martes, 30 de abril de 2013

Inundación en Caballito SOS vecinos conscientes hiperemprendimientos inmobiliarios cementación no escurre




SOS CABALLITO ante las inundaciones de los últimos meses.

SOS CABALLITO se solidariza con las víctimas, recordando a los fallecidos, acompañando a sus familiares y ofreciendo nuestra solidaridad para con los que perdieron pertenencias de todo tipo. También nos parece necesario saludar el esfuerzo de donantes  y voluntarios que acudieron a trabajar para aliviar el sufrimiento de tantos. 
Como organización dedicada a luchar por la calidad de vida, sin demasiados conocimientos técnicos sobre los problemas hídricos, no queremos sumarnos al coro de opinadores sabios que han surgido en los últimos días desde organismos públicos, asociaciones profesionales y medios periodísticos, sobre cuyas declaraciones quedamos asombrados por la repetición de argumentos conocidos, pero más aún porque esos dichos, siempre tratan de dejar el problema en el campo de otro, tratando de sacar una ventaja propia sobre semejante muestra de dolor, ineficacia, imprudencia, avaricia e irresponsabilidad.
Como simples vecinos, como observadores de la realidad de las ciudades que habitamos, desde muchas agrupaciones como la nuestra se ha venido advirtiendo sobre la necesidad de que se reconozca el exceso y falta de control en los emprendimientos inmobiliarios de todo tipo, del hormigonado y asfaltado de terrenos absorbentes,  de la falta de ampliación de la infraestructura de servicios y de desidia en el mantenimiento de la existente. Hoy parece que muchos sabían de esto…
Una sociedad de profesionales, que podría haber sido otra o un funcionario o un noticiero, por eso evitaremos nombrarla, dice, entre otras cosas: El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) es una gigantesca urbanización construida sin herramientas de planificación a su escala, cuyas obras de infraestructura de saneamiento más importantes han sido heredadas de finales del siglo XIX y mediados del siglo XX, y no han recibido aportes significativos en los últimos años, salvo unos pocos trabajos como los realizados para ampliar el entubamiento del arroyo Maldonado que tomó cuatro gestiones sucesivas del Gobierno de la Ciudad.
Esta obsolescencia fue acompañada por el crecimiento y la densificación urbana, con pérdida de superficie absorbente, ascenso de las napas freáticas y rebalse de los entubamientos, que se han demostrado insuficientes y transportan además aguas con altos índices de polución, contaminando las costas y playas naturales del Río de la Plata. ¡Lástima que no hablaron antes!, ¡Lástima que siempre trataron de evadir los reclamos de los vecinos!, ¡Lástima que sólo pensaron en el negocio inmobiliario, escudándose en la protección del trabajo de sus socios! Hubiesen salvado vidas…
Quizás si esa asociación y muchos de sus miembros no hubiesen sido tan poco cuidadosos al incorporarse sin escrúpulos al festival de la extensión y densificación de la “mancha” urbana, a la impermeabilización de terreno natural, a la obstrucción de las napas, al taponamiento de desagües con los deshechos de sus obras, algo del desastre se hubiera evitado. Los profesionales de la construcción y los mercaderes inmobiliarios son sospechosos, el menos, de asesinato culposo.

Y dice la misma entidad: Frente a un Estado por lo menos ausente, se han loteado, pavimentado y construido territorios inundables de la cuenca, y los más pobres han ocupado con viviendas precarias las orillas y cauces de los arroyos que no han alcanzado todavía su saneamiento y mejoría.

Señores: ¿Quién solicita la aprobación para los emprendimientos inmobiliarios?, ¿Alguna ley escrita en piedra hace que cada cm2 de tierra, baldío o construido, sea objeto del interés de la codicia del negocio inmobiliario?, ¿Es por mandato divino que se construyen edificios enormes, grandes torres, arrasando con patrimonio de las ciudades?, ¿Es bajo amenaza de muerte que se hacen loteos para barrios parque o viviendas populares en zonas sin infraestructura?, ¿Quién prepara el proyecto de una nueva urbanización, desde “popular” a la “selecta”, que se devora el verde necesario?, ¿Quiénes preparan  normas urbanas a medida de esos emprendimientos?, ¿Quiénes no vacilan en evadir el cumplimiento de esas mismas normas cuando necesitan ampliar el negocio?, ¿Quiénes han incluido en las casas de estudio universitarias y en las asociaciones profesionales cursos sobre el negocio inmobiliario?, ¿Quién construye su mole edilicia y hace su negocio olvidando hacer una infraestructura básica para defender al barrio vecino de los inconvenientes que creará su adefesio?

Y si el Estado estuviese ausente, ¿Quién aprueba loteos  y construcciones?, ¿Quién decide hacer o dejar de hacer determinadas obras de infraestructura?, ¿Quién manda a la venta para negocios inmobiliarios terrenos en Buenos Aires, determinando la sola obligación de mantener un 32,5% de espacios verdes en esos lugares únicos en la ciudad?, ¿Quién es sordo al reclamo de los vecinos hasta que una obra sin escrúpulos derrumba un edificio y mata a inocentes? El Estado, en sus varias vertientes, no está ausente. Marca presencia.

El agua mostró frente tanta barbarie una situación evidente, avanzó sobre quienes invadieron su zona, dejando secuelas dolorosas, mostrando su poder natural sin dejar lugar a dudas. Tampoco nos olvidemos que también creó una brecha de nuevos negocios para la industria de la construcción.

Por eso, después de un verano lluvioso como pocos, el agua está en la mira de todos. ¿Cuánto durará ese interés? ¿Cuándo habrá otro motivo para llenar tapas de diarios y editoriales de radio y televisión que haga olvidar tanta sabiduría, tanto consejo experto, tanto posicionamiento ecológico?

Parece que planificadores, profesionales, emprendedores inmobiliarios y funcionarios “viven” en una naturaleza “tranquila”, sin expresiones violentas. Y se abusan de su propia creencia. Jamás piensan que algo grave puede pasar. La falta de prevención más la desidia para cuidar lo que se supone un beneficio permanente y merecido, nos expone a estas tragedias.

Si Cromañón fue insensatez y codicia, si el tren que chocó en Once fue descuido y falta de mantenimiento, las inundaciones en Buenos Aires, La Plata y Santa Fé son la suma de todo eso. En tres días, en pocos instantes, murieron muchas personas, se perdieron varias viviendas  ¿Cuántas vidas se cobró el “progreso” basado en la construcción descontrolada y sin planificación?

Queremos seguir llamando a la sensatez, a la razonabilidad que esperamos que tenga, aunque un poco auto censurada según parece, la dirigencia empresaria, profesional, política y financiera. Hay muchos otros temas que los vecinos estamos denunciando desde hace años: no se puede ni se debe seguir construyendo sin una planificación seria, no basada en el dinero. No nos oponemos a la construcción ni al progreso, mucho menos a la ocupación de mano de obra en tareas dignas. Pedimos que todo esto se haga de una manera que no condene el futuro ni el presente.

Algunas cuestiones no tendrán una consecuencia inmediata y tan visible como la inundación, pero serán igualmente lamentables. Están, evidentemente, muy lejos de la consideración de quienes manejan la industria de la construcción y su peor perfil, el negocio inmobiliario a cualquier costa, algunos temas que deberían ser prioritarios: 

Ø  edificios que aseguren para sí y los vecinos el buen asoleamiento, la ventilación necesaria,

Ø  la sustentabilidad de la construcción que no necesite de equipos ni materiales costosos,

Ø  el cuidado de los pocos espacios verdes que nos quedan en las ciudades,

Ø  el respeto por el patrimonio construido,

Ø  el mantenimiento programado de la infraestructura existente y su ampliación planificada

Ni hablar de las consecuencias del calentamiento global y otras “tonterías de ideologizados”, como hemos escuchado. Quisiéramos que el dolor cercano por las inundaciones  sirviera para abrir una esperanza para que podamos comenzar a pensar ciudades para vivir, no ciudades objeto de negocios. Que esta expectativa nueva no vuelva a desaparecer en manos de las relaciones político–comerciales del negociado de la construcción, de los empresarios constructores e inmobiliarios cercanos al Estado, de los financistas de planes a cambio de prebendas para conseguir autorizaciones de obras perversas.




SOS Caballito
soscaballito@gmail.com
Visite nuestro blog:
www.sos-caballito.blogspot.com