lunes, 4 de abril de 2011

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Sol Alcab <solalcab@yahoo.com>
Asunto: LOS AMANTES: TEORÍA Y PRÁCTICA DE UN VERDADERO AMOR
lunes, 4 de abril de 2011, 02:15 am

LOS AMANTES: TEORÍA Y PRÁCTICA DE UN VERDADERO AMOR

 

No cualquiera puede ser amante, es un trato con uno mismo y con la otra persona, es la promesa constante de hacer feliz, de estar siempre allí,  de hacer sonreír.  Ser amantes es brindarse un amor desinhibido, es, en palabras de Sir Oscar Wilde: el amor escondido que no quiere decir su nombre. Son justamente estos amores los que dan vida a aquellos y aquellas que se pensaban fríos y sensatos. Estos amores siempre en juego son el lado oscuro de la luna, son el aceite que hace girar la rueda del progreso, son la vela encendida en la oscuridad del hogar, en el frio de la cama. 

 

Los amantes son los que se obedecen por fin a sí mismos, los que escuchan recién a sus cuerpos y a sus almas. Son ejemplos  de civilización humanista, la negación de la maquina y de la álgida razón. Es, la negación de lo establecido, una revolución del espíritu, una lucha por los derechos a el placer y la satisfacción. Es atreverse a cambiar todo lo conocido y acostumbrado. Pero, es también volver loco de placer al otro en ese juego eterno y constante, pero siempre cambiante, jamás aburrido, que es el abrazo perfecto. Ustedes no quieren palabras sensatas cuando se habla de los amantes, quieren pasiones desbordadas, escenas increíbles de destreza y técnica, de resistencia y potencia, de alquimia sexual.  Los amantes son más que eso, hablarse de los amores furtivos, los amores negados y que son los más disfrutados, que son fuertes por la fuerza que produce lo difícil de su situación.

 

De lo excitante que es amar así por lo que entraña el peligro de ser descubiertos. De esconderse y amarse profundamente, desesperadamente, ese aprovechar las pocas horas que se tienen juntos para poder besar esos labios que esperaron pacientemente, languideciendo de calor y deseo ante esa persona que si nos despierta calores terribles, tropicales. Calores que no apagan ni siquiera los inviernos más crudos ni las ocupaciones mas cansadas, amantes que se imaginan durante la vigilia, que se translucen por entre los rayos de sol y que se sueñan en las noches de luna y estrellas.

 

Los amantes no duermen jamás, ellos esperan, sueñan siempre con un próximo encuentro y sus labios buscando los labios del amado, besando el aire o la almohada, esperando que algún Dios sea benévolo y cumpla el milagro del encuentro y el extravió. Para la unión completa y total de espíritu y  materia, de sudor y saliva, de pericia y paciencia.

 

Ellos no han de ser jamás egoístas, ambos se buscan en el otro, y mientras retozan y retuercen, ambos se buscan en la mirada y tratan de ver su reflejo en los ojos ansiosos y excitados. No pueden permitirse que esos escasos momentos se pierdan y por eso dan todo de sí para que todo sea perfecto. No anteponen jamás su placer, buscan el máximo placer de su compañera o compañero, porque saben que en el placer de la otra persona está la clave del amor verdadero, y por eso saben que el verdadero nirvana reside en las emociones que despiertan y en las sensaciones que hacen florecer. Ellos no pueden ser egoístas, ambos tratan de dar el máximo placer que la carne y la imaginación puedan darse y por eso mismo aplican toda su sapiencia y control, toda la armonía necesaria para lograr el ideal; el abrazo perfecto y profundo que se desencadena en ese vendaval, ese remolino y ese mareo, en ese grito ahogado,  oh, como dicen en Paris, ese sabio pueblo de amantes inmemoriales, buscar Le petit mort.

 

Pero, no, no piensen mal, ellos han sido estigmatizados por los que no sonríen, por los reprimidos, por las sociedades aburridas y perversas, por las personas  hipócritas y llenas de perjuicios antimorales, y sobre todo por los que no aman.

 

No son solo copula y éxtasis, no, desengáñense, no todo es solo una unión salvaje y continua, no, ellos se quieren de la manera en que deberían quererse todos, y se aman de la manera en que deberían amarse las parejas en unión libre como en matrimonio, pensando siempre en que la otra parte no sufra ni padezca por nada ni por nadie. Haciendo que esas horas, días o años que estarán juntos sean casi eternos, haciendo que cada segundo valga la pena y que cada palabra sea un poema. Observando el sueño y velando su descanso, esperándolo con una gran sonrisa y ofreciéndole sus amorosos brazos abiertos, el cabello limpio y perfumado de incienso y mirra, de especies orientales y rosas recogidas en la tarde. Ellos sufren, y de ese dolor terrible es culpable el destino, ellos, ellos no tienen la culpa de estar solteros, o ya casados, o con hijos. No tienen la culpa de haber encontrado a sus almas gemelas en tiempos diferentes, en otras latitudes, en países exóticos, en mares extraños. El destino es el que hace que conozcan sus amores verdaderos en años diferentes, en tiendas de libros, en bares alegres, en hoteles de paso, en otros lugares o dentro del mismo hogar.

 

Se aman, y su amor tiene el encanto de las calles que ellos cruzan fuertemente abrazados. A veces, temiendo ser reconocidos como amantes y no como compañeros o esposos, y entonces ellos se van, a paso rápido, donde su amor no sea interceptado o interrumpido, y ya solos, explotan en besos y miradas, y se buscan las bocas envolviéndose las lenguas en capullos de seda y corales. Se acarician, se observan detenidamente, como si temieran cerrar las pestañas y perder esa imagen adorada. En la cama del hotel o del hogar, en la cama desordenada, él la consiente y acaricia, le canta viejos boleros, baladas, romanzas. Ella apasionadamente le habla con cariño infinito en lenguas desconocidas, mientras saborea su piel con los dedos, recorriéndolo palmo a palmo, como haciendo un mapa de su cuerpo, como para reconocerlo hasta en las noches más oscuras.

 

Los amantes pueden ser de diferentes países, de credos y de razas diferentes, de estratos y de condiciones económicas diferentes, de posiciones sociales y políticas diferentes, de colores y lenguas, pueden pensar diferente, pero nada de eso logra impedir que ellos sientan amor y se busquen ávidamente, que se extrañen y se esperen, no hay distancia para los hilos de plata que se trazan entre ellos, no hay razón que valga para su amor de adolescentes, porque no importa qué edad tengan, ellos siempre serán dos niños que se necesitan como solo un niño y una niña pueden necesitar de un abrazo y un te quiero.

 

No importa cuántas vidas o parejas estén en su pasado, el amado siempre será el primero, y, en sus corazones, serán también los últimos, y los únicos de ese universo que es la vida de una mujer y un hombre enamorado.

 

Amantes o enamorados, hombres y mujeres acoplados perfectamente, en el abrazo perfecto del amor, unidos en un solo corazón, latiendo de cerca o a la distancia, haciendo día a día planes de encuentros, de besos volados, de cartas ardientes, de deseos cercanos y lejanos. Los amantes, tocándose los dedos bajo las sabanas, mirándose profundamente, acariciándosen intensamente, sabiendo que cómo mortales, quizás esa sea la última vez que se ven y se amen. Lloran a escondidas, lamentando no poder ni siquiera rozar una mano, en aquellos momentos difíciles, apreciar quizás, su imagen a lo lejos. Por eso urden planes, trazan planos, fijan horas, buscan excusas, escapan por unos días o momentos del estrés y la rutina. Las miradas cómplices de los hosteleros los acogen, o las paredes de la alcoba marital lo contemplan todo. Afuera, la ciudad y el tiempo gris camina su paso cansado, con su suave garua humedeciendo las aceras y avenidas.

 

Dentro del hotel o del hogar, un hombre y una mujer están absortos en su ritual mágico y amoroso, adorando el Lingan y el Yoni, Tantra de los sentidos, de los despertares. Yoga del aire, del cielo, de la tierra y de la vida. Buscando los ángulos no buscados, reencarnándose en los Nirvanas del mareo y la maestría del beso de kamala, ahogándose en el Kundalini, alimentando la serpiente mágica del orgasmo continuo.

 

Oh, divinos amantes siderales, oh incansables centauros de los caminos, oh bellas ninfas de los ríos, princesas europeas e Incas citadinos. Le escribo al hombre o mujer que este lejos o cerca, al hombre o a la mujer que suspire, tan dulce y ardiente, y de pies y cuerpos fríos.

 

EL SIGNIFICADO DE LOS AMANTES

 

Ese es el amor verdadero en todos los sentidos. Y somos muy pocas las personas afortunadas en poder sentirlo con tanta intensidad, aunque la gente no entienda razones. Es tenerlo todo, todo lo que un hombre o una mujer puede anhelar, pero la verdadera realidad es que ese todo no lo es nada cuando no hay amor, y que cuando se va te deja un helado y profundo vacío, te dejan; tan vacío el cuerpo y tan vacía el alma.

 

El mejor amor lo encuentras en ti, y en tu pareja llamada amante, aquellos sentimientos tan intensos que absorben nuestras vidas y nuestras mentes, y que a pesar de todo, muchas veces nos quedamos cortos, pues este tipo de relaciones de amantes y esposos, deben estar llenas de todas esas cosas hermosas que una mujer o un hombre desea disfrutar en toda su vida.

 

Muchas veces despreciamos la opción de ser amantes, y nos convertimos solamente, en socios maritales, nos escondemos en la falsa moral y relación de esposos, en unos inadecuados perjuicios, por temor o porque vemos la palabra amante como algo ofensivo o inmoral, pero sin embargo hablamos de amor y de obligaciones conyugales a los cuatro vientos, verbo amar, que al conjugarlo, con los verdaderos sentimientos del corazón y del alma, nos harían ver las cosas distintas que dentro de esa misma conjugación la palabra amante ha existido, existe hoy, y existirá mañana y siempre.

 

En el verdadero amor, todo es cierto, y a decir verdad, es mejor ser él o la amante puesto que uno recibe el amor que da, y las esposas tienen que hacer todo lo del hogar, y los esposos cumplir con sus obligaciones económicas. Los amantes, sacan de su corazón, hermosas palabras, agradecen y aceptan ciertas cosas de la vida y sobre todo las que se sienten con amor. Los amantes, se emocionan tanto, hasta el punto de expresar la dicha con lágrimas de felicidad, saben comprender lo que siente un ser humano enamorado, apasionado o enamorado de una mujer, o apasionada y enamorada de un hombre, en fin, saben lo que significa entregarse en cuerpo y alma, a otra persona por amor.

 

El beso apasionado y enamorado es todo un arte que unos no dominan por falta de sentimiento y costumbre, otros no lo ven como parte de su arsenal amatorio, no imaginan que el amante ha de tener otras maravillas con las cuales se ha de fascinar el momento de la unión del hombre y la mujer.

 

Mientras existan, disfruten de sus parejas, de sus amantes, de sus vidas, sean felices y traten siempre de satisfacer a quienes ustedes aman, llénense de abrazos, caricias y pasiones, de todo lo que sea propicio en el amor, sea de día o de noche, que no importe el tiempo ni el lugar, que lo bueno no se cambie por lo malo, que se sienta una sola realidad, que seamos sensibles al amor, que creas en ti, y te consideres verdaderamente genial.

 

Los amantes que impresionan tanto, hacen suspirar, tener un amante en casa te llena de vida, de amor, de ganas de vivir, de locuras, de historias y de pasiones,  los dos amantes, se convierten en familia y pueden tener sus hijos por amor, sin que se pierda la pasión, el hombre y la mujer enamorada, no deja de vibrar, no se olvida del amor que los rodea, pues la mujer que ama a su marido, este la amara también, y el hombre que ama a su mujer, ésta lo amara.

 

Los amantes, no pueden vivir sin amor, pero si aún, no pueden encontrarlo, el momento de amar llegará, ese instante de cadenas de desamor, se romperá, y quedarán libres el hombre y la mujer, para amarsen como niños, como adolescentes, como adultos, como ancianos y como amantes, en esa libertad de amar, el amor de las parejas, puede estar más allá de los formalismos maritales y matrimoniales.

 

Ser amante es hacer feliz a la otra persona, es sacrificio y voluntad, es una pelea por nuestra propia vida personal, pero claro, debe ser un buen sexo y una buena entrega de amor, si no ¿que sentido tiene ser amantes?... 

 

Queridas amigas y queridos amigos, compañeras y compañeros, esposas y esposos,  reflexionemos, y echemos una hojeada a nuestras vidas, dentro del seno de nuestra relación amorosa, de nuestra unión marital, de nuestro matrimonio y de nuestro hogar, prioricemos que es tan importante para nuestra vida amorosa, no dejemos para mañana lo que sintamos hoy, pues el tiempo pasado nunca regresa, por cosas efímeras e insensibles, no perdamos el amor de nuestras vidas, veamos qué ingredientes de amor nos faltan o nos sobran, para evitar que tengamos que atravesar por etapas difíciles, y que en cualquier tipo de situaciones de la que nadie está exenta, el desamor, no, nos valla a causar un daño emocional e irremediable, e irreversible algún día.

 

QUE EL DIOS DE LA VIDA Y DEL AMOR, LOS BENDIGA Y ME BENDIGA…   

                                                                                                                                           Sol Alcab