miércoles, 16 de mayo de 2007

Higiene ¿qué es eso ? - ¿ Mortalidad, enfermedades ? Mantenemos los índices

Más de la mitad de la población del país
Millones sin agua potable ni cloacas.


Néstor Oliveri y Mario Garelik

Cuando le diagnosticamos tuberculosis pulmonar a María, empleada doméstica de 51 años, no sabíamos que además tenía cáncer de pulmón y ¡oh sorpresa! un parásito en el cerebro, que quién sabe cuanto tiempo hacía que venía nutriéndose de él. María había tomado durante 20 años agua contaminada, vivía hacinada, su alimentación era insuficiente, estaba en la miseria. Falleció el 31 de diciembre de 2006.
Este ejemplo emblemático nos muestra que el gobierno miente. Dice no saber cuál es el perfil epidemiológico de la contaminación, cuando desde hace 150 años las industrias envenenan la cuenca Matanza-Riachuelo, matando y enfermando a más de 5 millones de personas. Además las explotaciones mineras contaminantes a “cielo abierto”, en varias provincias del país, sacan las reservas de agua y contaminan con cianuro.

Estos casos, junto con la contaminación del río Reconquista y del Delta, de los arroyos de la provincia de Buenos Aires, como Las Piedras y Las Conchitas en el sur del Conurbano bonaerense, etc., son el principal problema, porque más de la mitad de la población del país no bebe agua potable y no tiene cloacas. La lucha contra la contaminación es parte de la batalla por la liberación nacional y debe ser liderada por la clase obrera.

¿Qué hacer con la basura?

Veamos el problema de la basura: ¿Qué se hace con ella? Sus consecuencias pesan sobre nuestro pueblo como una opresión más y provocan graves epidemias y males en la salud.

En el proceso de generación de la basura se incluyen los residuos domiciliarios e industriales. A estos los transportan las empresas recolectoras y lo envían al Ceamse. Lo que genera más basura son las industrias, por ejemplo empresas que fabrican sus productos y los venden, donde el fabricante se desentiende del envase y de las sustancias que contaminan, que van a parar a los basureros o a ríos y arroyos que se convierten en verdaderas cloacas a cielo abierto.

En su tramo final, la basura puede tener tres destinos: se quema, se entierra o se procesa. Si se quema, como se hacía en otras épocas, el humo contamina la atmósfera; si se entierra, como en el Ceamse, se contamina el aire, el suelo y el agua en sus napas subterráneas.

Desde la dictadura militar esto es lo que se hace en el área metropolitana, creando una contaminación grave en San Miguel, G. Catán, Wilde y Punta Lara. Hoy todos estos basurales están colapsados y contaminados.

El predio de G. Catán tiene 400 hectáreas y ya no da más. Se han creado las “sierras de Catán” que tienen 40 metros de altura de basura y aunque se las quiera aplanar, ya no se puede. Tres arroyos pasan por el interior del predio para terminar en el Río Matanza continuando con la contaminación. El Ceamse no tiene solución, se tiene que ir, incluso lo dijo el propio gobernador.

Por este motivo están buscando trasladar la basura a Brandsen, Gral. Rodríguez y/o Campana. Estos anuncios generaron ya cortes de ruta de los vecinos y anticipan tormentas.

Nuestra solidaridad militante no debe hacerse esperar; el gobierno nacional y el provincial siguen con la errónea tesis de enterrar la basura, trasladan el problema sin resolverlo. La basura que queda enterrada contamina por un período de 40 años. Esta es la política del gobierno.

La única solución es procesar la basura con una empresa estatal reciclando, dando trabajo, fabricando abono orgánico. Para ello es necesario destinar recursos. El gobierno maniobra pero no resuelve. Esto es un tema político. Los terratenientes sojeros están ga-nando fortunas y deterioran el suelo, de manera que un impuesto especial a los grandes exportadores, su obligación de comprar abono orgánico resultante del tratamiento de la basura, sería una solución posible e inmediata.

Si hay voluntad política, el tema Ceamse se resuelve a favor del pueblo. Habría que trasladarlo lejos, a varios cientos de kilómetros de los centros urbanos, como en otras partes del mundo donde la basura es llevada en trenes especiales a más de mil kilómetros y luego procesada en forma científica. Soluciones existen, pero hay que invertir.
Soluciones que tiene que resolver el gobierno como una planta de tratamiento de la basura –que no puede ser realizada por el Ceamse ya que tienen que rellenar terrenos bajos– y que podría dar trabajo a muchos desocupados, recuperando los plásticos, los vidrios y fabricar abonos con la parte orgánica.

El nuestro es un país oprimido por las grandes empresas imperialistas y los terratenientes. Nosotros vendemos materia prima y ellos materia elaborada mucho más cara. Pero no lo hacen con los productos contaminantes, por ejemplo la elaboración de pasta celulosa. En este caso las fábricas que contaminan las instalan en nuestros países oprimidos, por lo que la batalla contra la contaminación, objetivamente, es parte de la lucha por la liberación nacional y es parte de la lucha de la clase obrera.

Las papeleras, el Ceamse o el Riachuelo, entre otros, son temas nacionales y su solución política es una bandera de lucha de la clase obrera. Tanto el latifundio, como la dependencia, están detrás de los problemas de la contaminación y su Estado corrupto permite que siga todo peor.

Grandes negociados

Lo que llega al Ceamse, contamina; lo que no llega queda, en última instancia, en manos de Benito Roggio, quién además recibe reintegros de exportación, porque el plástico molido mandado al exterior es considerado un producto industrial.

Los diarios del viernes 16 de febrero de 2007 dan cuenta de créditos especiales para las empresas que adopten tecnología no contaminante. El Banco Central adelanta fondos baratos y los bancos privados seleccionados prestan a largo plazo y con bajo interés. En principio, nada raro, pero con un Estado corrupto, donde vemos que los créditos del BID para investigación terminan en propiedades en Punta del Este o Puerto Madero, tenemos derecho a pensar en quién controla a estos bancos privados, a los que nadie sabe por qué se los eligió, que manejan estos fondos entre sus clientes.

¿Terminarán en obras contra la contaminación? ¿O terminarán refinanciando pasivos de usura que las empresas tienen con los mismos bancos? Como dijo un juez en la audiencia pública, “¿quién controla a los controladores?”

La lucha de los vecinos de G. Catán, que denuncian estos negociados, bloqueando la entrada de los camiones con basura al Ceamse fue un salto en calidad. Son vecinos autoconvocados que se reúnen en asamblea y resuelven qué medida tomar, recibiendo la adhesión de todo el pueblo que de distintas formas apoyan la protesta.


El ejemplo del pueblo entrerriano

El ejemplo más importante de lucha contra la contaminación es la del pueblo entrerriano contra la instalación de Botnia. Es una lucha emblemática de la que todos tenemos que aprender.
Es muy importante el programa presentado por la CCC ante la Corte Suprema en las audiencias públicas convocadas por ésta; tiene como cuestión principal la generación de trabajo genuino, y que las obras efectuadas en el saneamiento sean realizadas por los desocupados, junto con la declaración de una emergencia sanitaria en forma inmediata para tratar a todos los afectados por la contaminación de la cuenca, garantizar agua potable, cloacas y desagües, un plan de construcción de viviendas que se adjudicarán a los actuales ocupantes de villas, asentamientos y barrios afectados, que suman alrededor de 500.000 personas.



Un saneamiento integral

La CCC presentó un programa sobre la contaminación de la Cuenca Matanza-Riachuelo, que en su prólogo afirma: La problemática situación de la contaminación de la cuenca Matanza-Riachuelo, producto de la desidia y nefastas políticas de los distintos gobiernos, viene de años y ha agravado la pobreza, la desocupación, la marginalidad y las enfermedades de los 5.000.000 de argentinos que viven en la cuenca.

La contaminación la vivimos y la sufrimos todos los habitantes de la cuenca pero los sectores populares la sufrimos mucho más. En los barrios humildes que están ubicados en la cuenca, no solo en la ribera, es donde vivimos día a día la mortalidad infantil que es más alta que en cualquier punto de la provincia o en la Capital Federal.

En los barrios sabemos de las cloacas abiertas que son los arroyos, canales y zanjones, los que desbordan con las primeras lluvias, vivimos rodeados de basurales sufriendo la falta de cloacas y agua potable.

Desde la CCC luchamos por un verdadero proyecto de saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo, un proyecto que debe ser integral: saneamiento y planeamiento. Esto es posible, únicamente se lo impone con la unidad y la lucha. Además debe ser un proyecto que no se convierta en una nueva cortina de humo electoral, que no se transforme en un negociado más, beneficiando a los grandes monopolios. Que cuente con toda la ciencia y tecnología que posee nuestro país, para que no caiga en otro robo y fraude como el de las “consultoras internacionales”.