miércoles, 22 de julio de 2009

PEDOFILiA INTERNACIONAL FOMENTADA Y TOLERADA a41

Adhesión   Padre  Grassi
 
PEDOFILIA  INTERNACIONAL   FOMENTADA  TOLERADA  EXPLOTADA
 
PRENSA LATINA
PL     Agencia Informativa Latinoamericana S.A.
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 Asia: ¿Adónde van los sueños?

 Por Doris Calderón*,    
serviex@prensa-latina.cu

 Redacción Central (PL).- Cómo permanecer inconmovibles ante el hecho de 
que al menos 1,2 millones de niños en toda Asia son el pasatiempo sexual 
de miles de turistas en la región.
 Cómo permanecer de brazos cruzados, hacernos los de la vista gorda o, en 
el peor de los casos, ser testigos de esta horrible realidad a la que 
incluso se han sumado los avances tecnológicos como Internet.
 Estamos hablando de más de un millón de menores que en países del sureste 
asiático como Tailandia, Filipinas, Cambodia, Indonesia y Laos son 
obligados a prostituirse por diversas razones.

 Lo más denigrante es que este negocio, el cual reporta 12 mil millones de 
dólares a los implicados, está estrechamente vinculado al turismo y en la 
actualidad se ha convertido en un comercio internacional.

 De acuerdo con organizaciones civiles, se trata de menores de edad que 
viven en la pobreza o en áreas propensas a los desastres naturales, suelen 
ser huérfanos y muchos reciben el pago de su educación a cambio del 
"servicio".

 Existe una demanda considerable de estos niños y niñas, ya que son 
empleados como mano de obra barata o en la explotación sexual, y corren el 
grave riesgo de sufrir todo tipo de violencia.

 Las víctimas o sus padres no denuncian el crimen por vergüenza o porque en 
ocasiones compran su silencio.

 A veces los menores son vendidos por sus propios padres para aliviar las 
deudas o viajan a otros países con la promesa de un trabajo bien pagado y 
una vida mejor.

 El hecho es que los afectados no se valen de la ley para defender sus 
derechos ya sea por desconocimiento o por la corrupción imperante en sus 
países.

 Lo cierto es que en pleno siglo XXI, el número de niños usados para el 
turismo sexual aumenta de manera alarmante en Asia y en otras partes del 
mundo.

 Los turistas sexuales, quienes no se identifican a sí mismos como 
delincuentes, viajan a destinos conocidos por la facilidad que ofrecen 
para mantener relaciones con menores de edad.
 La mayoría proviene de naciones ricas de Europa Occidental, Estados 
Unidos, Japón o Australia y se dirigen a países menos desarrollados con un 
marcado sentimiento de superioridad económica o cultural.

 La situación se torna mucho más crítica porque, según las creencias de 
algunos asiáticos, mantener relaciones sexuales con niños aumenta la 
longevidad y tener sexo con vírgenes cura el SIDA.

 El fenómeno afecta a niñas y niños indefensos -de tan sólo 12 años de 
edad- que son trasladados de las áreas pobres o rurales recónditas a las 
zonas ricas, urbanas, turísticas o a otros países como "novias y novios a 
la carta".

 Detrás de ellos, una red de delincuencia y corrupción que actúa casi 
siempre en la clandestinidad y que se sirve de hoteles, bares, saunas, 
salones de belleza y playas para los desafortunados encuentros.
 Una vez atrapados en las redes de esta espiral de esclavitud y 
sometimiento, les será muy difícil escapar.

 Trastornos físicos o psicológicos, padecimiento de enfermedades como el 
SIDA, embarazos no deseados, violencia y el consiguiente rechazo de la 
sociedad y de sus propias familias es el precio que pagan estos niños a 
quienes le son arrebatados sus sueños.

 Los sondeos indican que, en el sureste asiático, entre el 30 por ciento y 
el 35 por ciento de los trabajadores del sexo tienen entre 12 y 17 años.
 En Tailandia, 18 mil menores ejercen la prostitución y el 15 por ciento de 
ellos ya está infectado con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).
 Asimismo, en Cambodia las dificultades económicas han llevado a una 
multitud de niñas a introducirse en este mundo.

 Por su parte, autoridades filipinas reconocen que 1,5 millones de niños 
viven en la calle y que hasta 75 mil son explotados sexualmente.
 La pobreza, la falta de oportunidades económicas, la baja condición 
social, la débil aplicación de las leyes, la discriminación y los 
conflictos armados los empujan a vivir esas pesadillas, ya sea bajo 
coacción, secuestro, venta, engaño o drogadicción.

 Además del recrudecimiento de las leyes contra la prostitución, la 
pornografía infantil y el tráfico de menores, se hace necesaria la 
creación de planes más concretos y efectivos de los gobiernos para poner 
fin a este fenómeno.

 Pese a que la conducta sexual es una cuestión privada, no es posible 
mostrarse reticentes o dejar de actuar ante este tipo de crímenes que 
perjudican a millones de niños en todo el mundo.
 Es también importante implementar o reforzar programas y servicios de 
rehabilitación multidisciplinarios para los niños y niñas víctimas del 
abuso sexual.

 Cada año, el Día Internacional de la Infancia nos obliga a pensar que la 
educación, atención y cuidado de los niños y niñas en cualquier parte del 
mundo sigue siendo una de las cuestiones pendientes en este siglo.
 Los malos tratos, el comercio, la explotación sexual infantil y la 
esclavitud a la que están sometidos miles de menores en todo el mundo son 
algunos de los graves problemas que afectan a la infancia.

 Otras lacras no menos graves son la pobreza absoluta, la malnutrición, las 
carencias higiénicas y sanitarias, la falta de educación, la guerra y 
hasta la tortura y asesinatos.

El Primer Congreso Mundial contra la Explotación Sexual Comercial de los 
Niños, realizado en Estocolmo, Suecia, en agosto de 1996, reveló cómo la 
explotación sexual de infantes es ya un tema de preocupación mundial.

 No basta con sensibilizar a la opinión pública, dichas prácticas merecen 
ser denunciadas y condenadas pues estamos hablando del futuro del mundo.
*Periodista de la Redacción de Asia de Prensa Latina.
 arb/dor

 PL-29

 2009-05-08T03:02:43

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