domingo, 10 de agosto de 2008

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Algo despierta y canta

Por Adys Cupull y Froilán González


Bajo una fuerte y constante lluvia llegamos a la ciudad de Udine, pródiga en monumentos de la edad media al siglo XVIII. Nos acompañó Giuliano Coronica, militar jubilado y experto alpinista quien se empeñó en llevarnos por caminos alternos para que pudieramos observar las montanas, la zona selvática de los territorios de Trieste y Eslovenia, donde se desarrollaron importantes acontecimientos durante la Segunda Guerra Mundial.
Sus relatos nos trasladaron en el tiempo, porque estábamos en el escenario de los hechos. En Udine fuimos recibidos por Leo Fiorino, presidente de la Asociación de Amistad Italia-Cuba; y Riccardo Toffoletti, presidente del Comité Tina Modotti en esa ciudad, quien visitó La Habana en 1996 y donó a la Juventud Cubana a través de la Galería del Teatro Mella una importante colección de cuadros con fotografías de Tina. Es el más importante estudioso italiano de la extraordinaria comunista. Alma Masé se encargó de organizar la visita de modo que saliera como deseábamos.

El interés principial era llegar a la casa natal de Tina Modotti y lo hicimos bajo la intensa lluvia. Está situada en la Vía Pracchiuso 113, hoy con el número 89, cerca de la Plaza del Primero de Mayo. No se conservan sus partes originales, pero es el lugar donde nació y vivió la sobresaliente revolucionaria cuya obra y vida dedicada a la emancipación de los pueblos, a los humildes, ha trascendido en el mundo. Allí algo se dice y pasa, algo vuelve, algo despierta y canta como afirma Pablo Neruda en una estrofa del poema dedicado a ella:

Muy cerca del centro antiguo de la ciudad y de un riachuelo crecido que mostraba el rápido transcurso de sus aguas, recordamos el encuentro en Cinisello Balsamo, en la ciudad de Milán, con Ettore Zilli, originario como Tina, de Udine, partisano de la II Guerra Mundial, quien nos entregó dos apreciadas pertenencias suyas de carácter histórico. Una medalla alusiva a honrar a las víctimas durante la Segunda Guerra Mundial y un pañuelo que simboliza los 38 mil muertos italianos, deportados a los campos de concetración de Mónaco de Baviera por haber participado en un paro laboral contra el nazismo

El acto se realizó en el mes de mayo del 2006, y fue reportado por el periodista Sabatino Annecchiarico, quien escribió que al cumplirse en 1995 el Cincuenta Aniversario de la Resistencia al Fascismo, Ettore Zilli, quien fuera presidente de la Asociación Nacional de deportados políticos no ha dejado de luchar contra el fascismo y con sus más de 80 años de edad enseña los principios de libertad y de resistencia.

En Udine recordamos a la escritora alemana Christiane Barckhause-Canale porque a través de sus investigaciones conocimos el registro de nacimiento de Tina encontrado en la parroquia de Santa María delle Grazie, en la cual aclara que los tres nombres de Assunta Adelaide Luigia se deben al de su madre, abuela, y tía, y que nació el 16 de agosto de 1896. Su padre Giuseppe era de filiación socialista, y tenía tres hermanas, Mercedes, Valentina y Yolanda y dos hermanos Benvenuto y Giuseppe.

Estábamos recorriendo las calles de Udine por donde caminaba Tina a los 12-13 años para trabajar en una fábrica textil. Su hermana Yolanda, en entrevista con Mildred Constantine, narró que le parecía una pequeña señora a causa de esos ojos grandes y tristes en su rostro afilado por el hambre. Trabajaba hasta doce horas al día, por esto siempre tenía los dedos contusos y adoloridos. Cuando había comida, iba a encontrar a Tina, ansiosa de darle la buena noticia, pues la preocupación principal de su infancia era tener siempre algo de comer, de hecho, no tuvieron juguetes ni tiempo para divertirse.

Manifestó que el más pequeño de sus hermanos lloraba a menudo cuando, al regresar de la escuela, no encontraba nada de comer. Tina, sin embargo, nunca decía nada y se iba a acostar en silencio cuando regresaba del trabajo.

Su estancia en la ciudad natal, concluyó en 1913 cuando con 17 años partió hacia San Francisco, California, para reunirse con su padre y su hermana Mercedes, quienes trabajaban allí como inmigrantes. Tina caminó las calles de la ciudad de Trieste, hasta el muelle donde tomaría el barco para partir. Udine y Trieste siempre estuvieron entre sus amores y recuerdos.

San Francisco fue una escuela para ella y contribuyó a formar su conciencia de clase. Comenzó a trabajar en una fábrica textil y conoció la discriminación, explotación, huelgas y detenciones. Fue contratada para trabajar como obrera en una casa de modas y más tarde como modelo de la misma. Actuó, junto a su padre, en los teatros de obreros y se convirtió en una muchacha querida y popular entre los emigrados italianos de San Francisco, quienes sentían orgullo de sus éxitos y belleza.

Conoció al pintor y poeta Roubaix de L' Abrie Richey, “Robo”, de origen franco-canadiense. Fue su amiga y modelo. Se casaron en 1917 y se establecieron en la ciudad de Los Ángeles. Tina vivió los días trágicos y críticos del creciente desempleo en Estados Unidos, el florecimiento del gangsterismo, del Ku-Klux-Klan, la persecución a las personas de ideas progresistas y la injusta acusación contra los obreros italianos Sacco y Vanzetti, ejecutados injustamente en Estados Unidos.

Alternó las filmaciones como actriz, en varias películas silentes de Hollywood, con la de modelo y su trabajo con el fotógrafo norteamericano Edward Weston. Se relacionó con diferentes personalidades del mundo intelectual, especialmente del arte fotográfico. Describió esta parte de su vida, como artificial, a la que se adaptó, llena de curiosidad y voluntad.

Captó y asimiló todo lo útil que en ella encontró. Escuchó hablar a los demás de Nietzsche, Freud, Tagore, León, Marx, Lenin y Trotski. En 1922 su esposo murió en México y viajó a ese país por primera vez. Regresó a Estados Unidos y escribió el prólogo de un libro dedicado a la obra poética de su marido. Llegó por segunda vez a México en 1923 en compañía de Weston. Conoció a importantes personalidades del mundo cultural y se reencontró con el pintor Xavier Guerrero, miembro del Comité Central del Partido Comunista Mexicano, a quien había conocido en una exposición en California.

En 1924 su imagen quedó por siempre en la historia de la pintura mexicana al convertirse en modelo para los desnudos de Diego Rivera, en las obras “Germinación” y “Tierra Virgen”, en la capilla de la Universidad Autónoma de Agricultura de Chapingo.

Estableció estrechas relaciones con militantes del Partido Comunista mexicano, se integró al Socorro Rojo Internacional y llevó a cabo una intensa vida política y cultural, trabajó en el periódico del Partido Comunista El Machete y tradujo diversos materiales del italiano y del inglés al español, idiomas que dominaba perfectamente. Tina hablaba además alemán, ruso, francés, y el friulano dialecto de su región natal. Viajó por varias regiones de México y realizó un importante trabajo fotográfico para un libro de la escritora Anita Brenner. Sus fotografías fueron publicadas en el libro Mexican Folkways en Estados Unidos.

En 1927 integró la Liga Antiimperialista, comenzó a militar como miembro del Partido Comunista Mexicano. Recibió invitación para publicar sus obras en el British Journal of Photography, La Revue Mensuelle Ilustrée y Varits, de Bruselas y presidió en México el Comité Antifascista.

Tina junto al líder comunista cubano Julio Antonio Mella participó activamente en el Comité Manos Fuera de Nicaragua agredida por el gobierno de Estados Unidos y ambos cultivaron una estrecha amistad con Sócrates, hermano del general nicaragüense Augusto César Sandino. Desde septiembre de 1928 Mella y Tina se amaron intensamente, hasta que el 10 de enero de 1929, el joven cubano mientras caminaba con Tina, fue asesinado por órdenes del dictador cubano Gerardo Machado, bajo la presión constante del Imperialisno norteamericano y se desató una gran campaña de difamación contra ella, acusándola injustamente de cómplice del crimen.

Después del atentado contra el presidente mexicano Pascual Ortiz Rubio donde resulto herido, se desató una gran represión, Tina fue detenida, acusada de estar implicada en el hecho y, junto a ella, varios extranjeros y comunistas mexicanos. El 13 de febrero de 1930 la trasladaron para la cárcel de mujeres. Cuatro días después escribió que estaba incomunicada y que la prensa y los círculos oficiales comenzaron a insinuar que los comunistas eran los responsables del atentado.

Describió la celda de hierro y piedra, con un catre sin colchón, un excusado maloliente dentro de la misma, sin luz eléctrica y mala comida. Se declaró en huelga de hambre y se creó un movimiento de solidaridad a su favor. Permaneció en prisión trece días.

El embajador de Estados Unidos en México le ofreció asilo político a cambio de renunciar a sus ideas, pero rechazó la propuesta. El gobierno de México decidió la expulsión perentoria del país, lo que le comunicaron el 18 de febrero y le dieron cuarenta y ocho horas para dejar el territorio nacional.

El 21 de ese mes, acompañada por un agente de Gobernación, abandonó la ciudad de México hacía Veracruz. Al día siguiente fue llevada esposada hasta el vapor "Edam", de bandera holandesa, y partió de su México querido.

El barco atracó el 9 de marzo en el puerto de La Habana. A Tina le impidieron desembarcar y fue llevada a la prisión de la Fortaleza de la Cabaña. La noticia fue publicada en el diario El País, a través de un artículo que decía: "Tina Modotti seguirá dedicada a su oficio de fotógrafa y sus propagandas comunistas." Cuando los obreros del puerto conocieron de su presencia, decidieron despedirla, querían que conociera la admiración que como mujer antiimperialista y antifascista, sentían por ella, y se organizaron para en pequeños botes llevarle flores en el momento de la partida.

Desde la cubierta, Tina saludaba y lloraba. Al llegar al puerto holandés de Rotterdam, la esperaba un dispositivo ordenado por la policía fascista de Mussolini para detenerla, pero pudo burlar la vigilancia con ayuda de algunos amigos comunistas y continuar para Berlín donde se estableció, para luego continuar su lucha internacionalista en varios países, entre ellos en la Guerra Civil Española. Sus enemigos nunca le han perdonaron su origen humilde, hija de proletarios y emigrada, así como su belleza, talento, profunda sensibilidad y convicciones comunistas, internacionalistas y antifascistas.

Sus ideas no mueren, ellas despiertan la admiración en las nuevas generaciones por su capacidad intelectual, el arte fotográfico que desarrolló, y la entrega a la lucha por las causas más justas de su época. Hasta su casa natal llegamos para rendirle homenaje.

Siempre soñó con volver a Udine y Trieste, y mantuvo permanente correspondencia con su familia que residían en ambas ciudades. Explicó Vitorio Vidali, el Comandante Carlos del V Regimiento en la Guerra Civil Española, que uno de los sueños de Tina después definalizada la guerra, era llegar a Italia, y su ciudad natal como destino final; y que siempre cantaba y hablaba en friulano.

Udine se encuentra entre los Alpes y el Mar Adriático, a 20 km de la frontera eslovena. Los orígenes de su fundación se remontan al año 883, se cuenta que fue uno de los numerosos castillos de la región, hasta que en 1238 se convirtió en sede patriarcal de Aquilea. En el siglo XV pasó al poder de los venecianos, situación que permaneció hasta finales del siglo XVIII cuando fue ocupada por los franceses, luego por los austriacos y finalmente pasó al Reino de Italia en 1866.

La antigua Universidad, el Palacio Arzobispal, el Museo Civico con colecciones de obras plásticas de diferentes autores y su Teatro Giovanni forman parte de un patrimonio del cual sus habitantes viven orgullosos.

Desde su ciudad natal se le ha rendido homenaje a Tina Modotti. Riccardo Toffoletti feliz y entusiasmado nos entregó varios ejemplares del Libro Memoria sobre la información del proyecto y acto realizado en la restauración de la tumba de Tina en el Panteón de Dolores en la Ciudad de México, auspiciado por el Comité que él preside, el Consejo de la región de Friuli Venezia Giulia, la Embajada de Italia en México y el Instituto Italiano de Cultura en México.

Su tumba sencilla, humilde, concebida y dedicada en 1942 por el arquitecto Hannes Meyer, el pintor y escritor, Leopoldo Méndez; el escultor Martín Pineda y el poeta Pablo Neruda, encierra el infinito amor de sus compañeros y el insuperable valor artístico de sus autores. En Udine se ha reproducido la obra, en una enaltecedora placa que señala el sitio donde nació y vivió.

Al querido amigo Toffoletti le entregamos una copia del documental Canción a Gastone Sozzi y un tabloide de Alma Mater dedicado por la Juventud Cubana a Julio Antonio Mella. Al despedirnos sentimos la ciudad en movimiento y recordamos los versos que Pablo Neruda dedicó a Tina, que aparecen en la contraportada del libro recibido esa tarde:

"...En las viejas cocinas de tu patria, en las rutas polvorientas, algo se dice y pasa,
algo vuelve a la llama de tu dorado pueblo,
algo despierta y canta."