miércoles, 5 de diciembre de 2007

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Frei Betto, teólogo de la liberación, en el Simposio Internacional 'Pobre Mundo Rico'

«Tenemos la oportunidad pacífica, legítima y legal de cambiar las cosas. Estamos construyendo una democracia popular»

Abordó el proceso de ‘primavera democrática’ que atraviesa América Latina y la construcción de una democracia popular que ha llevado al propio oprimido a ser sujeto de sus conquistas políticas. “En América Latina la puerta de la razón es el corazón, y la llave del corazón es la religión». Señaló el papel de la iglesia de base en el proceso. Abordó el hambre y las desigualdades: “El hambre hace distinción de clase: mata a los miserables” y apuntó: «tenemos esperanza, sabemos que estamos en el mejor camino»

El brasileño Frei Betto, fraile dominico y escritor, teólogo de la liberación, autor de más de 50 libros y referente internacional por su compromiso con los derechos humanos y causas como la injusticia, las desigualdades y el hambre, fue el encargado de clausurar en Santiago el Simposio Internacional, poniendo el broche final a los dos meses de conferencias, debates y proyecciones de Pobre Mundo Rico en las siete ciudades gallegas. Con su ponencia «Pedagogía de la liberación», abordó el proceso de construcción de democracias populares en América Latina, las relaciones entre fe y política, y la teología de la liberación en el proceso de construcción democrática en estos países. En la clausura participó también el director del Centro Tricontinental François Houtart, e intervinieron María Pereira, directora de Actividades Culturales de Caixanova, y Carmen Carballo, directora del Club Internacional de Prensa.

Primavera democrática en América Latina

Frei Betto quiso resaltar en su intervención la importancia de un momento en América Latina en el que “tenemos una oportunidad pacífica, legítima y legal de hacer un cambio”. El fraile abordó el período de ‘primavera democrática’ que atraviesa el sur del continente, en el que “los latinoamericanos tienen la oportunidad de operar un cambio de estructura sin violencia”. Abordó así un cambio que se produce también en el pueblo: “vivimos en la búsqueda de una alternativa en el inconsciente popular, porque el pueblo no tiene idea pero tiene sensibilidad e intuición”, afirmó.

Democracia popular y teología de la liberación

“Estamos viviendo un proceso de construcción de una democracia popular”. Con esta sentencia Frei Betto destacó en el proceso la existencia de una pedagogía que ha llevado al propio oprimido a ser sujeto de sus conquistas políticas, de su proceso, y que tiene en su origen la ‘educación popular’ de Paulo Freire: “A través de la pedagogía conseguimos despertar al pueblo”, afirmó.

“En América Latina la puerta de la razón es el corazón, y la llave del corazón es la religión”, afirmó. Apuntó así que esta democracia popular debe buena parte de su éxito a su actuación a través de las iglesias cristianas, porque el lenguaje marxista es académico y extraño al pueblo, afirmó. “Al entrar en la religión se creó un movimiento de iglesia de base: la teología de la liberación, que es el resultado de la vivencia de los pobres: fortalecer a los teólogos como materia prima de la reflexión y vida de las comunidades”, afirmó. Indicó también que en América Latina la iglesia católica no tiene futuro fuera del modelo pastoral de la iglesia de base.

Democracia participativa

Betto se hizo eco así de una basta red de movimientos sociales que en América Latina están intentando construir una democracia a tres niveles: delegativa (la que predomina), representativa (vota y presiona) y participativa (que interactúa com el público). Respecto a esta última afirmó: ”nosotros la sociedad civil cuestionamos la autoridad de los políticos y tenemos el derecho a exigir: somos la autoridad”.

Raíces del proceso de construcción de democracias

Para entender este proceso de construcción democrática Betto aludió a los años de dictaduras militares y al momento en el que “el pueblo latinoamericano acreditó que el proyecto neoliberal expresaba el sueño de la democracia”. Abordó así el proceso de privatización provocado por el neoliberalismo: “una liberalización que no fue sólo del patrimonio público, sino de nuestros valores personales”, afirmó. La lógica de que es la mercancía la que nos reviste valor a los seres humanos fue también la filososofía que empujó a los gobiernos a buscar alternativas contrarias a la misma, en una situación en la que los políticos elegidos habían decepcionado al pueblo, afirmó.

Hambre que sólo mata a los miserables

Frei Betto se hizo también eco del problema del hambre, en un momento en el que mata diariamente a 3000 personas (dos veces las víctimas de las torres gemelas, apuntó). Explicó también que este proceso de construcción de democracias vivido en América Latina viene de un factor que justifica los movimientos de resistencia y que es el hambre. “Siempre ha habido una movilización importante por motivo de otros factores como las enfermedades, la violencia, el terrorismo, pero no por el hambre, cuando mata más que la suma de los otros”, afirmó. Además, explicó, “el hambre es el único factor que hace distinción de clase: mata a los miserables. Mata más porque no amenaza a los demás sectores sociales”.

Desigualdad

En cuanto a la desigualdad Frei Betto puso en el punto de mira dos cuestiones: “¿Qué debo hacer para ganar la vida eterna? Es la pregunta que sólo se hace el hombre rico, que tiene la vida asegurada y quiere asegurarse la otra también. La pregunta de los pobres es otra: ¿qué es lo que tengo que hacer para tener vida en esta vida?” Explicó así que fue la respuesta a esta segunda cuestión la que llevó a un proceso de formación de movimientos en América Latina, que desembocó en la creación del Foro Social Mundial y en el Socialismo del Siglo XXI con los gobiernos de Morales, Chávez y Correa, en ‘la primavera democrática’.

“Tenemos esperanza, sabemos que estamos en el mejor camino”

En este proceso de construcción de democracias, Betto apuntó: “no queremos cometer los mismos errores que cometieron en Europa, queremos tener nuestros propios errores”. Y por otro lado señaló el deseo de fortalecer la resistencia ante el temor de que el terrorismo de Estados Unidos no comprenda el proceso de Democracia popular de América Latina. “Tenemos miedo de que los intereses norteamericanos puedan repercutir en este proceso de construcción de una democracia, pero tenemos esperanza, y sabemos que estamos en el mejor camino”, afirmó.

Club Internacional de Prensa
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