jueves, 8 de julio de 2010

final de Andrés Oppenheimmer inmerecido Pulitzer Cuba Existe es Socialista y No está en Coma Rodolfo Livingston

Livingston Irene Toto y joven.jpg

 

foto Rodolfo Livingston sentado exhibe el “Cuba ExisteIrene de pie atrás del arquitecto.

 

Homenaje del Museo "Ernesto Che Guevara" y la Escuela de Solidaridad con Cuba "Chaubloqueo" 

a nuestro amigo el arquitecto Rodolfo Livingston.             Toto 


 

En  1992  un  periodista  ( premio Pulitzer )  del  diario  Nuevo Miami Herald   y  un arquitecto argentino,  escribieron sendos libros sobre Cuba. 

 

En   1996   el Arq. Rodolfo Livingston de Argentina envió este telegrama:

 

 

               a      Andres   Oppenheimmer (de Miami): 

 

CON MOTIVO CUMPLIRSE ESTE AÑO EL CUARTO ANIVERSARIO DE PUBLICACION DE SU LIBRO DE FICCION  

 

“ La Hora Final de Castro ”  DESEO SALUDARLO,

 

APROVECHANDO  OPORTUNIDAD PARA RECOMENDARLE LA LECTURA DE

 

MI TEMPERAMENTAL ENSAYO  “ Cuba Existe, es Socialista y No esta en Coma ”

 

PUBLICADO EN EL MISMO AÑO.         LO SALUDA                           

                                                                                                              Rodolfo  Livingston.  

 

 

Estamos en el año 2010.   Fidel Castro y su Revolución Socialista acaban de ser honrados con la Vicepresidencia de Derechos Humanos en Ginebra. 

Esta es la Hora Final suya Andrés Oppenheimer .                           

                                                                                         Eladio González   toto    

                                                                                             Museo Ernesto Che Guevara de Buenos Aires                                                                             

 

 

 

05 de octubre de 2008

Una llamada desde el extremo meridional de América del Sur irrumpió por estos días en nuestra redacción para recordarnos que el compromiso se
prolonga más allá del tiempo y la distancia.

Era Rodolfo Livingston, el conocido arquitecto argentino que en 1960, seducido por el libro de Sartre y Simone de Beauvoir, El Huracán sobre el
Azúcar, vino a Cuba voluntariamente y ayudó a fundar el barrio Turey, en la legendaria ciudad guantanamera de Baracoa.

Cuando supo de las andanzas de Ike por el Oriente del país, se interesó por aquel trocito de pueblo que sus manos ayudaron a levantar, hace casi medio
siglo, convencido de que también en la arquitectura la participación de la gente ayuda a armar un pensamiento colectivo. Entonces, sumó manos de todos
los colores para convertir un barrio insalubre en una comunidad funcional.

En su conversación se identificó como un ciudadano «que ayudó a hormigonear» a la gente de esa zona, cuando construyeron sus viviendas.

No aludió que un día, sobreponiéndose a la desconfianza de los lugareños, los congregó para preguntarles cómo creían que debían hacerse sus casas,
utilizando de la mejor manera los materiales del lugar.

«Turey resistió al ciclón Flora y quiero saber si esta vez sus casas quedaron en pie. La gente de allí me recuerda», dijo sin altisonancias quien
ha confesado que esta Isla es su aerosol para combatir el asma.

Entonces, indagamos sobre la cofradía Turey-Livingston, indisoluble ante miles de kilómetros, y lo mucho que ha caminado el reloj desde que en su
compañía pusieron la primera piedra en el otrora vecindario empobrecido de la Ciudad Primada.

Supimos que el croquis inicial del lugar se hizo con una varilla en la tierra, y de allí nació un barrio construido a la medida de sus habitantes,
diseñado entre todos; cuya concepción fue sustrato de un método de trabajo que este amigo de Cuba ha difundido en universidades de varios países, y que
tiene como principio «hacer para la gente y no pese a la gente».

Si encuestáramos a los habitantes de Turey que hormigonearon junto a Livingston, sobre lo que sintieron cuando Ike azotó Baracoa, y puso en
peligro la vitalidad de un barrio que simboliza la fusión de muchos anhelos, en sus respuestas encontraríamos el concepto de sentido de pertenencia que
necesitamos para conjurar apatías.

Cada respuesta sería válida para descifrar esa llamada que procuró estar al tanto de un sitio erigido a partir del sueño y el tiempo de muchos.

Comprenderíamos porqué un Principito alejado de su rosa reconoció toda la singularidad de su flor, y se declaró, en compañía de una zorra, responsable
de aquello que abrigó con un paraván, y por quien mató las orugas, «salvo dos o tres para que se hicieran mariposas».

                                                                                                                                                                    por        Marianela  Martín  González

 

 

difunden: 1er. Museo Histórico Suramericano " Ernesto Che Guevara "  la  Escuela de  Solidaridad con  Cuba " Chaubloqueo " y el  Centro de  Registro de  Donantes  Voluntarios de  Células Madre -  Irene Perpiñal y Eladio González - directores   calle Rojas 129  local  Capital - AAC 1405 - Buenos Aires - República Argentina  telefax:  4- 903- 3285 Caballito  

email: museocheguevara@fibertel.com.ar
http://museocheguevaraargentina.blogspot.com/
doná sangre, doná órganos, doná células madre, sé solidario, SÉ VOS.
¡Salven a los argentinos! "las ballenas"