interesados tengan ocho años de experiencia en el ejercicio de la abogacía, así como también tienen que haber sido docentes universitarios.

 

Asimismo, la Ley asegura que "los medios audiovisuales de comunicación del Estado Plurinacional deberán disponer espacios para la difusión, por parte del Tribunal Supremo Electoral, de los datos personales y principales méritos de los postulantes. El Tribunal Supremo Electoral incluirá en el presupuesto del proceso la partida correspondiente para cubrir los costos de esta difusión".

 

A pesar de que la iniciativa es sumamente inusual, algunos países cuentan con un sistema similar. En Japón, por ejemplo, desde 1947 la gente ratifica o rechaza la elección de ministros de la Corte Suprema, que son seleccionados por el Poder Ejecutivo. Luego, son estos magistrados los que realizan la elección de los miembros de los tribunales inferiores.

 

En Estados Unidos la situación es más compleja. Si bien más del 80% de los magistrados son elegidos por voto popular, no todos se someten a tal instancia. Además, en ese país también hay algunos estados en los que la votación no se da para acceder al cargo pero si para mantenerse en él.

 

 

 

 

Silvio Rodriguez voz de Revolución Cubana es Fidel Boda Real Inglesa Lady D a17

Silvio Rodríguez: “La voz de la Revolución cubana es Fidel”

26 Abril 2011

Silvio durante su concierto en Oakland, en junio de 2010. Foto: Bill Hackwell

Silvio durante su concierto en Oakland, en junio de 2010. Foto: Bill Hackwell

En vísperas de la visita de Silvio Rodríguez a los Estados Unidos, Judy Cantor-Navas, reportera de la revista de música Billboard, le hizo la siguiente entrevista que el cantautor reprodujo en su blog Segunda Cita y ha sido muy poco divulgada.

Judy Cantor-Navas
Billboard Magazine
Entrevista a Silvio Rodríguez

-¿Por que le parece importante tocar en los Estados Unidos, después de todo este tiempo y después de las barreras que se han puesto para usted y otros artistas cubanos? ¿Que significa para Ud. personalmente, profesionalmente, y quizás, para la música cubana en general y, más allá, para las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos?

-Por los Estados Unidos ha pasado prácticamente toda la música del mundo. Me veo como un músico más, de tantos que han ido por allá. Cuando yo era joven dibujaba historietas y uno de mis referentes era la revista MAD. No sé si será posible encontrar ejemplares de principios de los 60, cuando esa revista contaba con un fabuloso equipo de ilustradores como Jack Davis, Don Martin y Wallace Wood. Entre ellos también estaba Prohías, un cubano genial. Nunca fui a la costa del oeste y siento curiosidad por conocer esa zona, que fue parte de México. He escrito dos discos donde aparecen ángeles y me gustaría conocer la ciudad que se llama así. A nivel político entre los dos países, veo mi visita como un paso de avance, porque hacía 30 años que no me daban visa. Ojalá las relaciones avancen siempre en la dirección del respeto mutuo.

-¿Aquí en los Estados Unidos, se ve el hecho de que el gobierno norteamericano ha otorgado un visado a Silvio Rodríguez de manera muy simbólica - es decir, aunque hemos disfrutado de los conciertos de otros músicos cubanos últimamente, su gira es la que ´rompió el hielo´ de manera definitiva. ¿Aparte del deseo propio de hacer esta gira, Ud. siente una responsibilidad de ‘abrir caminos’ para otros músicos y artistas cubanos en los Estados Unidos?

-No sé hasta qué punto eso podrá ser cierto, porque últimamente han viajado algunas orquestas, jazzistas e incluso trovadores. Pienso en Los Van-Van, en La Charanga Habanera, en Roberto Carcassés, en Carlos Varela. Hoy salió que le habían otorgado la visa al grupo Mezcla, de Pablo Menéndez, un norteamericano que vive en Cuba hace 40 años. Me parece muy bien que esto pase y también me gustaría mucho que los músicos norteamericanos fueran a Cuba más a menudo.

-¿Le parece injusto que los artistas cubanos no pueden ser pagados para sus conciertos de manera normal y corriente bajo la ley de los Estados Unidos?

-Por supuesto que me parece injusto. Y todavía me parece más injusto que los cubanos no podamos usar lo que hemos ganado con trabajo honrado, porque si un banco norteamericano comprueba que resides en Cuba, confisca tu dinero en dólares, aunque no lo hayas ganado en los Estados Unidos.

-¿Durante las últimas décadas el embargo de los Estados Unidos ha afectado su carrera de manera directa? (De manera económica o artística)

-Hace 20 años yo impulsé la creación de tres estudios de grabación. Para hacerlos ayudé con lo que había ganado en conciertos fuera de Cuba. En aquel momento pudimos traer algún equipamiento de Inglaterra y de otros lugares de Europa. Después, cuando quisimos comprar piezas, resultó que muchas eran norteamericanas y se negaron a vendérnoslas, por miedo a sanciones económicas. Si un cubano compra un software norteamericano se lo venden, pero cuando necesita actualizarlo le sale un cartel que dice que las leyes de los Estados Unidos no lo permiten. Este año sólo podrán entrar dos alumnos de piano en cada escuela de música cubana y, en algunas, sólo uno. Eso es por los ajustes económicos que nos impone el bloqueo. Hay un tipo de sillas de ruedas para niños discapacitados que no podemos comprar directamente, por ser patentes norteamericanas. Pagarle a otros para que nos las compren nos duplica o triplica el coste. Cualquiera en mi país tiene mil historias parecidas sobre el bloqueo.

-Parece que esta nueva apertura para los músicos cubanos en los Estados Unidos (no como otras veces) puede seguir para el futuro predecible. ¿Como piensa que este intercambio puede afectar a la música cubana a largo plazo (en términos de ser más influenciados por la música americana por ejemplo)?

La música cubana ha demostrado ser indeleble, porque ha tenido muchas influencias y siempre ha conservado su esencia. Cuando el trío Matamoros estuvo grabando en New Jersey, en los años 30, absorbieron influencias armónicas, pero su son siguió siendo son. Cuando llegaron las Jazz Band a Cuba, Pérez Prado las puso a tocar mambo y Benny Moré las puso a tocar montunos. El blues influyó también al bolero cubano, pero nunca lo descaracterizó. Yo creo que es bueno que las músicas se junten porque de esos contactos siempre salen cosas interesantes. Gillespie decía que Chano Pozo le puso rumba al jazz norteamericano.

-Su canciones tienen cada una su propia mensaje, ¿Pero cual es el mensaje general que quisiera transmitir a las audiencias estadounidenses durante esta gira?

Realmente no me planteo esta visita en términos de un mensaje especial. No creo ser un arquetipo artístico, mucho menos político. De las muy variadas formas de música que se hacen en Cuba, yo hago trova, que es como decir una canción poética. Y dentro de la trova, me veo como uno de los muchos que hubo y que hay. Si he logrado cierta voz propia es porque he trabajado duro y he tratado de superarme, como lo hacen muchos otros artistas. Quizá me gustaría que pensaran que soy un vecino que viene a compartir su espíritu; alguien que viene con sentimientos de amistad y espera lo mismo.

-¿Después de los años, y de todas las experiencias de su carrera y su país, sigue creyendo que un mundo mejor es posible, y que la música tiene el poder de cambiar las cosas?

-La música y la poesía no tienen tanto poder como uno pudiera imaginar a los 20 años. Pero sin dudas tampoco son nulas o inútiles. La poesía y la música pueden ser muy influyentes en la conducta humana, porque pueden ser reveladoras, lo mismo a nivel cognoscitivo que a nivel sensorial. El arte mejora a las personas, de eso no tengo dudas, y son las personas las que pueden cambiar el mundo. Hay que dar mucho arte a la gente, para que las personas estén lo mejor inspiradas a la hora de tomar decisiones. De esta forma un mundo mejor estará más cerca de ser posible.

-¿Tiene recuerdos de un momento especifico en lo cual sentía el poder de una canción?

Una canción que escuché en una película, hace 10 años, me hizo dejar de fumar. Una canción mía consiguió que convirtieran en museo a un tren que estaba abandonado en un suburbio de una ciudad.

-Ud. tiene su propio estudio de grabación, Estudios Ojalá. ¿Como funciona el estudio, que tipo de actividad suelen tener allí? ¿Se limita al proyectos suyos, o es un estudio abierto a otros músicos?

-Ojalá se construyó en las dos habitaciones superiores de una pequeña casa. Yo aporté la tecnología y los instrumentos y el estado financió la remodelación. Yo lo dirijo, pero los estudios son propiedad estatal, como casi todo en Cuba. Hace sólo dos días Omara Portuondo y Chucho Valdés estaban grabando su segundo disco juntos. El primero también lo grabaron allí. A Chucho le gusta nuestro piano, un Steinway & Son que trajimos de Hamburgo. En él se grabó la integral de piano de Harold Gramatges, cuando aún vivía. Leo Brouwer grabó una parte de “Homo Ludens” con nosotros. Más del 60% de las grabaciones que hacemos son donaciones. Hemos podido ayudar a alumnos de las escuelas de música que necesitan enviar demos a los concursos; también a trovadores sin casas disqueras, o a intérpretes que nunca habían grabado un disco. Nuestro estudio se llama Ojalá, también por ser alternativo.

-¿Que efecto le parece que ha tenido la creación de más estudios de grabación y el acceso a nueva tecnología de grabación en la última década ha tenido sobre el sonido de la música cubana?

-Aunque el acceso a las nuevas tecnologías no lo hemos tenido fácil, el beneficio que veo es el hecho de que existan todas esas grabaciones que hemos podido hacer. Entre ellas hay algunos premios Granmys, y también premios de Cubadisco, grabados lo mismo en los estudios Abdala que en los estudios Eusebio Delfín (de la ciudad de Cienfuegos), o en los estudios Ojalá. Cuando dentro de 100 años alguien escuche grabaciones de estos tiempos, algunas serán las que hicimos nosotros. Estos resultados son para mí el mejor premio, porque yo perdí muchas canciones por no tener cómo grabarlas.

-Acaba de empezar la feria Cubadisco….¿le parece que esta nueva apertura de los Estados Unidos a los artistas cubanos puede impactar positivamente a la música cubana? Por otro lado, le gustaría ver a más artistas americanos tocando y grabando en la Habana? ¿Le parece que esto seria posible en un futuro próximo?

-Entre los músicos norteamericanos y los cubanos siempre ha existido admiración e incluso apoyo. Cuando a fines de la década del 70 ocurrió el Havana-Jam, ellos dejaron una mesa de sonido que la Empresa de grabaciones de Cuba (EGREM) usó durante años. Mucho después, cuando estábamos haciendo las primeras grabaciones en Ojalá y en Abdala, tuvimos a un entusiasta colaborador norteamericano, el ingeniero de sonido John Fausty, que nos enseñó secretos de la tecnología que acabábamos de adquirir. Ojalá aprueben que los norteamericanos puedan viajar normalmente a Cuba, eso incrementaría mucho los contactos y creo que ambas partes nos beneficiaríamos.

-Ud. acaba de estrenar su propio blog - por qué escribir un blog?

-Lo hice porque estaba de visita en el blog de un trovador venezolano y vi un letrero que decía ¿quiere hacer un blog? Me metí y cuando vine a ver tenía un blog propio. Yo no sabía muy bien en qué consistía y me he ido dando cuenta poco a poco. Lo lamentable es que a veces, por el trabajo, pasan días y no hay tiempo de escribir nada. Uno trata de decir cosas que tengan sentido, pero sin exagerar, porque entiendo que el blog es un lugar para estar en confianza, como entre amigos. Es un lugar donde uno puede jugar a Dios, porque puede poner y quitar lo que decida. Yo no he sido capaz de suprimir ni un solo comentario adverso, que los hay. He resultado ser un diosito bastante democrático.(*)

-En su último disco, hay reflexiones sobre la realidad cubana actual. Muchas veces se le ha descrito a usted como “La voz de la revolución” cubana — ¿se siente cómodo con esta descripción?

-Para nada. La voz de la Revolución cubana es Fidel. Y, cantando, lo fue Carlos Puebla. Yo comparto los principios que fundamentaron la Revolución. O sea, la respeto y podría decir que la siento como parte entrañable, porque me hice hombre aprendiendo de la Revolución. Fui miliciano con 14 años, cuando el desembarco por Bahía de Cochinos. Con 30 partí a ayudar a los angoleños, cuando la Sudáfrica del apartheid los invadió. Esas vivencias me dictaron canciones de combate, pero si Ud. revisa mi repertorio no encontrará loas adulatorias ni fanatismo. Nunca he tratado de escribir panfletos políticos; el gusto que tengo por la poesía no me lo permite. Me siento comprometido con la dignidad de mi pueblo, que ha pasado mucho sin doblegarse. Y también tengo un espíritu bastante autocrítico.

-He leído que tocó en Nueva York por última vez en 1978. ¿Bajo qué circunstancias se organizó ese concierto?

Lo organizaron las brigadas “Antonio Maceo” (jóvenes cubanos que cuando niños fueron llevados a los Estados Unidos) y “Venceremos” (norteamericanos amigos de Cuba). Fue en Broadway, en un teatro llamado Minskof, que en julio de 1978 estaba acabado de remozar. El auditorio estaba completamente lleno y el público pedía canciones por sus títulos . Yo no entendía cómo eso podía estar pasándome en los Estados Unidos. Año y medio después, en febrero de 1980, volví a cantar en Nueva York, en la Brooklyn Academy of Music. Esta vez iba con Pablo Milanés. Fue una noche en que nevaba mucho y eso nos retrasó dos horas. Nos llevamos una gran sorpresa cuando llegamos, pasadas las 11, y descubrimos que el teatro lleno aún nos esperaba.

-¿Con cual artista americano le gustaría compartir el escenario? ¿Habrá posibilidad de que se verá algún invitado en el escenario en Carnegie Hall?

-Conozco a Barbara Dane, que hace 40 años publicó el primer disco de mi generación en los Estados Unidos, en un sello llamado -imagínese- Paredón Records. Conozco a David Byrne, que hace 20 años tuvo la gentileza de publicar una antología de mis canciones. También conozco a Pete Seeger y a Harry Belafonte, de quienes guardo enseñanzas inolvidables. Lo cierto es que no me gusta estar molestando a las personas. Así que lo más probable es que cante con mis compañeros, que también son muy buenos músicos. Se trata del trío de cuerdas pulsadas Trovarroco, el baterista y percusionista Oliver Valdés, y la flautista y clarinetista Niurka González. No se los pierda, que son muy buenos.

19 de mayo de 2010.

Secularismo, Religion Y Religiosidad Dios Boda Londres Lady D

 

Secularismo, Religion Y Religiosidad.

Por Nelson Pilosof.

Montevideo. Uruguay.

Este tema del Secularismo, me viene persiguiendo desde hace años. Pienso que en el fondo se trata de una forma "potable" que algunos intentan de proclamarse ateos,  pero que no lo parezca. Hay una esclavitud de las palabras, y esto pesa en este tema. El ateísmo descarnado, ya no está tan de moda. Secularizar algo, es una forma de desvanecer de Trascendencia a la realidad.

Mientras no se distinga entre Religión y Religiosidad,  se continuará escapando del tema central: la relación diaria, a cada momento, entre  Dios y el hombre. Las Religiones esperan siempre la Revelación. Se presentan como una forma importante, pero diferente de la actividad de todos los días. Muchos la practican como una pausa, que da al hombre una oportunidad para salir de lo cotidiano, y elevarse hacia la Divinidad.

Se distingue entre religioso y no religioso. Se piensa que la Religión es una de las esferas de las actividades del hombre. Incorporarse a una Religión, o asumir la que se ha recibido por tradición, requiere responder a padrones morales, ritos, dogmas y jerarquías terrenales, que se ofrecen como garantías que existe el mundo de lo Absoluto. La Fe es el símbolo de esa identificación con Dios.

Tener Fe en Dios es creer que hay Dios, que es Creador y Destino del universo y del Hombre. La Fe cubre el espacio del Dios ausente. Se buscan o se aceptan "pruebas" de que Dios existe. Se polemiza con quienes no comparten la Fe, y se trata de demostrar que no están en la esfera de La Verdad. Los ateos hacen lo mismo, pero al revés.

Sin embargo, y como sagazmente lo escribió el filósofo francés Gabriel Marcel, no todos los ateos reniegan de Dios, ni todos los creyentes le son fieles. Se puede creer en Dios, y vivir lo cotidiano como si Dios no existiese. Otros, en cambio, dicen estar convencidos que Dios no existe, pero su manera de vivir se corresponde con las enseñanzas divinas. Entre las palabras y la realidad, no siempre hay coincidencia.

El tema no es  solamente "Creer" en Dios. Parece poco importante si uno se considera ateo. Lo que cuenta es cómo actúa en su vida personal: si deja  o no un "espacio" a Dios entre la gente, en la cotidianidad de la vida. Sin esperar "Milagros". El milagro excepcional que se espera, ocurre con más frecuencia de lo que estamos dispuestos a aceptar.

Es preferible un ateo que realiza a Dios, que aquel creyente que lo niega con su comportamiento. ¡Cuántas crueldades se han hecho y se siguen haciendo en Su Nombre! Hay también muchos ateos que sustituyen  el culto a Dios por el culto a personas. Muchas dictaduras ateas del siglo XX y las que surgen en el XXI, se han convertido en "religiones seculares" que han sustituido el culto a Dios por el Culto al Dictador.

Religiosidad es la actitud del hombre que asume la existencia trascendente del Misterio. Que dicho Misterio, por tal, está destinado a ser Misterioso. La religiosidad es la respuesta del hombre al Misterio Universal. Lo identifica, lo reconoce y lo respeta. Siente que, no obstante ser Misterioso, es posible entrar en comunicación con el Misterio.

No es indispensable esperar o tener esperanza en actos que habrán de mostrar que Dios existe. Dios está más cerca y se manifiesta con sus mensajes en los momentos más sencillos de la vida. Pero sin una actitud Trascendente, no se lo reconoce, y por tanto, se pierde a cada momento el don de sentir Su Gracia.

Sin percatarse muchas veces de ello, quienes creen en Dios, y esperan el milagro de su Revelación, están como esperando que Dios demuestre que existe.  Dios está más cerca de uno, si se sabe descubrir su Presencia, en los mensajes que a diario recibimos, pero los desoímos o los Secularizamos. O sea, si les quitamos todo el encanto del misterio universal, que nos habla en cada momento. mientras nos empeñemos en la actitud científica de tratar de develar el misterio, el misterio seguirá siendo siempre misterioso.

Dejemos al Misterio que permanezca en el Misterio. Intentemos, en lugar de develarlo, dialogar con El. La vida cambiará de sentido. Sentiremos lo trascendente, y lo secular se vestirá de religiosidad. Desaparecerán las palabras,  para escuchar el Silencio de la Eeternidad.

Dios es Presencia, más que Memoria o Esperanza. Sus revelaciones pasadas son fuente de inspiración y renovado compromiso. Desde este momento Presente, intensamente asumido, es proyección en el tiempo y confianza que el Hombre brega por no ser enemigo del Hombre, sino su Hermano.

Desde esta perspectiva,  la soledad acuciante del Hombre, vibrará con las energías que provienen de una tierna mirada abierta, de una mano mendicante que encuentra una respuesta generosa, de la justicia que no se profiere con palabras o forma parte de programas políticos, sino que se practica poniendo la mano en el bolsillo propio y no en el ajeno, en la decisión comprometida de mejorar cada día el mundo en que nos toca vivir, porque los valores trascendentes compartidos son el único sendero que da sentido a nuestras vidas y nos hacen sentir que vale la pena vivir y realizar lo Supremo, en la responsable acción del Hombre concreto y sencillo que debemos arriesgarnos a ser.

Se trata de un cambio radical de perspectiva existencial, que nos abrirá horizontes insospechados de elocuente felicidad, que nos traerá paz espiritual. Es una reconversión del alma consigo misma.

Lo Secular quedará entonces como un inexpresivo disfraz del hombre, que se ha atrevido a asumir Ahora su trascendente destino.+ (PE)

PreNot 9478 

110427                                                                                                                                                                                                                     

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Leonardo Boff sickness known as human beings (Sigue en castellano)

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La enfermedad llamada ser humano

2011-04-22


  Esta frase es de F. Nietzsche y quiere decir que el ser humano es un ser paradójico, sano y enfermo: en él viven el santo y el asesino. Bioantropólogos, cosmólogos y otros afirman: el ser humano es a un mismo tiempo sapiente y demente, ángel y demonio, dia-bólico y sim-bólico. Freud dirá que en él hay dos instintos básicos: uno de vida que ama y enriquece la vida y otro de muerte que busca la destrucción y desea matar. Importa enfatizar que en él coexisten simultáneamente las dos fuerzas. Por eso, nuestra existencia no es simple sino compleja y dramática. En ocasiones predomina la voluntad de vivir y entonces todo irradia y crece. En otros momentos gana la partida la voluntad de matar y entonces se producen violencias y crímenes como el que ocurrió recientemente en Río de Janeiro.

¿Podemos superar este desgarro en el ser humano? Fue la pregunta que A. Einstein planteó a S. Freud en una carta del 30 de julio de 1932: « ¿Existe la posibilidad de dirigir la evolución psíquica al punto de tornar a los seres humanos más capaces de resistir a la psicosis del odio y de la destrucción?» Freud respondió con realismo: «No existe la esperanza de suprimir de modo directo la agresividad humana. Lo que podemos hacer es recurrir a vías indirectas, reforzando el principio de vida (Eros) contra el principio de muerte (Thanatos). Y terminaba con una frase resignada: «hambrientos, pensamos en el molino que muele tan lentamente que podríamos morir de hambre antes de recibir la harina». ¿Será este nuestro destino?

¿Por qué escribo estas cosas? Por causa del demente que el día 5 abril mató a balazos a 12 estudiantes inocentes de entre 13-15 años y dejó 12 heridos en una escuela de un barrio de Río de Janeiro.  Ya se han hecho un sinnúmero de análisis, y se han sugerido innumerables medidas como la de restringir la venta de armas, montar esquemas de seguridad policial en cada escuela y otras. Todo eso tiene su sentido. Pero no toca el fondo de la cuestión. La dimensión asesina, seamos concretos y humildes, habita en cada uno de nosotros. Tenemos instintos de agredir y de matar. Está en la condición humana. Poco importan las interpretaciones que le demos. La sublimación y la negación de esta anti-realidad no nos ayudan. Hay que asumirla y buscar formas de mantenerla bajo control e impedir que inunde la conciencia, fortalecer el instinto de vida y asumir las riendas de la situación. Freud lo sugería: todo lo que hace crear lazos emotivos entre los seres humanos, todo lo que civiliza, toda la educación, todo arte y toda competición por lo mejor, trabaja contra la agresión y la muerte.

El crimen perpetrado en la escuela es horripilante. Los cristianos conocemos la matanza de los inocentes ordenada por Herodes. Por miedo a que Jesús, recién nacido, fuera más tarde a arrebatarle el poder, mandó matar a todos los niños de los alrededores de Belén. Los textos sagrados traen las expresiones más conmovedoras: «En Ramá se oyó una voz, mucho llanto y gemidos: es Raquel que llora sus hijos y no quiere ser consolada porque ya no existen» (Mt 2,18). Algo parecido ocurrió con los familiares de las víctimas.

Este hecho criminal no está aislado de nuestra sociedad. Esta no es que tenga violencia, es peor, está montada sobre estructuras permanentes de violencia. Aquí valen más los privilegios que los derechos. Marcio Pochmann en su Atlas Social do Brasil nos trae unos datos estremecedores: El 1 % de la población (cerca de cinco mil familias) controlan el 48% del PIB y el 1% de los grandes propietarios detenta el 46% de todas las tierras. ¿Se puede construir una sociedad de paz sobre semejante violencia social? Estos son aquellos que abominan hablar de reforma agraria y de modificaciones en el Código de la Floresta. Valen más sus privilegios que los derechos de la vida.

El hecho es que en las personas perturbadas psicológicamente, la dimensión de muerte, por mil razones subyacentes, puede aflorar y dominar la personalidad. No pierden la razón. La usan al servicio de una emoción torcida. El hecho más trágico, estudiado minuciosamente por Erich Fromm (Anatomia de la destructividad humana, 1975) fue el de Adolf Hitler. Desde joven fue tomado por el instinto de muerte. Al final de la guerra, al constatar la derrota, pide al pueblo que destruya todo, envenene las aguas, queme los suelos, liquide los animales, derribe los monumentos, se mate como raza y destruya el mundo. Efectivamente él se mató y todos sus seguidores próximos. Era el imperio del principio de muerte.

Corresponde a Dios juzgar la subjetividad del asesino de la escuela de estudiantes. A nosotros condenar lo que es objetivo, el crimen de gravísima perversidad, y saber localizarlo en el ámbito de la condición humana. Y usar todas las estrategias positivas para hacer frente al Trabajo de lo Negativo y comprender los mecanismos que nos pueden subyugar. No conozco otra estrategia mejor que buscar una sociedad justa, en la cual el derecho, el respeto, la cooperación, la educación y la salud estén garantizados para todos. Y el método que nos indica Francisco de Asís en su famosa oración: llevar amor donde reina el odio, perdón donde hubiere ofensa, esperanza donde hay desesperación y luz donde dominan las tinieblas. La vida cura la vida y el amor supera en nosotros el odio que mata. 

Leonardo Boff

 

Martes, 26 de Abril de 2011


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The sickness known as the human being

          Leonardo Boff

        Theologian

    Earthcharter Commission


This phrase comes from Friedrich Nietzsche and means that the human being is paradoxical, both healthy and sick: in the human being live the saint and the murderer. Bio-anthropologists, cosmologists and others affirm: the human being is at the same time sapiens and insane, angel and demon, dia-bolic and sym-bolic. Sigmund Freud would say that in the human being there are two basic instincts: one for life, that loves and enriches life, and the other for death, that seeks destruction and desires to kill. It is important to emphasize that these two forces coexist in the human being. Therefore, our existence is not simple, but complex and dramatic. Sometimes the will to live predominates, and then everything irradiates and grows. At other times, the will to kill is stronger, which results in violence, and crimes like the one that recently occurred in Rio de Janeiro.  

Can we overcome this division within the human being? That is the question Albert Einstein put to Sigmund Freud in a July 30, 1932 letter: «Is it possible to direct psychic evolution to the point of making human beings more capable of resisting the psychosis of hate and destruction?» Freud answered with realism: «There is no hope of directly suppressing human aggressiveness. What we can do is to appeal to indirect venues, strengthening the life principle (Eros) against the principle of death (Thanatos).» And he ended with a phrase of resignation: «we are hungry, and think of the mill that grinds so slowly that we could die of hunger before we receive the flour.»  Will this be our destiny?

Why do I write about these things? Because of the madman who on April 5th shot and killed 12 innocent students between 13 and 15 years of age, and left 12 wounded, in a school in a Rio de Janeiro neighborhood. There have already been countless analyses, and countless measures have been suggested, such as restricting the sale of weapons, mounting teams of police security in every school, among others. All of that has its meaning. But it does not touch the roots of the issue. Let's be concrete and humble: the dimension of the murderer inhabits each of us. We have instincts to attack and to kill. It is part of the human condition. The interpretations we offer are of little importance. Sublimation and negation of this anti-reality is of no help. It must be acknowledged, and we must seek ways of keeping it under control and preventing it from overwhelming our consciousness. We must fortify the life instinct and take control of the situation. Freud suggested: everything that helps create motional links between human beings, everything that civilizes, education, art, and the competition for betterment: they all work against aggressiveness and death.

The crime perpetrated at the school is horrendous. We Christians know about the slaughter of the innocents ordered by Herod. Afraid that the new born Jesus would later take away his power, he ordered all the infants around Bethlehem killed. The sacred texts bring the most moving expressions: «In Rama a voice was heard, lamentation, and weeping, and great mourning: Rachel wept for her children, and would not be comforted, because they are not.» (Mt 2,18). Something similar occurred with the families of these victims.

This criminal act is not an isolated one in our society. It is not just that our society has violence. It is worse than that. Our society is built on structures of permanent violence. Privileges are more important than rights. Marcio Pochmann in his Atlas Social do Brasil, gives us some disturbing data: 1% of the population (about five thousand families) control 48% of the GNP, and 1% of the largest property owners own 46% of the land. Can a society of peace be built on such social violence? They are the ones who hate talking about agrarian reform, and modifications of the Forest Code. Their privileges are more important than others' right to live.

The fact is that in psychologically disturbed persons, for thousands of underlying reasons, the death dimension can emerge and dominate the personality. They do not lose their reason. They use reason in the service of a twisted emotion. The most tragic case, carefully studied by Erich Fromm in The Anatomy of Human Destructiveness, (Anatomia de la destructividad humana, 1975), was that of Adolf Hitler. From his youth, he was seized by the death instinct. At the end of the war, aware of defeat, he asked his people to destroy everything, poison the waters, burn the fields, kill all the animals, destroy all the monuments, kill themselves as a race and destroy the world. In fact, he killed himself and all his closest followers. It was the empire of the principle of death.

It is up to God to judge the mental state of the killer of the students of that school. We must condemn what is objective, the gravely perverse crime, and place it in the realm of the human condition. We must also use all positive strategies to confront the Work of the Negative and understand the mechanisms that could subjugate us. I do not know a better strategy than to seek a just society, where right, respect, cooperation, education and health are guaranteed for all. And the method Francis Assisi shows us in his famous prayer: to bring love where there is hatred, forgiveness where there is offense, hope where there is despair and light where darkness dominates. Life cures life and love overcomes the hatred in us that kills.  

Leonardo Boff
04-22-2011
 

Free translation from the Spanish sent by

Melina Alfaro, volar@fibertel.com.ar

done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.

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