domingo, 15 de julio de 2012

Juan Pablo Escobar Trujillo Ratzinger Lefebvre Analogías Lanata Medellin Africa Eduardo de la Serna

 

 

De: ricardo capelli [mailto:capelli2000@hotmail.com]
Enviado el: Jueves, 07 de Junio de 2012 12:50 p.m.
Asunto: FW: Analogías

 

 

 

Analogías

 

Eduardo de la Serna

 

Para pensar las cosas, o ponerlas en palabras, a veces ayuda recurrir a analogías. La analogía no es "lo mismo", pero tiene elementos en común con lo que estamos pensando. Y -si está bien lograda- puede ampliar el campo de mirada, puede contribuir a encontrar puntas o criterios comunes, puede nada menos que ayudar a pensar.

 

Cuando el Papa polaco Juan Pablo II, con su aliado estratégico Ronald Reagan, y el soporte teológico de Joseph Ratzinger empezó su cruzada contra la teología de la liberación, uno de los temas latentes, comentados y hasta esperados en el seno de "la Iglesia" era que en cualquier momento se iba a producir una ruptura. Por su parte, la derecha eclesiástica latinoamericana, encabezada por el cardenal colombiano Alfonso López Trujillo -que debió dejar Colombia (era obispo de Medellín) por sus cercanías con Pablo Escobar y fue recibido en el Vaticano donde fue encargado de "Familia" (sic)- y con el apoyo de muchos en la Conferencia Episcopal Mexicana, y el nuncio en México, Prigione, duramente enfrentados con el obispo de Chiapas, Samuel Ruiz, sostenían en la asamblea Episcopal Latinoamericana de Puebla, que se estaba gestando una "Iglesia paralela", una "iglesia popular". Lo cierto es que -para no abundar en más detalles- se esperaba de un momento a otro una ruptura. Ruptura con excomuniones, acusaciones y denuncias, y la gestación de un "cisma". Pero... finalmente, quién rompió, hubo excomuniones, acusaciones cruzadas de fidelidad-infidelidad, y finalmente cisma, fue el grupo ultraconservador fundado por Marcel Lefébvre, la Fraternidad san Pio X. Hasta acá la analogía.

 

La cosa es que -especialmente a raíz del conflicto con las patronales del campo, amantes del Centenario, los mismos que señalan el zoológico (ahora en remate por el inactivo Maurizio) como donde están "los otros"-, se empezó a vivir un clima de militancia. Unos militando en contra de "la 125", otros a favor, unos en un lado, otros en otro... hubo huevazos contra Rossi (poco repicados por cierta prensa, que sí replicó las "terribles agresiones" contra Rodríguez Larreta también con huevos, arrojados por la no-Cámpora), y hubo carteles críticos a periodistas. Esto causó que la diputada ultra clarinista Silvana Giúdici habilitara el Congreso para hablar del peligro de la libertad de expresión, donde Morales Solá, que no denunció los periodistas matados por su amigo Bussi, o sus cómplices dictatoriales, hablaba de la posibilidad de un periodista muerto "si el gobierno así lo quiere". Más adelante, en el show para Clarín y orquesta montado por el yo-Lanata, se veían carteles contra el "paraperiodismo" y contra la agresión a "periodistas no oficialistas". Esto pareció habilitar la agresión a periodistas sí oficialistas, por que mientras se esperaba que las hordas K, el aluvión zoológico saliera a golpear periodistas independientes, los agredidos fueron primero suavemente los periodistas de 678. Luego, ya que no hubo una andanada crítica de la "corporación periodística", los golpes contra el mismo grupo fueron mucho mayores. Ahora, agredieron a los periodistas de Telam, Crónica y Tiempo Argentino.... Y me surge la pregunta: ¿No era que eran los otros los golpeadores y estos los golpeados? Alguien me cambió el libreto. Los violentos eran "ellos". ¿Qué pasó en el medio? ¿Cambió el escenario? ¿O era todo una misse en scéne? ¿O será que los poderosos cuando sienten que no tienen el 100 % del poder, porque surgen otros grupos creíbles, más creíbles, se ven amenazados y empiezan a victimizarse?

 

No surgió una iglesia popular, pero sí hay otra iglesia posible, una iglesia en medio del barro de América Latina (y África -¡perdón Lanata, pero también existe el África!- y en Asia). Y no surge un paraperiodismo, sino un "otro periodismo posible", que a lo mejor no marca agenda, a lo mejor no tiene el mismo ráting, pero para muchos resulta más creíble. Y mientras tanto, soñamos con un nuevo Concilio (¿Asis Iº?) y esperamos ansiosos el 7 de diciembre.