miércoles, 30 de mayo de 2007

Batalla Naval - Guillermo Brown - Sitio de Montevideo - Vigodet España






Como argentino agradezco al autor que siendo cubano, nos brinda una hermosa
lección sobre nuestra Historia. Eladio González (toto) director.
-------------------------------------------------------------------------------------Batalla en el río de la Plata Por: Rafael de la Morena
Santana *
serviex@prensa-latina.cu

El sitio de Montevideo, uno de los acontecimientos más importantes de la
independencia de América del Sur, se realizó por los patriotas en 1814, con
una acción decisiva, la batalla naval frente a las costas en mayo de ese
año.
La flota de los revolucionarios cooperaba con las fuerzas terrestres en las
operaciones; estaba comandada por el irlandés Guillermo Brown, verdadero
lobo de mar, que vino desde su patria oprimida por los ingleses a luchar
junto a los soldados de la Junta de Buenos Aires.
El Almirante emancipador contaba con 10 buques de guerra en su escuadra, en
su mayoría barcos mercantes reconstruidos para utilizarlos en la guerra. En
abril recibió órdenes de apoyar el bloqueo de la capital de la Banda
Oriental, para estrechar el campo de movimientos enemigos e impedir que los
realistas recibieran refuerzos o vituallas por el mar.
La coordinación entre el Ejército de las Provincias Unidas del Río de la
Plata, integrado por cinco mil combatientes bajo el comando del coronel
Carlos Alvear, y la flota libertadora fue eficiente. Los españoles pronto
comenzaron a sentir cansancio y escasez, y si no tomaban medidas
desesperadas corrían el riesgo de ser aplastados entre dos fuerzas.
Entonces los españoles, respetando sus antiguas tradiciones combativas,
decidieron arriesgar una batalla donde pensaban aniquilar la armada de Brown
y después pasar a la contraofensiva en tierra.
Reunieron una potente flotilla con ocho modernos navíos de línea y otras
cuatro embarcaciones menores, con 170 cañones y mil 400 hombres, y salieron
a disputarle la rica y caudalosa cuenca del río de la Plata a los
revolucionarios.
El recorrido en busca de sus rivales no fue extenso, porque el almirante
Guillermo Brown, con la armada criolla en pleno, les salió al paso en el
centro del anchuroso estuario que domina el acceso al corazón del cono sur
de la América meridional.
El jefe realista, el veterano general de brigada Vigodet, ordenó lanzar un
ataque feroz sobre las naves patriotas que no estaban en formación de
combate, sino en misiones de cerco, y patrulló y vigiló posibles
penetraciones enemigas para interceptar cualquier ayuda a los sitiados.
Pero el hábil irlandés observó las evoluciones del enemigo, conservó su
proverbial sangre fría y dio rápidas instrucciones a sus oficiales, que
fueron transmitidas por campanadas y señales de banderas al resto de las
unidades de la flota, la cual haciendo gala de dominio de las técnicas
navales, se puso de inmediato en movimiento, con el fin de atraer al enemigo
a posiciones favorables para destruir su capacidad combativa.
La estrategia del Almirante fue la de batirse en retirada; el enemigo solo
alcanzó a ver las estelas de los barcos argentinos a toda vela. Brown
maniobró para alejar a los ibéricos de sus bases y frenar el impulso inicial
de su embestida, hasta cambiar de rumbo y provocar que la zona de combate
abarcase una gran extensión del gran río y la contienda desgastase los bríos
castellanos.
Después la batalla táctica consistió en mover las naves porteñas cerca de
las rivales y desafiarlas. El Almirante acometió y se retiró durante tres
días de diestras escaramuzas, con aparatosos intercambios de artillería;
provocó la dispersión de la formación naval hispana, en el afán de esta de
hundir los aparentemente improvisados bajeles de guerra patriotas.
Llegado ese momento oportuno, Brown agrupó su armada y contraatacó con
rapidez inusitada para destruir al enemigo por partes; arremetió contra tres
naves a la vez, bajo el fuego y en medio de la humareda las abordó, hizo
presa de ellas, colocó la bandera azul celeste, en lugar de la roja y gualda
de los colonialistas, y tomó 417 prisioneros.
Persiguió a otras dos con el fuego de los cañones de proa y de los fusileros
de a bordo, hasta hacerlas encallar en la costa, cerca ya de la sitiada
ciudad. Las demás embarcaciones realistas no se atrevieron a enfrentar el
embate de los enardecidos marinos y su audaz Almirante; hostigadas por los
vencedores, buscaron refugio en puerto seguro.
Guillermo Brown había dado el golpe de gracia a los sitiados, que
decepcionados por el fracaso de su flota, impedidos de romper el bloqueo que
los atenazaba, sin recursos para prolongar la resistencia mucho tiempo más,
al soportar las cargas de las tropas de tierra y los bombardeos de la Marina
patriota, pronto comenzaron negociaciones que llevaron a la capitulación de
la plaza en junio, ocasión que el astuto Almirante aprovechó para engrosar
su invicta armada con todos los buques españoles del río de la Plata.
Con la espectacular victoria en la Batalla Naval de Montevideo, la
independencia salió fortalecida; quedó demostrado que los guerreros de la
libertad eran capaces de imponer el poder de sus armas en cualquier
escenario donde el enemigo secular osara enfrentarlos.
Salió consolidado el prestigio de la Revolución en el territorio de las
Provincias Unidas del Río de la Plata, desde donde el general José de San
Martín emprendería la campaña que llevaría las banderas de la República
Argentina hasta el corazón del Perú, último baluarte del imperio español en
América Latina.

* El autor es especialista del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio
Ambiente (CITMA-Habana). Colaborador de Prensa Latina.
arb/rms
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¿Sabías que EEUU tiene encarcelados desde hace siete años a cinco universitarios cubanos y no permite que la hija y esposa de uno de ellos lo visite?
¿ No lo sabías?.... bueno, pasa que hace siete años que estás mirando u oyendo a Chiche Gelblung, Mariano Grondona, Mirtha Legrand, Majul, Susana Gimenez, Sofovich, Nelson Castro, Feinman, Oro, Moria Casán y cosas por el estilo.