miércoles, 25 de julio de 2007

26 de Julio Fidel Castro y sus héroes asaltaron el Cuartel Moncada de Santiago de Cuba semilla de la Revolución Triunfante en 1959



















26 de Julio de 1953:
Asalto a los cuarteles Moncada y Céspedes.
Sellando el camino hacia la Revolución Cubana.


El 26 de Julio del año 1953 señaló el camino y trazó un programa de Liberación Nacional que abriría a Cuba las puertas del Socialismo.
Aquel día, un grupo de jóvenes revolucionarios dirigido por Fidel Castro intentaron la toma coordinada del cuartel "Moncada" en Santiago de Cuba y del cuartel "Carlos Manuel de Céspedes" en Bayamo para doblegar la dictadura de Batista. La toma fue frustrada por el ejército y los revolucionarios fueron presos o masacrados. No se había logrado el objetivo militar inmediato, pero estos hechos marcaron el inicio de la última etapa de la lucha del pueblo por su total liberación que desembocaría el 1° de enero de 1959 en la victoria y toma del poder por parte del Ejército Rebelde y la Revolución Cubana. Como había dicho Fidel a sus compañeros antes del asalto: "podrán vencer o ser vencidos...pero de todas maneras el movimiento triunfará, este gesto servirá de ejemplo para el pueblo de Cuba".

Cuba antes de la Revolución de 1959, era una Cuba de represión y percusión política, de burocracias sindicales, prostíbulo y mafia, del analfabetismo y la monoproducción. Cuba era una factoría de materias primas, exportaba cueros para importar zapatos, exportaba azúcar e importaba caramelos, se exportaba hierro para importar arados. Un país donde sobraban casinos pero faltaban médicos y maestros, donde el problema de la vivienda, la tierra y el desempleo aquejaban al pueblo trabajador.
Sin embargo durante esos años la politización y organización de las masas fue creciendo. Pero a su vez, también fue creciendo la ambición de los yanquis de materializar la definitiva anexión de Cuba. El imperialismo había encontrado su hombre fuerte: Fulgencio Batista, militar de carrera que había liderado las represiones más sangrientas sobre el movimiento popular. Toma el poder por primera vez en 1940 por medio de elecciones no directas. Luego, en connivencia con los yanquis lanza su postulación presidencial del 1° de junio de 1952, pero esta vez los resultados lo ubican en el tercer lugar. Se deciden entonces a la toma del poder por medio de un golpe de estado derrocando al presidente electo Carlos Prío Socarrás.
Consumado el golpe, ni Socarrás ni los partidos tradicionales respondieron a las demandas hechas por estudiantes, obreros y otros sectores de la sociedad para enfrentar el golpe. Dirigentes sindicales y políticos se sumaron a las filas de los usurpadores del poder.
El golpe profundizó la explotación, la pobreza y la crisis política, instaurando una sangrienta dictadura. No obstante, desde los inicios, el pueblo tuvo conciencia de la gravedad en que habían sumido al país y de la ausencia de una fuerza política capaz de enfrentar y derrocar a la tiranía. Allí destaca la acción de Fidel Castro, abogado de 25 años de edad, quien comienza a crecer como figura de confrontación ante la dictadura. Por medios legales intentó en vano llevar a los tribunales a quienes violaron la Constitución de la República, eliminaron el juego democrático-representativo y establecieron un régimen represivo. No fue escuchado. El objetivo pasó a ser aglutinar a todos los cubanos deseosos de derrocar al tirano y cambiar la situación de miseria y atraso que vivía el país. Fidel fue llenando ese vacío construyendo una verdadera oposición, intentando por todos los medios disponibles, unir a los que luchan y resisten. La conclusión obligada a la que fueron llegando era: "Si Batista ha entrado por la fuerza al Palacio, por la fuerza hay que sacarlo" (Fidel).

La insurrección del pueblo y el asalto a los cuarteles
Cerrados todos los caminos de reclamo, cercenada la libertad y derechos políticos, las mismas circunstancias planteadas por el régimen dictatorial fueron condicionando la lucha del pueblo hacia una estrategia insurreccional.
Mientras partidos políticos y hombres públicos engañaban al pueblo enfrascados en luchas internas por el poder y ambiciones personales, al mismo tiempo crecía la verdadera oposición, una joven organización que ya disponía de más hombres entrenados para la acción que el conjunto de todas las organizaciones que se oponían al régimen. Jóvenes provenientes de las capas más humildes del pueblo, que se dieron cuenta de que la única alternativa era una Revolución.
Un grupo de cuadros, que constituyó después la dirección política y militar del movimiento, se consagró a la tarea de reclutar, organizar y entrenar a los combatientes con la idea de participar en la lucha común con todas las demás fuerzas opositoras. Seguían la prédica revolucionaria de José Martí donde estaba el fundamento moral y la legitimidad de la acción armada. Por eso se dijo que él fue el autor intelectual del 26 de Julio.
La meta que se habían planteado era crear las condiciones para llegar a una Huelga General Revolucionaria, exponiendo un programa político que planteaba resolver los males que aquejaban a la nación. Para ello creyeron imprescindible tomar las armas, luego entregarlas a las masas y realizar el llamamiento a la huelga general de todo el pueblo.
Encontraron esa posibilidad en la toma del Cuartel "Moncada" (segundo en importancia en el país) y el "Carlos Manuel de Céspedes". Los asaltantes estudiaron cada detalle y confiaban en el factor sorpresa. Vestidos con uniformes del Ejército, pensaban tomar la fortaleza con el mínimo de combate posible y de inmediato convocar a los santiagueros por la radio a sumarse a la insurrección.
De los 1000 combatientes entrenados, la Dirección del Movimiento citó a 135 que viajaron en secreto a Santiago y Bayamo para iniciar la lucha; aquellos más disciplinados y de mejor puntería con las armas disponibles (armas cortas y de caza) que desencadenarían una nueva situación revolucionaria en Cuba. Eran obreros, empleados, campesinos, trabajadores con oficios múltiples o desempleados, tres contadores, media docena de estudiantes, y un solo militar, el soldado sanitario Florentino Fernández. Lo más difícil del "Moncada" no era atacarlo y tomarlo, sin el gigantesco esfuerzo de organización, preparación, adquisición de recursos y movilización. Los esfuerzos fueron frustrados en el minuto culminante de tomar el cuartel. Factores accidentales desarticularon la acción.
A la misma hora del "Moncada", en Bayamo se escribió otra página heroica. El objetivo era apoyar el asalto del "Moncada” y desviar la atención de las fuerzas para evitar que enviaran refuerzo a Santiago. Por causas no premeditadas hubo que adelantar el asalto y atacar violentamente, por sorpresa. No obstante el ataque fue un fracaso. La ciudad se entregó a proteger y a esconder a los atacantes dispersos por lo que muchos salvaron la vida. Otros cayeron bajo las garras de la feroz dictadura. Eran 25, de los cuales la mitad fueron ultimados. Otros fueron salvajemente asesinados después que se rindieron sin disparar un tiro.
Tras el fracaso militar del ataque a los cuarteles, Fidel ordena una retirada, y en intento por continuar la lucha, se interna con otros combatientes en la cordillera de la Gran Piedra. Las fuerzas de la tiranía salen a cazar a los revolucionarios por toda la provincia, a quienes torturan y asesinan apenas capturan.
El 1° de agosto, temprano en la mañana, cuando dormían, Fidel y otros compañeros fueron sorprendidos y apresados. Solo la presión popular detiene la carnicería. En total fueron asesinados 52 revolucionarios y 18 fueron detenidos y enviados a prisión, entre ellos Fidel, su hermano Raúl y Juan Almeida Bosque.

Hacia la Revolución
Los revolucionarios presos del régimen de Batista fueron a juicio luego de pasar meses en prisión, aislados, sin derechos, sin contacto con abogados. Desde dentro y fuera, comienza la coordinación y la lucha por su liberación.
El juicio a Fidel fue un hecho histórico sin precedentes: totalmente incomunicado de sus compañeros, sin acceso a libros, asistencia jurídica, permanentemente vigilado, el joven abogado tuvo que preparar su autodefensa. A pesar de eso, Fidel logra mantener comunicación con sus compañeros. Con la ayuda de algunos presos y custodios reúne los datos necesarios para reconstruir los acontecimientos posteriores al asalto, la información suficiente para dar "el combate terrible de la verdad".
De acusado se transformó en acusador. Contó la historia de una república, de un pueblo "que había sufrido mucho y si no era feliz deseaba serlo y tenía derecho a serlo...toda su esperanza estaba en el futuro". Expuso la significación de los acontecimientos del Moncada y del programa político que planteaba los principales problemas de la nación: el de la tierra, la industrialización, la vivienda, del desempleo, la educación y la salud.
Finalmente, fue condenado a 15 años de prisión en aislamiento, junto a otros 50 compañeros.
Aquel alegato trascendió como “La Historia me absolverá”. Alegato reconstruido y enviado por Fidel desde la cárcel, luego distribuido en todo el país. Llegó así al pueblo el programa revolucionario que le servía tanto para el esclarecimiento de su situación y proyección, como para desenmascarar las falsedades que divulgaba la dictadura de Batista con sus medios de difusión afines. Ello estuvo bajo el influjo de la labor que desplegaron compañeros en libertad, en particular los jefes de células de la nueva organización revolucionaria, que estaba pasando a un plano superior, enriqueciéndose con elementos revolucionarios provenientes de otros movimientos, como Frank País García y Armando Hart Dávalos, de la Acción Revolucionaria Oriental (ARO) y el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) respectivamente. Así nacía el Movimiento Revolucionario 26 de julio (MR 26-7).
Los reclamos de la opinión pública y de los sectores en lucha por la libertad de Fidel y sus compañeros se fueron incrementando, hasta que a mediados de mayo de 1955, y sin aceptar claudicar como condición para la excarcelación, el régimen se vio obligado a decretar la amnistía para todos los presos políticos.
Fidel, desafiando al régimen, no deja de denunciar los desmanes de la tiranía, por lo que tuvo que exiliarse en Méjico. Desde allí enarbolaron las banderas de la lucha armada para derrocar al batistato. Militantes de esa organización marcharon hacia allí para prepararse militarmente con vistas a la guerra necesaria que proclamaban reiniciar.
Planteando la necesidad de la unidad entre las fuerzas revolucionarias, junto al Directorio Revolucionario de la Federación Estudiantil Universitaria, en el documento Carta de Méjico, proclamaron la decisión de “unir sólidamente su esfuerzo en el propósito de derrocar a la tiranía y llevar a cabo la Revolución cubana" y llamaban "a todas las fuerzas revolucionarias del país, a los estudiantes, obreros, organizaciones juveniles y a todos los hombres dignos de Cuba para que secunden esta lucha que está firmada con la decisión de morir o triunfar". Allí comenzaron los preparativos que permitieron su desembarco en el yate Granma el 2 de diciembre de 1956 por playa Las Coloradas, para reiniciar la lucha armada.

Estas audaces acciones realizadas por un grupo de combatientes revolucionarios dirigidos por Fidel Castro abrieron una nueva etapa en la larga lucha que había sostenido el pueblo cubano por la conquista de su plena independencia. Un sueño de escuelas, de fábricas, viviendas, trabajo y salud para todos y de tierras útiles al campesino pobre animó la epopeya de fuego y sangre del 26 de julio de 1953.
Si la acción no logró su primer objetivo de actuar como detonante de una insurrección, sí alimentó la lucha que permitió que tres años después llegara el yate Granma con 82 hombres y que las acciones se extendieran por el llano y la Sierra Maestra. Luego de más de dos años de combate y resistencia, más de 80 mil militares profesionales fueron derrotados por los rebeldes, triunfando la causa revolucionaria que abriría las puertas a la construcción del Socialismo.

Fuentes utilizadas

- Moncada 50. Santiago en la historia del 26. En: Agencia Cubana de Noticias. http://ain.cu/moncada50/jul803cmsantiago2.htm
-Castro Ruz, Fidel. La Historia me absolverá.
-Marta Rojas. Fidel, en el inicio del Juicio del Moncada. http://www.granma.cubaweb.cu/marti-moncada/jm07.html.
- Moncada 52 Aniversario. Serie de trabajos sobre antecedentes, preparativos y asalto a los Cuarteles Moncada y Manuel de Céspedes. En: Radio Habana Cuba. http://www.radiohc.cu/moncada/moncadaportada.htm.