martes, 5 de febrero de 2013

LUIS MATOS CUBANO CHE GUEVARA ARGENTINO CINCO HEROES PRESOS


el poeta es cubano, Luis Matos, los presos que son cinco, son cubanos y el Che Guevara que vive en los presos, en el poeta, en mí y en todos quienes lean esto y se emocionen.  Eladio González toto 
 
El Che en los Cinco



El hombre, cuando decide

luchar por la causa justa,

bien su destino ajusta,

y por ella muere y vive.

 

En mi Cuba socialista

muchos ejemplos tenemos,

y a los cuales les debemos

disfrutar nuestras conquistas

 

Un ejemplo digno y fiel

es nuestro querido Che,

hombre que es y fue

faro y guía, como Fidel.

 

Firmes, su ejemplo siguieron,

cinco jóvenes cubanos,

que como buenos hermanos

digno destino eligieron.

 

No como un dios del Olimpo,

sí como el fiel guerrillero,

calando con su cuerpo entero,

está el Che en los Cinco.

 

Luis Matos

3/03/2011

 

 

GEORGIA TALLHASSEE CATORCE AÑOS PRESO POR CUBANO

 
Mensaje Importante de Ramón Labañino
Este mensaje fue recibido de Ramón, quién quería informar a los amigos de los Cinco sobre su estatus actual:
Queridos amigos,
Quiero utilizar estas lineas para enviarles el cariño de los Cinco, junto a los últimos acontecimientos relativos a mi caso particular. Comprenderán entonces porqué me he demorado en escribirles y reponder correos y cartas que en grandes cantidades nos han llegado en estas fechas. Trataré de ser breve.

Desde junio/2012, las autoridades de esta institución me habían informado que yo podía ser asignado para una institución de baja seguridad, debido a los bajos puntos y el record limpio que mantenemos en todos estos 14 años de encierro. Siendo así, desde el 11 de diciembre se me empacaron todas mis propiedades y (como al final pude conocer) fui asignado a FCI Miami-Low (recuerden que ahora me encuentro en FBI Jesup - de mediaseguridad).

El 11 de enero, 2013 es que finalmente salí en viaje hast Tallahassee, que es una institución de transferencia temporal. Estuvimos allí durante ese fin de semana, y el lunes, 14, salimos en dirección a Miami, llegando sobre las 3:00 pm. El recibimiento allí fue el rutinario, sólo llegamos dos personas, la otra iba dirigida al campo anexo. Cuando me entrevisté con la oficial que recibe a los nuevos "inquilinos", ella me informó en breves palabras que yo no debía estar en la población de esa institución por razones obvias de seguridad personal, por lo tanto determinó enviarme para el hueco donde yo debería esperar por la decisión que la dirección de ese lugar tomaría posteriormente. Realmente fue una postura lógicadadas las condiciones especiales que siempre ha significado Miami para nosotros Cinco. Por supuesto que estuve todo el tiempo en aislamiento completo, solo en mi celda.

Gracias a las llamadas de ustedes, las eficientes gestiones de nuestro gobierno revolucionario y abogados, finalmente deciden sacarme cuanto antes no sólo de Miami sino de toda La Florida. Por ello el martes 22, 2013, a las cinco de la mañana, me sacan de ese lugar, totalmente esposado en un auto en viaje directo y sin escalas hasta este, mi lugar inicial de partida, FCI Jesup.

Ahora me encuentro nuevamente aquí en espera de que se analice mi caso y me den una nueva asignación a un nuevo lugar de baja seguridad. Como siempre, les mantendré informados.

Así están las cosas hasta el día de hoy, enero 24, 2013.

Nuevamente, la solidaridad y apoyo de todos ustedes que siempre estuvieron pendientes de mi ubicación en cada momento, que llamaron a las diferentes prisiones, así como el actuar diligente y rápido de la dirección de nuestro país, de nuestros abogados, fue esencial en este nuevo proceso, en que se corrigiera el error de enviarnos a Miami, y que nuestra estadía en condiciones tan restrictivas y delicadas fuera la menor posible.

¡A todos les extendemos nuestra más profunda y sincera gratitud, nuestro cariño y la expresión más alta de respeto y hermandad!

Les pido perdón por no responder a tiempo todos sus correos y correspondencias. Bien saben cuánto les queremos y estimamos.

¡Gracias de todo corazón!
¡Con una humanidad como la de todos ustedes, toda victoria es real!
¡Cinco abrazos eternos!

Ramón Labañino Salazar
FCI Jesup, Georgia
Enero 24, 2013, 8:51 AM


PALESTINOS EN HUELGA DE HAMBRE CONVOCATORIA EN BUENOS AIRES FEDERACION ENTIDADES ARGENTINO PALESTINAS


Federación De Entidades Argentino Palestinas
الفدرالية الأرجنتينية الفلسطينية
 

 

 

CONVOCATORIA  URGENTE!!!

Miércoles 6 de febrero a las 17 Hs. en av. De Mayo y Chacabuco

Ya son dos los prisioneros palestinos en huelga de hambre desde hace mas de 180 días, producto de las detenciones administrativas, que esperan la muerte.

Ud: ¿está de acuerdo?

Son más de 4700 los presos palestinos en las cárceles de Israel, que esperan recuperar la libertad.

Accione y diga NO a este nuevo crimen sionista.

Los esperamos.

La detención administrativa que aplica Israel a los palestinos:

Es un proceso en el cual los detenidos se hallan privados de libertad sin cargos ni juicio. No se ha presentado ningún cargo y no existe intención de llevar al detenido a juicio, pero la orden de detención le otorga la condición específica de detenido. Los detenidos no saben por qué están en la cárcel, de qué están acusados, ni saben cuándo van a ser liberados. El período de duración de las detenciones administrativas oscila entre los seis meses y los seis años.

La orden de detención se suele renovar el día en que se cumple la pena o unos días antes. Este proceso se puede prolongar de manera indefinida.

CHE GUEVARA VA POR EL RIO PARANA HACIA ROSARIO EN LA PROA DE UN BARCO


Querido Toto: Aline y los compañeros de Red por ti América te queremos homenajear por tu labor revolucionaria. Ahi estás, en nuestra página, mirá http://www.redportiamerica.com/index.html un abrazo.
Chau CHE        Camilo Emiliano Sosa Ríos 

Casa de Amistad Argentino-Cubana de Villa Mercedes (San Luis)
www.amigosdecuba.com.ar - camilososa@msn.com - www.oscarsosarios.com.ar
 


remonta el río Paraná una aparición ca2

Despedida a la estatua del Che Guevara en el Puerto de Buenos Aires 

   (dedicada con mucho afecto y solidaridad a Osvaldo Bayer)              por  Toto 

28 de Mayo de 2008.  Aniversario de la derrota que el Ejército Rebelde inflige al enemigo en el Combate del Uvero en 1957. 

 
Medallón del Che Guevara, realizado en Rosario por el artista que lo está montando sobre la Terminal de Micros.   (en 2013 ese medallón  esta arrumbado en el jardín de una casa.
El gobierno de la ciudad de Rosario tiene terror de que se coloque en algún sitio visible. 
 
Es mediodía en el puerto de Buenos Aires el gélido ventarrón que sopla despiadado me ignora, pero con rojo poncho salteño, gorro boliviano de orejeras y el gran bulto con los dos pasacalles, mástil y bandera cubana me hacen blanco del interés de los integrantes de la Prefectura Marítima que en un número aproximado al centenar están estratégicamente diseminados en la calle que conduce al playón del muelle y en todo el perímetro del mismo.

A las inquisidoras miradas de los de mayor categoría respondo acercándome y dando los buenos días y las gracias por su presencia.  Comento con cara de póker que las fotos que tomaré los mostrarán y el texto explicativo de las mismas dirá que una numerosa delegación de la fuerza, que custodia nuestro litoral marítimo se sumó homenajeando la despedida de la estatua del Che Guevara.  Añado que los cubanos son bastante ingenuos y se lo creerán, porque allá es usual que las fuerzas armadas participen.

Comento algo sobre el frío, mientras sobre un volquete desenfundo y armo los 4 tramos del mástil con la bandera cubana en su tope y me dirijo hacia donde me indican. 

Hago 200 metros y llego al hermoso y gran escenario blanco que perpendicular al muelle, dista solo cinco metros del río color de león. 

Cien sillas blancas lo enfrentan y quedan encerradas con él en un enorme círculo de rejas, están ocupadas quienes pilotearon, fogonearon, estimularon y lograron se concrete lo que está por ocurrir.  Se dice fácil pero fueron tres años de sacrificios y copas de cicuta.  

Cuelgo frente al escenario el enorme cartel: 

                                   Bienvenido         Comandante !


                                                     La   dignidad   de  América

                           Chaubloqueo   y   Museo  del   Che   Guevara 
 

y sobre la reja  en diagonal al proscenio el otro pasacalle gigante
 

       POR     EL     REGRESO     DE     LOS     CINCO     HEROES

          Antonio    -   Rene   -    Fernando   -    Ramón    y    Gerardo   

               Museo    Che    Guevara      y       Chau    Bloqueo
 

Una multitud de compañeros de ambos sexos con carteles y banderas de diferentes agrupaciones muy entusiastas van formando un cálido anillo humano alrededor de la reja que va creciendo por minutos y desde donde parten cánticos de alegría y compromiso.  ¡Bravo compañeros por estar presente! 

Esas voces son reemplazadas por un abigarrado Coro Nacional de Jóvenes que no deja rincones sin ocupar, en el escenario y en nuestras almas. Culpa de un entusiasta y sencillo director. 

Un eximio charanguista importa la puna a la Ciudad Autónoma y la deseuropeiza. 

Ingresa a la rada un barco en el que una escultura sobre la proa nos moviliza
a todos y lo que evita que alguno de la multitud se caiga al agua son los integrantes de la fuerza de Prefectura que están más incómodos que perro en cancha de bochas.  No se quien agita más mi bandera cubana con el rostro de Ernesto sobreimpreso, si el fuerte viento ó mi kinética emoción.  

Amarra el buque con la obra de los quince mil Testigos de Zerneri y el aplauso es cerrado.  Los lentes del centenar de cámaras presentes digitalizan minutos sagrados de la Historia Argentina, mientras los ojos del alma de los convocados por el ícono mundial de la ética graban,  neuronas mediante, su disco rígido cerebral. 

El Embajador Aramis Fuente se transforma sobre el escenario, en un cubano llano  que con serenidad y amorosa convicción, nos despliega el Guevara real, el de Santa Clara ayer nomás y el que hoy nace, se desarrolla y agiganta en cada escuela, taller, central ó campo  cubano.   

Carlos Ferrer Zorrilla es quien habla mirando hacia la estatua que representa a su inolvidable amigo y por momentos la emoción lo congela gestual y vocalmente, parado sobre el escenario, perpendicular a la platea que aplaude la sensibilidad de Calica.   

Se lee el texto con que  el gigante cubano Ramón Labañino, uno de los 5 héroes presos en EEUU se suma a nuestra fiesta desde su celda en Kentucky, a solo 12 días de cumplir diez de sus 45 años preso. Se explica la ausente presencia del querido Profesor Osvaldo Bayer que viajó a Italia a causa de un drama familiar. 

Jorge Marziali nos exorciza declamando un símil “Padrenuestro” de su autoría con el que beatifica al rosarino que llegó a Ministro Cubano. 

El cantautor argentino se monta sobre los ¡bravos! que provocó su versión de la oración a Dios mimetizado en el Che y se lanza con el “Niño de la Estrella” que Marziali ya había interpretado en nuestro Museo “Ernesto Che Guevara” una inolvidable noche, cuando éste estaba situado todavía en la calle donde lo inauguramos, Nicasio Oroño 458 en Caballito.  

Esta bellísima canción homenaje al Che niño, de profundo contenido político y poético mereció el Primer Premio en el Concurso que la Multisectorial de Solidaridad con Cuba organizó por los Treinta años de la Caída de Che en 1997. ¡Bravo Marziali! 

Gabo Sequeira se conquista al público con poesía, música, voz y movimiento para gentilmente dejar preparada a la audiencia que se cuelga de la melódica vocalización de Paula Ferré y su innata gracia.    Extrañé en ese momento mientras agitaba la bandera a un costado de la artista, aquella noche en que esta joven mujer, por aquel tiempo chiquilina, había deleitado en el Museo del Argentino-Cubano a centenares de argentinos, uruguayos y chilenos residentes. 

Llegó Vicente Feliú  ¡y mandó a parar!,  malabarista de emociones vocalizadas, domador de silencios y decidor certero de abrumadora poesía. 

Humilde y docente, como un Fidel trovador regaló un mensaje igualitario  invitando a Paula y Gabo a que lo flanquearan con cuerdas vocales y presencia joven.   El flamante trío se lució para goce de los presentes.  

Cuatro jóvenes desocupados, arrancados por la administración Macri del Cuerpo de Baile del Teatro Municipal General Don José de San Martín y puestos en la calle, no perdieron por ello su exquisita sensibilidad de bailarines y danzaron un hermosísimo homenaje al Che, con la voz del poeta nacional de Cuba, Nicolás Guillén brotando por los altoparlantes:  

“Como si San Martín la mano pura, a Martí familiar tendido hubiera, como si El Plata hubiera venido a juntar con el Cauto, agua y ternura; así Guevara el gaucho de voz dura, brindó a Fidel su sangre guerrillera, y su ancha mano fue más compañera, cuando fue nuestra noche más oscura,…(sigue)....”

seguida por Silvio Rodríguez con su abrumadora poesía. 

El dueño de la pelota, el escultor Andrés Zerneri habla a la multitud, y lo hace como un simple diente, de todo el engranaje que hubo de moverse para que hoy vivamos este momento histórico.  Agradece sin nombrarlos a los miles de voluntades generosas que le apoyaron.  (Soy testigo de que durante más de 2 años, cientos de gentes aportaron en nuestro local del Museo, llaves y trozos de bronce que hice llegar a Zerneri, sin haberlo conocido personalmente). 

Teníamos un gran cartel en la vereda: “Aportá tu llave usada para fundirla y hacer la estatua del Che Guevara”  y recuerdo un joven muy humilde que entró con su llave en la mano y me la extendió,  dejé de hablar con el señor muy mayor, bajito, canoso que estaba sentado con su esposa a dos metros mío, miré al pibe y le dije: “… ahh, la llave para la estatua al Che Guevara …, dásela, señalando al anciano, este es el que las recibe”.

Cuando el chico puso el pedazo de metal en la mano del Dr. Alberto Granado agregué: “ porqué él es el amigo del Che que viajó con él por América”.  (No recuerdo si el pibe se recuperó de la emoción sólo ó si llamamos al SAME.)

Lo más lindo es que Zerneri quiere arrojar la segunda piedra y es en forma de una estatua a La Mujer Originaria (idea de Osvaldo Bayer), propuesta que se aclamó como en una Asamblea Popular, que lo era.  Máxime que reemplazará al monumento al genocida General Roca exterminador de indígenas de esta tierra.  

Luego el  barco con el mejor de los mascarones de proa erguido sobre la cubierta, con la bandera celeste y blanca flameando a su espalda zarpó y los aplausos, los ¡vivas!,  un par de hombres entonando “La Internacional”, un par de estrofas del “Hasta Siempre” y silencios que me aturdían me decidieron a cantar nuestra canción patria: el Himno Nacional Argentino, lo propuse de viva voz y mientras cantaba hubo algún compañero de la amistad con Cuba, viejo como yo, bueno como yo, pero boludo como yo, que naturalmente se opuso.  Así somos,  no le hice caso y comencé a desplazarme con mi bandera mientras cantaba las primeras estrofas hacia los soldados de Prefectura, llegué hasta ellos y completé a López y Planes mirándolos.  Lamentablemente mantuvieron posición de descanso y no se les ocurrió hacer el saludo militar ni sumarse a la poesía patriótica cantada.

Que voy a decir de ellos, si realmente quienes me acompañaron cantando, habrán sido once personas y durante dos estrofas solamente. 

Habrá sido la mucha emoción o vaya a saber que, pero tendría que haberse pasado por parlantes el nuestro y tras él ineludiblemente hubiéramos cantado con Aramís, Mayo, Orestes, Molina y quien lo supiera el Himno Nacional Cubano, porque señores al Che Guevara todo un pueblo aguerrido y revolucionario le otorgó su segunda nacionalidad, la CUBANA. 

Los componentes de “Arbolito” con sus instrumentos y como raíces populares que son, comenzaron a crecerse sobre el escenario con cada canción, que fueron contundentes y armónicas declaraciones de principios, poéticas crónicas de la horripilante realidad con la que convivimos, en suma “un Braille político de  blancas, negras, fusas y semifusas,  para gente que puede ver y no quiere.”

La juventud y los no como yo, saltábamos en nuestros lugares, al ritmo telúrico de la honestidad musical de estos muchachos comprometidos y valientes, como el justiciero cacique que escribió la “Grand Finale” del General Rauch. 

Colaboré exhibiendo mi bandera cubana para que la filme Edgardo Esteban (escritor de Iluminados por el Fuego) y con él allí entre los marinos de Prefectura recordé que es un sobreviviente, que sus seres queridos pudieron verlo regresar, cosa que no ocurrió con tantos otros y asocié el hecho de portar y agitar mi bandera cubana, con el triste y necesario film “Locos de la Bandera” que muestra el viaje hacia Islas Malvinas de los  caídos allá.

Cuba revolucionaria, nos había ofrecido ayuda. 

Increíblemente hubo un replay.  Cada 5 minutos mi hiperkinesia me llevaba a dar un gran paseo revoleando mi bandera cubana por delante del escenario, su costado y su parte posterior para pasar ante los cuadrados (no es que son gallegos, es que están en posición militar) miembros de Prefectura.

Miro la rada que el barco había abandonado media hora antes y veo que ingresa a la misma un barco con una estatua en la proa.  No entiendo que pasa y agito como un poseído la bandera mirando acercarse la nave.

Ya amarrado el “Don Domingo Sánchez”, las gentes de a bordo entre quienes estaba Zerneri nos explican que faltaba un papel, una orden, algo así y debieron volver.  Las bromas al respecto menudearon y tuvimos nuevamente a la obra de arte y su padre allí con nosotros.   Andrés Zerneri me miró y me espeta: “Toto, ¿me prestás la bandera?   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

foto Toto:  Empuña bandera cubana del Museo del Che el escultor Andrés Zerneri.   Toto (de poncho rojo).

Y así zarpó nuevamente Ernesto Che Guevara con la bandera CUBANA que faltaba a bordo,  atraído hacia el Puerto de Rosario de Santa Fé, por la necesidad de sus habitantes de terminar con una deuda de cuatro décadas y hospedar para siempre al Hombre Bandera en la ciudad idem. 

Tras tanta emoción desataba con dedos congelados y doloridos los pasacalles y comencé a escuchar un relato musicalizado, tardé en entender que me estaban contando la historia terriblemente contemporánea de mi país y mi gente.

Ni me animaba a darme vuelta para ver como era el artista,  con tremenda frescura desgranaba histórica, certera y poéticamente, una crónica melódica aterradora,  Los fraudes electorales, los fraudes ministeriales, los golpes militares, todos, la gesta juvenil de los 70, la represión, la lucha revolucionaria, el golpe genocida, el exterminio, todo, todo sabia y exactamente encadenado.   Enrollé todo y ahí levanté la vista cuando lo despedían con aplausos, bajó con el cajoncito en la mano donde se había sentado para pulsar la guitarra, que no era de él.  Lo fui a buscar y estreché fuerte su mano.  

Pensé  mientras dejaba el lugar ¡que mundo loco!, el telonero de Vicente Feliú cantó después del maestro y no antes.   Pero claro los telones se alzan para después bajar y cerrar espectáculos.

                                                     

                                                                                      Eladio González   (toto)   director
 

* a Ramón Labañino se lo conoce en prisión como Luis Medina, entonces hay que dirigir la carta o tarjeta (en el sobre) a:  Luis Medina, #58734-004
U.S.P. McCreary  - P.O. Box 3000 - Pine Knot, KY 42635
Luego, puede escribir dentro de la carta o tarjeta usando el nombre de Ramón, uno de los cinco gigantes cubanos que llevan diez años presos por luchar contra el terrorismo
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¡¡ última noticia !!                                                                                                                   Exp. S-1617/08

28 de mayo de 2008 

El Senado de la Nación 

DECLARA 

De interés de este Honorable Senado, los actos conmemorativos del 80° aniversario del natalicio de Ernesto “Che” Guevara a realizarse en Rosario los días 13, 14 y 15  de Junio del corriente.



difunden: el 1er. Museo Histórico Suramericano "Ernesto Che Guevara", la Escuela de Solidaridad con Cuba "Chaubloqueo" y el Centro de Registro de Donantes Voluntarios de Células Madre
Irene Perpiñal y Eladio González - directores   calle Rojas 129  local (Caballito) Capital -AAC1405-Buenos Aires-República Argentina  telefax: 4-903-3285 email:
museocheguevara@fibertel.com.ar
http://museocheguevaraargentina.blogspot.com/
colectivos 1 - 2 - 25 - 26 - 32 - 42 - 53 - 55 - 85 - 86 - 103 - 180
doná sangre, doná órganos, doná células madre, sé solidario, SÉ VOS.
¡Salven a los argentinos! "las ballenas"

lunes, 4 de febrero de 2013

ANGOLA CUBA INTERNACIONALISTA MANDELA FIDEL GERARDO HERNANDEZ FERNANDO GONZALEZ RENE GONZALEZ MARY ALICE WATERS CHAUBLOQUEO MUSEO CHE GUEVARA BUENOS AIRES


‘La mayor proeza internacionalista de Cuba’

Introducción a ‘Cuba y Angola: Luchando por la libertad de África y la nuestra’

(especial)

A continuación presentamos la introducción de Mary-Alice Waters a Cuba y Angola: Luchando por la libertad de Africa y la nuestra.  

El nuevo libro de Pathfinder contiene discursos de Fidel Castro, Raúl Castro y Nelson Mandela; entrevistas con los generales cubanos Armando Choy, Gustavo Chui, Moisés Sío Wong y Luis Alfonso Zayas; relatos de los revolucionarios cubanos Gerardo Hernández, Fernando González y René González; y un reportaje del autor colombiano Gabriel García Márquez.  

Waters, miembro del Comité Nacional del Partido Socialista de los Trabajadores, es la editora del libro.  

Copyright © 2013 por Pathfinder Press. Se reproduce con autorización.  

POR MARY-ALICE WATERS 

Los internacionalistas cubanos hicieron una -contribución a la independencia, la libertad y la justicia en África que no tiene paralelo, por los principios y el desinterés que la caracterizan.

 

NELSON MANDELA

Matanzas, Cuba, julio de 1991

 

En los nuevos e inesperados desafíos, siempre -podremos evocar la epopeya de Angola con gratitud, porque sin Angola no seríamos tan fuertes como somos hoy.

 

RAÚL CASTRO

La Habana, Cuba, mayo de 1991

 

Entre 1975 y 1991, unos 425 mil cubanos prestaron servicio como voluntarios en Angola en respuesta a la solicitud del gobierno de ese país, que recién había conquistado su libertad de Portugal después de casi cinco décadas de brutal explotación y dominio colonial. La misión: ayudar a defender a Angola frente a lo que resultó ser 13 años de agresiones militares, incluidas dos invasiones de mayor alcance, de las fuerzas armadas del régimen sudafricano del apartheid y sus aliados africanos e imperialistas.

 

Lo que estaba en juego era enorme.

 

En abril de 1974, la dictadura fascista en Portugal, en el poder por cinco décadas y profundamente caduca, fue derrocada en un golpe militar que desató un poderoso ascenso revolucionario de trabajadores y agricultores portugueses. Se estremeció la confianza de las clases gobernantes capitalistas en Europa.

 

En abril de 1975, el imperialismo norteamericano fue literalmente expulsado de Indochina. El mundo entero observó —con júbilo o con horror, dependiendo de su perspectiva de clase— cómo los helicópteros se apresuraban a rescatar a miles de desesperados funcionarios norteamericanos y sus lacayos vietnamitas del techo de la embajada de Washington en lo que se acababa de convertir en Ciudad Ho Chi Minh.

 

Se venían profundizando las luchas antiimperialistas de carácter más y más popular en Irán, Granada, Nicaragua y otros países de Centroamérica.

 

La necesidad de no perder el control de África austral iba subiendo en el orden de prioridades de las potencias imperialistas. Por muchos años habían maniobrado para rescatar lo que fuera posible mientras se derrumbaba el imperio portugués. Al acercarse el día de la independencia de Angola en noviembre de 1975, aceleraron sus intentos de instalar lo que esperaban sería un régimen títere sumiso en el más grande y más rico de los antiguos territorios africanos de Portugal. Para Pretoria —alentada y abastecida solapadamente por Washington— estaba en el tapete el futuro de toda África austral, incluso la supervivencia del propio régimen del apartheid.

 

La primera invasión de envergadura de Angola por las tropas sudafricanas empezó en octubre de 1975 cuando columnas blindadas cruzaron la frontera desde lo que era de hecho su colonia de África Sudoccidental (Namibia) y se extendieron hacia el norte. Simultáneamente, una ofensiva militar se desplazó hacia el sur desde Zaire (Congo). La dictadura proimperialista de Mobutu en ese país esperaba anexar a Cabinda, provincia angolana rica en petróleo, y tomarse cualquier otro territorio que pudiera. El objetivo era ocupar la capital, Luanda, antes del 11 de noviembre para impedir la instalación de un gobierno encabezado por el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), el más fuerte de los movimientos independentistas y el que gozaba de la base popular más amplia.

 

Solo la intervención de última hora de unos 650 voluntarios internacionalistas cubanos, en respuesta a la urgente solicitud de ayuda del gobierno provisional de Angola, impidió que se realizaran los objetivos sudafricanos. Menos de cinco meses después, con 36 mil voluntarios cubanos ya en el terreno, las fuerzas militares del régimen sudafricano del apartheid y de la dictadura zairense habían sido expulsadas de Angola. Pero aún no se habían dado por vencidos.

 

A esto le siguió más de una década de lo que eufemísticamente se denominó una “guerra de baja intensidad” contra el gobierno angolano. Después, a fines de 1987, tropas sudafricanas comenzaron su segunda invasión de envergadura, que culminó con la aplastante derrota de las fuerzas militares de Pretoria en marzo de 1988 en la ahora célebre batalla de Cuito Cuanavale.

 

Como dijera Nelson Mandela, dirigente de la lucha sudafricana contra el apartheid, ante el mundo tres años más tarde, “¡Cuito Cuanavale marca un hito en la historia de la lucha por la liberación de África austral… es un punto álgido en la lucha por librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid!”

 

Esa victoria decisiva no solo aseguró la soberanía de Angola. También le permitió al pueblo de Namibia lograr su independencia del dominio del apartheid sudafricano y dio un poderoso impulso a la creciente lucha revolucionaria de masas contra el dominio supremacista blanco en Sudáfrica misma. Menos de dos años después de la victoria en Cuito Cuanavale, Nelson Mandela, preso por más de 27 años, estaba en libertad. Cuatro años más tarde, el régimen del apartheid ya había desaparecido, y Nelson Mandela era presidente de Sudáfrica.

 

En las páginas a continuación, esta historia la narran quienes la vivieron y la hicieron.

 

 

 

*****

 

No obstante, la contribución que hicieron centenares de miles de cubanos internacionalistas, tanto militares como civiles, a las luchas independentistas en África austral no era un “favor” a otros. También estaba en juego la Revolución Cubana, la fuerza de su núcleo proletario. Como dijo Raúl Castro, ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, al pueblo cubano en mayo de 1991 cuando recibía al último contingente de voluntarios que regresaba a casa, “Si nuestro pueblo se conoce mejor a sí mismo, si conocemos mucho mejor de qué somos capaces todos nosotros, los veteranos y los pinos nuevos, nuestra juventud, ¡es también gracias a Angola!

 

Entre estos jóvenes cuya vida se transformó mientras luchaban hombro a hombro con el pueblo de Angola estaban tres cubanos, aún menores de 30 años, cuyos nombres hoy son conocidos en todo el mundo: Gerardo Hernández, Fernando González y René González. Son tres de los cinco cubanos que, unos años después de sus experiencias en Angola, se ofrecieron como voluntarios para otra tarea internacionalista, esta vez en Estados Unidos. Su misión: vigilar las actividades de organizaciones contrarrevolucionarias cubanoamericanas que operaban impunes desde bases en Estados Unidos, grupos que se organizan para realizar acciones violentas contra partidarios de la revolución en Cuba, Estados Unidos, Puerto Rico y otros países, y cuyas acciones siempre contienen la amenaza de precipitar un enfrentamiento entre Washington y Cuba. Arrestados por el FBI en 1998 en un caso fabricado y acusados de más de 30 cargos, los Cinco Cubanos han estado presos en Estados Unidos más de 14 años.

 

Como escribe Fernando González en su relato publicado en estas páginas, lo que aprendió en Angola son lecciones a las que ha recurrido desde entonces, “incluso aquí para enfrentar las circunstancias de la prisión prolongada”.

 

 

 

*****

 

Las batallas finales y decisivas que más de 50 mil voluntarios cubanos libraron en Angola en 1988 coincidieron con lo que llegó a conocerse en Cuba como el proceso de rectificación, y le dieron un impulso. Esto fue uno de los capítulos más importantes en la historia de la revolución.

 

En abril de 1986, en un discurso pronunciado en ocasión del 25 aniversario de la victoria en Playa Girón, donde fue aplastada la invasión organizada por Washington en la Bahía de Cochinos, el presidente cubano Fidel Castro anunció la decisión de la dirección de iniciar una profunda corrección de la trayectoria de la revolución. Lo comparó a un barco que cambia el rumbo de su brújula para emprender un trayecto diferente. Por más de una década, al aplicarse políticas asociadas con un Sistema de Dirección y Planificación de la Economía copiado de la Unión Soviética, se habían ido debilitando las iniciativas proletarias y los esfuerzos colectivos de los trabajadores y agricultores cubanos.

 

Fidel resumió el error con mucha perspicacia años después, en noviembre de 2005, cuando dijo a un público de jóvenes dirigentes de la revolución que “entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo. Parecía ciencia sabida, tan sabida como el sistema eléctrico concebido por algunos que se consideraban expertos en sistemas eléctricos. [Pensábamos que] cuando decían, ‘Esta es la fórmula’, este es el que sabe”.

 

Al desarrollarse el proceso de rectificación, la estimulación de la iniciativa e imaginación del pueblo trabajador cubano nuevamente se convirtió en la fuerza motriz de la revolución, combatiendo el peso económico, social y político de lo que se había convertido en una capa administrativa más y más inflada y relativamente privilegiada en los centrales, las fábricas, los ministerios, las oficinas y las organizaciones de masas.

 

Se aumentó en un 40 por ciento los salarios de los trabajadores agrícolas, entre los menos remunerados del país. Las instalaciones especiales —clínicas, tiendas, restaurantes y centros recreativos— que el Ministerio del Interior había establecido para sus empleados fueron puestas a disposición general de la población. Se redujo el acceso privilegiado a autos estatales, raciones de gasolina y presupuestos de hospitalidad.

 

En centros de trabajo por todo el país se crearon microbrigadas voluntarias a tiempo completo que incorporaron a decenas de miles de trabajadores. Así se movilizó, prácticamente de la noche a la mañana, una fuerza laboral motivada para ayudar a lograr las prioridades sociales más apremiantes: viviendas, círculos infantiles, clínicas, escuelas, instalaciones de recreación y mucho más. Contingentes de la construcción —unidades voluntarias más grandes donde la remuneración, los horarios y las reglas laborales eran decididos e implementados por los mismos trabajadores— asumieron la construcción de carreteras, represas, hospitales, aeropuertos y otros importantes proyectos de infraestructura.

 

El trabajo voluntario —el elemento central de la acción proletaria en los primeros años de la revolución, el cual “se refugió en las actividades de la defensa” durante lo que Fidel en 1987 denominó “ese período bochornoso” en la construcción del socialismo— renació “como el ave fénix”. A medida que las microbrigadas adquirieron el carácter de un movimiento social de masas, fue perdiendo terreno “el criterio burocrático, el criterio tecnocrático de que el trabajo voluntario no era cosa fundamental ni esencial”.

 

Esta era la trayectoria revolucionaria que iba avanzando en Cuba cuando se libraron las grandes batallas finales de la guerra de Angola. Era el espíritu que caracterizaba a los 40 mil voluntarios cubanos en el frente sur en Angola quienes, junto a sus compañeros de armas angolanos y namibios, avanzaron combatiendo hacia el este y el sur en los primeros meses de 1988, construyendo en 70 días una pista aérea en una posición de avanzada, mientras levantaban el cerco de Cuito Cuanavale, despejaban campos y caminos minados y tomaban control del aire.

 

Se había acabado. El régimen del apartheid se vio forzado a retirarse de Namibia así como de Angola y a pedir la paz.

 

 

 

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La victoria que representó Cuito Cuanavale, junto con la trayectoria proletaria que se fue profundizando en Cuba misma, también le permitió a la revolución hacer frente a uno de los momentos más amargos que había atravesado en 30 años, y a salir fortalecida.

 

En junio y julio de 1989 el alto mando militar descubrió pruebas de que el general de división Arnaldo Ochoa, Héroe de la República de Cuba y jefe de la misión angolana en 1987–88, había estado supervisando ventas de azúcar en el mercado negro de Angola así como contrabando menor de diamantes y marfil, al tiempo que se jugaba la vida de miles de combatientes cubanos y angolanos en Cuito Cuanavale.

 

Según lo expresó Fidel con una claridad intransigente, “Cuando se está escribiendo por un lado la página más gloriosa, por otra se está escribiendo la más bochornosa, y la está escribiendo en parte importante quien está de jefe de la misión militar cubana en aquel país”.

 

El editorial del diario Granma donde se anunció el arresto de Ochoa aclaró tajantemente que era al general de división Leopoldo Cintra Frías, y no a Ochoa, a quien se le había asignado la jefatura del frente sur “a fin de asegurar ciento por ciento el éxito de las operaciones de nuestras tropas en Angola”. Era ahí donde “se concentró el grueso del personal, los tanques, la artillería, los medios antiaéreos y la aviación de combate cubanos”. Ochoa, señaló el editorial, “se ocupó fundamentalmente de otras tareas de la misión militar cubana”, tareas alejadas de “los acontecimientos militares”.

 

Según reveló muy pronto la investigación que se iba ampliando, las operaciones ilegales en pequeña escala en Angola eran las menores de las infracciones que había cometido Ochoa. Él también había estado supervisando las actividades de uno de sus ayudantes, a quien Ochoa le había autorizado reunirse con Pablo Escobar del cártel de drogas de Medellín y otros narcotraficantes con el fin de explorar las opciones para operaciones de narcotráfico que utilizaran rutas aéreas y marítimas cubanas y posibles laboratorios de cocaína en África. La motivación, según Ochoa, era su deseo de recaudar dinero —grandes sumas: 4 mil millones de dólares fue la cifra que dio— que permitiera comprar equipo bélico para Angola y Cuba y acelerar el desarrollo de la industria turística en Cuba.

 

Ochoa y sus subalternos fueron sometidos a consejo de guerra y ejecutados, junto a dos oficiales de alto rango del Ministerio del Interior que, según reveló la investigación, ya estaban involucrados en sus propias operaciones de narcotráfico, además de facilitar los proyectos de Ochoa.

 

Fue un momento traumático en Cuba.

 

El general de división Enrique Carreras expresó elocuentemente la indignación popular unos años más tarde cuando comentó en una entrevista, “Imagínense, manchar el uniforme por dinero, para salir de un problema económico. Eso es lo que Ochoa hizo. ¡Y eso en un ejército tan honorable como el Ejército Rebelde! Si tenemos que morir de hambre, moriremos de hambre, pero sin manchar por lo que el pueblo ha peleado tanto, y por tantos años. No vamos a manchar aquello por lo que tantos han caído a través de estos años… Por eso fue que luchamos por el socialismo: para eliminar todos esos males”.

 

Extensos extractos de los procedimientos del Tribunal de Honor militar, del testimonio del consejo de guerra y de la revisión de las sentencias de muerte por el Consejo de Estado se publicaron en el diario Granma, se transmitieron por televisión y radio y fueron seguidos muy de cerca por millones de cubanos. Al final de lo que llegó a conocerse en Cuba como Causa No. 1 en 1989, hubo un amplio acuerdo —aunque distaba mucho de ser unánime— entre el pueblo trabajador en Cuba sobre la justicia de las sentencias, y su necesidad.

 

“¿Quién podría volver a creer en la revolución?”, preguntó Fidel, “si realmente no se aplican para faltas tan graves las penas más severas que establecen las leyes del país?”

 

“¿Quién volvería a hablar de rectificación?”

 

En una reunión celebrada el 9 de julio, el Consejo de Estado revisó y después ratificó las sentencias de Ochoa y los otros tres. Al concluir sus palabras, Raúl Castro les recordó a los presentes que, como comandante de la misión militar en Angola, Ochoa había firmado las sentencias de muerte de tres jóvenes soldados cubanos que habían sido declarados culpables de violar y asesinar a mujeres angolanas. Como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Raúl había sido responsable de ratificar estas órdenes, y lo hizo.

 

“Mi mano entonces no tembló”, dijo Raúl, “porque fue justa la decisión. Hoy tampoco me temblará cuando firme la sentencia que pide el tribunal para los cuatro casos que se nos han traído a esta reunión del Consejo de Estado. También las madres de esos tres jóvenes pudieron haber pedido clemencia. Si no cumplimos la sentencia, tendríamos que irles a pedir perdón”.

 

 

 

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Ya cuando las últimas unidades de voluntarios internacionalistas regresaron de Angola en 1991, Cuba enfrentaba la mayor crisis política y económica de su historia. A la implosión del régimen burocratizado en la Unión Soviética le acompañó la abrupta pérdida del 85 por ciento del comercio exterior de Cuba. Al evaporarse prácticamente todos los productos importados, se desplomó la producción agropecuaria e industrial. Fue, dijo Fidel, “como si un día no aparece el sol”.

 

Al profundizarse la crisis, los enemigos de Cuba, ciegamente convencidos de sus propios mitos del menguante apoyo a la revolución, nuevamente pronosticaban (esperaban ver) su inminente desaparición. Y efectivamente, ningún otro gobierno en el mundo podría haber sobrevivido a esta crisis. Pero Cuba nunca había sido una versión tropical de lo que había llegado a ser la Unión Soviética, o lo que siempre habían sido los países de Europa Oriental. En términos de clase, era su negación política y moral. Y la confianza del pueblo trabajador de Cuba en sí mismo y en su gobierno, su confianza “de qué somos capaces”, usando las palabras de Raúl, se debió en gran medida a las conquistas plasmadas en la misión internacionalista angolana y el proceso de rectificación.

 

Los 50 mil cubanos que prestaron servicio como voluntarios en Angola en 1988 para asegurar la aplastante derrota del ejército del apartheid en la batalla de Cuito Cuanavale habrían equivalido en esa época, en términos de población, a que Estados Unidos desplazara a 1.2 millones de soldados en un teatro de operaciones. Es solo una medida de la inmensidad del compromiso internacionalista que hicieron los hombres y mujeres de la Revolución Cubana. No obstante, para las nuevas generaciones de revolucionarios y trabajadores conscientes y combativos alrededor del mundo, todo esto es prácticamente una historia oculta.

 

En Cuba se ha publicado un pequeño número de testimonios, escritos por los que combatieron en uno u otro frente durante los casi 16 años que duró la misión. Prácticamente ninguno ha sido traducido o publicado fuera de Cuba. Es más, aún no existe un relato completo, aunque puede que eso cambie con la publicación, proyectada para septiembre de 2013, de Visions of Freedom: Havana, Washington, and Pretoria in Southern Africa, 1976–1991 (Visiones de libertad: La Habana, Washington y Pretoria en África austral, 1976–1991) por Piero Gleijeses, autor del excelente estudio Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África, 1959–76, que abarca los primeros meses de la misión.

 

Cuba y Angola: Luchando por la libertad de África y la nuestra se propone hacer un peq ueño aporte a llenar ese hueco y a estimular a los protagonistas de lo que Fidel llamó “la más grande proeza internacionalista que ha realizado Cuba” a que den a conocer esa historia.

 

Los lectores encontrarán la fuerza del libro en las múltiples perspectivas que ofrece sobre muchos de los mismos sucesos.

 

A través de los discursos de Fidel Castro, comandante en jefe de la misión internacionalista en Angola y dirigente histórico de la Revolución Cubana, y de los de Raúl Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, adquirimos la más amplia perspectiva política, estratégica y militar. Por qué la dirección cubana tomó las decisiones que tomó en coyunturas importantes. Cómo fueron implementadas y dirigidas estas decisiones. Y las consecuencias para la revolución y sus relaciones con otras potencias mundiales y las fuerzas de liberación nacional en África, América Latina y otras partes del mundo.

 

Nelson Mandela, dirigente histórico de la lucha para eliminar el azote del apartheid de su país, de su continente y del mundo, explica el inaudito carácter político de las acciones cubanas en África, su peso y el papel que ocupan en la historia mundial.

 

Armando Choy, Gustavo Chui, Moisés Sío Wong y Alfonso Zayas, cuatro combatientes históricos de la lucha para derrocar a la dictadura de Batista, nos ofrecen la perspectiva de cuatro generales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Cada uno de ellos estuvo entre los experimentados oficiales de primera fila, dirigiendo en diferentes capacidades en los campos de batalla de Angola y en Cuba.

 

En los relatos de Gerardo Hernández, Fernando González y René González vemos la misión internacionalista angolana según la vivieron las generaciones más jóvenes de revolucionarios en esos momentos: cómo se vieron moldeados por esa experiencia de combate y transformados de por vida.

 

Y en “Operación Carlota” Gabriel García Márquez, uno de los más grandes autores latino-americanos contemporáneos, documenta el inicio de la campaña de Angola y sus primeras grandes victorias. A través de su óptica podemos ver el impacto que estos sucesos tuvieron en la voluntad combativa del pueblo trabajador cubano: desde los nuevos acentos de su música hasta los nuevos bríos en su andar y sus sonrisas más anchas.

 

Cuba y Angola: Luchando por la libertad de África y la nuestra está dedicada a los hombres y mujeres de Cuba que escribieron este capítulo épico en la historia de su revolución, y a los que entonces estaban demasiado jóvenes para participar, quienes aprenderán de esta historia y aprenderán unos de otros al ir marchando a las batallas de clases cuyas primeras bengalas ya arden.

 

enero de 2013

 


 

 

Vol. 77/No. 4      4 de febrero de 2013

 

 

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paul evrard